Carreras de aventuraMountain Bike

ULTRA MTB PEPIRÍ, ARGENTINA – BRASIL

septiembre 15, 2016 — by Andar Extremo0

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Carreras de aventuraMountain Bike

ULTRA MTB PEPIRÍ, ARGENTINA – BRASIL

septiembre 15, 2016 — by Andar Extremo0

El 10 de Abril se corrió Ultra MTB Pepirí, carrera de mountain bike de 105 km en San Pedro, Misiones, y en Sao Miguel do Oeste, Santa Catarina. Tuvo la participación de 180 corredores. En esta nota, Silvia Ardiz, nos cuenta su experiencia. Nota en la revista Andar Extremo n° 41

por Silvia Ardiz
fotos: Marcelo Tucuna

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Nos gustó tanto el Ultra Mtb Pepirí 2015 que ni dudamos en volver este año. Ya no éramos 9 bickers Way sino que contagiamos a 20 más, y partimos a Misiones a conquistar ese hermoso desafío de pedalear la selva Misionera y parte de la Brasilera.
Tuvimos un gran enemigo: el clima. Llovió muchos días antes y el mismo día de largada la organización anunció en la charla informativa la noche anterior, que tal vez cortaría una de las partes de selva Yaboty por lo intransitable que se pensaba que estaría, pero esa mañana nos confirmó que el recorrido seguía igual y que nada se cortaba ni cambiaba.
Largamos! Yo corría en equipo, como en la primera edición, con mi hijo Catriel. Estábamos muy bien preparados para la carrera, con mucho entrenamiento y además conocíamos a lo que íbamos. Entramos en la primera parte de selva, mucho barro por tramos pero podíamos pedalear, en algunas partes era imposible. Bici al hombro, fueron kilómetros y kilómetros pasando parejas mixtas, sabiendo que íbamos terceros.
Llegamos al primer puesto de control. Allí había bebidas y cosas para comer, pero al ver a los segundos pasamos de largo, ni paramos, y logramos alcanzarlos! Le metimos todo nuestro esfuerzo en ese tramo, hasta que cruzamos una ruta, y entramos en la selva del Yaboty. Arrancamos la trepada y corté cadena… un bajón. Catriel tuvo que arreglarla rapidísimo, ahí nos alcanzaron y nos pasaron los segundos, nunca más los vimos.

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Al seguir, el camino se empezó a trasformar en una trampa mortal, no podíamos avanzar de ninguna manera que no sea caminando con la bici al hombro. Llevarla arrastrando era imposible porque se hacían bodoques de barro entre la horquilla y la rueda. Si cruzábamos charcos de agua, metíamos la bici y la lavábamos. Eso nos llevaba tiempo sin sentido, porque en 20 metros todo estaba igual. Imposible, ya no podíamos más. Revoleamos las bicis un par de veces de la impotencia que daba no poder pedalear y sin fuerzas ya para cargarlas. Brazos partidos, cintura rota y como si fuera poco, a mi compañero se le rompieron las 2 zapatillas de trabas! Las atamos con colitas de mi pelo, con cordones…nada aguantaba semejante barro. Decidió caminar descalzo y sin suerte, dado que ni las medias aguantaron.

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Es fuerte la imagen de mi hijo en patas por la selva con la bici en la espalda y agotado…estaba igual que él pero con la ventaja de tener más experiencia, años de carreras que me han puesto en situaciones extremas como esa y peores…En estas locuras que comparto con él influyen otras sensaciones como la de protegerlo por más fuerte y entrenado que esté, porque siempre va a ser mi bebé y no me gusta verlo sufrir. Me exigí calma para contenerlo. Muchas veces grité: vamos carajo que podemos!!
Fuimos avanzando. Del Way teníamos adelante a Silvio Salustio, al equipo de Guille y Willy, y en ese tramo nos pasó Guille Perazzo, que me ayudó a levantar la bici porque no tenía fuerzas para engancharla sola en los hombros! El resto de mi team venia atrás……
Tardamos casi 4 hrs en hacer 12 km. Mientras hacíamos el camino, cruzábamos a otros pocos en las mismas condiciones, luchando por salir de ahí, muchas bicis rotas, y gente totalmente agotada. Faltando 2 km para terminar la selva nos alcanzó una camioneta que nos cargó a nosotros y a unos 8 más en la caja y nos acercó a la ruta que nos llevaría al cruce aduanero. Estábamos a 30km de la llegada. “Vamos segundos carajo”, le gritaba a mi hijo!

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Al llegar a la ruta, había una ambulancia y gente de la zona, yo pedía por favor si alguien podía prestarle zapatillas a Catriel, todavía nos faltaba un tirón y él andaba descalzo. Se había guardado las suelas de las trabas en la remera, las colocó y las trabó en los pedales, y así seguimos…
Llegamos a la Aduana y era una fiesta. Aplausos, frutas, caramelos…yo seguía pidiendo calzado para Catriel sin tener suerte, nadie calzaba 42!
Federico Lausi, el organizador, nos abrazaba, nos alentaba, lo veíamos feliz. Salimos de ahí y continuamos por la ruta que nos llevaba a Sao Miguel do Oeste Brasil. Continuamos nuestra carrera pensando siempre en nuestra gente, Cómo estarían, cómo habrían pasado esa selva? Los habrán sacado? Mil preguntas te hacés cuando tenés 26 amigos en esa carrera de supervivencia! Sabíamos de los que iban adelante, de Rober con puntos en la pierna y de Cris con bici rota, el resto era una intriga continua y un deseo de que estuvieran bien…

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Nos agarró la noche en la ruta, totalmente embarrados, sin luces…eso sí me dio miedo. Los autos iban a mucha velocidad y estaba totalmente oscuro. Me angustie, siempre atrás de Catriel, gritándole si se iba lejos de mí. En ese instante no era un compañero de bici, era mi hijo. De pronto, me acordé de una lucecita que había guardado en mi mochi. Jamás pensé en tardar casi 10hrs en 100km y que me agarre la noche… Saqué la luz y nos juntamos con otros ciclistas varones tirando los 4 para adelante.
Una ruta dura por sus cuestas interminables, y las bajadas cortas. En un instante empezamos a ver las luminarias de la gran ciudad Sao Miguel. Estábamos cerca. Conocíamos esa llegada hermosa, y ya estábamos entrando al arco con un enorme tinglado azul, mucha música y alegría típicos de los brasileros. El intendente recibiendo a cada corredor, colocaba las medallas y daba un fuerte abrazo… yo era una barro vivo, no tenía parte limpia, pero no importaba nada!

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Todos nuestros alumnos estaban ahí, hablábamos al mismo tiempo. Lloré emocionada y exhausta. Solamente faltaban Nachito y Raquel equipo mixto, y Silvia individual. Ahí nos contaron que al llegar a la ruta, la organización no los dejó entrar a la selva Yaboty y regresaron, por eso habían llegado antes. Pensamos cómo clasificarían, y jamás se nos hubiera ocurrido pensar que lo harían por orden de llegada!
Fuimos a ducharnos para la entrega de premios y en ese interín, llegaron Nachito, Raquel y Silvia.
Qué decirles de nuestra desilusión cuando la organización decidió premiar por orden de llegada. Todo ese esfuerzo realizado con alegría se volvió la peor pesadilla. Luego habló el organizador, palabras que no convencieron y sólo enojaron más. Hablé con gente de la clasificación y me dieron la razón pero ellos no decidían.

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Soy corredora de aventura… pude estar en la selva atascada en un pantano toda una noche, perdida en las montañas heladas, pedaleando rutas a oscuras, caer y levantarme mil veces y nada me va a derrumbar, lo que sí me dolió fue la injusticia, las malas decisiones, la falta de seguridad en las palabras…yo quería que mis alumnos, mi hijo y yo recibamos nuestro trofeo, tener nuestro podio, porque hicimos el recorrido completo, porque lo sufrimos y porque era lo justo. No fue así.
Podría enumerar muchas fallas de esta carrera pero me quedo con el paisaje, la convivencia con mi grupo, la gente que conocí, los viejos amigos que encontré, la experiencia y la fortaleza que nos dio….he perdonado peores fallas… la tercera es la vencida, vuelvo en 2017 a Pepirí !!! Aguante el Way !!!

Posiciones
Individual Caballeros

1° Alberguini Cristiano 4:53:46
2° Martins Ronaldo 5:27:57
3° Morona Márcio 5:35:51

Individual Damas

1° Messini Fernanda 7:33:19
2° Giuliani Maria Laura 7:59:51
3° Paz Lujan 8:37:34

Team Caballeros
1° Giurlando Javier 6:58:10
2° Araujo Lucas 7:06:30
3° Paliano Jacson 7:21:01

Team Mixtos
1° Heinrich Nadia Pamela 8:11:35
2° OcaÑa Jorge Javier 9:31:18
3° Dos Santos Mariano 9:31:21

Short Caballeros
1° Lopes Rafael 3:22:10
2° Tossati Tanuri 4:19:02
3° Silva Do Rosario 4:41:16

Short Damas
1° Figueiredo Paula 6:10:57
2° Beltramo Mayra 6:25:18
3° Rodriguez Cristina 6:33:19

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