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ACA IRI EL POST

Carreras de aventura

TOTAL MAGNESIANO VITALIZANTE, APUESTA AL DEPORTE

octubre 24, 2018 — by Andar Extremo0

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CUANDO EL RUNNING TRASCIENDE AL AMBITO LABORAL
Hace unos meses atrás dos compañeros de trabajo amantes del running se unieron para armar un proyecto impensado en la empresa donde trabajan. Hoy ese proyecto se hizo realidad de la mano de Total Magnesiano. Con el aval de las gerencias, se formó un grupo de entrenamiento que todos los viernes sale a realizar actividad física guiado por un equipo de profesionales. El entusiasmo hizo cambiar el ambiente de trabajo, llevándolo a ser más armónico y eficiente, gracias a que se mantiene el buen humor y la salud de las personas que componen el grupo. Hoy son casi 30 los que optaron por cambiar la vida sedentaria y se unieron a este proyecto que crece semana tras semana. Involucra a todos los que quieran participar, desde aquellos que nunca hicieron actividad física hasta quienes hacen del deporte su forma de vida. Los planes son muchos para el grupo y los creadores del proyecto apuestan a que en el futuro esto tiene que ser una política de RRHH en todas las empresas que valoren a su gente: “mente sana en cuerpo sano en empresas innovadoras y altamente competitivas”.

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Mundial de Ultra Trail, NÉSTOR PEREYRA, en Castellón, España
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lNéstor Gabriel Pereyra, atleta Total Magnesiano Vitalizante corrió en Penyagolosa, el mundial de trail running en Castellón de La Plana, España. “El Rústico”, como le dicen sus amigos, es de Tandil y trabaja de albañil. En 2007 comenzó a competir en running y su carrera fue en constante ascenso. En una competencia llamada ADN en San Martín de Los Andes obtuvo la clasificación al mundial 2018. “Total Magnesiano Vitalizante” lo acompaña dándole fuerza y energía en cada paso.

ULTRA CHAMPAQUI, La Cumbrecita, Córdoba 3 de Noviembre
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El 3 de noviembre de 2018 en la Cumbrecita, Córdoba, se desarrollará esta carrera de Ultra Trail Run individual con cuatro distancias 10 km, 25km, 45km y 60k, Total Magnesiano Vitalizante estará presente en esta comepetencia que se desarrolla íntegramente en el cordón montañoso de las Altas Cumbres.
Unir La Cumbrecita con el Cerro Champaquí por estas antiguas sendas, es un desafío, sólo recomendado para quienes estén preparados física y mentalmente, ya que implica un duro desafío donde se deben superar importantes desniveles.
En su segunda edición y como novedad, Ultra Champaquí otorgará puntos ITRA (International Trail Running Association) para participar en UTMB 2019 , Francia. www.ultrasport.com.ar

CRUCE TANDILIA, UN CLÁSICO DE VERANO, en Tandil
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Como todos los años en la temporada estival se celebra en Tandil, “El Cruce Tandilia”, una competencia tradicional que ya cuenta con ocho ediciones organizadas por Charly Centineo y Marcelo Palahí. Alrededor de 2000 corredores de todo el país y de países vecinos, desafían esta prueba de dos días, ofrece diferentes distancias de 60 km, 42 km, 21 km y 10 km (única que se corre en un solo día). En los dos últimos años incluyeron una carrera de ascenso llamada “ Tandil Vertical” que se realizó un día antes del Cruce Tandilia. Este año la fecha de este trail running que se corre 100% en la sierras tandilenes fue el 6 y 7 de enero y por tercera vez consecutiva, “Total Magnesiano Vitalizante” estuvo presente como sponsor de esta prestigiosa competencia. Para los interesados ya se lanzaron las inscripciones para el 2019 que tendrá lugar entre el 11 y el 13 de enero. Una vez más “Total Magnesiano Vitalizante” acompañara a los corredores de ese nuevo desafío, para mayor información entra en el sitio web www.crucetandilia.com.ar

RUNNING TRIP, Mendoza
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La cuarta edición de Running Trip pasó por Potrerillos con más de 500 corredores La carrera se realizó en la mañana del Sábado de marzo en el corazón de la estancia El Salto, con el Cerro Negro y el arroyo El Alumbre como testigos de una jornada a puro sol. Afortunadamente “Total Magnesiano Vitalizante” acompaño como sponsor a Running Trip en tres ediciones con diferentes geografías. El espíritu del running volvió a sentirse y esta vez se palpitó en Potrerillos, Mendoza, lugar elegido para una nueva experiencia de estas carreras itinerante que busca unir las distintas geografías de la Argentina.

Carreras de aventura

RUNNING TRIP, Tanti

octubre 22, 2018 — by Andar Extremo0

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Running Trip Mountain Edition pasó por Tanti, Córdoba, con más de 500 corredores que desafiaron circuitos de 5, 15 y 25km. Los participantes vivieron la experiencia en las sierras de la provincia mediterránea donde recorrieron la Reserva Natural Los Chorrillos. Nota en la revista Andar Extremo n° 51

por Matías Retamal, Viviana Chávez y Pablo Colombo
fotos Pablo Tolmasky, Chino Avalos, Verónica Burgos y Marcos Ferrer

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En la quinta edición, la carrera itinerante eligió un nuevo destino, buscando no sólo un recorrido atractivo sino también compartir un momento único. Corredores de todo el país, se hicieron presentes para ser parte de este evento que tuvo importante apoyo de marcas como Skechers, SOX, NOAF, Ultra Gym, entre otras. William Rodríguez y Roxana Flores se impusieron en la distancia larga, mientras que Nahuel Luengo y Viviana Chávez, en la corta.
El día anterior a la carrera, se realizó la entrega de kits en el Centro Cultural Tanti, donde además de recibir la remera oficial y su dorsal, todos los presentes pudieron presenciar el ciclo de charlas auspiciado por Total Magnesiano, a cargo de la psicóloga Sabina Rodríguez, la nutricionista y antropometrista Marisa Canda, y la exposición de los atletas de elite Viviana Chávez, Roxana Flores, los colombianos William Rodríguez y María Eugenia Rodríguez, y Sergio Pereyra, entre otros.

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Matías Retamal
¿Cómo que nunca corriste la Running Trip? Así fue como arrancó todo. Por el calendario de competencias que tenemos, no es posible participar de todos los eventos que uno quiere, y mis amigos me repetían esa frase. Es la carrera de la que hablaban, y la denominaban: fiesta del running.
Por supuesto que no dudé un minuto en dejar de lado todos los compromisos que tenía en mi plan para el fin de semana de 22 de julio, y me anoté en la tan ansiada carrera.
Cuando llegué a Tanti, entendí que no por nada el lugar tenía un significado tan particular en la lengua quechua y se denominaba “Lugar de Encuentro”. Me di cuenta que iba a vivir un acontecimiento muy bien planificado, liderado por una persona que es exigente, detallista, que no deja nada librado al azar, alguien que lo vive como un corredor más, y eso es lo que realmente lo hace grande.
Todo era como pensaba y me habían contado. Desde el minuto cero me encontré inmerso en un ambiente familiar, rodeado de buena gente, con energía positiva, viviendo y compartiendo momentos únicos con atletas, amigos y nuevos runners, que conocí durante mi estadía allí.
Era mi primera Running Trip, y como cuando todo es nuevo, empecé a sentir la adrenalina desde el día previo. Cuando fuimos a buscar los kits y participamos de las charlas en el auditorio, comprobé que estaba en un evento de alto nivel, donde asistían atletas elites nacionales e internacionales muy importantes del trail.

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Cuando llegó el tan ansiado domingo, me desperté temprano como siempre, para realizar mi rutina habitual previa … miraba el reloj y faltaba muy poco para la hora indicada.
Llegamos al lugar donde estaba emplazada la largada, y el marco era ideal, con un contexto soñado. Me di cuenta que estaba donde quería estar!
A minutos de iniciar, las sensaciones previas fueron increíbles. Cuando ingresé al corralito previo a la largada, se me erizó la piel. Miraba a mi alrededor y estaba rodeado de campeones con los cuales iba a compartir la carrera, y detrás de ellos, había una multitud de corredores fervorosos gritando. ¡La cuenta regresiva estaba en marcha!
Fue soñado! Me sentí muy cómodo y cuidado durante todo el trayecto. Sin dudas fue dura, de esas que tanto nos gustan a los que amamos el Trail. Un recorrido bien diagramado, terrenos muy técnicos donde para correrlos había que analizar cada paso al detalle. Las sensaciones fueron muchas y variadas. Tuve una mezcla de adrenalina, ansiedad y felicidad, sumado a las ganas de correr que tenía que eran enormes. Todo estaba dado para disfrutar del evento.
Desde el primer paso que di hasta que cruce el arco de llegada disfrute mucho, sin dudas fue una carrera totalmente diferente a todas las demás que participe en mi vida.

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Cuando comencé a correr me di cuenta que cada lugar donde transitaba tenía un tinte especial… en cada paso que daba, además de mirar el camino, contemplaba la naturaleza, y sonreía sabiendo que era un privilegiado y que muy pocos iban a tener la suerte de vivir esa hermosa experiencia.
Poder correr por las sierras cordobesas es algo que siempre me ha gustado, me siento cómodo en ese terreno. Si me preguntás qué fue lo que más me gustó, se me hace difícil decir sólo una parte, ya que el recorrido fue extraordinario. Hay pocas carreras que reúnen un circuito técnico, trabado y estratégico, en el cual podés correr en un terreno ondulado, pasar caminos angostos con cuestas y descensos marcados, atravesar diferentes ambientes, llegar a una cascada como la que se encuentra en Reserva Natural Los Chorrillos, transitar caminos rodeados de animales, y culminar cruzando un bosque de pinos. Eso fue lo que me atrapó, y eso es lo que hace mágico a la Running Trip.

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Me llevo las mejores sensaciones. Fui la persona más feliz, disfruté cada metro recorrido, me sentí acompañado durante toda la carrera. Cada muestra de afecto, aliento y energía recibida en cada punto donde encontraba gente de la organización, daba más fuerzas para seguir y ganas de correr. Pude disfrutar a pleno, y viví momentos que nunca antes otra competencia me había dado. Siento que son esas cosas lindas que te llevas bien guardadas en el corazón.
¡La frutilla del postre fue cuando “Wini” me dijo si quería ser pacer de la carrera de niños, a lo que por supuesto dije Sí! Volví a mi infancia por un rato, pude ver en sus caras la misma felicidad que había sentido yo un rato antes previo a la largada. Fue algo hermoso ir en el recorrido juntos a sus papás, verlos felices durante ese kilómetro que recorrimos.
¡Ojalá pueda repetirlo en la próxima Runnig Trip!

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Viviana Chávez
Cuando Diego me invitó a Running Trip edición Tanti, me pareció una excelente idea. Primero porque era regresar a competir en un ambiente de gente que conozco, y después, porque justo la fecha coincidía con el día del amigo y me pareció ideal poder estar presente. Por eso no dudé en confirmarle, con un seguro “sí”.
Con respecto a la carrera, todo lo que imaginé paso. Todo lo que se vive estando ahí, es un conjunto de sensaciones que van desde el bienestar, alegría, buena onda, hasta el poder reencontrarme, después de mucho tiempo, con amigos, con gente que admiro. Siempre es bueno compartir en familia, con mi hijo y Fernando, que siempre está dispuesto acompañarme. Esta combinación es lo que hizo que esta experiencia fuera fantástica.
Por último, no quisiera dejar de resaltar el profesionalismo, la total entrega, la capacidad de organización, tanto de Diego como de su staff. Se percibe el gran crecimiento que hubo desde la primera edición hasta ésta y eso da placer verlo, sentirlo y vivirlo.

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Pablo Colombo
Me salgo del lugar de conductor de la Carrera, y te quiero hablar como un corredor apasionado por este deporte, como un amateur, como una persona que vive y siente lo que sucede en Running Trip desde su primera edición en Miramar.
Quien no lo vive, no lo siente. Te diría que Running Trip es un sentimiento intransferible, de esos difíciles de explicar, porque es mucho más que un evento deportivo, es mucho más que cientos de corredores que deciden vivir un nuevo desafío. Va más allá de una distancia o de un circuito, podría hablarte de especificaciones técnicas, pero va mucho más allá de una medalla.
Es lo que se vive, es lo que se siente, es una experiencia que te invita abrir los sentidos, donde todo sucede y convive de una manera muy especial, donde todos somos realmente iguales, donde la inclusión pisa fuerte, donde se cuida por igual al atleta elite, al amateur y a los chicos con capacidades diferentes.
Todos son protagonistas, ese es el espíritu de este “encuentro” de personas que aman y disfrutan de un deporte tan lindo como es el Trail. En definitiva, esa termina siendo una excusa perfecta porque, como te dije, Runnin Trip es mucho más que una carrera que va paseando por el país.

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La medalla más importante no es la que se lleva el corredor cuando cruza el arco de llegada. Trip transciende el mejor tiempo que puedas lograr en una distancia, el premio que vale es el que cada uno se lleva en el alma, esos recuerdos, esos momentos compartidos, es el abrazo de un corredor elite con un chico especial, es el himno cantado en lenguaje de señas, es Ramiro, nuestro atleta especial, esperándote en la llegada para saludarte, es bailar, es reír y también emocionarte, es compartir y entender que la vida es eso, que el podio más lindo son esos pequeños momentos donde cada uno tiene la gran oportunidad de disfrutarlos al máximo, resaltando esos valores que a veces perdemos. Muchas veces la vorágine del día a día nos hace vivir acelerados, pero cuando sos parte de una experiencia como ésta, volvés a sentir, volvés a vivir, y es inevitable bajar la guardia para valorar el poder estar ahí compartiendo mucho más que una carrera de Trail.
Estoy Feliz de ser parte de un evento con esta magnitud, con estos valores y con un STAFF que entiende y valora al corredor, sin olvidar que todos somos iguales.

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Carreras de aventura

UTACCH, La Mística Regresa

octubre 18, 2018 — by Andar Extremo0

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ULTRA TRAIL AMANECER COMECHINGON MOUNTAIN HARDWEAR Con una helada histórica en la Villa de Yacanto de Calamuchita, se corrió la séptima edición de la Utacch, Ultra Trail Amanecer Comechingón. Con más de 3500 corredores, esta competencia se consolida como una de las mejores del país. En la nota de la revista Andar Extremo n° 51, Gustavo Reyes y Facundo Nuñer cuentan su experiencia.

Por Gustavo Reyes y Facundo Nuñer, foto Lucas Bylo y Marcos Ferrer

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Un aluvión de remeras naranjas inundaba la sierra de los comechingones desde la última hora del día sábado 3 de julio. Una serpentina de luces anunciaba que una de las carreras con más mística de nuestro país, el Ultra Amanecer Comechingón, daba comienzo con récord de inscriptos. Sí, 3500 personas se animaron a desafiar las 6 distancias de este clásico que ya lleva 7 ediciones.
Villa Yacanto de Calamuchita, Córdoba, se llenó de familias, visitantes, atletas, artesanos, personas en la feria. Todo fue hermoso, un fin de semana a puro disfrute, charlas, clases de yoga, entrega de kits, mates, running teams de diversos puntos del país, música, músicos, tambores, ritmos, caballos, paisanos, comidas típicas, sol, hielo, neblina, hielo, luna, cielo repleto de estrellas, paisajes imponentes, risas, silencios, frío, día y noche, todo se vivió en esta edición de UTACCH.

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La carrera de 110 km que se largó a las 10 de la noche del sábado, ya anticipaba la dureza del clima. Desde las 20 hs estaba cayendo una de las heladas más duras del invierno serrano. Esta categoría llegaba al cerro Champaquí de 2884 msnm por el filo, se desplazaba luego hasta el avión, de allí cerro san Agustín con 2300 msnm, pasaban por el puesto Pereyra 1600 msnm, luego por el paraje el Durazno, y regresaban a Villa Yacanto de Calamuchita, epicentro del evento. Las distancias de 75 km, 50 km, 35 km, 22 km y 13 km, compartían parte del circuito de la distancia mayor, y fueron largando desde las 5 de la mañana del día domingo.
Mientras que los corredores entraban en calor con un gran fogón y el acompañamiento de tambores que hacían que el intenso frío se pase un poco, los termómetros marcaban una helada histórica de 15 grados bajos cero. Además de la crudeza característica que impone la sierra en cuanto al desnivel y al suelo, se le añadió la temperatura. Sumado a esto, los corredores de 110 km corrieron más de 10 horas de su competencia de noche.

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Fue un desafío duro y muy largo, y el último corredor tardó 28 hs 31 minutos. Los tres primeros de la general entraron juntos: Gustavo Reyes, el sanjuanino Facundo Nuñer y el cordobés Pablo Nadaléz. Entre las mujeres, Adriana Vargas se consolidó ganadora con 15 hs 45 minutos 46 segundos y Magui Nieto de Córdoba, fue la segunda con un tiempo de 16 hs 45 minutos 2 segundos. En tercer lugar, estuvo Eliana Marinero en 17 hs 33 min 25 seg.
Fue una jornada que se vivió llena de historias, repleta de mucha energía positiva unida con una sola finalidad: disfrutar, correr, vivir la montaña de principio a fin. De este modo, UTACCH se consolida entre las carreras de trail a nivel mundial, una competencia que año a año crece en todos sus aspectos y en esta edición fue notable la participación de corredores internacionales.
Mountain Race Logística, realizó su trabajo con mucha pasión. Fueron 30 horas continuas de labor. Es importante resaltar que siempre están en busca de nuevas aventuras para proponer y es por ello que en el 2019, en la 8° edición de UTACCH, tendrá nuevos circuitos y nuevas distancias! Gracias Coca Cola, Powerade, Bon Aqua, Altra Argentina, Camelbak Argentina, Egran, Mani King, Petzl Argentina, Black Rock, Terepin, Trevo, VO2 Max, Nutremax, Multiform y Sox.

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Gustavo Reyes
Vivir la montaña, disfrutar el entorno, superarte, conocer, aprender, viajes relámpagos, adaptarse, saber perder, respetar el triunfo, identificar personas que suman en tu vida, nunca dejar de disfrutar, seguir sumando amigos de aventuras. Gracias a todo eso, me siento ganador.
Fue un semestre netamente positivo, en donde todo resultó casi perfecto. Ahora sí vamos por UTMB Ultra Trail de Mont Blanc
La foto refleja la dulce sensación de haber disfrutado una carrera que me atrapó hace 7 años: UTACCH, organizada por Tania Díaz Slater y Rodrigo Reiretti. “La Chancha” el año pasado me dijo: – en 2018 hago los 110km. Desde ahí dije “Presente”, llegue como llegue voy a estar presente, le remarqué a la Negra (Tania).
Muchos cambios, muchos viajes, todo a las corridas literalmente, para después salir a trabajar de lo que me gusta, de lo que elegí como estilo de vida: ser corredor.
Armamos viaje con amigos, con un espectador de lujo, el enano Franco Paredes, tomando merecido descanso después de su mundial y torrencial.

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Tengo lindos recuerdos de Valdivia, pero no lo cambio por las sierras cordobesas. 110km, 10hs de noche, frío en las cumbres, sin viento, precaución con las linternas a llevar, elegir que nutrición, ¿desnivel? Ni idea, todas las montañas se suben y se bajan, ¿tiempos aproximados? Ni idea, la montaña te dirá que tiempo. Expectativas, pasarla bien.
Así comenzamos una nueva aventura desde la plaza de Villa Yacanto. 20km de camino hacia el primer sendero tomando distancia del pelotón y buscando un ritmo parejo y, a las 2hs de carrera conozcí un nuevo amigo de montaña: Facundo Nuñer, con el cual salimos a desafiar la fresca noche desde la base del Champaquí, el techo de Córdoba.
Luego de 5 hs de carrera, llegamos a los 43 km, punto más alto de competencia. Recarga rápida, algo calentito y a seguir hacia la segunda cumbre (la parte nueva de carrera), un recorrido hermoso sin sendero.
Premio a ese esfuerzo: una impresionante luna amarilla que reconforta tanta trepada.

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Pasamos cumbre de San Agustín (a los 70 km) y una aproximación lenta al amanecer.
Intentamos alejarnos de una lucecita que se hacía más grande cada vez y con Facundo dijimos “ya está no la vemos más”, pero en el km 80 nos dijo: continúen…
:-“Hola, soy de 110, ustedes son los primeros?♂Así apareció el tapado de toda carrera Pablo Nadalez, que nos alcanzó para compartir los últimos 30km que iban a ser duros, sobre todo ese último rulo del año anterior. Nos fuimos juntos preparando las piernas para el último desafío, ese rulo!
Pero la grata sorpresa fue llegar y ver el cartel que decía 110km y 50km a la izquierda. Zafamos el rulo, ahora sí para abajo en busca del asado del km 100.
Seguimos juntos con un paso decente y conociendo de a poco la vida de cada uno. 29, 31 y yo el viejo de las 4 décadas, Arjona trail. El llegar juntos fue un acuerdo tácito, ¿qué sentido tiene dejar de disfrutar esa travesía? Algunas veces llegar acompañado es ganar.

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Cerca del mediodía, el sol nos acompañó hasta la llegada, en donde todo un pueblo salió a alentar, y ahí estaba el chantapufi del micrófono, mi amigo Osky, dando su merecido relato a cada uno de los participantes. Final de carrera, los tres juntos, los tres contentos, los tres satisfechos, los tres sanos.
Un rato después, llego vertical Rodchas. Así se disfrutó la montaña, viendo a toda la banda cordobesa dejando el alma en cada puesto de abastecimiento.
Nos faltó el asado, pero en breve andaré trepando por las sierras.
Gracias a todos los que saludaron y alentaron por fuera y dentro de carrera. Mont blanc, voy a celebrar mis 40 con vos.

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Facundo Nuñer
Noche fría en Villa Yacanto. Ansiedad, nervios, incertidumbre y la búsqueda de buen resultado, me acompañaban por dentro. Levantaba la mirada en búsqueda de Gustavo Reyes, pero no logré identificarlo. Ojos húmedos llenos de alegría para enfrentar el desafío. Comenzó la cuenta regresiva y me despedí con una zancada moderada. Caminé en subida contactando grupos, pero sabía que el pelotón de punta me esperaba. km 15 contacté a Gustavo, y desde ahí no me separé de él. Pensé: “acá me quedo, quiero aprender, quiero crecer, quiero estar en la punta con este aventurero experimentado, tengo que aguantar”… no me separé más… fue un intercambio de historias inolvidables y fuimos sumando kms.
En el km 80 llegó Pablo Nadalez, humilde y sencillo, poniendo su respiración en nuestras espaldas. Venía muy bien. Se quedó con nosotros a compartir más relatos, más kilómetros, y aliviamos más lo poco que quedaba.
La gente que alentaba, la música se escuchaba, se acababa el recorrido… aparecían mis alumnos, mi familia, mi novia!!! Las lágrimas corrían y me dije: “lo logré, crecí, aprendí y encima con buen resultado!!”
Gracias bestias! Nos vemos en la próxima.

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www.amanecercomechingon.com.ar

Carreras de aventuraEditorial

ELIJO CORRER, ENTREVISTA A ELISA FORTI

septiembre 7, 2018 — by Andar Extremo0

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Elisa Forti tiene 83 años, le dicen “la Nonna que corre”, y además de competir en carreras de Trail Running desde los 72 años, da charlas y acaba de sacar un libro con la historia de su vida.

por Marcos Ferrer, entrevista a Elisa Forti, fotos Lean Arló, Federico Cabello y Chino Avalos

83 años, trail runner

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Eli a los 83 años ya corriste un montón de carreras, vivís una vida a puro deporte y estás sacando un libro. Qué pensás?
No sé, creo que no merezco tanto. Mi único mérito es vivir el presente y recibo tanto reconocimiento… jaja (risas). Yo no pienso en el mañana. Demasiado lindo es vivir hoy para estar pensando en el mañana. No reniego sobre el pasado ni planifico sobre el futuro. Me levanto, pienso lo que voy a hacer en el día, y disfruto al máximo.

Te das cuenta lo que generaste en poco tiempo?
En la última carrera que corrí al lado de mis nietos, en mi ciudad natal, Como, en Italia al lado del lago, me asombraba de mí misma y no podía creer lo que había generado. Miraba a mis nietos tomados de la mano y me repetía: Elisa qué estás haciendo? Pudiste a los 83 años unir cuatro generaciones, ya que mis hijos estaban en la llegada, mis nietos corrían al lado mío y mis bisnietos hacían la corre caminata. Esta carrera fue la que más sentí de todas las corridas. Lo que sí, nunca voy a entender cómo generé tantas cosas en la gente en tan poco tiempo. Por ejemplo, el otro día estaba corriendo por acá, por Vicente López, y se frenó un auto. Pensé que había cruzado mal, pero el señor frenó, me miró, y me dijo: -sos Elisa!!! yo le digo: -sí!!! Y me responde: – Gracias a vos y tus ganas de correr salvaste la vida de mis padres. No le pregunté en ningún momento por qué le había salvado la vida, pero así me di cuenta de que generaba cosas positivas en la gente. Lo que pasa es que la vida te lleva… una cosa te lleva la otra. Este año me invitaron a muchísimas carreras casi todos los fines de semana. Me encanta, me miman mucho! Este año fui Ushuaia, me invitaron a Choele Choel, a San Juan, me invitan de todos lados.

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De qué trata el libro?
El libro trata de la historia de mi vida, de mis primeros momentos en Italia y cuando emigramos con mi familia a la Argentina. De la vida acá, y cómo me desarrollé en el deporte. Para mí, la vida siempre fue movimiento. Cuando iba con mis hijos chiquitos a Mar del Plata, llegábamos a la playa y antes de que jueguen a la paleta, hagan castillos con arena o lo que sea, yo me iba a caminar una hora con ellos. Después de ahí, podían hacer lo que quisieran. Cuando vivía allá, en Como, un lugar con montañas y ríos, estaba todo el día subiendo y bajando por piedras pero cuando llegamos a Buenos Aires teníamos que hacer actividades entonces buscamos un club con mi hermano. Conocimos River Plate y allí comencé a jugar al vóley. Seguí jugando al vóley hasta grande, incluso cuando ya tenía los tres chicos, les daba de comer a la noche, les ponía el pijama, y después me iba a entrenar. A veces hasta me lo llevaba al gimnasio conmigo. Y lo bueno es que mi marido aceptaba que yo haga deporte, el problema fue cuando nació mi hija que ya no tenía tanto tiempo, entonces ahí empecé a jugar el tenis. También hice natación y hasta llegué a jugar al fútbol en algún partido.

Cuándo arrancaste a correr?
Un día estaba con mi hija, que es kinesióloga, y una colega de ella me dice que se iba a Villa La Angostura a correr una carrera de aventura. Tanto insistí, que me llevaron, pero me dijeron que no iba correr. Les dije que quería ir igual. Así conocí el grupo de entrenamiento y me aceptaron como si fuese una vieja amiga. Y lo que más me gustó es que a diferencia de un deporte convencional que competís contra alguien, acá lo hacés con vos mismo, en contacto con la naturaleza.

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Cómo te influye el tema de la prensa?
Eso se fue dando de a poco. Hablando con mi hermano, él me decía que me desenvolvía muy bien y que era raro porque yo siempre había sido muy tímida. La verdad es que yo digo lo que siento.

Sentís la energía de la gente cuando llegás a la meta?
Sí, se siente la energía que emana de la gente. Eso me llena de ganas para enfrentar los sinsabores de la vida. Llegar a una carrera me hace sentir ganadora, me da fuerza para saltar los obstáculos del día a día. Cuando voy viendo el arco y sé que estoy finalizando yo siento esa algarabía que genero cuando me aproximo. Y enseguida las fotos, fotos, y fotos. Cómo te manejas con la indumentaria?
Yo corro con las zapatillas que me regala Columbia, que hace 4 años que me sponsorea con ropa. Hay gente que me pregunta qué indumentaria uso, pero yo no estoy pendiente de eso… yo corro y nada más. Generalmente me pongo lo que me dan. El otro día Nike me hizo unos regalos por el día de la mujer, me encantaron.

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“Me levanto, pienso lo que voy a hacer en el día, y disfruto al máximo”

Qué vas a correr este año?
No tenía nada, pero se me vinieron todas juntas. Tengo una en San Juan, el Raid de los Andes, la M 42 en Villa Ventana y el cruce Columbia en Diciembre.

Cómo fue la experiencia del Aconcagua?
Del Aconcagua prefiero no hablar, es una lástima que no pude llegar un poquito más. En Plaza de Mulas hay dos o tres alturas que estaban buenas para hacer.

Te gustaría ayudar a gente en una ONG o una Fundación?
Si me ofrecen, con todo gusto. A mí me han llevado a centro de jubilados, a colegios. Ir a dar charlas es hermoso, la gente escucha y se interesa. Y no sólo con el deporte uno puede generar cambios, puede ser con la música, pintando un cuadro, bailando, cualquier cosa qué te llene. Que tengas un motivo para empezar el día te da independencia y proyectos.

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Con los nietos compartís mucho?
Sí, con Lihuel y Nahuel corrí Cruces Columbia. Luego, con mis nietos que están en Italia, Azul y Juan Pablo, también en Como. Uno de ellos hizo una película con la carrera de Italia. Es muy bonita, muestra la carrera luego, parte de mi vida, parte de la carrera y así van intercalando imágenes.

Agradecimientos:
Hay una canción que dice “yo quiero tener un millón de amigos” y nunca pensé en tenerlos, pero me estoy dando cuenta que me estoy acercando. Realmente siento que tengo muchos amigos, lo siento sinceramente cuando se me acerca la gente y me abraza. Siento el cariño que me brindan. Quiero agradecer a mis hijos, a mis nietos, al Club de Corredores, al organizador de M42, a los creadores del libro Sol Navarro y Lean Arló.

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Carreras de aventura

MAX RACE RESERVA EL DESTINO 2018

julio 3, 2018 — by Andar Extremo0

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Las cercanías del Río de La Plata deparan circuitos totalmente cambiantes año tras año en la Reserva El Destino Fundación Elsa Shaw de Pearson, al sur de Magdalena. Un circuito duro como pocos en la Provincia de Buenos Aires, que desafía a los competidores en diferentes modalidades: 12 o 21 km de trail run, un dua de 12 km de cross y 38 km de mountain bike y un tría de de 12 km de cross, 38 km de mountain bike y 6 de kayak. En la nota la primer experiencia de Ubaldo Argüello.

por Ubaldo Argüello, fotos Marcos Ferrer

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Debo confesar que por momentos durante el recorrido pensé que sería la última también, pero pasado el periplo por el barro y los arroyos, el río y la playa, esa idea se fue diluyendo para dejar la definitiva, volver el año próximo con las mismas ganas. Confieso también que hace poco menos de un año cambié una vida un tanto sedentaria por este nuevo mundo “runner” corriendo en mi ciudad natal La Plata, en Tandil y los sabidos y necesarios fondos de fin de semana.

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La experiencia de esta MAX no puede nunca para mi ser individual, ni ser separada de la vivencia comunitaria y colectiva de mi grupo de entrenamiento del Parque San Martín con mi gran profe Paula Sequeira, alma mater de un hermoso grupo humano que retroalimenta, estimula e impulsa a cada uno de sus participantes. En este contexto, la carrera termina siendo superlativa, antes de ella entrenando, acompañando y preparando la previa donde lo deportivo es una consecuencia del compartir.

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Durante la carrera pasan varias cosas, comenzar junto a los compañeros, ir distanciándonos a medida que avanzamos, pensar, pensar mucho en cómo administrar esfuerzo frente a lo desconocido para luego dejar de hacerlo y disfrutar el lugar, la reserva El Destino con su bosque y aromas a eucalipto, los canales y el sonido del agua, incluso el barro con ese color gris arcilla tan característico. Todo esto cambia cuando las piernas comienzan a sentir el peso del terreno y de pronto se llega a la playa en el preciso momento en que el sol da brillo al agua y se ve una tropilla de caballos a lo lejos galopando en el río frente a nosotros. Ahí se respira hondo, pareciera que se recargan las pilas y sigue otra etapa, correr por la playa con sol y vistas largas al horizonte.

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Todo va concluyendo cuando de la organización nos indican donde volver al camino del monte donde espera lo más duro, el famoso barro, los zanjones, los charcos, el suelo incierto y los tropezones, cuando las piernas empiezan a no responder. También están las risas, todo parece absurdo, por momentos gente grande volviendo a ser niño jugando en los charcos, se trata un poco de eso me parece, de jugar.

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Y aquí el final, donde los fotógrafos aparecen al costado del camino, en los canales y con el agua a la cintura, a lo lejos se escucha el punchi punchi sonando en la llegada. Eso estimula y saca algo que parecía no estaba en las piernas, el plus. Todo junto a los gritos, el aliento de los que nos esperan en la meta y nos ven desde lejos, a esos que queremos ver y queremos que estén, quienes son parte de todo este proceso. No es tan sencillo describirlo con palabras, por eso hay que vivirlo e invito q todos a que no se lo pierdan, vale mucho la pena, lo vale sobradamente.
Muchas gracias.-

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Carreras de aventura

Desafío Ansilta, San Juan

junio 25, 2018 — by Andar Extremo0

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La competencia de trail running que se convirtió en un clásico de la región de Cuyo se puso en marcha el sábado 26 de Mayo en el Dique Punta Negra y reunió a más de 2000 corredores las distancias de 65k, 46k, 30k, 16k, 10k y 4k. En la nota un relato de Adriana Hidalgo de su experiencia en los 65 km.

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Bajo la organización de Adventure Pro y con record de participantes, la Edición 2018 del Desafío Ansilta fue un nuevo y verdadero éxito. Es una de las competencias más lindas y exigentes del trail running con 6 distancias a elección del corredor, más una prueba de Kids para categorías menores e infantiles.
Este evento ha sido puntuado y avalado por la International Trail Running Asocciation (ITRA), ente internacional que regula este tipo de carreras de aventuras.-
La misma dio comienzo desde el Camping Cerro Blanco, Zonda, donde los miles de corredores emprendieron su recorrido circunscripto en la imponente geografía y naturaleza que San Juan ofrece.

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El circuito
Los 65K fueron muy duros no sólo por el importante desnivel acumulado que tuvieron, sino también porque ofrecieron tramos muy técnicos: no faltaron complejos senderos con piedra y segmentos con mucha arena y ripio que resultaron ser un suplicio para las piernas de los esforzados trail runners.
Los atletas largaron en el camping Cerro Blanco, a la postre también la meta. Luego debieron vérselas con otros accidentes geográficos, las trepadas de los cerros 7 Colores, Negro, América, María y Blanco.
Los runners pudieron maravillarse con las postales que ofreció el lago del embalse Dique Punta Negra y la ruda belleza de la cordillera sanjuanina que, este año, los recibió, a la madrugada con una atmósfera fría, y, más tarde, con un sol radiante y un ambiente muy templado por un Zonda en altura que hizo mella en su rendimiento.

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Franco Oro se adjudicó la séptima edición del Desafío Ansilta, en los 65Km. El integrante de la selección argentina de trail tuvo un andar demoledor y ninguno de sus competidores pudo hacer algo para oponerle resistencia, más allá de que en algún tramo de la carrera le hicieran compañía.
7 horas, 16 minutos y 23 segundos precisó el atleta para confirmar el excelente momento que atraviesa. Segundo terminó el bonaerense, sanjuanino por adopción, Facundo Nuñer (7:24:23). Completó el podio el también sanjuanino Ivan Basualdo (8:04:18).
En cuanto a las Damas, la ganadora inobjetable fue la cordobesa Magdalena Nieto, quien precisó de 9 horas 34 minutos y 22 segundos para traspasar la meta. Segunda fue la bonaerense, sanjuanina por adopción, Sonia Procopio (10:46:19). Completó el podio la catamarqueña Fany Gutiérrez (11:22:26).

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En los 46K, los tres primeros fueron los sanjuaninos Horacio Peñaloza (5:21:45), Fernando Ripalta (5:21.45) y David Peñaloza (5:38:35).
En Damas, el podio fue de la puntana Analía García (7:11:20), de la cordobesa Dolores Molina (7:40:50) y de la sanjuanina Johanna Ahumada Vargas (7:52:35).
En los 30K, los mejores varones fueron el sanjuanino Gastón Cambareri (3:25:12), el cordobés Gastón Isa (3:26:45) y el sanjuanino Agustín Rampinini (3:27:37).
Acá, las chicas más rápidas fueron las sanjuaninas María Sánchez Ruiz (4:01:41), Andrea Nazara (4:09:07) y Paola Cassab (4:11:03).

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En los 16K masculinos, el podio fue de los sanjuaninos Matías Espejo (1:07:45), Elías Muñoz (1:14:38) y Elías Fernández (1:15:18).Las chicas mejores clasificadas fueron las sanjuaninas Gisela Tobares (1:22:22), Belén Sánchez (1:24:39) y Micaela Palomo (1:33:24).
En los 10K, los varones que primero cruzaron la meta fueron los sanjuaninos Jairo Tejada (46:08), César Guajardo (47:07) y Walter Mercado (47:48). En esta distancia, la ganadora fue la mendocina Jimena Currelli (1:04:49), escoltada por las sanjuaninas Florencia Gallastegui (1:05:17) y Yanina Fernández (1:05:27).
En la promocional de 4K, el podio masculino estuvo compuesto por Daniel Villafañe, Jeremías Giorgi y Carlos Pastén; mientras que el femenino por Daiana Frías, María Agostina Victoria e Ingrid Lagarcha.

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Realto de Adriana Hidalgo
Sábado 26 de mayo, 4am…Camping del Cerro Blanco, corredores camuflados por el frio de la madrugada, con frontales ya encendidos, ansiosos, nerviosos, emocionados por lo que nos estaba por pasar.
Largamos…y el momento de encontrarme con mi espíritu, con ese dialogo interno, ese aprendizaje, esa oportunidad de conocerme aún más. Escuchaba el silencio de la noche, salpicado por los pasos sobre las piedras, míos y de los demás. Era una noche fresca, contorneada por estrellas con mucha luz. A medida que pasaban los kilómetros mi cuerpo se iba acomodando en ese espacio. Estaba impulsada por llegar a la sierra La Dehesa, que el año pasado me había sorprendido con nieve. Este año me recibió con un cielo claro oscuro, me mostro su vegetación rustica, y me dejo un sello en la rodilla derecha, el cual me hizo “padecer” los 45km que me quedaban por delante. A partir de ahí, y agradecida de eso, lo tome como un motivo para crecer y fortalecer aún más mi espíritu y mi pasión por la naturaleza y lo que tanto amo, correr. Pensaba en las caritas de mis sobrinos, en mis hermanos, en mis padres, en mis amigos, todo sentimiento se agudizaba.
Seguían los kms, y de repente el camino me regalo un amanecer con un sol fuerte, bravo, rojo, y a los pocos minutos el cielo se pintó de azul…se sentían aires frescos entre la sombra de los cañadones, oleadas más calentitas entre las piedras.
Seguía a paso doloroso, pero firme y ahí estaban mis amigos! Pato Gasquet, Martin Papalia, Jorge Amaya, Marcos Ferrer, Enzo Amato quien me acompaño unos metros antes de subir al Cerro Negro. Y vino el más temido, duro como su nombre, fuerte como sus piedras, intenso como su pendiente pero bello por su estilo. El Cerro Negro me regalo esta vez su templanza.
Y asi, atravesando los últimos kms de un rio seco, rocoso, arenoso, y todos los molestos “osos” para correr, mis pasos se aceleraban, mi sonrisa se dibujaba, y mis lágrimas empezaban a brillar.
Los últimos metros y sabia me esperaba lo mejor…llegar. Y ahí estaba mi amiga de la facultad Pato Macias, quien me recibió con la medalla y un cálido abrazo, ese que tanto necesitas.
Más allá de un podio, esos 65kms del Desafío Ansilta dejaron en mí una huella, una noche con las estrellas, otro sello de lucha, otro amanecer, templanza, un dialogo, esa unión de lazos y más Vida!

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www.desafioansilta.com

Carreras de aventura

Running Trip , Forest Edition

mayo 18, 2018 — by Andar Extremo0

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El sábado 25 de noviembre se realizó la tercera edición de Running Trip Skechers. Con cupo completo de 600 corredores, la carrera itinerante llegó a Pinamar para seguir escribiendo su propia historia. Nota en revista Andar Extremo n° 49

por Running Trip, Fernando Sánchez Sañudo, Juan Cruz Suárez y Mariel El Jaber
fotos Pablo Tolmasky, Mercedes López Echenique, Contanza Greco, María Laura Romagnino y Verónica Burgos

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El sábado 25 de noviembre se vivió una verdadera fiesta en Pinamar Norte, donde se unieron deporte y diversión, de la mano de deportistas de elite y amateurs reunidos con una misma meta: correr por senderos cargados de verde, arena y bosques típicos de la zona.
La carrera contó con la presencia del atleta olímpico Mariano Mastromarino, quien participó en una función no competitiva: acompañar a Octavio, un chico con parálisis cerebral que participó de los 4km destinados a los atletas con discapacidad. “Disfruté mucho de estar junto con Octavio. Estar atrás con él, me mostró cosas que los atletas de elite solemos perdernos por estamos concentrados en un objetivo”, señaló. Su alegría, sirvió para contagiar no sólo a los corredores sino también a las personas que se acercaron para vivir un fin de semana diferente.

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Luego de la entrega de premios le tocó el turno a los más chiquitos, quienes disfrutaron de la carrera de 1k y pudieron iniciarse en la misma disciplina que sus papás.
Para compartir un momento distendido y celebrar, se realizó un encuentro en la cervecería Pinta Pinamar, exclusiva para todos los deportistas y sus acompañantes.
La cuarta edición, que se llamará “Sun y wine” y tendrá como escenario las montañas de Potrerillos, Mendoza, será el próximo 31 de marzo. El evento contará con varias actividades diurnas y nocturnas para transitar el fin de semana de Semana Santa.

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Fernando Sánchez Sañudo
Tuve la oportunidad de correr dos ediciones de Running Trip y siempre sentí el mismo ambiente de buena onda, la misma energía positiva, desde el retiro de kit hasta el viaje de vuelta a Capital. Es por eso que quiero estar presente.
Llegué a correr los 21k en Pinamar bien preparado, con confianza. Salí a buen ritmo, decidido a buscar la punta. Imaginaba que se iba a poder correr bastante, pero el viento de los días previos hizo que los senderos estén con mucha arena suelta. Para el km 15 tuve que aflojar ya que el esfuerzo de correr en ese terreno, además del calor, me desgastó. Así y todo, pude mantenerme y asegurarme el 3er lugar en la general.
Me quedó un sabor un tanto agridulce en cuanto a mi rendimiento, pero estas carreras suelen ser impredecibles y hay que valorar lo obtenido. Al margen de lo que se sufrió, me encantó correr por los senderos, el bosque de pinos, los sube y baja del camino y alguna que otra duna.

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Juan Cruz Suárez
Mi carrera comenzó unas semanas antes, cuando decidí que sería una linda experiencia sumar algo distinto a mí calendario atlético, ya que principalmente me había concentrado toda la temporada en preparar eventos de pista y calle.
El objetivo fue apuntar a una distancia Intermedia, como fueron los 10 km. Dado que venía con muchas competencias encima y calculaba que el circuito podía llegar a ser complicado por la superficie del lugar, no quise arriesgar y fui a disfrutar una exigencia que me haría sentir cómodo.
Llegó el día esperado. Faltaba poco para largar y el sol se hacía sentir mucho, pero eso no le quitaba magia al evento sino que lo volvía más atractivo.
Cuenta regresiva y largó. Como es mi costumbre, salí tranquilo pero siempre atento a lo que propondría la punta. Los primeros metros se iniciaron con un poco de desnivel pero no era algo muy duro ya que el terreno estaba firme y permitía correr muy bien. Hicimos algunos metros más y empezó la dificultad: pequeñas lomas de arena suelta que fueron constantes durante el recorrido.

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Aproximadamente en el km 2, decidí seguir al líder y correr al ritmo que él propusiera. Fue letal por varios motivos: no estaba en una superficie que me beneficiara, el calor y la arena caliente se hacían sentir, y venía de correr una carrera rápida la semana anterior.
Bajé un cambio, me relajé, y empecé a correr mi carrera. Siempre defiendo mi lugar en los primeros puestos y en este caso, llegando al primer puesto de hidratación, tenía al 3ro cerca.
Seguí un poco más y aproximadamente en el km 7, tomé una mala opción: no supe interpretar un cartel y elegí mal un desvío. Vale aclarar que estaba todo perfectamente marcado y era difícil perderse pero a mí me pasó por despistado. No quedó otra que volver atrás y retomar.
Había perdido muchos puestos en mi lucha por el podio. Ya no me importaba, el objetivo era otro, terminar una carrera más sabiendo que había dado lo mejor.
Hice 500 metros y logré alcanzar al 3° puesto. Ahí me dije: ¡estamos de nuevo!. El circuito se estaba volviendo más fácil. Las lomas con arena no estaban y sólo había que buscar un ritmo y correr constante hasta el final.
Faltando 1 km, lo divisé a Diego en el cuatriciclo que pasaba al lado mío alentando y diciendo que faltaba poco. Llegando a los últimos 400 metros, vi la llegada. La gente alentaba, había un clima muy bueno, y sentí que no hacía falta esforzarme más. Tenía una ventaja considerable, entonces disfruté. Pasé por el arco, corté la cinta y cumplí.
Para los que disfrutan este tipo de eventos, se los recomiendo. Muy buena la organización, siempre atenta en todo momento. El circuito fue excelente y hubo un ambiente muy agradable. Gracias Running Trip, nos vemos en la próxima carrera!!!!!!

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Mariel El Jaber
Running Trip era mi última competencia del Calendario Total Magnesiano 2017. Cuando se aproximaba la fecha fue imposible no recordar lo que me costó la anterior, en los Molles, San Luis. Sabía que, en donde fuese, el circuito iba a ser duro, pero igual quería estar en esa largada con atletas de primer nivel. Largar entre ellos ya era “ganar” para mí.
Fui en el micro de la organización y entre mates, risas y charlas, se anticipaba el clima que se iba a vivir: una verdadera fiesta del Running.
La entrega de Kit fue genial. La previa fue inmejorable, tomando sol en el Hotel Playas con grandes presencias como la de Mariano Mastromarino.

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En esta edición, los bosques estaban alrededor y por encima, pero abajo había arena, arena y más arena blanda y suelta. El calor no aflojaba.
Corrí sin reloj. Estaba exhausta. Al preguntar a un compañero cuántos km llevábamos, calculando según mi esfuerzo cerca de 14k, me contestó que íbamos recién casi 10k. Ahí entendí que mi sufrimiento no iba a ceder.
Subidas y bajadas pequeñas y medianas, y más arena. De vez en cuando encontraba raíces donde debía asegurar la pisada. Así, hasta el final.
En la llegada pensé que el circuito no podía haber sido más duro. Al menos valió el esfuerzo, ya que pude conservar mi 3° puesto de General Damas en 21k y subir al podio con Florencia Borelli, una de las mejores atletas de Argentina.
Fue una bella carrera y un duro circuito, una combinación más que tentadora para volver.

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21km Caballeros
Cristian Hernández 1:39:45 hs
Nicolás Méndez 1:44:13 hs
Fernando Sánchez Sañudo 1:46:09 hs

21km Damas
Florencia Borelli 1:52:41 hs
Roxana Preussler 1:53:46 hs
Mariel El Jaber 2:05:53 hs

10k Caballeros
Matías Luero 00:41:02 hs
Héctor Gómez 00:43:25 hs
Juan Cruz Suárez 00:45:30 hs

10k Damas
María Luz Ramírez 00:59:47 hs
Natalia Meza 1:01:59 hs
Sonia Prieto 1:02:52 hs

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Carreras de aventura

TIC TAC EFÍMERO, EL GRAN FLACO CRESTA

abril 24, 2018 — by Andar Extremo0

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La vida es efímera, y vos lo sabías, disfrutaste cada centímetro corrido, cada metro, cada kilómetro. Tu vida paso, corrías más que el tiempo, supiste aprovechar cada una de las miles de competencias que participaste. Es más te fuiste yendo a una carrera.

Cada consejo, cada aliento, cada palabra que brindaste van a acompañar a los miles de atletas, que de una y otra forma hiciste a o ayudaste a ser. Sabías que el deporte une, y pasaste medio siglo uniendo gente.

La sonrisa de tu cara quedara plasmada en la memoria de cada maratonista, de cada corredor de aventura y en cada persona que haya rondado alguna vez aquel bendito monumento del bosque platense.

Y cuando cada uno de nosotros, estemos en la largada de una competencia, irremediablemente miraremos hacia abajo buscando tu pantaloncito verde, buscando mejor dicho esa dupla de pantalones verdes, que ahora deben estar volando bien alto y ganando más carreras.

Seguí así flaco con esos ojos brillantes y esa sonrisa contagiosa, seguí empujándonos para correr, acompañamos desde donde sea, que algún día estaremos corriendo todos juntos. Tic Tac efímero, gracias flaco!!!

Gracias Miles de la revista Andar Extremo a Andrés Eduardo Cresta (28/2/1971 -22/4/2018)

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Carreras de aventura

MAX RACE General Belgrano: nuevo escenario, la misma intensidad

febrero 19, 2018 — by Andar Extremo0

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El domingo 27 de agosto de 2017 se llevó a cabo la primera edición de la Max Race General Belgrano, una carrera técnica que se desarrolló en cuatro modalidades: Cross 12 y 21 km, Dúa y Tría de aventura, luego de muchos días de lluvia. Dura, trabada y llena de barro, largó de la vieja estación de tren y entretuvo intensamente a sus corredores con la geografía de la cuenca del Río Salado. En la nota, Nadia Heinrich de Quilmes Way, nos cuenta su experiencia. Nota de la revista Andar Extremo n° 48

Relato Nadia Heinrich
Fotos marcos Ferrer

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Cuando nos despertamos se escuchaba el sonido de la lluvia, así que tratando de imaginar lo que nos esperaba y después de cargar todo en el auto, comenzamos el viaje. Al llegar a Belgrano, nos encontramos con el Quilmes Way y armamos un cuartel general. Luego de la entrada en calor y la charla técnica, se largó a toda furia. La punta de la carrera se alejó rápidamente y el barro se hizo esperar, pero llego cuando nos sumergimos hasta la cintura en el arroyo.

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Al entrar al circuito de XC, cambió el ritmo del running pero el suelo estaba resbaladizo y ya sufría en pensar cómo iba a ser transitarlo en bici. Al cruzar el rio, la carrera fue más cómoda pero el terreno estaba húmedo y pesado, por lo que las piernas se fueron desgastando. Al entrar en las vías, la vegetación se encargó de terminar con lo que quedaba. El cambio de escenario parecía no llegar más.

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Cerca de los 12 km apareció la ciudad y la tan ansiada transición. Parte del Quilmes Way nos alentaba y registraba fotográficamente nuestro arribo. Acomodada en la bicicleta, intenté recuperar tiempo hasta que entramos nuevamente al circuito de XC y Cross. El barro cubría la transmisión y dificultaba pasar los cambios. Finalmente y con mucho esfuerzo, salí al camino abierto para tratar de mejorar el ritmo.
El recorrido era exigente pero entretenido. Pude superar algunos competidores pero aún no tenía certeza de mi posición en la carrera, aunque estaba conforme con el ritmo que llevaba.

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Nuevamente me encontré transitando las vías pero esta vez en dos ruedas y, aunque se ponía difícil, sabía que estaba a poco del arco de llegada. Aceleré al dejar atrás la abundante vegetación, y entré a toda velocidad al parque cerrado donde nuevamente me animaban mis compañeros. Inmediatamente, salí corriendo a culminar mi primer Max Race en solitario, ya que había participado de otras ediciones pero en modalidad equipo.

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Una rápida desembarrada, y comenzó la entrega de premios. Gratamente sorprendida, me di cuenta que había quedado en el segundo puesto de la categoría y me vi compartiendo el escalón con mi compañero de aventuras, que también estaba segundo en la suya. Aún faltaba la clasificación general, que terminó siendo idéntica, redondeando un muy buen resultado en tan dura experiencia.

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Carreras de aventura

Vanina Darino, la mejor argentina en el Trail de Mont Blanc 2017

febrero 6, 2018 — by Andar Extremo0

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Vanina Darino lejos de ser una atleta profesional, se considera una apasionada del deporte que además de trabajar y dedicarle tiempo a su familia, le gusta correr. En la competencia de Trail más prestigiosa del mundo, y acompañada de sus afectos, logró ser la mejor argentina en 100 km. En esta nota, nos cuenta de su experiencia única, y cómo llegó al icónico Mont Blanc. Nota en la revista n° 48

101 km (CCC) Courmayeur, Italia a Charmonix, Francia
Por Andar Extremo
fotos Vanina Darino

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Cuándo comenzás a correr?
Soy de Bolívar, y en la escuela teníamos atletismo. A los 12 años nos empezaron a hacer el Test de Cooper, y me fascinaba, así que mi papá me acompañaba en el auto, y yo corría en el campo una hora, netamente por placer. Cuando llegué a La Plata para estudiar, ya tenía a mi hija Brenda, y retomé recién en el año 1995. En ese momento practicaba 8 o 10 kilómetros. En el 2007 ingresé al grupo de Santiago Achucarro y allí inicié las competencias. En 2009 hice el Cruce Columbia y distancias de 27 km como Adventure Race. En 2011 empecé con las ultra, le señalé a mi profe que quería hacer 84 km de Patagonia Run y me dijo: –vos estas re loca, hiciste sólo maratones de calle y querés hacer un ultra en la montaña? Y bueno, me anoté, y gracias a Sebastián Pascuas que me dio mucha confianza, la corrí. Había tenido distenciones en la rodilla, periostitis tibial crónica y empecé con el gimnasio. Cuando llegué a lo de Seba, en 20 días desapareció todo, y me cambió el plan de entrenamiento. El crecimiento fue notable. Ese mismo año corrí los 100 km de Tilcara.

Te metiste de lleno en la actividad…
Sí, de lleno, pero siempre lo hice por hobby. Soy una aficionada total. Tengo trabajo, familia grande, y mis hijos son la prioridad. Hago el esfuerzo, busco el momento, pero no me desvío de mi vida. No puedo decir: me voy a entrenar el fin de semana a Tandil, o viajo tantas veces por año a la montaña o a la sierra. Tengo que acompañar a los chicos, que hacen deporte. Siempre estoy al lado de ellos los fines de semana. Entreno a conciencia dentro de mis tiempos y posibilidades. De martes a domingo corro y hago dos días de gimnasio. Mi objetivo no es ganar porque la cabeza me juega en contra. Me mato entrenando para ir a las carreras, dejar todo, y no sufrir. Me gusta disfrutar.

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Cómo fue ese primer ultra de 84 km en 2011?
Increíble. Fui mentalizada e hice mucha logística. Tenía todo pautado: cuándo comer, cuándo tomar, cuándo parar… fui demasiado pendiente del reloj. Eran muchas horas de noche y para mí era algo nuevo. Sabía que mi carrera empezaba a la mitad, a unas 6 horas y pico. La última parte fue un poco más fácil, aunque ya venía medio agotada. Cuando miré el GPS y vi 42 km, le empecé a dar con todo. Lo que nos pasa a los que entrenamos en el llano, es que tenemos la ventaja de correr mucho, y en subida pueden pasarme, pero en bajada el ritmo es buenísimo. Entré tercera en la categoría y cuarta en la general, y en Tilcara el mismo año, llegué primera. En ese evento no sabía cómo iba, eran 200 personas pero terminamos sólo 25. Estábamos a 4000 metros. La gente llegaba descompuesta. Recién en la llegada me enteré de la posición.

Cómo te hidratás y alimentás en carreras tan largas?
En general no como, me cae muy mal. En la mayoría de las carreras que participé, o hace exceso de calor o muchísimo frío y si como me descompongo, tengo que ir al baño todo el tiempo, y me genera deshidratación. En el 2012 fui a ver a Jorge Roi porque al entrenar 6 o 7 veces por semana, necesitaba suplementarme. Empecé a prepararme batidos proteicos con carbohidratos, aminoácidos, etc. Eso suplió la comida. Cuando tengo una carrera, según la altimetría o los kilómetros, preparo bolsitas que van en la mochila y dicen: tramo 1, tramo2, etc. Tienen sales, proteínas, hidratos, aminoácidos y vitaminas. Si no hay mucha amplitud térmica, puedo llegar a comer unas gomitas o un puñado de frutas secas, alimentos livianos. También puedo tomar alguna sopa.

Cómo llegas a participar en Mont Blanc?
En 2011 cuando corrí mi primer ultra trail, me dijeron que había una carrera épica en Mont Blanc y la empezamos a ver y sumar puntos. Sabíamos que era dura y mientras sumábamos, nos preparábamos. En el 2012, me faltaron dos puntos porque corrí carreras y no pude terminar ninguna, en una me apune y en la otra me cortaron en un Pc. Llegué con los puntos para 2015, pero un mes antes tuve una bacteria que se llama fiebre reumática y por riesgo cardíaco el médico me dijo:- no podés correr. Seguí sumando puntos, pero como no llegaba este año a los 160 km, hice 100 km.


Cómo viviste estar en la carrera de Trail más importante del mundo?

Te juro que lloré, porque una vez que llegué con los puntos tenía que salir sorteada. Imagináte que de 15000 corredores sólo iban a correr 2500. Únicamente de pensarlo me emociono. Fue muy importante el apoyo familiar. Brenda y Hernán, mis hijos, se anotaron en los 15 km, y el más chico, Matías, se anotó allá.

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Cómo es la organización en este tipo de carreras?
Yo ya había corrido un Trail en Canarias que también auspiciaba North Face, y es increíble. La organización está en todo, no sólo con los corredores sino también con los que acompañan. La gente desde acá te puede seguir y saber el minuto a minuto por las redes sociales. Es impecable. En Mont Blanc trasladaban a los acompañantes para que vean a los corredores. Hay unos micritos que todo el tiempo te van llevando. Este año agregaron videos y después te envían las imágenes de la largada y de los puestos.

Las largadas de las categorías eran en diferentes lugares?
Según la distancia. Si corrés 160 km (UTMB) iniciás en Chamonix y llegás a Chamonix, es la vuelta entera. Todas las carreras terminan ahí. Los 101 km (CCC) salís de Courmayeur, los 56 km (OCC) en Orciéres, los 119 km (TDS) también en Courmayeur y los 290 km (PTL) en Chamonix.

Cómo fue esa largada?
Te acomodan según los puntos ITRA que sumaste. Yo estaba en el primer bloque de atrás, con mi familia. Fue muy emocionante. En un momento me dejaron, la música empezó a sonar fuerte, y me movilizó saber lo que luché para ir…me pasaban mil cosas por la cabeza, no paraba de llorar. Me costó mucho estar allí. Una vez que salí del pueblo, a uno dos kilómetros, logré largar el aire y la angustia emotiva, y conecté con la carrera.

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En los puestos de abastecimiento tenías ropa de recambio?
Había un puesto al que podías mandar tu equipo a los 55 km. Yo recién me cambié en el kilómetro 70, porque venía muy mojada. Me puse pantalón obligatorio y buzo. Los elementos que había que llevar eran: campera rompeviento de 10000 columnas de agua, otra finita, pantalón impermeable, remera térmica manga larga, un botiquín con teyping y alimento. Yo corro con mochilas Ride Ligth y también llevo dos linterna con doble batería cada una, dos Petzl foto lumínicas. Tardé 21 hrs y al estar oscuro, lloviendo, me consumí las baterías enseguida. En el kilómetro 70 cuando me asistieron, venía de correr 15 km bajo el agua, congelada y a punto de hipotermia. La señora del puesto dejó pasar a toda mi familia. Los 4 me cambiaban, me daban de tomar en la boca, me hacían comer chocolate y queso, y lo toleré, no me di cuenta que comí. Matías me ponía la linterna… me sentía en boxes. Me enteré de todo por un video. Cuando lo miro, lloro.

Cómo fue ese encuentro con tu familia?
En el primer puesto que te podían ver era el km 55, luego en el 70, después en el 84 y en la llegada. Sabía que por la logística de la carrera, iba a llegar al km 55 entre las 19 y las 21 hrs pero llegué dos horas antes de lo planificado. Como me seguían por la aplicación, sabían cómo venía. En todos los puestos Matías me esperaba 2 km antes, y me acompañaba. Me tiraba posición, kilómetros, altimetría. Fue un asistente de lujo. Una vez que llegaban los demás, me ayudaban. Tomaba una sopa caliente, me acomodaba y salía rápido. Cuanto más rápido te acomodás, más tiempo ganás.

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Cómo te reaccionaba el cuerpo con tantos kilómetros?
Hasta el km 55 iba bárbara, a los 70 la pasé bien, después me empezó a molestar la espalda. Las piernas siempre bien pero del bastoneo me dolía hasta la piel.

Cuándo supiste que eras la primer argentina en llegar?
En el km 84 los chicos me lo dijeron, alguien desde Argentina se los había mandado por mensaje. Eso me motivó, pero como iba con lo último intentaba mantenerme. Cuando llegué, lo confirmé. Fue un alegrón total. Éramos 40, y entré tercera: 2 hombres y yo.

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Cómo fue la llegada?
Matías me esperó 4 km antes. Venía muy mal, haciendo arcadas, ya no me bancaba los batidos. Él me decía lo que me faltaban porque ya no me funcionaba ni el GPS. Venía caminando mucho. Cuando empezamos a entrar en el pueblo, me emocioné y arranqué a correr el último kilómetro. Aunque era de madrugada, había un montón de gente saludando a los corredores. La llegada fue terrible. Estaban mis hijos, mi esposo…no me salía ni llorar por el agotamiento. Fueron secuencias en mi cabeza. Después, en el hotel, me relajé y lloré como loca. Los mensajes, la gente acompañando, mi familia desde acá… todo muy emotivo.

Fue un punto de inflexión esta carrera?
Después de esta carrera empecé a bajar distancias. Me quiero sentir más relajada, no buscar ni puntos ni sorteo, acompañar a mis amigos o a mis hijos. Era mi máxima aspiración esta carrera. En mi casa empecé a correr, y ahora la mayoría del núcleo familiar corre, nunca lo voy a dejar de hacer. Te da bienestar, conexión, liberación, felicidad.

Qué zapatillas usás?
Compito con Salomon Slab Sense, entreno con Adidas Response Trail, en calle las Adidas Maraton 10 y las Asics Noosa

Agradecimientos
A mi familia que me banca, mis profes que me dan la seguridad: Santiago Achucarro y Sebastián Pascuas, a Jorge Roi por guiarme en la alimentación, a mis amigos de acá, a los de Bolívar, Bariloche, España y Francia, que están pendientes y son mi orgullo.

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“Nunca voy a dejar de correr, te da bienestar, conexión, liberación, felicidad”

Carreras de aventura

Ultra Machu Picchu Trail, Cusco, Perú

diciembre 15, 2017 — by Andar Extremo0

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El UMPT se realizó el 25 y 26 de marzo en Cusco, Perú, donde corredores de toda Sudamérica transitaron en este mítico e histórico lugar. Las opciones para enfrentar los caminos incaicos fueron de 15 km, 30 km, 70 km y 100 km. Roxana del Cid, participó en los 70 km y realizó el circuito en 9 hs 38 minutos consagrándose ganadora de la competencia. En una entrevista para Andar Extremo, nos cuenta su experiencia. Nota en la revista n° 47

Por Andar extremo entrevista a Roxana Del Cid
Fotos Patricia Pérez Gasquet

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Cómo fue correr un Trail en Machu Picchu?
Correr en otro país ya es importante como corredora, porque iba a representar a Argentina. A eso se sumó el tema del desnivel de la carrera, que se desarrolló arriba de los 4000 metros y hacía mucho más difícil el desafío. Es increíble la cultura incaica, milenaria y la carrera transcurría en el segundo camino del inca. El recibimiento de los diferentes corredores de Sudamérica género una comunión de energías. Correr en el templo sagrado como le dicen ellos, te transmite mucho respeto. Lo único que pensaba era llegar a la meta en las mejores condiciones, ya que estoy acostumbrada a correr 21 km. Fue una preparación nutricional, cardiología y física importante. Poder terminar el ultra primera, fue una felicidad.

Pensabas que ibas a tener ese nivel?
Venia de un enero y febrero en no muy buenas condiciones, recuperándome de una fatiga muscular, entonces tomé muy conservadora la carrera. Venía corriendo, cuidando las sensaciones, y esa fue un poco la estrategia de esta competencia viendo cómo iba a responder con el frio y el viento. Para mí era nuevo, lo tomé con calma y quería llegar. A medida que fue pasando vi que el cuerpo se adaptó, iba primera. En los puestos me iban diciendo que venía bien, y fueron pasando los kilómetros y esa sensación de que no querés que se termine. Faltándome 10 km me relajé y la disfruté mucho.

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Hizo frío?
Salimos con – 5 grados y tuvimos la charla técnica el día anterior con sol. La salida fue a 3900 metros y llovió desde la madrugada anterior. Los caminos se desmoronaron y tuvimos inconveniente para llegar por los senderos de montaña, a la largada.

Qué indumentaria llevaste?
Como no sabíamos bien el clima, llevé calza larga, abajo la corta, y pantalón impermeable. Bien abrigada: gorra, guantes, campera impermeable… por los menos para llegar a la cumbre de la carrera sin estar muy mojados.

Cada cuánto había hidratación y con qué te complementaste?
Hubo a los 5 km, después hice unos 15 km más, Sólo iba con la bolsa hidrante que llevé. Hubo dos puesto más hasta el 45 y después de allí, al km 70. Igual siempre llevo 2 litros más en una botella chica. Tomé sales isotónicas y 7 geles.

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Cuál fue tu primer carrera de aventura?

Fue en 2004 cuando se estaban terminando el circuito YPF, General Belgrano. Fue mi primer carrera. Entrenaba en Olimpo, un gimnasio de City Bell, un compañero me dijo si quería correr, y de allí no pare más.

Cuáles son tus tres zapatillas favoritas?
Brook modelo Canadá, Saucony Trail y Asics Fuji, las que probé aparte de Columbia y Salomon.

Cómo fue tu evolución en las carreras de allí hasta ahora?
Fue fuerte… no me imaginaba así, agradecida de correr. Siempre quise hacerlo, no tenía la posibilidad y me costó mucho… Fue mucho sacrifico, hoy en las redes se ve la sonrisa pero no el trasfondo. Misma la carrera de Perú, fue trabajar duro para poder hacerla. Por eso es muy gratificante sacar buenos resultados.

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Cuál es tu proyección a futuro?
Lo primero que se me viene a la mente es poder potenciar, y que las carreras lleguen a muchos niveles y nos sólo a un sector. Veo gente muy chica, que está bueno que se meta en el running, no únicamente por la meta o por un podio, sino que ésto tiene que ver con la familia, la unión de la gente. Correr lo puede hacer cualquiera, es ponerse zapatillas. Me gusta contagiar esta actividad. Después, me gusta hacer todo tipo de deporte, me gusta remar, me gusta la bici, la uso de medio de locomoción.

Cómo ves el nivel del Trail en Argentina?
Están creciendo masivamente las distancias de arriba de 70 km, están cada vez más fuertes. Hoy todo el mundo entrena a conciencia, planificar objetivos, proyectan carreras.

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Carreras de aventura

XTREME RACE, Pasión por el Trail, Córdoba

noviembre 23, 2017 — by Andar Extremo0

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El sábado 19 de noviembre se corrió una de las carreras más lindas y técnicas de Córdoba: la XTREME RACE. Con una jornada de sol que permitió disfrutar hasta el último minuto del Valle de Punilla, y con el imponente Hotel & Spa Tres Pircas como sede, esta carrera en su cuarta edición demostró que crece con fuerza, brindando cada vez, más intensidad.

por Soledad Navarro

 

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A partir del viernes 17 de noviembre y con una organización minuciosa, se iniciaron las acreditaciones para Xtreme Race, evento deportivo por excelencia del Trail Running, que en esta ocasión sumó puntos ITRA para el Ultra Trail Ultra Mont Blanc.
Durante todo el día sábado en paralelo con el retiro de kits, y previo a la charla técnica, la jornada contó con charlas sobre nutrición y psicología deportiva, muerte súbita y RCP, entre otras, y para los más pequeños, una propuesta con cupo lleno: Xtreme Kids.
En sus modalidades de 15, 30 y 60 k, presentó senderos llenos de dificultades que requirieron de la sagacidad y preparación de los corredores. Granja Sierra Madre, Cerro La Banderita, Cerro Yapeyú, Dique San Juan, la imponente Estancia Alto San Pedro, entre otros, fueron los lugares por donde transitaron los amantes de Trail. Circuitos duros, tan extremos como inolvidables, dejaron sin aliento a más de un deportista y fueron el mejor bautismo para quienes decidieron iniciarse en la aventura.
Entre otros atletas destacados, se contó con la presencia de la atleta oriunda de Brasil y cordobesa por elección: Cilene Sophya Santos y de Lali Moratorio Bidegain, de Uruguay. Numerosos corredores de Paraguay y Chile, también se dieron cita el Xtreme Race, formando parte de una gran convocatoria de más de 2000 personas.

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Modalidades y podios
En la madrugada del domingo 19, y con linternas frontales iluminando el camino, dio inicio la carrera de 60k por la cara norte del Cerro La Banderita. Con un recorrido duro y extremadamente técnico, con arroyos, cascadas y subidas empinadas, obligó a dosificar energía y agua. Cañadones, sectores con piedras y terreno desparejo, coronó el terreno generando aún más exigencia y cuidado. El primer ascenso, el Meta Montaña, terminó de despertar a quienes se dieron cita a las 5 en el arco de largada. Luego, el Cerro Yapeyú y Los Tres Cóndores, llevaron al límite a quienes osaron la distancia.
Si bien esta distancia fue liderada inicialmente por el talentoso catamarqueño Fernando Reyes Quiroga, el podio fue para Daniel Simbrón que arremetió a partir de la mitad de la carrera, para llevarse un merecido primer premio, dejando a Quiroga en un cuarto lugar. Entre ellos, Martin Aimetta, obtuvo el segundo lugar y Javier Alonso, el tercero. En la categoría femenina, Laura Gordiola, Ingrid Taborda y María Florencia Tamburrino, formaron podio.
A las 8:30hs, hizo su largada el grupo de los 30k. Los corredores en este caso, transitaron un desnivel positivo de más de 2000 metros entre quebradas, estancias, un grupo de música que amenizaba el momento, y arroyitos que calmaban por momentos las piernas cansadas. La salida, fue en dirección sur hacia La Berna, dónde transitaron ripio en ascenso, hasta ingresar al cordón montañoso. Cerro Los Tres Cóndores, Quebrada de las Víboras y el arroyo Los Murciélagos, fueron algunos de los sitios que los vieron pasar.
Pablo Gasparini, Horacio Peñaloza y Román Fusaron, junto a María Soledad Sánchez Ruiz, Pamela Bocchio, María Belén Mercau, conformaron los podios en los 30 K y se hicieron acreedores de puntos ITRA.
Por último, una legión de runners aventureros fueron por 15K cuando el reloj marcó las 9 de la mañana. En dirección norte hacia el Hotel Estancia Alto San Pedro, comenzaron la travesía divisando en su recorrido, la Loma de Los Cardos, y el arroyo Los Murciélagos, entre otros paisajes inolvidables.
El podio masculino se conformó con José María Ergo, Cote Peña y Martín Giavarini; mientras el femenino estuvo ocupado por María Belén Sanchez Ruiz, Jesica Moyano y Carolina Gema Dilelio.

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Pisando Fuerte
Con 33 años y mucho sacrificio, Fernando Quiroga Reyes, volvió a hacer podio en el Trail argentino. La joven promesa catamarqueña, padre de 4 hijos que “desean ser como él”, se quedó con un cuarto lugar muy meritorio.

Es tu primera vez en una Xtreme Race, cómo te sentiste en esta carrera?
Esto para mí fue una experiencia nueva, para estos lugares nunca me había preparado. Fue bastante dura. Allá en mi provincia no tengo lugares así, con este terreno. Tenía pensado hacer los 60 K en 6 hrs y finalmente hice 7:30, fue bastante difícil para mí el cambio de terreno, las pendientes, los senderos, la verdad fue extrema. Pero estoy muy contento por los resultados. Lo bueno es que gano experiencia y me quiero preparar un poco mejor para el año que viene.

Cuánto hace que corrés?
Corro desde el 2015 porque no tuve la posibilidad de hacerlo en el 2014. Empecé en el Desert Trail en Fiambalá, corrí los 95k y salí octavo en la general. En ese momento, no tenía la ropa adecuada y con los años me fui acomodando un poquito más. En el 2016 salí 3° en la general, y 2° en mi categoría. Este año, se dio la oportunidad de llegar al primer lugar tanto ahí como en Yaboty. Este año fue muy positivo para el deporte que hago y que me gusta.

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Cuál va a ser tu próximo desafío?
Tengo pensado descansar y después seguir con la rutina. Nunca paro de entrenar. Siempre descanso unos días después de una carrera tan dura, pero retomo rápido para no perder la costumbre. Este año, esta carrera fue la última. El año que viene quiero hacer una carrera en Rio Negro de 90k: Vuriloche Ultra Trail, y Xtreme Race me sirve muchísimo, me ayuda desde la experiencia. Es similar el terreno, es una carrera muy técnica.

Si pudieras soñar sin pensar en costos y obstáculos, qué carrera desearías hacer?
La carrera que todo ultramaratonista desea: Mont Blanc. Ese es mi sueño, pero primero tengo que tomar experiencia.
Xtreme Kids
Como antes se mencióno, Xtreme Race tuvo una nueva propuesta: una carrera participativa para chicos, con 120 cupos que se agotaron rápidamente ante de la demanda de los niños. Entre ellos, se encontraban Teo y Luna, hijos de Paulo Quesada Pacheco y con una mamá del corazón, muy especial: Cilene Sophie Santos. Indudablemnente, el amor de los atletas por el Trail, se transmitió directamente hacia los pequeños, que no dudaron en ser parte de esta hermosa actividad.
“Teo y luna comenzaron a correr después de que yo llegué aquí, y comencé a trabajar con entrenamientos. Ellos ya participaron de dos pruebas aquí, pero ninguna era como Xtreme Kids, eran pruebas pequeñas con menos cantidad de gente. La primera vez, fue en Salsi donde vivimos. En ese caso, la prueba era hecha con un acompañante, así que Teo fue con Paulo y Luna conmigo, y entre ellos armaron una competencia para saber quién iba a ganar. El niño dio la sangre para ganar y salió en primer lugar. Luna, con su dulzura, sólo quería terminar, y quedó segunda conmigo en el general. La segunda carrera fue sin la compañía de los padres, y Teo siempre decía que quería salir fuerte y llegar primero. Ahí me di cuenta que debía poner sus pies nuevamente en tierra, y explicarle que no siempre salimos vencedores, sobre todo deseaba que él no se ilusionara así y después se frustre. En ese caso, ambos realizaron los 2km del evento y llegaron en primer lugar general.

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En casa ellos tienen muy claro como yo me preparo y entreno, saben de mi nivel competitivo, y para Huerta Grande ellos querían participar de una rutina de entrenamiento pero yo no lo permití, porque son muy pequeños y no quiero exigir eso en ese momento, no es buena tanta presión. Para compensar, los llevé a correr en el río para hacer un poco de subidas y bajadas y que sientan un poco de esfuerzo físico y poder hablarle de las emociones que pueden sentir. Pablo y yo apoyamos de corazón que hagan deporte, y cuando supieron que iban a participar, estuvieron muy felices. Teo termino la prueba primero y hasta ahora lo repite permanentemente. Fue una experiencia única para cada uno de ellos y lo más importante, tienen mucho afecto y saben que van a tener mi apoyo independiente de la colocación. Sin lugar a dudas, el deporte es lo mejor que podemos dejarle a nuestros hijos.” Cilene Sophya Santos.
Por último, es fundamental destacar el apoyo incondicional del Hotel & Spa Tres Pircas y su gerente Matías Montoto, sin quienes hubiera sido imposible realizar Xtreme Race, como también el acompañamiento de Estancia Hotel Alto San Pedro, Powerade, Coca Cola, El Práctico, Casa Irwo, Dole, Terepin, UTEDyC, ELVCOM, y de la Municipalidad de Huerta Grande que destacó el evento de “Interés Municipal”. Gustavo Ortiz y Pablo Ureta, responsables de una organización impecable, volvieron a brindar por cuarta vez, un momento único para el Trail Running argentino.

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Carreras de aventura

UTACCH La Mística Regresa, Córdoba

octubre 17, 2017 — by Andar Extremo0

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El 1 de julio se corrió una de las carreras de Trail Running con más convocatoria en los últimos tiempos. El Utra Trail Amanecer Comechingón, en Villa Yacanto de Calamuchita, registro más de 2300 corredores en la línea de largada, que desafiaron las distancias de 13, 22, 35, 50 y 75 Km. En la nota, Jorge Xavier, de Uruguay, y su experiencia en los 75 km. Nota en revista Andar Extremo n° 47

por Jorge Xavier, fotos Marcos Ferrer

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Hace ya cuatro años, disputé los 60 Km de UTACCH en Yacanto, oportunidad en la que viajé junto a Rubito Beledo, Pablo Lapaz, Víctor Trillas, Alejandro “Highlander” Scuoteguazza, Carlos Douglas Hernández y Sebastián Paulós. En esa instancia, la encaré como parte del entrenamiento para la CCC en Mont Blanc que corrí en 2013. Recuerdo que fue mi carrera N° 254, y ahí completé 4066 kilómetros en competencias, 1430 de ellos en Trail (35% del total). Con mucha más experiencia, el pasado 1 de julio fue mi carrera N° 417 completando 7475 kilómetros, 3915 de ellos de Trail (ya el 52%), y la N° 52 de 42 kilómetros o más.
La web de UTACCH expresa que es una aventura, una experiencia única y mágica para cada corredor que decide transitar las tierras de los Comechingones, antiguos habitantes de las Sierras Grandes de Córdoba. La camiseta que lleva el lema: “La mística”, refleja cómo, sin dudas, se ha ido construyendo esa sensación, al extremo que se han agregado nuevas distancias que otorgan puntos ITRA (4 puntos a los 75 K y 3 a los 50 K), y se han incrementado notoriamente la cantidad de participantes (se registraron 2307 llegadas a la meta, un 60% de hombres y un 40% mujeres).
Es un recorrido precioso, agreste, duro, propio de las sierras cordobesas, bastante distinto a lo que normalmente encontramos en la zona patagónica del sur o en las sierras de Uruguay.

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El viaje y la previa
En esta ocasión, el viaje fue bastante distinto ya que organizamos la ida con tiempo. Junto a algunos de los “Hermanos de la Montaña” y de la vida: Martín Zanabria, Paola Nande, David Vega, Alejandra Isabella y Jorge Nin, Federico Sanguinetti y Eiko Senda, sus hijos, y el amigo argentino: Federico Sivila.
Tengo mucho para contar sobre las anécdotas del viaje, pero prefiero mantener la amistad… Les dejo solamente la del momento en que llegamos a Migraciones, en el Puente Fray Bentos – Puerto Unzué, donde Federico -excelente barítono- bajó el vidrio y le cantó al funcionario: “Fígaro, Fígaro, Fígaro, Fígaro…”, y a lo que acotó:-“acabamos de sacarlo ayer”. Sobre las discusiones en relación con la ruta, el GPS o el tiempo de detención en ruta por un pasajero que viajaba sin cinturón de seguridad, no cuento nada.
Nos alojamos en Santa Rosa de Calamuchita, a 30 Km de Yacanto, donde llegamos en la noche del jueves 20. El viernes lo dedicamos a retirar el kit (me correspondió el N° 3125) y preparar todo lo necesario para la carrera. Dado que largamos a las 5:00 AM, el despertador sonó a las 3:00 para desayunar rápidamente, gracias a la enorme gentileza de la gente del Hotel Gloria.

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La carrera
El clima estaba frío pero absolutamente despejado, lo que hacía presumir que íbamos a tener un día espectacular. Decidí largar con la remera segunda piel y la de carrera por encima, sin campera cortaviento, con calzas cortas y medias de compresión.
Después de las fotos de rigor, largamos a la hora indicada. Como era previsible, algunos salieron a ritmo fuerte, en tanto yo lo hice junto a Alejandra. Avanzamos más lentamente, con las linternas frontales encendidas y optamos por caminar en los tramos en subida, en tanto trotamos en los planos y bajadas. Después de 7.5 Km, llegamos al primer puesto de abastecimiento, en el denominado “cortafuego”, donde tomamos a la izquierda para ingresar a una zona con bastante desnivel, trillos de pasto y algo de barro. Cruzamos el primer arroyo, donde ya nos mojamos -el frío hacía que “dolieran” los pies- pero seguimos a ritmo sostenido.
En la zona de bajadas, Ale se quedaba un poquito atrás, pero enseguida me alcanzaba en cuanto enfrentábamos terreno plano. Allá por los 12 kilómetros, nos superaron los punteros de la distancia 50 Km, en una zona de larga subida (habían largado a las 6:00). Ya llegando al puesto del Negro Pereyra -Km 16- el sol asomaba por la sierra, pintando el horizonte con colores espectaculares.
Le comenté a una de las chicas del puesto, que tenía cara conocida:-. “Sí, soy una de las Pereyra, que siempre está en el puesto”, me respondió riendo. Comimos algo, disfrutamos de una sopa caliente y emprendimos el ascenso hacia el Cerro Agustín. En el recorrido, ya volvían los punteros de la distancia, y vimos bajar a nuestros compañeros. A falta de unos 2 kilómetros para llegar al punto más alto, cruzamos el arroyo donde en el año 2013 me esperaba Víctor Trillas. Seguimos avanzando para finalmente hacer cumbre donde alcanzamos casi 2300 msnm y unos 27 kilómetros de carrera, con un sol que brillaba fuerte haciendo muy placentera la mañana pese al frío invernal. En ese momento, decidimos parar para ingerir algún alimento y descansar un poco.

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En la bajada, Ale insistió en que no la esperara pues en general iba más lenta que yo. Me fui adelante, para llegar nuevamente al PA (km. 30.5), donde estuve unos 10 minutos descansando, comiendo frutas y tomando un caldo caliente, mientras la esperaba. Conversé un ratito nuevamente con las chicas del PA, que aprovecharon para “tomarme el pelo” nuevamente. Me preguntaron si iba a seguir o abandonaba… cuando dije muy firmemente que seguía y les pregunté si se habían registrado abandonos, una de ellas me dijo: “Sí, aquí murió uno… perdón!, abandonó uno”. Dado que Ale no llegaba, decidí seguir pues temía por los cortes por tiempo. La misma chica me dijo- “Qué mal, le prometió que la esperaba y se va”. “Sí, tenés razón, la espero”, le respondí. “No, es una broma”, remató. Y cuando ya había hecho unos metros, me gritó: “allá viene”. Di vuelta, y las tres chicas, riéndose, me dijeron: “No, es mentira, no viene nadie…”.
A partir de allí, el terreno iba en leve descenso y fui intercalando posiciones con otros corredores. Alcancé el PA ubicado en el Km 42,5 en “Los Corrales”, con 9 hs 50 minutos de carrera, donde había un buen número de corredores alimentándose con el asado. Disfruté de una buena cantidad de gaseosa, comí algo y decidí seguir (con algo de culpa, ya que mi compañera no llegaba).
A partir de ese punto, los corredores nos distanciamos. Después de un largo recorrido, llegamos a una bifurcación donde los de 75 Km doblamos a la derecha para emprender un camino en leve subida hacia Capilla El Carmen, Km 51.5 Km. Hicimos una especie de “gota” de unos 5 kilómetros, para retornar por el mismo camino que habíamos realizado. Llegué nuevamente a la bifurcación, donde consulté al bombero que estaba allí ubicado sobre el eventual pasaje de Alejandra (haciendo referencia a la banderita uruguaya que llevaba en su mochila… pero después me enteré que la había perdido), y a partir de allí, encaramos rumbo a El Durazno. Aún podía trotar en zonas de bajada y planas, pero ya sentía el esfuerzo y una molestia en la planta de los pies, maldiciendo por haber llevado un calzado bastante “castigado”.

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En el Km. 60.5 llegamos al Cruce de la Chaqueña, donde estaba el sexto PA. Después de tomar un poco de líquido y comer maníes y frutas, emprendimos una fuerte bajada hacia un camino de tierra. Empezaba a irse el sol, así que me coloqué la linterna frontal, y un poco más adelante la tuve que encender. El cruce de un arroyo, peligroso por lo profundo y la fuerza de la corriente, fue sencillo gracias a la excelente colaboración de los bomberos que allí se encontraban, que nos ayudaban a cruzar entre las enormes piedras.
Cuando salimos del camino de tierra para ingresar nuevamente a trillos de campo y un tramo en fuerte subida, me pegué a una pareja de jóvenes argentinos, y decidí seguir con ellos. Veía a lo lejos, tres corredores que se acercaban a buen ritmo, e incluso escuchaba sus voces. Mis compañeros ocasionales no veían señales -ni yo tampoco- así que les sugerí volver hasta la última marca y buscar el camino correcto. Nos alcanzaron los tres que venían más atrás, y cuando les dijimos -en la oscuridad de la noche- que no veíamos señales, identifiqué la voz de Alejandra. “¿Ale?”, le digo. “¡Jota!” me respondió. El reencuentro fue muy propicio para rápidamente ponernos al tanto de nuestros ritmos y “desventuras”, en particular el malestar estomacal de Ale durante gran parte del recorrido. Mis dos acompañantes, eran además compañeros de los dos que venían con Alejandra, así que decidimos seguir todos juntos.

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En la noche, divisamos a lo lejos el 7° PA -Puesto de Ortiz-, en una carpa iluminada y con fuego encendido, con música cordobesa que se escuchaba desde muy lejos, y una onda increíble. Después de una fuerte bajada, llegamos a ese puesto. Sentía el estómago bastante revuelto, así que no pude comer nada, pese a que había un asado espectacular. Descansamos un poquito e ingerí tres pedacitos de naranja, que me permitieron sentirme mejor. A partir de allí, nuevamente nos esperaba una subida pero ya en un terreno bastante más limpio y por caminos de tierra, divisando algunas casas de la zona cercana a Santa Rosa de Calamuchita.
Cuando culminó ese tramo, salimos a la carretera de tierra, donde nos indicaron que nos faltaban 2.5 kilómetros para la meta. Todos nos pusimos a trotar, y nuestros ocasionales compañeros se fueron adelante. Pese a que Alejandra estaba con más fuerzas que yo en ese tramo, me esperó -flor de aguante, me hizo- para llegar a la meta en 17 hs 20 minutos (posición 194, 24° en la categoría por edad entre 30 competidores), donde nos esperaban nuestros amigos. Objetivo conseguido, misión cumplida, dentro del tiempo límite de 19 horas.

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Después de una ducha caliente en el hotel, cenamos unos sándwiches de lomito, para irnos a descansar. El domingo a la mañana, disfrutamos de un excelente desayuno y comentamos sobre la carrera para luego emprender el retorno.
En lo personal, y pese a la ubicación en la carrera, debo considerarme satisfecho pues además de la distancia de 75 Km, la acumulación de carreras que traigo, el desnivel acumulado positivo (3500 metros, realmente exigentes), regulé el ritmo en la mayor parte de la carrera y culminé bastante entero, al extremo que durante el viaje de retorno prácticamente no sentí molestias.
A mis hermanos de la vida y compañeros de aventuras, un enorme ¡gracias! por un fin de semana espectacular. Siempre es un privilegio poder compartir desafíos disfrutando a pleno de la naturaleza y de los amigos.

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Carreras de aventura

Cilene Sophya Santos: un emblema de El Cruce Columbia

octubre 2, 2017 — by Andar Extremo0

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Cilene Sophya Santos, atleta brasileña y hoy, cordobesa por elección, nos cuenta su extensa e intensa trayectoria en una de las carreras de aventura más emblemáticas del país: El Cruce. En un relato cálido y lleno de emoción, nos adentramos en el corazón de una aventurera que habla de amistad, naturaleza y desafíos.

Por Soledad Navarro para Andar Extremo Web

Soy Sophya, brasileña de São Paulo, tengo 37 años y estoy formada en Educación Física, con especialización en entrenamiento deportivo. Argentina siempre fue mi ruta para competir, para visitar amigos y sobre todo, para mis vacaciones. Sentí por Argentina una amor a primera vista y, por su forma dulce y muy educada de hablar, los argentinos ganaron mi corazón. Además, es el país donde conquisté los mejores resultados como atleta en el deporte que más me gusta.
Después de algunos años de visitas constantes, este lugar se convirtió en mi hogar. Vivo en Córdoba desde hace un tiempo, con mi familia. Lo que me trajo a esta provincia fue una cuestión personal: mi actual esposo vivía en Costa Rica y siempre venía a visitar a sus hijos (que hoy también son mis hijos). Después de que nos conocimos, su ruta de viajes pasó a ser Costa Rica, Brasil y Argentina y, posteriormente, decidimos mudarse definitivamente aquí.
Siempre fui apasionada por el deporte. Al principio hice natación y luego pasé a dedicar mi vida a correr carreras, que es lo que hago actualmente. Competí en pruebas de 10km, en medias maratones e hice tres maratones. Con el tiempo, me presentaron algo más exigente pero en contacto permanente con la naturaleza y, a partir de ahí, inicié una jornada infinita, una relación interminable con las carreras de montaña que cada día me conquistan más y llenan mi corazón de felicidad.
Mario Mello, mi actual guía, y Cristina Carvalho (in memoriam), fueron los entrenadores que más me incentivaron y serán para siempre mis maestros. Cris me dijo una vez “existen muchos profesores, pero los maestros son pocos”. Hago mías las palabras de ella. Mario fue mi primer maestro, él me recibió cuando yo no conseguía siquiera trotar por una hora, y continuamente me decía que podía dar mucho más. Siempre me animó en todas las pruebas que deseaba hacer y, aunque en determinadas situaciones discrepaba, nunca me abandonó. Siempre me recibe con mucho cariño y con una sonrisa inmensa en la cara, y eso hace que esté eternamente agradecida a él por todo el apoyo que me dio y me da.

2012

2012 – El estreno en El Cruce
Conocí El Cruce a través de Cris Carvalho, que fue mi jefe, amiga del corazón y responsable de despertar en mí la pasión por las carreras de montaña. Fue una gran atleta brasileña, excelente en todos los deportes que practicaba. Era muy fuerte, segura de sí y transmitía todo lo que sentía, a las personas que estaban cerca de ella. Por sugerencia de ella, fui por primera vez a San Martín de Los Andes para cruzar la cordillera Argentina – Chile.
Cuando pasé a integrar la empresa Núcleo Aventura / Proyecto Mujer, por invitación de Cris, ya sabía mucho de su trayectoria como atleta. Estábamos en septiembre y me llamó para una primera reunión. Dijo que un amigo estaba buscando a una persona para formar pareja y correr El Cruce y me preguntó si me gustaría participar. Recuerdo que me dijo que veía en mí mucha fuerza y que tenía todas las condiciones para hacerlo. Al escucharla, no lo pensé dos veces, y acepté la invitación. A partir de eso, comenzaron los largos y doloridos entrenamientos para un desafío que yo desconocía. Pero la decisión estaba tomada.
En ese momento, mi pareja fue Decio Ribeiro, un experimentado atleta que ya había competido en pruebas de Ultra Trail como Mont Blanc, Desafío de los Volcanes, Marathon des Sables, además de El Cruce. Al iniciar, los entrenamientos de fuerza se volvieron cada vez más intensos y las carreras cada vez más dolorosas. Los sábados estaban dedicados a los entrenamientos largos y, siempre en la compañía de Decio, entrenaba en un lugar diferente de São Paulo. Fueron cuatro meses de mucha preparación hasta el gran día. No tenía mucha idea de cómo era la prueba, aunque ya me habían explicado cómo era la logística, el campamento y la estrategia durante la competición..
Nuestra primera parada fue San Martín de Los Andes. Cuando llegamos, la ciudad estaba tomada por las cenizas de un volcán de Chile, pero eso no logró sacarle brillo. El recorrido, de una belleza que yo no conocía, me impactó.
Desde mi primer paso por El Cruce hasta hoy, he vivido muchas historias lindas que me marcaron.. En el año 2012, la travesía de Puerto Fuy y la terrible subida del volcán Mocho-Choshuenco, cubierto de hielo, fueron inolvidables. En aquel momento, le comenté a mi compañero que aquello separaba a los hombres de los niños…fue una experiencia que jamás olvidaré.
En mi estreno, conquisté con mi doble el tercer lugar en la categoría mixta, y llenándome de orgullo, supe que ésto se convertiría en mi pasión eterna.

2013

2013 -En El Cruce con la campeona Cris Carvalho
Un año después de empezar a trabajar con Cris, me invitó a ser su pareja en El Cruce. Al principio me asusté y me quedé sin reacción, no tenía palabras para responder. Traigo a mi mente esa situación como si fuera hoy.
:-“¿estás segura que quieres correr conmigo?
:- ¡sí, quiero enseñarte a correr y competir como gente grande! ”
A partir de ese día comenzaron jornadas duras, con mucha responsabilidad de mi parte por saber que estaría corriendo con la mejor de todas las corredoras. Cris tenía pasión por los deportes pero, en su esencia, las pruebas de montaña eran lo que más le daba vida, por muchos motivos y, principalmente, por ponerla en contacto con la naturaleza.
Durante cuatro meses estuvimos unidas para realizar un gran objetivo. Con la experiencia que adquirí el año anterior y con todo su conocimiento y apoyo, me sentía más tranquila pero con un poco de angustia, porque tenía miedo de no poder seguir su ritmo.
El Cruce 2013 iniciaba en Chile. Llegamos a la ciudad por la mañana y el mismo día fuimos a retirar el kit. Había un hermoso día de sol y la ciudad estaba llena de atletas. Mi ansiedad era enorme. Recibimos el numeral 1…mi compañera siempre recibía ese número.
En el primer día de la prueba, la salida era a 30 minutos de Pucón y fuimos en autobús hasta el lugar. Durante el traslado, Cris me dijo que íbamos a soltar muy fuerte y mantener el ritmo por tres kilómetros, después establecería un ritmo hasta la llegada. Respondí que estaba todo bien, y así nos marchamos. Cerca de 500 metros después de la salida, había algunas personas en el trayecto. Era una pista muy estrecha, por donde pasaba sólo una persona a la vez. En ese momento, ella demostró su lado competitivo y fue gritando bien alto “permiso, permiso! Izquierda libre, estoy pasando “. La gente miraba hacia atrás asustada. Algunas decían “sale, sale que ahí vienen dos mujeres muy fuertes”.
Terminamos el primer día en primer lugar. Llegamos al campamento y todos la conocían… creo que toda la Argentina la conocía. Muchos atletas preguntaban quién era yo, y ella me presentaba y decía “mi doble se llama Sophya”. La gente me miraba y decía: “ella es alta, magra y más parece modelo que atleta”. Nos divertían los comentarios y dejaba que Cris los respondiera.
En el segundo día de prueba, sabíamos que la distancia era muy larga y que el recorrido era durísimo. Partimos con un sol de 40º C, como si fuera verano brasileño. Sufrimos mucho ese día.
Cris había recibido el diagnóstico de un cáncer unos meses antes del inicio de El Cruce. Junto con su equipo médico, concluyó que era posible cruzar la cordillera a un nivel competitivo. Sentía su cuerpo firme a pesar de la enfermedad, tenía raza, fuerza y era valiente como un toro.
Más o menos en el kilómetro 28 de la prueba, estábamos en medio de un área desierta, sin ningún árbol y bajo un sol que Cris llamó el brasileño. Ella disminuyó un poco el ritmo y dije: “Cris, controla la cabeza y volvemos a mantener el mismo ritmo de antes”. Recibió mi comentario como una ofensa y discutimos feo en la montaña. Minutos después, volvimos a correr y me mantuve callada. En el kilómetro 40, ella empezó a hablar de trabajo y otra vez disminuyó el ritmo. Yo quería decirle que podíamos hablar de todo, pero no podíamos reducir el ritmo. No pude callar y me dijo lo que pensaba. Entonces, otra vez, se quedó estresada, dejó de correr y dijo: “¿Crees que no estoy haciendo fuerza? ¿Crees que no estoy sufriendo? Entonces vaya usted y termine la prueba sola “. Respondí que estaba bien conversar, pero que no podíamos olvidarnos de mantenernos concentrados. A partir de ahí no hablé nada más y siguió comandando el ritmo. A la llegada, ella me dio un abrazo muy fuerte, dijo que estaba orgullosa de mi postura, y así volvimos a estar muy bien.
Durante todo el día en el campamento, mi compañera estaba más tranquila y comentó que el día siguiente sería el último, que la largada era en un lugar plano y el trayecto se mantendría así por dos kilómetros. Ella sostendría un ritmo de 3’50” por kilómetro y quería que yo estuviera a su lado.
La largada ocurrió a las 7h en una carretera de tierra plana y Cris clavó el ritmo programado. Cuando me di cuenta, estábamos corriendo al lado de los equipos masculinos que lideraban la prueba: Pablo Ureta y Ezequiel Morales, José Virginio e Iazaldir Feitosa (estos dos atletas brasileños). Después de dos kilómetros entramos en una pista y entonces pude volver a respirar más tranquila.
Ese día, pensando en todo lo vivido con Cris, la discusión y el liderazgo de los tres días, me emocioné mucho durante el recorrido. En cierto momento, ella lo percibió y me preguntó qué estaba pasando. Yo expliqué que no podía creer que estaba cruzando la Patagonia con ella. Para mí, fue un orgullo inmenso cerrar ese ciclo con una persona increíble y como campeona de El Cruce 2013 en la categoría team damas.

2014

2014 – La naturaleza muestra su fuerza
En 2014 llegué a Puerto Varas (Chile), uno de los lugares más hermosos del mundo, en compañía de la rubia más dulce y especial del planeta, una persona increíble, con un corazón gigante. Formamos el doble Brasil y Argentina.
Cuando empecé a prepararme para El Cruce 2014, no sabía con quién iba a correr, pero estaba segura de que estaría en la prueba. No conocía a ninguna atleta brasileña con disponibilidad para correr conmigo. Entonces, Cris Carvalho sugirió que invitara a la argentina Sofía Cantilo. En el primer contacto que hicimos, ella aceptó. Así, por primera vez en mi currículum deportivo, formaba pareja con una extranjera. Fue una experiencia muy linda compartir la competencia con una persona de quien yo no estaba cerca, pero que tenía la misma valentía y la misma voluntad de cruzar la cordillera con el corazón iluminado. ¡Y así fue!
Sofi y yo ajustamos los trabajos de velocidad, de fuerza y los entrenamientos largos. Si bien la había visto algunos momentos en El Cruce del año anterior, nos conocimos en sentido estricto, casi en la línea de largada.
Hay una leyenda que dice que en un año llueve y, al otro, hay sol. En el 2014, ocurrieron todos los desastres naturales juntos, pero nada opacó los maravillosos lugares por donde pasamos, no disminuyó la pasión de estar en un lugar tan especial.
Mi llegada a Chile fue dramática. En el aeropuerto, mi maleta fue revisada y en ella estaba toda la suplementación que necesitaba para la prueba. Uno de los suplementos llamó la atención de los policías porque no podían identificar lo que era. Entonces, usaron un perro para identificar si era droga ¡Qué tensión! Intentaba explicar que era atleta y que iba a cruzar la cordillera pero no le daban importancia a lo que decía. Afortunadamente, lograron confirmar que no llevaba droga. Luego de ese episodio, seguí hacia el hotel, arreglé mi maleta, y por la noche fui a cenar con Sofi, para ajustar cómo sería nuestro itinerario.
La carrera comenzó con mucha lluvia y temperatura baja. El recorrido era bastante complicado, sobre todo, con el agua que caía. Sin embargo, enfrentamos los contratiempos y pusimos nuestra fuerza en cada kilómetro.
En el segundo día, la largada que debía ocurrir a las 8h, fue retrasada debido a un problema con uno de los autobuses que transportaban a los atletas: el conductor no sabía exactamente el trayecto hasta el lugar de salida. Con ese y otros inconvenientes, la salida fue aplazada hasta las 11h. En ese momento, todos ya estábamos con ganas de almorzar,.cuando se anunció que no se realizaría el recorrido original, y que la distancia de aquel día sería menor porque el volcán que íbamos a subir estaba cubierto por mucha niebla. Así, para la seguridad de los atletas, se recorrería una distancia de 24 kilómetros.
Muchos optamos por vaciar un poco la bolsa de hidratación para correr más ligero, ya sería más corto, pero los 24 kilómetros anunciados fueron en realidad 33. Esto trajo un gran problema, pues no teníamos comida y agua para esa distancia. Cuando llegamos al final del recorrido, no había nada para comer y tan poco para beber, porque en el lugar había sido montado apenas un punto para la largada. Desde ese lugar hasta el campamento, fueron dos horas de traslado. Estábamos mojados y con hambre. Llegamos al campamento con lluvia y frío, y fuimos a cenar. Descansamos un poco y al día siguiente corrimos la última parte de la prueba.
En la salida del último día, de nuevo se produjeron retrasos y todos los atletas estábamos estresados. Sofi y yo empezamos a subir la base de un volcán. El día estaba con niebla y agua, así que nos apoyamos mucho para seguir fuertes hasta la llegada. El final del recorrido fue en una pista en medio del bosque y luego seguimos en autobús para el lugar de la llegada oficial y la premiación de la prueba. Esa vez, fuimos subcampeonas de la categoría team damas.
Ese mismo año, mi esposo Paulo Quesada también participó en El Cruce, y si bien aparecemos en algunas fotos juntos, sólo nos acercamos un año después. Él estaba junto al equipo de Marcelo Perotti, que era también entrenador de Sofi. Marcelo Perotti es un entrenador ejemplar y hoy, es un gran amigo aquí en Argentina. Durante toda la prueba, tuve mucho apoyo de él y de su grupo.
Mi reflexión sobre El Cruce 2014 es que dado que es imposible cambiar el clima, debe vivirse de la forma que él lo permite. Así es la montaña.

2015

2015 – Campeón en Cerro Catedral
En 2015 viví la emoción de cruzar por cuarta vez la cordillera. La salida de El Cruce se produjo en Cerro Catedral (San Carlos de Bariloche) y yo estaba al lado de mi amiga y gran atleta argentina, Roxana Del Cid.
Roxy aceptó mi invitación y juntas, alcanzamos una hermosa conquista! Es una mujer notable y tiene un nivel técnico equivalente al mío.
No tuvimos dificultades para alinear nuestra participación. Ella tenía experiencia en El Cruce y vivió en 2015 una situación parecida a la mía. Su doble, con el que iba a correr en la categoría mixta, tuvo que cancelar la participación en la prueba. Nuestros destinos se cruzaron y nos convertimos en compañeras.
En cuanto a planificación, le sugerí a Roxy una estrategia clara: correr fuerte siempre y todos los días, pues, en su compañía, quería ganar las tres etapas. También indiqué la importancia de, ante cualquier incomodidad, conversar, para que eso no se volviera negativo. Si ambas elevábamos mucho el nivel de esfuerzo sin comunicarnos, podríamos perder todo.
Una vez que salimos, ya estábamos conectadas desde nuestros corazones y un objetivo compartido: alcanzar la línea de llegada. El primer día el recorrido fue increíble, la belleza fue única y el nivel de dificultad y la altimetría fueron bastante elevados. Después de todo, estábamos en las montañas de la Patagonia. Ante ese escenario deslumbrante, por un momento pensé que estaba teniendo una alucinación: dos músicos tocaban un violín y una guitarra mientras los atletas vencía un bello e intenso inicio de prueba.
La llegada también fue bellísima. En un día soleado, al borde de un lago maravilloso y muy helado, Roxy y yo mantuvimos el liderazgo y conquistamos el primer lugar en la categoría team damas.
El segundo día fue el momento de exigencia de la mente, de la preparación como atleta. Físicamente ya estaba desgastada del esfuerzo en la etapa anterior. El recorrido del segundo día era más largo y también más fácil en relación al trayecto anterior. Hasta el kilómetro 22, hubo predominio de tramos muy característicos de montaña, con bastante balance (subidas y bajadas); después de eso, el recorrido era plano, en medio de una vegetación abierta, cerca de un río y, entonces, seguía por una carretera interminable. La llegada del segundo día proporcionó un aspecto esplendoroso. Alcanzamos otra victoria con la vista del grandioso Cerro Tronador y su pico iluminado por la nieve.
Después de un día y una noche de campamento a los pies del Cerro, El Cruce Columbia 2015 estaba llegando a su fin. El recorrido del tercer día era plano en su inicio y, tras la escalada de una montaña, se seguía un descenso muy largo para cruzar la frontera entre Chile y Argentina. Roxy y yo sellamos nuestros pasaportes y, entonces, alcanzamos la línea de llegada para consagrarnos campeonas.

2016

2016 – Montaña y amor
Cinco años después, volví a San Martín de Los Andes con una compañía muy especial: Paulo Quesada, mi esposo.
La idea de cruzar la cordillera juntos fue de él, lo había sugerido dos años antes, cuando él vivía en Buenos Aires y entrenaba con Perotti. En esa época, yo todavía vivía en São Paulo. Algunas veces, entrenábamos juntos, pero la mayor parte de la preparación, la realizábamos por separado. Cuando faltaba un mes para la prueba, por un problema personal, Pablo no pudo competir conmigo y entonces quedó el deseo de correr juntos, para otro momento.
En 2015, retomamos la idea de formar una pareja en El Cruce. En ese momento, yo estaba de mudanza a Argentina y Pablo ya estaba viviendo en Córdoba. Llegué allí el 30 de septiembre de 2015 y, el 5 de octubre, comenzamos nuestro trabajo para la carrera. En un primer momento, fue complicado. No estaba acostumbrada a correr siempre en la montaña y, en Córdoba, cualquier recorrido ya empieza así. Además, los entrenamientos fueron todos hechos con mi compañero de prueba, que me incentivaba siempre y sabía identificar mis fragilidades, ayudándome y respetando cada momento que yo vivía. Pablo sabía que, en algunas situaciones, no podía ir más allá de mi condición.
El camino hacia El Cruce siempre es muy especial, la prueba tiene una belleza única! En la Patagonia, siento que me abro a buenas energías, convivo con personas lindas y vuelvo a casa siempre con el deseo de regresar todos los años.
En el 2016, viví algo muy raro en mi vida: por momentos, sufrí mi cansancio. En esos momentos, recordé cómo fueron de duros los preparativos. A menudo, cuando llegaba a casa exhausta, mis hijos Teo (7 años) y Luna (9 años), un poco asustados por verme tan cansada, me abrazaban y decían “Sophy, tranquila! Falta poco, cuando termine vamos a celebrar juntos “. Estas palabras de apoyo vinieron varias veces en mis pensamientos y me dejaron más fuerte. El dolor que parecía eterno se hacía momentáneo. Salía de mí el cansancio y se convertía en fortaleza, deseando cruzar la cordillera con emoción para encontrar el mejor abrazo del mundo: el de Teo, Luna y Pablo, que hoy son mi familia.
En la Patagonia, sin duda, mi corazón vibra de forma diferente, más intenso. Se trata de un mundo donde los valores entre los seres humanos se fortalecen, desde la simplicidad de compartir una mesa con alguien que no se conoce o descansar en una carpa sin ninguna comodidad. No hay mejor o peor, todos comparten sus cosas por igual. Los chicos que trabajan son personas increíbles, dejan a sus familias durante muchos días y se encuentran con sonrisa en la cara, brillo en los ojos y corazón puro. Sebastián Tagle, su organizador, ya probó que sabe cómo emocionar a los atletas con cada visual que ofrece durante el recorrido, con la alegría proporcionada por otra etapa completada y, así, todas las emociones son vividas de forma única!
En la salida del último día, estaba conmovida y cansada del esfuerzo de los días anteriores. El recorrido de ese día fue bastante difícil. En los 50 metros después de la salida, ya comenzaba una subida de 5 kilómetros donde el cielo parecía ser el límite. Cerré los ojos por unos segundos y recordé a Teo y Luna. Ese mismo día, cuando pensé que lo peor ya había pasado, empezó otra subida durísima (Cerro Malo). Allí el viento llegaba a 100 km / hora y alcanzábamos 2100 metros de altitud. Era la última subida antes de la línea de llegada y parecía no terminar nunca. En ese momento, también me acordé de Cris Carvalho y de su orientación cuando hicimos El Cruce. Muchas veces ella me pidió que me concentrar en la respiración. Sentí a Cris acogiéndome con su abrazo y vi su sonrisa…ella permanecía hermosa y perfecta, como todas las montañas, y me sentí agradecida por haberla cruzado en mi camino. Luego pensé en Pablo, mi esposo y compañero, que estuvo en todas las situaciones, y vivió grandes emociones.Esta vez, junto a mi esposo, obtendríamos un segundo lugar y una experiencia única.

2017

2017 – Buscando ser cada vez más fuerte y siempre feliz
En 2017, volví a Cerro Catedral (San Carlos de Bariloche) más fuerte de corazón y de alma, para correr por primera vez en la categoría solo, pues así el destino quiso.
Entiendo que El Cruce es una prueba que se realiza en doble (y de esa forma deseo hacerla siempre), aún considerando toda la dificultad de encontrar una persona compatible con mi nivel de entrenamiento y que esté dispuesta a buscar el mismo objetivo como mi doble. Este año, quería correr de la misma forma que había hecho en 2015, en la categoría team damas. Pero no fue posible. Tuve que adaptarme a la realidad de la vida, así es como se hace en una prueba de montaña, ajustándose el esfuerzo durante el recorrido.
Por cuestiones relacionadas con compromisos de mi trabajo y también a la logística del viaje hacia San Carlos de Bariloche, decidí hacer la prueba en la categoría aficionado. El cambio de categoría no alteró, sin embargo, la fuerza, la voluntad y la pasión de correr. En cualquier categoría, mis entrenamientos, mi responsabilidad y mi compromiso son los mismos de siempre.
Hoy doy gracias de haber realizado la carrera de un modo distinto a lo que pensé inicialmente. Viví una experiencia de deporte, trabajo y amistad, que no imaginaba vivir. El Cruce 2017 fue un hito porque pude entrenar y acompañar al primer alumno de mi empresa Cilene Sophya Team: José Fernández. Viví momentos únicos de orgullo personal, profesional y de compañerismo.
Me gusta decir que siempre hay un loco buscando locura, y esta vez, fue Fernández, un argentino apasionado por las carreras y que pasó un año entero escuchándome hablar de El Cruce. De tanto oírme, resolvió participar. La experiencia que Fer sumó en su vida como atleta le dio más seguridad para el entrenamiento. y para cruzar la línea de llegada.
Una vez decidida su participación, vino la tarea de buscar una pareja. Fernández sugirió que mi esposo Paulo fuera su doble, en razón de la experiencia de él, y también para consagrar la amistad que existe entre los dos. Entonces, se inició una larga temporada de trabajo. Cada semana ellos eran más fuertes, y yo siempre los acompañaba para seguir también más fuerte en su compañía.
El 30 de diciembre, lamentablemente, mi esposo sufrió un accidente y se rompió una costilla. Sería imposible su recuperación en apenas un mes y su médico fue enfático en afirmar que la mejor opción sería abandonar la idea de hacer la prueba, pensando en primer lugar en su salud. Tomada esa decisión, Fernández, que ya estaba muy entusiasmado y con expectativas, se vio solo, sin su doble. De ese modo, al igual que yo, él decidió competir en la categoría aficionado.
Enfrentamos en coche, en compañía de su esposa, los 1600 kilómetros que separaban Córdoba y Bariloche para seguir hasta el lugar de salida de El Cruce. Fue un viaje inolvidable y en ningún momento tuve dudas de que El Cruce 2017 sería muy especial. Incluso con los cambios de última hora, tuve la oportunidad de estar en un lugar fantástico, con un amigo que admiro mucho. Cuando el gran día llegó, yo estaba lista, ansiosa como siempre, y con el corazón golpeando fuerte, como sucede en todas las largadas.
Cerro Catedral se convirtió en un grano de arena delante de tantos atletas que vibraban de felicidad por estar en una prueba de la magnitud de El Cruce. Fernández y yo despertamos a las 3, y luego de un café, tomamos un autobús que nos llevó, en un trayecto de una hora y media, hasta la línea de salida.
Pero como todo El Cruce es una aventura, finalmente no partimos de Chile, pues un incendio incontrolable alcanzaba la región. Fuimos notificados de que no haríamos el recorrido programado del lado chileno y saldríamos directamente de Argentina hasta el primer campamento. Definitivamente, nada sería capaz de detenerme, tenía muchas ganas de correr y de conectarme conmigo. Después de 30 kilómetros, llegué al campamento 1, esperé a Fernández, y almorzamos juntos. Fue un día hermoso, en un lugar especial. Los campamentos siempre son el mejor lugar de la prueba, en ellos es posible disfrutar de amigos, escuchar las historias de alegría y de sufrimiento de cada uno.
Al día siguiente, otra distancia aguardaba a los corredores. Sabía que sería el día más difícil de la prueba. Desperté y esperé a que mi compañero desayunara. Le dije que sería un día muy duro y que era importante que se concentre en el ritmo y en su respiración, sin embargo, estaba prohibido no disfrutar del paisaje.
Después de la salida, el recorrido seguía por un kilómetro a orillas del lago Mascardi. Después una pista llevaba los corredores hasta alta montaña. Empecé la carrera fuerte y concentrada, porque sabía que a partir del kilómetro 10 la altimetría sería bastante exigente. Al principio de la ascensión, cerca de mí estaban cinco muchachos que peleaban por una colocación. Entonces me junté a ellos para mantener el mismo ritmo. En ese momento, pensé mucho en mi alumno, pues sabía que él nunca había hecho algo similar. El visual compensaba el dolor y la fatiga. El lugar era de una belleza impactante.
Después de cruzar un camino que tenía más o menos siete kilómetros, enfrentamos un descenso muy técnico hasta el segundo campamento, que quedaba a las orillas del lago Gutiérrez. En cuanto llegué, entré al lago para refrescarme y luego fui a la línea de llegada con un suplemento de recuperación, y agua. Ayudé a mi alumno con su mochila, lo acompañé hasta la tienda y otra vez almorzamos juntos. En los entrenamientos, él siempre me decía que, si yo llegaba antes que él, tenía que lavar su camiseta. Era una broma para relajarnos, y debo decir que, si bien llegué antes los tres días, nunca lavé su camiseta!
El último campamento fue muy especial. Por la noche, después de la cena, la organización de El Cruce exhibió un vídeo de la etapa del día anterior. Sebastián Tagle agradeció a todos y escuchamos historias de personas que participaron desde su primera edición. La noche terminó en fiesta como nunca antes había ocurrido en toda la historia del evento.
El último día, la largada estaba programada para las 7:30 y, antes de ella, teníamos que presentar los equipamientos obligatorios, en la misma secuencia de llegada del día anterior. Estaba en la punta, y Fernández salió un poco después. Cuando me despedí de él, le dije que corría con el corazón feliz pues, a la llegada, su esposa Gabi, nuestra amiga Juli y yo, estaríamos esperandolo.
La llegada se produjo en Cerro Catedral, pasando por el lado trasero del área de las estaciones de esquí, incluso por donde corrí en 2015. No recordaba que era una vuelta difícil. Salí con los diez primeros atletas masculinos y seguí a ritmo fuerte. Cuando alcancé el punto más alto, el escenario era emocionante. ¡Estaba sola, concentrada y llena de ganas de cruzar la línea de llegada, consagrándome una vez más, campeona!

Luego de todos los años vividos, los compañeros, los paisajes, las sensaciones, siento que siempre vale la pena sacrificarme, superarme y, sobre todo, creer que no existe límite para los que anhelan intensamente un destino.

7

Carreras de aventura

Running Trip Mountain Edition, Los Molles, San Luis

septiembre 12, 2017 — by Andar Extremo0

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El 14 de mayo se llevó a cabo la Mountain edition de Running Trip, en las maravillosas tierras puntanas. Distancias de 25 k y 10 k, increíbles recorridos, presencias destacadas del Ultra Trail y la inmejorable organización hicieron de ésta, una verdadera fiesta del deporte. Para Andar Extremo, las voces de sus protagonistas. Contenido de la revista n° 46.

por Florencia Pollola, Santiago Petrera, Juan Pedro Sangiácomo y Sabina Rodríguez
fotos Pablo Tolmasky, Patricia Pérez Gasquet y Marcos Ferrer

Ezequiel Pauluzak un referente del trail running
Ezequiel Pauluzak un referente del trail running

El domingo 14 de mayo no fue simplemente otro paso transitado en la historia de Running Trip. Ese día se selló un pacto que comenzó el pasado mes de diciembre en Miramar, donde más de 600 corredores apostaron por una carrera que buscó ser mucho más que un par de kilómetros, una buena remera y una medalla. Este pacto tácito, firmado entre corredores y organizadores, vino a demostrar que se pueden realizar eventos sin descuidar a los participantes, teniendo en cuenta las condiciones de cada uno de ellos. Un claro ejemplo fue el espacio dedicado a los atletas con discapacidad que, más allá de participar en las distancias largas, contaron con 4 kilómetros especialmente diseñados para que pudieran disfrutar de un paisaje que, de otra manera, les hubiera sido inaccesible. Algo similar había sucedido en Miramar, donde tuvieron la chance de correr por el bosque y por la arena, junto al mar.
En esta segunda edición en Los Molles, San Luis, los atletas con discapacidad contaron además con el apoyo de los más de 500 corredores que participaron de las pruebas principales, esperaron a que todos completaran su recorrido, y los aplaudieron al llegar. La esencia de Running Trip es esa, cuidar a los atletas, a todos los atletas, sin importar si se trata de los corredores más rápidos o los más lentos, sin importar si poseen alguna dificultad para trasladarse o si cuentan con todas las facultades para hacerlo. En este marco, en la ceremonia previa a la competencia y tras entonar el himno nacional argentino, Ramiro Cattani, uno de los protagonistas de la prueba que tiene síndrome de down, junto con los atletas del seleccionado argentino de ultra Trail Franco Oro y Tania Díaz Slater, subieron al escenario representando los valores de esta prueba.

Ramiro Cattani abanderado de Running Trip
Ramiro Cattani abanderado de Running Trip

“La esencia de Running Trip es cuidar a los atletas, a todos los atletas, sin importar si se trata de los corredores más rápidos o los más lentos”

Running Trip Mountain Edition marcó el paso de esta carrera itinerante por las sierras puntanas y continuó así la idea de recorrer el país a través de una prueba competitiva y participativa en la que los atletas que ganaron se llevaron $32000 en efectivo. Con competidores de todo el país y de otros países como Colombia, Paraguay y Uruguay, los circuitos trazados para los 25k, 10k y 4k se corrieron por senderos cargados de verde, bosques típicos de la zona y arroyos que bajan de las sierras. En esta oportunidad, fueron el colombiano Jaime Hernández y la cordobesa Tania Díaz Slater quienes se quedaron con el primer puesto en los 25km.
“Buscamos que durante todo el recorrido, pudieran disfrutar de todo lo necesario para que, al cruzar la meta, la sonrisa fuera imposible de disimular”, contó Diego Winitzky, creador de la innovadora propuesta de carrera ambulante. “Nunca imaginé dejar por un rato mi pasión por la fotografía para volcarme con un grupo de amigos corredores a organizar una carrera. Hace dos años creí que se terminaba todo mi vínculo con la fotografía y el running, por una mal trago con una persona a la que hoy debo agradecerle que me haya cerrado las puertas de sus eventos”, añadió.
Diego se permitió soñar y creó este evento que, además de buscar la integración y el vínculo genuino entre corredores, logró generar una energía única entre un staff que intenta tener todo resuelto para quienes se predisponen a disfrutar de un fin de semana distinto.
El kit de la carrera, las marcas del recorrido, el trato ante cada consulta por emails o redes sociales, el recibimiento a los competidores que cruzan la meta, el vínculo entre compañeros de trabajo y el respeto por los colaboradores, hacen que Running Trip se diferencie en cada detalle.

Agua y piedras predominaron en Los Molles
Agua y piedras predominaron en Los Molles

Santiago Petrera, corredor de Ultra Trail
Como su nombre lo indica, Running Trip es mucho más que una carrera, es una experiencia donde se vive el Running en todas sus facetas: en el viaje, en la estadía y en la competición misma.
Arribamos a Los Molles, hermosa y pequeña localidad de la provincia de San Luis, el sábado por la mañana. Allí nos esperaba Diego junto a todo el staff, para darnos una cálida bienvenida. Como mencioné antes, Running Trip es una carrera que ofrece la posibilidad de contratar un Pack Full que incluye, además de la inscripción, los traslados, el hospedaje, y las comida, todo coordinado por grandes personas que conocemos del mundo del running. Todo esto, genera un clima especial, un ambiente donde el deporte y la camaradería son una constante. Durante todo el día, los corredores confluían en la acreditación, lugar donde retiraban su Kit, se sacaban la famosa foto pre carrera con su dorsal, y compartían una linda tarde de charlas y mates. Personas con historias inspiradoras nos emocionaron con sus vivencias y experiencias deportivas, seguidos por la charla técnica recién caída la noche. Luego la cena y a descansar.
Domingo bien temprano, en una fría mañana, nos dirigimos hacia la largada. Micros y muchos autos con corredores, acompañantes y gente de localidades aledañas llegaban al punto de partida para vivir la tan esperada carrera. Nos encontramos con muchos corredores de todos los niveles. Un Line Up de lujo en la Elite de los 25 Km: los mundialistas Franco Oro y Tania Díaz Slater,
Ezequiel Pauluzak, y los ganadores de Pacifik Trail Colombia Jaime Hernando López y María Eugenia Rodríguez.

Santiago Petrera y Josefina Aragonés
Santiago Petrera y Josefina Aragonés

Cuenta regresiva y carrera en marcha. Circuito para todos los gustos, con mucha trepada y desnivel positivo en los primeros kilómetros. Bajadas muy entretenidas, de esas en las que se puede apretar y y soltarse sin frenar, saltando troncos y piedras. Luego la parte más técnica de la carrera llegaría a la hora de hacer todo el coastering, donde los que sabían correr por las grandes piedras mojadas, sacaban diferencia, y otros intentábamos hacer lo mejor posible, sin matarnos. Una vez superada esta etapa, el circuito invitaba a correr plenamente hasta el final.
Grandes gestos se vieron, como cuando Jaime Hernando López, ganador de los 25 cedió el premio para que Ezequiel “Tati” Pauluzak, segundo en los 25 km, compita en la Pacifick Trail Sura.
Por el lado de las mujeres, el triunfo fue para la mundialista y corredora, Tania Díaz Slater.
Una carrera con todos los condimentos: grandes paisajes, excelente circuito, organización perfecta, cobertura audiovisual de lujo, corredores de primer nivel y un ambiente de alegría total. Calidez humana, competencia, talento y pasión resumen el espíritu del evento.
Ahora, a esperar más ediciones de ésta increíble experiencia llamada Running Trip.

Juan Pedro Sangiácomo y Sabina Rodríguez, corredores de Ultra Trail
En esta vuelta, volvimos a ratificar nuestra confianza hacia un gran evento que se destaca por el compromiso, la calidez humana, el ambiente de integración que unifica todas las capacidades, niveles, regiones del país, y la invitación de corredores de otros países, estamos haciendo referencia al Running Trip.
Hasta ahora se llevaron a cabo dos ediciones, primero fue la edición de playa, donde Miramar nos brindó un espacio de sol, arena y mar. Luego llegó la edición de montaña, en Los Molles (San Luis), donde lo primordial fue la belleza e imponencia de las sierras puntanas. En ambas ediciones los alojamientos destinados a ser sedes del evento fueron lugares de ensueño, ubicados en ambientes naturales, y con gran calidez humana. Al estar ubicados en el epicentro de cada evento, pudimos disfrutar en el día previo a la carrera, de una expo running, con música en vivo, puestos de artesanías, algunas exquisiteces, venta de ropa y accesorios para el corredor, además de una agenda de charlas de especialistas, experiencias de vida, y hasta un espacio infantil para que los más chicos también tengan su entretenimiento.
El primer Running Trip, la “Beach Edition”, fue una experiencia única y apasionante, y en esta oportunidad, la “Mountain Edition”, nuevamente estuvo excelente en cada detalle: desde las relaciones públicas, el recorrido de la carrera, los puestos de hidratación y asistencia médica, la dirección de fotografía, los coordinadores, la calidad de la alimentación, la conducción del evento, y la expo running del día previo a la carrera. Una de las cosas en las que se sigue destacando, es la organización. Sin duda, cada una de las partes se involucra al 100%, dejando todo lo que tiene para que no falte nada.

Tania Díaz Slater ganadora de los 25 km
Tania Díaz Slater ganadora de los 25 km

Dentro de lo que fueron las charlas de la expo, además de ser orientadas a la capacitación en temas de nutrición y deporte, se brindó un espacio para conocer otras historias de vida. Una de ellas, fue la de Norma Ramos, quien a una semana de haber corrido el Raid del Norte se entusiasmó con la invitación y finalizó los 25km de Los Molles. Quizás para muchos no es algo de gran importancia haber hecho estas dos carreras en una semana, pero si le agregamos el hecho de que es una atleta con discapacidad, es algo impresionante!!! Su historia de vida es algo que no deben dejar de conocer, y el evento dio ese espacio de difusión.
También se destacaron la solidaridad e integración, como uno de los puntos fuertes. Es un evento al que podemos acceder todos, aún si te estás iniciando en las carreras de aventura tenés la posibilidad de correr los 4km participativos, distancia abierta también a personas con capacidades diferentes. Este es un hecho que distingue el evento de cualquier otro: “Que todos tengamos acceso a la diversidad del trail running es un desafío que esta organización emprende y enfrenta en cada evento”. Todos corremos esos primeros 4km, todos nos metemos en la arena y podemos sentir su dificultad, todos nos adentramos en la montaña, en las subidas y las bajadas que ella nos propone, chapoteando por algún que otro arroyo, sintiéndonos parte. Tanto los corredores que se están iniciando como las personas con alguna capacidad diferente, acompañados por atletas de élite y del propio staff de la organización, tienen la posibilidad de disfrutar de la naturaleza a flor de piel.
Otro de los ejes relevantes es el recorrido de la carrera, allí también se vislumbra el compromiso y la ética. En ambas ediciones se priorizó que todos podamos disfrutar de la naturaleza que nos rodeaba, pero sin dejar de darle una complejidad técnica al circuito, un balance que en ambas ediciones pudieron lograr y que confiamos que lo harán nuevamente.

mapa
“Que todos tengamos acceso a la diversidad del trail running es un desafío que esta organización emprende y enfrenta en cada evento”

Volviendo a la parte técnica, si lo que buscabas era una distancia corta, tenías la posibilidad de correr 10 k, que fueron “picantes”, con altimetría como para que no bajen nunca las pulsaciones, si no, podías elegir pasear y deslumbrarte con el paisaje… esa era tu elección. Si te gustaba exigirte más, estaban los 25k, para corredores un poco más experimentados o que quieran proponerse ir un poco más lejos y aumentar su distancia. En este caso fue un recorrido “corrible”, pero con cuestas pronunciadas que si no las regulabas, te dejaban boqueando, y con bajadas pronunciadas que invitaban a volar. Hubo de todo: “coastering”, piedras, raíces, cruces de cursos de agua, algo de barro, árboles, zonas descampadas, tupidas, lentas, rápidas, senderos, calles, tranqueras… la verdad, un popurrí de elementos que se conjugaron en una hermosa carrera de aventura.
Por último, los más chiquitos también tienen su espacio, dado que antes de la premiación, tuvieron la oportunidad de realizar 1km para poder iniciarse en la misma disciplina que su papá y/o mamá, y llevarse su medalla finisher.
Todos los recorridos se caracterizaron por senderos cargados de verde, bosques típicos de la zona y asistencia al corredor. Al finalizar la carrera tenías la posibilidad de escuchar bandas en vivo o relajarte asistiendo a una clase de yoga.

Sabina
Sabía que me tenía que cuidar ya que a la semana siguiente corría los 50 de Indomit. Debía guardar energías, pero a esta fiesta del Trail no podía faltar, y es por eso que decidí correr desde otro lugar. La velocidad y la posición iban a quedar relegadas por el paseo y el disfrute de las subidas, y la adrenalina en las bajadas.
Esperando en el arco de largada, los nervios y la incertidumbre eran los protagonistas… ya estaba ese dolorcito en la panza que siempre me alerta de que empieza la carrera en breve… 3,2 1!! Despedida y a largar. Para mi gusto, empecé muy rápido en una bajada que invitaba a meterle pata. Luego, llegó el sendero y arranqué la subida, subí, subí, subí…Muy lindo el paisaje, el terreno, el sendero…. Un increíble lugar me rodeaba y me envolvía desde la vista, con los diferentes tonos de verde y marrón, y desde el olfato, con las diversas plantas que me rozaban a cada paso. En un instante, apareció mi ventaja en carrera, lo que ansío y disfruto siempre al máximo: la bajada… Ahí sí, ya no me pude contener, quería relajarme y bajar, sentir el aire en la cara, en el cuerpo. Las piernas iban rápido, la cabeza no paraba un segundo de pensar dónde poner un pie y el otro… Bajaba, tenía que bajar a mi ritmo…

Martín Sharples en acción
Martín Sharples en acción

Así sucedió la carrera, vislumbrando el paisaje, hablando y saludando corredores que venían de frente, entre ellos a Juan con quien nos dimos un beso relámpago. Seguí corriendo por caminos rurales, senderos más amplios, más angostos, más cerrados, más abiertos, pasto, ripio, hasta una larga bajada en la que me solté y llegué a un puesto de control donde marcaban el dorsal, km 15 aproximadamente… Allí, al verme frenar a cero me dijeron:
– ¿qué estás haciendo?
:- Mmm esperando a unos amigos
:- Negra vas novena…podés correr!!!
:-pero me quiero cuidar para la semana próxima
:-podés correr!
Y bueno, a partir de ahí fue otra carrera. Quedaban alrededor de 10km sólo tenía que mantener un ritmo estable y no frenarme más, por lo menos eso fue lo que negocie conmigo misma. Faltando unos kilómetros, y viendo el arco de llegada esta vez en subida, la adrenalina quiso que acelere, y aceleré.
Mi sonrisa de oreja a oreja me decía una vez más: pasaste un arco triunfal, quedando tercera en categoría, una sorpresa que realmente no esperaba… Maravillada con esta experiencia, volví a confirmar que en el próximo, estaré presente para disfrutar de esta verdadera fiesta del Trail running!!!!

Juan Pedro
Mi carrera comenzó meses antes, cuando decidimos con Rosario (nuestra entrenadora), correrla tranqui, ya que venían los 50k de INDOMIT con diferencia de una semana, y no quería llegar cansado, ni con molestias. Así fue que pensé en una carrera moderando el ritmo, corriendo por sensaciones y sin exigir.
Arco de largada, emoción a full, cuenta regresiva y largamos en bajada, algo que realmente me gusta, así que le metí con ganas, a un buen ritmo, intentando despegarme un poco de la masa de corredores, como para encarar el Trail con algo más de lugar… unos 400 metros y chau calle. Doblamos a la derecha, y el sendero, un circuito minuciosamente marcado y macheteado, como para que nadie se pierda ni se tenga que pelear mucho con ramas y arbustos… No sé si llegué a pasar 1km y arrancó la subida… Dura, y como no es mi fuerte, la caminé y me dediqué a contemplar los paisajes que ya empezaban a verse en los claros. Luego de subir por un rato, una bajada que invitaba a dejar todo…la mejor parte de la carrera para mí!! Por suerte estaba en una zona con pocos corredores, entonces queda lugar para bajar y bajar, sin tener que preocuparse por pasar a alguien. Salimos al “coastering”, donde si le pifiaba un paso, podía lastimarme feo. Sobre ese río me crucé con muchísima gente: fotógrafos, acompañantes, banderilleros, asistentes, todos con una palabra de aliento…

Juan Pedro Sangiacomo y Sabina Rodríguez
Juan Pedro Sangiacomo y Sabina Rodríguez

Se fue abriendo el camino, se hacía menos técnico y más abierto a correr. Me junté con un chico de Tandil que me dijo que venía medio cansado, así que fuimos tirando juntos… Íbamos pasando los kilómetros, puestos de hidratación, PCs, fotógrafos… y seguimos tirando con el tandilense, contándonos historias de Trail hasta pasar un PC: saludo, marca en el dorsal, alguna risa al paso y a seguir dándole gas!!! Venía medio cruzado, porque no podía hacer una de las cosas que me gusta hacer en carrera, que es filmar con la GoPro, porque la batería estaba muerta, así que un poco me sacó del disfrute y la buena onda de la carrera… qué mejor para sacarme la mufa que cruzarme a Sabi cerca del arroyo. Ella iba y yo volvía del retome, me dijo que le iba a meter un poco más porque venía 9°, así que un beso y a seguirle dando…
Una de las cosas lindas que tiene este mundo del Trail es cuando te venís cruzando con corredores que vienen por detrás, pero por el mismo sendero, en contramano… es muy gratificante el aliento que te dejan al paso. Por más que no estés realmente en la competencia, es algo que motiva siempre. Llegamos al último puesto de hidratación, recargué y salí al trote. Mi compañero de carrera encontró nuevamente su ritmo y se despegó un poco, así que solo nuevamente fui pasando por una zona no tan rápida como la anterior, virtualmente llana, con muchos senderos, árboles, arbustos, algunas molestas espinas, pero lindo para correr.
Faltando algunos kilómetros, salté un alambrado que me dejaba casi en los últimos 2 kilómetros de carrera… pasé un arroyo con poca agua, y al salir escuché:-“Te faltan 500 metros, ya estás, ánimo!!!”, me dijo. Con esas palabras entré al asfalto y a subir. Mucha gente caminando por el costado de la ruta alentaba a mi paso, aplaudían como si fuera el primero!!! tomé una curva y vi el arco, majestuoso, imponente, esperando inmóvil que yo vaya hacia él. Es mi objetivo… ahí voy!!! Banda de llegada sostenida por dos asistentes, la “corté”, y ahí estaba Diego, esperando a cada uno de los corredores con una sonrisa y un abrazo…
Todos tuvimos nuestro lugar en el evento y lo disfrutamos de una manera activa, sintiéndonos parte!!!
Gracias Running Trip!!!

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Carreras de aventura

TANIA DÍAZ SLATER: SU PARTICIPACIÓN EN EL MUNDIAL DE CARRERAS DE AVENTURA

septiembre 11, 2017 — by Andar Extremo0

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Un relato muy completo de la participación de Tania con el equipo español “Team 2 Columbia Vidaraid” Jon Ander Arambalza, Marco Rossini Menichelli Amselem y Urtzi Iglesias Mota, en el estado de Wyoming en Estados Unidos el que se llevó a cabo del 10 al 16 de agosto en la competencia “Cameco Cowboy Tough ” fecha mundial de ARWC

por Tania Díaz Slater

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El ARWC (Mundial de carreras de aventuras) comenzó el día 10 de agosto 2017 en Casper Wyoming Usa a las 5 am con la entrega de los mapas.
Una rápida mirada y subir al bus para un viaje de 5 hs donde se podría armar la ruta que haríamos en carrera y tener el panorama de lo que nos esperaría de este mundial en USA.
Llegamos a Jackson Hole donde sería el lugar de partida del mundial a las 13 hs, previamente comimos algo ligero para largar con energías y nos darían el tracker de la carrera junto al chip electrónico.
Leg 1 5km de prólogo donde debíamos buscar 5 balizas por senderos, 100% trail en la base del Cerro, centro de ski Jackson Hole, largada furiosa bien para arriba, donde nuestro compañero Jon Ander comenzó a sentir malestares estomacales, así bajamos la marcha y comenzamos a animarlo para que mejorase.
Continuaba Leg 2 con 12km de 100% paved Trail, una senda pavimentada que nos llevaba a la TA 1, lindo tramo para correr y hacer diferencia y así hicieron los equipos de punta marcando un ritmo bien rápido haciendo diferencia desde el minuto cero de largada.
En nuestro caso quedamos retrasados, comenzando con el trabajo de equipo #Teamwork, fundamental en estas carreras tan duras, “ a veces me ayudas vos, a veces te ayudo yo y todos juntos, trabajando en equipo, juntos repartiendo nuestras fuerzas, llegamos a la meta”. Ese sería nuestro lema para esta carrera que se nos presentó con el dilema de intentar que el malestar de nuestro compañero Jon Ander pase e intentar seguir en carrera y mejorar en el transcurso de las etapas que vendrían.

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Leg 3 Ta 1 transición de trail a packraft, inflar botes para realizar una etapa de 30km por el Snake River clase 1-2
Leg 4 TA transición del packraft a trekking, comenzamos un trekking de 62km donde debíamos llevar el bear spray, spray para osos (jamás vimos un oso en toda la carrera) y carpa. En este trekking seguimos ayudando a Jon Ander a mejorar su malestar estomacal con el problema que había poca agua en el recorrido, arrancamos estando muy atrás del pelotón de punta y lentamente comenzamos a avanzar a medida que pasaron las horas, sabiendo que cuando llegara la noche y con la bajada del sol, Jon Ander mejoraría, y así fué.
Fué un largo y lindo trekking con charlas interesantes, una madrugada bastante fresca y una notable mejoría de Jon Ander, gracias a Dios!
Jon Ander se mejoró y empezamos a remontar posiciones, lindo trekking de 62km por senderos entre colinas, pinares y praderas de flores silvestres color lila y blanco . Esa noche la luna se pintó de rojo.
En la mañana llegamos a la TA transición del trekking a mountain bike, empezamos el Leg 5, dia dos de carrera con 133km de mountain bike por una mezcla de caminos de tierra y ruta.
Rápida transición, comimos algo rápido y salimos en nuestra primera etapa de mountain bike con mucho ánimo los 4.
Paramos a comprar unos riquisimos sandwiches y marcar el CP, y continuar a toda marcha para avanzar lo más rápido posible en esta etapa de MTB.
Llegamos a la TA LEG 6, comenzaban 65km de trekking largo, había que dejar la bici con las zapas y casco, hicimos transición rápida donde nos dieron una hamburguesa y una Coca Cola y partimos con buen ánimo al trekking que sabíamos sería largo, elemento obligatorio spray para osos, que nunca vimos!
Es bueno comer algo sólido y una bebida que te activa! partimos contentos rumbo al segundo largo trekking de 65km el tiempo estimado es de entre 14 a 26 hs. Fué un largo trekking donde teníamos que buscar una antigua senda que cruzaba un bosque de pinos tirados, allí renegamos un rato, peludiamos entre todo ese montón de árboles caídos, renegamos bastante, Urtzi tuvo que orientar mucho, y lo envidié porque llevó pantalones largos. Me rayé todas las piernas por llevar shorts, me clavé todos lo pinos tirados en las piernas, me quedó el recuerdo de las rayones como un tatuaje, y me pasé toda la noche tratando de alcanzarlo entre todo ese bosque derrumbado por el viento, los años, o sabrá Dios qué!
Cuestión que buscábamos una senda entre todos esos troncos tirados que evidentemente no era esa y estaba más arriba, demoramos un poco más pero finalmente encontramos el pc y seguimos avanzando en carrera, ya ingresamos en una senda limpia, marcada y el orientador seguro (Urtzi) empieza a avanzar cada vez más rápido, está motivado, ubicado y nos lleva de las narices. Pasó la noche, está llegando el amanecer de la segunda noche, comenzando el tercer dia creo yo, y comienzo a sentir mucho sueño, Jon Ander se da cuenta y me dice ponte detrás de Urtzi y lo seguís, comenzamos a correr, comienza a aclarar y me despierto. La adrenalina, correr, me despierta.
Una senda de trail entre bosques muy entretenida me despierta, respiro profundo el aire fresco de la madrugada y ya me siento bien, me gusta esa hora del amanecer.

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Ingresamos en una senda eterna, por un bosque de pinos, cruzamos arroyos, cargo agua, me lavo la cara, me digo “Buen día”, intento charlar con el orientador del equipo que me lleva siempre rápido, le pregunto si leer el mapa lo distrae, lo mantiene despierto porque estoy aburrida, me imagino que él va leyendo el mapa como si fuera un libro que le cuenta dónde estamos, a dónde vamos, le pregunto qué está leyendo en ese mapa, sus palabras son cortas, no sé si es porque está cansado o porque es Vasco, nuevamente Dios sabrá, pocas son sus palabras.
Jon Ander y Marco vienen detrás, tampoco hablan mucho, esta senda se ha tornado bastante aburrida, pienso y busco algo para entretenerme, y pienso … esta senda en este bosque, en estas montañas, tan larga y eterna para qué es? y veo en un árbol un cartel pequeño: que dice “Continental scenic Trail”, claro qué bien, pensé, hacer una senda para que la gente conozca su país haciendo trekking, me gusta la idea, pienso..porque me estaba aburriendo, lo haría con mi hija caminando por este sendero, miraría qué pájaros hay, comería un picnic, tal vez armaríamos la carpa si nos cansamos, imaginé.
Y así el momento aburrido se me pasó y llegamos al CP, la senda se terminó y comenzó un camino ancho, rápido, pasamos una tranquera, que Urtzi abrió y se apretó un dedo, Auch! se sintió, me lastimé, uff pensé no, que esté bien, pensé. Te molesta para manejar la bici, para remar? no, se me va a pasar, y recordé que me había traído mi aceite de esencias 31 “Just” de hierbas que me dió mamá, que todo lo cura, y le dije, tomá ponte esto te cura.
Y así llegamos TA.
TA en uno de esos lugares típicos del lejano oeste, pasamos del largo trekking al mountain bike que será de 58km, creo que es una etapa crucial, donde hay que estar más fuerte que nunca.
Salimos Leg 7 58km de mtb, nos sorprende una tormenta pasajera, que nos refresca, arrancamos esta etapa con risas, charlas de pavadas que hacen el comienzo de esta etapa un momento divertido, me reí mucho, me sigo riendo ahora cuando recuerdo de lo que charlamos! Me gustó ese momento y disfruté esta bici. Colinas empinadas, bajadas técnicas, mucho mtb, ya dejamos de charlar y empezamos a concentrar nuestras fuerzas para poder trepar ya que las colinas se ponían ásperas, igual así, me gustó esa etapa, desafiante.

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Transición Leg 8, tenemos que hacer la cueva y cuerdas son 7km en total, muy linda la cueva que parece fuera de marmol, muy extraña, camino a ella aprovechamos a comer algo sólido como podemos, que nos devuelve las energías, el lugar es muy pintoresco.
Primero marcamos el CP de la cueva y luego vamos rumbo a las cuerdas, trepamos unas colinas y bajamos en rapel, me encantó, me divertí, disfruté esa etapa, la estoy pasando muy bien a esta altura, he comido, he bebido, y estoy haciendo lo que más me gusta en el mundo! Correr carreras de aventura.
Comenzamos la etapa más larga de bici LEG 9 264km de bici, donde nos agarra la tercera noche, cansancio, no sabemos si parar a dormir o seguir, paramos una hora, frío, hay que seguir, música, esto motiva, alucinante, avanzamos rápido y motivados con la música, me encanta, me da fuerzas, me activa, trepadas, bajadas, encontramos los CP, y pasa la noche rápidamente, me gusta esta etapa, también tiene sus desafíos de cómo sobrellevar el cansancio y al hombre enojado cuando está cansado, superar esas barreras positivamente y avanzar, me encanta, aprendo, aprendo a cada instante, de todo, me gusta.
Y seguimos en la mtb, comienza el amanecer y seguimos por caminos eternos, comenzamos a ver con la claridad que hay equipos que han dormido al costado del camino, nosotros avanzando, seguimos subiendo posiciones, marcamos un cp al amanecer donde cargamos mucha agua y comienza el camino con muchos “pianitos”, “serruchos”, llámalo como quieras, te rompe el cuerpo.
Y nuevamente me estoy aburriendo, entonces le pido a uno de mis compañeros que lo veo que también está aburrido, me cuente una historia, y así pasamos el momento de monotonía, y pasan los kilómetros, y la historia me gusta, me la imagino, me transporto a ese lugar y situación…
El sol ya está nuevamente en alto y se siente, llegamos a otro CP, el del “Pueblo Fantasma” me canté a mi misma por un buen rato la canción “Like a Ghost Town”, porque estuvimos allí, marcamos el CP, cargamos agua, y seguimos rumbo a la etapa de las Dunas, del desierto, que lo fué, que calor!! y allí pinché mi rueda delantera, que embole.

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Marco la infló y seguimos, le pusieron líquido en el service antes de viajar, se tiene que autosellar al instante, pero avanzo en ese camino del diablo, roto y con arena, del desierto y mi rueda delantera sigue pinchada, no por favor, ahora no, no es el momento..
Llegamos a otro CP en medio de ese lugar caluroso, arenoso, desierto y Jon Ander repara mi rueda delantera, coloca una cámara y me dice que rete a mi mecánico porque fué muy mezquino con el líquido, y tiene tanta razón.
Mientras Urtzi y Marco descansan un poco, es mediodía y en ese desierto hace mucho calor.
Seguimos por la dunas, un camino de arena, feo para andar en bici pero el orientador ha descansado y nos lleva como de costumbre de las narices, los varones lo siguen super motivados y fuertes y en bloque, los tres pedalean igual, esquivan todo igual, y yo los persigo como puedo!
Terminamos de bajar y llegamos a un oasis, un tipo de Estancia, hermosa, me emociono, caballos corriendo todo a nuestro alrededor, son hermosos, todos son bellos, raza Cuartos de milla, a todos me los hubiera traído a casa. Ese momento me lo guardo y me lo llevo para siempre. Caballos.
Sigo, estoy cansada, me pongo detrás del orientador que va firme y fuerte, su rueda me lleva y no me dejar aflojar.
Llegamos a la TA, ha sido un largo camino hasta acá.
Tengo que desarmar mi bike y meterla en la caja de la bici y viene una fuerte tormenta, como si fuera un pequeño tornado, todo se vuela, mi caja de la bici se está volando, meto la bici, me cambio rápido, meto todo como puedo, la cierro y la dejo en el camión.
Busco a mis compañeros que se han resguardado dentro de otro camión, preparo el equipo para la etapa que sigue LEG 10 23km de packraft y foot, remo y trekking.

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Ya sabía que esta etapa sería dura.
Agradecí haber llegado a esta instancia de la carrera, marcamos un cp muy lindo que disfruté encontrar, había venados, pastizales y playitas de arena, y nos encaminamos al lago, empezamos a remar y una fuerte tormenta nos agarró.
No podíamos avanzar por el fuerte viento, y tuvimos que trekkinear en lugar de remar, sabiendo que esto nuevamente nos restaría alguna posición, pero no teníamos alternativa.
Llegamos al pc 29, lo marcamos,comenzamos el LEG 11 47km de remo y trekking, cruzamos la represa, inflamos los packraft y comenzamos a bajar primero por una sección sin casi agua del Fremont Canyon, pasar entre rocas, luego comenzaron los rápidos, un salto de clase lll que en esta etapa agradecí ir con Jon Ander porque la piloteó de primera y pasamos perfecto y la verdad fué divertida.
Luego salimos del Fremont Canyon, trekkineamos un largo rato por una ruta, corrimos, trekkineamos, una combinación de ambas y de un momento para el otro que venía genial, comencé a sentir el cansancio de otra noche sin dormir, me sentía como envenenada, y me concentré en mi respiración, intentar ingresar el aire fresco de la noche a mi organismo y salir de ese estado tan feo de intoxicación.
Nuevamente inflar los packraft para ingresar a remar en un pantano, me sentía tan mal, uff que feo, que batalla contra el sueño…
remamos el pantano, salimos otro trekking cortito e ingresamos a la última etapa de remo por un río.
En esta etapa luché contra el sueño, Jon Ander no me hablaba y en un momento dado con el ritmo del paleo, me dormí y cuando desperté descubrí que Jon Ander me había enseñado a remar como él quería que yo remara, pillo pensé me enseño a remar, mientras dormía, pero se lo agradecí, porque seguíamos avanzando, yo seguía luchando contra el sueño y comenzó a amanecer, con los primeros sonidos de la mañana, ambos comenzamos a dormirnos Jon Ander y yo, y en ese estado de ensoñación nos metimos por un brazo del río, mientras nuestros compañeros, Marco y Urtzi siguieron por el principal…

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Jon Ander grite! nos estamos metiendo por otro lado, despertó, giro el bote en contra de la corriente y me dijo, rema Tania, rema fuerte y así, remando en contra, salimos del brazo incorrecto y nuevamente retomamos el principal!
Remando fuerte con todas nuestras fuerzas para alcanzar a nuestros compañeros que seguramente rieron por nuestra “dormida” situación.
Que hermoso jardín chino, dijo Jon Ander, soñaba con un jardín chino, ese lugar lo era, muy hermoso por lo cierto, pero no era el lugar al que en esta ocasión debíamos ir.
Y así en un último tirón de risas, de lindos paisajes y de un hermoso amanecer del último día de carrera llegamos al final de la etapa de remo.
TA leg 12 dejamos los packraft, armamos las bicis y partimos rumbo a la última etapa del mundial de carreras de aventura, 54km de mountain bike rumbo a “The Casper Mountains”.
Me sentía bastante débil a esta altura, comí algo y me concentré en no dormirme, me ayudaron las subidas que eran bastante empinadas a esta altura de la carrera y me ayudaron mis compañeros, cada uno a su forma.
Última etapa de bici, rumbo a la meta 54km de empinadas subidas
CP 35 y 36
Finalmente llegamos a la meta luego de 95hs de carrera para completar los 750km de carrera en 8vo lugar del ARWS
La felicidad de la meta, la felicidad de terminar el mundial de carreras de aventura, absolutamente feliz! Sueño cumplido
Agradezco a mis compañeros Urzti Iglesias, Jon Ander Arambalza y Marco Rossini Menichelli Amselem por ser grandes compañeros, por cuidarme, tratarme bien y enseñarme tanto, fuí feliz junto a ustedes.

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Carreras de aventura

Tania Díaz Slater en el Mundial de Carreras de Aventura ARWC en la “Cameco Cowboy Tough”

agosto 2, 2017 — by Andar Extremo0

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Participará con un equipo español “Team 2 Columbia Vidaraid” el estado de Wyoming en Estados Unidos del 10 al 16 de agosto

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Esta competencia ofrece una aventura a través de paisajes muy diferentes, en un viaje a través de la historia norteamericana (desde los dinosaurios y los nativos americanos hasta los vaqueros del lejano oeste y los pueblos fantasmas). Son 6 días donde recorrerán 725 km en multi aventura, corriendo en la disciplinas de running, mtb y kayak. Esta aventura se llevará a cabo con los notables paisajes dentro del Parque Nacional Grand Teton, y en medio de la diversa gama de vida silvestre que posee este lugar. Bisontes, alces, ovejas de carnero, osos, antílopes, caballos salvajes, linces o perros de las praderas si tienen suerte los corredores podrán verlos en el trayecto.El curso de la competencia llevará a los corredores sobre montañas majestuosas, a través de auténticas ciudades fantasmas, hacia cañones dramáticos y remando por ríos alpinos. Desde la sección de escalada, los participantes podrán disfrutar de la vista por km y km, y también podrán explorar cuevas donde no se puede ver absolutamente nada. Se utilizarán las viejas carreteras usadas a través de la historia para el rastro de Oregon, el expreso Pony, y la fiebre del oro.
Tania la gran ganadora de este 2017, recuerden que viene triunfando en las mejores carreras de trail del país, competirá con el equipo español “Team 2 Columbia Vidaraid”.

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Carreras de aventuraMountain Bike

Trans Andes Challenge, Chile

junio 9, 2017 — by Andar Extremo0

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Entre el 23 y el 27 de enero, se corrió la novena edición de la épica carrera de mountain bike en la Patagonia chilena. Con 5 etapas de 323 km en total y un desnivel acumulado de 11325 metros, se desarrolló íntegramente en las cercanías de Huilo Huilo y tuvo la participación de más de 282 personas de 30 países. En esta nota, los relatos de Fabián Pellegrini, corredor del Team Mercerat y enviado de la revista Andar Extremo, y Gonzalo Trotta, Team Leader de Toto Training, quien trajo un onceavo puesto en la general y primer lugar en su categoría .

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Siendo una de las 10 carreras más importantes a nivel mundial, el Transandes presentó varios cambios en su novena edición mostrando un crecimiento indiscutido y celebrado por el mundo del ciclismo. Uno de ellos fue la inauguración del Transandes Enduro, donde durante 3 días los endureros pudieron comprobar la calidad de la organización y las condiciones que existen en la Reserva Huilo Huilo para la práctica de esta disciplina del MTB.
También fueron notables las modificaciones en el formato de competencia: se acortó la prueba de 6 a 5 días, mantuvieron toda la competencia en un único campamento, y habilitaron el Pack Self Support.
El poder realizar todo en un lugar, facilitó la logística y permitió entregar un servicio de mejor calidad. A su vez, se encontraron senderos nuevos e increíbles para realizar una travesía con calidad internacional, como la que hubo. Las etapas más cortas con mayor cantidad de caminos y altimetrías, hicieron que los tiempos empleados se mantuvieran como en las ediciones anteriores.
Por otra parte, el haber habilitado el Pack Self Support (cuyo costo de inscripción era mucho menor), permitió al competidor la autogestión en su alimentación, servicio técnico y alojamiento. Tanto los hoteles y cabañas de Huilo Huilo, como los distintos alojamientos de Neltume y Puerto Fuy, estuvieron repletos de competidores haciendo uso de los servicios, siendo éste un aporte concreto para la economía local.

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El gran ganador de este año fue Russell Finsterwald, quien triunfó en la clasificación general. Eyair Astudillo fue el segundo puesto, y Walter Martínez estuvo en tercera ubicación. Pedro Avilés y Nicolás Delich ganaron en equipos. Kaysee Armstrong mostró enormes progresos respecto al 2016, adjudicándose el triunfo entre las mujeres, y Mary McConneloug y Michael Broderick, se consagraron como vencedores en equipos mixtos. Chichi García, Claus Plaut y Carlos Cardemil, fueron los únicos competidores que participaron en cada una de las 9 ediciones de Transandes.
El mejor argentino posicionado fue Francisco Voto, quien quedó en un quinto lugar, décimo primero ingresó el platense Gonzalo Trotta y, en la decimosegunda posición, Ezequiel Cuevas. Entre las mujeres, la mejor argentina fue Valeria Iriarte que corrió en Team mixtos.

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Fabián Pellegrini: amistad, senderos y mountain bike
Todo comenzó cuando mi amigo Gabriel Gómez me convenció en julio del año pasado de correr una carrera: la famosa Transandes Challenge. A partir de ahí, fueron seis meses dedicados a preparar la logística del viaje, entrenar, asesorarnos con el Dr. Pedro Billordo (cardiólogo, deportólogo y corredor de carreras de larga distancia) acerca de cómo debíamos alimentarnos, hidratarnos y descansar durante la competencia, para que el desafío no fuera una tortura.
El domingo 22 de enero llegamos a Huillo Huillo, reserva natural en medio de la montaña poseedora de una vegetación y fauna increíbles. Ese sería el centro de operaciones del evento. Nos acreditamos, escuchamos la charla técnica y fuimos a la cabaña donde íbamos a hospedarnos, para preparar las bicis, el equipamiento, cenar lo que nos preparaba nuestra cocinera nutricionista Laura, esposa de Gabriel, e irnos a dormir.

1° Etapa: 75km, 2200 metros de ascenso acumulado
Largamos a las 9.30 hs. Había más de 300 corredores en menos de trescientos metros. El circuito cruzaba por un sendero ancho dentro de un bosque de la reserva, que prácticamente la mayoría (salvo los pro) lo tuvo que hacer caminando porque por la pendiente y el tipo de suelo era muy difícil de pedalear.
Cuando pudimos subirnos a la bici para empezar, habíamos recorrido 2 km y escuché que Gaby me gritó:-“pará, que corté la cadena!” Arrancamos, no sé cómo… debe ser ese instinto que aparece en momentos así. En tiempo record pusimos un cierre rápido que llevaba Gabriel en la mochila.

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Seguimos, sabiendo que había que recuperar tiempo perdido pero sin matarnos, porque recién empezábamos. Subidas interminables por lugares maravillosos, bajadas muy rápidas por caminos difíciles y otras muy técnicas por senderos inimaginables, se acumularon para completar las 5 horas 35 minutos que nos llevó la etapa.
Al terminar, nos dimos cuenta que la rueda trasera de la bici de Gabriel estaba muy frenada, porque se había doblado el disco de freno. Era por eso que sentía que algo rozaba desde los primeros kilómetros.
Mi bici tenía el fusible torcido, producto de una caída que tuve antes de largar la etapa mientras precalentaba y que casi me deja afuera de la competencia. Eso hizo que durante la carrera la transmisión no trabajara, y la cadena se me saliera no menos de 30 veces. Fue un primer día hermoso por la experiencia, recorrido y dureza, pero para el olvido por los problemas técnicos.
Nos alimentamos e hidratamos en el puesto de llegada y, sin perder tiempo, nos fuimos a la cabaña. Dejamos las bicis y caminamos cien metros para ir al río y poner las piernas bajo el agua. Almorzamos y más tarde pusimos a punto las bicis para el día siguiente. Fuimos a la charla técnica y entrega de premios a las 19hs, volvíamos a la cabaña a cenar y nos acostamos a dormir. Esta rutina se repetía todos los días de la competencia.

2° Etapa: 2200 metros de ascenso acumulado, 55km
Amaneció fresco y nublado, no hacía el calor del día anterior. Los primeros treinta y pico de kilómetros, fueron en ascenso por caminos anchos, senderos y bosques. Gran parte del recorrido se hizo a velocidades muy lentas, sobre todo al final de la trepada donde la pendiente aumentó significativamente. Como para completar, nos empezó a acompañar una llovizna fría que hizo más duros los últimos kilómetros. A partir de ahí, inició el esperado descenso por senderos indescriptibles entre la exuberante vegetación selvática de la reserva de Huillo Huillo, caminos de cornisa, bajadas muy técnicas que no permitían darse el lujo de distraerse ni un segundo. Fueron 15 km de descenso permanente, imposible de explicar con palabras, sobre todo para los que no tenemos frecuentemente acceso a ese tipo de geografía. Terminado este tramo, quedaban unos pocos kilómetros más y después de 4 horas y 11 minutos, finalizamos la segunda etapa.

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3° Etapa: 2330 metros de ascenso acumulado,52km
Según los organizadores, esta jornada fue la más dura, y no mentían. Después de 15 km de subida casi permanente, llegamos al primer puesto de hidratación. En todas la etapas había dos puestos en el recorrido, con variedades de frutas, geles, barritas, papas, chocolates, caramelos, confites sabor café (que eran mis preferidos), gaseosas, agua, y todo lo necesario para reponer energía. Dos kilómetros después, le hice señas a Gabriel porque estábamos pasando al equipo norteamericano que venía tercero, y con el ritmo que traíamos nos alejábamos de ellos cada vez más.
Aún restaban 25 km de subida según marcaba la hoja de ruta, así que decidimos mantener ese esfuerzo mientras durara la trepada, para sacar una buena ventaja que nos permitiera sostener el descenso. En el kilómetro 35 pasamos por el segundo puesto de hidratación pero no paramos… me quedé con la ganas de los confites pero venir terceros era mucho más emocionante. Siguió una bajada de poquitos kilómetros por calles anchas y, de nuevo a trepar. La pendiente fue aumentando y aumentando hasta tener que hacer el último tramo caminando por un sendero casi vertical. Si caminar era difícil, con la bicicleta a cuestas y después de 40 km de subida permanente, había que poner mucho más que el físico para no desistir en el intento. No se terminaba más, y el equipo norteamericano no aparecía, eso nos motivaba a continuar metiendo garra. Siguió una subida pedaleable, mucho menos dura, pero con las piernas pidiendo clemencia en la bajada de caminos muy rápidos y técnicos. Hicimos lo mejor posible, y eso nos permitió seguir terceros. Sólo quedaban 2 km en falso llano. Apretamos los dientes y llegamos a la meta. Nos fundimos en un abrazo con Gabriel, se nos cayeron un montón de lágrimas de emoción. 4 horas, 22 minutos: podio. Valió la pena el esfuerzo.

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4° y 5° Etapa: 2000 metros acumulados 50km
Por las altas temperaturas la organización decidió suspender la contra reloj (cuarta etapa), y a las 9.30 largamos la quinta etapa. Eliminaron una dificultad que aparecía a los 5 km, y empezó el día con una interminable subida que nos llevó hasta el mirador, donde estaba el teleférico de la reserva. Casi al final de esta trepada, nuevamente hubo que caminar porque la pendiente no permitía pedalear. Un poco más corta que la del día anterior, pero aún causante de ganas de llorar, empezaba a odiar a los trazadores del circuito. Llegando a la cima, dejé la bici y volví unos metros corriendo para ayudar a Gabriel a cargar la bici y ganar tiempo. Llegué hasta donde estaba, agarré su bici y empecé a subir de nuevo caminado mientras mi compañero engañaba al cansancio viendo como una iguana verde (que nunca vi), cruzaba el camino. De ahí en más, fue un corto trayecto de falso llano y nuevamente el descenso por senderos muy técnicos y divertidos que nos llevaron a la fuerza a mejorar la técnica. 4 horas 15 minutos, etapa terminada.

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6° etapa: 39km, 1800 metros de ascenso acumulado
La última etapa era la más piadosa según el racebook, aún no sabemos por qué. Volvimos a subir por unos senderos muy angostos que no permitían el paso de más de una bici por vez, luego hicimos una pequeña pausa para cruzar por un puente colgante en el que no podían transitar más de cinco corredores por vez. Más subida hasta el kilómetros 27, y empezó un falso llano que duró hasta los últimos 5 km, donde llegó nuevamente la bajada y otra vez senderos super técnicos. Descendimos 700 metros en 5 kilómetros. Aprendías o aprendías. Así llegamos a la meta y final del Transandes 2017. Nos dimos un fuerte abrazo con Gabriel y otra vez se soltaron muchas lágrimas de emoción. Fue una carrera que superó ampliamente nuestras expectativas. Fue el evento y la experiencia más maravillosa que hemos vivido en el mountain bike, tanto por los lugares donde corrimos, como por la prolijidad de la organización. Como le dije al director del evento:-“simplemente muchas gracias…”

Gonzalo Trotta: años de entrenamiento, conducta y confianza
Corro hace más de 9 años y compito hace 4. Trabajo desde hace 7 años como entrenador y corro para una marca que se llama Top Mega. Llegué al Transandes por alumnos que ya tenían decidido ir y me motivaron para atreverme a mi primera competencia internacional. Cuando me inicié tenía muchos sueños que los fui poniendo como metas y a medida que se iban concretando, todos tenían que ver con la constancia.

Cómo viviste el Transandes?
La decisión de ir no se planteó con mucho tiempo de anterioridad. Unos amigos que iban a ir me incitaron a que los acompañe y me convencieron. Cuando me embarqué en los entrenamientos y la planificación, sabiendo lo que era la carrera, había que entrenar muchísimo. Fue una experiencia espectacular ya que nunca había corrido una carrera de etapas y la exigencia no era sólo física sino también psicológica

Habías corrido alguna otra carrera internacional de esta relevancia?
No, fue la primera vez. A nivel nacional sí he corrido carreras de Rally o Rally Maratón  de hasta 120 km pero nunca una carrera de etapas de tantos días como la Transandes.

Cómo te preparaste?
Estaba terminando la temporada y ni siquiera tuve tiempo de hacer un parate, opté por seguir con la planificación, con volumen importante de horas de entrenamiento para llegar de la mejor forma. En cuanto a la parte física, empecé una pretemporada con la progresión en el gimnasio, haciendo mucho trabajo de fuerza de distinto tipo y después fui incrementando el volumen de pedaleada. También me ordené en la vida cotidiana y laboral para hacer dobles y triples turnos.

Cuántas horas te llevaba esa preparación?
Diariamente eran entre 3 y 5 horas las que llegué a entrenar, sumando muchos kilómetros de fondo, para mejorar capacidad aeróbica. También, dentro de la preparación, tuve muy presente la importancia de la alimentación y suplementación. Ahí me contacté con el Dr. Pedro Billordo y él nos enseñó los períodos y momentos de la suplementación: el antes, durante y después, para poder rendir mejor y retrasar la fatiga.

Tuviste muchas modificaciones en la alimentación?
Si bien uno tenía algo de idea, la corrección fue más en las cantidades y el momento. En una competencia es importante, en una carrera de etapas es  fundamental.

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Con qué tipo de bicicleta competiste en el Transandes?
La bicicleta que usé es con la que corro normalmente, la ajusté a la perfección con una transmisión nueva para que no haya fallas. El requerimiento mínimo es una multiplicación para montaña con una corona chica y piñones grandes con el objetivo de poder trepar porque los ascensos son de una inclinación grande y muy largos. También debía tener  suspensión para poder amortiguar pozos, piedras y raíces que habría en el camino

Y el camino estuvo complicado…fueron etapas muy duras? Qué sentiste?
Mucha adrenalina, emoción, ganas, miedo, especulación acerca de lo que te espera…si bien uno se imaginaba lo que era el terreno, no sabía cómo iba a responder a la adversidad. La primera etapa fue una de las más largas y no era tan técnica, pero para nosotros que somos del llano, fue intensa. Dentro de los conocimientos que uno tenía de técnica y manejo, intenté ir lo más rápido posible. En la segunda etapa había más descenso, era más técnico…estaba trabado. Si bien estaba preparado, arranqué a administrar las fuerzas para mantenerlas hasta el final del evento. La tercera etapa fue especial porque cumplí años, y fue realmente la más difícil. Faltando un tercio de carrera nos encontramos con una subida imposible donde hubo que caminar entre 500 y 1000 ms a paso de hombre. Tras el desgaste que llevaba acumulado, me encontré con eso y fue matador. Terminé muy cansado pero con la felicidad que también había ganado esa etapa.

Con qué te motivaste en ese momento en el que no dabas más?
Con el recuerdo del esfuerzo y las horas que le dediqué, con los saludos y el aliento de la gente de acá, de la familia, de mi novia, de mis amigos…eso siempre es un motor que me impulsa, me da fuerzas.

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Cómo continuó el recorrido?
Variaba altimetría, terrenos, temperatura. Al llegar a la quinta etapa, los organizadores debieron cortarla. Iba a ser una contra reloj pero el clima, entre otros factores, obligó a modificarla. En ese momento, me pasaron todos los percances: se me rompió un fusible y tuve que cambiarlo  que no es fácil de hacer y menos en la montaña, después el corte de la cadena… si bien sabía que había sacado una buena diferencia al segundo, me corrían todas las dudas. Puse la mente en frío y me asombré de cómo la bici me fue respondiendo.

Cómo vivenciaste la última etapa y cómo quedaste en la tabla de posiciones?
Estaba agotado pero sabía que la diferencia que le había hecho al segundo, me permitía cuidar al máximo la bicicleta, y aún así, por el desgaste que sufrió, pasó lo que pasó con la rotura. La categoría la gané, la verdad que nunca lo había imaginado, más en una primera vez. No pensé que iba a salir así, me imaginaba que iba teniendo suerte, o que no le estaba yendo tan bien a los demás porque al largarnos a todos juntos no sabés quien es de tu categoría. Recién en la tercera etapa empezás a identificar a tus rivales, te vas haciendo conocido con la gente de acá y de otras nacionalidades. Sentí mucha satisfacción porque toda la preparación, el esfuerzo y sacrificio valieron la pena. Caer en la noción de que no sólo representás a tu ciudad sino que también a tu país, te llena de emoción y orgullo. En la general quedé 11…contento, feliz. La clave son los años de entrenamiento, de conducta y de constancia. La virtud más importante es ser constante, hacer las cosas bien y seguir haciéndolas bien. Cuando me pongo a pensar en frío la competencia que hice, lo dura que fue, y los competidores a los que me enfrenté,  siento mucho orgullo. Nadie hace magia, ni es de un día para el otro…todo es sacrificio, esfuerzo y tiempo. Hay que seguir, seguir, y seguir…

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Carreras de aventuraTecnología

DIEGO WINITZKY, FOTÓGRAFO DE AVENTURA

mayo 22, 2017 — by Andar Extremo0

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Diego Winitzky nació en Flores hace 45 años y actualmente vive en capital. En 1999 tenía una empresa de computación, pero se cansó de la rutina y decidió buscar nuevos horizontes mezclando su pasión por el deporte y su gusto por las imágenes. En 2012 comenzó a sacar fotos. Cinco años después, no sólo se convirtió en un referente de las carreras de aventura sino que incursionó exitosamente en la organización de ellas. En la entrevista, Diego nos cuenta su recorrido. Nota en la Revista Andar extremo n° 45

1por Andar Extremo, entrevista a Diego Winitzky, fotos gentileza de Diego Winitzky

Cómo te introducís en el mundo de la fotografía?
Fue una decisión fuerte, fue querer cambiar el rumbo. Trabajaba encerrado entre cuatro paredes y con el tiempo me di cuenta que no me gustaba eso para mi vida. Empecé a estudiar fotografía y tenía unas compañeras de entrenamiento que tenían la Guía Lap. Ellas me invitaron a sacar fotos de calle para publicar en esa revista. Se fue dando de a poco hasta que en un momento dejé la empresa que tenía y me dediqué de lleno a las fotos.

Eras corredor o es reciente el running en tu vida?
Comencé a correr en 2009. Venía de 33 años de yudo y empecé a entrenar con Marcelo Perotti. En ese momento ya había emperezado a estudiar fotografía y, con el gusto por viajar, se me juntaron las tres pasiones.

Cuándo te involucrás de lleno en los deportes de aventura?
En 2014 me metí de lleno en fotografiar carreras de aventura. Hoy por hoy es el 90% de lo que hago. En 2015 y 2016 tuve la cobertura de 36 carreras cada año, fueron casi todos los fines de semana distribuidas en ocho países diferentes.

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Hacés un entrenamiento especial para cubrir las carreras de aventura? porque por lo general los circuitos son de difícil accesos…
El equipo completo pesa unos 15 kilos, con lentes flashes, baterías, más raciones de marcha. La verdad es que siempre hice deporte y si sumo la concentración, los objetivos, el entrenamiento diario teniendo en cuenta que a veces por semana hago doble turno, el gimnasio…todo eso hace que me mantenga en forma.

Se necesita un “ojo especial” para sacar en deporte aventura o es entrenamiento que se mejora con la experiencia?
El ojo está en cada uno. Lo podés afinar un poco pero para mí, nacés con esa cualidad. Te tiene que gustar lo que estas fotografiando, te tenés que meter en esa película, e involucrarte en las situaciones, en una carrera tenés que saber quién va a estar, si hay una historia fuerte… es muy pasional la foto. Después, se completa con el estudio del recorrido, qué puntos son buenos fotográficamente. Es un trabajo, se toma con responsabilidad. Sí, tenés que haber estudiado y por supuesto, saber las técnicas.

Analizás los circuitos con anticipación?
Generalmente voy a marcar con la organización, es la mejor forma de ver los lugares con frialdad y saber qué punto es el más bueno.

Por el crecimiento profesional, te pesa el nombre de Diego Winitzky a la hora de sacar fotos en un carrera?
Nooo, me encanta (risas)… Hoy me siento super seguro. En la carrera que me toque, con el clima que me toque. Me encanta trabajar con presión, me gusta que la gente tenga expectativa del material. Son desafíos que van desde una carrera chica hasta, por ejemplo, la copa del mundo en Zegama (norte de España) donde voy a estar en mayo.

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“Te tiene que gustar lo que estas fotografiando, te tenés que meter en esa película, e involucrarte en las situaciones,las historias fuertes…”

Te apoya alguna marca?
Por suerte estoy bien acompañado desde hace años por la empresa Sox, Noaf. Hoy Scat me da la ropa para los entrenamientos. Todo esto ayuda mucho. Las zapatilla son de Altra y cuando vamos a cubrir, la empresa de comunicaciones Elvcom nos sponsorea con handys permitiendo un trabajo mucho más profesional y seguro.

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Qué es Running Trip?
Running Trip surgió con el deseo de generar un espacio de encuentro que incluya desde los deportistas con discapacidad hasta atletas olímpicos que representan nuestro país… un sueño que durante dos años fue tomando forma. Al trabajar con muchas organizaciones, vi lo bueno y lo malo. Durante los viajes fui creándolo y armé un staff de gente con buena energía. El primero lo hicimos en 2016 en Miramar y reunimos 650 corredores. Este año en San Luis, repetiremos las mismas distancias: 4 km, 10 km y 25 km. Lo lindo de los 4 km es que los atletas con discapacidad son guiados por los atletas olímpicos o referentes del trail. Los 10 km y 25 km ya son competitivos con premios en efectivo. En realidad pensamos en todo, por ejemplo un atleta con discapacidad necesita salir de la urbe, ir a la naturaleza, ver colores, paisajes… siempre soñé con eso y me di cuenta que se puede hacer. Los hicimos recorrer en el bosque en Miramar y ahora la propuesta es rodear una laguna y ascender una montaña en los Molles de San Luis el 13 y 14 de mayo. Chicos en silla con autismo, con síndrome de down, chicos con parálisis cerebral… es lindo hacerlos vivir lo que vive una atleta sin esos impedimentos. Y al atleta que corre desde siempre, lo agasajamos, le damos un buen kit, actividades para hacer, charlas, capacitaciones. El atleta elite necesita dinero en efectivo, te lo dicen ellos: -yo no como zapatillas, no como medallas, necesito dinero… Entonces, más allá de que se lleven zapatillas, medallas e indumentaria de sponsor, le damos premios en efectivo.

En Running Trip sacás fotos o estás solamente en la organización?
No saco fotos. Me pasó en Miramar que en la llegada corrí a buscar la cámara y se me iban las manos. En ese momento estaba sacando Pablo Pérez, un fotógrafo del equipo, entré en razón y le di mi cámara. Me dediqué 100% a la organización. Tengo un equipo de fotógrafos de primera línea, fueron diez a al evento.

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Qué foto te gusta sacar más?
Lo que más me gusta es paisaje con corredor. Me cuesta sacar solamente paisaje. Ves a la persona, sabés que va a tener una expresión, y le sacás primeros planos. Yo laburo con dos cámaras, Cannon 5 D y con los lentes 16 -35 mm y 70 – 200 mm. Primero saco paisaje y después cierro el cuadro para buscarle el sentimiento a la foto, expresión de la cara del corredor. También me gusta abrir el cuadro para ver dónde está corriendo

Sacás muchas fotos por carrera?
No, no. Los fotógrafos usualmente sacan 2000 o 3000 y yo capaz que ando en 600 fotografías por carrera. Busco momentos, en realidad. A veces, no te niego, saco ráfagas… eso suele pasar en la llegada del primero, o por si se movió la foto o cerró los ojos, para tener varias y poder elegir cuando necesitás para prensa.

Tenés una foto preferida?
Por suerte todavía no tengo una preferida y no la quiero tener, no quiero ese techo. Siempre estoy en la búsqueda, haciendo cursos, componiendo. Me pasa que retocando fotos me pega muy fuerte la historia y hasta me he largado a llorar al recordarla. Una que me gusta mucho es “Qué Viva México” una fotografía que gano un premio en Europa.

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“Qué Viva México”

Cómo ves a Diego Winitzky en un futuro: fotógrafo u organizador de carreras?
Me veo como organizador de carreras, apunto a marcar una tendencia. Como fotógrafo quiero quedarme con algunos eventos deportivos, pero no ir a 36 carreras por año.

Cuáles son las carreras más importantes que vas a cubrir este año?
Zegama en España, Valtellina Wine Trail Italia, la UTMX de México, Pacific Trail en Colombia,.. Acá en el país me gustan las carreras diferentes. En La Rioja hay unas carreras chicas que me gustan, y en Córdoba como la Champa, Utacch…

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Agradecimientos
Gracias a vos, a la gente que sigue mis trabajos, a los corredores, a las organizadores que me contratan, a mi familia que me apoya el 100%… hasta me apoyó el cambio de vida que quise hacer.

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Carreras de aventura

MAX RACE RESERVA EL DESTINO 2017

mayo 18, 2017 — by Andar Extremo0

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La Reserva espera serena todos los años a miles de corredores que con fuertes pisadas diluyen en una Max Race los más fuertes sentimientos de amor al deporte en la naturaleza y en esta ocasión Ivana Gambin se animó. Y certificó con sus palabras que si todos se animaran una vez en su vida a vivirla nunca más serían los mismos, la Max el cuerpo con todos sus sentidos.

Por Ivana Gambin

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Cuando sonó el despertador a las 06:30 hs ya estaba despierta, típico en un día de carrera, lo que no es típico es hacer por vigésima vez el recuento mental de las cosas a llevar. Mirando el auto cargado repaso nuevamente todo: Kayak, remo, chaleco, carro, Bici, casco, zapatos, guantes, geles, agua, mochila de hidratación, dorsal, etc.

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Intente tomar una café, costo. “ El Pela” ese compañero incondicional me regalo un abrazo con un “cuidáte y pasála lindo”.. Seguido por un ..”apuráte que son 07:30 hs”. Programe el Gps y Salí para encontrarme con ella, si La Max es “ELLA”, esa que la sentiste nombrar o te la contaron, la que si tenés el gusto de conocerla te enamora o la dejas pasar. Un amigo me endulzo con solo contarla, fue una experiencia intransferible en lo físico y lo emocional, ese 23 de octubre de 2016 la pasión y locura hizo que sucumba y vuelva por más. Por más y a lo MAX!!!.. Un mes después de la carrera compre Bici, nos fuimos amigando porque el objetivo estaba marcado y los años de Spinning tenían que dar sus frutos. El Kayak fue el segundo reto, domesticar la relación en el agua llevo varios días, pero se lograba. Así me encontré este 23 de Abril, varios meses de entrenamiento, de golpes y raspaduras, de madrugar y perseverar iban a ponerse a prueba. La paciencia de Pablo Vivas, mi profe y amigo fueron los pilares de este día, pero él no iba a estar en la Reserva, si Pablo y Mariano, ellos iban por la Tria parejas, y eso ayudo espiritualmente.

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En la ruta se veían kayak, bicis, remeras celestes y negras, la Max esperaba, llegando a la reserva la adrenalina subía. Estaciono el auto, desato el kayak y pido ayuda para bajarlo, con mi carro lo llevo a la zona del parque cerrado y lo entrego acariciándolo como buscando complicidad entre ambos. Regreso por ella, mi Bici la que me enamoro a primera vista y formaba parte de esta trilogía. Ya estaba todo ordenado, todo listo, solo quedaba esperar la largada. Leonel y Marcos dan la charla técnica, la euforia quema. Por fin el conteo y ya largamos, esos segundos son mágicos, somos un montón de locos por la Max. Los senderos, nos quedaban chicos, estábamos con hambre, cada uno con su dorsal 12 km, 21 km, Dua, Tria.. Los miraba y me emocionaba, si todos se animaran una vez en su vida a vivir esto nunca más serian los mismos. Mis piernas estaban fuertes, mis brazos acompañaban levantando las ramas y mis ojos atentos a todo, esto es la Max el cuerpo con todos sus sentidos.

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No tardo el llegar el agua, el barro, y la risa se hizo eco, bordeando en arroyito comenzaron los senderos angostos con obstáculos a la orden del día, pero la camaradería nunca falta puesto que al grito de “Tronco” y “Espinas” alertaban de lo que se venía. Superado ese tramo llego el pantano, obligando a hacerse amigo de las cortaderas para poder sacar las piernas hundidas en el fango, con suerte sacabas pies con zapatillas, más de uno le pidió al barro se las devuelva, y otros hicimos la locura de pasar entre las cortaderas para ganar ventaja. Fue duro, las rodillas lo reclamaban, la zona costera nos regalo la primera impresión de lo que venía. Dejamos el barro y llego el pasto, los cardos y mas espinas, escucho mi nombre y fue un regalo, seguimos cruzando otro arroyo, no tan profundo pero alto para trepar nuevamente, sigue el pasto y los senderos angostos, ya se asemejan a los primeros, no daban tregua, las piernas se sentían, el barro seco en las zapatillas pesaba.

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Se escucha música a lo lejos, algunos acompañantes en los caminos esperando a los suyos, y se hizo el claro..”a la izquierda 21, dúa y tria”..Siiiiii!!!!, llego el momento de pasar la posta, cambiar zapatos, cargar mochila y casco, subir a la bici y rodar, duro solo unos minutos la gloria, cruzando el puentecito de madera a la voz de “deja la bici a tu derecha, cuál es tu kayak?”..se venía la peor parte, ahí estaba EL con el remo y mi chaleco, en la orilla expectante para salir, lo tomo de la rienda delantera y entro al rio, los gemelos se agarrotaron de tal forma que no tengo registro si el agua estaba fría, era lacerante el dolor del lado derecho, no podía hacer nada de todo lo técnico practicado, la fuerza solo seria del mis brazos, dependía todo de ellos. Remar para adelantar, para estabilizar, para guiar era una epopeya, tenía que ir por la primer pulsera azul, pasaba el tiempo y costaba cada vez más, ir por la segunda pulsera era la clave de seguir o…nada, seguir con una sonrisa de oreja a oreja y disfrutar del rio enojado, del calambre y el fotógrafo que te saca fotos y vos con el pelo a lo Moni Argento. Con la segunda pulsera solo restaba llegar y rodar, la mejor y la ultima parte.

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Dejo el kayak, intento rodar y un badén me dice hasta acá, no había playa el agua alta, la costa trabada por juncos y maleza sin opción caminar con Bici a cuestas. Una vez terminada la zona costera llega fiesta. Calle de tierra, pasto, alambrado, mas pasto, otro alambrado, una terrible tranquera y…la calle, tierra seca, arcilla floja y serruchos condimentaban el final. No había mucho para pensar, cuello en boca para evitar la tierra de los autos que pasaban y rodar hasta la próxima pulsera. Algunos volvían, lucían orgullosos su conquista. Después de un giro a la izquierda en el campo el terreno cambio por huella de autos, lado derecho para quienes íbamos e izquierdo para quienes volvían, para poder pasar no había opción, pasto alto y la tome. Con pulsera verde en mano derecha y dos celestes en la izquierda emprendía el regreso, quedaba solo la cuarta parte, para terminar y coronar todos los meses de entrenamiento. Tirando cambios, esquivando un perro testarudo, autos que ahogaban con la tierra que levantaban veo la arboleda, las palpitaciones se elevaron y mi andar también, fue totalmente involuntario; la tranquera con la cinta naranja te daba la bienvenida, al cruzarla sabia que quedaba nada, no registro esa parte en mi memoria, solo recuerdo muchas cintas naranjas y hojas secas.

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Las lágrimas me nublaban los ojos, sin darme cuenta llegue otra vez al claro, otra vez la gente, otra vez el parque cerrado, pare en seco y una corredora me dijo que deje la bici y corra al arco, estaba dormida, extasiada. Deje la bici y corrí, escuchaba alientos, no podía tragar del nudo en la garganta, el arco rojo me decía que todo ese esfuerzo tenía su fruto. Cuando lo cruce sentí mezcla de alivio y felicidad que con un abrazo termine de cerrar. Fui por mi medalla finisher, me la había ganado con 5 horas de pasión y entrega, donde transforme la fuerza interior que me dieron los años con crudeza, en una fuerza totalmente reciclada en aventura y coraje para disfrutar.
La premiación ya había comenzado con los 12 km..21…dua…Llego la tria y mis compañeros, esos que me adoptaron hace poco más de mes y medio ganaban el primer lugar en su categoría, feliz por su logro inmortalizaba el momento para contarle a Naty, la cuarta pata de esta mesa dominguera.

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Ya no quedaba mucho y viene categoría damas, cuando mi nombre escuche no cabía en mi cabeza, pero el corazón estaba repleto, voy a bajar y no me dejan, otra vez mi nombre, ganaba la general de tria individual de damas, una Madera de la Max en mi casa!!! Cargo todo mi equipaje y emprendo un regreso orgulloso, ni bien tengo señal llamo a casa y con altavoz Marty, Cata y Agos festejan que mama cumplió su reto y con un primer lugar. Otra Max Race, quedaba atrás…” que será lo que una mujer común de 43 años, esposa, madre, trabajadora y amante de la naturaleza ve en esta carrera que solo había pasado hora y media y pensaba en la próxima?
Sera que además de mujer, madre, esposa y todo lo demás, SOY UNA FELIZ CORREDORA DE “LA MAX “

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Carreras de aventura

El Origen 2017

mayo 8, 2017 — by Andar Extremo0

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Catriel Sarry del Quilmes Way nos cuenta su experiencia, en el Origen Powerade 2017 en Villa La Angostura. Una carrera que se disputó en tres días entre el 2 y el 5 de marzo, donde los participantes se aventuraron a 50 o 100 km solos o en Duplas.

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El Origen , una carrera que llamó nuestra atención por sus recorridos y paisajes y por el desafío que implicaba correrla, mi primer carrera de montaña en su sexta edición, montada en tres etapas en el sur Argentino, un terreno totalmente ajeno para mi.
Según comentarios de colegas y amigos, fue la edición mas dura, con todos sus condimentos, mucho frío , sol , trepadas infinitas y descensos sinuosos, cruces de arroyos, filos, valles, coastering y paisajes increíbles de cadenas montañosas y volcanes.
Varios meses transite junto a mis alumnos y amigos de Quilmes Way entrenando duro, semana tras semana, preparando y ultimando los detalles para esta primera experiencia en montaña para muchos.
Hasta que llegó el día, mas de 30 Ways nos subíamos al avión con destino a Bariloche.
Luego del viaje y de acomodarnos en nuestro hostel, llego la esperada charla técnica, en la cual nos enteramos de lo que ya temíamos que iba a pasar, íbamos a largar bajo la lluvia.
Y así fue..El jueves 2 de marzo nos encontramos todos en el Mercado de Villa la Angostura, bajo una lluvia al principio un poco tímida que con el paso del tiempo iba acelerando su ritmo hasta dejarnos totalmente mojados. Se podía de ver en las caras de todos, esa cuota de ansiedad y de duda que se genera siempre antes que empiece la cuenta regresiva.

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Tantos kilos en la mochila se hacían pesados, la cinta en los pies, la doble media, los bastones, suplementos, comida e indumentaria obligatoria que no sabia bien si iba a utilizar.Me esperaban algo parecido a treinta y pico de kilómetros, calculando tiempos, cargando el Garmin y especulando a que ritmo salir, largamos todos en una cuesta eterna que me ahogo un poco hasta encontrar el punto justo.
A diferencia de años anteriores, donde los participantes recorrían los tres días diferentes lugares de Villa la Angostura, en esta oportunidad los diferentes senderos y caminos nos llevaron el primer día de carrera hasta Villa Traful,pasando por el arroyo Colorado hasta la cumbre del Cerro Bayo, con vistas del Lago Nahuel Huapi, la Península de Quetrihue y el Tronador.

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Bajo un cielo un poco nublado, empezamos a trepar, trotar, correr, en un paisaje soñado que te tentaba a darte vuelta y contemplarlo. Siguiendo las cintas naranjas y en menos de los esperado me encontraba en el puesto de hidratación que me dio fuerza para continuar el recorrido, sabiendo que ya había transitado la parte mas dificultosa del primer día. Me fui motivando conectando algunos corredores de adelante, todo venía perfecto. Con los pies helados, cruzando arroyos y ríos me entusiasme entre los senderos y descensos que baje a paso firme. Faltando poco para terminar comenzaron los calambres y con ellos la preocupación.. todavía me faltaban 2 días..Llegando al imponente lago Traful por su playa de arena me abalancé sobre el arco preguntándome inmediatamente de donde iba a sacar la fuerza necesaria para correr los dos días siguientes. Fue un shot de energía y una grata sorpresa saber que estaba entre los tres mejores de mi categoría.
El resto de la jornada transcurrió entre mates y anécdotas esperando al resto de nuestros amigos y compañeros que llegaban cansados pero con una sonrisa impagable en la cara.

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El clima no era el esperado, y junto al cansancio acumulado en las piernas no era una buena combinación. Aun así estábamos listos para acomodarnos en el refugio de Villa traful y prepararnos para conocer que nos esperaba el día dos.
Al día siguiente se sentía el cansancio en las piernas,y mucho, el dolor casi me inmovilizaba, sabia que nos esperaban 15km. La distancia sonaba accesible aunque la altimetría era la mas dura de los tres días. Amanecimos con un día a pleno sol y una temperatura muy agradable. Nuevamente junto a mis compañeros comenzamos a hacer el ritual de preparación, todo el mundo concentrado para no olvidar nada, contando el tiempo para desayunar y emprender camino hacia el camping donde nos esperaba la largada del segundo día. Nos habían advertido que este seria un día puramente de montaña donde se sentiría la esencia real de la carrera, y sin dudarlo así fue.
Comenzamos a trepar por el bosque, y de inmediato me di cuenta que iba a ser un día de mucha cabeza porque físico no había nada! por senderos angostos que nos llevaban en fila india, paso a paso estuvimos subiendo 4,5 kilómetros hasta que los arboles empezaron a desaparecer y las rocas dominaron el paisaje. Llegando a la cumbre del Cerro Negro, con la ayuda de una soga en los últimos metros, la vista era indescriptible y aunque no detuve el paso miraba de reojo los volcanes Lanín, Osorno y Puyehue, majestuosos e imponentes se grababan en mis retinas mientras avanzaba.

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Con mucho dolor en los cuadriceps llego el peor momento de mi carrera, comencé el descenso por un acarreo muy empinado y extenso, enterrando los talones una y otra vez hasta llegar al esperando puesto de hidratación. Unos kilómetros más y la llegada en la Plaza de Villa Traful. Una etapa corta, en la que no me sentí para nada cómodo, y que me dejo preocupado para lo que me esperaba el día siguiente. Aun así, por suerte pude mantener mi puesto en la categoría aunque perdí varios en la general.
Con la ayuda de mis compañeros y con las piernas entumecidas bajamos a la playa para poder relajarnos en el lago y esperar que esto ayude para calmar el dolor y poder correr la última etapa. Tirados al sol, disfrutando del almuerzo, y descansando un poco fueron llegando los últimos, con los ojos al borde del llanto algunos, mas enteros otros.
Todos preparados, caminamos acalambrados, chuecos, riéndonos unos de otros hasta llegar a la escuela donde se realizaba la cena. En la charla técnica revivimos el día mirando fotos y vídeos que nos emocionaron y nos dieron aun mas ganas de largar el ultimo día y cumplir las metas que nos propusimos desde el momento en que nos anotamos.

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Nos fuimos a dormir con el equipo listo, el bolso armado ya que el día 3 nos encontraría yendo nuevamente a Villa la Angostura. Nos esperaban 38 km, de los mas duros, nuevamente subiendo al filo de la montaña, con el cuerpo fundido pero con toda las ganas.
Largamos del Hotel Alto Traful , en otra hermosa jornada de sol. No tuvimos tiempo ni de entrar en calor, justos nos acomodamos bajo el arco, preparados para los primeros 8 kilómetros que teníamos que recorrer antes de comenzar la trepada.
Fue mi mejor día. Me sentí mas cómodo, ganando terreno a pesar de los dolores que me impedían ir a un ritmo mayor, sabia que era a todo o nada, el ultimo esfuerzo. Entre una zancada y la otra, velozmente complete la primera parte, y empece a ascender y correr sintiéndome cada vez mejor y mas confiado. Sabia que era mi día, mi momento para poder recuperar tiempo y por ahí lograr alcanzar al que estaba posicionado adelante mio.

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Nuevamente 12 o 13 cruces de arroyos por la huella andina hasta llegar al filo, a la esperada cumbre del Cerro Buol a unos 1804 metros de altura,subí con muchas ganas, fui trotando por los filos, esquivando las piedras, con una imponente vista al lago Correntoso, el Nahuel Huapi y todos los picos hacia Chile. Y así, fuimos bajando kilómetro a kilómetro por el Cajón Negro hacia la cascada del Inacayal.
Un descenso muy pronunciado que me generaba dolor por todas partes, sin mirar el reloj continuaba pensando lo poco que faltaba. Luego, el mirador Belvedere, lugar que simbolizaba la última hidratación, con picada incluida, pero que ni me detuve a disfrutar ya que estaba a pocos kilómetros de la llegada. Luego, una bajada hacia la ruta, el coastering infinito por el Nahuel Huapi y finalmente la meta. Se escuchaba la música a 500 metros en una ultima trepada, y al fin pude ver el arco, la carrera había terminado . Fue sin dudar mi mejor día y aunque pude descontarle mucho tiempo al segundo de mi categoría, finalmente no alcanzo y finalice tercero , aun así muy contento, tranquilo siempre de haber dejado todo. En lo personal, aunque sufrí en muchos momentos, Que seria de los logros si no costaran tanto? No tendrían ese sabor especial que tienen y que te motivan siempre a más.

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Y en cuanto a lo grupal, más que feliz, todos mis alumnos lograron terminar la carrera con excelentes tiempos y con ganas de repetirla!
Es una carrera 100% recomendable, por sus paisajes, por la organización que es 11 puntos en todos los sentidos pero sobre todo en la contención que te brindan.. en cada puesto cada llegada te alentaban y te hacían sentir cuidado..
Sin dudarlo el año que viene vamos a volver a estar ahí, esta vez seguramente muchos más.

Carreras de aventura

CARRERA 4 REFUGIOS MOUNTAIN HARDWARE

abril 6, 2017 — by Andar Extremo0

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Cuando los Pirineos se transformarán en los Andes, el mar Mediterráneo en los lagos de la Patagonia y un sueño en realidad, estaré corriendo la Carrera 4 Refugios…

Jorge Linquiman y Mélisse Castaingts relatan su experiencia en la demoledora carrera 4 Refugios en Bariloche edición 2017

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por Jorge Linquiman

Carrera emblemática en nuestro país que se desarrolla en San Carlos de Bariloche en su 12° edición.
Este año cuenta con las modalidades: 1 refugio, 2 refugios, 3 refugios, 4 refugios NonStop que se corren en una sola jornada, y la 4 refugios clásica, que se corre en dos días. También presenta la versión 4 refugios Kids, para los futuros atletas del trail running.
Según el reglamento; “4Refugios NONSTOP es una carrera de trekking de estrategia y aventura que recorre alrededor de 42 km y 3500 m de desnivel, en un día de competencia sin descanso. Partirá en la base del Cerro Catedral, pasando por el Refugio Frey, conectando por el valle del Rucaco con el Refugio Jakob, luego en travesía por los pedreros del Pico Refugio y Cerro Navidad bajando hasta el comienzo de la picada de Italianos que sube a la Laguna Negra, para continuar pasando por el Bailey Willis hacia el Cerro López, bajando por sendas y caminos, y concluir finalmente en Colonia Suiza. Tendrá una largada a la madrugada del día domingo y rigurosos tiempos de corte por seguridad apuntando a una carrera que finalice para todos a la caída de la tarde.”
Yo soy de Bariloche y tuve la oportunidad de correrla 5 veces, 3 de ellas en la modalidad NonStop, siempre en equipo, con mi hermano Luis y con otros compañeros. Esta vez fui solo, aunque nunca vas solo por la montaña.
Correrla siempre implica un desafío y como no se cruza “dos veces por el mismo río”, cada edición es nueva por las cuestiones climatológicas y por las cosillas de cada atleta.

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En algunos ámbitos cuando saben que vas a correr 4 refugios te dicen que estás locos, que eso no esta bueno, pero la locura de cada uno, siempre es de la buena.
En algunas de las carreras me ha pasado querer volverme a casa en los primeros kilómetros y después sentirme vivo subiendo por un pedrero con 10 horas en el cuerpo. Debo admitir que para corredores de mi calaña, es decir, poco nivel, a veces la montaña se pone áspera y el terreno no te permite dar un solo paso con seguridad, así que vas como corriendo por arriba de un fuego sin ser faquir. Y cuando el terreno se pone amigable el cuerpo se quiere revelar. Que pelea!!!
Pero para esta pelea, en este tipo de carrera, llevo las fotos de mis apoyos, que cada tanto miro o toco en el lugar de la mochila que los llevo y siempre es una inyección de energía y ánimo que viene bien.

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Como en todas las carreras esta tuvo sus condimentos, hace como cinco o seis años que corro y es la primera vez que tuve problemas con unos calambres, mientras escribo, pienso que esto es pura escusa, a veces he pensado que los que corremos somos tan mentirosos como los pescadores con el tamaño del ojo del pescado que atraparon. Por suerte esos momentos difíciles los pude “superar”, en este tipo de competencia de tantas horas se pasan por situaciones o sensaciones de todo tipo que uno va sobrellevando o avanzando a pesar de ellas. Y la mejor manera de gestionar, sobre toda las malas sensaciones, es haber realizado un entrenamiento de acuerdo a al exigencia y cierta fortaleza mental que es necesaria en cualquier desafío. Una carrera como esta no puede dejar de ser exigente con el cuerpo y salvo el grupo mínimo de los de punta el resto nos tenemos que poner a correr, demandarnos y sudar.
Venía haciendo buenas carreras y esta no desentonó. Además siempre me pasa que cada vez que paso por el arco de llegada de la 4 Refugios ya me quiero anotar para el año siguiente, es evidente que soy constante con mi locura; porque es de la buena.

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por Mélisse Castaingts

Tanto estaba fascinada por la idea de correr la 4 Refugios, pero a su vez estaba totalmente asustada… Por haber hecho el recorrido en trekking 2 años antes, sabía lo difícil que sería esta carrera, tanto por su desnivel como por su técnica. Viviendo en La Plata era imposible entrenar correctamente para esta carrera, pero justo se dio que me fui 2 meses a Francia, lo que me permitió tener a mano los Pirineos y practicar entrenamientos en montaña. Era la ocasión soñada para intentar relevar el desafío 4 Refugios este año. El gusto de la aventura ganó sobre los miedos y me anoté en la modalidad Clásica: 55km con 3600m de desnivel positivo en 2 días de carrera.
Aun estando en los pies de los pirineos en Catalunya, la temporada invernal del otro lado del hemisferio no permitía entrenamientos largos y técnicos. Pocas horas de luz, temperaturas negativas, nieve sobre las cumbres y no tener compañero disponible para acompañarme a una salida en montaña de una dificultad similar a la 4 Refugios eran tantos factores que me complicaban la tarea. Además la estancia corta en mis pagos y las visitas familiares en cada rincón del país, no fue posible planificar un entrenamiento adecuado. De todas maneras traté de correr lo más regularmente posible sobre terrenos diversos, en montaña cuando se encontraba cerca, o en ciudades como Paris, Toulouse, Bayona, Barcelona, Brúcela, Londres y Ámsterdam. En 2 meses alcance a correr unos 350 km, pero nunca fueron salidas largas ni tampoco con tanto desnivel. No había logrado practicar un entrenamiento en condiciones similares a la 4 Refugios.

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Volví a la Argentina 10 días antes el inicio de la carrera muy ansiosa de participar en una carrera a la cual no tenía el nivel ni la experiencia. Pero la hermosura de la ubicación de Bariloche, con sus montañas y sus lagos ganaba sobre el miedo. Llegué a Bariloche a tiempo para la acreditación y asistir a la charla técnica. Previamente a la carrera traté de mantener una buena hidratación y recibí los consejos y recomendaciones de mi amigo local Jorge. Con un día muy caluroso se largó el primer día de la carrera con las modalidades 1 o 2 Refugios, y La Clásica. Las dudas que pude sentir antes de la carrera desaparecieron para dejar lugar a la felicidad y el orgullo de encontrarme ahí. Me encontraba atrás de la línea de largada, dispuesta a dar todo. Para llegar al Refugio Frey pude correr la mayoridad del tiempo y tardé 1h30, los senderos estaban bien marcados y limpios con una pendiente no muy fuerte. La pausa al 1er Refugio fue rápida, únicamente para hidratarme porque no sentía hambre y seguí rápidamente en dirección de la picada de la laguna Schmoll. Muy pronto llegué al filo Frey a donde la pareja del equipo de auxilio del CAB estaba vigilando el bienestar de los corredores. Este encuentro me generó tranquilidad de saber que estábamos acompañados. La bajada que nos esperaba era técnica y rápida con piedras y arena. Por el uso de polainas me fue muy placentera y no tuve que parar a limpiar mis zapatillas. Crucé corriendo un bosque en el cual traté de alimentarme porque se venían unas subidas muy empinadas y largas en las cuales empecé a sentir el cansancio con las piernas muy flojas, sin fuerza. Ahí pensé que me venía bien haber bajado de peso pero que tendría que haberlo complementado con gimnasio. La bajada para llegar al Jakob me pareció más complicada, con piedras grandes filosas y otras más pequeñas que se zafaban al ritmo de los pasos. Había que ir con cuidado, no era el momento de lastimarse. Después de 4h de carrera llegué al Jakob. Sabía que era un buen tiempo, sin embargo sentí que me había quedado sin energías, y seguía sin poder comer, tenía el estomago revuelto por la exigencia. Ahí nos revisaron algunos de los elementos obligatorios que teníamos que llevar en la mochila, aunque la organización había permitido retirar toda la ropa de abrigo por las temperaturas muy elevadas este fin de semana. Rellene mi camel back, ya que el calor iba a llegar a su máximo por ser el medio día. Los últimos 13 km que nos esperaban para llegar al Tambo iban a ser sufridos, aunque eran esencialmente en bajada. Finalmente fue más duro de lo que me había imaginado. Traté de correr lo máximo posible (aun sin velocidad), pero a cada mínima subida me desanimaba. Sentí que estaba corriendo en el rojo, sin nada de piernas, un agotamiento tan importante que a pesar de la belleza del paisaje las motivaciones de seguir se me habían ido. Llegar hasta la meta final de la primera etapa fue como una lucha interminable en la cual no podía determinar qué tenía más alterado, si el estado físico o el psicológico. Luego de 1h52 al llegar a Tambo, sentí mucha frustración de terminar la carrera así, sin el placer que normalmente me genera correr. Terminé el primer día totalmente liquidada. Por suerte no sentía dolores ni molestias importantes, solamente unas heridas superficiales. ¿Cómo me levantaría al otro día? ¿En unas pocas horas de descanso alcanzaría a recuperar ganas y capacidad para correr y completar la segunda parte de la carrera?

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Lamentablemente me costó descansar. Primero porque estaba en un estado de ansiedad desde la vuelta de mi viaje. Segundo, enterarme de la clasificación del primer día (tercera de la categoría), me generó la presión de mantener tan buena posición. Además este resultado me sorprendió bastante ya que no me había sentido fuerte durante la carrera. Resaltaba haber penado en las subidas, haber ido despacio en las bajadas técnicas y no había digerido el desastre del último tramo. Mi performance del primer día no permitía explicar este éxito. Las dudas y nervios a flor de piel, sumados a la deshidratación y un desgaste físico muy importante no me dejaron dormir tranquila. A la mañana tampoco pude desayunar correctamente así que había tomado la decisión de hidratarme y alimentarme mejor a lo largo de la carrera. No quería terminar como el día anterior. Tampoco quise prestar atención a la clasificación para que no sea un estrés suplementario, no tenía dudas que habría chicas mejor entrenadas que iban a pelear el podio.
Lo que entonces había imaginado fue cierto al momento de largar: las punteras salieron muy fuerte. No había forma de intentar seguir ese ritmo porque sería ir al fracaso: caerme, lesionarme o terminar caminando. Yo seguía con la idea sencilla de terminar la carrera dando lo mejor de mí, sin que me importen los demás. Para mí no había 150 participantes corriendo La Clásica; estaba yo en desafío y admiración con la montaña. Según los tiempos indicados por Jorge en 2 horas podría llegar a la Laguna Negra. Tardé 2h10. Estaba satisfecha, había corrido a buen ritmo toda la parte de bosque. Por primera vez había usado los bastones para la subida empinada. Aun que no les sabía usar (me sentí más lenta), esperaba que sirviera a mis piernas para descansar y aguantar más para el fin de la carrera. Como el día anterior no pude aprovechar la comida del refugio, seguía con el estomago apretado. Arranqué corriendo hasta el momento divertido de las sogas, y seguí trotando a través los campos de piedras y pasto. Una subida, otra, el Bailey Willis, y llegó el temido momento de la pared de piedras del Cerro López. Lo recordaba del trekking como muy peligroso. En realidad en aquella época había hecho el recorrido en sentido contrario, en bajada y con una mochila de 20 kg. Aunque agotador esta vez disfruté más ascenderlo. La clave era avanzar a pasos cortos pero firmes, pisando piedras grandes y evitar la arena resbalosa y, por fin, ayudarse de las rocas trepando. En ese momento estaba pensando que unas sesiones de escalada previa a la carrera me hubiera venido bien para tener también los brazos y la espalada preparados. Llegué al filo menos cansada de lo esperado. Pero la bajada al López me reservó algunas sorpresas: fue más técnica y agotadora de lo pensado. También convenía ayudarse con las manos. Por fin llegué al refugio López, aprecié su vista, agarré algo para tomar y salí enseguida. Ya habían pasado 5 horas desde la largada y se sentían cansancio, dolores musculares y los pies lastimados. Era tiempo de apurar el final de la carrera para no extenderse en la última parte de sufrimiento. Quedaban 8 km de bajada hasta Colonia Suiza y me sentía mejor que el día anterior. Este día el tiempo y el eclipse de sol no nos hicieron sentir el calor. La primera parte de bajada era agradable y rápida, siguió con una parte de pista relativamente llana en la cual se podía acelerar si las piernas te dejaban (el reloj indicaba que no fue mi caso). Uno se pregunta ahí por qué los últimos kilómetros valen doble. Se sumaron bajadas muy empinadas que terminaron de alterar la motivación molestándome gravemente las rodillas. Llegamos al bosque y se hacía interminable. Avanzando con los kilómetros de una carrera tan larga y técnica van creciendo los riesgos de caída y pérdida de atención. A lo que no pude escapar… Me choqué contra una piedra y me caí de rodillas. Este incidente volvió a abrir una herida que tenía del último entrenamiento en La Plata y que me molestó durante toda la carrera. Seguí corriendo al ritmo de los latidos de la inflamación y para acentuar mi bronca me perdí la marcación de un corte camino importante del recorrido.

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Al final de una carrera estos episodios sumados al cansancio acumulado disminuyen tu rendimiento. Peor cuando la carrera termina con un falso llano en el cual vas “corriendo” a un ritmo de caminata! Por fin pasé la línea de llegada, a la par del primer equipo femenino, una madre y su hija de La Plata. En este momento se mezclan las emociones de tristeza y felicidad y la sensación de dolor con placer. Me sentí en el banco de los organizadores debajo de la carpa y no me moví más. Retiré las zapatillas, medias, polainas, y vi mis pies colorados temblados del dolor por los impactos y golpes repetitivos de tremenda carrera. Pero eso no duró más de media hora. Me levanté, me rehidraté, comí y me fui en dirección del lago. Colonia Suiza es un lugar increíble en sí, e ideal para terminar esta carrera. Los corredores cansados y doloridos, intercambiando experiencias recuperaban vitalidad con el agua fría del lago Moreno. Los dolores poco a poco se fueron estampando, y las contracturas duraron 5 días. Los recuerdos, la felicidad, el orgullo y la satisfacción de haber completado la carrera 4 Refugios Clásica en 11:41:10 me quedarán para siempre. Haberse superado venciendo cansancio y dolor me permitió obtener un quinto lugar en la general damas y a su vez sumar a mi experiencia en Argentina una aventura inolvidable en La Patagonia.

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Carreras de aventura

TANIA DÍAZ SLATER ARRASÓ CON LAS CARRERAS ICONOS DEL TRAIL ARGENTINO

marzo 6, 2017 — by Andar Extremo0

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Sin lugar a dudas Tania Díaz Slater, es una corredora de aventura de estirpe, ya conocida por muchos de nosotros y más conocida aún en las carreras expedicionarias, Tania lleva 9 años participando en competencias de multidisciplina: kayak, running y mountain bike, con orientación. Se considera una adicta a los deportes y este 2017 dio dos batacazos increíbles participando en carreras de trail. Ganó El Cruce Columbia y la mítica 4 Refugios, ambas en Bariloche. En una nota exlusiva Tania cuenta como arrancó este 2017 ganando las mayores carreras de trail del país

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Como arrancaste el año Tania… te lo imaginabas?
La verdad que jamás me imaginé que podría ganar el Cruce y 4 Refugios, vengo de varios años de estar corriendo con el Team Ansilta Viento Andino multidisciplina y entrenando combinado, mountain bike, kayak y trail. Ir al Cruce fué querer descubrir una carrera que todos me decían era hermosa pero nunca lo imaginé y fue hermosa, un mimo, vacaciones, un all inclusive!. Y 4 Refugios es mi amor! me enamoré de esta carrera el año pasado cuando la corrí por primera vez y no sabía de qué se trataba, no conocía Bariloche ni sus refugios y los conocí en carrera y fue amor a primera vista! el año pasado quede segunda, Vero Ramírez la mejor corredora de Trail de Argentina me sacó 7 minutos y me demostró que era la Reina de esas tierras, la admiré profundamente!

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Como viviste El Cruce?
El Cruce lo viví como un nuevo reto personal, descubrir de que era capaz, hasta donde podían ir mis energías y lo viví como puro goce, de los lugares, y de toda la organización que te miman y atienden, los campamentos donde compartís con otros atletas, charlas, anécdotas y en cuanto a carrera el hecho de que tenés que saber dosificar energías para completar los tres días de carreras consecutivos mejorando día a día la performance.
Sentí una gran gran felicidad y satisfacción al ganarlo! Realmente lo deseaba! y se dio, me emocioné mucho al cruzar el arco de llegada del ultimo día!

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Como sentiste la demoledora 4 Refugios?
Este año volví a encontrarme con ese amor 4refugios, volví por mi revancha sabiendo que había muy buenas atletas, sabiendo que estaba la Reina de las Tierras Patagónica, Vero Ramírez de Esquél sería mi gran rival y así fue!
La carrera fue una gran gran batalla con Vero, la petiza es tan fuerte, tanto la admiro! Salí a fondo, a dejar todo lo que tengo desde el minuto cero y llegando al refugio Frey me pasó demostrándome que es una gladiadora, demostrándome lo que es ser fuerte y la seguí, al punto del asma, del vomito, al punto del asco! me costaba mantenerle el ritmo, el valle del Rucaco en el bosque, sentía que perseguía a un duende, veloz, astuta, ágil, me enseñó tanto en carrera, respete y admiré a mi rival!
Saliendo del Laguna Negra subiendo al Baily Willis la pasé, tomé aire profundo, el eclipse de sol, comenzó y me dió todas sus fuerzas y comencé a trepar con todas mis fuerzas y así sin pensar, sin parar, dándole solo para arriba trepé el López, bajé lo más rápido que pude hasta llegar al Refugio López, hasta allí le saqué 10 minutos y pensé me quedan 8km hasta la llegada, de bajada, de calle, si yo me relajo un segundo Vero me alcanza, es muy buena en calle, es muy rápida, si quiero este triunfo tengo que dejar todo en esta carrera, y baje tan rapido como pude! Llegando a Colonia Suiza faltando 2km en un bosquecito salió mi marido Rodrigo Ch Peiretti y me dijo “Vamos negra, no te relajes, no ahora, dalo todo, Vero viene a fondo detrás tuyo a solo 2 minutos” te va a alcanzar!!!!!!!!!!!
Y esos dos últimos km hasta cruzar el arco de llegada fueron un infierno, pensé que me agarraba un ataque de asma, parecía un pez fuera del agua, a fondo, picando, dejando todo porque Vero…seguramente me alcanzaría, no lo dudaba…se la fuerza que tiene, se lo buena que es, es una gran gran rival!
Así cruce el Arco de llegada de 4refugios, dejando todo, sabiendo que fue una maravillosa batalla que me costó ganar y agradeciendo tener una rival de tal fortaleza!

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Las analizas las carreras o metes todo lo que tenés?

Las carreras las analizo, pero ya en carrera hay momentos que hay que dejar todo!

Me podrías nombrar tus zapas de trail favoritas?
Mis zapas favoritas son en este momento las Altra Lone Peak estoy corriendo para Altra,
y me gustan las New Balance Ledville.

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Que indumentaria usas?

Uso Black Rock como medias, son mágicas, las adoro y mi ropa técnica que es fantástica es Ansilta.
En luces me ilumina Petzl las mejores luces, livianas y con muy buena luz.

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Por otro lado sabemos qué hace rato vienen organizando carreras con Rodrigo. Como organizadores de carreras a que le atribuyen tanto éxito?
Como organizadores de carreras junto a mi marido Rodrigo Ch Peiretti siendo Mountain Race Logística en base a tu pregunta de a que le atribuimos el éxito es fundamentalmente al carácter de trabajo que tiene mi marido, sabe manejar los tiempos, se compromete profundamente con los proyectos que encara y por otro lado somos apasionados de la montaña, naturaleza y toda esa combinación hace al éxito.

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Agradecimientos?
Agradezco a todos mis sponsors por confiar en mi y a mi familia que es gracias a su apoyo que yo puedo cumplir estas metas.

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Carreras de aventuraMountain Bike

GIGANTE DE PIEDRA, ESPAÑA

febrero 8, 2017 — by Andar Extremo0

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3 de Junio, Alcora, Castellón, España

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La Gigante de Piedra es una prueba carrera de MTB en la modalidad Ultramaratón Btt que se creó en 2012. Son 200Km y 6500m de desnivel positivo por las pistas y sendas de la provincia de Castellón, la segunda más montañosa de España. La salida y la meta se encuentran en la localidad de Alcora. Se atraviesan 13 poblaciones, 11 de Castellón y 2 de Teruel. El tiempo máximo para realizarla son 17 horas en el increíble medio natural que esconde el interior de Castellón. Lo iremos descubriendo al rodear al mítico monte Penyagolosa, el Gigante de Piedra.

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En la edición 2016 el americano Tinker Juárez impuso su ley en el Gigante de Piedra, el veterano ciclista de 55 años se proclamó en una edición marcada por el granizo y la lluvia tras más de diez horas de férrea lucha. Una carrera con más de 600 corredores que lograron completar el exigente trazado.
En 2016 también estreno el de la Gigante Small. Prueba de 100 kilómetros (3.500 metros de desnivel positivo).
Este año se hace la séptima edición el 3 de junio en Alcora, Castellón, España, una competencia en época de verano con mucho calor y que un poco más de 500 corredores pudieron terminar la edición 2016

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www.gigantedepiedra.es

Face: Gigante de Piedra

Carreras de aventuraNieve

CORRER 100 KM EN LA ANTARTIDA, CRISTIAN GORBEA

febrero 8, 2017 — by Andar Extremo0

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Un relato con todos los condimentos de una de las carreras más duras del mundo por las condiciones climáticas. El 20 de enero se corrió esta ultra distancia en medio de temperaturas de 20 grados bajo cero. Sólo diez participantes se hicieron de la prueba. Cristian fue el único y primer argentino en la competencia marcando un tiempo de 17 horas 20 minutos. Para muchos conocido y para algunos no, protagonizó en 2010 una historia de supervivencia donde quedo en una repisa al borde del precipicio en Córdoba por 42 horas.

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El frío manda y se apodera de todo. La ropa técnica sigue mojada y siento chuchos en todo el torso, pero son los dedos de la mano derecha los que se llevan la peor parte. Están entumecidos. No puedo moverlos sin sentir dolor. Los dos pares de guantes apenas logran protegerme. El doctor en la base nos contó la historia del brasilero que en la edición anterior se sacó los guantes para grabar con la GoPro y en solo dos minutos se le congelaron tres dedos. ¿Y entonces, qué pasa si no entro en calor? La única manera que tengo de combatir el frío es continuar trotando para que el cuerpo gane temperatura paso a paso. Unos momentos antes me había detenido en el Puesto de Control para comer algo y tomar agua tibia. Me enfrié al quedarme quieto solo unos pocos minutos. Hacen veinte bajo cero y sopla el viento. Estoy en el kilómetro 75 y aún faltan 25 para llegar a la meta. Acelero un poco el ritmo y braceo con fuerza, llevando los codos bien atrás y con movimientos rápidos. A los pocos cientos de metros recupero el calor y las ganas de terminar la carrera.
Me encuentro compitiendo en los 100K de la Antarctic Ice Marathon. Es un evento organizado por Richard Donovan, irlandés de acento cerrado (al punto tal que me cuesta creer que está hablando en inglés), economista y sobre todas las cosas un visionario que armó circuitos en lugares remotos e increíblemente bellos como el Polo Norte y la Vulcano Marathon en Chile. En la Antártida se asocia con la Antarctic Logistics and Expeditions, una Compañía americana que ha armado un circuito de “turismo salvaje” por llamarlo de algún modo, con ascensos al Monte Vinson (el más alto de Antártida) travesías al Polo Sur, a pinguineras y tantas otras. Han montado una base en lo profundo del continente blanco, bien lejos de la costa, en el paralelo 80 (el mundo termina en el 90), 1800 kilómetros al sur de la Base Marambio y a sólo 1000 kilómetros al norte de la base Amundsen Scott, el punto más austral del planeta. La base se llama Union Glacier y provee asistencia, logística y rescates. Opera en un lugar relativamente seguro en medio de un glaciar que tiene vida propia.
Los glaciares, explica Tim, el Jefe de Seguridad, hay que pensarlos como un río congelado que se mueve a la velocidad de 25 metros por año. Esos movimientos producen fracturas en el hielo que se convierten eventualmente en grietas profundas y peligrosas. Todo el campamento está rodeado de banderas negras señalando los límites permitidos para caminar. Tim identifica las zonas de riesgo a través de imágenes satelitales infrarrojas que detectan el hielo fracturado bajo la superficie. La Base funciona sólo de noviembre a febrero ya que el resto de los meses es inhabitable. Las temperatura descienden con fiereza y la falta de luz hace inoperable los aterrizajes. Cuentan con una pista natural de hielo azul de ocho kilómetros de largo, compacto como el asfalto pero resbaloso como jabón. Permite el aterrizaje de aviones de gran porte que abastecen la operación y llevan pasajeros desde y hacia el continente. Los pilotos son rusos y son los mejores entrenados del mundo. Irlandeses, americanos y rusos, aliados para crear aventuras únicas en uno de los lugares más inhóspitos y bellos de nuestro planeta.

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En pleno vuelo hacia la Antártida, Richard avisa en su inglés cerrado que se abrió una “ventana climática” y que la carrera largará a las 21.30 de ese mismo día, a horas apenas de aterrizar. No sé si reírme o llorar. Fernando Gonzalez, asturiano de 42 años, compañero de carpa y gran corredor me convence que es lo mejor que nos puede pasar. “Si corriéramos mañana no descansaríamos bien por la ansiedad”, reflexiona. Creo adivinar que también lo dice para tranquilizarse él mismo.
Al salir del avión carguero ruso, un viejo Illyushin cuatrimotor, mitad pasajeros, mitad carguero, con una gigantesca “rueda de auxilio” en el medio de la cabina, el frío nos golpea con la fuerza de todos los inviernos juntos. Frío seco, penetrante y duro a pesar de la inmensa campera naranja que nos obligan a poner aun en pleno vuelo. Las botas antárticas pisan el suelo azul de la pista, rodeada de inmensas montañas plenas de nieve. Alzo la vista y a pesar que el viento gélido parece atravesar mi cara, me maravillo con ese paraíso helado.
Nos transportan al campamento distante unos 8 kilómetros en unas gigantescas 4×4 y luego de las explicaciones de cómo funciona todo, nos vamos a la carpa, un domo en el que puedo entrar parado, con dos camas, bolsa de dormir para -40°, una mesa de luz y…una almohada. Me visto con zapatillas de trail con buen agarre en la suela, dos pares de medias, calza térmica y cubrepantalón impermeable, primera capa del torso con lana merino, luego un polar y encima una campera de goretex, dos pares de guantes, buff, balaclava (pasa montañas polar) y antiparras. Llevo caramañola con líquido, geles y barras. Parece mucho pero es apenas un poco más de lo que llevamos en carreras de montaña. Siento un poco de frio pero eso está bien. Hay dos riesgos con la vestimenta: salir con poco o salir con mucho. Ambas son malas y los corredores en general pecan por lo segundo. Se abrigan de más, comienzan a transpirar y en ese clima tan hostil, con un poco de viento la traspiración se convierte en hielo en pocos segundos. Luego ya no hay chances de recuperar calor corporal.

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La Antártida es un territorio muy especial por muchos motivos, uno de los cuales es que en verano el sol no se pone. Las noches son blancas y el reflejo de la nieve hace que la noche estalle de luz. A las 21.30 del viernes 20 de enero, apenas seis horas después que arribamos, con más preguntas que certezas, diez corredores de todas partes del mundo nos encontramos en la línea de largada de la ultramaratón más austral del planeta. Es la primera vez que la corre un argentino.
¿Qué se siente en ese momento? Que estoy viviendo un sueño, me siento inmensamente afortunado de estar allí, aun con las incógnitas que deparan el clima y terreno, con ansiedad, deseo y muchas ganas. Estoy profundamente agradecido. Había entrenado muy duro los últimos meses bajo la instrucción del profe Marcelo Perotti y mi mente está enfocada en terminarla. Es apasionante entender cómo funciona nuestra cabeza: en esa línea de largada, me programo para correr 100 kilómetros, ni uno más ni uno menos. Dentro de cada corredor se activa una especie de medidor de energía que va a administrando el esfuerzo para llegar a completar la distancia. Funciona a un nivel primitivo, casi biológico.
Contamos 3 2 1 y largamos. Salvo Fernando, mi compa de carpa y el belga Kurt que toman la punta a un ritmo endemoniado, el resto decidimos largar a un ritmo suave y sostenido. Yo nunca había corrido en nieve ni con temperaturas tan bajas por lo que quise dar las primeras vueltas en “modo reconocimiento” a unos 6:45 los mil metros. La nieve es como la arena mojada de la playa, con la diferencia que debajo, a pocos centímetros se encuentra hielo duro como cemento. La sensación es que te hundis un poquito pero enseguida se siente el golpe contra el fondo.
Armamos un pelotoncito entre un americano, un francés, Richard (que la corrió) y un atleta no vidente chino con su lazarillo, Jennifer, la única mujer de la carrera. Más atrás quedan dos ingleses.
La seguridad es provista por los guías del campamento que nos cuidan de cerca, pasando en sus motos de nieve. En el puesto más alejado, además de líquido y comida, ponen una carpa con una bolsa de dormir y una radio por si alguien tiene problemas y quiere esperar el rescate allí. El circuito es de diez vueltas de diez kilómetros cada una, con dos PCs para reabastecer. Mis primeras cuatro vueltas son muy parejas, pero eso iba a cambiar muy pronto.

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¿Por qué correr en Antártida? Desde que era chico me encantaba escuchar historias de allí y quedar fascinado con esas fotos de gente con enormes camperas naranja infladas, las botas gigantes y lentes bien oscuros. En todas esas fotos la gente sonreía y yo creía adivinar una energía especial en ese lugar.
De más grande me interesé por las historias de los exploradores de principios del siglo XX, como la carrera por llegar al Polo Sur entre Amundsen y Scott, la epopeya de Shackleton, también más acá en el tiempos las travesías de Messner en ski y tantas otras. Siempre quise ir allí y siempre me parecía un sueño lejano.
El día de mi cumple, en septiembre del año pasado mi hijo me preguntó: “Pa, irías al Everest”? Yo lo pensé un poco y le contesté:
– “Me encantaría, pero es tanto tiempo y tanta plata que no creo que lo pueda hacer”
– “Y dónde irías..? insistió él.
– “A la Antártida!”
– “Y por qué no vas?
Esas cuatro palabras detonaron en mi cabeza y despertaron el sueño. Sólo tres meses después me encontraba a bordo del Ilyushin ruso volando sobre el Pasaje de Drake, hacia Union Glacier junto con corredores de todas partes del mundo. Correr y estar en la Antártida, todo al mismo tiempo. La vida cada tanto puede tornarse una hermosa aventura.

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Empezando la quinta vuelta siento las piernas pesadas y el cuerpo vacío, La mente vaga por diversos lugares, ninguno muy acogedor. Esa es la señal de que algo anda mal y hay que repararlo. Me vengo alimentando con geles y barras que se congelan y para poder comerlos, debo ponerlos dentro del guante para que se calienten. En las paradas como salado, tomo café y agua. La Antártida hay que pensarla como un desierto helado y seco. Cuando corres en esas condiciones es difícil darse cuenta de que te vas deshidratando. La mayor parte de la humedad la eliminamos por la boca, a través de la respiración. Yo no lo había notado pero no estaba tomando suficiente líquido, y el agua que me daban era de nieve derretida, que es como tomar agua destilada, no hidrata. Cuando me doy cuenta de esto, meto sales y electrolitos en la bebida y el cuerpo comienza a recuperarse. Al poco tiempo puedo volver al ritmo que quería ( ¡o podía!) aunque más lento del de las primeras vueltas.
Dado que éramos solo diez competidores, enseguida nos dispersamos y el 90% de la carrera la hago solo. Lo que más me impresiona del entorno es el profundo silencio. No hay aves que graznen, el viento no choca contra ningún obstáculo por lo que no hay ruido, sólo el “crunch crunch” de mis pisadas. El terreno por donde corremos es una inmensa planicie rodeada de montañas profundamente nevadas que parecen estar cerca, pero nos separan unos cuantos kilómetros.
El circuito es una especie de triángulo en donde en una de las puntas está el PC de la base, con voluntarios que colaboran y enfrente el otro, el de supervivencia. Uno de los tramos, el más largo, de 5K termina en un paisaje sin montañas, por lo que cada vez que paso por allí veo la inmensidad misma e imagino los exploradores que partían hacia el Polo Sur sin más compañía que sus trineos con carpa y víveres.
¿Qué pienso mientras corro? Una ultra hay que acortarla en tramos, es demasiado larga para pensarla “de un tirón”. Divido el circuito en tramos: de la largada al “arbolito de navidad” (una referencia en una curva), desde allí hasta el PC de supervivencia, de allí a la curva, luego la pequeña pendiente, la curva del aeropuerto, la otra curva y el arco de llegada. Eso, por 10 veces. El que más cuesta es un tramo de 3K en donde se divisa la carpa de supervivencia, pero al avanzar, ésta parece alejarse.
A partir de la sexta vuelta comienzo a sentir molestias en la pierna izquierda, en el cuádriceps y tobillo. Va y viene el dolor, pero es tolerable. Siento también la incipiente señal de una ampolla en el pie izquierdo y pienso en parar a curarme (y enfriarme) o seguir avanzando e ir controlándola. Me la juego y no paro. En un ultra siempre algo va a doler, entramos en una zona de “disconfort semi bancable”, en donde el cuerpo se queja y debemos tener control sobre la mente para que no sea cómplice y no agrande la situación. ¿Cómo no va a doler algo si estamos llevando el cuerpo al límite y tal vez un poco más allá? Ya habrá descanso, pensamos, pero ahora dame un poco más. No paremos. ¡Vamos! Hasta el arbolito de navidad y luego un poco más. Como el burro con la zanahoria, el corredor sabe que la meta se va a hacer desear, que va a parecer imposible, que nos vamos a poner todas las excusas ( en la cuarta vuelta lamentaba que no fuera una maratón!) . Sufritamos. Sufrimos y disfrutamos, al mismo tiempo.

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Si no nos preguntamos “Qué c… estamos haciendo acá”? quiere decir que estamos en la carrera equivocada. Conocerse es la clave, saber que el dolor va a pasar, que todo se termina. Lo malo y también lo bueno. Cabeza fría y corazón caliente.
Al cuerpo lo entrenamos de modo específico al correr. A la mente ¿cómo la entrenamos? Supongo que al lidiar con los pequeños o grandes problemas que nos toca enfrentar en la vida cotidiana, en las decisiones que tomamos, en sentir nuestra propia presencia. La mente se entrena también fuera de las pistas haciéndonos dueños de lo que nos pasa.
Tener control de la carrera es saber en todo momento en qué condiciones nos encontramos. Llevo la cuenta de las vueltas que voy dando y me quedan dos para el final. Cuando entro en la tienda a comer algo de pasta caliente uno de los fotógrafos me dice “Bien Cris, te queda una”. “No, le digo me quedan dos”. El insiste en que es una y le pregunta a otro, que también afirma lo mismo. Yo estoy seguro que tengo dos por delante y cuando le pregunto al control me lo confirma. Hubiera sido devastador creerme por unos momentos que solo faltaban 10k cuando en realidad faltaba el doble. Hay que estar concentrado y en control de la carrera, lo más posible para evitar los golpes psicológicos que pegan peor que la falta de sales y electrolitos en sangre.
El control además me dice que vengo cuarto y que detrás de mí, muy cerca, viene Joel, el americano. Eso me da un golpe de adrenalina para seguir empujando y poder completar una buena novena vuelta (buena a esa altura es a unos 10 minutos el k). Nunca camino, siempre meto un trotecito aunque sea muy tranqui.
Llego a la última vuelta, la del honor, con el americano a solo 20 minutos. Esa vuelta es tremenda, porque ya no tengo energías en las piernas, sigo adelante sólo con las ganas de terminarla y claro, en lo posible mantener el puesto! No me doy vuelta ni una vez para ver por dónde viene, pero me lo imagino cerca, para no aflojar. Ultimo esfuerzo! Faltando dos kilómetros me pongo a llorar, se me nubla la vista y entro como en un sueño. Lo estaba logrando. Faltan 500 metros, ya escucho los aplausos y los gritos de los que estaban esperando allí. No paro de sonreir, de respirar profundo, de sentir el sueño cumplido.
Luego de 17 horas y pico, cruzo la meta en la ultramaratón más fría del planeta sintiendo dentro de mí el cariño de todos los que apoyaron a la distancia, de los que pidieron, de los que tiraron la mejor onda. ¡Familia, amigos, compas de correrayuda, mil gracias!
Estas carreras no se corren solo.

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Carreras de aventura

COLUMBIA XTREME RACE 2016

enero 26, 2017 — by Andar Extremo0

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El domingo 27 de noviembre de 2016 se corrió la 3ra. Edición de la Columbia Xtreme Race, carrera de trail run por la Sierras de Córdoba que se ha convertido en una de las más atractivas del país por su nivel de convocatoria, tecnicidad y dificultad.
Fueron mas de 2400 atletas los que llegaron al límite de lo extremo, por paisajes serranos imponentes, con una propuesta de tres distancias: 15km, 30km y 60km.
Toda la actividad del evento -acreditaciones, largada, llegada y post race se concentró en el predio de 16has del Hotel y Spa Tres Pircas de Huerta Grande. El día comenzó con la largada nocturna de los 60km a las 5:00hs, en tanto que a las 07:00hs. fue el turno de los corredores de 15km y, veinte minutos después, la largada de los 30km. Los circuitos trazados, recorrieron los paisajes serranos de Punilla, atravesando lugares icónicos del valle, tales como el Dique San Juan, Estancia Alto San Pedro, La Granja Sierra Madre, Quebrada de las Víboras, entre otras bellezas naturales.

Predio Tres Pircas Columbia Xtreme Race

La competencia contó con corredores del más alto nivel internacional y nacional: el 6 veces campeón del mundo en carreas de montaña Marco de Gasperi (ganador de los 30k), integrando la delegación italiana junto a Patrick Nicolini y Bruno Bedogne; de Brasil estuvieron presentes Rafael Sodre y Sophya Silene Santos(ganadora de los 30k); también dijeron presente los argentinos Daniel Simbron (ganador de los 60k), Roxana Del Cid (ganadora de los 15k), entre otros prestigiosos corredores. Cientos de personas disfrutaron de una verdadera fiesta del trail run, con una banda de folclore y otra de musica afrocolombiana en distintos tramos del circuito, a manera de aliento ante un circuito
muy exigente. Luego de la carrera, el post race -único en el país- se desarrolló en el espectacular predio del Hotel y Spa Tres Pircas, donde había una expo de distintos stands, food trucks, y una piscina llena de corredores que extenuados buscaron relajarse luego de cumplido el desafío.

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Relato de Eddie Basabe

Viaje a Córdoba en busca de pasar un fin de semana en las sierras con la propuesta de X trail América para esta nueva edición que incorporaba un ultra de 60km y una multitud de corredores para sus clásica distancia media.
Este año el clima fue excelente nos recibió en Huerta Grande con sol y una temperatura amena. Tres Pircas se vistió nuevamente de fiesta.
Como de costumbre X trail nos recibió con un predio y una puesta de largada y llegada excelente y cálida.
El Domingo a las mañana con el sol asomando y algo fresco estábamos todos dispuestos para emprender nuestro desafío personal pero todos con el objetivo de cruzar la meta.
Los primeros km se hacen familiares ya que es la 3 vez que transito los senderos y el trazado diseñado por Jose Cellenza, quien por conversaciones anteriores a la carrera y de conocernos por correr en otras , siempre es garantía de proponer diversidad de dificultades y lugares sensacionales para transitar ya que es corredor mas entre nosotros. Luego de unos km de ir acomodando el ritmo y el cuerpo al movimiento nos vamos adentrando para empezar a transitar senderos que nos van dejando en la primera trepada. Que puedo decir de esta parte mas que exige mucho y la estrategia fue ir guardando para la segunda ya que en menor distancia se subía la misma cantidad de metros positivos.
Se formo un grupo interesante que íbamos intercambiando las posiciones seguido donde cada uno se sentía mas cómodo entre nosotros estaba la Primera mujer que tenia un ritmo impresionante.

Marco de Gasperi

Una vez que llegamos al punto mas alto, la tentaciones de mirar hacia nuestros costados era constante, los paisajes eran hermosos, tonalidades de verdes y mezclas de amarillos que nos daban cuadros para disfrutar.
Y se vino lo que para muchos es parte divertida, y para otros momento de tener cuidado y tratar de no perder uñas en el intento al final de la carrera, el primer descenso y este era muy técnico dado que tenia mucha piedra suelta.
Nada mejor pensado que al terminar dicho descenso tengamos un puesto de abastecimiento para recuperar liquido y energías.
Hago un paréntesis aquí, la buena atención y predisposición del personal encargado de los puestos fue impecable. Siempre una sonrisa y atentos a los detalles. Escuchar folclore en estos momentos fue una sorpresa agradable y diferente.
Retomando las acciones, empezamos a recorrer la la conexión a la ultima trepada y es acá donde empece a empujar y a subir el ritmo de ascenso, había piernas y se tenia que usar esa energía y así fue que rápidamente llegue al punto mas alto para una vez mas disfrutar de un lugar increíble y empezar un descenso que a mi particularmente me gusta mucho y es muy llevadero y nos permite correr mas que en los anteriores y soltarse que es la parte divertida.
Después de decender unos cuantos kilómetros y empezar a recorrer los últimos km cruzamos el ultimo de los puestos de abastecimiento, solo quedaba cruzar el arco y culminar una nueva y excelente carrera que en las sierras de Córdoba.
Luego de mucho tiempo sin estar en una competencia en montaña, creo que mi elección de Xtrail para hacerlo fue la correcta, los detalles estuvieron contemplados y no falto absolutamente nada y nada estaba librado al azar.
El circuito estuvo correctamente señalizado, los puestos estuvieron a ala altura de la exigencia del calor y el personal siempre dispuesto a resolver los inconvenientes de todos los corredores.
Una vez mas Andar extremo te recomienda Columbia Xtrail América.
Agradecemos a Pablo Ureta por la atención y a todo su staff, Daniel Simbron y a su Running Team por su amabilidad durante el viaje.

60km Damas
1. Sonia Procopio 2. Verónica Wittke 3. Mariel El Jaber

60km Caballeros
1. Daniel Simbron 2. Franco Oro 3. Jorge Lolo Burgos

30km Damas
1. Cilene Sophya Santos 2. Pamela Viviana Bocchio 3. Analía Pascuto

30km Caballeros
1. Marco De Gasperi 2. Juan Esteban Las Peñas 3. Patrik Nicolini

15km Damas
1. Estefanía Payero 2. Roxana Del Cid 3. María Belén Sánchez Ruiz

15km Caballeros

1. José María Ergo 2. Claudio Andrés Beltramo 3. Nicolás Mellert Moyano

Carreras de aventura

CRUCE TANDILIA 2017

enero 23, 2017 — by Andar Extremo0

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El 7 y 8 de enero se llevó a cabo el Osde Cruce Tandilia en su séptima edición, cerca de 1900 competidores desafiaron las distancias de 60km, 42km, 21km, en dos días, y 10km y Tandilia Vertical en un solo día, el domingo 8 y el viernes 6 respectivamente. Esta tradicional competencia de trail run tuvo en un marco de mucho calor la primer jornada y una día nublado pero agradable al cierre. En la nota el relato de Lali Moratorio Bidegain

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Amigos de la revista y de la vida, Charly Centineo y Marcelo Palahi demostraron en esta edición que el Cruce Tandilia sigue creciendo, año a año van fortaleciendo el equipo para brindarles a los corredores una carrera más que completa. Este año hicieron mucho hincapié en la cobertura de seguridad y sanitaria. Se cubrió la carrera con 5 ambulancias, tres cuatriciclos más los puestos de cruz roja en las sierras con 5 desfibriladores.
Sumado a las distancias conocidas agregaron la “Tandilia Vertical” una competencia en subida, rápida en donde los corredores el día viernes a la tarde tenían que recorrer 500 metros con un desnivel de 50 metros subiendo 314 escalones del Castillo Morisco en un sprint demoledor. Los ganadores fueron Sergio Hoffman 2 minutos 1 segundo y entre las mujeres hubo un empate entre Jesica Iriart y Julieta Fraguio que tardaron 2 minutos 51 segundos.
En la competencia de 60 km el ganador fue nuevamente Daniel Simbrón con un tiempo de 4:41:49 hs y la ganadora fue Roxana Flores 5:31:48 hs. En la prueba de 42 km el ganador fue Ariel Ots 3:15:23 hs y la ganadora Lorena Francani con 4:10:15 hs. En los 21 km el triunfo fue para Lucas Castro Feijoo 1:39 :19 hs y para Julieta Fraguio 2:02:18 hs y finalmente los 10 km quedaron en manos de Chiara Milena Mainetti con 0:52:45 hs y Juan Sebastian Gonzalez 0:55:42 hs.

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Relato de Lali

Regálenme canciones y carreras. Néstor Pereyra tuvo la gentileza de regalarme el Cruce Tandilia. No se conformó con darme a vivir la carrera obligada para abrir el año en Argentina; un clásico que convoca a casi 2000 atletas a jugar por las sierras de Tandil en el marco de la organización brillante de Kumbre, además me regaló ser parte de la primera edición del km Vertical (una prueba individual que consiste en trepar lo más rápido posible 500 mts con 50 de desnivel) y me regaló también el honor de hacer equipo con él (es muuuy bueno) para la prueba de 42 km dividida en 2 etapas que disputamos con parejas de un nivel excelente este sábado y domingo pasados.
Llegué a Bs As el jueves y ahí estaba Diego, el primero de muchos amigos con los que ésta carrera me iba a hacer reencontrar. Es que al Cruce no falta nadie! Teníamos tanto para charlar, pensar, reír… de la vida, de Running Trip, de lo que se viene, que los 370 km junto a él y Pablito hasta Tandil pasaron volando.

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Llegamos a la casa de Mari, la mamá rústica ( los rústicos son dos hermanos, buenos corredores, buena gente y obreros de la construcción tandilenses: Néstor y Leo) ahí nos esperaba una barra divina y una riquísima comida con un montón de amigos, Carlos y Marcelo (organizadores del evento), la familia a pleno tratándonos como reyes. Imposible no sentirse en casa ahí y luego en la casa de Néstor y Pilar que me trataron con un cariño que ya estoy extrañando.
El viernes, luego de la acreditación super ágil, donde recibimos un kit con tres remeras y repleto de regalos de los sponsors, corrimos el km Vertical. Fue intenso! 400 atletas largamos de a 1 con 15″ de diferencia entre uno y otro tras la cuenta regresiva y el anuncio comandado por Ariel Islas, el mejor conductor de eventos deportivos que haya conocido, arrancamos este desafío de trepar con el corazón al límite, sintiendo la arenga constante del público durante todo el recorrido hasta llegar a la meta escupiendo sangre. Si quieren adrenalina y entrega máxima, háganlo!

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El sábado temprano, pude recorrer un poco más de Tandil, que es la tercer ciudad con mejor calidad de vida en toda Argentina. Un lugar que te tienta a quedarte por la amabilidad de su gente y la belleza de sus paisajes, donde además se come un queso delicioso! A la tarde largamos la primer etapa de los 42 km. Para mi alegría, entre otras parejas de altísimo nivel, enfrentábamos a Pablo y Virginia, que resultaron ser referentes a seguir por lo destacado de su desempeño deportivo y por su sencillez, su calidad humana, su amor por lo que hacen. El excelente nivel y la adrenalina de la largada tan multitudinaria, hicieron que arrancáramos a un ritmo vertiginoso que me fue imposible sostener. Sufrí los primeros 30′, pero ahí estuvo mi compañero conteniéndome, cuidándome y obligándome a disfrutar. Orgulloso de su tierra me hizo detenerme en los paisajes, me charló, me hizo reír y poco a poco, a medida que entrábamos en los terrenos técnicos (esos que amo) empecé a divertirme. Cuando me divierto, agarro ritmo. Se hizo la magia al ritmo de “Vamos charrúa!”, “Como te gusta la camorra”, “Que motor tenés Lali!”.

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Así fuimos ganando posiciones, con un gran trabajo en equipo. Justo ahí, cuando estábamos picantes y éramos pura sinergia, cometimos el error de no atender el recorrido y seguir al malón. Equivocamos el camino y tomamos una senda que nos llevaba a las marcas de otro tramo de la carrera. Tarde, ya en la ruta, nos avivamos. El resto de los corredores que estaban con nosotros decidieron seguir por la ruta hasta la meta. Néstor y yo volvimos al campo a buscar el circuito correcto, no lo logramos. No completamos el circuito y fuimos hacia la meta conscientes de nuestro error y dispuestos a aceptar la decisión que la organización creyese justa. A la noche, muy cansada y bastante frustrada por haber sido tan burra, me fuí con Diego a comprar unas pizzas a un bar. No todo es rosas. Me había ido de Montevideo con preocupaciones grandes. Además, el viernes había recibido una noticia devastadora. La idea era que la carrera me ayudara a tomar aire y transitar esas cosas de la mejor manera posible. Entramos a la pizzería y había un show de tango en vivo. Una chica, cantaba muy bien “Íntimas”, un tango que me regaló un amigo hace 8 años. Acepté el regalo, comí pizza y me dormí.

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La mañana siguiente rumbo a la largada, se coló en la radio del auto de Diego Zitarrosa cantando. Le pedí que subiera el volumen. Agradecí. Otro guiño. Otro regalo. Largamos la segunda etapa. Tuvimos suerte que no nos descalificaran. La sanción constó en una recarga de minutos. Salimos mucho más conservadores. Decididos a hacer una carrera viable e inteligente. Somos ultras, calentamos motores y nos recontra divertimos. Nos consagramos como equipo. Néstor, que es un toro de fuerte me llevó descansando en cada repecho agarrada de él. Yo gocé cada trillo peleador de Tandil. Jugué. Recibí el cariño que me tocaba por ir con el rústico al lado, me puse fuerte con cada grito. Fuí Lali feliz (como dice Tania) “indiando” por las sierras. Llegamos a la meta chochos, con el tío, en 4to lugar, siendo amigos y seguros de que es la primera de muchas carreras que vamos a hacer juntos. Esperamos la llegada de gente querida. Abrazamos amigos. Nos emocionamos con la carrera de niños tan bien relatada por Ariel.

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Participamos de la premiación más generosa que haya visto. El Cruce Tandilia entrega premios, premios y más premios! Le dedico este fin de semana de dar lo mejor de mi a mi amigo Santiago. Un tipo demasiado sensible para este mundo tan cruel. Santi era honesto, inteligentísimo, lindo, divertido, generoso, peleador, rebelde, inaccesible, recto, aturdido. Me enseñó a amar el tango. Adoraba a Zitarrosa, mi amor imposible. Le regalé hace 10 años su biografía, muy orgullosa y feliz de darle algo que le gustara tanto. Santi no corría pero estaba pendiente de las carreras. Me escribía cada vez que hacía un podio “Lali, soy feliz de verte feliz”, poca gente hay que quiera así de genuinamente. Santí no entendía nada y por eso entendía todo. Me regalaba canciones constantemente. La última fue la que escuchaba tanto de niño: “La marcha de la bronca”. A Santi le enojaba ver ” tanta mentira organizada” y a mi también. Dí por sentado el abrazo que nos debíamos y nos prometimos. Dí por sentado volver a cocinarle una tortilla de papas. Dí por sentado volver a cantar con él y su cavaquinho. El viernes supe que eso no va a suceder. La vida es hoy, me enseñó una sabia con la que me crucé el sábado. Estaba muy triste porque mi amigo regalador de canciones no estaría más y me lo encontré en una pizzería en Tandil a la noche en forma de tango, el domingo se coló con Zitarrosa en la radio de un auto y sonreí. Le voy a hacer honor. Lo voy a llorar mucho y lo voy a abrazar en cada canción, en cada carrera que me haga sentir buena, linda, rebelde y feliz. Como a él le gustaba. Si me quieren bien, regálenme canciones y carreras. Si se quieren bien, regálense canciones y carreras. Amé el Cruce de Tandilia. Gracias por leerme.

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Carreras de aventuraMountain Bike

ULTRA MTB PEPIRÍ, ARGENTINA – BRASIL

septiembre 15, 2016 — by Andar Extremo0

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El 10 de Abril se corrió Ultra MTB Pepirí, carrera de mountain bike de 105 km en San Pedro, Misiones, y en Sao Miguel do Oeste, Santa Catarina. Tuvo la participación de 180 corredores. En esta nota, Silvia Ardiz, nos cuenta su experiencia. Nota en la revista Andar Extremo n° 41

por Silvia Ardiz
fotos: Marcelo Tucuna

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Nos gustó tanto el Ultra Mtb Pepirí 2015 que ni dudamos en volver este año. Ya no éramos 9 bickers Way sino que contagiamos a 20 más, y partimos a Misiones a conquistar ese hermoso desafío de pedalear la selva Misionera y parte de la Brasilera.
Tuvimos un gran enemigo: el clima. Llovió muchos días antes y el mismo día de largada la organización anunció en la charla informativa la noche anterior, que tal vez cortaría una de las partes de selva Yaboty por lo intransitable que se pensaba que estaría, pero esa mañana nos confirmó que el recorrido seguía igual y que nada se cortaba ni cambiaba.
Largamos! Yo corría en equipo, como en la primera edición, con mi hijo Catriel. Estábamos muy bien preparados para la carrera, con mucho entrenamiento y además conocíamos a lo que íbamos. Entramos en la primera parte de selva, mucho barro por tramos pero podíamos pedalear, en algunas partes era imposible. Bici al hombro, fueron kilómetros y kilómetros pasando parejas mixtas, sabiendo que íbamos terceros.
Llegamos al primer puesto de control. Allí había bebidas y cosas para comer, pero al ver a los segundos pasamos de largo, ni paramos, y logramos alcanzarlos! Le metimos todo nuestro esfuerzo en ese tramo, hasta que cruzamos una ruta, y entramos en la selva del Yaboty. Arrancamos la trepada y corté cadena… un bajón. Catriel tuvo que arreglarla rapidísimo, ahí nos alcanzaron y nos pasaron los segundos, nunca más los vimos.

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Al seguir, el camino se empezó a trasformar en una trampa mortal, no podíamos avanzar de ninguna manera que no sea caminando con la bici al hombro. Llevarla arrastrando era imposible porque se hacían bodoques de barro entre la horquilla y la rueda. Si cruzábamos charcos de agua, metíamos la bici y la lavábamos. Eso nos llevaba tiempo sin sentido, porque en 20 metros todo estaba igual. Imposible, ya no podíamos más. Revoleamos las bicis un par de veces de la impotencia que daba no poder pedalear y sin fuerzas ya para cargarlas. Brazos partidos, cintura rota y como si fuera poco, a mi compañero se le rompieron las 2 zapatillas de trabas! Las atamos con colitas de mi pelo, con cordones…nada aguantaba semejante barro. Decidió caminar descalzo y sin suerte, dado que ni las medias aguantaron.

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Es fuerte la imagen de mi hijo en patas por la selva con la bici en la espalda y agotado…estaba igual que él pero con la ventaja de tener más experiencia, años de carreras que me han puesto en situaciones extremas como esa y peores…En estas locuras que comparto con él influyen otras sensaciones como la de protegerlo por más fuerte y entrenado que esté, porque siempre va a ser mi bebé y no me gusta verlo sufrir. Me exigí calma para contenerlo. Muchas veces grité: vamos carajo que podemos!!
Fuimos avanzando. Del Way teníamos adelante a Silvio Salustio, al equipo de Guille y Willy, y en ese tramo nos pasó Guille Perazzo, que me ayudó a levantar la bici porque no tenía fuerzas para engancharla sola en los hombros! El resto de mi team venia atrás……
Tardamos casi 4 hrs en hacer 12 km. Mientras hacíamos el camino, cruzábamos a otros pocos en las mismas condiciones, luchando por salir de ahí, muchas bicis rotas, y gente totalmente agotada. Faltando 2 km para terminar la selva nos alcanzó una camioneta que nos cargó a nosotros y a unos 8 más en la caja y nos acercó a la ruta que nos llevaría al cruce aduanero. Estábamos a 30km de la llegada. “Vamos segundos carajo”, le gritaba a mi hijo!

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Al llegar a la ruta, había una ambulancia y gente de la zona, yo pedía por favor si alguien podía prestarle zapatillas a Catriel, todavía nos faltaba un tirón y él andaba descalzo. Se había guardado las suelas de las trabas en la remera, las colocó y las trabó en los pedales, y así seguimos…
Llegamos a la Aduana y era una fiesta. Aplausos, frutas, caramelos…yo seguía pidiendo calzado para Catriel sin tener suerte, nadie calzaba 42!
Federico Lausi, el organizador, nos abrazaba, nos alentaba, lo veíamos feliz. Salimos de ahí y continuamos por la ruta que nos llevaba a Sao Miguel do Oeste Brasil. Continuamos nuestra carrera pensando siempre en nuestra gente, Cómo estarían, cómo habrían pasado esa selva? Los habrán sacado? Mil preguntas te hacés cuando tenés 26 amigos en esa carrera de supervivencia! Sabíamos de los que iban adelante, de Rober con puntos en la pierna y de Cris con bici rota, el resto era una intriga continua y un deseo de que estuvieran bien…

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Nos agarró la noche en la ruta, totalmente embarrados, sin luces…eso sí me dio miedo. Los autos iban a mucha velocidad y estaba totalmente oscuro. Me angustie, siempre atrás de Catriel, gritándole si se iba lejos de mí. En ese instante no era un compañero de bici, era mi hijo. De pronto, me acordé de una lucecita que había guardado en mi mochi. Jamás pensé en tardar casi 10hrs en 100km y que me agarre la noche… Saqué la luz y nos juntamos con otros ciclistas varones tirando los 4 para adelante.
Una ruta dura por sus cuestas interminables, y las bajadas cortas. En un instante empezamos a ver las luminarias de la gran ciudad Sao Miguel. Estábamos cerca. Conocíamos esa llegada hermosa, y ya estábamos entrando al arco con un enorme tinglado azul, mucha música y alegría típicos de los brasileros. El intendente recibiendo a cada corredor, colocaba las medallas y daba un fuerte abrazo… yo era una barro vivo, no tenía parte limpia, pero no importaba nada!

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Todos nuestros alumnos estaban ahí, hablábamos al mismo tiempo. Lloré emocionada y exhausta. Solamente faltaban Nachito y Raquel equipo mixto, y Silvia individual. Ahí nos contaron que al llegar a la ruta, la organización no los dejó entrar a la selva Yaboty y regresaron, por eso habían llegado antes. Pensamos cómo clasificarían, y jamás se nos hubiera ocurrido pensar que lo harían por orden de llegada!
Fuimos a ducharnos para la entrega de premios y en ese interín, llegaron Nachito, Raquel y Silvia.
Qué decirles de nuestra desilusión cuando la organización decidió premiar por orden de llegada. Todo ese esfuerzo realizado con alegría se volvió la peor pesadilla. Luego habló el organizador, palabras que no convencieron y sólo enojaron más. Hablé con gente de la clasificación y me dieron la razón pero ellos no decidían.

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Soy corredora de aventura… pude estar en la selva atascada en un pantano toda una noche, perdida en las montañas heladas, pedaleando rutas a oscuras, caer y levantarme mil veces y nada me va a derrumbar, lo que sí me dolió fue la injusticia, las malas decisiones, la falta de seguridad en las palabras…yo quería que mis alumnos, mi hijo y yo recibamos nuestro trofeo, tener nuestro podio, porque hicimos el recorrido completo, porque lo sufrimos y porque era lo justo. No fue así.
Podría enumerar muchas fallas de esta carrera pero me quedo con el paisaje, la convivencia con mi grupo, la gente que conocí, los viejos amigos que encontré, la experiencia y la fortaleza que nos dio….he perdonado peores fallas… la tercera es la vencida, vuelvo en 2017 a Pepirí !!! Aguante el Way !!!

Posiciones
Individual Caballeros

1° Alberguini Cristiano 4:53:46
2° Martins Ronaldo 5:27:57
3° Morona Márcio 5:35:51

Individual Damas

1° Messini Fernanda 7:33:19
2° Giuliani Maria Laura 7:59:51
3° Paz Lujan 8:37:34

Team Caballeros
1° Giurlando Javier 6:58:10
2° Araujo Lucas 7:06:30
3° Paliano Jacson 7:21:01

Team Mixtos
1° Heinrich Nadia Pamela 8:11:35
2° OcaÑa Jorge Javier 9:31:18
3° Dos Santos Mariano 9:31:21

Short Caballeros
1° Lopes Rafael 3:22:10
2° Tossati Tanuri 4:19:02
3° Silva Do Rosario 4:41:16

Short Damas
1° Figueiredo Paula 6:10:57
2° Beltramo Mayra 6:25:18
3° Rodriguez Cristina 6:33:19

Carreras de aventura

EL Cruce Columbia 2016

julio 4, 2016 — by Andar Extremo0

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Edición 2016, 15 años de la carrera de trail más importante de Sudamérica, Nota editada en la revista Andar Extremo n° 40

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El Cruce Columbia sorprende. En esta 15ª edición 3000 corredores de 33 diferentes países tuvieron la experiencia de unir Argentina con Chile. Tres días de aventura, 100 kilómetros de recorrido y dos campamentos en plena Patagonia, la confirmaron como la mayor carrera de montaña de Sudamérica. Una nota de nuestra enviada especial Soledad Navarro y un relato imperdible de Martín Franzosi, nos cuentan lo que fue este increíble Cruce.

La ciudad parecía aún dormir cuando una legión de remeras azules comenzó a teñir San Martín de los Andes. El almanaque marcaba el 11 de febrero y 3000 corredores empezaban a latir el comienzo de un nuevo Cruce; 33 países estaban representados en un evento deportivo increíble en dimensiones y recorrido. Muchas expectativas se movilizaban divididas en 3 categorías que vivirían en 3 días un desafío  inolvidable: domar la cordillera y sus propios miedos.

El primer día les tocó romper el hielo a los avanzados. Para deleite de los espectadores de la largada, Sergio Trekaman, Marcos de Gasperi, Gustavo Reyes, Roxana Del Cid, Verónica Bravo, Luciana Urioste, Oihana Kortazar, entre otros tantos, dieron el comienzo a la aventura.

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El día del inicial fue acompañado por una temperatura intensa y un sol que dejó huellas no mayores a los recuerdos del recorrido.  Grandes sueños comenzaron a concretarse, entre ellos el de un tandilense que hizo su bautismo con felicidad en un segundo lugar sorpresivo, para los habitués de este evento. Diego Simón hizo su presentación, con un excelente tiempo y toda la emoción de quien durante años deseó El Cruce y lo estaba viviendo. Acostumbrado a las sierras, no tuvo empacho en secundar al atleta italiano Marco De Gasperi, con quien estableció una comunicación fluida que también se la llevó como tesoro del evento, aparte de un merecido 2° puesto en su categoría y un 4° lugar en la general.

Ohiana Kortazar, corredora del País Vasco, de 32 años, rememoró su triunfo del 2013 y desde el primer al último día logró llevarse un merecido 1° lugar. Agilidad, rapidez y una cadencia increíble le dieron a la niña de piernas imparables, una performance impecable.

El llegar a la meta los enfrentó con un micro mundo. Hua Hum enmarcaba cientos y cientos de carpas, un comedor, una carpa médica… lo mismo los esperaría en el campamento 2. Durante horas, minutos y segundos, su espacio sería ese. Quién dijo que sería fácil? Abandonaron familias (sólo en geografía), trabajo, comodidad… llegaron buscando cosechar meses y meses de entrenamiento… en alguno casos,  años de espera. Y ahí estaban ellos y el campamento.

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Las rutinas serían iguales en las categorías: muchos revisaban su tiempo oficial, otros cargaban los GPS, los más relajados iban a la parrilla seducidos por el aroma que inundaba el paisaje.

El comedor, como hormiguero, se llenaba en segundos. Compartían experiencias, se alentaban, relataban sus vidas tan alejadas a las que en ese momento estaban llevando.

Mientras tanto en la carpa médica, llegaban algunos corredores con heridas de guerra: ampollas, estómagos que jugaban en contra, esguinces leves (y no tanto), calambres y hasta algún rezagado que debía volver con el sinsabor del “no continuar”.

Al anochecer los campamentos se volvían más silenciosos, había menos ansiedad. Llegaba el momento de descansar el cuerpo, la mente y las emociones, que durante toda la jornada habían estado activas, intensas, con una mezcla de felicidad e incertidumbre. Todo se repetía, era cíclico, nada calmaba del todo… hasta el día 3.

El día 12 de febrero, trajo el comienzo de las duplas y la continuación de los avanzados.

Parejas esperadas comenzaron a escribir su historia. Daniel Simbrón y Pablo Ureta, Cilene Sophia Santos y Paulo Quesada, los cordobeses Sebastián Castellani y Gonzalo Ochoa,  entre otros reconocidos deportistas, hacían una jornada de fiesta que también traería sorpresas, como la presencia notoria de Cristian Morales y Carlos Hidalgo, dos jóvenes que iniciaban su 1° Cruce en pareja, y mantuvieron un ritmo contínuo e impecable sosteniendo su 3° lugar en el podio hasta el final.

Corrían juntos, se separaban un poco, se buscaban, compartían un camino, se acompañaban… Hermosa carrera que inició el día 2. Al atardecer, los encontraba el mate, la relajación en el agua, las curaciones y la preparación para montañas y volcanes, cumbres nevadas, bosques, lagos, valles y zonas rocosas… recorrido de la etapa 2.

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La tercera jornada dio la bienvenida a los amateurs y despidió a la elite con Marcos De Gasperi llegando de forma increíble a la meta.

La categoría “Sólo Amateur” disputó su primera etapa con mucha ansiedad contenida. Así salieron lanzados a superar el recorrido de 40 k, que culminó en el Camp 1, ubicado en Hua Hum. El primero en cruzar la meta fue el brasilero Joao Paiva Ferraz. En segundo lugar quedó Kravos Javier, y en tercer lugar Manuel Cela. Entre las damas, el podio quedó conformado por la santafecina Viviana Mihalic en el primer puesto, seguida por Cecilia Gonzáles y Mariela Vigliocco en segundo y tercer lugar, respectivamente.

El objetivo había sido cumplido: cruzar los Andes, uniendo Argentina con Chile, en una distancia de más de 100 kms, pero esta vez, todo había sido mejorado: el servicio a los corredores en los camps, en los recorridos y llegadas, un trayecto distinto con una convivencia permanente con paisajes únicos, un equipo de más de 300 personas trabajando  antes, durante y luego de la carrera.

Desde el 2002 hasta el 2016, la organización sumó experiencia y perfeccionamiento, con su líder a la cabeza: Sebastián Tagle, que convivió permanentemente con el “mundo Cruce”. Pasaron de correr 300 deportistas a hacerlo casi 3000, y logró convertirse en uno de los eventos deportivos de reconocimiento y prestigio mundial. Muchos atletas elites lo eligieron y cada vez más lo eligen.

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El atleta Marco De Gasperi y la corredora Oihana Kortazar, son los nuevos campeones de la categoría “Avanzado” de la 15ª Edición de “El Cruce Columbia”.

Es importante señalar que entre las damas, sus escoltas en el podio fueron la brasileña Leticia Saltori, junto a la rionegrina Luciana Urioste.

Con respecto a la categoría “Teams”, el podio no se modificó en ninguna de las etapas. El equipo Columbia Dole (Ureta y  Simbrón)- repitió el triunfo del primer día. Otros que se quedaron con el mismo puesto en el podio fueron Sebastián Castellani y Gonzalo Ochoa. Mientras que, el tercer puesto fue para Cristian Morales y Carlos Hidalgo los jóvenes de Comodoro Rivadavia.

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Entre las damas teams, el triunfaron las hermanas Gilda y Roxana Flores. En el podio fueron acompañadas por Estefanía Ovejero y Romina Sarden, en segundo lugar, mientras que en el tercer puesto quedaron Patricia Ossenbach y Natalia Alvarado.

Las remeras azules lentamente se disiparon… todos volvieron a su casa.

La satisfacción de un Cruce se vive un año y se mantiene latente hasta el reencuentro con el mismo espacio, el mismo evento, los mismos desafíos.

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Relato Martín Franzosi

“El Cruce Columbia”, tal vez el título impacte de una manera directa en el lector, ya sea para aquéllos que no pertenecen al mundo del running, como para aquéllos que sí forman parte de este pequeño gran universo.

Imaginarse el hecho de cruzar la Cordillera, con el contenido épico que representa para nuestra historia, es casi impensado para muchas personas.

Pero lo cierto es que esta competencia de trail de montaña es fuertemente atrapante, y muchos corredores nos vemos tentados a realizarla.

El Cruce Columbia es una de las carreras más grandes e importantes de Latinoamérica y del mundo. Aquí, año tras año, se trazan distintos recorridos en donde se unen dos países hermanos: Chile y Argentina, a través de su extensa y fascinante Cordillera de los Andes. Se recorren diferentes trazados, pasando por distintos pasos limítrofes y asegurando en cada edición una variedad interminable de paisajes que se renuevan constantemente, para que todos los corredores tengamos la posibilidad de disfrutar de diferentes escenarios y en algún punto, encontrarnos con terrenos o situaciones de carrera inesperadas.

Cada carrera tiene sus ciudades anfitrionas, sus senderos, caminos, montañas y particularidades propias. Se podría decir que cada espacio de nuestra Patagonia tiene su sentido y estilo “sui generis”.

Si bien es cierto que todos los años los recorridos son diferentes, la distancia final se trata de respetar, en todos los casos un poco más de 100 km, aunque ha sucedido tener que modificar en la competencia, una o todas las etapas previstas por diversas situaciones que no pueden preverse con demasiada anticipación, como el clima o regulaciones propias de cada territorio.

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Es fascinante entender que el sentido del paisaje y la percepción del mismo varían según la capacidad del corredor de poder tomar registro de las escenas mientras se corre, teniendo en cuenta que una leve distracción puede ocasionar una caída, un esguince de tobillo o males mayores. Debemos correr todo lo mejor y rápido que podamos, pero como sólo somos amateurs, de vez en cuando es bueno tomarse un instante para disfrutar de esos maravillosos paisajes que son parte importante de esta travesía y que después de dar unos pocos pasos más, quizás no tengamos la oportunidad de volver a estar en ese lugar. Créanme, ese disfrute es parte importante de este tipo de carreras. Tal vez no nos dé el tiempo para sacar una fotografía, si es que se quiere ir en busca de un mejor tiempo o una mejor posición en la carrera, de hecho yo nunca lo hago, pero al menos mirar y tardar unos segundos en sacar la vista de esos lugares, alcanzará sobremanera para traer grabado en nuestras retinas esos parajes de ensueño que ninguna cámara fotográfica logrará transmitir con la fidelidad de nuestra propia mirada.

Cada Cruce es absolutamente diferente, cada uno tiene su particularidad que lo hace único. Los distintos recorridos, el clima prevalente, la cantidad y calidad de participantes, el estado físico y anímico de cada uno, hace que esto sea de esta manera.

En mi caso, lo he realizado cuatro veces hasta ahora, y digo “hasta ahora” porque espero poder seguir viviendo esta experiencia muchas ediciones más. Lo hice en 2013, 2014, y 2015 en modalidad Team, con mi amigo Pacha Cascia, y este año en categoría individual, ya que necesitaba hacer mi experiencia corriendo solo por el lugar donde más feliz y libre me siento… la montaña.

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En este lugar, durante tres días habrá un coctel de sensaciones de las más variadas. Sensaciones encontradas entre sí, que desencadenarán cambios profundos en nuestro interior para siempre. Es fascinante experimentar este proceso en el cual conviven dolor, plenitud, fatiga extrema, alegría, impotencia, emoción, angustia, esperanza, y tantas otras… el premio final… la felicidad total y absoluta de cumplir con nuestro objetivo.

Ahora bien, ésta es una carrera en la cual tenemos que tener una buena preparación con el entrenamiento adecuado para no pasarla mal. Son terrenos de los más variados y muchas las subidas y bajadas pronunciadas, las cuales debemos transitar de la mejor manera. Son tres días los que estaremos recorriendo en forma permanente estos trazados.

En las bajadas es donde hay que tener mayor precaución, ya que allí suele ser más fácil lesionarse por la contracción excéntrica de la musculatura del cuádriceps que se contrae en extensión, como consecuencia de ir controlando la bajada que suele ser a veces muy pronunciada, trayendo el riesgo de caernos y lastimarnos.

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La edición 2016 como todas las anteriores, escribió su propia historia…La ciudad anfitriona fue San Martín de los Andes, donde se desarrolló la mayor parte de la competencia, la cual se dividió en tres etapas.

La primera parte fue de 43 km con una altura de 1130 m y un desnivel acumulado de 3367 m. Se desarrolló entre el Lago Escondido y el Lago Lacar, bordeando este último durante la segunda parte del recorrido, llegando al paso limítrofe Hua Hum, en donde luego de realizar el trámite migratorio a Chile, se regresó a nuestro país y se finalizó la etapa a orillas del río Hua Hum. Fue un recorrido muy largo y algo trabado tornándose por momentos un terreno muy técnico.

Es difícil transmitir las increíbles imágenes que pasan por delante de nuestros ojos. Si los caminos de cornisa tienen su encanto por la inmensidad que nace al borde de ellos mismos y por lo infinito del paisaje, no es para desmerecer el encanto de los caminos madereros y senderos angostos con frondosa vegetación, inmersos en el monte que habita en la montaña.

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Los caminos guardan un encanto único porque su color, textura y aroma le dan al entorno un encuadre tan cálido como mágico con infinidad de tipos y tamaños de troncos, desde los más pequeños que atravesados en el camino a modo de peldaños nos ayudan en la trepada, hasta los más enormes que tendidos sobre el camino debieron ser perforados para poder darnos paso a través de sí mismos, ya que atravesados en nuestro recorrido suelen tener tal diámetro que superan nuestra estatura, quedando así una especie de túnel por el cual atravesaremos en nuestra carrera.

En estos caminos tenemos a mano una amplia variedad de palos de treking naturales que son sumamente útiles porque adecuamos cualquier rama a nuestra estatura para usarlos como bastones improvisados, para trepar con más facilidad y sin tanto desgaste, además de contar con la ventaja de que al finalizar la trepada podremos dejarlos de lado sin el remordimiento de haberlos abandonado como si fuesen de nuestra propiedad. En resumen, palos de treking naturales y descartables, que más pedir…

Es también generalmente en algunos sectores de la montaña en donde se dificulta el trayecto por largos senderos de lodo, en los cuales no es fácil progresar porque las piernas se hunden y al retirarlas en cada paso se hacen cada vez más pesadas y no es raro ver cómo algún participante busca con su brazo desesperado sacar una zapatilla que quedó enterrada en el barro y fuera de la vista.

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Los caminos pueden ser muy trabados. También los hay rectos, en franca subida y en notable bajada. Las bajadas a veces se dan sobre terreno rocoso, y ése es otro tema, porque hay grandes rocas y piedras pequeñas, las primeras con riesgo de caídas grandes, las segundas con riesgo de caídas más pequeñas pero aún más peligroso es por el posible esguince de tobillo, producto de una mala pisada.

Tal vez el punto más relajado de carrera se dé cuando se corre por el llano a la vera de los grandes espejos de agua formados por hermosos lagos de agua helada. Un placer absoluto, lleno de armonía.

Esta armonía de la que hablo, puede encontrarse en su punto justo en cualquier momento. Aparece de repente y nos sorprende. Allí, las sensaciones fluyen como torrentes de vida. Y son muchas… y si de carreras extremas como ésta se trata, las hay de variadas formas. No necesariamente mantienen una línea paralela entre sí. A veces son sensaciones encontradas, no hay que olvidar que estamos en un ámbito natural único y muy preciado, pero no estamos paseando por aquí sino compitiendo.

A pesar de que en ocasiones las cosas no vayan muy bien y los dolores o situaciones negativas quieran ganar terreno, es la gran paz que nos brinda este ámbito la que recobra protagonismo. Entonces todo, un poco antes o un poco después, alcanza esa armonía inigualable de la que hablo.

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Tuve la suerte de llegar en el puesto 13 de 1200 participantes. Pero esto recién comenzaba. Sabía que el dolor de una lesión previa que traía no tardaría en aparecer y eso haría bajar un poco el rendimiento.

En el campamento nos recibieron para descansar, comer e hidratarnos bien. En es el lugar, más allá de reponer energías, se comparten experiencias con corredores de distintos países poniendo de manifiesto la idiosincrasia de cada lugar, y son las anécdotas de cada uno las que terminan ocupando un papel protagónico, porque todos tendremos alguna experiencia vivida que valdrá la pena ser contada. Los campamentos suelen establecerse sobre márgenes de algún lago o río donde aprovechamos a permanecer por un tiempo en esas aguas heladas y así de a poco, las piernas se recuperan, al actuar el agua fría como un descongestivo natural de los miembros inferiores.

Cuando empieza a caer el sol, ya está nuestro colchón inflado y sobre él la bolsa de dormir lista para ser usada cuando sea la hora de descansar. Ya deberíamos tener también casi lista la mochila de hidratación con los elementos obligatorios, así como la ropa que usaremos en la competencia al día siguiente. Hora de planificar cómo encararemos el próximo día la carrera.

El movimiento es constante, y todos queremos saber sobre los tiempos para planificar cómo plantearemos nuestra estrategia de carrera según los puestos de los otros corredores más allá de evaluar la altimetría y el tipo de terreno del recorrido, junto al clima previsto para ese día.

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Ya presentada la noche sobre el campamento, son las luces frontales las que toman protagonismo sobre las frentes de todos los corredores que de a poco se van sumando y en imaginario ritual se acercan a la enorme carpa que reúne a todos para la cena, la que aportará lo necesario para encarar la etapa que se viene. Más tarde el silencio se adueña del lugar y todo se torna quietud. Sólo algunos susurros perdidos … y de pronto un enorme y fantástico silencio, atesorando todos los anhelos, sueños y emociones contenidas que serán libradas al viento de la montaña cuando asome el sol en el nuevo día que ya viene llegando …

Amanece, y ya se escuchan susurros. Enseguida las voces se hacen notar aún más, y ya es claro escuchar los diálogos entre los compañeros de equipo, que se mezclan con algunos gemidos con suerte de onomatopeyas que delatan el agotamiento físico de algunos corredores, sobre todo por molestias en las piernas. De a poco este sonido es tapado por uno nuevo que con más fuerza deja sin demasiada presencia al anterior. Es el sonido imperante de grandes soplidos de aire. Bocanadas de aire que enérgicamente salen expulsadas de los colchones inflables. Una vez entregados nuestros bolsos, es momento del desayuno donde tendremos lo necesario para sentirnos fuertes y comenzar nuestro segundo día de carrera.

La largada suele darse por orden de llegada según los puestos del primer día. Así es como ya se puede empezar a ver que las primeras tandas son las de aquéllos que vienen con un ritmo más rápido.

El segundo día, el punto clave de la carrera. Es momento de empezar a poner toda la energía siendo lo suficientemente cuidadoso e inteligente como para tener un resto necesario para ir por todo el tercer y último día. Uno va en busca de la carrera, sin dejar de lado que aún nos queda la última etapa. Finalizar la segunda, es de alguna manera, sentirse en la antesala de conseguir el objetivo final, culminar el Cruce.

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Aquí la distancia es menor que el primer día, 31 km con una altura de 1108 m  y un desnivel acumulado de 1965 m. Los primeros km fueron de coastering por el lago Nonthue, y es una etapa que en su mayor parte se presenta óptima para correr sin que surjan demasiados inconvenientes. Igualmente el cansancio acumulado y los distintos desniveles hacen que esta etapa no sea para subestimar.

Todo esto que nos pasa adentro nuestro se mezcla solapadamente con las imágenes que captan nuestros ojos de los infinitos paisajes que muestran sus montañas con picos nevados, y sus ríos nacidos de deshielo, surcando sus laderas como cicatrices para mitigar tanta belleza. Sus lagos inmensos como espejos reflejan tupidos los árboles de los bosques que de vez cuando asoman en la montaña y en los cuales, en ocasiones, se adentran a ella y nos llevan por caminos inhóspitos entre leños, fango y piedra para recorrer senderos que creo deben pertenecer a algún cuento que nos contaron de niños para poder conciliar el sueño.

Así es como transcurre otro día más de competencia. Para muchos un día más de carrera… Para mí, el más grande regalo de la vida…

Este segundo día de competencia se entrega, casi sin escapatoria se deja vencer, no sin antes un guiño de aprobación, ya estamos pasando por debajo del arco de llegada.

Una vez más, en el campamento, estiramos bien, alimentarnos y descansar. Esta vez me tocó ir a almorzar solo porque mis amigos aún no habían llegado. Me senté en una mesa donde el destino me hizo conocer a una gran persona, el Chato Cumil, donde almuerzo de por medio, me contó que era buzo táctico de la Antártida y que se había propuesto realizar el Cruce como un desafío más entre tantos realizados como haber hecho cumbre en el Aconcagua. La amistad se gestó casi de inmediato, y sin saberlo sería parte importante de mi último día de carrera.

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La largada del tercer y último día tuvieron que postergarla por un rato, porque la situación climática hacía que no tuviéramos las condiciones mínimas de seguridad, teniendo en cuenta que esta etapa era un recorrido de alta montaña durante 33 km, con una altura de 1844 m y un desnivel acumulado de 4624 m. Esto implicaba ascender muy alto y las bajas temperaturas y los fuertes vientos complicarían aún más el desgaste físico que ya estaba presente. Mediando la mañana dieron lugar a la largada y así nos lanzamos después de despedirnos de nuestros amigos con fuertes abrazos, lo que nos servirán como fuente de energía para fortalecernos en esos momentos donde probablemente el dolor y el agotamiento físico quieran ganar la pulseada. Claro que eso nunca debe suceder… no debe existir siquiera lugar para la duda…Tenemos que tener en claro desde el mismo momento de largada de la primer etapa, que nunca, pero nunca, perderemos nuestra batalla contra nosotros mismos. Jamás nos daremos por vencidos. Esa será siempre nuestra consigna. Dejar todo lo mejor para poder sentirnos orgullosos de nosotros mismos y conseguir nuestra victoria, la gran victoria de poder hacer lo que nos propusimos, pese a todas las adversidades.

Las sensaciones de carrera, como ya lo mencioné, van cambiando a medida que transcurre el tiempo y la distancia. Existen muchas formas de ver y sentir las cosas, pero es muy difícil de explicar. Es difícil convencer a alguien que las sensaciones de fatiga extrema, dolor, calambres, contracturas, entre otras, no nos importan tanto cuando tenemos un objetivo tan importante por delante. No digo que no se las padezca, sabemos que estarán ahí como escalones para llegar a la cima, son aceptadas de antemano. Sólo hay que esperar que lleguen, por supuesto, mientras más tarden en aparecer, más felices estaremos…

Es increíble el poder que la mente le otorga al cuerpo. Saber que todo ese sufrimiento será pagado con creces cuando podamos pasar por el arco de llegada. Eso cambia radicalmente, al menos para mí, la sensación y el umbral del dolor.

Por suerte, también existen sensaciones sumamente placenteras como correr sintiendo que nuestras piernas se liberan, es casi la sensación de sentirse volar, aún tocando el piso. A pesar de la altura el aire puede entrar con un color azul claro a nuestros pulmones y refrescar todo nuestro interior. El paisaje visto desde tan alto nos hace sentir que no estamos errados en estar ahí, en nuestro último día de competencia intentando con mucha convicción, cruzar la cordillera.

Una vez me encontré absolutamente solo corriendo, por un surco de unos 50 cm de ancho y de profundidad hasta la rodilla, alrededor sólo nieve. Tomaba puñados y la transformaba en agua en mi boca. En ese momento se posó por un instante el helicóptero de la organización sobre mi cabeza y luego de verlo y bajar la mirada, me encontré con una vista hacia un enorme lago debajo de mí y por encima de él, las nubes… encima de ella, yo corriendo en absoluta armonía… No pude evitar emocionarme hasta las lágrimas. Cuando lo conté, alguien me dijo, “tuviste un encuentro con Dios

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Y así, entre recuerdos de paisajes, vivencias y palabras de aliento de aquellas personas que ocupan un lugar privilegiado en nuestro corazón, me lancé a mi tercer día y con frío comencé con una trepada muy empinada de casi 6 k ayudado por dos tramos de cañas que recogí del camino. Luego de varios desniveles llegamos a la cima y empezó un brusco descenso entre uno de los paisajes más hermosos de este Cruce, un camino estrecho y sinuoso rodeado de una infinidad de flores amarillas. A mitad de carrera, en pleno descenso, encontré a mi amigo, el Chato Cumil, con el cual transitamos la segunda mitad de esta etapa, dándonos aliento. Alimenté mi espíritu en cada bajada con sus palabras al ver que lo hacía cada vez con más dificultad por el dolor que ya era más que importante en los rectos anteriores por una lesión aún no curada.

Finalmente vimos el arco de llegada y desatamos la bandera de Argentina que traía en su mochila. Entre los dos la desplegamos llegando con lágrimas en los ojos, orgullosos de haber concluido una vez más el Cruce y de haber desplegado nuestra bandera con la leyenda ” Malvinas Argentinas y Antártida presentes en mi piel”. Un solo sentimiento…

Abrazos, lágrimas, fotos, y la satisfacción de haber dejado todo en un lugar donde siempre voy a querer volver … la montaña.

Elisa Forti 81 años

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Elisa Forti, italiana de nacimiento y argentina por adopción, a sus 81 años, realizó por tercera vez El Cruce Columbia. Con un estado atlético increíble, completó íntegramente los tres tramos, feliz de los ripios y las subidas complejas que le requieren mayor esfuerzo. “El desafío surge porque adoro la naturaleza, me anoté porque lo hice dos años seguidos y ahora quería volver a repetirlo”, contó Elisa. Esta carrera la corrió con Nehuén, otro de sus nietos que se atreve a acompañar a la intrépida Elisa en esta nueva aventura.

Luis Pérez, El  Cruce en Alpargatas

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Día 1. Largamos muy temprano desde el paraje Quina Quina hacia Hua Hum nos esperaban 42 km de duro trekking con subidas y bajadas llenas de cenizas volcánicas, Allí tuve una caída que me generó un dolor que me dificultaba seguir hasta que un corredor de Costa Rica llamado Manuel Albarado me asistió con medicamentos y así logré terminar la etapa, ya pensando en recuperarme para el segundo día. En el campamento 1 me alimenté y descansé bien para el día siguiente.

Día 2. Ya recuperado largué la segunda etapa que fue muy veloz y satisfactoria para mí y luego de correr de menor a mayor no sólo sabía que llegaría bien sino que también estaba marcando mi récord: había hecho dos etapas con el mismo par de alpargatas y estaba decidido a ir por el tercero.

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Día 3 La etapa final la arrancamos con 15 km de subida, todo trepadas, a medida quesubíamos, se sentía más el frío y el fuerte viento de la cordillera. Allá en la cima llena de filosas piedras se podía apreciar el bello paisaje, para luego comenzar a descender a muy buen ritmo jugando con mis piernas largas y siempre con una sonrisa, para más tarde divisar el glorioso inflable de la llegada. Con mucho orgullo crucé la meta como argentino y habitante de San Miguel del Monte. Estaba muy feliz porque logré realizar todo El Cruce con un solo par de alpargatas, y con gran emoción abracé a mi hijo que me estaba esperando en la llegada.

Un sueño más cumplido, había logrado un Cruce más, mi quinto Cruce.

Carreras de aventura

XK Race La Cumbrecita, Naturaleza Viva

junio 29, 2016 — by Andar Extremo0

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La Xk Race es sin duda aquella carrera que todo amante de los deportes multiaventura (trekking, kayak, mountain bike y cuerdas) les gusta encarar. La Xk en La Cumbrecita ofrecía un desafío de 200 k m non stop , uno de 120 km que tenía un parate a la noche y uno de 80 km que se hacía en el día. Con mi amigo Pedro Billordo luego de 12 años volvíamos a la Xk y formamos el team “Andar Extremo Safe” para enfrentar 120 km de pura aventura.

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La energía de la acreditación en una noche fría de otoño, acompañaba la cálida iluminación de las callecitas de La Cumbrecita en el corazón de la provincia de Córdoba. Los preparativos en una lejana cabaña iban vislumbrando la inminente largada del sábado al mediodía. Hacía rato que no competíamos, las dudas crecían, por suerte un buen descanso nos relegó el armado de equipos para la mañana siguiente, el día con el viaje de 10 horas en auto había sido agotador.

El sábado nos levantó con una helada,  muy temprano armamos las mochilas con los elementos obligatorios , la comida,  los geles y sales de hidratación. Teníamos que llevar el kayak al lago del dique Los Molinos y luego volver a La Cumbrecita para largar. Como siempre y es costumbre en nosotros hicimos todo al límite llegando a la zona de largada con muy poco tiempo.

Faltaban 40  minutos para comenzar la carrera y teníamos que armar las bicis, cambiarnos, completar las mochilas y llevar el bolso estanco de kayak a los bomberos. Emoción, alegría, eso de volver a sentir el esfuerzo al máximo, de estar conectado a pleno con la naturaleza, compartir con un gran amigo las dificultad de resolver situaciones, todo esto volvía, por fin volvía.

Con el tiempo tan justo pedimos la mayoría de la charla técnica pero pudimos escuchar la parte del mountain bike y el remo, actividades qué desarrollaríamos ese día. Dejamos el bolso del kayak y la tan ansiada largada se venía. La tensión y la sangre comenzaban a correr por los 250 cuerpos que desafiaban la Xk Race, recorrimos tras un cuatri lo que nos separaba del punto más alto del pueblo y en formación casi bikingesca del medio evo largamos pasadas las doce del mediodía.

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Las subidas serpenteantes por callecitas en un principio y luego por la sierra, dejaban sin aire a más de un corredor, por dentro pensé: -si va a ser todo así no llego!!!. Los pulmones a punto de estallar recordaron en lo más recóndito de mi alma: -si hace mucho que no competís, para que llegar a esta situación!!!. Solo sentía mi respiración forzada  y  la cubierta de mi bici mordiendo rocas tratando de hacer pie, más que pie… rueda, en el camino en subida.  Cuando los pulmones estaban a punto de explotar, bajábamos y caminábamos al lado de la bici. Pasaron dos o tres subidas grandes y comenzó la bajada.

Técnica muy técnica, caminos zigzagueantes y mucha pero mucha velocidad. Adrenalina y más adrenalina, de vez en cuando cabeceaba a ver si lo tenía a pedro cerca, sabíamos que hasta el lago iba a ser todo en bajada, solo marcábamos un PC y rodar. Cuando las bajadas pronunciadas amainaron quedamos con un corredor individual de 120 km, manteníamos el ritmo y veíamos allá abajo a lo lejos el espejo de agua cada vez más cerca.

Mientras  el cuerpo se adaptaba a la exigencia de la bicicleta, el sol fue haciendo del día una jornada espectacular. La temperatura agradable nos presagiaba lo que iba a ser el remo. Veníamos bajando, ya habíamos hecho más de 38 kilómetros. Faltaba poco para el kayak. Una ruta asfaltada nos llevó derecho al pc del río.

Rápidamente dejamos las bicis, para nuestra sorpresa se habían olvidado la bolsa estanca con los elementos del kayak, así que tuvimos que remar con la ropa de la bici y descalzos, por suerte el día estaba cálido. El lago del dique Los Molinos nos dió la bienvenida con aguas serenas, fuimos a marcar el pc más cercano en una bahía repleta de casas flotantes y de allí nos metimos por el río a marcar el segundo pc que estaba bien alejado. Que decir, la vegetación, el agua, tremendos paisajes que te llevan a lo más latente del placer endorfínico, sentirse realmente vivo.

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Si las búsquedas de los pc de kayak fueron rápidas, la vuelta mucho más. Nos pasamos 500 metros el segundo pc y al darnos cuenta  a partir de ese momento anduvimos increíblemente a fondo. No parábamos de palear, el kayak avanzaba rápidamente e íbamos preparando nuestras cabezas para la última etapa del día, la bici hacia La Cumbrecita que era totalmente libre, podíamos elegir cualquier camino.

Salimos del agua tranquilos teníamos por delante media hora de stop obligatorio, pero que no fue tan agradable, ya que no había llegado todavía nuestra ropa. Nos helamos un rato y luego gracias a gente de la organización pudimos entrar en calor un poco. Más de veinte minutos extra al tiempo tardo nuestra ropa, nos cambiamos y salimos para hacer el último tramo.

No teníamos opción si queríamos realmente volver rápido teníamos que hacerlo de la forma más segura, y esa era por ruta, si bien teníamos 20 kilómetros más el asfalto nos daría la opción de deslizar más y mejor. Los primeros 18 fueron muy rápidos pero luego de una rotonda doblamos hacia La Cumbrecita y fue en un 80% de subida.

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La energía se iba perdiendo como así también la potencia, los dolores comenzaban y el sol empezaba a caer. EL frío atacó nuestras manos y el cansancio se reflejaba en cada subida.  Faltando unos 15 km tuvimos una bajada terrible que luego se convertiría en una subida mortal. Ya se iban acabando los geles, las sales hidratantes, los touch energy y las ganas de pedalear. Las paradas se hicieron frecuentes, acomodábamos el cuerpo y seguíamos.

Pero el punto de inflexión fue a 7 km del pueblo, pesábamos al ver unas luces que habíamos llegado pero era una rotonda, fue un baldazo de agua fría. Paramos de nuevo y con el último envión le tratamos de meter ritmo a una subida bastante larga. De repente una camioneta de la organización que nos pide el número en una curva y nos dice: -faltan 4 km pero no hay tanta subida!!!. Volvió el alma al cuerpo comenzaron los chistes y las arengas y quedo atrás esas ganas de llorar del cansancio extremo.

Las antenas de La Cumbrecita aparecieron, y las lucecitas nos daban la bienvenida al final de la etapa. Entramos en la ciudad rápidamente buscando el hotel para marcar el pc, ya más tranquilos y eufóricos al mismo tiempo nos alegramos por la jornada. Congelados nos fuimos al hostal, donde un buen baño y una rica cena nos dieron rienda suelta al descanso para enfrentar al otro día la etapa de trekking.

La mañana del domingo fue muy fría, pensábamos en la gente de la modalidad non stop y los -7 grados de sensación térmica que habían sacudido la noche. Tras el desayuno nos apuramos para largar, teníamos 25 km de trekking. Con mucha velocidad buscamos el pc que estaba adentro de la ciudad y luego de 3 km encontramos las cuerdas. Eran tres tramos de tirolesas largos que nos sacaron el sueño en un segundo, ahora si a buscar el próximo pc.

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Cruzamos el río por un puente colgante y buscamos una calle alta del pueblo,  esa calle nos llevó a un camino de tierra en donde ganamos altura rápidamente de allí a un sendero y a unos 4 kilómetros un paraje chiquito llamado las grutas. Al llegar había dos equipos desesperados buscando el pc, buscamos juntos pero nada, al rato cayeron dos equipos más y a los minutos otros tres.

Estuvimos más de media hora hasta que un grupo de tres equipos salió por la ladera de una sierra en busca del otro pc por campo traviesa, le grito a pedro que se venga que no podíamos retrasarnos. Por suerte vino y comenzamos los cuatro equipos a subir la montaña. Hicimos todo un filo,  luego bajamos cruzamos un río y comenzamos a subir por un collado, fueron como 14 km. Marcamos el pc más alto y desde allí corriendo nos fuimos en busca del ante último pc.

Bajamos a una quebrada y allá a lo lejos una carpa naranja, al trotecito con el grupo de cordobeses cada vez con más ritmo fuimos en busca del pc. Al llegar un grupo de 3 personas se acopló, éramos 11 personas bajando a lo que podíamos, quedaba marcar el ultimo pc y ya no tirábamos en La Cumbrecita. Sabíamos que íbamos bien pero no tan bien como estábamos.

Descendíamos rápido entre senderos de piedra y en un momento nos damos cuenta que uno de los once se había frenado y estaba subiendo un filo a unos 700 metros de donde estábamos. En conjunto dijimos:- Nos equivocamos!!! . Un equipo salió con todo hacia arriba, los cordobeses se frenaron y con pedro nos miramos y salimos detrás de ese equipo. Subimos esos 700metros más un tramo largo, marcamos y volvimos. El equipo  que salió delante nuestro nos llevaba unos 300 metros la bajada fue enérgica, rápida y con cuidado para no lesionarse.

Bajamos casi hasta el pueblo estábamos sobre un barranco y veíamos las callecitas, gracias a un equipo que pasamos, de Martín Lima,que nos indicó un sendero abrupto, pudimos llegar a las callecitas del pueblo. Corriendo en las bajadas y caminado las subidas luego de siete horas de trekking cruzamos el arco.

Increíble, Sol Navarro nos esperaba en la llegada, fue un encuentro con Pedro que nos merecíamos, 12 años atrás habíamos corrido y esta carrera nos había devuelto la emoción de poder competir juntos.  El podio y entrar en segundo lugar de la general fue una anécdota. El poder volver a correr y sentir esa naturaleza viva te llena el alma. Por otra carrera más.

Texto: Marcos Ferrer

Fotos: Alejandra Melideo

 

Carreras de aventura

MAX RACE RESERVA EL DESTINO, UN DESPERTAR DE SENTIDOS

abril 27, 2016 — by Andar Extremo0

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Mágica, atrapante y sorprendente la Reserva el Destino de la Fundación Elsa Shaw de Pearson, no deja de hipnotizar a los cientos de corredores que cada año despliegan sus cuerpos por ese suelo y hacen de la Max Race una carrera de aventura que roza lo fantástico por la diversidad de escenarios.

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“Ese despertar de sentidos” que expreso Fabi Cotignola Bruno, una corredora que luego de su experiencia en la Max, sintetiza el conglomerado de sensaciones de competidores, organizadores, acompañantes y lugareños que se unen cada año a experimentar los caminos de este exuberante edén que es la Reserva el Destino.
Sus senderos boscosos, esa humedad que se instala para dar vida a especies de hongos y líquenes y demás plantas, cautivan la mirada de la reciente largada de medio millar de corredores que desde el principio buscan ese sexto sentido.
Rápidamente un canal de agua fría distrae los músculos en un coastering con mucha vegetación, los más experimentados corren en punta y los más nuevos se adaptan en búsqueda de las cintas naranjas, que los lleva intrépidamente a cruzar más de una vez ese lecho de agua fría.

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Cuando el cuerpo se empieza a acomodar, los frondosos bosques de talas hacen zigzaguear las piernas y en más de una ocasión correr agachados es una obligación, los sonidos de la reserva se hacen sentir y los grandes pájaros despliegan las alas en el arroyo Juan Blanco tomando distancia de las remeras azules con vivos naranjas. Un pajarito nos contó, que se escuchó decir, que este lugar no tiene nada que envidiarle a los bosques del sur.
Ya parecía que esto se ponía bravo, tanta agua caída en los últimos 20 días que la zona de pajonales está anegada, y la corrida se hace lenta, mucho verde por todos lados y las piernas que se empantanan en el fango. Cuando el cuerpo no daba más por allá atrás entre las ramas se asoma el majestuoso Río de La Plata. Y como dijo Marcelo Tucuna: “La aventura puede estar en el lugar menos pensado puede sorprenderte acá nomás, ni siquiera te tenés que ir arriba de un Cerro para sentir. El Río de La Plata, ese lugar inhóspito, toda esa agua del Mar Dulce atacando la costa, el raizal del la selva Paranaense, los canales que desembocan en el río casi unas trampas mortales, y esos bosques….de sueños de otoño, todo en este paraíso botánico que es la Reserva , la Max Race 2016, dejo todo esto. Difícil sentir algo igual.”

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La Reserva es tan cambiante que ningún año es igual a otro, en esta edición el río estaba crecido y los corredores tienen que andar por el pasto lleno de raíces y desniveles en la vera del río. Paisaje increíble y encantador, las piernas se deslizan por una grama cortita de un lado vegetación tupida y del otro el interminable Río de la Plata que si bien te da aire, el suelo te saca piernas. Como dijo Titi Riccio: “Carrerón!!! Una competencia quita penas, te saca todo lo que cargas y te sobra. Feliz de haber participado”
El río quedo atrás y de nuevo los pajonales le dan la bienvenida a la marea de remeras azules, fueron cerca de 500 metros intransitables, mínimo el agua por los gemelos. Las caras de cansancio se mezclaban con las sonrisas en un mix de sensaciones, la fatiga y la acumulación de kilómetros no dejaban ocultar el volver a ser niños a chapotear, embarrarse y jugar en los senderos. ¿Será que abandonamos tanto la naturaleza que volvemos a sentir sensaciones indescriptibles?
Mientras pensaba, los bosques de talas depositaron el sendero en un canal seco encajonado, un camino ancho y sin vegetación que daba la posibilidad de estirar las piernas para dar un poco más de velocidad.

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Los senderos de la reserva nuevamente, un canal con un poco de agua y los últimos 2 kilómetros en un bosque bien cerrado en donde parece sacado de la antigua película proyecto Blair Witch, donde la mente se pierde en esas ramas retorcidas de talas y las piernas batallan el camino laberíntico hasta el final.
Mientras Virginia Garaventa decía “Esta fue mi primera carrera de aventura, nunca imaginé algo igual, te la cuentan… pero vivir y sentirla fue lo Max. Increíble, fueron los 12 km más divertidos, definitivamente ésta carrera marcó un antes y un después en mi vida, porque ahora quiero maaaaaas!!! Ansiosa por otra Max Race. Felicitaciones a la organización, impecable!”, el recorrido de 21 km volvía a enfrentarse a la margen del río y luego a un camino de ripio para desembocar de nuevo en la Reserva y así terminar el recorrido.

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La bici y el Kayak también estuvieron duros, la bici empezó trabada ala vera del río y luego pudieron desarrollar velocidad en los 38 kilómetros que los separaba de la llegada por caminos rurales. Mientras que los 5 km en kayak al estar el río con viento sur sur este, fue movidito.
El domingo gris con toques de sol se fue diluyendo y la reserva quedó en silencio nuevamente, 13 largos años habían pasado desde la primera edición trece largos años de no parar de sorprendernos. Gracias Reserva El Destino Fundación Elsa Shaw de Pearson.

Marcos Ferrer texto y fotos

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ENTREVISTA A KILIAN JORNET

marzo 28, 2016 — by Andar Extremo0

En 2014 antes de hacer el récord en el Aconcagua, Andar Extremo tuvo el privilegio de entrevistar a Kilian en Capital Federal.