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VIVEN, EXPEDICIÓN INVERNAL HOMENAJE, 40 AÑOS DESPUÉS EL MISMO DÍA DE LA CAÍDA

julio 14, 2020 — by Andar Extremo0

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Nota editada en la revista Andar Extremo nº 26 mayo/junio 2013

por Ramón Ramírez Texto y fotos

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Bajando a cruzar el río Las Lágrimas

Introducción
Varios intentos para coordinar un grupo de amigos, pero una y otra vez, por diferentes cuestiones el grupo se desarmaba y la expedición se debía dejar para otro momento.
Una historia conocida, un punto en la tierra alejado de todo,toda la fuerza natural y la belleza implacable que siempre nos deja sin palabras y que solo nos lleva a contemplar silenciosamente cada detalle.
Este mágico lugar, lleno de energía, guarda en su memoria un suceso que genera sensaciones contradictorias por las características del accidente fatal que tomó la vida de varias personas y la grandeza del milagro de aquellos que gracias a la fuerza de voluntad, las ganas de vivir y el amor por sus seres queridos, han tenido la fortuna de haber regresado a la vida.

El Milagro de los Andes
El 13 de octubre de 1972 el Fairchild 571 impacta contra la Cordillera de los Andes a las 15:30 hs. Este suceso trascendió en el tiempo inmortalizando la historia y dejando la misma dentro de las historias de supervivencia más importantes e impactantes del ser humano hasta hoy registradas. De sus 45 pasajeros solo 16 lograron sobrevivir.
Fernando Parrado y Roberto Cannesa, en una expedición de rescate se enfrentaban al desafío de atravesar el inmenso blanco cordillerano en busca de alguien que les brindara ayuda, no solo a ellos, sino también a sus 14 amigos que habían quedado dentro del avión y quienes le habían encomendado dicha misión.
Pasaron 10 días y una imagen humana se confunde en la lejanía. Gritos, solo eso pueden transmitir, sin respuesta alguna. Al despertar del otro día, un baqueano, les arroja una piedra del otro lado de un río, donde ellos cuentan su historia. Inmediatamente fueron asistidos para luego volver en busca de sus amigos en la cordillera.
Fueron 72 días perdidos en la montaña, desaparecidos de la faz de la tierra para muchos, con vida para aquellos que todavía albergaban esperanzas en sus corazones, lo cierto es que el 22 de diciembre de 1972 tras la inmensa fuerza de vida de Fernando Parrado y Roberto Canessa, un grupo de rescate de la Fuerza Aérea Chilena llega al sitio del accidente y los devuelve nuevamente a sus familias.

Hotel abandonado
Hotel abandonado

Los preparativos
Desde del mes de diciembre de 2011 comenzamos a organizarnos para la expedición, armando el itinerario, las listas de tareas, comidas y todo lo que respecta a una expedición invernal. ¿Cuál era el Objetivo? Realizar una expedición homenaje al Milagro de los Andes, y llegar al punto del accidente el día 13 de octubre, misma fecha que hace 40 años atrás el avión impacta.
Pasó el año 2011 y para marzo de 2012de diez solo quedamos tres. Richard y Guille, dos titanes uruguayos que desde el principio estuvieron presente, y yo… que debo admitir pensé que una vez más todo quedaría en la nada.

La expedición
El amanecer del 8 de Octubre salimos rumbo a San Rafael, cargamos todo enla camioneta y emprendimos viaje. Llegamos a Mendoza por la tarde y buscamos un lugar para quedarnos adormir y a descansar por el tremendo viaje.
Partimos rumbo a El Sosneado(pueblo minero que queda al costado de la ruta 40 entre San Rafael y Malargüe) a las 10 de la mañana, con todo el equipo cargado y las inmensas ganas de estar en la montaña. Comenzamos a dejar atrás todo rastro de pueblos y personas, el viaje por el ripio generaba expectativas de cómo sería el camino más adelante ya que en la entrada no era muy buena la huella. Allí, la montaña se hacía presente en el horizonte y estábamos seguros que el gélido viento cordillerano se haría sentir. Desde el camino se notaban los filos nevados de los cerros y podía observarse el detalle de las nevadas de días anteriores que nos esperaban ansiosas para ver qué hacíamos en el terreno.
Llegamos a las 16:00 aproximadamente al hotel abandonado Termas del Sosneado, allí comenzamos a bajar nuestros equipos y decidimos que sería nuestro Campamento Base (C.B.). La tarde se hacía presente y el viento helado nos invitaba a quedarnos dentro de la carpa. Preparamos la comida y charlamos de nuestro itinerario, el clima de los días siguientes y nuestra travesía en la montaña. Luego de un rato el sueño invade nuestros cuerpos y de a poco vamos cayendo al descanso esperado.

Cerro Sosneado desde la ruta hacia el Hotel abondonado
Cerro Sosneado desde la ruta hacia el Hotel abondonado

9 de Octubre, día 1 de trekking
Un nuevo día se despierta, completamente despejado y caluroso, arrancamos a caminar despacio pasadas las 11 de la mañana. Por delante teníamos el primer río que cruzar,el Atuel. Cruzamos,el río a estas alturas viene por un valle muy ancho y se dividen del brazo principal en muchos más, son poco profundos pero están frescos y torrentosos. Desde el hotel abandonado hasta la primer subida teníamos unos 4 km, que por el cruce de ríos, el camino de canto rodado y por las veces que tuvimos que pasar de un lado y vadear a otro, nos llevó aproximadamente tres horas llegar al punto de descaso y de desnivel pronunciado.
Descansamos un rato mientras nos cambiábamos el calzado para poder iniciar el trekking. Guardamos las botas para cruzar ríos y seguimos camino. La primer cuesta se hacía pesada de a poco comenzamos a encontrar esta transición de la tierra y piedra a la nieve fresca y en este caso… muy blanda. Al hacerse las 17 hs decidimos hacer nuestro primer campamento volante. Cargamos con todo lo referente a comidas, carpas y equipo todo el tiempo con nosotros. La primera noche fue tranquila, la temperatura no bajaba de los -5°, el viento no era muy fuerte y la nieve debajo todavía era soportable.

Camino al glaciar
Camino al glaciar

10 de Octubre, día 2 de trekking
Al despertar nos encontramos con la primera sensación de estar en la montaña, la brisa fría que invade nuestro cuerpo por la mañana, el sol que se asoma detrás de las cumbres nevadas, los diversos colores que se observan a medida que pasan los minutos se transcurre de la sombra al reflejo intenso del sol y de la fresca mañana a la calidez de un gran día.
El camino que nos esperaba era teóricamente tranquilo, no debería haber inconvenientes porque si bien era largo las características iban a dejarnos caminar de manera segura y rápida. A medida que avanzamos nos encontramos con sorpresas, partes de nieve polvo acumulada que se hacían cada vez peor, momentos donde debíamos desviar el camino porque el suelo y la pendiente cambiaban continuamente. Estos fueron algunos detalles de este día que nos hicieron caminar todo el día hasta llegar al arroyo Rosado.
Armamos campamento al lado del arroyo rosado y comenzamos a preparar todo para tener agua y comida al anochecer antes de ir a dormir. Dos días de expedición donde tuvimos cortos trayectos pero de gran esfuerzo y eso nos daba la pauta de cómo se vendrían el resto de los días.

Campamento 3
Campamento 3

11 de Octubre, día 3 de trekking
Nos levantamos temprano y preparamos el desayuno, un té caliente con unos Galletones para comenzar la caminata, derretir nieve para las caramañolas y así tener bebida en el camino y a seguir. A esta altura, la huella típica del sendero que se debe seguir ya no estaba a la vista, entonces era en todo momento evaluar por dónde ir y hacer huella…
Este día fuimos pasando de la nieve poco profunda a sectores donde nos enterrábamos hasta las rodillas, luego del vadeo del Arroyo Rosado tuvimos una pendiente pronunciada en imponente bajadadonde los desprendimientos de roca eran visibles desde lejos y bastante peligrosas. Luego de dos horas aproximadamente llegamos a otro de los arroyos que nos acompañan en esta travesía, el Arroyo de las Lágrimas.
El Arroyo de las Lágrimas nace en el valle del mismo nombre, sitio donde ocurre el milagro de los andes, es agua de deshielo y podríamos decir que por la época del año si bien no trae mucha agua, cruzarlo es bastante complicado porque en partes esta tapado de nieve y es difícil saber si la nieve resistirá cada paso sobre ella.
En nuestro segundo día cruzamos el Arroyo Rosado, el Lágrimas y volvimos a cruzar el Lágrimas una vez más. Allí, estábamos en las cercanías del Campamento Barroso, este campamento es usado comúnmente en temporada de verano por las empresas que realizan cabalgatas al sitio del accidente. Decidimos seguir adelante. Nuevamente nos encontró la tarde y si bien no teníamos decidido caminar hasta puntos fijos, intentábamos llegar a sectores buenos para armar nuestro campamento.Terminamos de pasar la pendiente que está al lado del barroso y luego de dos horitas decidimos armar nuestra carpa.
Paramos este día cerca de las 17.00 hs. El sol comenzaba a bajar y el viento se ponía helado. Una vez que paramos, sin dudar, dejamos lasmochilas y con la pala de nieve a preparar el terreno de lo que sería nuestro futuro campamento. La nieve a esa hora se encuentra enetapa de transición donde la superficie pasa de estar completamente blanda a endurecerse de a poco hasta quedar como el asfalto. Esto sucede en cuestión de minutos así que intentábamos hacer nuestro trabajo de a poco y turnando tareas para que sea ligero emparejar el piso, los ladrillos y construir la pared que nos protegería del viento. Así, pasados los 30 a 40 minutosterminábamos de hacerlo. Luego tarea sencilla, a la carpa, a comer y a dormir.

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El mismo lugar cuarenta años después. Si observamos bien se puede distinguir la misma cresta de piedras, la que está arriba del avión, un poco a la derecha. Arriba, en la foto actual tomada más de cerca.
El mismo lugar cuarenta años después. Si observamos bien se puede distinguir la misma cresta de piedras, la que está arriba del avión, un poco a la derecha. Arriba, en la foto actual tomada más de cerca.

12 de Octubre, día 4 de trekking
Otra mañana que nos preparamos para salir de la carpa y perpetuar ese instante en nuestros recuerdos, imagen del día diferente pero la misma sensación de libertad, el viento helado golpeando el rostro, las botas frías, casi congeladas, entumecían los pies por lo que debíamos entrar en calor y ponernos en movimiento. Cada mañana armábamos la mochila dentro de la carpa mientras de a poco derretíamos la nieve y calentábamos el agua para el desayuno. Así, al salir de la carpa, solo nos quedaba lo último, desarmar, intentar controlarla para que el viento no nos arrebate la misma y poder continuar con la expedición. El terreno esta vez se dificultaba más porque continuamente encontrábamos sectores donde la nieve se debilitaba demasiado y nos enterrábamos hasta las rodillas y salir después de caminar arduo todo el día era muy cansador. Estuvimos caminando hasta las 16 hs aproximadamente y un poco más arriba se hacia sentir el viento… no solo por la fresca sensación de que se congelaban los dedos, sino porque la fuerza que tenía nos frenaba en movimiento y a veces sus ráfagas nos hacían detener por completo hasta que pasaran para que no resbalásemos y cayéramos al costado del camino.
Si bien la tarea de armar el campamento con sus paredes y el emparejamiento del terreno era tarea conocida, esta vez el viento dificultaba todo… porque traía consigo una lluvia de nieve que golpeaba con dureza. Hasta ahora, esta era la tarde mas fría y ventosa de todas… caminar era casi imposible y por momentos, el viento era tan fuerte que teníamos la sensación que caería nuestro muro sobre la carpa. Una vez terminada la tarea, rápidamente nos metimos dentro de la tienda y a descansar de todo el día de actividad. Guille en todo el viaje fue el cocinero elegido. Grandes cartas de comidas llevaba consigo… El arroz con sopa, arroz con verduritas… y el infaltable menú especial de “galletitas con picadillo”… La especialidad de la casa. Inolvidables momentos detrás de tan simples comidas. El descanso prosperó luego de la panzada exitosa en la velada.

Ramón  Ramírez en el mismo lugar que las fotos de arriba
Ramón Ramírez en el mismo lugar que las fotos de arriba

13 de Octubre, día 5 de trekking
Comenzaríamos a caminar ya en la última etapa antes de llegar al sitio del accidente. El inicio debería ser temprano para dejar las mochilas grandes y salir con las de ataque al punto de impacto. Al despertarnos teníamos la sensación de que la noche estuvo muy fría, pero como todas las mañanas comenzamos a preparar todo para salir. Armar la mochila, poner agua para el desayuno, desayunar y a calzarse para la travesía del día… entonces llegó la sorpresa.
Nos encontramos con todo lo que quedo en el ábside completamente congelado. Eran las 5 de la mañana y no podíamos calentar nada, ni las medias, ni el interior de las botas dobles y para peor… las mías al amanecer de este día también se encontraban congeladas… así que aunque insistía con calentar y golpeaba con ganas la punta…. Nada servía.
La bota pasó por todas las manos, cada uno con su fórmula inquietaque iba cambiando a medida que no servía… lo único que resultó fue poner más agua a calentar y esperar… después de que saliera el sol, como a las 7.30 hs decidí que no importaba… el sol en un tiempito calentaría todo… y las botas no serían tan frías!
Así fue como, teniendo todo armado en las mochilas, nos quedamos solo con la carpa armada para refugiarnos de la helada madrugada y tomar otra taza de té. Comenzamos a caminar a partir de las 8 am. El clima ayudaba bastante ya que durante el día era cálido y las noches no se ponían tan frías.
Los dedos de mis pies estaban ardiendo del frío que tenían que soportar por el hielo en punta de la bota, así fue durante unos minutos hasta que la bota comenzó a tomar el calor de mi cuerpo y de a poco descongelarse. A esta altura me dolían los pies por el frío y porque al estar congeladas, me quedaban más chicas.
La expedición en estos días nos había dado a todos un poquito de su dureza. Richard físicamente se lo veía bien y solo le dio el sol fuerte en la cara por lo cual se notaban sus labios un poco lastimados. Guille hasta el momento venía muy bien aunque a lo último comenzó a quejarse de una molestia en la rodilla que de vez en cuando aparecía. A mi el dolor de rodilla me venía desde el día anterior, y para colmo un dolor en el cuello cada mañana era insoportable…

Con rojo el punto de impacto del avión y el tobogán, con verde la expedición homenaje invernal
Con rojo el punto de impacto del avión y el tobogán, con verde la expedición homenaje invernal

Caminamos todo el día, pasar por encima del arroyo Lágrimas a esta altura, si bien no fue tan difícil porque estaba tapado de nieve, igual debía hacerse de manera cuidadosa ya que debajo de la nieve el rio corría muy fuerte y pisar en falso o que se rompiera estos puentes formados encima del mismo seria fatal. Luego del cruce, la subida fue por una larga y empinada lengua de nieve que nos acercaría hasta la mitad del camino. Pasamos partes complicadas donde caminamos al filo de una caída que parecía no tener fin, o para nosotros era mejor no pensarlo porque el final de la misma era contra la montaña de enfrente.
La parte mas complicada este día fue una hora antes de llegar al objetivo cuando nos paramos mirando hacia arriba y nos dijimos qué haríamos si una roca venía cayendo desde arriba hacia nosotros y como reaccionaríamos, basto decir eso que desde arriba a unos 50 metros, vemos aproximarse una mancha negra que, si bien no venía con gran velocidad, la iba tomando a medida que se acercaba a nosotros. Automáticamente nos miramos y quedamos quietos porque su lectura nos daba que pasaba unos metros delante de nosotros, de repente por esas cosas que uno no sabe cómo explicar, cambia de dirección y nos apunta y con gran sutileza pasa entre Richard y Yo, solo miradas y sin decir más que palabras ardientes… seguimos caminando.
Nuestras miradas lo decían todo pero una gran sonrisa dejó de lado nuestros pensamientos de – ¿que hubiera pasado si la roca…?- y seguimos camino. Tuvimos un descenso importante y luego la última parte de la subida atravesando el glaciar hasta encontrar un punto donde acomodar la carpa y no tener que sufrir alguna caída de rocas o nieve durante la noche.
Este día terminamos cerca del monolito a unos 150 mts más arriba, porque era el punto más seguro para descansar. Desde donde estábamos teníamos una vista estupenda del glaciar de las Lágrimas, no veíamos el monolito, pero podíamos observar el inmenso glaciar, el valle del Arroyo Las Lágrimas y el cerro El Sosneado cuyos atardeceres son increíbles.
Armamos el campamento más alto de la expedición a 3750 mts. Si bien no es de mucha altura, el terreno es bastante complicado por las distancias a caminar y la época del año. El frío todavía es intenso y el sol aparece muy temprano con lo cual la nieve permanece dura por pocas horas. Nuestro campamento se hizo sobre un lomo de nieve donde el viento le daba con fuerza y por lo tanto hubo que reforzar las paredes del refugio con dobles bloques de hielo cortados con la pala y cubrir todo tipo de ingreso de aire. Al finalizar parecía que nada podría derribar la barrera armada, y por suerte… así fue.
Durante la noche, conversamos sobre lo dura que había sido la jornada y el esfuerzo que demandaría la del día siguiente. Cenamos temprano porque el frio y el cansancio nos invitaban a descansar. Un clásico arroz con atún para cambiar de sabores y un rico chocolate de postre. De esta manera fue como nos despedimos hasta la mañana siguiente.

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14 de Octubre, día 6 de trekking
Suena el despertador a las 05.00 am. Despacito acomodamosel equipo y la mochila de ataque para salir en busca de los 4700 de la zona de impacto. Botas Dobles, Crampones, Piquetas, Cuerda… en ese momento las caras de mis compañeros notaban algún malestar significativo. Por el esfuerzo del día anterior los chicos me cuentan que les dolía bastante la cabeza, y que físicamente no estaban bien, a Guille además de dolor, no se sentía del todo bien y no podía subir al punto de impacto. En ese momento se generó un silencio donde pensábamos que hasta allí habíamos llegado.
Entre una y otra cosa conversamos de como estábamos, como nos sentíamos y cada uno exponía su situación, en ese momento les comenté que si bien sentía el cansancio de los días anteriores creía que podía realizar un intento al punto de impacto y que lo haría de la manera más segura posible priorizando el regreso seguro siempre. Después de esto el apoyo de ellos fue incondicional para que pudiera preparar una mochila liviana con agua y algo para comer en el camino. Se pasó un poco el tiempo para la salida al tener que derretir mucha nieve para el camino, así que a las 7.30 salí hacia el punto de impacto.
La ruta a seguir fue trazada de acuerdo a las circunstancias en tiempo y forma, la misma era la correcta aunque se veía bastante empinada también. Al retrasar la salida, tuve que tomar un camino un poco más exigente y caminar ligero para que el sol no complicara demasiado el camino. La primera subida fue por un lomo bastante largo que parecía no tener fin, una vez arriba del mismo la sorpresa de una depresión inmensa hacia un glaciar de aproximadamente 800 mts.

Punto de impacto
Punto de impacto

Pasar por allí solo, es una constante de preguntas sobre lo bueno o malo de esta decisión ya que las grietas solo se veían en pequeñas líneas casi insignificantes en el manto blanco que recorría el glaciar. Varias veces me pregunté qué estaba haciendo allí, solo.Pensaba en que solo dos días antes de nuestra expedición hubo una nevada grande en la zona y la nieve era nueva y por lo tanto no tan segura. Llevaba más de una hora caminando y había llegado apenas al inicio de la gran pendiente. La verdadera pendiente.
Comencé el ascenso aproximadamente a las 9 de la mañana, si la nieve se mantenía así en tres horitas llegaría al punto de impacto y regresaría al campamento aproximadamente a las 15.00 como había acordado con mis compañeros. La primera parte de la subida se hacía lenta pero sin complicaciones, solo miraba hacia arriba y estaba atento a cualquier cambio ya que a mí alrededor estaba lleno de piedras que caían desde arriba y no quería que ninguna me sorprendiera en la subida.
Una vez que pasé el primer tercio, el terreno se notaba más flojo y las botas comenzaron a hundirse en la nieve con lo cual aumentaba la dificultad, el esfuerzo y el cansancio. De tanto en tanto, cuando paraba a tomar aire echaba un vistazo hacia atrás a ver si podía encontrar el campamento de mis compañeros, varias veces hice esto, quería que ellos me vieran para que sepan que estaba bien y se quedaran tranquilos. Pero a esta distancia yo ni siquiera llegaba a ser un punto negro en la nieve… todo se confundía.
Seguí caminando, ascendiendo, mirando una y otra vez hacia el campamento, continuaba y cada vez más el sol entorpecía mi avance, la nieve se volvía más blanda, mis pasos profundos y el viento con sus ráfagas repentinas invadían mi tranquilidad. Al llegar a la mitad del camino, en algunos pasos las botas desaparecían y mis rodillas quedaban clavadas en la nieve. Hasta aquí no había visto la carpa ya que estaba muy lejos, tapada por una pared de nieve extensa.
Cuando se hicieron las 11.00 de la mañana y me encontré recién a mitad de camino sabía que no volvería para la hora calculada y solo quería avanzar para ver a mis compañeros y hacerle seña de que todo estaba bien para que no se preocuparan. El buen tiempo iba de a poco cambiando encima mío y las nubes pasaban muy cerca, además de las ráfagas pesadas de viento. Tenía que acelerar el paso un poco más.
Seguí avanzando y pasado el medio día ya era un esfuerzo constante, respirar, contar pasos, controlar tiempos de descanso y ver lo poco que faltaba. A este ritmo serían unas dos o tres horas más contemplando que la pendiente se hacía más intensa y la nieve más blanda. Hasta que vi claramente la zona de acampe, no podía distinguir la carpa así que saqué una foto aproximada y después la acerqué con el zoom de la cámara. De esta manera pude ver el campamento. No a los chicos pero si el campamento y eso… me dio fuerzas para seguir avanzando un poco más.
Avancé por el borde de unas rocas porque la nieve se había puesto imposible, caminar con los crampones se hacía complicado pero seguía siendo más seguro y rápido que por la nieve. Caminé alternando la roca con la nieve, la pendiente era aún mayor y estaba muy cerca de un borde rocoso donde podía subir y tomar un poco de agua y comer algo. Controlé la hora, eran las 14.00estaba sentado en una roca a 500 mts aproximadamente del filo y, si mal no recuerdo, después debía caminar por el filo unos 300 para la zona de impacto. Tomé un respiro, observé todo a mí alrededor.

Cruce del arroyo Las Lágrimas
Cruce del arroyo Las Lágrimas

Escuchaba como el silencio profundo de la montaña se transformaba en pequeños silbidos por el fuerte viento, como se escuchaba aproximar desde el valle hasta llegar al filo y allí se dejaba ver cuando mostraba esos torbellinos de nieve y aire en cada cima cercana. Veía como desde el oeste aparecían nubes que iban pasando sobre los cerros y quedaban estancadas sobre el valle justo sobre nuestra tienda, nuestro camino.
Allí sentado, tomé mi tiempo para pensar y decidir lo mas difícil… el regreso. Ya habían pasado las 14.30 y todavía no había llegado al punto de impacto, desde donde, seguramente tardaría una hora y media más según el ritmo que llevaba. Pero llegar no era el asunto sino volver, con el mal tiempo que se avecinaba, poca agua y apenas unas pasas de uva y caramelos de miel. Y entonces, decidí regresar.
El frío se hacia bastante complicado y por la pendiente todo el camino se desprendían pedazos de roca y techos de nieve. Las nubes estaban cerca y con ellas el cálido día se veía amenazado. Lo que tardé en subir en cinco horas, la bajé en una… despacio para no tomar velocidad y caer pero igualmente era muy rápido porque la pendiente no dejaba opción. Lleguéal pie del glaciar y el primer paso fue con muchas dudas, la nieve estaba muy floja para mi gusto.
De ahí en más cruzar el glaciar fue bastante lento ya que la primera parte tenía una leve bajada y la segunda su pequeña subida. Una vez que pasé ese lomo, todo era en bajada, fue extensa y parecía interminable. Sabía que el campamento estaba detrás de una lengua de nieve que veía desde arriba pero… cada vez se alejaba más y parecía que dar la vuelta a esa lengua nunca terminaría. Hasta que la vi, armadita y todavía en pie y al costado de ella a mis amigos!!!.
Habíamos quedado con ellos que volvería para las dos de la tarde y seguiríamos de largo regresando hasta el campamento siguiente. Por mi retraso,al no saber nada de mí, habían comenzado a preparar todo para ir a buscarme. Richard y Guille, excelentes amigos y además grandes compañeros de montaña. Esta es una de esas cosas que genera la montaña. A ellos los conocí hace unos años cuando los acompañe a un trekking al Cerro Volcán Overo y desde allí hemos intentado realizar alguna travesía junta. Cosa que no me arrepiento para nada.
Así fue que nos encontramos en el campamento aproximadamente a las 17.00 hs, luego de diez hs de trekking nos abrazamos y reíamos haciendo chistes sobre la búsqueda que jamás se llevaría a cabo. Entonces me muestran un aislante al que habían escrito con un pedazo de chocolate que sacrificaron por dejar una nota en el caso de que fueran a buscarme y yo apareciera por otro lado después. Y ¿saben lo que significa un chocolate a esas alturas no?
Rápidamente nos metimos a la carpa porque la tarde sin el sol se ponía muy fría, las nubes se posaron sobre el campamento y de apoco rodearon el valle. Cenamos y a descansar para regreso a casa. Mientras esperamos dormirnos comenzábamos a recordar los gustos de las comidas ricas que uno quiere sentir nuevamente al regresar a la civilización.

Primer día de trekking
Primer día de trekking

15 de Octubre, día 7 de trekking
El día amaneció despejado y temprano preparamos todo para salir a caminar. Decidimos caminar y pasar directamente al primer campamento.El descenso fue bastante rápido, el cruce de los ríos y el sol intenso hacía que una vez másla nieve se ablandara y nuestras botas se perdieran en cada paso dentro de la misma. Caminamos muy duro ese día recuperando al pasar por cada campamento los residuos que habíamos dejado para ese fin.
Pasamos por el campamento tres, cruzamos una vez más un río, luego otro y nuevamente un campamento que nos recuerda alguna noche atrás, el campamento dos. Poco a poco nos alejamos de la cumbre, del glaciar y cuando allá arriba todo era un manto blanco, cuando aquello que todavía estaba bajo nuestros pies era nieve… se veía en el horizonte que el paso de los días de calor había dejado su huella allí abajo. En un instante pasamos de estar pisando sobre hielo y nieve a los arbustos espinosos de la zona que se acercaban despacio a la superficie.
Apenas pasamos el campamento dos, nos dimos cuenta que no llegaríamos al Hotel Abandonado de un solo tirón y decidimos acampar una vez que cruzáramos el arroyo rozado. Allí teníamos agua cerca y reparo del viento. Al llegar calentamos agua, tomamos algo calentito y a descansar.

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16 de Octubre, día 8 de trekking
La mañana siguiente nos levantamos muy cansados, lo peor por delante ya no era la gran montaña sino la última parte del camino que son unos 2000 mts de canto rodado para cruzar el Río Atuel.
Desde donde estábamos podíamos ver el punto donde estaba el Hotel abandonado, pero era diminuto en el horizonte. Casi al final del trayecto, del descenso, tuvimos un susto importante ya que Richard iba delante del grupo y vemos como desaparece detrás de su mochila, y en este caso no fue como el conocido dicho… que un tropezón no es caída, esta vez si lo fue. Por suerte para todos solo fue un raspón de manos y un golpe en el brazo por amortiguar la caída.
Llegamos al canto rodado, dentro de esta extensa planicie de rocas redondas, planas y de diferentes tipos que son arrastradas por el rio, hay varias lengüetas de agua que se van formando por los arroyos y las caídas de agua transitorias formadas por el deshielo. Todo esto, alimenta al Atuel, que más adelante deberíamos cruzar. El caudal de agua es mucho más intenso de cuando pasamos hace 6 días atrás.
Una vez al costado del rio, fuimos buscando zonas bajas para poder cruzarlo y vadeamos el mismo de isla en isla para que no nos arrastrase la fuerza del agua, cruzamos el rio en cuatro partes profundas apenas por encima de las rodillas, de 3 a 5 mts de ancho, no era profundo pero si muy torrentoso. De esta manera terminamos de cruzar el último rio de regreso y unos 1500 mts nos separaban del Hotel Abandonado.
Caminamos arduamente para llegar cuanto antes al Hotel Abandonado. Durante los días de estadía no habíamos tenido contacto con la gente y los primeros en vernos fueron los gendarmes de una patrulla que andaba por la zona. Nos miraron desde arriba en el camino y nos pidieron parar, se acercaron… nos miraron de manera extraña, tomaron nuestros datos, nos miraron mas extraños aun y comenzaron a preguntar. ¿De donde vienen?, ¿cuando salieron?, ¿de donde son?, ¿porque vinieron?, ¿a quien avisaron?, y muchas preguntas mas. Al final nos dejaron seguir camino y recomendaron tener cuidado.
Así como llegamos al Hotel abandonado tiramos las mochilas y calentamos agua para unos mates. El mate, la yerba y el termo quedaron en la camioneta durante nuestra estadía. Comenzamos a acomodar los bolsos, cambiarnos y conectar todo en la camioneta para salir hacia El Sosneado. Varias veces arriba, en la montaña, habíamos hablado de los ricos panes de “Jamón del Medio” y mejor aun cuando se transforma en Sándwich al ponerle jamón y queso. “Jamón del Medio” es una proveeduría de regionales que se encuentra en el pueblo El Sosneado, al costado de la ruta 40, que comunica Las Leñas y Malargüe con San Rafael.
Partimos hacia San Rafael y dejamos atrás la montaña, allí pasamos grandes momentos y nos traemos los mejores recuerdos. Esta expedición que nace a partir de una idea, que poco a poco se fue transformando en un objetivo, en una necesidad de hacerlo nos ha demostrado una vez más que aquello que sucedió hace 40 años fue un verdadero milagro.
Muchas veces las ganas de vivir nos hacemás fuerte, los afectos nos movilizan a hacer cosas increíbles y el amor nos permite actuar con el coraje necesario para vencer las adversidades. A veces vencemos y otras sirven para no quedarnos con la duda de lo que podríamos haber hecho. Allí en la montaña aprendimos a compartir, a confiar, aprendimos del otro, a disfrutar de un tiempo sin aquello que en las ciudades abunda, de lo que tanto estamos acostumbrados, de las comodidades. Aprendimos a mirarnos dentro de si mismos, a tomar decisiones importantes para volver a casa y dejar de pensar en nosotros, a cuidarnos el uno con el otro. Por esto y mucho más esta expedición fue completamente exitosa.

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Saludamos a aquellos a quienes dedicamos este homenaje, a los que lograron sobrevivir del infructuoso ya quienes perdieron la vida en él. Queremos decirles que lejos estuvo de parecerse a lo que pudieron haber vivido, pero sí ellos nos movilizan a esto y es porque simplemente su historia es parte de muchos de nosotros y de tantas personas que hoy encuentran un lugar en esta historia.

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CABALGATA
Cabalgata al avión de los uruguayos Viven 2014. Información 011 156 493 9054 andesnuestros@hotmail.com

Mountain Bike

JACQUES SIRAT CICLONÓMADE, UNA VIDA SOBRE RUEDAS

julio 13, 2020 — by Andar Extremo0

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Un sueño en la cabeza, una bicicleta en las manos y un mundo entero para explorar. Esta es la historia de Jacques Sirat, un francés que abandonó todo y salió en busca de la aventura. Como ya lo habíamos editado hace unos 9 años en la revista, Jacques, el Ciclonómade, continuó con su la idea fija de dar la vuelta al mundo en bicicleta. Aquí un repaso de su historia, con un libro editado en el 2004 y una entrevista exclusiva desde Tbilissi, Géorgia. Esta nota fue editada en la revista Andar Extremo n° 20 en mayo de 2012.

Por Andar Extremo fotos Jacques Sirat

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Jacques Sirat, un francés de 38 años de edad, de piel tostada y reseca, con una alegre y franca mirada, un día se hartó del “sistema” y salió a correr por Europa. Corrió 18.260 Km (50 a 80 Km por día) uniendo 32 países en un año y medio. En ese viaje gastó 26 pares de zapatillas y perdió 12 kg, pero ganó una gran experiencia que le cambiaría la vida para siempre.
Al regreso se detuvo un tiempo pero ya no podía retornar, tras tal aventura, a una rutinaria vida urbana. Es decir, nunca más podría tener una carrera de funcionario público en Francia, entonces decidió largar todo para vivir un sueño de su infancia. Tres años más tarde partió nuevamente, pero esta vez en una bicicleta, y fue así que optó por no constituir una familia en cambio de la realización de su sueño.

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Si bien en un principio pretendía dar la vuelta al mundo corriendo concluyó analizando que debería pasar por lugares muy inhóspitos, como el desierto, entonces decidió hacerlo en bicicleta para poder así transportar los alimentos y el agua necesaria. En aquel entonces sólo pensaba viajar durante tres años, pero hoy ya lleva quince y planea continuar 7 años más.
Nació en Sainte-Mére, ciudad cercana a Toulouse, el 26 de diciembre de 1963 y sostiene que su vida se fundamenta en tres cosas solamente: un sueño en la cabeza, una bicicleta en las manos y un mundo entero por explorar.
Desde que partió, en 1997, ya lleva recorridos unos 122 países, recorrió Europa y Asia (de 1997a1999). México y las islas del Caribe (en 2000) y América del Sur (de 2001 a 2004). Luego Europa (2005), volvió a Brasil (2006), el continente Africano (en 2007 y 2008) de nuevo Brasil (en2009) América Central (2010) América del Sur (2011) y Europa y Asia 2012. Desde 2012 hasta 2020 estuvo en Asia, Oceanía, América del Norte, África y Sudamérica de nuevo recorriendo 285000 km en total.

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En cada uno de estos países vivió experiencias únicas, algunas que pudieron haberle costado la vida. Como cuando salía de Bosnia en dirección a la República de Montenegro, donde fue golpeado por ¡os militares serbios al ver su pasaporte francés. Si bien la guerra ya había acabado, igualmente lo golpearon y, recuerda que fue obligado a andar 200 metros apuntado con ametralladoras y todo porque los militares de las Naciones Unidas que estaban en la zona eran franceses. Pero sin duda fue en Yemen donde conoció su mayor terror, cuándo envuelto en un intercambio de tiros entre policías y beduinos (nómades del desierto), testimonió la muerte de uno de ellos y estuvo preso durante tres días en condiciones realmente difíciles.
Comió carne de perro en Vietnam, escorpiones y gusanos de seda en China, donde pasó casi tres meses sin entender una sola palabra, contrajo dengue en Haití y se indigestó en Uruguay. Pero por suerte no todo fue tan terrible, en Brasil además de disfrutar particularmente de los encuentros con los indios de Amapá, disfrutó de las playas del Nordeste y, por sobre todas las cosas, de la alegría de vivir y de la hospitalidad de la gente brasilera.

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A lo largo de todo el viaje escribe a la revista Su¡ Ouest, su diario de viaje en donde registra todas estas anécdotas y vivencias que, cada dos meses, es publicada en el sudoeste de Francia. Jacques no viaja con la ganancia de esta publicación, pues el dinero es donado a una asociación humanitaria una ONG para los niños de países que se encuentran en guerra, denominada S.O.S. Enfants Sans Frontiéres (Niños Sin Fronteras). De esta forma pretende que su sueño de infancia, pueda de alguna forma beneficiar a los más desfavorecidos.
En 2004 antes de continuar su viaje por Europa edito su primer libro, “Cyclo Nomade, Sep Ans Autour Du Monde”, donde relata la experiencia vivida entre los años 1997 y 2003
Sin patrocinador fijo que le financie el total de su: viaje va procurando sus auspiciantes por el camino, sin duda esta es la parte más difícil de su aventura, pues, como dice un proverbio alemán: “El equipaje más pesado para un viajante es un bolso vacío”. A pesar de ello sobrevivió gracias a la ayuda de las personas que encontró en el camino, en varios lugares dictó conferencias sobre ciclismo para chicos enfermos, que lo ayudó a financiar meses de recorrido.

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Estos años de aventuras le hicieron cambiar muchos planos de su vida y si en un principio “salía a explorar el mundo”, ahora quiere vivir en ese mundo y conocer qué existe detrás de cada ciudad, de cada país que visita. Desde que partió de su tierra natal, Sirat usa la misma bicicleta y además pretende viajar siempre con ella, lo único que cambió y aumentó es su equipaje que pesa aproximadamente 80 kg y que entre otras cosas carga con mapas, una máquina fotográfica, un pequeño calentador, ollas, ropa y una bolsa de dormir.

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Durante su visita en Brasil Sirat dijo: …”El Mundo es una especie de libro, en el cual cada línea del horizonte esconde una nueva página. Deseo, por lo Tanto, proseguir mi lectura del “libro del mundo” durante por lo menos más de una decena de años. La aventura está lejos de terminar y cuanto más avanzo más aumenta mi pasión por viajar”…
Su viaje continuará por Asia y por lo que se ve seguira girando en torno del mundo por unos cuantos años, no sabe cuantos pero serán tal vez 5 o 7 o 10 años más. Lo que tiene bien en claro es que volvera aAmérica del Sur en unos 4 o 5 años, para recorre denuevo Argentina que le gusto muchisimo.
Sirat es un soñador pero sostiene que no es el único, habla de un alemán de 85 años que hace 50 que ánda pedaleando y a quien ansía conocer, pues dice que ese encuentro le daría más fuerzas para seguir. ,

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Entrevista desde Giorgia en 2012
¿Que impulso te lleva a estar viajando continuamente?
He trabajado durante nueve años como funcionario público. Durante este período no podía soportar quedarme todos los días encerrado en una oficina. Por mis treinta años, me dije: “si no cambio ahora voy a quedarme aquí por más de treinta años y, probablemente, terminará en la depresión….” así que me fui! Mi sueño de la libertad comenzó a hacerse realidad.

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¿Cómo es pasar de continente en continente?
Te cambia la vida son giros al 100% del viaje que venias realizando. La llegada en un nuevo continente es siempre un momento de gran emoción, como si cada vez comienza un nuevo viaje, une nueva vida…
El único problema es cruzar a otro contiene, es muy difícil encontrar un barco para cruzar el mar. Así que trato de negociar con las compañías aéreas que no es muy fácil tampoco.

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¿Qué recuerdo te dejo los viajes a pie?
En mis viajes a pie, me gustó la simplicidad del viaje. He vivido durante años con sólo el contenido de la mochila y todos los días me hizo darme cuenta todo lo superfluo en nuestra sociedad de consumo que es una ilusión de la felicidad y sólo genera frustración. Además de esto la lentitud del viaje a pie es la más natural para los seres humanos.

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¿Cómo fue tu experiencia en bicicleta por África y en Asia?
En Asia el mayor problema en los pueblitos es la comunicación. En China solo podía expresarme con mis manos. Esto provoca muchos malentendidos pero es muy divertido. Me encantó el descubrimiento de culturas tan diferentes a la mía. Es en la India que el choque cultural fue el mayor.
En África he recibido gran lección de generosidad de la gente muy pobre. Me encontré con la hipocresía de la sociedad occidental que pretende ayudar a África pero que en realidad solo busca el uso de los recursos naturales en detrimento de la población. Viajé al oeste de África y en unos pocos meses voy a bajar por todo el África Oriental.

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¿Podrás parar algún día de viajar?
Creo que podría parar, aunque hasta ahora ha sido imposible. Pero entonces, probablemente voy a tener una vida sencilla lejos de Francia donde el individualismo y el racismo son cada día más fuertes.

¿Como te alimentas habitualmente en los viajes?
Yo siempre tomo las cosas locales. Por supuesto que como mucho arroz y pasta, pero me encanta la carne y por eso en la Argentina estaba realmente en el paraíso.

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¿Dónde dormís?
A veces estoy invitado por los locales para dormir en sus casas. En las grandes ciudades me voy a dormir en hoteles baratos. Pero por lo general duermo en mi tienda de campaña o cuando hace buen tiempo en mi hamaca que me permite con frecuencia de tener un panorama gratis que mismo hoteles de cinco estrellas no tienen.

¿Qué te gusto más de Sudamérica?
Toda el América del Sur me gusta realmente. Los dos países que más me gustan son, probablemente, Brasil y Argentina, sin embargo, muy diferentes entre sí. Pero en esos países hay un calor que casi no existe más en Europa. Además hay grandes espacios naturales que me encantan.

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¿Qué recuerdos tenés de Argentina?
Nunca me olvidaré de Raine y María Ángela (Esquel) que me han recibido varias veces y que ahora se han convertido en verdaderas amigas. También guardo un lindo recuerdo de Roxi que me acogió en Buenos Aires y Daniel, que me llevó a ver un partido en la Bombonera… Ahora soy de Boca! (jajaja)
Cada encuentro es importante para mí y me gusta la gente sencilla que hablan con el corazón.

¿Encontraste alguna vez a ese hombre que mencionaste que estaba viajando hace unos 50 años?
Nunca me he reunido con él, solo hablé por teléfono una vez. Ahora mismo creo que esta en Rusia después de 52 años de viaje.

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¿¡En donde estás en estos momentos y que anécdotas tienes?
Ahora mismo estoy en Georgia y dentro de dos o tres días voy a estar en Azerbaiyán. A continuación, voy a ir a Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán, China, Pakistán, India.
Al principio de este año en Ucrania había nieve y mucho hielo en la carretera y en un momento tuve una caída casi “artística”. Caí en medio de la carretera y había tanto hielo que era incapaz de levantarme. Tuve que arrastrarme muchísimos metros para poder encontrar algo para poder incorporarme. Cuando pude pedalear seguí con mucho dolores hasta Rumania y cuando llegue al primer hospital descubrieron que tenía tres costillas rotas. Después de unos meses de espera finalmente conseguí volver a la carretera.

¿Qué lugar del mundo elegirías para vivir?
En unos años, creo que voy a vivir en Brasil y esto me va a permitir visitar los países vecinos.

¿Qué pensás de la naturaleza?
Cada día me sorprende por la belleza, la grandeza y el poder de la naturaleza que el hombre se empeño en destruir todavía. En este nivel uno de mis lugares favorito en el mundo es la Península Valdés en Argentina. Nunca olvidaré mi tiempo allí y tengo la intención de regresar.

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Cyclo Nomade, Sep Ans Autour Du Monde”
240 páginas – 410 fotos -25×25 cm –Editions du Rouergue

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Jacques Sirat es un amante de la naturaleza y al aire libre. El ex trabajador de correos, un día decide vivir su sueño de niño. En 1994, se lanza a una aventura en primer lugar un viaje inicial de dieciséis meses y medio, en 32 países europeos..
En marzo de 1997, salió de nuevo, esta vez para un viaje alrededor del mundo, con una bicicleta, 70 kg en las alforjas y 4.000 euros en el bolsillo. Recorrre Europa, Oriente Medio, Asia y América Latina: en más de siete años de viaje, 80000 km de carreteras y caminos. Más de cincuenta países visitados, donde Jacques transito caminos con mas de+ 50 ° C y llegó a pedalear con – 30 ° C. Lla belleza más impresionante en la miseria más abrumadora, la risa y las lágrimas de un viaje inigualable.
Cada día trae un montón de experiencias, a veces aterradoras, a veces violentas, pero más a menudo marcada por la generosidad de la gente más modesta con los momentos simples de la vida cotidiana. Así que muchos de estas experiencias fueron el motor que le dio sentido a su viaje. Después de siete años y medio de vagar, a su regreso a casa en un paréntesis de los viajes, es el momento que decide escribir el libro de su viaje inusual, para mostrar sus fotos, antes de continuar, irresistiblemente en su búsqueda de la libertad.

 El mundo es una especie de libro, en el cual cada línea del horizonte esconde una nueva página. Deseo, por lo tanto, `proseguir mi lectura del “libro del mundo” durante por lo menos más de tina decena de años. !.a aventura está lejos de terminar y cuanto más avanzo más aumenta mi pasión por viajar

www.jacques-sirat.com

Montañismo

ACONCAGUA 360º, RÉCORD MATIAS SERGO PESOA

julio 7, 2020 — by Andar Extremo0

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El día 11 de febrero de 2020 Matías SergoPesoa conseguía superar su propio récord del año 2018, de 27 hs 2 minutos 58 segundos, con un tiempo de 25 hs 23 minutos 58 segundos. Un récord trabajado, con muchas ganas y con una fatiga grande producto de los porteos de los días anteriores. En una entrevista muy relajada el porter mendocino nos decía esto.

por Andar Extremo entrevista a Matías Sergo Pesoa fotos Matías Sergo Pesoa

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Además de batir tu propio récord subiste 13 veces a la cumbre del Aconcagua este año?
Sí í bastante, se hizo pesado, en el récord anterior de 27 horas en 2018 con las 10 cimas, había sido aceptable pero esta vez con trece costo más.

Ya tenías el récord, con todo lo que lleva una movida así, decidiste auto superarte?
La verdad que me quedó la espina de la vez pasada, no sé si te acordás que tenía una lesión en la inserción del bíceps femoral, a la altura de la rodilla y estaba convencido de que la vuelta se podía hacer en menos tiempo e incluso podría seguir superandolo. Yo pensaba exactamente en 22 horas y le puse 25 hs 23 minutos. Anduve bien con la pierna, tuve que adelantar el día, tuve menos días de descanso. Estuve muy fatigado, mi fatiga se produjo porque los días 7 y 8 de febrero subí con 40 kilos a los campamentos de altura. Baje de los 5500 msnm después de llevar esa carga del Campo 1 a Campo 3, baje a Penitentes recorriendo 60 km ese día. El día 9 descanse y el 10 de Febrero a la noche arranque, solo fueron 45 horas de descanso. Pero es así, si no lo hacía en ese momento más adelante se iba a complicar para hacerlo, porque el Parque cerraba, encima venía una racha de mal clima de no menos de 5 días, era en ese momento, sino no iba a ser.

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Entonces, estabas súper convencido del auto récord?
Sí, estaba convencido, motivado, concentrado, ya había hecho demasiadas cumbres hasta ese momento. Estuve muy contento con varios tramos, sobre todo el ascenso hasta Plaza Argentina que le había bajado unas tres horas, que es un montón, llegando allí en 9 horas. De ahí para arriba que es mi fuerte estaba muy fatigado. De hecho cuando salí de penitentes ya me dio el cuerpo signos de fatiga pero tenía tantas ganas, que salí rápido.

Te sentías reconocido por tener el récord anterior?
La verdad que no, en realidad no me interesa mucho el reconocimiento pero me molesta que se hagan eco de una victoria o se hagan parte como que colaboran con algo, cuando no lo hacen. Hay medios que pusieron que había tenido ayuda de la provincia y en realidad no fue así. De hecho Dirección de Parques me puso trabas económicas en esta ocasión, la vez pasada fue de que no me querían dejar entrar para hacer la vuelta Tuve que poner bastante dinero, el récord anterior no tuve que poner nada. También pagué un doble seguro que me cubría evacuación, cuando la verdad es que la evacuación la hacen los mismos compañeros. Hubo gente que me ayudó pero fue mucho a pulmón, me ayudaron con el tema de la logística y estoy más que agradecido, es el caso de Lanko Alta Montaña la empresa que trabajo porteando, ellos me gestionaron toda la entrada al Parque y me iban comentando las trabas que ponían, siendo que ya tenían precedentes porque el record era mío. Trabas ilógicas de decir que un permiso iba a salir cuando el parque está cerrado. Pero bueno es así y por suerte ahora se ha acercado la Subsecretaría de Deportes de Mendoza para ver si pueden participar en la próxima.

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Cómo lo viviste este récord?
Muy diferente, ya teniendo un registro uno se pone más detallista, desde mi profesión que soy profe de educación física me critique mucho el tema del descanso. Creo que fue más emotivo el primero y en esta ocasión estaba muy eufórico al principio, pero luego cuando empecé a fatigarme sabía que faltaba más de la mitad, tenía que hacer cumbre, pero estaba convencido que tenía que terminar la vuelta. Bajando fue un esfuerzo gigante estaba muy extenuado, si hasta la última gota de lo que tenía tuve que dar. El récord anterior me sentí entero al finalizar y esta vez llegue fundido no tenía ni expresividad en la cara, la verdad que fue muy trabajado.

Qué es lo que comes y tomas en esas 25 horas?
El tema del agua exactamente no lo sé, pero más o menos de 8 a 10 litros, bebida deportiva más de 5 litros. Cuando uno sale a realizar esfuerzos grandes tiene que siempre haber probado lo que toma y lo que come, es una ley. En lo que respecta a la comida salí con lo justo y necesario, unos frutos secos y unas barras de cereales, más la bebida. Y recién a las nueve horas de recorrido, en la primera parada tuve una alimentación más contundente. Bife magro y un poco de arroz, no es para llenarte solo para recuperar energías. Luego alguna ración mínima de marcha y la segunda parada fue en Plaza de Mulas a unas diecinueve horas de la partida. Y de allí a Penitentes no pare más, pero tuve unos dolores de panza interesantes. Estaba cansado y desbalanceado, se me juntó todo. Solamente hidraté.

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Te quedaste mucho en la cumbre?
Esta vez estuve un poco más que la vez anterior, habré estado unos 25 minutos o media hora, la verdad es que necesitaba un poco de aliento para mentalizarme y hacer la bajada. Porque en realidad la bajada se hace casi toda corriendo o por lo menos de la Cumbre a Mulas. Trote en la mayoría del recorrido, hay unos buenos sectores de acarreo que te permite soltarte, el resto la mitad caminando rápido. Un 65 % corriendo habré hecho porque estaba extenuado.

La bajada es el punto clave para bajar el récord o con esas tres horas de subida eran suficientes?
Esa parte que te decía, era para correr al 100% el terreno, la bajada era también un lugar para bajar los tiempos o por lo menos estaba contemplado. Y si bien bajé los tiempos en la subida y en la bajada, en lo que fallé realmente es en lo que más fuerte me considero que es la parte de altura. Al estar tan cansado me costó muchísimo, desde Plaza Argentina a la cumbre, le calculaba de 4 a 5 horas y media. El récord anterior lo hice en 5 horas y cuarto, y en este demore 7 horas y media con el tiempo que me quedé arriba. Creo que ahí estuvo la falla en no bajar las 24 horas el récord.

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Tenés alguna anécdota interesante?
Fue muy importante para bajar el tiempo y contar que si bien la mayoría lo recorrí solo, el cerro estaba bastante vacío. Llegando a Confluencia, faltando unos 25 kilómetros, me encontré con unos amigos y me impulsaron y alentaron para que siga con todo. Ese hecho fue crucial, me motivó muchísimo y medio el power necesario para poder terminar. Me sentí muy acompañado y me dieron la energía necesaria para poder correr íntegros esos últimos kilómetros.

Estaba sin nieve el Aconcagua?
Sí, no he visto otra temporada como esta, sinceramente el cerro está bastante pelado y el invierno estuvo muy tranquilo, nevó poco. Los manchones de hielos permanentes están desapareciendo es preocupante el tema de los glaciares como van retrocediendo. El agua está perdiendo muchísimo caudal y esto trae consecuencias en el clima. Se pone más crudo, se siente mucho más el frío y también se siente mucho más el calor, temperaturas bien marcadas Y de todas las cumbres de esta temporada, fue una de las más frías que viví. No sé si fue por el cansancio acumulado o por el clima pero estuvo muy frío y se transforma en tan penetrante que te cansa mentalmente.

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Qué opinas del récord femenino que se batió esta temporada?
Justo cuando estaba cerrando la temporada fui con mi mujer, que iba a hacer su primera cumbre y a Sonia Procopio la cruzamos a 50 metros de la cima. Al principio no la distinguí, pero cuando bajamos confirme que era ella y que había podido bajar el tiempo y a su vez validar el récord que no había podido el año anterior por no tener la foto de cumbre. La vida siempre tiene revancha, yo nunca discutí su condición física y sí critique la forma, algunos comentarios y la condición de querer imponer algo que no estaba documentado. En vez este año fue diferente, fue más sutil, más tranquila, premio al esfuerzo, al trabajo, muy merecido.

Agradecimientos?

A mi esposa que me hace el aguante, Norma Escudero, que sufre más que yo, adelgaza más que yo, me espero en el campamento base con la mejor onda, también agradezco a los chicos de Lanko Altas Montañas. Los compañeros porters que me dejaron cosas en altura, las botas, camperas y bebidas en la travesía. A Oscar Agüero y Matías Moreira y a la gente que trabaja allá arriba: doctores, porteadores, campamenteros y también los chicos que trabajan en Penitentes con Lanko que estuvieron expectantes en toda la vuelta.

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Salida 10/2 21:15 hs Cumbre 11/2 14:10 hs Llegada 11/2 22 40 hs

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“La cumbre no es nada, lo importante es recorrer el camino y dar lo mejor de uno”

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Kayak

De Cara al Viento, en Kayak de la Quiaca a Ushuaia

junio 28, 2020 — by Andar Extremo0

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En 2010 en la revista Andar Extremo n° 9 sacó en la tapa una travesía increíble, un raid que duró casi un año, tres kayakistas decidieron ver el país desde el agua y encararon un recorrido de casi 8000 km desde la Quiaca hasta Ushuaia. Del total del recorrido solo 600 km, al principio, por faltas de vías navegables fue en bicicleta con los kayaks remolcados en carritos.

por Diego Lamas, Luís García Albarido y Agustín García Albarido texto y fotos

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La Quiaca, 13 Abril de 2009, todo listo para partir. Diego Lamas, Luís y Agustín García Albarido daban comienzo a su sueño: recorrer la Argentina en kayak en toda su extensión, de norte a sur. La travesía demandaría 10 meses y casi 8000 kilómetros de recorrido, con una primera parte por tierra y luego pura navegación fluvial y marítima.

La etapa “simbólica” En busca del Río Bermejo.
Comenzamos nuestra travesía por tierra y en bicicleta debido a la falta de vías navegables al norte de Jujuy. El altímetro marcaba 3600 msnm, algo a lo que no estábamos acostumbrados. No hubo demasiada aclimatación, cargamos los kayaks, enganchamos los carros a las bicis y partimos por la ruta 9 hacia el sur en busca del Río Bermejo.

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Fueron 15 días duros, subiendo y bajando por los cerros y sin oxígeno al principio. El primer día fue el peor, el promedio de marcha no superaba los 10 kilómetros por hora. La primera sensación al salir de la Quiaca era la de no poder mover los carros que no estaban muy livianos que digamos, seguramente superaban los 110 kilos. El panorama era gris, pero el carro andaba bien, las ruedas aguantaban y llegar al Bermejo era el objetivo a toda costa. El techo lo alcanzaríamos al tercer día con 3800 metros y ya a partir de ahí no hicimos más que bajar descontrolados a velocidades que a veces superaban los 70 kilómetros por hora. Un problema que se nos presentó inmediatamente fue el de sufrir el desgaste prematuro de las cubiertas de los carros. Por culpa del peso y la alineación nos quedamos sin cubiertas en dos de los tres carros a solo tres días de partir. Por supuesto que las pinchaduras fueron más que frecuentes. Sólo teníamos dos cubiertas de repuesto y ninguna bicicletería a la vista. Lo resolvimos rotando cubiertas y rellenándolas con pedazos de cámara usada.

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Los paisajes cambiaron y de la Pre Puna y sus escenarios desérticos y coloridos nos fuimos metiendo en las selvas de las Yungas, siempre verdes y húmedas. Para esa época la Argentina atravesaba el momento más crítico en la epidemia del Dengue, y nosotros íbamos derechito al epicentro, a la localidad de San Ramón de la Nueva Orán en Salta. Lo curioso fue que no tuvimos que usar ni un solo tarro de repelente y los mosquitos no dieron indicios de vida en la zona. Así tras 15 largos días llegamos al río Bermejo en Aguas Blancas, Salta., y para nuestra sorpresa, el río estaba muy bajo.

El Bermejo, río de las vueltas.
Nos deshicimos de nuestros carros a un valor de 50$ cada uno. No hubo negociación posible, decidimos sacrificarlos, despachar las bicicletas por transporte terrestre y salir a navegar cuanto antes. El río estaba muy bajo. Ya de movida decidimos salir sin ponernos los cubres porque veíamos las piedras emerger, lo que significaría bajarse del kayak y caminar. Por suerte no pasó y aunque golpeamos bastante los kayaks, pudimos pasar. Inmediatamente llegamos a la desembocadura del Tarija en Bolivia y el caudal aumentó convirtiendo al Bermejo en un río más grande y ancho. Es increíble ver los cementerios de árboles enteros que bajan de las montañas y quedan estancados formando trampas, remolinos, correderas y olas estáticas.
El Bermejo es un río extenso, y eso se le atribuye a la poca diferencia de nivel que hay hasta su desembocadura en el Río Paraguay. Es común dar vueltas y tomar de repente todos los rumbos. Por momentos hemos retrocedido gracias a éstas curvas o meandros que forma en su trayectoria. Si tomamos la distancia que tendría en línea recta nos daría aproximadamente poco más de 600 kilómetros, en cambio recorrerlo por completo arrojó un resultado de casi 1500 kilómetros.

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El río de las vueltas a veces se pone solitario. Es que su curso es tan cambiante que no hay asentamiento que aguante a sus caprichos. Un año va por un lado y a la crecida siguiente va por el otro.
Navegamos largos días sin ver gente y acompañados por árboles que caen de los altos barrancos. Esa fue una advertencia de un lugareño: “tengan cuidado de no navegar cerca de los barrancos, mucha gente murió aplastada por los árboles que le cayeron encima de las embarcaciones”. Y lo pudimos comprobar, cada dos por tres se escuchaba el rugido de los desmoronamientos. Es común ver árboles como el palo borracho, con años de estar en el monte, a punto de caer con sus raíces expuestas.
Recursos en éste río hay, la pesca es buena y fuimos testigos de los embates de grandes Surubíes que asustados por los kayaks nos llevaban puestos. Estos peces están orillando al acecho de los Sábalos y son realmente grandes.
De nuestros encuentros con fauna podemos hablar largo y si bien los cazadores persiguen a cuanto bicho se encuentra en las márgenes del río, es común ver Yacarés, cientos de aves, Carpinchos en patota saltando al agua, curiosidades como el Tapir y mucho ganado que muere a causa de los pozos de barro que se forman cuando el nivel del agua baja. Si uno se descuida puede caer fácilmente adentro de uno de éstos pozos, y es lo mismo que las arenas movedizas, te vas hundiendo con el movimiento.

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Llegando al límite entre Salta, Formosa y Chaco el río se expande y el curso principal se pierde cuando el caudal es bajo. (Abril/Mayo) Tuvimos que caminar muchas veces buscando profundidad. Encontrar el cauce principal fue un juego difícil y nos poníamos a la par los tres para ver quién encontraba el cauce y quién se quedaba varado. Lo no muy agradable de esto es que caminar puede provocar encuentros indeseados con pozos, ramas y lo peor, rayas. Pisar una raya es la condena más severa ya que la única forma de combatir el dolor que provoca es provocarse más dolor. Según nos contaba un pescador que había sido picado por una raya., para detener el dolor se quemó la pierna con arena hervida.

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Nuestro paso por éste tramo del Bermejo será bien recordado, con temperaturas insoportables al rayo del sol y sin un solo árbol donde protegerse. Es tan ancho el río y tan bajo que no se puede ir hacia la orilla a buscar reparo en el monte. Hacerlo implica arrastrar el bote casi 500 metros. Pero en Diciembre cuando el deshielo y las lluvias bajan por los afluentes, el Bermejo es otra historia totalmente distinta. Nuestra velocidad promedio era de 11 kilómetros la hora y con el río crecido se puede bajar fácilmente a casi 20 kilómetros la hora. Veinti tantos días demoramos en recorrer las aguas de este fantástico río que recomiendo a todos los kayakistas. Los paisajes son cambiantes y es increíble de repente encontrarse con Palmares vírgenes, monte tupido y a la siguiente curva del río otro panorama. Es un río que se disfruta en todo momento y técnicamente no es complicado. Es imposible aburrirse, durante días hicimos el intento de rescatar a las vacas que veíamos varadas en las orillas. Algunas salieron y otras quedaron como alimento de Jotes y Yacarés.
Nuestra navegación del Bermejo concluyó con la llegada al Río Paraguay donde encontramos la primera patrulla de la Prefectura Naval Argentina.

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Ríos Paraguay y Paraná. La etapa social.
Los ríos grandes y caudalosos como el Paraguay y Paraná fueron por momentos monótonos. Navegamos el Paraguay sin demasiadas novedades. Apenas fueron 90 o 100 kilómetros en los que vimos pasar pocas cosas por delante de nuestros ojos. Por el canal es común ver desfilar remolcadores que llevan y traen barcazas llenas de cereal. También es común cruzarse con pescadores que recorren espineles de más de 200 anzuelos. Eso fue algo increíble, ver a los tipitos parados en la proa o en la popa del bote recorriendo uno por uno los anzuelos mientras las olas le pegaban de todos lados en plena ventolera. El equilibrio y la experiencia permiten que éstos locos puedan pescar en cualquier tipo de condiciones, a veces bajo efectos del alcohol y sin saber nadar. Las recomendaciones de la Prefectura fueron no interactuar con ellos, pero en las pocas conversaciones que mantuvimos resultaron ser personas muy agradables. Así arrancó nuestra etapa social en la que fuimos conociendo a cuanto kayakista, pescador o habitante de la ribera se nos cruzaba.

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El Mar Argentino.
Partimos desde el Delta del Paraná en pleno invierno. Nos íbamos al mar. Pasamos Buenos Aires y su gran mancha en Berazategui. Inmediatamente entramos en la bahía de Samborombon donde fuimos afortunados con las mareas y no tuvimos que caminar en los cangrejales que quedan expuestos. Pero no fuimos afortunados con el clima, y las tormentas nos castigaron seguido. El agua empezó a ponerse cada vez más salada y pasando la tapera de López logramos entrar al mar para acampar el primer día en las playas de San Clemente. Desde aquí hasta Mar del Plata el clima hizo con nosotros lo que quiso. Estuvimos muchos días parados por el viento y la corriente de marea, que tirando para el mismo lado, neutralizaban nuestro avance. En ocasiones hemos retrocedido algunos cientos de metros y dándonos por vencidos volvíamos a salir a playa para acampar y esperar al día siguiente. En Pinamar nos tocó la tormenta más fuerte de todo el viaje y con olas de más de 4 metros hicimos un intento de entrar al mar después de estar parados 5 días en el mismo médano. Rebotamos.

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Superada la Bahía Blanca y su canal de salida, llegamos al sistema de islas de San Blas donde sí fuimos victimas de las bajantes de marea y tuvimos que caminar mucho con los kayaks a tiro. Algunas veces hemos esperado hasta las 12 de la noche por la llegada del agua. La historia se repetiría en Río Negro, una provincia que tiene mucha restinga y acantilado en su mitad del Golfo San Matías. En Viedma como en casi toda la Argentina fuimos recibidos por distintas familias que nos adoptaron varios días. El municipio llenó nuestros kayaks de comida y ya salimos a buscar las costas de Chubut para meternos en la Península de Valdés. A lo lardo de Río Negro y Chubut vivimos algunas de las mejores experiencias, remar a la par de Ballenas, Lobos y Elefantes Marinos, con quienes compartimos las playas muchas veces.

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Luego pasaron los Golfos San José y Nuevo. A la salida de Punta Ninfas y antes de llegar a Playa Unión volvimos a recibir el embate de los vientos y las furiosas olas del Atlántico Sur. En casi 8 horas de remo logramos alcanzar el puerto de Rawson que estaba a sólo 20 kilómetros de nuestra posición. Historias similares se repitieron a largo de la Patagonia Austral donde los vientos son constantes y realmente fuertes. Llegando a Comodoro Rivadavia un viento de 60 Km. por hora nos mantuvo cautivos en una restinga durante más de 6 horas.

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La navegación continuó al sur y entramos en Santa Cruz. Tocamos varios puertos con mucha riqueza histórica, entre ellos Puerto Deseado, donde fuimos recibidos por toda la comuna y por la gente de la Fundación Conociendo Nuestra Casa. Las ballenas siguieron pasando pero llegó el momento de navegar a la par de las Toninas overas y los Delfines Australes. A éstos bichos debemos sumar la presencia constante de Aves Marinas como los Petreles y Albatros, escoltas inseparables.

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Llegó el momento de pasar por nuestro primer Parque Nacional con Litoral Marino, Monte León, al sur de la localidad de Puerto Santa Cruz. El lugar es mágico, cuevas, arcos, penínsulas, mucha fauna y formaciones raras. El clima nos acompaños y pudimos disfrutar del parque en su totalidad. Días atrás habíamos sido víctimas de tormentas, restingas, viento y acantilados. A veces hay que tirarse a pasar 20 kilómetros de acantilados sin salida y si el viento te ataja en el medio se hace imposible teniendo que retornar al punto de partido. Situación que viviríamos más tarde en Tierra del Fuego.

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La provincia de Santa Cruz nos despidió desde su última localidad, Río Gallegos y ya nos dirigimos al cruce del estrecho de Magallanes. La Prefectura Naval Argentina nos alojó en su destacamento de Cabo Vírgenes para que pudiéramos salir al cruce con buenas condiciones climáticas. Y llegó el día y el cruce del estrecho hacia Tierra del Fuego se hizo realidad. Con mucho viento y por momentos con grandes olas, logramos cubrir los más de 35 kilómetros que nos separaban de una playa a la otra. El remolcador Cruz del Sur se prestó como embarcación de apoyo a pedido del Jefe de la Prefectura.

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El sueño entraba en su última etapa, recorrer la mística Tierra del Fuego. El primer tramo de la isla se tornó un tanto aburrido por los paisajes monótonos que presentaba. Y llegamos a Río Grande pasando una enorme restinga y rocas que esconden la boca del río. El Club Náutico Ioshlelk Oten fue nuestra casa durante una semana. Compartimos asados, truchas a la parrilla y las mejores anécdotas. Del club salimos con la pilas recargadas a navegar por primera vez en kayak la costa este de la isla. Así pasamos lugares con barcos hundidos como el Duquesa de Albania, estancias históricas como la Policarpo y lugares remotos como Península Mitre. Ya por éstas latitudes los bosques de Lengas estaban por todos lados. El paisaje cambió y cada vez se puso mejor. La Cordillera de los Andes se hizo presente y entramos al canal de Beagle para navegar las aguas fueguinas por última vez el 27 de Enero de 2010. En Tierra del Fuego vivimos una de las peores situaciones arriba de los kayaks al ser embestidos por una tormenta que nos sorprendió en pleno cruce de la Bahía Aguirre. Fueron 12 horas casi parados en el mismo lugar para luego retroceder en busca de una playa segura.

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Pero todo esto quedó en el olvido aquel 27 cuando escoltados por los amigos de Eco Deportes de Ushuaia, la Prefectura Naval Argentina con nuestras familias y otras embarcaciones navegamos hacia el muelle de la ciudad más Austral del Mundo, Ushuaia. Para recibirnos estaban las autoridades de la ciudad y la Prefectura. Será un momento que recordaremos por siempre.

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Kayak

LAGUNA Y GLACIAR SAN RAFAEL, TRAVESIA ENTRE LOS FIORDOS CHILENOS

mayo 26, 2020 — by Andar Extremo0

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La travesía San Rafael se desarrolla en el Parque Nacional San Rafael, no solamente se disfruta de los témpanos, sino también de la flora, la fauna, y toda la geografía. está travesía se lleva a cabo en la región de Aysén en las heladas aguas de los fiordos chilenos. Nota de la Revista Andar Extremo nº 31 Mayo/Junio 2014

Por Claudio Magallanes texto y fotos para Aguahielo Expediciones

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“Cuando el viajero se detiene, deja de existir” (Will Ferguson. Escritor canadiense).
“Antes de iniciar el viaje, es momento de la ansiedad, es momento en que se te vienen imágenes a la cabeza, recuerdos de expediciones anteriores y que tratan de construir la idea de cómo será esta nueva experiencia de vida que estás a punto de realizar.
No es nerviosismo por asociarlo a algo peligroso, sino el nerviosismo de ver un río nuevo cada vez que se lo recorre. Es el nervio asociado, más que nada, a la emoción, a la ansiedad de estar ahí, de querer entrar al agua, de querer bajar ese nuevo río que cada vez es diferente, tiene una ola más, un hoyo menos, una curva más y que hay que aprender a manejarlo.”

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Para las personas que no han hecho kayak antes, es interesante ese primer momento descendiendo el río, que por un lado presenta menor dificultad por el hecho mismo de estar yendo a favor de la corriente y teniendo la dinámica propia y el flujo mismo del río como apoyo para ir avanzando y ganando espacio. Pero por otro lado, también están presentes los imprevistos de esas mismas corrientes y rápidos que van agregando cierta tensión al recorrido.
El kayak, de alguna forma, brinda la satisfacción de poder observar lugares jamás tocados. Esta actividad, literalmente, no deja huellas. Se siente como hacer un vuelo raso por esos impresionantes lugares.

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El primer día de navegación logramos llegar a Punta Exploradores, lugar que era nuestro primer objetivo.
Generalmente sucede que cuando uno camina por una calle por la que ha pasado cientos de veces en vehículo, percibe que es otra calle. Esto responde a que el verdadero sabor de un viaje no está en la distancia, sino en la mirada.
El segundo día, la idea es poder remar más o menos la misma distancia que el primero. Son aproximadamente 25 Km., pero un poco más expuestos porque salimos de la protección de la bahía y entramos en los fiordos. Y ahí sí se requiere un poco más de condición física porque remamos sin paradas, aproximadamente durante tres horas, por una zona donde no hay playas.

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La Patagonia se mostró benévola y fue mostrándonos otro paisaje, diferente del que habíamos visto al comienzo. Ahora aparecían por fin los fiordos, por lo tanto fue un buen ajuste a lo que iba a ser el tercer tramo, que sí iba a ser un día muy duro.
Este viaje presenta a quien lo emprende la oportunidad de desarrollarse como persona, incluso como atleta y deportista, en un montón de aspectos. Primero, si tenemos en cuenta el aspecto físico, aquí uno se ve desafiado. Es un viaje que dura cinco días, de los cuales uno está remando aproximadamente cuatro. Por otro lado, la Patagonia tiene un clima impredecible y eso también a uno lo desafía física y mentalmente.
A ninguna de las playas que se encuentran en este trayecto se puede acceder a pie ni a caballo. Estos tipos de playas están en la terminación de zonas de tierra con bosques muy tupidos, con una vegetación muy cerrada y solamente se puede llegar a ellas y disfrutarlas si vamos por el agua.

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“Al ser este un viaje bastante específico convives con personas que buscan lo mismo. Te permite relacionarte, conversar largamente por las noches o incluso mientras se rema, para pasar el rato. La remada puede ser un poco larga, así que esto también te brinda entretenimiento. Entonces al final, uno tiene un millón de experiencias compartidas en estos cinco días de viaje.”
El segundo día de travesía, también conocimos Península Quesahuen, un lugar que aparece y desaparece con las mareas, que de a ratos es península y de a ratos un grupo de pequeñas islas. A la distancia se ve insignificante, pero una vez que uno se detiene en este lugar, cuenta con una perspectiva sin precedentes.

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“Definitivamente me declaro devoto, creyente, de la ley de la sincronicidad y son momentos o pasajes como este, los que fortalecen mi fe: la hora del día perfecta, el lugar perfecto, el personaje perfecto. Todo converge para vivir este momento: terminar este segundo día en la casa de Don Romilio.
Este señor es prácticamente un ermitaño, una persona que vive sola en una casa bastante abandonada, alejado de la suerte de la civilización, salvo por el barco que cada 4 meses va y le lleva provisiones. Por un lado es triste verlo en las condiciones de desamparo en las que se encuentra y saber que ni siquiera las rondas médicas de los pueblos cercanos llegan hasta ahí para ayudarlo. Y por otro lado también es muy bonito ver la generosidad con la que él recibe a la gente. Es muy valioso que una persona te acoja en circunstancias como estas, en las que uno viene navegando también en soledad. Tuvimos un lindo encuentro. El nos ofreció su casa, nos brindó el calor de la estufa y de una buena conversación y es una persona que vamos a recordar como un personaje de este viaje inolvidable.”

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Escuchar la lluvia golpear el techo de lata del establo de Don Romilio, a miles de kilómetros de la civilización, es estar en el aquí y en el ahora. Es tomar consciencia real del tiempo y del espacio.
El tercer día es una remada más de persistencia y aparte de eso, se suma la ansiedad de querer llegar a la Laguna San Rafael. Si todos los factores se dan, si el grupo se maneja bien, si las corrientes y los vientos no dicen otra cosa se puede llegar ese mismo día. Sin embargo, es un tramo bastante largo.
Ese día hay marea corta, no se va a poder remontar el Río Témpanos, ya que el desgaste va a ser tremendo. Lo mejor que se puede hacer en esos momentos es descansar por lo menos 5 horas hasta que cambie la marea. La llegada al parque va a ser un poco más tarde de lo previsto.

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Finalmente, podemos entrar nuevamente al agua. Venimos remando lentamente y justo detrás de una roca, al rodearla, aparece el glaciar. Ese momento, en que uno se ve enfrentado a esa laguna es verdaderamente sobrecogedor.
Es maravilloso estar ahí y conocer todo lo que el parque propone, que es mucho más que el glaciar y los desprendimientos. Es un área enorme donde habitan al menos el 75 % de las especies de líquenes que hay en el mundo. Es una oportunidad única, ya que es un parque que recibe apenas doscientos visitantes al año.
El cuarto día, la idea es poder entrar a la laguna y maravillarse con eso. Puede estar muy brava, con viento o puede estar calma como una taza de leche. Cualquiera de las dos condiciones va a hacer que esta experiencia sea única, irrepetible y quede plasmada en la memoria de quienes la viven hasta que dejen este mundo…

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La posibilidad de recorrer el Parque Nacional Laguna San Rafael de esta manera, no viéndolo desde un catamarán o desde un barco, sino pudiendo estar ahí, bajando y recorriendo sus senderos y remando entre los témpanos es una posibilidad verdaderamente única. Aunque poder hacerlo demanda un poco, física y psicológicamente, vale la pena porque es un paraíso terrenal.
La mentalidad de este viaje es que pase lo que pase, todo suma a tu vida. Manteniendo esa actitud, se logra un disfrute permanente. Esta travesía no es un producto, es una enseñanza. Es una toma de consciencia, es darse cuenta que vives en unos de los países más hermosos del planeta.

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Participantes de esta travesía:
Rolando Toledo (Aguahielo Expediciones)
– Michel Vidal (Guía Aguahielo Expediciones)
– Matías Celedón (Periodista y escritor)
– Alberto Bitrán (Empresario)

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La Laguna San Rafael, abarca 123 km2 de sup. y está dentro del Parque Nacional Laguna San Rafael. Al norte, la laguna se conecta con el canal Moraleda a través de varios golfos y esteros. Al sur y al este limita con el istmo de Ofqui y la península de Taitao. Al sur de la laguna se encuentran los Campos de Hielo Norte. La laguna es de origen proglaciar, pues se formó por el retroceso del glaciar San Rafael, en la cabecera de los Campos de Hielo Norte. Fue descubierta el 21 de noviembre de 1674 por el explorador Bartolomé Gallardo, en un viaje mientras navegaba desde Chiloé hacia el Estrecho de Magallanes.
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Mountain Bike

TANZANIA en Bicicleta, Alberto Meza

mayo 24, 2020 — by Andar Extremo0

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Alberto Meza estuvo casi dos años recorriendo África. Por su filosofía de viaje, no pagá hoteles, lo hace sin sponsors y sobrevive con dos dólares por día. Esto le permite tener un contacto más profundo con los países y sus culturas, y le permite narrar experiencias únicas metiéndose dentro de la vida de cada lugar que pasa. Nota editada en la revista Andar Extremo n°31 Mayo/Junio 2014

por Alberto Meza textos y fotos drugomon@yahoo.es

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En migración solo me sellan el pasaporte y me dan un recibo. El oficial Me advierte que no lo pierda. A esa hora de la tarde no tengo ganas de pedalear. Prefiero descansar allí y continuar por la mañana. Le pregunto al oficial de migración si es posible acampar en su predio. Me permite armar mi carpa debajo de un quincho.
Hace bastante calor y tengo hambre. Tengo unos pocos meticais (moneda de Mozambique). Los cambio shillinges tanzanos. Un hombre me pregunta si quiero cambiar dólares. El cambio es 1700 shillinges x 1 dólar. Me dicen que puedo comer chips and eggs (tortilla de papa) con 1700 sh. Luego viene un policía muy prepotente a inspeccionar mi bicicleta. Nunca hay que mostrar enojo cuando los policías quieren demostrar autoridad. Es mejor sonreír y fingir amabilidad si el procedimiento molesta. En un minuto constata que todo está en orden. Conservando la misma actitud le pregunto dónde puedo comer algo. Señala un lugar. Me acompaña. Me pregunta si hablo swhilhi. Le digo que no sé ni jota pero que quiero aprender. Pregunto palabras y anoto. Se suma otro policía. Me corrigen la pronunciación. Quiero saber lo más importante: caro, barato, cerca, lejos, cuánto cuesta, hoy, ayer, mañana, etc. Se vuelven totalmente amables. Uno toma mi cuaderno y anota frases muy útiles. Le digo que tengo mucha hambre.

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Comprando comida
Veo ollas en el fuego. Me dicen los policías que una señora vende comida. Conjugo palabras. Miminjaa. Yo hambriento. Ngapichakula. Cuanto costar comida. La señora me dice el precio. 3000 shillings (18$) por un tortilla de papa, es caro, me lo dicen los policías. Respondo: chakulagari. Asante. Comida cara. Gracias. A mí alrededor ríen a carcajadas. Mis amigos me dicen que ella cree que tengo mucho dinero y por eso el precio. Busco en mi casero diccionario dos palabras: Mimimaskini. Yo pobre. Me dicen que podemos compartir los gastos para que todo sea más barato. Antes de comer pregunto si es posible conseguir un poco de agua para bañarme.
Cuando termino, la comida está lista. Devoro mi porción de tortilla y me doy un lujo: una gaseosa. Luego los policías me llevan a caminar por el pueblo. Me invitan un choclo asado. Supongo que no me va a gustar, pero no lo rechazo y hago bien porque es exquisito. Paso la noche en el patio de migración. Vienen varios a merodear. Escucho la palabra musungo (así le dicen a los blancos. como es de noche no se dan cuenta que soy negro) y sé que hablan de mí. Por la mañana me despido de los policías y comienzo a pedalear.

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Un mal momento
A Muanga, la primera ciudad tanzana, llego después de pedalear 4 horas. Encuentro un cuerpo de bomberos y les pido permiso para poner mi carpa, pero me lo niegan. Entonces me dirijo a la policía y pido hablar con el comandante. Aparece dos horas después. Le pregunto si es posible acampar en el patio de su comando, pero él, muy alterado, comienza su interrogatorio. Por qué, para qué, dónde está su autorización para viajar por el país, dónde está la carta de su gobierno y una serie de estupideces más. Pregunta muy enojado y tres oficiales me rodean. En ese momento me arrepiento de haber ido allí. Me pongo nervioso y el comisario se exalta. Le muestro de nuevo mi pasaporte. Le digo que sólo soy un turista viajando en bicicleta. Le señalo el sello que dice Tanzania, le muestro el recibo de la visa, le pido disculpas por molestarlo y le digo que me voy. Mira el recibo y se toma el trabajo de llamar a la frontera. Pregunta acerca de mí. Hablan en swahilli. Su cara cambia.
Corta, y su tono de voz es otro. Ahora habla con amabilidad. Sonríe, me dice que no hay problema para acampar y me pregunta si tengo hambre. Le indica a un oficial que guarde mi bicicleta en el garage del destacamento y me pide que lo acompañe. Me lleva a un restaurant y me dice que pida lo que quiera. Sólo pido unas papas, pero él agrega a la lista, gaseosa, pollo, cordero, ensalada y un grande jugo de frutas. No objeto sus órdenes, pero pregunto el precio por las dudas. Me responde que todo corre por su cuenta. Ataco el plato. Hablo poco y asiento a todo lo que me dice. Cuando voy por la mitad del plato, pregunta si quiero más. No lo dudo. Digo que sí. Me traen más papas y más pollo. Limpio el plato. Él charla con unos amigos. Al rato viene su hija y me llevan a un bar. Ahí me invitan más gaseosa, helados y torta.
Agradezco todo el tiempo. Su hija dice que no es nada. Ella es muy divertida y su carácter le hace honor a su nombre: Happines.
Mientras bebe su segunda copa de vino, el jefe de policía me regala 10.000 shillingues. (60$) Los rechazo. Digo que mi política es no pagar hoteles ni restaurantes, pero que tengo dinero para viajar. Ambos insisten rotundamente. Los acepto. Luego de ese bar me llevan a otro. De nuevo comidas y bebidas. Les cuento las cosas raras que me sucedieron en el viaje. Se hace medianoche y se me cierran los ojos. Me llevan a la estación de policía. Cuando me despido, les doy un fuerte abrazo y digo: asante y kuaheri: Muchas gracias y adiós.

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Dar Es Salam
Llegar a Dar es Salam me toma cinco días. Como varios tramos de la ruta estaban siendo reparados, pedaleo por improvisados caminos de tierra donde los camioneros, como en otras oportunidades, me bañan de tierra. Los pequeños pueblos que encuentro siempre son una oportunidad de sumar palabras de swahilli. Nunca falta el que quiere saber cuánto dinero tengo. A esto respondo dos palabras: mimimasquini. Yo pobre. Cada vez que llega la noche pido permiso al dueño de alguna quinta, o maestro de una escuela, para descansar dentro de su terreno. Ninawezakupumsikahapa?. Puedo descansar aquí. Por las noches ceno el típico ugali. Es la polenta nuestra, pero blanca y con la consistencia de una masa. Se lo acompaña de sucumawiki, una salsa que se prepara con las hojas de la planta del poroto. Se la come con la mano. Otras veces pruebo mchellenamarague: arroz con porotos. Los crocantes mandazis(buñuelos) me aseguran combustión en el estómago y fuerzas en las piernas.
En los mercados rurales me aprovisiono de comida. Pregunto precios: shillinguin´gapi? Siempre intentan engañarme. A pesar de ser negro como ellos, no tienen piedad e intentan cobrarme el triple. En swahilli caro es ghari. Repito esa palabra muchas veces. Responder en swahilli hace que los precios bajen de a poco. Con una sonrisa siempre ofrezco menos de lo que me piden, y ellos con otra sonrisa en la cara pretenden estafarme. Cuando me alejo recién me dicen el precio real.

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Dar es Salam no es una capital demasiado interesante. A metros de la costa se concentran las oficinas de los ferrys para ir a Zanzíbar, los bancos, casas de cambio y los cibers de deficiente servicio. Internet en Tanzania es superlento. Me vuelvo histérico tratando de enviar mails. Cuesta 1500 sh (9$) la hora. También por ese lugar están los hoteles donde paran los mochileros. Los precios por noche van desde 5 dólares para arriba. Camino y veo precios. Me acerco a las oficinas de los ferrys. Hay varias, una pegada a la otra. El más barato cuesta 40 dólares y tarda 45 minutos en llegar a las paradisíacas playas de Zanzíbar. En una agencia me dicen que si llevo clientes me bajarán el precio, pero que me cobrarán por la bicicleta. Hago la cuenta mentalmente. 200 dólares en 4 días. No me convence gastar el presupuesto de 2 meses en 4 días. Recuerdo el Yucatán Mexicano, del archipiélago panameño San Blas, de las caribeñas costas colombianas, y de las turquesas costas mozambicanas. Ya había visto varios paraísos costeros. Les respondo que lo pensaré. Me siguen una cuadra tratando de convencerme.
Caminando encuentro mercados. Me gusta la atmosfera. Toda clase de cosas nuevas y usadas se encuentra allí. Me compro rodajas de caña de azúcar por 100 shlls (0,60$) y camino.
Busco repuestos para la bicicleta pero en este país los repuestos son antiguos y los arreglos los hacen a los golpes. No tienen llaves para extraer platos y todo es a mazazos. Me vuelvo loco cuando quieren pegarle a mi bici. Los detengo a gritos, pero alcanzan a darle unos. No entienden los que les digo pero sí que están cometiendo un pecado. Pongo mi bici en un costado y hago el arreglo por mi cuenta. Le pongo un eje común y queda bien.

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Un lugar para acampar
Por la tarde busco un lugar para acampar. Pido un espacio en el patio de la municipalidad, pero me reciben muy mal. Un señor me dice que era posible pasar la noche en la terminal de colectivos de Ubungo, que está a 7 km de allí. Llego de noche un poco asustado porque si bien hay gente caminando, las calles son muy oscuras. Al entrar en la terminal me piden que pague un ingreso, pero digo que voy a la policía y me dejan pasar. En la comisaría hablo con el comandante, un oficial muy serio. Le explico que viajo en bicicleta, que es muy tarde para buscar un alojamiento y le pregunto si es posible acampar allí. Le muestro mi pasaporte y eso lo convence. Ante la mirada de la gente armo mi carpa y me doy una gran ducha con mis dos botellas de agua.
Dando una vuelta por la inmensa terminal, conozco a Viviano, una persona muy noble. Cuando pregunto el precio de una tortilla, lo aumentan 3 veces. Viviano me advierte que lo real son 1500 sh. (9$). Quiere saber de dónde soy e insiste en invitarme una tortilla y una gaseosa. Él tiene un negocio en la terminal. Cuando termino de comer vamos a su negocio, y aunque intenta regalarme algunas cosas insisto en pagarlas. Me ofrece alojarme en su casa, pero prefiero quedarme en la policía. Al día siguiente me lleva a ver otras partes de Dar es Salam y me resultan interesantes. Paso tres días en la capital tanzana. Las tres noches acampo en la policía cuyos agentes muy amablemente me reciben día tras día.
La real África aparece cuando encuentro algunas aldeas de masáis y varios de ellos caminando al costado de la ruta con sus bastones y sus orejas con agujeros grandes. Me piden que me saque una foto con ellos para después pedirme 5 o 10 dólares. Contesto que tener una foto con mi bicicleta cuesta una de sus decenas de vacas. Se enojan. Dicen que son pobres. Les contesto que en Argentina cualquier persona que tuviera más de 100 vacas no es pobre.
En los pequeños poblados me siguen matando con los precios. En un puesto callejero, después de comer una tortilla de papa, intentan cobrarme 5000 shilligues (casi 30$). Les digo que el precio real es 1500, pero ellos insisten en que pague 5000. Les respondo que no había problema en pagar 5000 sh, pero que iría con el policía que estaba al frente porque él me había dicho que el precio real eran 1500. Se miran desconcertados. Cuando me levanto de la mesa, me dicen con una sonrisa: ok, onlyforthis time 1500.
En la ruta, todos los días me asombro al ver a hombres llevando pesadas bolsas cargadas de carbón en sus antiguas bicicletas sin cambios. Pienso que con el equipo adecuado ellos podrían ganar el tour de France fácilmente.

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Palabras de estímulo a mis hermanos africanos
Por las tardes comienzo a padecer las lluvias. Una tarde estaba tan empapado que pido un lugar para descansar en una escuela secundaria. El director me recibe cordialmente. Me dice que no hay problema y que hace unos años ya había recibido a otro que viajaba en bicicleta igual que yo. Me habla sobre sus alumnos. Muchos varones y pocas mujeres. Cuenta que en la mezcla de cultura africana y musulmana malentendida, la mujer está condenada a la casa y a la cocina, pero que poco a poco el número de mujeres aumenta en la escuela. Me pide que, por la mañana, antes de despedirme, diga unas palabras a sus alumnos.
Supuse que sería en un aula, pero al día siguiente, cuando ya me había preparado para partir, veo unos 300 chicos en el patio. Me asomo. El director les habla. Cuando me ve, me llama. Me dice que ellos ya saben quién soy y que les diga unas palabras. Caigo en un lugar común y les digo que nadie puede decidir por ellos sobre qué hacer con sus vidas, que cualquier cosa que quisieran la podían conseguir. Que sólo había que salir e intentarlo. Que se caerían muchas veces, pero que todo lo que vale la pena en la vida requiere esfuerzo y no debían darse por vencidos. A las mujeres les dije que sabía cuánto estaban luchando por ir a la escuela todos los días.
Que sabía que era muy duro, pero que el que la situación sea tan adversa les mostraba cuán fuertes que eran. Y que cuando alguien les dijera que sólo servían para lavar los platos y tener hijos, estudiaran más duro, porque esas personas eran estúpidas que no habían conseguido nada y tampoco querían que ellas lo consiguieran. Les dije que la fuerza estaba es sus corazones y que la usaran para convertir sus sueños en realidad. Que todo era posible si se lo proponían. Todas tenían una sonrisa en la cara y cuando terminé, chicas y chicos me aplaudieron.

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Gente que vale
Otra tarde de lluvia torrencial pido alojamiento en otra secundaria. Me reciben 6 alumnos. Piden autorización para que pueda quedarme y luego me ceden su cuarto para que descanse. Me invitan a cenar shima con pescado seco. Me cuentan que sus casas estaban muy lejos y que por eso vivían allí durante el ciclo escolar y que sembraban maíz y porotos para comer ya que sus familias eran muy pobres y no podían enviarles dinero.
Cultivaban una parcela y lo que comían lo tomaban de allí. Me cuentan que estaban en exámenes finales y que estudiaban todo el día para conseguir buenas notas y aspirar a becas que daba el gobierno para ir a la universidad ya que de otro modo sería imposible pues la universidad es privada. Se tomaban lección entre ellos y también se daban ánimo. Uno de los seis ya había terminado la escuela y era maestro. Me dice que su sueño era ser doctor pero que la universidad era muy cara y que ahorraba mucho porque, según su cálculo, trabajando durante 5 años y con la media beca que intentaría conseguir del estado podría ir a la universidad.
Había otro de quince años y hace cuatro que vivía allí. Hablaba inglés y francés. El inglés lo había aprendido en la escuela, porque en Tanzania en la primaria todo se enseña en Swahilli y en la secundaria todas la materias se enseñan en inglés, pero el francés lo había aprendido por su cuenta. Me dice muy convencido que debía ir a la universidad para conseguir un buen trabajo y poder ayudar a su familia que vivía en una aldea muy pobre y que todo lo que pudiera aprender lo ayudaría a mejorar.
Siendo tan jóvenes tenían muchísimo para enseñar. Me acompañaron hasta la tranquera. Estaban asombrados de mi viaje y yo lo estaba de su fortaleza. Me despidieron rezando en árabe y deseándome la mejor de las suertes.

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En los alrededores del Kilimanjaro
Al acercarme al área del Kilimanjaro, los paisajes son cada vez más impresionantes. Fotografío montañas y valles. En algunos caseríos, niños se arremolinan para verme. Les saco fotos y se asombran al verse en la cámara. Muchos lugares son auténticos paraísos. Los masáis, permanentemente arreando a sus vacas, caminan al costado de la ruta. La mayoría de ellos son altos y musculosos.
Cuando llego a Moshi me acosan varios agentes de turismo y me ofrecen escalar el Kilimanjaro por sólo mil dólares por 4 días de tour. Como se dan cuenta que es caro para mí, me ofrecen el Monte Meru por 700 dólares. Me dicen que el precio es muy barato y que incluye todo. Les digo que lo pensaré y todos me dan su tarjeta.
Arushaestà a 50 km de Moshi y es una ciudad más turística desde donde se contratan excursiones y safaris. Me quedé varios días caminando por sus calles y sus mercados. Me alojé en un barrio muy humilde y todos los días desayunaba chainamaziwa: té con leche con ricos mandazis (buñuelos) crocantes. Alejarse del centro de la ciudad e internarse en los alrededores y mercados locales es una excelente oportunidad de conocer la real África, ya que mucha gente, cuando piensa en África, sólo imagina leones, elefantes y jirafas, y luego, cuando vuelven a sus países dicen muy orgullosos que conocen África por haber hecho un tour de cuatro días y por haberse sacado un par de fotos con animales.

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Antes de llegar a Kenia
La frontera con Kenya se encuentra a 120 kms de Arusha. Pedaleo durante ocho horas. Son mis últimos kilómetros en Tanzania. Como estoy muy cansado, pienso acampar en unas aldeas masáis, pero no veo mucha amabilidad. Además los masáis piden dinero todo el tiempo, cosa a lo que los acostumbraron los turistas de los tours. El día anterior cuando tomaba un descanso al costado de la ruta, se me acercan tres niñas masáis de diez o doce años con grandes piedras en las manos. Me exigen dinero amenazándome con arrojarlas. Me gritan: money! money!. Cuando digo que no tengo dinero, una me arroja una piedra que da en la bicicleta.
Varios hombres masáis miran lo que ocurre y no hacen nada. Amago con bajarme de la bicicleta. Ellas se alejan un poco, pero vuelven a atacar a piedrazos. Bajo de la bicicleta, tomo un palo y corro detrás de ellas. Escapan gritando. A los 200 metros otros niños que salen de la escuela me arrojan piedras. Persigo a uno y casi lo agarro. Decido pedalear rápido hasta a la frontera.

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Llego casi de noche. Un par de kilómetros antes unos policías me detienen. Les pregunto si puedo acampar allí pero me dicen que es peligroso, que era posible que me roben. Me recomiendan un hotel. Les cuento que no pago hoteles. Les digo que había dormido varias veces en las estaciones de policía y que intentaría quedarme allí, pero me advierten que sería imposible.
Al costado de la ruta se ven muchos camiones. Es la misma escenografía de casi todas las fronteras del mundo. Está bastante oscuro. Pregunto por la policía. Varios chicos comienzan a seguirme. Otros me gritan muzungo. En forma de advertencia, siempre pregunto por la policía y digo que busco a mi amigo el teniente o capitán e invento el nombre. Eso ahuyenta a los ladrones. Me doy cuenta que las miradas y los rostros cambian.
En la estación de policía, pregunto por el jefe. Pido permiso para acampar. Le digo que no necesito nada, solo estar cerca de ellos, por seguridad. Lo piensa durante unos minutos. Lo convenzo al mostrarle los nombres y teléfonos de los comandantes de una decena de comisarías donde había descansado. Le cuento que cómo shima con azúcar. Se ríe. No lo puede creer. Para ellos eso es incomible. Luego me muestra un lugar para acampar.
Era mi tercera vez en ese país. Al día siguiente voy a migración. Me sellan la salida de Tanzania. Compro unos chapatis con los pocos shillingues tanzanos que me quedan. Me informan que migración Kenya está cerca. A 50 metros puedo ver un cartel que dice: You are entering in Kenya.

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NieveTrekking

ALASKA A PIE EN SOLITARIO, ANTONIO DE LA ROSA

mayo 22, 2020 — by Andar Extremo0

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EXPEDICIÓN IDITAROD ALASKA, Antonio de la Rosa es el primer Español y la tercera persona en completar la Ruta Iditarod de 1700 kilómetros que realizan los trineos de perros y que es una de las más aisladas y duras travesías invernales que se pueden hacer en el planeta. Nota central de la Revista Andar Extremo nº 31 Mayo/Junio 2014

Por Nacho Cembellín texto y fotos
Fuentes diario el mundo España y crónica diaria de Antonio de la Rosa

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El 2 de marzo de 2014, cuando el sol comenzaba a brillar en el horizonte de la diminuta localidad de Willow, en Alaska, 72 mushers, con sus trineos y más de 1.100 perros, tomaban la salida de la Iditarod, la carrera de trineos más famosa del mundo, que cruza Alaska de lado a lado: 1.700 kilómetros. Apenas unos minutos después, un español, a pie, con trineo pero sin perro, cruzaba la misma línea de salida. “¿Y ése?, ¿Llega tarde?, ¿Dónde va?”, se preguntaban algunos lugareños que se rezagaron un poco tras el comienzo de la prueba. Se llama Antonio de la Rosa, un español de madrid de 44 años que acaba de convertirse en el primer ibérico -y tercero del mundo- en seguir el mismo recorrido de la archifamosa carrera… pero a pie y en solitario.
Exactamente 43 días después de tomar la salida, un Antonio exultante aunque agotado llegaba a Nome. “He disfrutado cada minuto y cada kilómetro, tanto que ahora es difícil acordarse de los días malos, de las interminables cuestas arrastrando un trineo con 90 kilos desde el principio, la mitad al final, pero siempre con la motivación y determinación de llegar al final si no me pasaba nada grave”.

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Pero llegar hasta ahí no ha sido nada fácil. La abundancia de nieve y las continuas montañas de poca altitud fueron lo más duro las primeras semanas de ruta, ya que las huellas de los trineos de perros que pasaron un mes antes por esas tierras quedaron prácticamente borradas por la nieve nueva. A pesar de ello, fue mejorando el ritmo, y en los últimos días avanzaba más de 60 kilómetros diarios, tirando de su inseparable trineo.
“Las dos primeras semanas fueron durísimas. Las condiciones del terreno (menos nieve de la esperada, y en ocasiones tramos enteros cubiertos de barro y piedras) hicieron que avanzara muy despacio, mucho más de lo previsto”, explica.
En esta aventura, Antonio está completamente solo. “Llevaba un teléfono para oír música al principio, pero lo perdí. Intenté deshacer parte del camino, 10 kilómetros, a ver si lo encontraba, pero tres horas para nada, no apareció. El resto del camino, he ido escuchándome a mí mismo y el deslizar de los esquís”, cuenta. De hecho, el sobrecogedor silencio es una de las cosas que más destaca Antonio de la experiencia. “Es impresionante. Si dejas de andar o de moverte, el silencio es absoluto. Ni un ruido, quejido o susurro. Sólo, de vez en cuando, un cuervo gigante. Allí estas realmente sólo”, explica.
Y es que en los más de 1.600 kilómetros que ha recorrido, ha cruzado algunas pequeñas poblaciones (de entre 40 y 300 personas, las más grandes), pero fuera de la ruta, nadie. “Bueno, no. Un día me encontré por la tarde a un tipo medio indio, medio esquimal, en mitad de la ruta, con su moto de nieve averiada. Estaba mal vestido, y a 30 kilómetros del pueblo, así que tenía muchas posibilidades de pasar una muy mala noche, o algo peor. Le dejé mi teléfono para que llamara a un amigo mecánico que le vino a buscar y se fueron. El tipo sólo llevaba una botella de whiskey para sobrevivir, no sé qué hubiera hecho si no me lo hubiera encontrado”, recuerda Antonio.

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La Iditarod de Antonio es muy distinta de la que se hizo famosa en España cuando perdió la vida tratando de rodar imágenes allí Félix Rodríguez de la Fuente, en 1980. Ahora, cada musher pasa años preparando la carrera, lleva 16 perros y tarda entre 9 y 11 días en recorrer los 1.700 kilómetros que separan Willow Lake de Nome. Antonio tenía previsto tardar, a pie o esquiando, unos 21 días, pero sus previsiones se vieron un tanto truncadas al inicio de la expedición.
“El principio avanzaba muy despacio. Para llegar a Rainy Pass -el punto más alto del recorrido- tardé un día en hacer 10 kilómetros, y tuve que montar hasta poleas para poder subir el trineo. Pero después he ido a mucho mejor ritmo, unos 50 kilómetros cada día, lo que supone unas 12 horas arrastrando el trineo.Se iba haciendo muy duro, pero esto se recupera en España con unos buenos chuletones de la Sierra Norte de Madrid, unas cañitas y un cocido de mi madre”, explica Antonio, que no pierde la sonrisa, ni la cabezonería, ni un sólo segundo.
Menos complicado se le hizo al bombero en excedencia y aventurero de nacimiento, la zona más solitaria de la prueba, la que separa la pequeña localidad de McGrath hasta Ruby, más de 300 kilómetros en los que no tuvo ningún contacto humano, y donde sólo pasó por tres pequeños pueblos mineros abandonados, donde había algunas cabañas de madera derruidas y maquinaria, donde miles de personas vivían en estas tierras llevados por el trabajo en las minas y la fiebre del oro.

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Su rutina comenzaba cada día al amanecer, cuando salía de la tienda y el saco, desayunaba y comenzaba a tirar del trineo -de unos 90 kilos de peso- colina arriba, colina abajo. “Hace ya muchos días que pasaron los mushers con sus perros, así que como ha nevado después, no queda apenas huella, pero sí he recogido algún envoltorio de comida. La ventaja es que tengo la ruta muy bien señalizada, es casi imposible perderse”, explica. De hecho, gracias a la paja abandonada por los de la carrera -para que los perros duerman sobre ella-, Antonio pudo dormir “algo más calentito” varios días.
Hacía frío, ha llegado como hasta25 grados bajo cero, pero como estabaen constante movimiento, y llevaba buena ropa y material, la verdad es que de eso no me quejo, frío no he pasado salvo unos días esta última semana, que he tenido algunas tormentas que han sido un suplicio”, señala. Y por si se encontraba compañía no deseada en la solitaria ruta, no se separaba ni un metro de su spray de pimienta. “Aquí hay tres tipos de osos: el negro, el grizzly y el gran blanco. Los dos primeros hibernan hasta mayo, por lo que no debería encontrar ninguno. Los blancos, que no hibernan, era posible encontrarme alguno en el último tramo de la ruta, pero no los he visto. El spray de pimienta parece funcionar a unos 10 metros de distancia, porque su olfato es muy sensible, así que lo llevo siempre colgado a la cintura, porque no sabes lo rápido que pueden llegar a correr estos bichos”, dice.
Por el camino ha visto huellas de lobo, algún alce y wapitis -unos ciervos gigantes, del tamaño de caballos percherones-, incluso águilas calvas, “pero allí la vida se despierta en primavera”.
¿Y ahora que acaba de cruzar la línea de meta? “Una cerveza. Lo que más echo de menos es estar en un bar con los amigos y tomarme una cerveza”, dice Antonio. Sin embargo, no tendrá mucho tiempo para relajarse. Después del verano, sigue empeñado en embarcarse en otra aventura similar: cruzar el Atlántico, en solitario y a remo, por la ruta Senegal-Guyana Francesa. Nada menos que 4.700 kilómetros por una zona que los marineros denominan el “Everest de las rutas transoceánicas” por sus fuertes mareas y grandes olas.
“La diferencia entre lo posible y lo imposible está en nuestras manos”, explica. “Y si no lo intentas, no lo consigues nunca. Estoy física y mentalmente preparado para abordar estos retos, así que… a por ello”, cuenta. “Así que ahora a cambiar el agua en estado sólido por agua en estado líquido. porque ir solo no significa no estar acompañado”.

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Crónica del viaje por Antonio
El 9 de marzo luego de 7 días de caminata, ya sin equipo de foto y filmación, los últimos días han sido los 2 días mas duros que he tenido, medias de 10 km día, con pendientes inhumanas, pero por fin estoy en la parte mas alta del recorrido. Aquí en Rainy Pass, que no es un colladito sino 30 kilómetros de terreno sube-baja constante a casi 1000 metros de altitud, con vientos fuertísimos y temperaturas medias de -25 centígrados, esta noche la escarcha en el interior de la tienda era espectacular.
El 16 de marzo, en Nikolai recordó que un conocido Musher Donald Bowers, con varias participaciones en el Iditarod de Alaska, dijo que los trineos que consiguen llegar con éxito a Nikolai habrán pasado la parte más dura y técnica de la prueba y tienen muchas posibilidades de llegar al final en Nome!!!YA Estaba allí con UN TERCIO DE LA EXPEDICION realizada.“En estos 13 días, de los cuales 6 han sido en la absoluta soledad, arrastrando l trineo de 80-90 kilos por zonas de tierra, vegetación, rocas en incluso 1 día con gran subida de temperaturas por barro y charcos, por fin estoy en Nicolai, a 50 millas de Mcgranh. Bien de animo, fuerzas y para adelante, manos y pies fríos todo el día, espero que las condiciones de nieve de aquí en adelante mejoren y por fin pueda DESLIZAR con los esquís, aunque mi trineo esta bastante perjudicado por los continuos golpes”.

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El 18 de marzo luego de dos días duros, con nieve en abundancia y noches realmente frías por la luna llena Antonio relataba “La condensación en la carpa me mantiene toda la ropa húmeda y no he podido dormir en las 2 noches, con lo que aprovechare mi paso por Macgran, único lugar medianamente habitado de todo la expedición, para hacer una paradita merecido de medio día, estoy realmente agotado y necesito recuperar fuerzas y secar la ropa”
El 27 de marzo luego de una semana de no cruzarse con nada en 300 kilómetros, ha llegado a Ruby, pequeño pueblo de unos 60 habitantes en la orilla congelada del río Yukon. Continúan las montañas, aunque pequeñas, pero ha sido la semana que mas ha disfrutado, el sol radiante cada día, los atardeceres y las frías noches, viento del Norte constante , todo a sido especial.
Ha podido caminar y a veces esquiar, a pesar de que las nevadas de la pasada semana taparon las huellas de los trineos de perros, con bastante regularidad y a un ritmo de maratón diaria, incluso realizando una jornada pletórica en el día 26 de marzo de 62 kilómetros para llegar a Ruby, récord personal en esta expedición.
Durante el recorrido ha pasado por algunos antiguos pueblos mineros abandonados, que tuvieron su auge en los años 20. También ha seguido la huella de lobos por más de 100 kilómetros. Le esperaba una dura semana de 350 kilómetros a orillas del río Yukon para llegar a Unalakleet, en el Pacifico.
El 2de abril, tras 5 días y más de 230 kilómetros sobre el río Yukon, con un sol radiante durante el día (aunque nunca llega a calentar) y muchísimo frío en las noches por la humedad del río congelado, se dirige hacia la costa. Lo separan de Unalakleet, 145 kilómetros y varias montañas.

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Intenta recorrer diariamente unos 50 kilómetros, y para ello debe hacer 12 horas de actividad. Con la dureza del recorrido Antonio contaba “ He perdido peso aunque no paso hambre, pero sobre todo noto que me falta fuerza y energía, no hay milagros, además me despierto en las noches varias veces por el frío, aunque la moral sigue intacta. Esto se recupera en España con unos buenos chuletones de la Sierra Norte de Madrid, unas cañitas con los amigos, y unos cocidos y tortillas de patata de la mami, je,je”
Posiblemente la media de kilómetros baje en los próximos días, se planteaba parar un día completo para cargar baterías de cara a la recta final. Parece que en la costa no había nieve, sólo hielo y estepa, con lo que se teme que se hará durísimo.
El 4 de abril llegaba a UNALAKLEET, primer pueblo costero de la expedición, solo le quedaban420 kilómetros hasta Nome. Antonio al llegar a este poblado comentaba “Creo que estos últimos han sido los mejores días desde el comienzo, me he tomado un medio día de descanso en una pequeña cabaña de seguridad Iditarod para protegerse en días de tormenta durante la carrera de los trineos de perros o si algún nativo la necesita cerca de Kaltag , donde he tenido que firmar en la pared como todos los que han pasado por allí ..y he cargado las pilas a tope, el terreno muy bonito y variado, mezcla de bosque, senderos sobre ríos, turba, bastante favorable a pesar de haber subido un par de montañitas, buen tiempo, y aunque las mañanas son frías, las tardes son increíbles y todos estos días lo ultimo que veo son las puestas de Sol sobre el Oeste, la dirección de Nome, buena señal”

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Llegando a la costa empiezan las zonas sin nieve, por suerte el sendero por estar mas pisado mantiene lo justo para esquiar pero como suponía le esperan unos 200 kilómetros donde faltara nieve en su mayoría, con fuerte viento del Norte, y nada de vegetación, solo turba y más turba, con lo que no será muy fácil.
El 6 de abril le faltaban dos días para llegar a Shaktoolik desde Unalakleet a unos 65 kilómetros. El primer día ha tenido que subir varias colinas junto al mar, que como esperaba estaban bastante escasas de nieve. Las temperaturas rondaban entre los -17 y – 22 grados y un viento congelador del norte que soplaba constante a unos 50 Km por hora. En una de las jornadas más frías de toda la travesía Antonio comentaba “me he tenido que poner ropa que aun no había usado, Goretex, plumas, doble guante con manopla y aun así he tenido que usar las bolsitas calienta manos que traía, infernal”
Pensaba continuar unos kilómetros mas pero decidió parar a dormir en el colegio de este pueblito, aprovisionarse y luego partir para el norte por la costa a través de 80 kilómetros con un viento terrible.
El 8 de abril llegó a Koyuk las temperaturas han bajado a -20ºC, y dos días mas tarde arribo a Elim, otro pequeño pueblo de la costa , solo le quedaban n 200 kilómetros para terminar la expedición, por camino del Oeste hacia Nome.

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Ha tenido sin duda los días mas duros de toda la travesía, fundamentalmente desde Unalakleet a Koyuk, donde se enfrento a condiciones muy adversas, mucho frío, fuertísimo visto polar del Norte y escasez de nieve en algunas.
Por otro lado también estaba preocupado porque parecía que el trineo pesaba más que al principio y Antonio se le estaban acabando las fuerzas, sumado el problema es que el trineo estaba rajado por la parte de abajo, y esto lo frenaba mucho y además se le metía nieve compacta dentro. A tal situación Antonio comentaba “Le he intentado reparar pero no funciona muy bien, con lo que estoy hecho a la idea de arrastrarlo como esta, y cada 3 horas vaciar unos 6 a 8 kilos de nieve helada que le entran”
El 12 de abril a tres días de la meta arreglo el trineo con un “calituning”, rajándolo hasta atrás para que no acumule nieve y con un trozo de trineo roto que se encontró lo colocó por dentro, esto no freno el acceso de total de nieve pero lo limitó. Los días soleados y las temperaturas “agradables” de -15 lo fortalecían para e tramo que le quedaba.
El 15 de abril de 2014 Antonio de la Rosa había terminado, estaba en Nome, estrecho de Bering. Se convertía así en el primer español en y confirmado uno de los únicos, 2 mas en el mundo (ninguno la ruta Norte) que han recorrido en solitario y sin asistencia con esquís y a pie las 1049 millas, casi 1700 kilómetros de la Iditarod Trail desde Willow, Anchorage.
Ha necesitado 43 días para recorrer esta inhóspita, dura, blanca y extraordinaria parte del mundo, donde ha disfrutado cada kilómetro de las interminables cuestas arrastrando el trineo con 90 kilos.
Y como muestra el ultimo mensaje de antoni0 “!Esta expedición va por vosotros, Graciasssss!!!! Y luego agregó “Pero esto no es mas que un 50% de mi proyecto 2014…como muchos sabéis en unos meses, y mi cabeza ya esta allí, estaré intentando cruzar el Atlántico a remo y también intentaré el polo sur en solitario”

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LA IDITAROD ALASKA
En 1925 la difteria asolaba la ciudad de Nome. “Nome llamando… Nome llamando… tenemos un brote de difteria… no tenemos suero… requerimos ayuda urgente… Nome llamando… Nome llamando” rezaba el mensaje telegráfico desesperado que atravesó la fría tundra. Esta mítica carrera tiene su origen en este hecho y que motivó que un grupo de hombres y perros en relevos llevara a Nome las 3000 dosis de suero necesarias para salvar a la población. No había otra manera de hacer la ruta que con trineos tirados por perros. Fue el último relevo el que más fama alcanzó, el musher Gunnar Kaasen y sus trece perros liderados por el perro castrado Balto. En esta historia y como suele ocurrir en casi todas, hay claros y oscuros donde dos perros y dos hombres se disputan la gloria de la hazaña. Hablo de los perros Balto y Togo y del musher Seppala y su ayudante Gunnar Kaasen.

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Leonhard Seppala era reconocido en Alaska como el mejor musher y criador de perros de trineo allá a principios del siglo XX. Como criador mantenía una férrea selección donde sólo los mejores permanecían en el equipo de élite, el resto de perros a los que él consideraba peores, eran castrados y relegados a tareas de menor importancia. Togo nació en algún momento de 1915 o 1916, hijo de Suggen el siberiano líder del clan de Seppala y de una hembra llamada Dolly. Fue el único perro de la camada, pequeño, con aspecto de zorro, a veces hosco y según el propio Seppala siempre travieso. Su primer dueño lo devolvió a la edad de los seis meses harto de sus travesuras. Fue regalado esta vez a una señora que quería tener un perro de trineo como mascota pero repetidas veces escapaba volviendo al criadero de Little Creek. Seppala resignado, consintió quedárselo dejando al aún cachorro correr libremente en los largos recorridos que les eran encomendados. El animal, posiblemente por la edad y su espíritu inquieto, molestaba al tiro mordiendo las orejas de los perros y escapando en piruetas mientras era increpado por el musher. Harto de la situación y ante la preparación en noviembre de un viaje a Dime Creek, Seppala ordenó dejar encerrado al animal dentro de una empalizada de más de dos metros y de la cual pasados dos días de su marcha podría ser soltado. Sin embargo en la noche del día que Seppala partió, el perro logró saltar la empalizada quedando enganchado de una pata boca abajo. Una vez suelto, dicen que no reparó en la herida y salió disparado perdiendose en la noche.

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Seppala había acampado en Salomon. Cuando partió por la mañana, creyó que el grupo había captado el rastro de un ciervo pues tiraba con una fuerza inusual. Cuando subió el sol y amainó un poco el viento, vio por delante lo que parecía un zorro corriendo delante de ellos. Sin embargo sus ojos no podían creer lo que estaban viendo, era Togo el que alegre, marcaba el ritmo metros adelante. Sorprendido, vendó la pata del animal y no le quedó más remedio que ponerle un arnés y colocarle en una de las posiciones más atrasadas que es donde se colocaba a los perros más inexpertos. Sin embargo el perro volvió a sorprenderle pues demostró un saber estar y una determinación que le harían llegar a las primeras posiciones al final del día. Tenía tan sólo ocho meses y se convirtió en el líder indiscutible en poco tiempo más. Las crónicas dicen que es posiblemente el perro más viajado, calculandose unos 8.000 km.de recorridos por la fría Alaska. Nunca llegó a pesar más de 22 kilos y sin embargo es el perro que más mito alberga de cuantos han corrido en Alaska. Sin embargo las mieles de la historia serían concedidas por la prensa a Balto, del cual hay una estatua en el mismo Central Park de Nueva York y es quizás injustamente el perro más famoso de la historia.
Aunque inicialmente se pensó en un sólo grupo de perros que recorriera los más de 1.300 km que separaban Nenana de Nome y que tan sólo un musher, Seppala, lo completaría, el comité de crisis que se formó decidió en última estancia salvar la distancia dicha en 20 relevos de musher y perros. Sin embargo Seppala se había anticipado y recorrió gran parte del recorrido pidiendo a Kaaser, que mantuviera un equipo de reserva, ese del que hablaba al principio donde se encontraba el bueno de Balto Seppala recorrió 260 millas, el esfuerzo fue tal que Togo, con cerca de 10 años de edad,q uedó inválido para el resto de su vida. Atarvesaron la parte más dura y compleja de la ruta y por eso hoy en día son reconocidos como los mayores, que no únicos, héroes de tan tremenda gesta. Sin embargo la sociedad y la prensa de la época vio en Balto y Kaaser a los auténticos héroes y durante mucho tiempo fueron los únicos reconocidos. La causa viene dada porque fueron el último relevo que llegó con el salvador suero a Nome. Parece ser que la prensa de la época vio un ejemplo de superación en Balto, un perro castrado por no ser considerado inicialmente apto para la tarea del tiro de trineo. Al parecer Balto llegó como líder después que el verdadero líder se rompiera una pata y tuviera que ser sustituido. Después el imaginario colectivo y la ayuda inestimable de la factoría Disney hizo el resto.
Actualmente los perros que han corrido la Iditarod o los perros usados por el ejercito americano, son acogidos en casas de particulares que ven con orgullo poder dar un final digno y tranquilo a estos pequeños héroes.

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QUIEN ES ANTONIO DE LA ROSA
Antonio de La Rosa ha corrido centenares de carreras de aventura. Si tienen memoria fue unos de los ganadores del Desafío de Los Volcanes en 2005, en 2013 estuvo entrenando en la Patagonia Chilena y recientemente como vimos en esta nota cruzó Alaska a pie.
Este año (2014) tiene planeado cruzár el atlántico en una embarcación a remo de 8 metros, desde Senegal a las Guayanas Francesas en solitario y en Noviembre de 2014 piensa hacer caminando el polo sur desde bahía Hércules al polo.
El cruce del Atlántico le llevará unos 4700 km de remo, en unos 50 días y la logística de navegación le demanda llevar comida liofilizada y fresca, también intentará pescar algo para nutrirse. Llevará una desalinizadoras eléctrica de bajo consumo que funciona con unas baterías con placas solares para poder hidratarse, lleva medios de comunicación como radio vhf y teléfono satelitál por si hay una emergencia o para informarse sobre el clima, tiene intención de remar 12 horas y las otras doce horas dormir o simplemente descansar. Todo va a depender de la climatología si puede remar remará 12, 14 o 16 hs, los días que tenga viento de cola remará más

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“Alaska. Doctor en Alaska es lo más recurrente que escuchas cuando meses antes decidimos ir a Alaska. Sin embargo Alaska para mi se antojaba y así sigue siendo, como una de las últimas fronteras. A ver, fronteras quedan pocas salvo aquellas que nos inventemos aunque yo creo que seguramente haya lugares impresionantes y salvajes en lugares remotos de Rusia y China, el problema es que no existen en nuestro imaginario porque no los hemos podido ver. Somos la generación de las imágenes, hemos crecido con imágenes, tantas que a veces pienso que han condicionado demasiado nuestra imaginación. Me pregunto que imaginaba un explorador de hace un par de siglos ante lugares de los cuales jamás había visto, oído o leído absolutamente nada. Creo, y esto es un pensamiento, que tanta información nos limita, o quizás me limita. No lo se, como decía solo es un pensamiento.
Alaska germinó en mi imaginación gracias a una película con banda sonora incluida. Into the Wild dirigida por Sean Penn y con música de Eddie Vedder. Respecto a Jon Krakauer recomiendo que leán de él en la wiki para que descubrán a un personaje que ha navegado entre ser leñador, montañero, pescador y escritor.”
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www.aventuradelcali.com

Nieve

Siberianos de Fuego, Hugo Flores

mayo 16, 2020 — by Andar Extremo0

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Hugo Flores cría y entrena perros de trineos desde 1991 en el Centro Invernal Las Cotorras en Ushuaia, Tierra del Fuego. Hoy, con 126 perros entrenados todo el año para expediciones o competencias, cuenta con el criadero más grande de Argentina. En Andar Extremo, una entrevista a su creador. Nota en la Revista Andar Extremo 37 Julio/Agosto 2015

Por Andar extremo y Hugo Flores Fotos: Sergio Llamera

En el corazón de Tierra del Fuego se encuentra el mayor criadero de perros de trineo de Argentina.

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Cómo surge tu relación con los perros de Trineos?
Mi relación con los perros de trineo data del año 1986 cuando pude ver los perros polares argentinos, que fueron sacados (para mi echados) de la Antártida. Ellos llegaron a Ushuaia y tuve la suerte de conocerlos en el valle de tierra mayor. En esa época tenía 21 años y pude estar con ellos sin saber que eran los últimos ejemplares. Esta raza la realizaron los veterinarios de Ejército Argentino con cruzas de nórdicos. A partir de razas de perros acostumbrados al rigor de la zona Polar Ártica y luego de 30 años de trabajo, el Ejército Argentino desarrolló una raza para trabajar en las difíciles condiciones de nuestra Antártida.

Cómo eran esos canes?
Austeros, audaces, sumamente inteligentes y de un instinto admirable, estos espléndidos animales recorrieron los hielos desde 1951 hasta que el Tratado Antártico de Protección del Medio Ambiente (TAPMA) firmado en España en 1991 que había decidido que debían retirarse o sacrificarse. Así es que fueron llevados principalmente a Ushuaia y a Uspallata, Mendoza. Desde ese momento quede atrapado por leer sobre expediciones a la Antártida Argentina y comencé a leer libros de expedicionarios como “Atrapados en el hielo”, expedición irlandesa de Ernest Shacketon y 27 tripulantes. También leí sobre los primeros hombres noruegos en llegar al polo sur con perros nórdicos y, la catastrófica expedición del inglés Scott quien muere en el polo sur con sus tripulantes. Desde ese momento quede fascinado con los perros nórdicos y saber más de ellos, pero lo tenía que llevar a la práctica.

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¿Cuánto hace que tenés criadero?
En realidad me regalaron un ejemplar Siberian Husky y fue llamado Yagan, nombre aborigen de esta tierra. Con él jugábamos con mis hijos en la zona norte de Río Grande en un trineo de madera para chicos. Mis hijos varones tenían 7 y 5 años. Desde 1991 estoy criando siberianos, hace 23 años comencé con ellos en la isla de Tierra del Fuego.

¿Cómo te iniciás en el mundo de las competencias?
En ese tiempo era empleado de un banco muy reconocido de aquí, y en mis tiempos libres me dedicaba a correr en un descampado junto a mi Siberian Husky tirando un trineo con mis hijos arriba. Era mi pasión jugar con ellos y ver la alegría de esta bestia que gozaba correr y empujar. Vi una raza audaz, noble, y muy compañera de mi familia. Desde allí comencé a rescatar perros en Río Grande, junto a mis hijos tomábamos perros de la calle q tenían aspectos de nórdicos y en realidad eran Siberian Husky perdidos o abandonados. Algunos ejemplares eran de gente conocida y se los pedía para que tiraran de un carro con rueda (invento mío) que llevábamos a la playa y en la arena seguíamos con juegos. En ese momento era el único que hacia ésta actividad y fui invitado a la carrera del fin del mundo que se realiza en Ushuaia, en los valles donde se encuentran los centros invernales. Desde allí, en 1998, comenzaron mis carreras en trineo. Mis siberianos eran y son tan bellos que fueron elegidos para la tapa de anuncio de la carrera, como así de una marca de comidas para perros que nunca recibí ni una bolsa.

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¿Cuál es la cantidad máxima de perros que tuviste?
En la actualidad tengo el criadero más grande de perros de trineo, tengo 126 perros. (140 perros en mayo de 2020)

¿Cómo es tu relación con cada uno de los perros?
La relación es muy personal y muy cercana. Al margen de que siempre tuve la jauría más grande de Sudamérica, elegí vivir con ellos en un valle mágico, alucinante, tan bello como salvaje. Turistas de todo el mundo vienen a verlos, ya que ellos son muy conocidos. La relación que me une es de nobleza, y a la vez de descubrimiento de su potencial como líder de equipo o como perro de resistencia. La relación es muy estrecha, es de segundos, minutos y horas juntos, creo que saben también de mi pasión por ellos.

¿Qué tiempo le dedicas diariamente?
Desde las 8 de la mañana a las 6 de la tarde, es muy cerca el trato debido a su limpieza, hidratación y alimentación pero a veces se alarga. Como es una jauría grande algunos necesitan más atenciones, como también si hay hembras con crías o cachorros en crecimiento o en juegos de entrenamiento libre. Prácticamente el tiempo es todo para ellos.

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¿Qué actividad realizan los perros diariamente para estar en forma?
Ya desde su cruza, debido a que llevo años criando, tengo una línea de perros Siberian Husky muy fuertes y nobles y también otra línea de perros denominados Alaskan husky o Alaskanos, estos en realidad son mestizos debido a que poseen sangres de perros nórdicos pero fueron cruzados con perros de caza o lebreles para lograr más velocidad en las carreras o más atención. Ellos pueden levantar velocidades desde hasta 35 kms x hora. La edad recomendable para que un perro de carrera de trineo logre un buen rendimiento es a partir de los 2 hasta los 9 o 10 años, aunque depende de las competencias y exigencias que hayan tenido durante su desarrollo. La edad óptima donde el perro tiene una madurez mental es a los 6 años de edad, pero depende mucho de las técnicas de entrenamiento, alimentación, afecto y exigencias.
En cuanto a los entrenamientos cada competidor utiliza sus criterios, en mi caso utilizó una rutina comenzando con 3 km en verano, en donde coloca 12 perros en el tiro y se hacen trayectos cortos pero rápidos, luego se van agregando de a 2 km por día. El plan que usa es de 4 días de entrenamiento por 3 días de descanso. A medida que van progresando se les va agregando más kilómetros hasta llegar a 25, tratando de hacer esta distancia en una hora. El entrenamiento prosigue cuando al caer la nieve se coloca el trineo, es donde ya el equipo desarrolla una sincronización de paso y velocidad, la cual será aplicada en la carrera. Una estrategia que utilizo es entrenar de noche debido a que los perros corren más concentrados pudiéndose lograr resultados muy significativos.

¿Hacés salidas con turistas?
Sí, es mi trabajo diario, formo equipos de 7 a 12 perros según las condiciones del suelo. Si hay mucho hielo pongo menos perros y llevo dos personas. Si hay mucha nieve pesada coloco más perros. Esto también está relacionado con el equipo que tengas además de su entrenamiento, y también influyen tus accesorios, como los arneses que se les coloca, cables super resistentes y un trineo que se aguante golpes en el hielo como derrapes. Las salidas son nuestro sustento, tenemos que trabajar organizados y logar buenos objetivos que tienen que ver con la nutrición de ellos, como así el buen trabajo en equipo para logar un atractivo para los turistas que son muchos en la época de invierno en trineo y también en verano. Soy el único que hace esta actividad debido a que mis perros nunca paran, con un carro con rueda doy un recorrido mas corto para que no pierdan su estado y sus músculos estén tan bien oxigenados como elásticos. También es buena época para entrenar perros jóvenes que no pudieron tirar trineos en invierno con turistas por estar en desarrollo de estructura ósea.

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¿Realizás travesías personales con los perros?
Las travesías las realizamos personales o con alguna producción de documentales. Tenemos mucho trabajo y debemos generar el sustento diario para poder sostener a todos ellos. Las travesías nocturnas son con grupos de 6 turistas y constan de un paseo nocturno sorteando dificultades en el valle. No lo hago masivo.

¿Qué proyecto tenés para el futuro?
Formar nuevos valores perdidos respecto a la juventud y a los niños. Debido a que la vida está cada día más rápida para todos, trato de mostrar mi actividad a los jóvenes para que sean responsables con sus animales y con los animales que no son de su familia. También comparto espacio de mi tiempo con chicos especiales, y chicos con problemas sociales. Sería importante recibir apoyo de algún sector para formar una escuela y proyectarse con los niños a que conozcan diversidades de actividades con perros, perros de trineos, perros guías para niños ciegos, perros rescatistas, perros de terapia. Esto lo hago con mi voluntad, y mi equipo de ayuda q tengo, no recibo nada de dinero de ningún sector y sólo genero todo esto en base a el trabajo diario que es eterno. También está en mi mente poder salir a correr una carrera afuera. La última la hice en Canadá Quebec en el año 2010 pero desde los cambios económicos de mi país se me imposibilita salir, debido a tantas trabas. Es complicado transportar una docena de perros y conseguir ayuda para dos colaboradores. Nuestros viajes al extranjero se hicieron sólo con aportes de nuestro bolsillo y a pesar de eso, en los campeonatos que participamos estuvimos en los podios en Bélgica, Canadá, Perú y Chile.

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LOS PERROS DE RESISTENCIACOMO MODELOS PARA AUMENTAR EL RENDIMIENTO DE ATLETAS HUMANOS
A veces los perros son el modelo. Mike Davis, un veterinario de EUA, ha estado siguiendo y estudiando los perros de Aliy Zirkle y Allen Moore, tomando muestras sanguíneas y biopsias de musculo.

Para qué?
Parece increíble pero la Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación de Defensa DARPA estaba muy interesada en mejorar el rendimiento de sus soldados sobre todo en cuanto a resistencia y capacidad de recuperación y por una serie de estudios previos se dieron cuenta que en el mundo de las carreras de larga distancia para perros podrían tener la solución. Actualmente se están dedicando más de 1,5 millones de dólares a este proyecto.

Es descabellado?
Un perro de trineo bien entrenado tiene un máximo VO2, una medida para captar y usar el oxígeno de 200 (mililitros de oxigeno por kilo de peso por minuto). Lance Amstrong en¨ su mejor momento¨ daba una medida de 85 y se le consideraba un superhombre. Estos Alaskan Husky pueden mantener su VO2 al 50 % durante varios días, el equivalente a trabajar con el corazon de Lance Amstrong en un puerto de montaña pero durante horas y horas…

Dónde está el secreto de estos animales?
Tienen varios:
1. el metabolismo de las grasas es en ellos muy eficiente. La grasa en sí produce mucha más energía, casi el doble que los hidratos de carbono. Además no genera tanto calor residual con lo cual se evita el sobrecalentamiento durante el ejercicio. Una dieta de un 60% de grasa en un humano lo mataría en poco tiempo. A ellos no.
2. el corazón aumenta sin problemas hasta el 50% después de unos pocos meses de entrenamiento constante
3. el número de mitocondrias en el musculo de las mejores líneas de perros es un 70% superior al de cualquier persona y un 50% mayor que en los animales no entrenados.
4. son tremendamente sensibles a la insulina, necesitan muy poca para mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Esto es vital para un órgano muy importante: el cerebro.
5. reparan los tejidos dañados desde microlesiones musculares hasta ulceras gástricas a una velocidad muy superior a nosotros, aún en ambientes de estrés.
6. Son capaces de desviar el flujo sanguíneo hacia los músculos y cerebro retirándolo en gran parte del resto de vísceras. Eso es lo que nos pasa a nosotros en momentos de estrés muy intenso. La diferencia es que ellos pueden mantener esa situación durante días mientras que nosotros si la mantenemos más allá de unas pocas horas pasaríamos a necesitar hígado nuevo, riñones….

Ha llegado a algún avance el DARPA?
Ya se han materializado lo que llaman los ¨entregables¨ desde una flavonoide vegetal que aumenta el número de mitocondrias en el músculo llamado Quercetina, hasta un sistema de refrigeración para los soldados fabricado por Avacore.Technologies.
Esto resulta muy interesante incluso para la industria farmacéutica, ya no sólo para mejorar la resistencia a la fatiga y la autoreparación, sino para entender el mecanismo de enfermedades tan frecuentes como la diabetes o las lesiones cardiacas.

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SIBERIAN HUSKY Y ALASKAN HUSKY
Los Siberian Husky originarios de Siberia del Norte, probablemente desciendan del lobo. Esta raza fue desarrollada por una población emparentada con los esquimales, los “Chukchis”. En 1909 se introdujo en Canadá para participar en carreras, aunque el primer estándar data del año 1930, fundándose el primer club americano en 1938, siendo reconocida la raza en 1966 por la FCI (Federación Canina Internacional). En nuestro país, ingresan a la isla de Tierra del Fuego en el año 1982, adaptándose perfectamente en esta zona por su semejanza al clima original.
La otra raza es el Alaskan Husky, originario de Alaska, EE.UU. Su origen se remonta a principios del siglo XX cuando los conductores de trineos de Alaska, los “Mushers”: realizaron el cruzamiento de perros indios locales con perros deportivos de diversos orígenes Es uno de los perros más resistentes y con más performance del mundo, teniendo una participación de más del 90% en las competencias. El Alaskan Husky mide entre 45 y 55 cm y su peso va de 18 a 26 kg. La velocidad que llegan a alcanzar en las carreras es de 25 a 27 km/h. A pesar de ser muy costosos la mayoría de los participantes se inclinan por estos ejemplares, pues aunque es un perro más liviano y estilizado con una contextura muy atlética, desarrollan un trabajo espectacular, siendo un gran corredor y superando ampliamente al Siberian Husky por su velocidad. Esta raza ingresa a Tierra del Fuego en el año 1993 con la llegada de competidores extranjeros.

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AYUDA A SIBERIANOS DE FUEGO
Mi criadero denominado SIBERIANOS DE FUEGO, sólo recibe 20 bolsas de alimento a través de Nestlé Purina Propalan, pero se necesitan 65 mensuales de 21 Kg. Si deseas colaborar contáctate con nosotros. Adopta un ejemplar y lo publicamos junto a tu Facebook
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Estamos ubicados en el Km. 3017 de la ruta nacional N° 3 en centro invernal LAS COTORRAS, con el nombre del el criadero SIBERIANOS DE FUEGO. A metros del cerro castor, centro de ski alpino, USHUAIA, TIERRA DEL FUEGO ARGENTINA.

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MDQ para Todo El Mundo, Entrevista a Eugenio y Culini 2005

mayo 6, 2020 — by Andar Extremo0

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En el año 1989 comenzaron con un programa de cable en Mar del Plata, para difundir los deportes que les gustaban, sin siquiera imaginarse hasta donde podían llegar. En 2005 con la revista Andares antecesora de Andar Extremo le hicimos una nota, donde entre risas y anécdotas nos contaban su historia.

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¿Qué actividades hacían antes de hacer TV, es decir, cuál era su sustento y cuáles sus actividades de esparcimiento?

Eugenio: Arrancá Culini!
Culini:
En realidad ninguno de los dos tuvo mucho (risas)
Eugenio: Las actividades eran las mismas que ahora, con la diferencia que ahora las televisamos. Era viajar, tratar de conocer el mundo, tratar de vivir experiencias como todo surfista. Te viene del alma, cosas que te hacen sentir que estás vivo, es lo mismo que hacemos ahora pero con una camarita en la mano.
Culini:
En realidad nos juntamos a hacer el programa que me propuso Eugenio. Él arrancó unos años antes. El espíritu del primer programa y el del día de hoy es el mismo, básicamente la espina dorsal del programa es la misma.
Cuando Eugenio me lo propuso era porque los dos viajábamos, teníamos la pasión por viajar y buscar. No disponíamos de plata como para hacer viajes de vacaciones, sino que era la aventura de conocer. Eso a nivel gustos. Cuando Eugenio me propone hacer MDQ, empezamos a hacer lo mismo que hacíamos pero filmando, básicamente la misma historia. A nivel trabajo, antes de hacer las filmaciones, tratábamos de traer cosas del exterior, si las tablas estaban baratas traíamos tablas y las vendíamos, así podíamos seguir viajando.
Eugenio: En realidad, en un momento el sustento eran nuestros padres y desde que pudimos empezar a hacer eso que dice Culini, llegar a un lugar de viaje donde las cosas eran baratas para venderlas acá y poder volver a viajar. Era viajar como mochilero tal como viaja un surfista, sin nada más que una tabla, poco peso, poca plata y tratar de ganar con el viaje al regreso. Imaginate que Bali o cualquier otro lugar, en esa época, era una cosa regalada para el cambio y comprar por ejemplo máscaras de madera que salían $1 o $2 y acá las vendíamos a $200. Pagabas el pasaje y podías llegar a sacar una diferencia, era como un trabajo más que placentero.
Culini:
Eso en los viajes. Acá trabajábamos en changas, yo trabajé en la barra de un boliche un tiempo.
Eugenio: Sí, hasta que se lo llevaron mamado! (risas)
Culini:
Laburé un tiempo nomás, y luego trataba de hacer changas. Si cerraba una farmacia y le sobraban cepillos de dientes -un ejemplo que pasó- salía a vender los cepillos de dientes. Así tenía disponibilidad de tiempo y podía seguir haciendo lo que más me gusta que es el surf.

¿Cómo fue desarrollándose el programa?
Eugenio: Cuando empezamos en el cable poníamos ganas, garra y plata para hacer el programa y además teníamos que vivir! Me acuerdo cuando me pude comprar la primer cámara -en cuotas- tenía que ir a filmar cumpleaños de 15 para poder pagar el espacio que el cable te vende, si no pagábamos te levantaban el programa. Entonces teníamos que salir a filmar fiestas de 15. Me acuerdo que teníamos un farolito con un pedalín de moto, ese era el reflector. Lo asocié a Culini para filmar las fiestas y de golpe… vi en el medio del vals todo sombra y a Culini con el farolito en la mano conversando con una mina.
Culini:
Le arruiné la fiesta! (risas)
Eugenio: La idea de hacer un programa en TV, fue básicamente tratar de vivir de lo que nos gustaba, de disfrutar del deporte que practicaba y que más disfruto. Antes de hacer el programa fabricaba parafina, accesorios para tablas, manos anfibias, manos de ranas, pitas -correas de las tablas-, trataba de rebuscármela pero siempre ligado al deporte que amaba y que amo.

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¿Se imaginaron alguna vez que iban a estar en televisión abierta con tanta audiencia? ¿Era ese el objetivo o se fueron dando las cosas…?
Eugenio: Mirá, al principio, en realidad, no pensábamos que podía llegar a trascender más allá de los límites de un cable local de Mar del Plata. Eran 400 abonados y 200 enganchados, entre los que también nos encontrábamos nosotros, o sea que éramos 601.
La idea era ponerle MDQ Surf, que era el nombre original y no Mar del Plata Surf, porque MDQ es la sigla aeronáutica, la sigla I.A.T.A con la que se conoce Mar del Plata en el exterior. Bueno, obviamente que nadie sabía que MDQ era Mar del Plata. Después fue conocida por el programa y de tanto machacar que MDQ es la sigla de Mar del Plata, poco a poco se fue dando a conocer. Al principio decías MDQ Surf y nadie decía que era de Mar del Plata y esa fue en parte la idea, no ponerle el nombre de la ciudad porque si algún día llegábamos a romper la barrera del cable y podíamos llegar a Necohcea, a Miramar o a cualquier otra ciudad vecina evitaríamos que la gente diga: ¡Ah, es un programa localista, que lo único que hace es hablar de Mar del Plata! Pero nunca, nunca soñamos llegar a tanto, no soñamos con salir en un canal de aire local, mucho menos salir por la cadena de cable a nivel nacional y ni hablar cuando entramos en Canal 9 -en esos momentos Azul Televisión-, no lo podíamos creer, y mucho menos en el 2001 cuando entramos en canal 13 y todavía no lo podemos creer. Seguimos viviendo un gran sueño… hasta el día que se aviven, tal vez nos despierten y nos digan: ¡Hey! ¿Hey! ¿Televisión? ¿Qué 13? Vayan a laburar, que se tienen que despertar (risas)
Culini:
Sobre todo, también, el hecho de poder hacerlo en familia. Somos 4 hermanos que estamos viviendo en Mar del Plata, los 4 estamos trabajando a fondo. Está mi hermana que hace los guiones, “chicho” edita y musicaliza en general el programa, nosotros editamos los viajes y mi vieja -por supuesto- que está ahí dirigiendo la batuta. Es un placer. Es una especie de milagro, si lo planeás y decís: por favor que salgan las cosas así, creo que no llegás a pedir tanto. Si te ponés a pensar, realmente es algo totalmente atípico, que no existe, trabajar en familia, entre todos, haciendo un programa que realmente nos gusta… no es lo que nos toca de turno.
Eugenio: Sobre todo la posibilidad de trabajar con nuestra madre en un país donde a los 40 años te consideran viejo no? Te ven como una persona descartable, que no tenés nada para ofrecer. Creo que esto la hace sentir más que viva, a los 73 años poder estar de co-conductora, de conductora o de líder de la batuta en un programa que mira gente joven y de diferentes edades, no sólo la hace sentir viva, se siente súper llena, se siente joven, sino que también le demuestra a la gente que a partir de los 73 años o de los 80, si tenés ganas podés hacer algo. Claro que tenés que tener suerte, pero demuestra que una persona de 70 años no es vieja no es descartable. La esperanza está para todos, no es ni fue millonaria, ni es la hija de Susana Giménez ni de Mirtha Legrand, no es ninguna famosa que digas: ¡bueno tuvo el camino más fácil!

¿Actualmente, en sus vidas fuera de la TV, practican surf? ¿Con qué frecuencia?
Culini: Yo sí y Eugenio también, los dos. Ahora trabajamos bastante…
Eugenio: Estamos ahora en plena edición de los viajes, es muy lindo hacer el programa, es lindo viajar y conocer el mundo. Pero de golpe tiene su tiempo de post-producción y estando al aire, esos tiempos te privan de poder hacer cosas que hacías, no todo es color de rosas… la gente te dice: ¡Yo los envidio, lo único que hacen es viajar! Y no, también nos sentamos a editar. Como MDQ es artesanal, aunque da la imagen que no, es muy artesanal y lleva tiempo. Cuando viajamos somos nuestros propios camarógrafos, no llevamos guionistas ni nada, los viajes los hacemos a capela y con una camarita de mano y después cuando volvemos lo editamos nosotros, porque nadie mejor que el que viajó para poder recopilar y sacar extractos de cada una de las partes del viaje.
Culini:
Y seguimos surfeando también…
Eugenio: En los viajes surfeamos también… cuando vamos a lugares de olas. Por ejemplo ahora estuvimos en Panamá, en Boca de Toro y ahí aprovechamos para meternos y disfrutar del mar y siempre que queda un hueco, por supuesto, es bueno mojar las escamas.

3

¿Surfean a nivel deportivo, o sólo por gusto?
Eugenio: No competimos ahora, lo hacemos por placer. Culini en su momento compitió y ganó varios campeonatos, yo en su viejo momento también competí… En el ‘91 salí campeón argentino con 30 años, justo había venido de un viaje de Hawai y estaba en un buen estado para lo que era el nivel nacional en ese momento. Obviamente que ya no podría competir porque de 4 personas, saldría último y barrenando. Aquel era un momento en que se necesitaba gente que se inscriba en las competencias, nunca me interesó la competencia, sino que me gustó el deporte por el deporte y el practicar surf, no con un tiempo y horario para meterte al agua a una serie de 20’ o una de 15’, y cuando estás en lo mejor de la serie tenés que salir porque tiene que entrar el próximo grupo. En ese momento competía porque se necesitaba gente para difundir un poco los torneos y bueno… siempre estuve dispuesto a colaborar con el crecimiento del surf argentino.
Y Culini a pesar de que compitió durante un tiempo y ganó varios campeonatos es un excelente surfista, decilo vos dale…
Culini: ¡No, no, para! (risas)
Eugenio:
Es un excelente surfista de buenas olas, yo lo he visto correr -más allá que sea mi hermano- olas muy grandes en Puerto Escondido o en Indonesia. Y más allá de los campeonatos, que a veces no denotan un nivel de competencia sino una suerte de momento, de haber recibido la mejor ola que te puede jugar a favor o en contra el nerviosismo que puedas o puedan tener tus competidores…. Surfear libremente, el Free Surf, Culini realmente es uno de los tipos que admiro como surfea, porque…
Culini: Parece mi hermano… (risas)
Eugenio:
No, de verdad, yo como lo critico a veces, le digo la verdad también.
Culini: Sí, surfear es una pasión de siempre.

Cambiando de tema… la televisión es un medio masivo que les habrá permitido conocer un montón de personas. ¿Qué anécdotas recuerdan?
Eugenio: Por ejemplo cuando hacíamos cable en Mar del Plata, lo contactamos a Jaime Torres, nos hicimos amigos, vino a casa, y después yo fui a ver la Pacha Mama a Jujuy. Son esas cosas que colaboran a sentirte afortunado por hacer este laburo, conocés gente valiosa. Así como en el medio hay gente que realmente mejor tirarla que encontrarla, gente que se cree Dios porque trascendió la barrera de aparecer en la caja boba, hay gente muy valiosa y no mediática como Jaime Torres, que es un ejemplo, es alguien que siempre quise conocer.

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¿Cuándo salen de vacaciones suelen ir a lugares convencionales o siempre tienen ese espíritu que los conduce a lugares alternativos y poco conocidos?
Culini: Cuando tenemos algo de vacaciones, por lo general, yo me quedo en Mar del Plata, como viajamos bastante con el programa, me quedo acá para también surfear y curtir un poco la ciudad, los amigos y la familia. Y sino viajes de surf, de olas…
Eugenio: Yo tengo hijos, Culini es soltero no tiene hijos, viene zafando. Yo me casé joven, a los 38 (risas), tuve una nena que hace poquito mostré en un programa, ya tengo dos…
Culini:
Parece que va a ser generacional MDQ! No? Ojalá!…
Eugenio: Y con mis hijos… bueno, no he tenido la suerte de tener el privilegio o el tiempo y el dinero para tomarme vacaciones adonde me gustaría ir con ellos, pero no serían los mismos destinos que hago con Culini porque sinceramente son lugares que no convienen. Meterte en una tribu de los Masais o Los Hadzsave o ir al Tinku, en Bolivia, son lugares muy peligrosos de verdad. Más allá que nosotros viajamos y conocemos, nos damos cuenta del verdadero peligro que existen en estos lugares porque entrás pero no sabés si salís. Más allá de que algún deporte no sé, como el paracaidismo o el vuelo acrobático, es más la apariencia de riesgo que las probabilidades de riesgo real, sabés que no te va a pasar nada. Pero lo otro es jodido, hay malaria y te pueden clavar un flechazo o una lanza envenenada si te consideran amenaza. O Algún animal suelto, hay leones. Les digo la verdad, nos metimos en lugares jodidos, sufriría si me metería con mi familia, no estría tranquilo sabiendo el riesgo que están corriendo.
Bueno, generalmente voy con Culini y viene zafando, no sé cómo hacer para que se lo coman los Gíbaros!
Culini:
¡Yerba mala nunca muere! (risas)

¿Los viajes los idean ustedes para el programa?
Eugenio: Lo vamos plasmando nosotros a medida de lo que tengamos ganas o la necesidad interna de querer conocer, después viene todo un proceso de tratar de conseguir el canje para que se haga realidad el sueño y por suerte esto de estar en TV abierta nos facilita un poco. Pero bueno, que haya interés de cualquier agencia o de una empresa aérea, y dicen: huy! a mi me interesaría que me pongan la placa al final… y seguimos con el famoso canje, tirando para poder llegar. Nos dan los pasajes y de ahí movilizate cómo puedas… bien se sabe somos surfistas, seguimos siendo surfistas de espíritu también y cada vez que viajamos, viajamos con nada más que lo necesario. Llevamos cassettes, baterías, cargador de baterías, la tabla -si hay olas- y una pequeña mochila con ropa.
Culini: En realidad me copia todo lo que vengo diciendo yo! Le paso la letra y el habla! (risas)
Nada, ambicionamos poco, eso está también en cada persona. Hay gente que por ahí dice: bueno mi meta es ir a un lugar donde haya un súper hotel, con una habitación inmejorable, con playas para no hacer nada… la elección está en cada uno, a mí, personalmente con poco de lo que es material me conformo, con muy poco, lo que busco es más que nada hacer una actividad en el lugar donde me encuentre, como surf o snowboard, que también me gusta mucho, pero principalmente surf. Y de ahí una cabaña o un igloo lo que sea. Soy bastante feliz con eso.
Eugenio:
Por suerte y gracias Dios los lugares más copados del mundo no tienen precio elevado. De golpe parar en una choza frente al mar en Indonesia puede salir un dólar y te da la posibilidad de estar frente a la mejor ola de Indonesia con un plato de comida asegurado que es parte del pago, que es parte de lo que estás haciendo, y un colchón, y un mosquitero para que no te piquen los mosquitos. Y si iría a dormir a algún lugar que vale U$s 100, no duermo en toda la noche y me la paso chupando la baldosa para amortizar el precio que pagué, porque sería demasiada plata para dormir nada más.

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¿Qué viaje les gustó más y por qué?
Culini: Como exótico me llamó la atención -de asombrarme más que nada-, en realidad no sé si tanto la geografía del lugar como lo que encontramos ahí. Hace poco fuimos a ver la pelea de Bolivia, el Tinku, no es lugar para ir a descansar, obviamente, pero como llamativo o sorprendente lo mejor fue esto. Después las tribus de África me impactaron mucho, Indonesia me pareció un paraíso increíble, de conjuntos, de cosas que me gustan, olas, playas, calor, buena onda, la gente es increíble por religión. Todo depende a qué vayas, pero todos estos lugares me llamaron la atención.
Eugenio:
A mí particularmente, me abrió la cabeza la India…
Culini: Le tiró un piedrazo una india… (risas)
Eugenio:
…y me hizo ver cosas que pensaba que no podían existir. Básicamente todos los viajes tienen algo particular que te hacen crecer a nivel espiritual. Si vas a la India o a un lugar donde hay budismo o religiones diferentes como en África -como dice Culini- formas de vida totalmente diferentes a las nuestras nos hacen ver que podés pensar de una manera diferente a los demás, no? Por ejemplo, en el Ganges la gente tiene una filosofía de vida totalmente diferente a la nuestra, en África uno puede decir que la gente es primitiva pero en realidad el primitivo es uno que no sabe adaptarse a la situación del verdadero mundo, del mundo que nos rodea. Eso te abre la cabeza para decir quién es el que tiene la verdad y de qué? Cuál es la filosofía a seguir? Pero bueno, no hay quién tenga la razón sino cada uno se forma su propia razón acomodada para poder insertarse en una sociedad y que te sea más fácil.
Culini:
A mí, geográficamente, sabés que me impactó? Las cataratas del Iguazú, que no las conocía y las conocí hace poco. Es impresionante, es imponente toda el agua ¡jfu! ¡jfu! ¡jfu! cayendo, y encima están acá, en Argentina, es un orgullo tenerlas.
Eugenio:
Argentina es alucinante, la gente acá también es alucinante. Los lugares en el mundo que tienen la suerte de tener un lugar como las cataratas están invadidos por millones de turistas y acá es como que recién empieza. Por suerte empieza, y que se conozca todo lo bueno de Argentina y no sólo las cosas malas que pasan y pasaron.

¿Cómo acompaña la familia la actividad que desarrollan?
Culini: La relación es súper, es tal como se ve, imaginate que estamos todo el día trabajando con el programa, todos juntos, y si no te llevás bien o no tenés un amor especial por la familia se te hace muy difícil, y para nosotros es un placer. Estamos en un mismo bote remando con ganas y disfrutando del viaje, no es que decimos: “tenemos que llegar a tal meta…”, sólo vamos, no sabemos para dónde, pero es un viaje que venimos disfrutamos porque nos llevamos más que bien. Y bueno, después está Eugenio con su esposa y sus hijos. En cuanto a mi vieja, lo de hacer deportes extremos o viajes peligrosos, no quiere saber nada, en realidad no le interesa, si le contamos escucha pero nosotros tampoco le queremos contar o bien lo ve directamente al aire. Y si le preguntan dice: “Yo me encomiendo a Dios, ellos hacen lo que le gusta. Para mí es un placer”. Si te ponés a pensar es así, si te pasa algo es porque te tenía que pasar, porque te puede pasar bajando de un colectivo, subiendo una escalera, etc… cualquier cosa. Es así, de un segundo para el otro puede cambiar todo, pero mientras lo vas haciendo lo disfrutás y es lo que realmente querés hacer y podés considerarte un privilegiado.
Eugenio: Adhiero a lo que dijo Culini, que comparto totalmente, lo que ocurre con mi nueva familia, la familia que elegí, a partir de la familia que estoy orgulloso de tener.
Culini:
…a partir de la que le tocó, que no sabe como sacársela de encima, es como dice el dicho: “Los amigos los elegís y la familia te toca (risas)
Eugenio: Con mi familia, además de mi familia de apellido, comparto un montón de cosas, les gusta verme bien, verme feliz, ver que puedo vivir experiencias que después las comparto con ellos, si bien no les cuento absolutamente nada cuando voy a asumir un riesgo. Llamo por teléfono y les digo: “¿Cómo andan? Los amo”, ¿Dónde estás?- me preguntan- ¿Qué estás por hacer? Y esa es la despedida…
Culini:
Con el cocodrilo al lado… (risas)
Eugenio:bueno, bueno nos vemos si Dios quiere en el cielo! (más risas)
Culini:
…con cuchillo y tenedor el cocodrilo (muchas más risas)

6

¿Cuál es su pensamiento acerca de la naturaleza y de su destino?
Eugenio: Que es de respetar, de amar, de temer, de cuidarse y por sobre todas las cosas de preservar, para que no se nos venga encima y nos castigue.
Culini:
¡No me dejó ni una opción! (risas)
Eugenio: Es lo más grande que hay, es la cuna de todo.
Culini:
Yo, a lo que más miedo le tengo porque no se puede conocer su magnitud, es a los desastres naturales. Le tengo un respeto terrible a la naturaleza.
Eugenio: Sobre todas las cosas creo que hay que cuidarla porque la naturaleza tiende a tener un mal destino. Yo creo que todos los daños que le estamos haciendo a nuestra gran casa, el planeta Tierra, de alguna manera o de otra lo estamos viendo ya, por todos los acontecimientos, por el calentamiento global, los deshielos… fíjense todo lo que está pasando, las tormentas, el Tsunami… hay gente que muere y todo eso no es porque sí. No es que la naturaleza dijo un día: “Huy que lindo vamos a hacer huracanes, tormentas, etc…” se está pagando el precio por lo que se está destruyendo.
Culini:
“La naturaleza es sabia y el hombre no tanto”, mira que frase me eché! (risas), la patentamos? Igual no creo que la adopte nadie…

¿Qué proyectos y metas tienen en mente?
Eugenio: Mirá, proyectos concretos no tenemos, tenemos muchos ofrecimientos para hacer un montón de cosas. Cuando estás al aire, cuando estás expuesto siempre es bueno. Una idea era hacer una miniserie o hacer algo además de MDQ que es lo que amamos realmente, que nos gusta y cuidamos como nadie. Teníamos una idea de hacer una película onda MDQ, en formato cine, algo totalmente distinto a lo que se ve en este momento, utilizando, no la ficción como meta sino las realidades posibles en los viajes en vez de ir a la tribu de los Hadzsave, ponerla como parte de los guiones, como una historia que podría llegar a ser desarrollada en determinado lugar como para poder meter lugares insólitos del mundo. Acciones distintas en distintos lugares del mundo y poder hacer una especie de película, todavía no tenemos ni el guión ni una idea fija.
Culini:
También teníamos la idea que tenga partes de acción como tiene MDQ, deportes y mucho dinamismo.
Eugenio: ¿Y ustedes como lo ven?

Realmente vemos a dos personas muy simples que empezaron bien de abajo que hacen lo que les gusta y que sienten y aman su vida. Creemos que los proyectos que encaren siempre les van a ir muy bien, porque lo que ustedes hacen lo hacen con convicción, tienen personalidad, tienen corazón, son simples y sobre todo tienen mucha onda.
Chicos, que más… sigan así, hagan lo que muy pocas personas hacen en el mundo, disfrutar de las simplezas de la vida, que seguro siempre el universo va a conspirar a su favor. Los vemos el domingo a las 9 de la noche en MDQ para todo el Mundo… Chau!

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Eugenio Weinbaum
Nació el 17 de Agosto de 1961 en Mar del Plata, es creador y conductor de “MDQ para todo el Mundo”, co-editor de MDQ Magazine, editor, guionista y operador de cámara acuática y conductor del circuito mundial Reef Classic desde 1996. Deportivamente, fue Campeón Argentino de surf en 1991 y organizador de viajes al exterior de equipos argentinos de surf.
Sebastián (Culini) Weinbaum
Nació el 7 de Marzo de 1973 en Mar del Plata, es co-conductor de “MDQ para todo el Mundo”, guionista, editor y director de cámaras. Fue varias veces Campeón Argentino de Surf. Ha patentado la frase: “La naturaleza es sabia y el hombre no tanto”, Culini Nov. de 2005.
Herminia de Weinbaum
Nació el 24 de Enero de 1932, su principal ocupación es ser madre de 7 hijos, y cuando le queda un ratito libre se dedica a los deportes extremos… y tiene más coraje que sus hijos. Desde 2001 comenzó su participación en MDQ impidiendo siempre que Eugenio y Culini puedan cerrar el programa.

www.mdq.com

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TORROBA, NOMBRE DE MAR

mayo 6, 2020 — by Andar Extremo1

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Alberto Torroba un experimentado navegante que entre los años 1982 y 1995 ha recorrido los mares del mundo en solitario y con embarcaciones construidas por sus propias manos. De bajo perfil, impulsivo y ambicioso llegó a los sitios más difíciles de navegar sólo por un simple hecho, poseer la fuerte convicción de querer ser libre y feliz. Esta nota fue editada en la revista Andares 23 antecesora de Andar Extremo en Noviembre de 2005.

1

Su vida bohemia y solitaria, y sus bajos recursos lo llevaron a construir y refaccionar embarcaciones, adaptándolas a su propio estilo, simple y práctico. Con estos “botes” como él los llama, recorrió el mundo entero convirtiéndose en uno de los más destacados navegantes.
Lejos de ser moderno y tecnológico Torroba prefirió navegar con métodos tan antiguos como eficaces: la navegación intuitiva y ciertas técnicas polinésicas que le han permitido recorrer y conocer el mundo entero, basadas en la estrella del cenit. Los polinesios sostenían que para cada isla había una estrella que la señalaba. Alberto llegó a memorizar 57 estrellas del almanaque náutico hasta el minuto.
Su navegación por el mundo comenzó de muy joven, apenas se encontraba en el secundario, cuando empezó a estudiar la forma de construir una balsa para bajar el río Paraná. Fue así, que guiado por un sueño y por un relato de William Willis un hombre que hizo tres cruces por los océanos con una tabla de fibra de vidrio de tres metros y medio, que empezó a asistir a la biblioteca de la Municipalidad de Santa Rosa, La pampa, para recabar toda la información que le sea de utilidad para construir la balsa. Si bien esta loca idea quedó en la nada, constituyó el motor y el punta pie inicial para que Torroba explorara el mundo.
Con dieciséis años abandonó el secundario y se fue de su casa. La difícil situación familiar y el ambiente tenso que vivía con sus padres lo condujeron a tomar una mochila y viajar al norte argentino.
Primeramente llegó a Buenos Aires donde estudió arte, ciencia, religión, y realizó diversas aventuras. Empezó a hacer toda una búsqueda interna, muy diversa, pero todo lo aburría porque no era lo que buscaba.
Siguió viajando y de un momento a otro se encontró en la India. Allí vivió algunos años, sin dinero, descalzo y con una especie de pareo que era todo lo que le cubría el cuerpo. Trabajó en la calle limpiando y lustrando zapatos. Pasó hambre y aprendió yoga.

3

Cuando salió de la India todo se volvió monótono en la vida de Alberto, estaba cansado de años de nada, de andar con un bolsito. Entonces, a los 28 años, retomó aquella vieja idea de navegar. Comenzó a soñar con comprar un velero, pero sus ingresos no lo permitieron.
Su aventurera vida continuó en Taiwán. Como la pretensión de tener un velero no estaba a la altura de su bolsillo pensó en un bote con una vela que posea un simple requisito, que no se hundiera.
Alberto no tenía conocimientos ni experiencia en navegación, así que su tarea fue doble, conseguir la embarcación y hacerla navegar. Comenzó a buscar en Japón y encontró un viejo y roto bote abandonado en un galpón de una marina. Su dueño debía dinero y el bote le traía problemas así que firmó todos los papeles y se lo regaló. El bote era un Watanabe japonés de 24 pies con timón afuera. Comenzó a repararlo con sus propias manos, le sacó el motor y el inodoro y tapó los agujeros al mismo tiempo que leía libros de navegación. Su primera lectura fue “El navegante completo” donde se indicaba como se utilizaba el compás, la vela, y mucho más.
Con su firme convicción de que podía hacer andar el bote continuó sin dejarse llevar por toda la gente que lo trataba de loco y que le decía que ese bote no iba a navegar nunca. Botó el barco y comenzó a navegar por la Bahía de Tokio al mismo tiempo que aprendía como se comportaban las velas.
Cuando se sintió seguro realizó su primer viaje, de Tokio a Nueva Guinea llegando hasta el norte de Australia y volviendo a Nueva Guinea. Este viaje no lo realizó solo, sino que fue con una japonesa que se bajo en el primer puerto. Ella puso todo el dinero para arreglar el barco y luego se fue con otro hombre dejándole el bote a Torroba.
Así llegó a la última isla de Japón, una isla llamada Chichíshima, un lugar al que acceden sólo los buenos navegantes dado que para llegar ahí hay que pasar zonas de tormentas. En Chichíshima aprendió a utilizar el sextante puesto que a esta isla llegó por intuición. Estaba cayendo el sol y no tenía idea de adonde se encontraba, tomó la posición con la brújula y fue para donde le parecía. Dio muchas vueltas y luego de navegar tres días llegó a la isla.

4

Regresó a Nueva Guinea en la parte que está junto a Indonesia, con poca plata y con otro bote.
En Nueva Guinea tuvo problemas con las autoridades por marihuana y debió vender el bote para pagar un abogado y salir en libertad. Casi sin dinero logró comprar una canoa, la mejoró y comenzó a navegar nuevamente. Su vida descontrolada se había convertido en una locura y terminó casado con una negra y viviendo en una choza. Acabó instalado en una tribu donde solía pescar haciendo una vida tribal.
Lo terminaron deportando. Un sacerdote que no le interesaba que haya un blanco en su tribu armó una revuelta y se lo llevaron los militares. A lo largo de siete días lo suben a una lancha, lo meten en un avión y llega a los Ángeles y de ahí lo mandan a Ezeiza. Su atuendo y su equipaje eran tan sólo un pasaporte y un taparrabos. A la semana terminó en Plaza de Mayo sentado en un banco con su pasaporte y su ropaje sin saber a donde ir ni que hacer.
Se quedó en Argentina ocho meses, tiempo que aprovechó para realizar un curso de piloto. Encuentra una embarcación y la compra, un Parodi que estaba mal de fondo. Lo bautiza con el nombre “Náufrago”, haciendo alusión a la canción de Lito Nebia. Los náufragos era una banda comercial pero se decía también náufrago a los hipíes y él consideró que ese era el mejor nombre que podía ponerle a un bote.
Después de ocho meses de preparar el barco viaja con el “Náufrago” a Punta del Este, cinco días de navegación y una mala decisión provocan que el bote se hunda en Punta Brava.
“…por apurado lo pierdo por querer pasar en vez de aguantar a atrás de la isla Gorriti a que pase todo. Así que naufrago en Punta del Este y quedo a pie. Ahí conozco a Guillermo Rivas y al Vasco Erramuspe y me subo con ellos en su barco hasta Florianópolis donde se quedan, yo sigo hacia el norte por mis medios…”
En el norte de Brasil conoce a un personaje llamado Mono Milano propietario hoy del Mago del Sur, gran conocedor de la costa brasilera quien le indica a Alberto donde puede conseguir un barco. Así, llega a Caxaiba do Soul en el Estado de Bahía, donde hacían Saveiros en la Playa. Allí cortan los troncos entre dos con una inmensa sierra y construyen las cuadernas con un hacha, y sin planos. El dinero no le alcanzaba. Después de una intensa búsqueda encuentra un Saveiro abandonado que tenía el fondo podrido y con la ayuda de un carpintero lo repara.
Con este bote de cinco metros da la vuelta a Sudamérica y llega a Panamá. Consigue cruzar al Pacífico sin que le cobren porque logra subir, en una intrincada maniobra, el bote arriba de un camión.
Así decidió cruzar el Océano y sin querer, por culpa de las calmas chichas llega a Tumaco, Colombia. Ahí construye una embarcación de tipo prao de diecisiete metros de largo, pero lo abandona porque no le convence y se pone a construir el “Ave Marina II” porque el “Ave Marina I” era ese prao.

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Para Alberto este barco fue el más lindo, el que más quiso, el más extremo, el más importante, el que mejor funcionó. Es el primer sueño que tuvo, un barco con una vela.
Con el “Ave Marina II” llegó a Filipinas donde se casó, hizo un catamarán con el que se fue a China con su mujer, luego a Macao, a Honk Kong, y regresa a Filipinas donde vende el catamarán a uno que hacia excursiones de turismo y se pone a construir una carabela. Consigue un tronco apropiado lo tablea y hace la carabela junto a un carpintero de muebles.
Había por fin encontrado lo que buscaba, entonces pensó que había dejado pendiente tener una familia y trabajar en un lugar que le gustara.
Con la carabela llegó a Kenia. En esa etapa de intentar la otra vida llegó a Brunei adonde el Sultán era un amante del polo. Y luego de años se encontró de vuelta con los caballos. Ahí empezó a pensar en la posibilidad de volver a Argentina..
Con la mujer embarazada, sintió más que nunca la necesidad de regresar, ya tenía 30 años.
Así viajó por todo el mundo, y fue cambiando de embarcaciones, fue ganando experiencia y conocimientos de la vida a bordo. En sus numerosas navegaciones se las ha visto difícil. En varias oportunidades sus embarcaciones dieron vuelta de campana, y le han hecho perder su poco pero tan necesario equipaje.
La primera vuelta fue en Punta del Este, Uruguay, por querer pasar en vez de quedarse al abrigo. Fue por hacer lo que no tenía que haber hecho. La segunda vuelta fue cuando navegaba saliendo de Panamá rumbo a Galápagos. Era de noche, iba en una canoa, pierde muchas cosas por tener el tambucho abierto; y la tercera en Nueva Guinea cuando una ola lo da vuelta. La canoa era liviana y flotaba alta porque le había adaptado una tabla así pudo quitar el agua de su interior fácilmente. En esta ocasión se acerca un bote de prefectura que fueron con la bandera de “rescate” pero le terminan robando lo poco que tenía, le quisieron sacar el bote y este se terminó estrellando con las rocas y desapareció en el mar.
Todos esos años de aventuras lo llevaron a ser uno navegantes mas reconocidos en el mundo, y fue así que Alberto Torroba, un tipo simple, impulsivo, agradable, con buen humor y energía positiva, logro cumplir todos sus sueños.
Actualmente vive en La Pampa con su esposa e hijas. Conoció a su mujer Rebecca en Filipinas, ella estaba con su familia, y se subió a su mundo, a su universo de agua y sal. Alberto tubo tres hijas, Luna de Mar, Denevola y Alma Ranquel.
“Tal vez ahora no preciso ir a ver que hay del otro lado del sol. Es lo mismo que acá”

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Libro
Alberto publicó un libro llamado “Relato del naufrago y el Ave Marina”, de edición limitada donde habla de los viajes y los barcos, cuenta todo salvo las cosas que hace en tierra para constituir una especie de leyenda…
Los viajes que relata son: Bs As-Salvador, Salvador-Sao Luiz de Maranhao, Sao Luiz de Maranhao-Santa Marta, Santa Marta-Archipielago las Piedras, Archipielago las Piedras-Tumaco, Tumaco-Taboga, Taboga-Galapagos, Galapagos-Marquesas, Marquesas-Suwarrow y Suwarrow- Wallis

Descripción de un amigo
Así lo describe su amigo, Guillermo Rivas (navegante argentino), en su libro de bitácora del “Mulato”. Un barco de 28 pies en el cual navegaron juntos desde Punta del Este a Florianópolis en 1986, luego del naufragio de Torroba en Punta Brava. Estos son algunos extractos.

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“Curioso personaje llamado Alberto Torroba, de santa rosa, La Pampa, de contextura física fuerte, pero muy largo, que a los 18 años de edad vendió la moto para comprar un pasaje (ida solo) a Paris y trotó por Europa y parte de Asia, vivió dos años en la India y llegó al Japón, donde pudo armarse de un velero de madera de siete metros y navegó desde Japón hasta Nueva Guinea con una compañera.”
“Lo invitamos a almorzar al Mulato y charlando lo invitamos a incorporarse a la tripulación a lo que accedió inmediatamente. Así que tenemos el segundo Mono a bordo, el Vasco que come las naranjas con cáscaras! (Hay que ver para creer!) Y este otro que hace cuatro años que no se calza, anda en patas por todos lados (la misma costumbre de AmyrKlink el brasilero que cruzó en canoa a remo desde África a Brasil), tiene un callo en cada pata que parece una media suela”
“Así fue como el domingo dieciséis de febrero del 86, a las 19 horas partimos de Punta del Este, el Vasco, el Pampeano Tatu y yo con un sudoeste de 25 nudos”
“La tripulación se lleva muy bien, hay buena onda, el Pampeano fue un descubrimiento y se confirmo nuestra impresión inicial cuando lo conocimos”
“Antes de conocerlo nos habían llegado los comentarios del “loco” de pelo largo que naufragó en Playa Brava, con la onda de indeseable que se le hace a algunos personajes en los ambientes “caretas” como Punta del Este. Lo conocimos una noche y en la charla informal que tuvimos no nos pareció nada loco, al contrario, su paz interior y su equilibrio ayudó a que lo invitáramos a almorzar al día siguiente al “Mulato”. A la noche conversamos con Tatu y el Vasco y coincidimos en llevarlos al Pampeano”
“El Pampeano con el transcurso de los días paso a llamarse “Polinesio” y finalmente por inspiración del Vasco: se paso a llamar “Mahoma” Apelativo que predominó. Mahoma instaló un timón de viento, que nos sirvió muchísimo. Navegamos cientos de millas sin tocar la caña. Después de regular el sistema unos minutos hasta equilibrarlo milagrosamente el timón iba corrigiendo los desvíos del rumbo lo que representa un importante ahorro de energía humana en la navegación. Gran cosa este sistema instalado por Mahoma”
“Nunca se me habría ocurrido que con una pequeña vela de proa y unos elásticos en la caña del timón se puede armar un timón de viento ¡Gande Mahoma!”
“Mahoma nos consultó si a nosotros nos molestaba si él navegaba totalmente desnudo, a lo cual le respondimos que no teníamos ningún problema, tras lo cual durante las horas diurnas estaba todo el tiempo en “traje de Adán”.
“En las guardias nocturnas manteníamos interesantes charlas en las cuales me contaba de su viaje por tierra por Europa y Asia y luego su travesía en una pequeño velero de madera al que le saco el motor, desde Japón hasta Nueva guinea. También me hablaba de las religiones de oriente y de su forma muy especial de encara la vida. Me aconsejaba que le sacara el motor al barco y también la ecosonda etc. y todo aparato tecnológico que él consideraba innecesario.”
“Me dijo algo que yo luego en buena parte comprobé que era así: ” con la tecnología que tenés a bordo, va a ser mayor el tiempo que vas a perder reparando lo que se rompe que el tiempo que vas a disfrutar de la vida navegando”
“Pienso que un navegante en la medida que depende de la tecnología, se debilitan los “censores” naturales que tenemos los humanos para llevar el barco con buen rumbo, como son la vista, el oído, el tacto, el olfato, la intuición, la capacidad de observación y la “corazonada”.
“Todo esto a Mahoma le sobraba, por eso no necesitaba tecnología. Durante el día pasaba buen tiempo dibujando su próximo barco y charlando sobre eso. Siempre eran barcos muy pequeños y con aparejos bien simples”
“El viernes 21 de febrero de 1986 a las 22.00 horas llegamos a Florianópolis. Mahoma se desembarco para seguir hacia el norte. Su plan es llegar al norte brasileño, ahí construir su pequeño barco y navegar hasta el caribe, Panamá, Pacífico e intentar un cruce hacia la Polinesia.”
“Es un ser muy especial, con mucha “Polenta” y agradezco a la vida por haberme dado la oportunidad de conocerlo….”

“Mis navegaciones han sido en solitario casi siempre y en la magia de la soledad. Que es el encuentro con las partes del barco. Cuando cruce el Indico lo cruce con mi mujer y era más aburrido y le faltaba esa charla y conversación de vos y el mar, vos y vos de la manera que lo quieras decir. Vos y tu propia locura y es parte de la fuerza que encontrás” Alberto Torroba

 

Mountain Bike

PROYECTO 43 CRUCES DE LOS ANDES, PASO DE SAN FRANCISCO

abril 13, 2020 — by Andar Extremo0

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Javier Rasetti y Marisol López están realizando una travesía que incluye realizar los 43 Cruces de los Andes que existen entre Argentina y Chile. En esta entrega nos cuentan el Paso de San Fransisco. Nota editada en la revista Andar Exrremo n° 41 Mayo/Junio de 2016

texto Marisol López fotos Javier Rasetti

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“LA RUTA DE LOS VOLCANES”
Sol te imaginas lo que sería hacer este camino en bicicleta!!! Era Noviembre del 2011, estábamos a 4000 msnm en un gol gris y con poca aclimatación. Yo andaba muy concentrada en agarrar una botella de agua del piso sin bajar la cabeza para no apunarme y Javi soñaba en voz alta. Ja es imposible, si camino 5 pasos seguidos y me agito, imagináte en bicicleta, me muero de un paro cardiaco!!! Pero él no me prestaba demasiada atención y continuaba de cara a las montañas con esa mirada que a mí me gustaba tanto, porque los ojos le brillaban con fuerza y yo ya sabía que no había vuelta atrás. Algunos tienen grandes fortunas, otros suerte o una carrera prestigiosa. Yo lo tengo a Javi.

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Por eso 5 años después un despertador sonaba insistente en un caño de colores que era parte de los juegos de una plaza, y los señores de limpieza de la municipalidad miraban algo desconcertados como dos ciclistas despeinados salían de ahí adentro. Estábamos en Fiambalá y habíamos hecho uno de los vivac más divertidos de todos los viajes, gracias al señor de los ojitos con brillos, al que le encanta eso de no armar carpa y andar tirando la bolsa de dormir en los lugares más disparatados que existen. Desayunamos huevos revueltos, cargamos nafta en el MSR (calentador) y salimos con térmica y rompe vientos porque la mañana estaba fresca. Íbamos rumbo al Paso de San Francisco y yo no podía dejar de pensar qué diría ahora la Sol de hace 5 años atrás.

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Como siempre bastó hacer unos pocos metros para que la camiseta y el rompe viento empiecen a sofocar. La primera reacción fue intentar recordar el camino… que si era todo recto, que si después venía una subida o una curva. Lo habíamos hecho 3 veces en auto, teníamos que poder acordarnos bien del lugar. Aquella discusión con nuestra memoria duró un rato más, hasta que entendimos lo absurdo de la situación. Ahora viajábamos en bici y eso definitivamente ya cambiaba bastante la percepción de la ruta. El camino del lado Argentino está completamente asfaltado, dándonos la oportunidad de ocupar la mirada en todo ese conjunto de rocas, formas increíbles, colores y contraluces. La primera vez que descubrimos la ruta de los seismiles, que es el nombre con el que se la conoce por estar rodeada de volcanes de esa altura, no lo podíamos creer, la belleza de aquel lugar nos desbordaba los ojos, íbamos en el auto con medio cuerpo afuera de las ventanillas y el asombro desencajado. Ahora volvíamos a recorrer los mismos paisajes pero esta vez en nuestras bicis y todo aquello que nos rodeaba se volvía poros, aliento y hogar. Teníamos refugios durante todo el trayecto lo que nos daba una tranquilidad extra. Muchas casitas con leña en medio de las montañas esperándonos para protegernos del viento y el frío. Que más podíamos pedir.

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El primer día como siempre costó bastante, el desnivel, la adaptación después de algunos días sin pedalear, la lucha por acallar la mente y dar lugar a las sensaciones para que lentamente podamos volver a ser presente y montañas. Después de 55 km llegamos a nuestra primera casita, podíamos seguir unos 12 km más hasta el próximo refugio pero mis rodillas estaban algo reacias a la idea de seguir pedaleando y me lo trasmitían con puntaditas molestas. Además la hora mágica había empezado y nosotros estábamos entre las montañas en una casita frente al rio, así que mientras la pava nos avisaba que ya estaba el agua para el mate decidimos que si había algo que nos gustaba de viajar en bicicleta era la llegada a destino y todo aquel ritual que repetíamos una y otra vez en distintos puntos del mapa. Cambiábamos zapatillas por crocs, ropa apretada por suelta, tomábamos algo calentito, nos tirábamos a descansar sobre tierra, pasto, arena, piedras o en este caso piso de refugio en las montañas. Comíamos, comíamos mucho, como si estuviéramos a punto de morir. Y finalmente nos despojábamos de todo, ideas, cuerpo, voz, para disfrutar del silencio en medio de algún nuevo atardecer en otro nuevo y maravilloso horizonte.

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“Siempre he pensado que nada es mejor que viajar a caballo, pues el camino se compone de infinitas llegadas. Se llega a un cruce, a una flor, a un árbol, a la sombra de la nube sobre la arena del camino; se llega al arroyo, al tope de la sierra, a la piedra extraña.” Atahualpa

Entre refugios, pedaleos cantados y alegría fuimos subiendo metros sobre el nivel del mar 3000, 3500, 4000. La cosa se empezó a complicar recién a mitad del tercer día, porque el viento se acordó que era viento y quiso soplar bien fuerte para confirmar sus orígenes. Entonces tuvimos 30km de rafagas agotadoras y la lucha inevitable con esa vocecita interna que nos visitaba siempre en los momentos críticos …. que no puedo mas….que asi yo no sigo… que no vamos a llegar…que si hubiéramos salido más temprano, más tarde o no hubiéramos salido….que quien me manda a mi a andar cruzando 43 veces la cordillera…….No nos hablábamos, no era necesario y sin embargo los dos sabíamos que el cansancio físico no importaba, porque el gran motor que nos mantenía en camino era mucho más complejo, maravilloso e infinito que un simple par de piernas.

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A medida que subimos el entorno cambió sus formas para volverse todo puna e inmensidad. La vegetación dio paso a arena, minerales y rocas de colores increíbles. Los cerros se volvían volcanes nevados y la brisa dejaba de ser placentera para convertirse en viento frío y fuerte. Piscis, Incahuasi, Ojos del salado, San Francisco. El placer de estar pedaleando entre aquellos volcanes se volvió emoción y lágrimas.
Las grutas nos recibió como nos tenía acostumbrados. Estaban los 3 J, que a pesar de su seudónimo no eran superhéroes ni personajes de una película de acción, sino mucho más que eso, Los 3 J era como se hacían llamar los trabajadores de vialidad provincial que estaban en el refugio de las grutas a 4100 msnm, en verano e invierno, con sol, tormentas de nieve o -20° bajo cero, para recibirte entre chistes, encender la leña y abrigarte a su forma, con pan casero, una ducha caliente y música de acordeón. Nos dimos un día de descanso y termas para salir finalmente hacia el límite internacional. El camino subió un poco y otro poco más, pero la llegada se hizo cortita, 4726 msnm y la felicidad quiso ser baile. El cartel que dividía un país del otro marcaba también la frontera entre el asfalto y el ripio, a partir de ahora tocaba Chile y rebote. Nos dijeron tooodo bajada y sin dudas supimos que íbamos a tener que pedalear, lamentablemente no nos equivocamos, ripio en malísimo estado, muchísimo viento en contra y como resultado bajar a 8 km por hora con mucho esfuerzo. Pero esta vez la vocecita no se atrevió a molestar, estábamos 4726 msnm en medio de los Andes, rodeados por las montañas más lindas del mundo y nada podía ser más importante.

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Cruzamos una camioneta de carabineros y nos invitaron a que los esperemos en su puesto frente a laguna verde. Por las noches hacía mucho frío y ellos podían darnos un lugar reparado donde dormir. Después de “bajar” un poco mas aparecio la laguna. Verdes y marrones, blancos,celestes y flamencos. Que importa el viento, el ripio o el frío, que importa.
Esperamos a un costadito del puesto de carabineros a que vuelvan. Hacía frío, hacía muchísimo frío. La tarde caía y la espera se hacía larga. Nos pusimos todo el abrigo que teníamos, tomamos algo caliente y seguimos esperando. Pero se hicieron las 6, 7 , 8 de la tarde y los carabineros aun no aparecían….tengo frio, tengo frio, tengo frio…las nubes de tormenta tapaban las montañas …a lo lejos vimos levantarse tierra en el camino, tenían que ser ellos, la tierra se fue acercando hasta volverse camioneta…ufff por fin, ya casi no sentía las manos….nos paramos para recibirlos y la camioneta de carabineros pasó de largo a toda velocidad. El auto de una familia Argentina se había quedado en el camino y necesitaban ayuda. Además de un lugar donde dormir calentitos nos preocupaba el agua, al día siguiente teníamos 90 km hasta el salar de Maricunga donde estaba el puesto de aduana Chileno y queríamos reponer agua por si no llegábamos, desconocíamos en qué condiciones estaba el camino. Finalmente la camioneta volvió y los carabineros nos dieron un lugarcito donde tirar las bolsas de dormir, también nos contaron que ellos en el puesto no tenían agua porque la traían cada 3 días desde la aduana y ya se les había terminado, eso significaba que íbamos a tener que llegar a migración Chilena como sea, solo contábamos con agua para 1 día. Nos despertamos a las 5 para aprovechar las horas sin viento, pero el frío era insoportable, desayunamos y nos metimos nuevamente a las bolsas a esperar a que amanezca. Alrededor de las 7 con las primeras luces del día y el cuerpo casi inmovilizado de tanto abrigo salimos a pedalear.

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El ripio era terrible y al parecer para que entremos en calor tocó subida. Nos agitamos, nos sacamos el abrigo, dejamos atrás laguna verde y el ripio empeoro. Una nueva y enorme pendiente con ripio totalmente suelto nos bajó de las bicis para subir empujando a regañadientes….que camino de mier…..28 km después de subidas y bajadas llegó el asfalto y con el asfalto también llegó el viento en contra. Continuábamos en altura a 4500 msnm, los volcanes parecían multiplicarse, el paisaje era bellísimo, pero el camino seguía sin bajar y el viento se ponía impedaleable. Llegamos a una muy pequeña casita roja, faltaban 40 km hasta migraciones teníamos poca agua y estábamos en altura, decidimos seguir, todavía nos quedaban varias horas de luz y el camino en algún momento tenía que empezar a bajar. Tan solo algunos metros más adelante nos cruzamos con un trabajador al costado del camino, me acerqué a preguntarle cómo seguía la ruta y que hacía trabajando el solo en aquel lugar. El se rió fuerte y me dijo que no estaba solo, que eran un montón mas y que de ahora en adelante el camino era en bajada…mmmm todo bajada?… es que nunca podíamos confiar mucho en aquellos pronósticos, pero esta vez era cierto!!! Dejamos de pedalear y tuvimos que empezar a apretar los frenos mientras que la ruta se llenaba de gente, camiones y camionetas. Íbamos a llegar!!! Lo que hasta hacía unos minutos nos parecía imposible ya era definitivamente un hecho. Después de viento, ripio, subidas y 90 agotadores kilómetros, íbamos a llegar!!!.

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Como siempre unos kilómetros antes de que termine el día de pedaleo ya habíamos hecho planes….”Primero comemos y tomamos algo caliente. Después vemos donde dormir y preparamos todo para salir temprano a la mañana. Yo voy a editar algunas fotos. Yo solo quiero comer y dormir” ….¿Que van a hacer que? noo…lo que realmente van a hacer es agarrarse la cabeza con claros gestos de preocupación mientras dicen al unísono…No lo puedo creer!!! Eran las 7 de la tarde y el paso fronterizo ya había cerrado, pero gracias a Moisés que era el carabinero del puesto los chicos de migración Chilena nos permitieron hacer los trámites para ayudarnos y así poder salir tempranito al otro día. Entonces como es costumbre nos pidieron los documentos y la tarjeta migratoria. La tarjeta que? fue nuestra respuesta. La tarjeta migratoria que les dieron en el puesto de frontera argentino, nos respondió tranquilamente Javier el encargado de hacernos el trámite. Pero a nosotros no nos dieron nada, solo nos pidieron el DNI, nos ingresaron en la compu y nos dijeron que ya podíamos irnos. No puede ser, es imposible, tiene que haberles dado la tarjeta ¿Ustedes están seguros que hicieron la salida Argentina? sin esa tarjeta no los puedo dejar entrar a Chile, tienen que volver al puesto de las grutas y que se las den. Nuestras caras de desconcierto deberían ser maravillosas. Es que nosotros estamos en bici!!! Le dije al borde de la desesperación. Hace dos días que venimos pedaleando para llegar hasta acá, no podemos volver a buscar una tarjeta!!!. Para resumir, en un ratito las diez personas que trabajaban en la aduana Chilena incluyendo al señor de limpieza empezaron a rodearnos para explicarnos que no era posible que no tengamos la tarjetita migratoria y la pregunta ¿pero ustedes hicieron el trámite de salida, están seguros? se repetía más de lo que nuestra paciencia podía soportar. “Para nosotros ustedes están ilegales y es su culpa por no pedir que les den la tarjeta migratoria, es su problema, no el nuestro”….sentenció un pedazo de bolu….digo un señor de Aduana. Pero ese hombre era la excepción de aquel lugar, todos los demás se preocupaban por nuestra situación, llamaban, pensaban posibilidades e intentaban tranquilizarnos. A las 10 de la noche el señor de mantenimiento nos señaló una habitación con camas y nos dijo “ustedes hoy duermen ahí”. Comimos una sopa rápida y nos desmayamos sobre colchones, teníamos que esperar que pase la noche para definir que iba a pasar con nosotros. Tan solo la idea de tener que volver hacia atras despues de tantos días de intenso pedaleo nos derrumbaba los planes y el ánimo.

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Esa mañana no necesitamos despertador, la ansiedad nos abrió los ojos desde muy temprano. Desayunamos, esperamos, caminamos en círculos y esperamos otro poco más. Finalmente y como siempre pasa en viaje, los problemas así como llegan se van. A las doce del mediodía y gracias a Javier, Moisés y toda la gente del puesto, tuvimos nuestra entrada a Chile. Esperaba Copiapo con calor, jugos de piña, helado y un día de descanso para salir rápidamente hacia nuestro próximo paso, Pircas Negras.
Las ciudades nos eran cada vez más extrañas, ruidosas e incomprensibles, tal vez porque la cordillera nos estaba cambiando profundamente, para desconocernos, entre bellos crecidos, piel curtida, duchas en ríos helados y la voz perdida en el viento. Para encontrarnos como nunca antes, salvajes, auténticos. Únicos.

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INFO UTIL
*Distancia Total: Entre Fiambala y Copiapo: 482 km
*Terreno: Del lado Argentino el paso esta completamente asfaltado hasta el limite internacional, en cambio en Chile la mayor parte del camino es de ripio en mal estado.
*Transito: Desde hace algunos años la provincia de Catamarca comenzo a incentivar el turismo en toda la zona de la ruta de los seismiles, por lo que en la actualidad el paso es San Francisco en epoca de verano es medianamente transitado.
*Agua: En el tramo Argentino se encuentra agua sin dificultad a lo largo de todo el trayecto, pero en Chile el agua se vuelve un problema, es necesario llevar agua para 2 dias como minimo.
*Epoca del año: La mejor época del año para cruzar es entre Septiembre y Diciembre. Se puede hacer en otros meses averiguando con anterioridad si el paso está abierto y es necesario tener mayor cuidado en época estival(Enero-Febrero) con las tormentas eléctricas y aludes y en invierno( Mayo-Agosto) con las nevadas y bajas temperaturas.
*Altura: Llega a los 4726 msnm.
*Frontera: Los puestos de frontera no estan unificados y se encuentran a 150 km de distancia el uno del otro, por lo que es importante verificar que el tramite de salida o entrada se realice como corresponde y no tener futuras complicaciones. Para comprobar el tramite en cualquiera de los puestos se recibe una tarjeta migratoria que se debera presentar obligatoriamente para poder pasar la proxima frontera. Si sos Argentino o Chileno solo hace falta presentar el documento de identidad y para extranjeros el pasaporte. Si entras a Chile es muy probable que la aduana Chilena te haga completar una declaración de la bicis con la que viajas especificando modelo y color, ya que en Chile la bici es considerada un medio de transporte.
*Nafta para Msr: Se puede cargar combustible en Fiambala, Las Grutas y Copiapo.
*Viento: Comunmente comienza a partir del mediodia desde el oeste. Es fuerte y constante, por lo que es recomendable si se cruza desde Argentina salir bien temprano para lograr avanzar sin tener que hacer grandes y desmoralizantes esfuerzos.
Clima : En verano la temperatura oscila entre los 5° C y los 15° C . En invierno, puede llegar a los -25° C de noche y los -7° C diurnos.

COMO LLEGAR
Por la Ruta Nacional N° 60 se llega a Tinogasta, Fiambalá y el Paso de San Francisco. Luego de cruzar la frontera la ruta se transforma en la 31-CH.
Transporte interurbano/internacional: Desde la terminal de ómnibus de San Fernando del Valle de Catamarca existen ómnibus de larga distancia que llegan a Tinogasta y Fiambalá.

Supervivencia

SIETE MESES NAUFRAGANDO

abril 2, 2020 — by Andar Extremo0

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Un marinero polaco logró ser rescatado luego de naufragar siete meses en el océano Índico. Zbigniew Reket fue encontrado el 25 de diciembre de 2016 frente a la costa de la isla francesa La Reunión, cerca de Madagascar. Esta nota fue publicada en la Revista Andar Extremo n° 49 en Noviembre/Diciembre de 2017

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No fue una Navidad cualquiera para Zbigniew Reket. El marinero polaco de 54 años, fue rescatado el 25 de diciembre luego de haber naufragado durante siete meses en el océano Índico. Los servicios de salvamento marítimo informaron que lo encontrado frente a la isla francesa La Reunión.
La embarcación improvisada que había sido realizada por el propio joven, y que se averió al inicio del viaje, fue avistada por un velero que alertó a los servicios de rescate.

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Según la Sociedad Nacional de Salvamento Marítimo, Reket indicó que se encontraba a la deriva después de haber salido al mar en mayo, en las Comoras, islas al sureste de África. Según señaló, su destino final era Sudáfrica, donde pretendía buscar trabajo.
Sin medios para comunicarse, sin instrumentos de navegación, y con provisiones para un mes, el hombre detalló que estuvo a la deriva entre las Maldivas, Indonesia y la Isla de Mauricio, antes de ser rescatado.

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Con su gato como única compañía, afirmó que sobrevivió comiendo medio sobre de sopa china al día, que a veces aderezaba con lo que pescaba.
En la investigación, el marino precisó que después de haber pasado diez años en los Estados Unidos, había viajado a India en 2014 para comprar su embarcación y dirigirse a Polonia, pero que su bote perdió el mástil y quedó a la deriva hasta las Comoras donde permaneció varios meses.
Asistido por la asociación “Gentes del Mar”, comentó la imposibilidad de volver a los EEUU dado que su permiso de residencia expiró. En sus planes tampoco pretende volver a Polonia, sino que espera poder reparar su barco y quedarse algún tiempo en La Reunión.

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Montañismo

Mariano Galván, Récord Argentino de ascensión en el Aconcagua por la Pared Sur 2010

marzo 30, 2020 — by Andar Extremo2

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En Enero de 2011 en la Revista Andar Extremo n° 12 de la mano de Gonzalo Rivarola de Garmont, sale el primer relato de Mariano Galván quien había hecho el récord argentino non stop en 34 hs en Febrero 2010. Si bien el francés Bruno Souzac tiene el récord absoluto con 22 hs, el mendocino Felipe Randis en febrero de 2018 logró hacerlo en 29 hs 56 minutos.

por Mariano Galván textos y fotos

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El escalar la pared sur siempre es el sueño de todo andinista, o por lo menos así lo creo yo. Quien ame la montaña no puede dejar de subyugarse y enamorarse de esta pared que lo tiene todo: hielo, nieve, roca, avalanchas, etc.
Es difícil imaginar cómo han abierto rutas en tal demencial pared, eslovenos, franceses, argentinos, norteamericanos han soñado y han plasmado sus hazañas en esta pared. Hoy me toca a mí, repetir una de las rutas más clásicas de esta pared, una de las más bonitas, para mí por su linealidad, la ruta de los franceses, variante Mesnner. Aunque también una de las más expuestas a las avalanchas por ser la variante Mesnner, cuyo tramo final es un embudo y una pala colectora de nieve. Es la más directa luego de la de los eslovenos que sale a la cumbre sur.
La idea de escalar la pared surge luego de la última temporada, donde junto con unos amigos (Fernando Arnaudi y Ariel Dicarlantonio) escalamos el filo Sur Este y desde donde pudimos observar la magnitud de la pared sur en todo su esplendor desde muy cerca. Además, la dificultad de la ruta realizada el año pasado nos daba para soñar con ser capaces de realizar una ruta en la mítica pared sur.
Este año, si bien ya me había recibido como guía de alta montaña, opte por el trabajo de porteador, muchos no se explicaban porque. El motivo era sencillo, primero: ponerme tan fuerte como fuera posible subiendo y bajando con cuanto quilo de equipaje encontrara (lo que a ojos de mucha gente que no tiene idea de la montaña pareciera ser avaricioso), pero en ningún momento portee, lo que hacia era entrenar, sumar kilómetros de desnivel, agotarme y volver a salir al día siguiente, y cuando tenía un día de descanso entrenar en otro tema o ir a sacar fotos a través del delicado col que une plaza argentina con plaza francia. Segundo, tener tiempo para dedicarme a escalar en hielo en las diferentes cascadas que se encuentran en Plaza Argentina, necesitaba sentirme más que seguro en el hielo, no debería de sentir miedo al acercarme a algo tan delicado cambiante como es el agua en estado sólido.

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Donde hasta los más fuertes escaladores en roca reconocen sentir desconfianza y para nada cómodos en ese ambiente. Como una vez dijo Fer Arnaudi: “uno desde chico se sube a todos lados, a las piedras, a los techos, a los árboles, etc. … Pero en el hielo no tenemos nada que hacer, lo esquivamos,…”. Tercero, debería tener la libertad para poder irme cuando el clima estuviera bueno y poder cruzarme por el col hacia Plaza Francia, eso era lo más importante, una ventana de clima de unos cuatro días, para poder ir, descansar y estudiar la pared , y finalmente adentrarme en la sur un par de días.
Aquí estaba el problema, durante enero no me sentía lo suficientemente confiado y decansado para poder ir, luego febrero vino con un clima muy feo, además el 15 de febrero la empresa para la cual trabajo desarmaba el campamento. Y no tenia mucho sentido quedarse ya que el pronóstico extendido decía que febrero iba a ser muy ventoso. Debería resignar mis ganas de subir la pared, no quería que las ganas se transformaran en obsesión y que pagara el precio de la misma. La dejaría pasar, total, no tengo nada que demostrar a nadie, a nadie le interesa si escalo la pared o no, solo a mi. Fue ahí cuando como por arte de magia el clima se calmó, era como si mis ansias, mi tensión por querer forzar algo se reflejaban en un clima hostil, cuando baje la guardia y me olvide, ahí, la montaña me invito a entrar.

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El 10 de febrero vuelvo de portear, y había observado que días anteriores el clima había estado muy bueno, me acerco hasta lo de mi amigo Mauricio Pareras para preguntarle acerca del pronóstico, la respuesta fue de 20 a 25 Km/h y cielos despejados por los siguientes tres días. Eso era lo que necesitaba, un día para cruzar y dos en la pared, eso era todo. Aunque sabia de las críticas de colegas que me decían “eso es muy poco.. pensá en más días 3 o 4 y si sale en menos mejor. Pero 2 es muy poco…”, bueno.. por suerte se equivocaron. En seguida comencé a recolectar lo que necesitaba, nuevamente Mauricio me ayudo en eso, me prestó una mochila chica y liviana, una funda de vivac, un calentador especial (Jet Boil), carga de gas, un aislante que cubre nada más que la espalda, una mochila liviana (North Face Propeth). etc. Debería ir con lo mínimo, no llevaría bolsa de dormir, ni carpa, nada, solo lo puesto, campera de Duvet, pantalones de PrimaLoft, y la ropa que me había dado mi sponsor Garmont (interiores, cubre pantalón, chaqueta, micro polar, etc.), para las manos: interiores, guantes de gore-tex, y mitones OR de primaloft. En el arnés llevaría: 1 mosquetón con seguro, 4 simples muy livianos Mammut, 1 T-block, 1 anillo de 60 cm de dynema, 2 tornillos de hielo, y 2 clavos, cordines para abandono un par y una cuerda de 30 metros para rapelles o para subir la mochila.
En cuanto a la comida también fue muy poco lo que lleve, unos 6 power gel, 6 barras de proteínas, jugos isotónicos, y alfajores, palitos salados, galletas, pate, etc. No lleve comida liofilizada. Cabe destacar que los power gel, y los bar, más las bebidas isotónicas con taurina y esas cosas, hay que probarlas bien antes de decidir llevarlas, la bolsa que contenía esas cosas volvió casi intacta, la tolerancia en la altura es de casi cero. Ojo con eso… hubiese preferido llevar más palitos salados!!!.
Listo, adormir, los nervios no me dejaron hacerlo y emplee ese tiempo para repasar de no olvidar nada, pero también, para acrecentar mis miedos. Cuando habían pasado unos minutos de haberme ido a dormir, viene Gastón y me dice que hace un rato Gabriel Fava y Anibal Maturano estaban en la pared y que se habían comunicado y que estaban bien. Eso me tranquilizó un poco, saber que había alguien por ahí, era un poco más tranquilizador, un poco, aunque ellos iban a estar mucho más delante que yo.

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El día 11 de febrero comenzó temprano a las 5 am, desayunar, terminar de chequear todo y salir hacia el col, antes de que los guardaparques me pudieran ver, ya que el paso que use es zona intangible, la declararon así por la peligrosidad de la misma, ya que acorta mucho los tiempos para salir de plaza argentina hacia confluencia, y de ahí a la ruta, motivo que si la comenzaban a emplear mucha gente, se corre el riesgo de que sufran accidentes. Recordemos que hace muchos años atrás un porteador sufrió un accidente que termino con su vida, por cruzar por esta zona.
Por suerte a mi no me sucede nada, desciendo por la misma y me encuentro en Plaza Francia, el día es perfecto, calor, sin nubes, ni viento, y todo el esplendor de la pared sur.
Busco lugar para acampar, las pircas de Plaza Francia no me convencen, necesito estar más cerca de la pared, me acerco bastante hasta la base, el día siguiente iba a ser largo, no quería regalar nada, me acerco al canal donde caen más avalanchas y encuentro unas rocas que me ofrecerían la protección necesaria en caso de una avalancha, o eso creía yo, jeje. Tengo tiempo para secar mi ropa, y sacar fotos del comienzo de la pared, la cámara que compre recientemente me ayuda, tiene un zoom que me permitió descubrir rastros de cuerdas dejadas en antiguas expediciones, me aclara un poco el confuso panorama que se me presenta para entrar a la pared.

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Nuevamente me acuesto a dormir con un colchón de temores y de dudas, se que la muerte está acechando en esa pared y que alguien solo es un candidato perfecto. No creo tener la suficiente experiencia para encarar la pared, pero creo que los deseos y el haberlo soñado tanto tiempo, me pondrán a salvo de los riesgos, asi y todo no estoy del todo convencido, me duermo con mucho miedo. A veces el miedo te mantiene vivo, me consuelo con eso también.
El día 12 comienza a las 2:30 am preparo un café para el desayuno, meto todo en la mochila y a las 3:30 salgo en una noche muy oscura sin luna, hacia el puente de hielo que se encuentra en la base del canal de las avalanchas, luego de esto no se si es piedra tipo lajas o que me voy a encontrar. El hielo se hace notar por debajo de una delgada capa de graba y tierra, encuentro unos tornillos de hielo, estoy en el camino correcto. Ese era uno de los tantos miedos que tenia: y si me pierdo?? pensaba, si me equivoco de canal, etc, y la respuesta de mi cabeza era la siguiente: “… se han muerto de avalanchas, congelado, caído, etc.. pero ninguno se reporto perdido”, consuelo?? Que se yo… me sirvió en ese momento.
Dejo de escalar en hielo, pero aún con mis crampones puestos sigo escalando unos V de una mala roca sedimentaria, en el silencio de la noche escucho como se desprenden y ruedan grandes pedazos de roca así la rimaya que se encuentra al final de la pendiente en la que me encuentro, “no quisiera correr la misma suerte..,” pienso. Trato de diseñar una ruta en base a las fotos y a las figuras que apenas se vislumbran, en un lento amanecer. Por un lado quiero que se retrace todo lo posible el amanecer, el hielo sobre el que estoy parado es firme y quiero que así siga. Por otro lado el no ver desespera un poco.
Alterno la escalda en roca, con pequeños verglass, así iba a ser hasta superada las areniscas. Finalmente aparece la luz y con ella los primeros restos de cuerdas abandonadas por viejas expediciones, las cuerdas de nylon trenzado y algunos restos de cáñamo, la mayoría pegadas al suelo y atadas unas a otras. Se que no las debo tocar, tengo el vivo recuerdo de que hace un tiempo atrás Luis Tarditi cuando estuvo en esta pared se tomo de una de ellas, le provoco un vuelo significativo, que por suerte, al tener a su compañero Quique no paso más de un susto. Así que esa era la consigna, nada de cuerdas.

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La mañana aparece calma y mis miedos comienzan a disiparse, me siento más tranquilo, sigo escalando IV y V cortos, todo va bien hasta que se comienza a vislumbrar la entrada a las Grandes Torres, la piedra es de pésima calidad, escamas de una laja fracturada se esparcen por una pendiente amenazadora. Mucho cuidado en esta parte es muy delicada, si bien la reunión que se ve en la entrada de las chimeneas esta cerca, hay que recordar que esta pared no regala nada. Finalmente, llego a la reunión y me aseguro rápidamente, esa iba a ser mi prisión por 45 min., decidiendo si continuaría o no, “ es muy pronto para volverme” pensé, pero tampoco quería cometer estupideces. Estudio el arranque de ese largo, dejar la mochila para subirla después, era imposible hacerlo solo, se engancharía por todos lados. La caída potencial, de unos diez metros, crampones puestos, mochila de contrapeso, y un paso muy atlético por delante. Tomo aire, me suelto de la reunión y concentro todo mi peso en las puntas frontales de mi crampon izquierdo, mis gemelos arden, la mano empotrada en un fisura. La adrenalina hace el resto, logro meterme en la chimenea, realizo otros movimientos y me sostengo hasta con los dientes, la piedra por la izquierda de la chimenea es una serie de escamas muy delicadas, por la derecha la roca es mejor. Veo unos clavos viejos y me dirijo lo más rápido hacia ellos, no se cuanto más me soportaran los ya cansados gemelos. Coloco la cinta margarita y me aseguro de que los clavos oxidados resistan. Nota: en este sector se encuentran unos cuatro clavos, que a mi parecer si bien estaban oxidados, son de fiar. Al final de la primer chimenea se encuentra una reunión bastante buena. Primer largo unos 15 metros. Es más tirando a un diedro ancho, más que una chimenea. Nada de cuerdas, ni rastros de ella.
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Aquí hay que realizar el cruce a lo que se podría llamar una repisa, a partir de aquí hay algunas cuerdas viejas, que si se les realiza un Prousik o un Machard a ambas cuerdas, pueden otorgar alguna protección, seguirán encontrando algunos clavos, pero un poco más distanciados. Cuidado con los nuevos cordines y cintas de dynema, no frenan como uno esta acostumbrado con los otros materiales, es preferible los tradicionales, el dynema y el nylon no se llevan muy bien (eso es lo que yo experimente). El siguiente largo es de chimenea pura, escalarlo sin grampones seria mucho mejor, la goma de las botas andarían bien. Yo por mi parte sigo con los crampones y la mochila puesta, tendré que acostumbrarme al Dry Tooling, no puedo andar sacándome y poniendo los crampones, no se con qué me voy a encontrar.
La ultima parte de las grandes torres es un Off With, muy estrecho, muy complicado para ir con mochila, por suerte encuentro una cuerda que debe de tener unos 5 años, coloco mi T-block y va muy bien, me ayudo de ella a sabiendas de que había dicho nada de cuerdas, uso de fiador un par de cuerdas de nylon viejas a las que le coloco un Machard con una cinta de Dynema, muchas vueltas para que frene, un poco incomodo de usar. Finalmente lo saco y sigo solo con el T- block.

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Veo la luz de nuevo y me encuentro frente a un pequeño rapell de 5 metros (hay cuerdas) que me conduce a otro canal con grandes penitentes. Son unos 100 metros y me dejan en un lugar muy lindo para vivaquear, se ve el glaciar medio en todo su esplendor y es una zona muy segura. Derrito agua y llamo por radio a la gente en Plaza Argentina que esta nerviosa esperando mi comunicación. Por encima mío veo las areniscas y me apresuro a tomarles fotos por si se llega a cerrar con nubes, la cámara me brinda una chance más de poder orientarme. Las areniscas son hermosas, las veo con claridad y a sus delicados canales con nieve y hielo, en silencio están soportando todo el peso del glaciar superior, es una belleza. Calculo el tiempo, creo que al medio día voy a andar por ahí. Así es, atravieso una suave pendiente cubierta por momentos de hielo y pequeñas lajas sueltas y otros por pequeños penitentes, a esa altura comenzaron a derretirse y desarmarse bajo mis pisadas, el día es espectacular y el sol pega de lleno.
Por fin llego a la base de las areniscas y sin pensarlo demasiado comienzo a escalar primero por un suave nieve, luego unos cuartos y quintos, con unas lindas tomas, huecos muy limpios, aunque los pies seguían delicados para los Crampones. La escalada es sostenida mucha cabeza. Luego de unos 50 metros de escalada me encuentro con un resalte de roca extra plomado, del cual cuelgan una cuerdas viejas, las miro desconfiado, la única forma de pasar ese resalte seria colgándome de ellas, nuevamente me resisto a la idea, sigo un poco más en una travesía por la nieve hacia la izquierda, hasta encontrarme una la base de un canal tapizado por una delgada capa de hielo. Eso me convencía más, una suave pendiente de unos 80 grados en hielo, un hermoso tobogán jajjaja!!!. Pongo mis herramientas y se siente firme, listo, voy por aca. La escalada en este sector se sostiene por unos 30 metros, luego me vuelvo a lo que seria la ruta original y donde hay rastros de cuerdas viejas, esto es unos 6 metros hacia la derecha de donde estaba escalando. Aquí van a encontrar una reunión en un gran teton, las cuerdas que de ahí se desprenden si bien son viejas se puede confiar en ellas. Nota: son las que se encuentran al final de las areniscas, son dos, antes de eso, las cuerdas son malísimas.

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Las areniscas me dejan en la franja donde comienza el glaciar superior, lugar apto para vivac ¿¡?¡ esta lindo pero lo que cuelga arriba mete un poco de miedo. Aprovecho a derretir agua y me dirigo rápidamente hacia la parte superior del glaciar. En esta parte podemos encontrar diferentes tipos de hielo y estalactitas muy grandes, cuidado con ellas. La parte que uso para cruzar es en una pequeña franja muy a la izquierda de donde te dejan las areniscas. Tuve que realizar una travesía de unos 20 metros por un nevé muy expuesto con hielo por debajo de la nieve fresca. Luego de unos pasos de escalada en hielo, poco ortodoxos, alcanzo el glaciar superior. La pendiente se hace notar (unos 45°) y me hundo en la nieva, mis piernas ya no quieren saber más nada, estuve escalando por 15hs y la maldita colina de nieve no termina más. Por sobre la mása de nieve puedo ver el mixto Mesnner, ese es mi posible objetivo. Ahora si… mis ojos se llenan de lágrimas al ver las grietas del glaciar superior tan cerca, mi cuerpo se relaja, me rindo ante tanta belleza, no paro de llorar de alegría y emoción. Son muchas cosas que se conjugan en esa visión y en ese momento, por fin mis pies toman contacto con el glaciar superior. Pero no me dejo llevar por el hermoso atardecer, se que cuando caiga el sol, el frio se haría presente, tenia que buscar un refugio. Analizo rápidamente y diviso una pequeña cueva natural, que me permitiría colocar mi cabeza y mi tórax a salvo de las piedras que pudieran caer. En eso veo a los otros dos argentinos Gabi y Anibal, alcanzando el filo de los franceses, les tomo unas fotos y me dedico a sobrevivir.

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Calentar agua y armar el vivac, comer algo y tratar de descansar, mis piernas piden a gritos un descanso. Trato de estirarlas, pero la precariedad de mi vivienda se hace notar, se me enfrían muy rápido, no me queda que ponerme en posición fetal, pero la contracción de los cuádriceps me hace doler. Así me paso la noche, girando, rotando y estirando las piernas.
Finalmente el frio cala mis huesos y se hace imposible de soportarlo, tiemblo con espasmos. Reacciono, se que es temprano aún, pero debo ponerme a caminar lo antes posible, son las 2AM, la noche esta cerradísima, no importa, caliento un poco de agua, junto mis cosas. Esa mañana tomo jugo tibio (mis tres saquitos de café se me habían terminado), como un puñado de palitos salados (se me habían terminado mis galletas) y salgo a caminar sin saber por donde, el día anterior no había alcanzado a estudiar un buen cruce. El glaciar se torna un laberinto, para hacer un cruce hay que realizar unos zig zags, eso lo aprendí después, por el extremo derecho del glaciar es imposible, las grietas muy grandes. Hay que ir al extremo izquierdo, no hay otra, por más que uno se aleje mucho de la rampa hacia el mixto Mesnner. Me desanimó un poco al tener que ir y volver sin sentido, se que cada gasto de energía se paga caro.
Luego se realiza una travesía hacia la derecha, debajo de una gran rimaya, hasta encontrar un cruce. En este sector la pendiente comienza a ser de unos 50° a 60°, hasta llegar al mixto, no es necesario tocar la piedra, los canales de nieve te van conduciendo, un poco tirados a la izquierda. Casi saliendo de aquí hay dos canales, uno ciego, que si toman este es de 10 metros, deberán destreparlo y tomar el siguiente, que pasa muy cerca de los cadáveres de lo brasileros. Eso hace recordar la exposición a las avalanchas. ¡¡!¡!¡!¡!. Justo cuando creía que no faltaba nada, que claro mensaje, nada de confiarse incluso hasta no estar en plaza argentina. Ahora tan solo quedan unas 5 horas en la pala. Decido pasar por el cuello de botella que se forma con el gran serac y una banda rocosa. Esta parte se puede sortear por la derecha de la banda rocosa o si se ve muy peligrosa se puede desviar a la variante eslovena hacia la izquierda. La nieve es muy onda en esta parte, metro y monedas. Y no tiene mucha cohesión. Se me hace eterna esta parte, doy cuatro pasos y me tiro de cara a la nieve. Estoy agotado y las nubes se cierran sobre esta ultima parte, no corre viento y se produce el fenómeno de sofocación de glaciar. La temperatura sube rápidamente por la refracción de la luz en las nubes y la nieve, es el efecto invernadero. Me sofoca el calor y comienzo a sacarme capas de abrigo, lo que me alivia un poco.

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No tengo más agua hace unas horas y las condiciones del terreno no dan descanso, ni pienso en realizar una repisa, tengo que seguir. 100 , 50 , 20 metros… finalmente salgo.. se terminó..se siente bien el aire fresco que viene en ráfagas del otro lado. El hongo se formó sobre el Aconcagua y debo bajar. Afortunadamente mi amigo Mauri Pareras me espera con una Coca y comida por la ruta normal. El subió en 6 hs 10 min desde plaza argentina a la cumbre. Todo un record, la montaña esta buena ese día, gracias.
Se sale por el filo y el camino de regreso por la normal se encuentra a nuestra derecha a unos 50 o 100 mts. Cuidado con el descenso los primeros metros. Eso es todo, el miedo pasó, y salgo sin un rasguño, ni un enfriamiento, nada. Con el corazón henchido de alegría y con las fuerzas suficientes para descender en tres horas hacia plaza argentina. Las felicitaciones no se tardan en llegar, todo es festejar y sentirse bien por estar vivo. Sobreviví a un romance más con mi querida montaña.
Gracias a todos los que rezaron por mi, que estuvieron ahí nerviosos esperando noticias mias y a los que me envidian o no desean que gente como yo pueda llegar, les agradecería que se miren un poco y dejen la actividad. Esto no es criticable, acá se hace, se construye, y se necesita el apoyo de toda la gente para llegar a la cumbre. Esta es mi pasión, la montaña, y duele ver tanta gente con envidia, y que lo único que hace es hablar en vez de escalar, y de no aportar nada a la montaña.
Gracias a mi sponsor Garmont que me provee la ropa,
al Hostel SosaHaus, flia y amigos.

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ExploracionTrekking

América a Pie, MARTÍN ABORTA EL VIAJE EN CANADÁ POR EL CORONA VIRUS

marzo 25, 2020 — by Andar Extremo0

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Martín Echegaray Davies tuvo que suspender la caminata por las 3 américas. El caminante con su carro de 180 kg llamado “Carricatre Pilchero”, un viejo catre con ruedas de moto que él mismo arrastra, por la pandemia mundial abortó su idea de llegar a Alaska. Además de tener que esperar a que le den los permisos al terminar la cuarentena, no le darían los meses por el clima, teniendo que esperar al año siguiente. Por el momento esta regresando a país en un vuelo con diferentes escalas. Seguramente cuando salgamos de esta situación, sin precedentes en los tiempos modernos, y volvamos a la normalidad la vida le dará una oportunidad para finalizar el raid.
Martín hacia todos los días una distancia que ronda entre los 30 y 40 km. Padre de tres hijas, abuelo de 5 nietos, vive en Trelew con su mujer, pero su deseo hizo que arme un carro de 2 metros de largo (llega a 3 metros con el arnés), y unos 60 cm de ancho, y que el 31 de octubre de 2017 comience a caminar su historia, yendo a dedo hasta Ushuaia.
Con 22860 km kilómetros en su andar, ya recorrió el país, atravesó Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala, México y ahora está EEUU.
El 22 de septiembre de 2018 terminó su objetivo de llegar a las 23 capitales de provincias argentinas, con 9873 kilómetros caminados. El 7 de abril de 2019 logró culminar su segundo objetivo: América del Sur con 15850 km caminados.

Carreras de aventura

4 REFUGIOS 2020

marzo 9, 2020 — by Andar Extremo0

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Se corrió el 22 y 23 de febrero en Bariloche, la 4 Refugios. 15° edición una de las carreras de aventuras más duras de argentina, se desarrolla desde 2004, la cual pasa por estos refugios: Frey, Jakob, Laguna Negra y López. Podés correr uno, dos tres o cuatro refugios, esta última con la modalidad más picante la "Non Stop". El imparable Gabriel Santos Rueda ganó por quinta vez consecutiva y entre las mujeres la máxima ganadora fue Ragna Debats. En la nota Julia Stori nos cuenta su participación en 2 refugios.

Por CAB y Julia Stori fotos Martín Pereyra, Estefanía Klein y Ivan Braese

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Con mucha participación de atletas de La Plata, Buenos Aires, Brasil, Uruguay, Francia y España se vivió una jornada espectacular en el desarrollo de la competencia.
En la 4 Non Stop, con gran participación de atletas a nivel internacional, largaron muy fuerte todos y algunos corredores de elite lo padecieron. Peleando la punta iba el español Pere Aurell, seguido de cerca por Santos Gabriel Rueda, pero tuvo que parar en un refugio y lo pasó Rueda, que llegó primero consagrándose con la quinta vez consecutiva, pero no pudo bajar las seis horas de prueba, que era uno de sus objetivos.
El catalán resaltó que le gustó mucho la carrera y volverá el año que viene porque la quiere ganar. Su esposa, Ragna Debats, fue la primera en Damas. Vinieron a filmar un documental en el cual corren un carrera de trail running en cada continente.
Los corredores se mostraron conformes con la carrera, a pesar de calificarla como la más dura y la más difícil. Desde la organización resaltaron que año tras año la carrera va creciendo y corrigiendo errores. El presidente del CAB, Martín Enevoldsen, agradeció principalmente a los corredores y destacó el nivel atletas que participan, al tiempo que hizo referencia a las horas de trabajo que lleva organizar este tipo de competencia. Cabe destacar el trabajo de la CAX, por el esfuerzo que realizan para garantizar la seguridad. Felicitó al director de la prueba, Federico Sinso, que con su empuje dio lugar a muchas novedades en esta 15° edición.

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Relato de Julia Stori

Aún no había asomado el sol tras el imponente filo del Cerro Catedral cuando tomé coraje y bajé del auto para ir al baño y estirar un poco las piernas rígidas y nerviosas. Estaba en la base del cerro, con todas mis cosas listas; excepto mis miembros inferiores y la cara, que aún no querían despertarse.
Pero el afán y el calor de la multitud que asomaba a la base, fue nutriendo mi cuerpo y mis ganas de largar. Había preparado la carrera casi metódicamente, analizando todos los puntos importantes que mi físico necesitaba para afrontarla. Me moría de ganas de empezar a correr, pero una cuota de nerviosismo me mantenía del otro lado de la largada, esperando pacientemente y conteniendo la respiración de a bloques, para regularizarme. Sin embargo –quien alguna vez haya corrido una edición–, bien sabe que las palabras del arengador Andrés Martínez Infante logran romper toda templanza por más rígido que uno fuera… y así fue conmigo que, apenas diez segundos antes de empezar a correr, caí en la cuenta de lo que estaba por pasar, y se me escapó un jadeo de emoción. Y luego, una chispa de locura.

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Sin dudas 4 Refugios es una carrera emblemática y diferente en el país. El porqué no sólo está en su dificultad, sino en la humildad de sus organizadores, circuito, voluntarios, y del mismo paisaje. Para mi desayuno, estaba compitiendo en la modalidad 2 Refugios, que bastante bravos son para 32k de distancia y 1750m+. No es una carrera para “correr” exactamente, aunque el 60% de la misma la recorrí al trote en distintas velocidades. Requiere mucha fuerza y disciplina mental para afrontar las verticales subidas de piedra y las peligrosas bajadas en los pedreros, donde prácticamente se desciende hasta más lento de lo que se sube, para quien no tiene la técnica y la confianza en las piernas.

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El esfuerzo es enorme. No es apta para quienes sufran de vértigo. Tampoco es apta para quienes no lo sufrimos, pero esos estamos en menos peligro. Es una carrera para volverse loco corriendo, trepando, escalando enormes piedras, tropezando con las más chiquitas, y volando en los tramos limpios que también tiene. Todo aquello, englobado en un paisaje paradisíaco como es nuestra querida Patagonia Argentina, que nada tiene que envidiarle a los circuitos Europeos: rocas frondosas, pedreros áridos y grises, y de repente valles verdes, aromáticos, llenos de espinas y frutas, rebalsados de árboles altísimos… y, otra vez, de repente más roca, y roca, y roca, y un filo increíble con vistas a todas las cimas de las montañas y cerros adyacentes. Haciendo cumbre en el Cerro Catedral, a 2000msnm, no sólo se puede apreciar la naturaleza entera, sino que también te invita a mirar adentro tuyo, corredor… de qué estás hecho y por qué estás parado ahí.

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Encontré la razón de mis piernas en movimiento, y también lloré, me amargué, pensé en terminarlo, lo odié, pero siempre serpenteando esas emociones con una contraposición de alegría, diversión, fascinación y locura. Fue una carrera muy emocional. Y física, por supuesto. Pero llegué a la meta más agotada de la cabeza que de las piernas.
Sin duda, la volveré a correr. Pero doy fe que, como “todos dicen”, apenas la terminé no quise saber absolutamente nada con repetirla. Tan sólo me duró 12hs la negación. Vaya récord el mío.

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1 Refugio Caballeros
1° Lucas Castro Feijoo 1:43:13 hs
2° Tobias Barucco 1:56:26 hs
3° Pablo Ovalle 1:59:02 hs

1 Refugio Damas
1° Rocio Sere 2:09:01 hs
2° Amy Lyon 02:20:28 hs
3° Maria Romina Hazaña 2:22:36 hs

2 Refugios Caballeros
1° Jaime Moyano 3:46:36 hs
2° Santiago Molina 3:57:19 hs
3° Ramiro Alias 3:57:19 hs

2 Refugios Damas
1° Josefina Uijt Den Bogaard 4:58:09 hs
2° Maria Sol Rodriguez 5:18:19 hs
3° Daiana De Las Nieves 5:22:52 hs
4° Julia Stori 5:25:52 hs

3 Refugios Caballeros
1° Facundo Puentes 6:58:20 hs
2° Sergio Fernández 6:59:54 hs
3° Martin Garbero 7:00:57 hs

3 Refugios Damas
1° Alma Crego 8:44:07 hs
2° Andrea Vallona 9:44:53 hs
3° Gabriela Scadding 9:54:02 hs

4 Refugios Caballeros
1° Eduardo Ramón Manrique 29:00:18 hs
2° Milton Hernan Niedfeld 29:09:32 hs
3° Julio Rosselli Di Renzo 29:20:42 hs

4 Refugios Damas
1° Virginia Susana Pitte 29:31:25 hs
2° Alina Roitman 30:27:14 hs
3° Natalia Riego 30:37:00 hs

Dupla 4 Refugios Caballeros
1° Ciancio /Ciancio 29:41:46 hs
2° Salas / Segura) 30:30:31 hs
3° Tauro /Conci 31:54:17 hs

Dupla 4 Refugios Damas
1° Segali /Hansen 31:27:28 hs
2° Gordillo /Parada 34:15:36 hs
3° Ciganotto /Seipel) (DNF) 27:41:37 hs

Dupla 4 Refugios Mixtos
1° Giacomon /Lencinas 29:35:05 hs
2° Clausen /Badenes 30:25:26 hs
3° Echavarria /Ciccarelli 30:54:05 hs

4 Refugios NonStop Caballeros
1° Santos Gabriel Rueda 6:23:50 hs
2° Pere Aurell Bove 6:47:53 hs
3° Franco Oro 7:05:03 hs

4 Refugios NonStop Damas
1° Ragna Debats 8:17:07 hs
2° Tania Diaz 8:34:51 hs
3° Veronica Ramirez 8:43:58 hs

www.4refugios.com.ar

Montañismo

JULIANA GARCIA, HOY NO SE VUELVE A REPETIR

febrero 27, 2020 — by Andar Extremo1

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Estuvimos con la Ecuatoriana Juliana García, única Guía Internacional de Montaña en Sudamérica. En una entrevista desde Arequipa en Perú nos da su visión del montañismo.

Entrevista de Andar Extremo fotos Juliana García

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De dónde viene tu frase ”Hoy no se vuelve a repetir”?
Viene de vivir tan sólo el presente bastante sencillo, Para que hacernos tantas complicaciones en la vida cuando hoy no se va a repetir nunca más. Lo que hagamos, actuemos, digamos, esa ahora y es una idea que viene un poco de la cosmovisión andina que pasado, presente y futuro están pegados casi en el mismo tiempo. Es hoy, aquí y ahora, y si uno actúa en ese sentido en la vida las cosas serían totalmente diferentes.

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Cómo te introducís en el montañismo?
Comencé a hacer escalada y montañismo luego un viaje que realice con el curso de mi escuela, fuimos en en bicicleta de Ecuador a Brasil con 45 personas más. Yo tenía unos 14 años y al regreso de ese viaje, que duró unos cinco meses, estaba un poco cansada de tanto pedalear y fue allí que empecé a escalar en roca y paralelamente los fines de semana iba a la montaña con un grupo que hacía salidas. Así comenzó a interesarme más y más, lo tomé como rutina escalar en la semana e ir a la montaña el fin de semana. Con este grupo se formó como un club y me enganché de lleno. Y desde ahí no paré, los años siguientes aprendí más en diferentes grupos de montañismo. El tema género fue algo problemático, cuando había una expedición dura o el carácter técnico era superior no me llevaban, porque argumentaban que no me daba el nivel. Fue el momento de jugármelas.

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Cómo enfrentaste eso?
Empecé a liderar grupos y a llevar amigos, en este proceso me eché para atrás muchísimas veces, sea por miedo o porque todavía no tenía tanta confianza. A veces me tocaba ser la líder de una cordada y no tenía mucho conocimiento, igualmente las decisiones caían sobre mí y me tenía que hacer cargo. Durante esa trayectoria, fueron entre 3 y 7 años de montañismo, nunca tuve un compañero o compañera de cordada que me lleve de segunda, siempre tuve que estar al frente. Creo que esta transición fue importante en mi crecimiento como montañista y luego como guía esto de tener que tomar el liderazgo.

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Era bastante amateur hasta allí tu relación con la montaña?
Sí y para aprender más, tenía que salirme de los clubes, entonces me anote en Quito en la escuela de montaña para profesionalizarme. De esta manera sería más formativo y tendría que cumplir diferentes etapas. Esto demoró muchos años y en combinación a todo esto a mí que me encanta estar afuera y hice un montón de diferentes deportes: correr, mountain bike, aventuras, pero la montaña siempre fue el principal deporte, que luego más tarde se convirtió en profesión.

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Estudiaste educación física o algo relacionado con deporte paralelamente?
No. Yo estudié diseño gráfico e historia del arte y nutrición. Todo lo que he hecho está vinculado al estilo de vida que he querido llevar y a la montaña. Por ejemplo cuando estudiaba diseño uno de los proyectos era preguntarme: de dónde venían los alimentos?, qué era la soberanía alimentaria?, siempre mi vida estaba ligada al bienestar y al deporte en la naturaleza. Siempre pensé que la vida son esos caminos que se entrelazan, que tienen siempre un sentido en una red de intereses que te llevan hacia un mejor vivir.

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Esto te llevó a ser bien didáctica a la hora de transmitir la montaña?
Viene de la experiencia de dar cursos, vengo trabajando con adolescentes desde que tengo 19 años, en talleres, en educación al aire libre. Y también sigo aprendiendo, sigo capacitandome en cursos y creo que me ayudó mucho ser alumna en los cursos de avalancha. También he tenido la chance estudiar en muchos países y en lugares diferentes, con diferentes métodos, sumado a esto mi estilo y ver cómo yo le aplicó esas cosas al aprendizaje. Eso genera que uno pueda compartir información de una manera con más dinámica o didáctica.

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Te pesa ser la única guía internacional de montaña en Sudamérica?
Creo que ya no, en un momento de mi vida si me peso. Es complejo porque en ciertos grupos de trabajo me cuesta mantener y sostener una posición porque creo que si uno se aferra a una idea está bueno para que las cosas cambien y perduren. Y en este caso la profesionalización de los guías de montaña en el género femenino es un rol que me toca asumir y a su vez hay que sobrellevarlo. Es difícil, en especial con grupos de mujeres sobre todo, es difícil cargar ese modelo, como dice un amigo.. “a veces hay que hacerse de piel dura”. Creo que es la única manera de caminar hacia adelante aunque sea una forma exagerada.

Por qué antes te pesó?
Cuando uno no tiene madurez te importa mucho el qué dirán, si te mereces o no y te empezás a cuestionar un montón de cosas. Yo conozco chicas muy fuertes, que no tienen la certificación, y podrían tenerla. Te empezás a cuestionar tus capacidades, y en ese momento es cuando te haces el auto análisis. Nadie te regala el título, son caminos que elegiste seguir, y en mi caso eso lo tengo súper claro. Por ejemplo yo empecé hacer montaña al mismo tiempo con una chica que se llama Carla Pérez, también ecuatoriana y elegimos caminos diferentes. Ella hace expediciones, se concentra en su crecimiento personal como montañista. Yo en cambio elegí profesionalizarme y hacerme guía de montaña, me puso en otro ámbito dentro del montañismo.

Ecuador tiene grandes nombres como muchísimos récords en montañismo en los últimos años como Karl Egloff, Daniela Sandoval o Nicolás Miranda te sirve a la hora del reconocimiento?
Creo que no, pero creo que como cultura de montaña caminamos hacia un buen futuro en general. Como te explicaba antes, mi reconocimiento internacional es a nivel profesional y es muy diferente al reconocimiento de un atleta que hace récords o a subir un 8000 sin oxígeno.

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Qué proyectos tenés a futuro?
Mi misión Ahora es profesionalizarme con el tema del esquí que es una disciplina que descubrí ahora. Y estoy con el tema instrucción en avalanchas, toma de decisiones, manejo de riesgo y también a nivel nacional en la Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña con cosas más técnicas. Con lo que respecta al género intentar hacer cambios en lo que es instrucción, ya que hay muchas mujeres que se están volcando al montañismo. Y obviamente también viendo qué es lo que hago en expediciones privadas.

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Qué te pareció el Inkafest y que te llevó a elegir como jurado los films ganadores?
En la selección de las películas tuve como consideración, las cosas que eran importantes para el festival, las categorías que tenía que elegir. Pero aparte agregue una visión mucho más global de reconocimiento a películas que por la coyuntura o por el lugar de donde vienen no tienen el espacio de ser reconocidas. Porque ya que hay películas a nivel mundial que son reconocidas porque tienen detrás una producción, más recursos y existe el apoyo para que esta industria crezca, si bien di mi apoyo a esas producciones, también elegí a estos nuevos movimientos de gente que hace películas con menos recursos, así comienzan a tener acceso a una visión mundial. La película ganadora fue ”The Last Mountain” una producción polaca.

Conocías a Mariano Galván?
Yo a Mariano lo conocía de antes pero nuestra amistad se hizo bastante estrecha en Pakistán, hicimos el ingreso hasta Concordia juntos, nos encontramos ahí por coincidencia de la vida. Y creo que su visión del montañismo y el querer aproximarse hacer cosas, es algo que pocos montañistas todavía lo tienen y como él proyectaba sus retos me llamaba mucho la atención. Siempre estuve muy pendiente de todas sus ascensiones. Obviamente también lo conocí Alberto Zerain cuando se fueron al Nanga Parbat a su última subida. Me gustaba de Mariano ese pensamiento anarquista con el tema del montañismo que tenía sus sueños por convicción algo muy motivador de su vida. Si algún legado dejo Mariano es que uno tiene que hacer las cosas que le nacen del corazón sin involucrarse con las problemáticas que existen en las montañas en general. Él estaba, no a favor, de lo que está pasando en las grandes montañas, creo que fue un gran aprendizaje.

Kayak

Río Pascua, Patagonia Chilena

febrero 12, 2020 — by Andar Extremo0

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A lo largo de dos meses, Nouria Newman y los kayakistas estadounidenses Ben Stookesberry y Erik Boomer, se enfrentaron a los ríos más peligrosos de la Patagonia Chilena en una impresionante travesía

por Red Bull

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La francesa Nouria Newman, es conocida como una de las remeras intrépidas del kayak. En un nuevo desafío, emprendió viaje por la Patagonia Chilena, un maravilloso lugar con incontables ríos salvajes, sistemas climáticos feroces y cambiantes, que los hacen aún más inciertos para lanzarse a sus rápidos.
Newman, atleta Red Bull y campeona del mundo de piragüismo, se embarcó en una aventura inolvidable junto con dos expertos kayakistas estadounidenses, Ben Stookesberry y Erik Boomer. A lo largo de dos meses, el equipo recorrió más de nueve ríos, además de lograr cuatro primeros descensos, y realizar el segundo de la historia por el Río Pascua, grande en longitud y con los rápidos más difíciles de la Patagonia. Superaron de ese modo, y en poco tiempo, lo que se había hecho en aquella región durante la última década.
“La climatología en la Patagonia es un poco loca, pues cambia muy, muy rápido. Está soleado y al minuto se pone a diluviar o a nevar. Tuvimos muchísima suerte con el tiempo, pero allí las condiciones no son fáciles”, dijo Newman.
El objetivo del equipo era completar la “triple corona” del kayakismo en la Patagonia (los ríos Baker, Bravo y Pascua), una aventura que se intentó en 2017, a través de un grupo liderado por Evan García.

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El equipo de Newman vivió el Año Nuevo en la Patagonia. Para moverse utilizaron multitud de medios de transporte: coche, autobús, ferry y bote. La expedición les permitió explorar todos los ríos que se encontraron por el camino. “Sabíamos que íbamos a tener muchas dificultades en uno o dos ríos, así que decidimos tomárnoslo con calma”, mencionó la aventurera.
Otro de los retos de la expedición fue el transporte de los kayaks por un terreno agotador durante 160 km que, con todo el material, pesaban 45 kg. “Llevar a cuestas los kayaks fue algo horrible. En el río Pascua bromeábamos porque parecía que lo único que hacíamos era cargar con todo el material”, señaló. En esa zona tuvieron que caminar fuera de los senderos durante 87 km.
Fue en ese río donde Newman y Stookesberry (Boomer debió dejar antes la expedición) tuvieron que ir fuera del límite: “Echas un vistazo a esos rápidos y piensas: ‘Oh, ¡nunca he visto nada tan grande! Mi kayak acabaría destruido en un momento. No veo ninguna manera en la que yo pueda sobrevivir a esto”.

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Incluso Stookesberry, que ya se había enfrentado a los rápidos peligrosos del globo, pensó que debían abandonar. Newman lo convenció para intentarlo. “Le dije, ‘Ben, si Pascua no diese miedo, si fuese fácil, ni siquiera habríamos oído hablar de este río. Vamos al menos al comienzo del cañón. Y si lo hacemos, lo haremos desde allí”.
Nouria comenzó a practicar kayak cuando tenía cinco años, en La Plagne, su pueblo natal. Allí los niños se inscriben en clubes deportivos y enseguida empiezan a competir. En aquella época solo había una chica en el club de kayakismo y tenía 10 años más que ella. Los padres de Nouria no acababan de ver con buenos ojos el deporte que quería practicar su hija, sobre todo porque no sabía nadar. Así que debió aprender para que le permitieran apuntarse al club de kayakismo. Sin dudas, un ejemplo de su proverbial tenacidad.
Brilló en las competiciones internacionales desde 2007 hasta 2017. En 2013 fue campeona del mundo de kayakismo extremo. Durante el Campeonato del Mundo de Slalom de Piragüismo se llevó la medalla de oro en 2014 y la de plata en 2013.

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“Creo que había alcanzado mi límite. Me lesioné y realmente nunca llegué a recuperarme del todo, así que no pude conseguir buenos resultados. Estaba haciendo las mismas carreras una y otra vez. Me estaba quemando”, recuerda. Licenciada en periodismo y ciencias políticas, se dedicó a la aventura, incluso realizó un viaje en solitario al Himalaya en 2018 y 2019. “Necesitaba estar sola, pero luego quedó claro que no fue la mejor idea del mundo”. Como ocurre con cualquier aventura, un par de cosas se torcieron. La detuvo la policía y también se vio afectada por la extrema altitud. En agosto de 2019 fue al Tíbet a explorar tres ríos.

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“Nouria es una de las mejores del mundo, da igual si hablamos de hombres o mujeres. Pero lo que la convierte en una gran aventurera es su apetito por enfrentarse a todo tipo de retos con el kayak: subir por la montaña con él a la espalda, sumergirse en los problemas logísticos o en las cuestiones culturales e idiomáticas. No basta con simplemente querer enfrentarte a algunos rápidos que quitan el hipo. Para alcanzar el éxito también te tiene que gustar todo lo demás que eso conlleva. Así es como se triunfa en los ríos que están por explorar”, dijo Stookesberry.

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ExploracionTrekking

Martín Davies EN DAKOTA DEL NORTE, 22606 km Y 14 países

febrero 11, 2020 — by Andar Extremo0

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América a Pie
Martín Echegaray Davies tiene 63 años, está en Dakota, realizando una travesía nunca vista. Es caminante, y con un carro de 180 kg llamado “Carricatre Pilchero”, un viejo catre con ruedas de moto que él mismo arrastra, piensa ir de Ushuaia a Alaska en 4 años para hacer el Récord Guinness.
Martín hace todos los días una distancia que ronda entre los 30 y 40 km. Padre de tres hijas, abuelo de 5 nietos, vive en Trelew con su mujer, pero su deseo hizo que arme un carro de 2 metros de largo (llega a 3 metros con el arnés), y unos 60 cm de ancho, y que el 31 de octubre de 2017 comience a caminar su historia, yendo a dedo hasta Ushuaia.
Con 22606 km kilómetros en su andar, ya recorrió el país, atravesó Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala, México y ahora está EEUU.
El 22 de septiembre de 2018 terminó su objetivo de llegar a las 23 capitales de provincias argentinas, con 9873 kilómetros caminados. El 7 de abril de 2019 logró culminar su segundo objetivo: América del Sur con 15850 km caminados.

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febrero 11, 2020 — by Andar Extremo0

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Kayak

FIORDO PARRY, CHILE

febrero 11, 2020 — by Andar Extremo0

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Del 1 al 4 agosto se realizó en una de las zonas más bonitas del planeta, el Encuentro Invernal de Kayak de Mar. Atilio Mosca, integrante kayakista del club AFASyN de Ushuaia, cuenta la historia de este evento desarrollado en Tierra del Fuego Chilena.

Por Atilio Mosca, fotos Francisco Ibarra Osorio

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Cuando llegó a mis manos la invitación de Nativo Expediciones SRL, para ser guía del Primer Encuentro de Kayak Invernal de Mar en Tierra del Fuego Chilena, más precisamente en el Fiordo Parry, armamos un grupo de kayakistas del club AFASyN de Ushuaia para asistir al evento.
Esta región posee un paisaje majestuoso, que comprende montañas, fiordos y glaciares, fauna marina muy diversa, y un clima que imposibilita predecir lo que sucederá en las próximas horas.

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Para viajar éramos 6 kayakistas: Guadalupe Gómez, Luciana Cavallin, Agustín Ciolfi, Hugo Monte de Oca y yo de Ushuaia y Dolores Urdampilleta de Mar del Plata. En el grupo de Whatsapp volaban las preguntas, había mucha ansiedad y entusiasmo. La decisión principal, fue llevar kayaks de plástico roto-moldeados, por la presencia de hielos flotantes dentro del fiordo. Luego entendimos que fue una muy buena opción. Cuando ya teníamos todo organizado y faltaban dos días para el viaje, lamentablemente Dolores Urdampilleta, kayakista de Mar del Plata, tuvo que bajarse de la expedición.

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El día antes de salir, cargamos los kayaks en las camionetas y empezamos a sentir el invierno. Lograr atar y fijar los kayaks en los techos del vehículo con viento y frío fue muy dificultoso, pero las ganas de estar en el fiordo rodeado de cinco glaciares que llegan al mar con las imponentes montañas de la Cordillera Darwin de fondo, hacían olvidar las duras condiciones.
En Ushuaia, que remamos en el Canal de Beagle todo el año, la temperatura no nos amedrenta. Sabía que, al ingresar en los fiordos con los glaciares, bajarían, y más en esta época. Mi experiencia de haber navegado los fiordos tanto en kayak como en velero, sirvió para que el equipamiento que lleváramos sea el adecuado. Fundamentalmente lo más importante era el traje seco, abrigo debajo y buena bolsa de dormir para recuperarse del cansancio diario.

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El día 1 de Agosto con el amanecer, emprendimos el viaje en dos camionetas 4×4, que también había sido un requerimiento, por la zona de alta montaña que había que atravesar y que en estos momentos sabíamos que se encontraba con mucha nieve.
La ruta que nos tocaba hacer en vehículo eran 570 km desde Ushuaia. Pasamos por Río Grande y luego cruzando la frontera Argentina-Chile en el paso San Sebastián, para llegar a la comuna de Cameron, donde pudimos descansar la primera noche y nos encontramos con los organizadores Camilo Uribe y Fredy Moreno de NATIVO EXPEDICIONES SRL.

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Hasta llegar, la ruta fue clásica de Patagonia: poco tránsito y mucho paisaje. Cameron se encuentra en la cota oeste de la Isla de Tierra del Fuego lado chileno, sobre el Estrecho de Magallanes. La mitad del camino era de asfalto, la otra de ripio y con nieve. Como medidas de precaución llevábamos cadenas para las ruedas de los vehículos que, además, tenían clavos.
Al llegar y entrar al valle de la comuna, el paisaje bordeando la costa del Estrecho de Magallanes, se veía majestuoso. Campos con horizontes infinitos, el típico guanaco queriendo saltar algún alambrado, y algún hambriento cóndor sobrevolando la ruta en busca de comida. Los cóndores en época invernal se encuentran en zonas más bajas ya que las cumbres están nevadas.

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La recepción estaba prevista en el albergue municipal de la comuna, cedido por el alcalde. Ahí nos encontramos con los demás integrantes de Chile: Pablo Aravena Cerda (kayakista de Coquimbo) y Juan Paulo Cerón (de la empresa UNIVERSAL KAYAK de Santiago), quien compartiría conmigo la tarea de guía del encuentro. Al equipo de la organización se sumaba Valeria, marinera de la embarcación que nos llevaría de Caleta María hasta el campamento dentro del Fiordo Parry.

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Después de deleitarnos con una rica cena, brindar y augurar una buena estadía en los glaciares, tomamos posición de las cuchetas. A Hugo le toco mantener la salamandra alimentada de leña para conservar la temperatura de la cabaña durante la noche, única calefacción en estos lugares.
A la mañana siguiente, continuamos en los vehículos. Al principio la ruta era ripio, pero a medida que nos elevábamos en las montañas, la nieve cubría todo. Para nuestra suerte, el camino era mantenido por máquinas del ejecito y no hubo necesidad de encadenar las ruedas. La cordillera se cruzó muy despacio, pero segura.

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Al alcanzar el final de la ruta: Caleta María. Allí nos esperaban Fredy, el capitán, y Valeria. Con ellos recorreríamos 30 km para llegar al campamento. La Armada de Chile esperó nuestra llegada a Caleta María. Una vez que inspeccionó los kayaks y equipos, dio el visto bueno para iniciar la navegación e ingresar a uno de los lugares más inhóspitos de Tierra del Fuego. La embarcación, con 12 personas, kayaks y bolsos con equipos, contaba con dos motores que la hacían correr a 30 nudos. Alcanzar esta velocidad optimizaba el viaje ya que en esas latitudes el clima era intenso y cambiante. El mar puede variar de estar planchado, a elevar en 5 minutos 2 m de ola, por el aumento en la intensidad del viento.

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“Nuestro propósito era visitar lugares vírgenes, procurando respetarlos y mantenerlos igual de vírgenes para los próximos buscadores de lugares especiales”

Al poco tiempo de estar navegando en la lancha e ingresar al fiordo Parry, la ansiedad por ver dónde pasaríamos los próximos dos días remando, y el deseo de registrar todo, nos hacían disparar fotos y videos en todos los aparatos que llevábamos. Para nuestra suerte iba Francisco, fotógrafo profesional, quien registró imágenes de momentos únicos.
Llegamos a Puna Canoa a las 15 h y nos recibió en tierra Fabián, quien se encargó del campamento armando un refugio tinglado para protegernos de la lluvia y nevadas, que eran inminentes. Ya habíamos pasado frente al primer glaciar que daba la impresión de forzar su paso entre las montañas para poder tocar el mar.

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El fuego estaba siempre encendido para tener un punto cálido donde reunirse y disfrutar de historias y anécdotas vividas por los que participábamos de la reunión, tal como lo hacían los pueblos originarios que habitaron estos lugares. Esa primera noche, se planificó la actividad del próximo día y a la vez un cordero fueguino crujió al espiedo. A la cena se sumó un zorro colorado, que se hizo habitué del campamento y que tomaba confianza con el correr del tiempo. A medida que pasaba la noche nos íbamos acomodando cada vez más cerca del fuego. La escasez de confort se empezaba a sentir. El piso estaba totalmente húmedo por el manto verde de las hojas y tierra acumulada durante milenios. Fabián (Guenchu) improvisó unos bancos con troncos. Guenchu, como lo llaman sus amigos, vivió toda su vida en estos lugares y su físico fue moldeado para resistir el trabajo duro de pescador artesanal, marisquero y centollero. Mientras que nosotros ya no teníamos ropa para ponernos encima y ya no contábamos la cantidad de capas entre sintéticos y respirables, él se manejó con un buzo de algodón como único abrigo, cuando no, aparecía en remera… pura adaptación al medio. Pasadas las horas, cada uno buscó su carpa. En minutos, el silencio recuperó el lugar.

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A las 6 h de la mañana, Guenchu empezó a levantar la fogata para armar el desayuno y cortar el frío mañanero. A las 8 h comenzaron a surgir de las carpas en estado somnoliento, los kayakistas, que habían experimentado la primera noche invernal dentro de un fiordo rodeado de 5 glaciares. Los que tuvieron sueño liviano pudieron escuchar los estruendos producidos por los desprendimientos de bloques de hielo de los glaciares.

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Enseguida, nos pusimos los trajes secos, chalecos salvavidas y demás equipos, y fuimos al agua. En la playa nos encontramos con un paisaje diferente al del día anterior. El viento había traído del interior del fiordo, cientos de bloques de hielo que quedaron depositados en la playa durante la marea baja. La nevada caída había dejado los kayaks ocultos.
Previa charla de seguridad de cómo movernos en zona de hielos y glaciar, comenzamos a remar con un día de sol espléndido sin nada de viento. La lancha se mantuvo en la cercanía, siempre con bebidas calientes, por si era necesario suspender la remada y volver a la protección del refugio.

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Visitamos dos glaciares que llegaban al mar, y nos detuvimos media hora frente a uno de ellos. El espectáculo de rompimiento era continuo. Los estruendos al fondo del glaciar debido al movimiento de la masa de hielo, hacían que todos giraran la cabeza en estado de alerta.
La medida de seguridad frente a un glaciar es mantener distancia del frontón, nunca se sabe cuál será el bloque que caerá y su tamaño, ni la ola que se generará, pero sí que pueden golpear al kayakista.

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Para el mediodía continuamos remando al segundo glaciar, un trayecto que bordea un pie de montaña no accesible para desembarcos. Durante ese trayecto, se nos acercó una foca leopardo, uno de los máximos predadores que llegan a estas latitudes desde el sur. Se mantuvo un rato curioseando mientras remábamos. Nos mantuvimos en nuestro rumbo sin interrumpir sus movimientos, por precaución. Aunque es muy difícil que se produzca un evento de peligro, siempre hay que mantener una distancia y respetar su camino.

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Al llegar al segundo glaciar, nos encontramos con la pequeña bahía congelada en superficie, con un espesor de 5 a 10 cm de hielo. Pudimos avanzar rompiendo el hielo unos 30 m, pero luego fue imposible. La lancha al mando de Fredy, ingresó como un rompehielos y nos abrió un camino para hacer una nueva y única experiencia, y remar en un manto de hielo. Nos detuvimos y compartimos el almuerzo a bordo de la lancha.

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El regreso en kayak al campamento fue casi en silencio. Pienso que todos estábamos hipnotizados por la nueva experiencia.
En el campamento, nos encontramos con Guenchu y dos amigos pescadores y buceadores de mariscos, que trabajan en la zona. El refugio se llenó de conversaciones donde cada uno explicaba lo que experimentó. Mientras cenábamos, el fuego mantenía un estado de reunión único. Después de escuchar increíbles historias, nuestros nuevos amigos pescadores nos demostraron la sencillez con que llevan adelante su vida para poder subsistir meses en estos lugares. De a poco, cada uno a su tiempo, desaparecían de la luz del fuego y se perdían en la oscuridad en busca de su carpa.

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El domingo por la mañana, cada uno ordenó su equipamiento y se alistó para el regreso. Nos esperaba 1 hora en lancha hasta Caleta María y luego 10 en vehículo hasta Ushuaia.
A pesar de que ya habíamos recorrido el camino, hacerlo nuevamente generaba emoción por la inmensidad del paisaje. La ruta serpenteaba las montañas, acompañada de guanacos que observaban el paso de los autos. Nuestro propósito era visitar lugares vírgenes, procurando respetarlos y mantenerlos igual para los próximos buscadores de lugares especiales.

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Escalada

La Esfinge, Perú

febrero 10, 2020 — by Andar Extremo0

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Gustavo Rodríguez junto a Martín Moreno, fueron a Perú a escalar La Esfinge en el Parque Nacional Huascarán. En este relato, las vivencias de estos dos escaladores.

fotos y texto Gustavo Rodríguez Atleta GARMONT y FILO SUR

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Hacía tiempo que La Esfinge nos venía rondando en la cabeza, pero otros viajes y objetivos la fueron posponiendo. Este año, desde el principio dijimos: vamos a intentarla. Con mi amigo y compañero de cordada, Martín Montero, estábamos ansiosos por hacer esas paredes de granito.
Empezamos a ver fotos, videos y buscar info. El denominador común era escalar en altura. La Esfinge tiene su campamento base a 4500 msnm aproximadamente y el comienzo de la vía a 4700 msnm, lo que hace que llegar a su cumbre de 5325 msnm, sea toda una aventura. Ubicada en Parque Nacional Huascarán, la vía elegida fue La Vía del 85 también conocida como la normal, 18 largos de hasta 6c/7a de escalada tradicional.

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Salimos de Buenos Aires el viernes 9 de agosto en avión hacia Lima, y de ahí fuimos en micro a Huaraz.
Huaraz es una ciudad que parece un caos, pero es un sitio donde todo funciona. Ruidosa y apurada, es habitada por gente simple, educada y servicial. Se encuentra rodeada de un lado por la Cordillera Blanca, y del otro por la Cordillera Negra, ambas hermosas y atractivas. Allí, nos hospedamos en el Hostel Shelek Trek, de Pablo y Yani, dos personas geniales que nos hicieron sentir como en casa.
El plan era sencillo: caminar un par de días para ir aclimatando, y comenzar a escalar en altura para estar lo mejor posible para La Esfinge. Iniciamos con caminatas cortas pero muy atractivas. Primero fuimos a la Laguna Wilcacocha, a 3745 msnm. También a Laguna Churup, a 4450 msnm. Por las tardes, escalada en Los Olivos, sector deportivo a pocos minutos del centro de la ciudad.

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Al quinto día salimos hacia Inka Wakanka, un sector de escalada deportiva a unas 2 horas de viaje. Muy recomendado por los lugareños, el lugar era realmente muy bonito. Llegamos, nos instalamos, y salimos hacia las paredes. Escalar a más de 4000 msnm dejaba sin aliento. Escalamos cerca de 8 vías de hasta 6c. Por la mañana, salimos nuevamente para arriba a probar vías más largas. Comenzamos con 2 de 25 metros. La idea era hacer la reunión, que suba el segundo, y rapelar. Cuando estaba en el Top de la segunda vía y mi compañero estaba a 3 chapas de llegar a la reunión, un estruendo nos sorprendió, y seguidamente un temblor casi nos saca de la pared. Nos pegamos terrible susto. Sin terminar de entender qué pasaba, Martín llegó y pasó de largo a un descuelgue de otra vía. De ahí, salimos caminando o casi corriendo por detrás, hacia una ladera poco pronunciada. Una vez que nos sentimos más seguros, paramos a tomar aire y tratar de tranquilizarnos. Continuamos bajando hasta el pie de vía y, sin mucho que discutir, decidimos que la escalada en Inka Wakanka estaba terminada.

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Bajamos, desarmamos el campamento, y fuimos a la ruta para ir a Antacocha. De camino hacia nuestro nuevo destino, nos enteramos de que el terremoto había sido 5.1 en la escala Ritcher y que había roto la ruta y varias casas en diferentes lugares.
Antacocha es una laguna de agua salada a 3780 msnm. Pegada a ella, hay una pared con no más de 12 vías. Algunas de ellas son deportivas y otras mixtas, como la que escalamos nosotros, la vía Sin Nombre. Esta tiene 4 largos y 200 metros altura. Nos gustó mucho porque era bien variada, atlética y además por su hermoso paisaje.
Luego de escalar, bajamos caminando a la ruta en aproximadamente una hora, y volvimos en combi a Huaraz.
En el día de descanso, aprovechamos a organizar el equipo y comprar víveres para subir a la Laguna Parón a 4200 msnm, desde donde comienza la caminata de ascenso a La Esfinge.

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Para ir, nos decidimos por una combi de turismo que era la opción más económica. El viaje fue bastante ameno e informativo, pero muy largo. Una vez que llegamos, alistamos las mochilas, preguntamos dónde comenzaba el sendero e iniciamos. La explicación no había sido muy precisa, así que fuimos ganando altura hasta que, después de un rato, la senda se perdió y nos dimos cuenta de que nos habíamos equivocado. Con una mezcla de enojo y desilusión bajamos a la laguna, y en el puesto de la comunidad, armamos la carpa y pasamos la noche.
Por la mañana nos despertamos temprano y después de desayunar, salimos nuevamente para arriba. Esta vez sí agarramos la senda correcta, y poco después del medio día llegamos al vivac cercano a la pared. El lugar era un mar de piedras con la mole de granito al fondo. Las sensaciones fueron muchas, y las ganas de escalar salían por los poros. Después de buscar agua, comer, dormir una breve siesta, fuimos al pie de vía a dejar algo del equipo y reconocer los primeros largos.
De vuelta en el vivac, merendamos, vimos por enésima vez el croquis, acomodamos el equipo, cenamos bien temprano, y tratamos de dormir. La estrategia para la pared era ir lo más livianos posibles para hacer la vía en el día, pero estar preparados por si nos tocaba dormir en la pared. El resultado fue los dos escalamos con mochila.

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A las 5 am sonó el despertador. Después de un desayuno veloz y con el arnés puesto, salimos del vivac con la linterna en el casco. El primer largo lo escalé yo, todavía de noche. Para cuando Martín llegó a la reunión, comenzó a aclarar y a asomarse el sol. La escalada era muy bonita y llevábamos buen ritmo, pero el esfuerzo se notaba, y recuperar el aliento en cada largo se hacía sentir. Escalé los primeros 3 largos yo, y Martín el 4. Seguí con los próximos largos hasta que pasamos el primer techo. Al llegar a la 7 reunión, cerca de las 10 am, Martín ya no se sentía bien. Después de una charla y algunas lágrimas, decidimos bajar. Los rapeles los hicimos en silencio y concentrados. Al llegar al pie de vía, reafirmamos que fue la decisión correcta. Siempre pensamos y ponemos en práctica que, si uno de los dos ya no quiere seguir subiendo por la razón que sea, la cordada se baja y eso es lo que hicimos.
Volvimos al vivac, acomodamos las mochilas y comenzamos a descender hacia la Laguna Parón. Nos alcanzaron hasta el pueblo de Caraz y desde ahí, fue un vertiginoso viaje hasta cerca del Hostel. Durante este tramo, pensamos que no nos podíamos ir de Huaraz sin conocer Hatun Machay, así que nos tomamos un día de descanso y aprovisionamiento, y fuimos.
Hatun Machay está a 4200 msnm. Es simplemente espectacular. Estuvimos 2 días y escalamos mucho. Hay para todos los gustos, de todos los grados, alturas y variedad de estilos: techos, placas, desplomes, y roca muy adherente, así que “dejás los dedos”. Durante el día escalamos en remera y por las noches, bajaba mucho la temperatura, al punto de congelar todo. Es manejado por la comunidad, y su encargado es muy atento. Sin dudas, es un lugar para conocer.
Ya de vuelta, nos tomamos la tarde para pasear y comprar algunos recuerdos.
Las vivencias de las escaladas en Perú son hermosas, llenas de enseñanzas y buenos momentos, siempre agradeciendo la amistad y la gente que fuimos conociendo. Ojalá pronto estamos de vuelta.
Gracias GARMONT y FILO SUR, por el apoyo y el aguante. Por darme lo mejor en equipo e indumentaria.

Supervivencia

TSUNAMI, 9 días bajo los escombros

febrero 7, 2020 — by Andar Extremo0

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Nueve días después del terremoto y el tsunami que arrasaron el noreste de la costa nipona en 2011, una anciana de 80 años, Sumi Abe, y su nieto Jin, de 16, fueron rescatados con vida, de entre las ruinas de su casa en Ishinomaki. Esta nota fue edita en la Revista Andar Extremo n° 47 de julio/agosto de 2017

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En el fatídico 11 de marzo de 2011, el potente terremoto de magnitud 9 destruyó su hogar en el territorio de Miyagi, una de los más castigados. Milagrosamente, Sumi y Jin fueron sepultados bajo ladrillos, vigas y tejas, pero no murieron. Ambos se hallaban en la cocina y, tras quedar atrapados entre los escombros, se las arreglaron para sacar comida de la heladera pese a que estaban muy débiles por las heridas.
A oscuras, soportando temperaturas bajo cero y con la agonía de pensar que tenían las horas contadas, sobrevivieron a base de yogures durante nueve interminables días. La anciana tenía las piernas inmovilizadas, pero su nieto, a pesar de la hipotermia, logró escapar de entre los restos del inmueble destruido y llegó hasta el exterior, desde donde hizo señales a un helicóptero de salvamento.

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Como la policía no podía sacar a Sumi, tuvieron que llamar a un equipo de rescate para salvarla. Ambos fueron trasladados en helicóptero al hospital de Ishinomaki, donde pudieron contar que sobrevivieron al peor Tsunami de la historia reciente de Japón, que provocó una ola de diez metros borrando del mapa cientos de pueblos.
Este hecho se suma al de Hiromitsu Shinkawa, un hombre de 60 años que fue encontrado dos días después del Tsunami, a 15 kilómetros de la costa. Tragado por la fuerza de las olas al retirarse, resistió encima del tejado de su casa hasta que fue avistado por un destructor de la Marina nipona. “Ningún helicóptero o barco que ha pasado cerca me ha visto, pensé que iba a ser el último día de mi vida”, relató cuando fue rescatado.

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El recuento oficial de víctimas de ese año entre muertos y desaparecidos que dejó la catástrofe fue de 20891. Sólo en la prefectura de Miyagi, la Policía calcula que han perdido la vida unas 15.000 personas y que unas 452.000 personas perdieron sus casas.. Además de las casas que tumbó, el tsunami dejó en el primer periodo 250.000 viviendas sin luz y un millón sin agua.
Las pérdidas por los daños materiales se calculó en 176.000 millones de euros, que supera el terremoto de Kobe como el desastre más caro de la historia, ya que su reconstrucción superó los 81.000 millones de euros.

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Carreras de aventura

Alpa 42K 2019

febrero 5, 2020 — by Andar Extremo0

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El 13 de octubre se corrió una edición más de la Alpa 42k. Con cuatro distancias, 7, 15, 25 y 42 km, los más de 1000 corredores disfrutaron de una geografía única. Donde bosques, ríos y cerros se alternaron en un circuito duro pero muy entretenido. En la nota la gran ganadora Silvana Cacciavilliani nos cuenta su experiencia en los 42 kilómetros.

por Río Cuarto Trail Run y Silvana Cacciavilliani, fotos Marcos Ferrer

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Con la idea de retribuirle algo a la montaña, después de haber andado mucho tiempo corriendo por esos senderos, en el año 2012 organizamos nuestra primera carrera de montaña. Ese diciembre, con 45 participantes, habíamos tocado el cielo con las manos, nos habíamos sentido plenos, y así empezamos a tejer un sueño enorme que sigue teniendo como meta difundir la actividad física saludable y recorrer los hermosos paisajes de las sierras del sur de Córdoba.

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Agradecemos a nuestros sponsors, que sin ellos no sería posible llevar a cabo nuestros sueños: Universidad de Mendoza, MSA, Osde, Powerade, Cepita, Bon Aqua, DH Impermeabilizaciones, Tate, Capello Empresa Constructora, Gimnasio Salud y Deportes, Márquez y Asociados Constructora, Farmacerca, Copia Centro Imprenta, Estudio Scapin y Asociados, Santa Lucia Agro Cereales, Herbalife Nutrition, JC Fitnness y Sox.
Al enorme grupo de voluntarios que trabaja incansablemente, a la Municipalidad de Alpa Corral, Bomberos Voluntarios, policía, Propietarios de Campos y Vaqueanos del lugar, que no escatiman esfuerzos para colaborar el día de la carrera.

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Silvana Cacciavilliani
El 13 de octubre de 2019 me invitó la organización de Río Cuarto Trail Run a participar por tercera vez para correr los 42 kilómetros, en Alpa Corral, lugar soñado de las sierras de Córdoba pero muy duro para nuestras piernas porque te exige una fuerza máxima.
La carrera comenzó temprano para aprovechar el clima, lo más fresco posible así que 6.30 cruzamos el arco de partida y salimos a disfrutar de hermosos senderos cuestas, piedras sueltas y ríos que nos ofrecía este bello paraje de la sierra de los Comechingones. ”Condimentos” que hacen a las carreras de trail únicas, esas dificultades que a los corredores de montaña nos gustan tanto.

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Los primeros 15 km me costaron un montón, es más mi compañero de vida Marcelo me ayudó mucho para poder continuar y encontrar el ritmo, hasta que cambie el aire y comencé a disfrutar de esto que es lo que más me gusta. Cada vez corría con más fuerzas, las subidas del Cerro Blanco estuvieron duras y también las bajadas al ser muy técnicas generaban mucha adrenalina. Por la cabeza se me cruzaban pensamientos de todo tipo, desde pensar si era posible terminar, a embalarme y alentar a otras corredoras dándole fuerzas y aliento para que puedan continuar. Dentro de estas ambigüedades, en un momento un compañero me comenta que iba primera en la general de 42 kilómetros. Entre en razón y comencé a concentrarme más y más en el recorrido.

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La verdad es que es una carrera hermosa, la organización tiene un grupo humano increíble que se preocupar por cada uno de nosotros estando presente en los mínimos detalles. Feliz por poder participar en cada carrera que ellos organizan, siempre presente. Gracias andar extremo por las fotos y por la nota y nos veremos en la próxima 2020.

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42 km Caballeros
1° Jorge Daniel Zunino 4:21:10 hs
2° Daniel Simbron 4:27:23 hs
3° Lucas Cola 4:39:59 hs

42 km Damas
1° Silvana Cacciavilliani 5:36:19 hs
2° Julia Martino 5:40:50 hs
3° Ayelen Suhurt 6:03:26 hs

25 km Caballeros
1° Victor Aguilera 2:05:58 hs
2° Alejandro Ezequiel Capello 2:06:57 hs
3° Franco Gaston Espeche 2:11:35 hs

25 km Damas
1° Ana Belen Mercau 2:48:18 hs
2° Luciana Bertola 2:52:07 hs
3° Alejandra Matos 2:54:13 hs

15 Km Caballeros
1° Juani Faroppa Faroppa 1:28:39 hs
2° Tomas Godoy 1:29:00 hs
3° Emanuel Pecorari 1:30:40 hs

15 Km Damas
1° Yamila Perez 1:51:41 hs
2° Cintia Fessia 1:58:56 hs
3° Maria Betsabe Roma 2:02:35 hs

7 Km Caballeros
1° Emanuel Farina 0:38:27 hs
2° Alexis Gutierrez 0:40:07 hs
3° Santiago Lopez 0:43:36 hs

7 Km Damas
1° Marina Lorena Cacciavillani 0:48:35 hs
2° Carolina Lopez 0:49:06 hs
3° Marina Ferreyra 0:50:36 hs

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ConferenciasMontañismoTrekkingVideos

AREQUIPA, LA PUERTA INCA AL DEPORTE AVENTURA

febrero 3, 2020 — by Andar Extremo0

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Una ciudad esplendida, donde lo colonial y lo autóctono se entrelazan logrando un equilibrio ideal. La vista gira trecientos sesenta grados y los volcanes Misti, Chachani y Pichu Pichu, de la Cordillera de los Andes, terminan de enmarcar este exquisito cuadro que es la ciudad de Arequipa.

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Ciudad fundada en el año 1540, a 2335 msnm, es un pórtico para lanzarse a realizar deportes de aventura. Muy tranquila para caminar de punta a punta y para disfrutar la excelente gastronomía peruana. Está llena de restaurantes cerca de su plaza principal y posee un mercado que tiene de todo, imperdible para disfrutar de la rica comida regional.

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Con lo que respecta a la colonia, la iglesia principal y demás edificios, están hechos de sillar, una piedra volcánica más dura que la piedra pómez. Existen canteras que se pueden visitar y ver cómo se sigue extrayendo manualmente este mineral, para ladrillos y ornamentos.

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Emplazada en una zona montañosa de la cordillera, los volcanes que la rodean superan los 5000 msnm. El Misti es una opción muy buena para hacer una montaña que alcanza los 5822 msnm. El campamento base cerca del río Chili, a unos 5 km de la ciudad, en dos días nos basta para hacer cumbre. Luego está el Volcán Chuchuni con sus 6.057 msnm a unos 50 km de Arequipa, y el Volcán Pichu Pichu de 5.664 msnm, a unos 30 km de la ciudad.

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Arequipa es, sin duda, una ciudad que esconde las historias de las culturas incaicas. En uno de sus museos, se puede encontrar a la momia Juanita, una doncella sacrificada que estuvo escondida en la cima de una montaña por más de 500 años. “La niña de los hielos”, como la llaman, es quizás la momia mejor conservada de la historia humana. Fue encontrada por la erupción del volcán Sabancaya de 5.976 msnm, que descongeló su tumba y la dejó expuesta en el volcán Ampato a una altura de 6.288 msnm. Juanita y otras dos momias, fueron encontradas en 1995 y 1997 por José Antonio Chávez y Johan Reinhard.

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Arequipa tiene algo muy lindo, y es que dentro de la ciudad se encuentran los valles. Dar vuelta a la esquina es encontrarse en el medio de un paisaje con ríos caudalosos que permiten la práctica de kayakismo y rafting.

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Muy cerca, a unos 170 km, está el pueblo de Chivay que es la compuerta a unos de los cañones más profundos del mundo: el Cañón del Colca, que llega a unos 4000 metros de profundidad. Fue descubierto en 1981 por Jerzy Yurek Majcherczyk, junto a un grupo de cinco investigadores polacos que llegaron al cañón buscando el inicio del río Amazonas. El Río Mismi es considerado hoy, el inicio del río más largo del mundo. Recién en el año 2009, el mismo Jerzy Yurek Majcherczyk, organizó otra expedición para recorrer los últimos 20 kilómetros y así demostrar su profundidad.

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Montañismo

MARIANNE CHAPUISAT PIONERA DEL OCHOMILISMO EN INVERNAL

enero 8, 2020 — by Andar Extremo0

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Por muchísimos años fue la primera y única mujer en poder hacer una montaña superior a 8000 msnm en invierno, fue el Cho Oyu en 1993 a sus 23 años. Recién en 2018 Elisabeth Revol coronó el Nanga Parbat. La entrevista para Andar Extremo en Arequipa, Perú, a una mujer sencilla que por amor logró algo impensado.

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Qué le dirías hoy a la joven Marianne que se atrevió al Cho Oyu en Invernal?
Le diría que vaya con la mejor de las energías, que aproveche esa ingenuidad para llevarse el mundo por delante. Que siga su intuición y su corazón. Y que vaya, que se anime, que todo va a salir bien, que siga su camino.

Viviste toda tu vida haciendo deportes, hiciste tu primer 8000 a los 23 años, lo harías hoy de la misma manera?
Es que nunca sería igual, hoy tenés internet, Gps, partes meteorológicos exactos, indumentaria técnica y mucha gente que fue a los Himalayas. Cuando yo fui imaginate que me prestaron el “mono de plumas” allí en la montaña porque no había llevado, solo los datos que pude recabar en ese momento fueron de Messner y mis pocos amigos que habían ido al Himalaya. En ese momento nos escribíamos telegramas o cartas e íbamos intercambiando información, era todo muy diferente a hoy.
Cuando salí de suiza, para los Himalayas me tenía que encontrar con los de la expedición en Madrid, me acompaño mi hermano, recuerdo, a la estación de tren, con dos o tres chicos con discapacidad. Él trabaja con esos niños y me preguntaban si iba a volver bronceada, jajaja. Estaba todo como fuera de foco.

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Ya tenías experiencia en alta montaña para encarar tan osado emprendimiento?
De niña hice atletismo, entre los 12 y 16 años, después empecé a estudiar el profesorado de Educación Física y al estar 6 o 7 horas por día entrenando deje el atletismo. Empecé a hacer allí esquí de travesía, fue mi primer contacto con la montaña además de hacer trekking con la familia. A los 17 años empecé a ir a club alpino que había uno de mis mejores amigos, Tierry, eso fue el año 87. También en ese año empecé a estudiar letras que es a lo que me dedico hoy, siempre tuve una formación intelectual de mis padres y me encanta leer. Tengo tres pilares, muletas en la vida que me hacen estar de pie para mi equilibrio, una los contactos sociales, me encanta estar con gente, segundo el movimiento y tercero la literatura.

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mo fue esa preparación para abordar los Himalayas?
Estuvimos un año preparando la ascensión al Aconcagua, vendiendo remeras para hacer el viaje, pero fue bastante rápido, bastante fácil. En ese momento recuerdo que estaba en otros proyectos también quería salvar la humanidad como tantos jóvenes de 20 años, Había trabajado en África con niños de la calle. Pensaba trabajar después de hacer el techo de América en un proyecto social en Santa Fe. Pero a último momento me dijeron que estaba el lugar cerrado por la estación veraniega. Y me quede con tiempo libre y conocí a Lito Sánchez. Trabajamos juntos en la patrulla de rescate en Aconcagua. Hicimos muchas cumbres allí en la zona, también tenía algunos 4000 técnicos y algo de roca en suiza.

En seguida con Lito se propusieron un ocho mil y encima en invernal?
Cuando conocí a Lito no sabíamos si era una relación de verano o algo más serio, pero al final nos unimos mucho. Luego de hacer cumbre en Aconcagua en la temporada 91/92 me acompaño a Santiago de Chile en Autobús y me comentó su intención de ir al Cho Oyu.

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Qué recuerdo tenés de la expedición al Cho Oyu?
Si tengo que elegir tres palabras fueron: “magia” porque el grupo descubría paso a paso lo que estaba por venir, nadie sabía cómo era aquello, todo el tiempo era estar con los ojos abiertos descubriendo esa inmensidad blanca, la segunda “frío”,pase mucho frío, me quede friolenta de por vida. SI bien aún me comporto bien en altura y nunca tuve mucho problema, la temperatura es algo que sufro. Hoy en día no puedo andar sin guantes, cuando era pequeña me tiraba en la pileta y salía azul, era muy flaquita des estas que la rodilla es más grande que el cuádriceps. Y la última el “amor” me fui allí porque estaba enamorada de Lito Sánchez.

Cuántos días duro la expedición al Cho Oyu?
La cumbre fue rápida, la aproximación fue muy lenta tardamos como un mes en llegar al campo base, caminamos mucho, porteando. El ataque a la cumbre lo hicimos en unos 10 días.

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Al terminar tu relación con Lito quedaste igualmente enganchada con la montaña?
Luego del Cho Oyu en el 93 y de cuatro años de relación, el Himalaya estaba muy ligado con él y si bien me abrieron muchas puertas, estuve bastante tiempo haciendo otros deportes. Primero fue la escalada deportiva y luego estuve participando en campeonatos de esquí de travesía, a fines de 1996 hice una pequeña expedición al Ama Dablan, si bien no hice cumbre fue muy interesante porque fui con la gente de la expedición al Cho Oyu y unos amigos suizos. En el año 2000 realice un intento al Everest, por la ruta normal de la cara sur y llegue hasta los 8.700 msnm, me tuve que bajar por el mal clima. Luego Me quede una noche sola a los 7900 msnm para intentarlo de nuevo pero había tan mal tiempo que tuve que abortar la expedición. Allí conocí a Juanito Oiarzabal y gracias a él entre “Al Filo de lo Imposible”. Recién en el año 2003 la Televisión Española me contrato para hacer dos expediciones filmadas en el Nagna Parbat 2005 y Gassherbrum 1 y 2 en 2003, en los tres hice cumbre y se hicieron programas. En 2004 me propusieron el K2 pero tenía una hernia discal, luego en 2005 lo intente con Ester Sabadell y Edurne Pasaban.

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En que momento el mundo te reconoce por ser la primera mujer en hacer un ochomil en invernal y la única por tanto tiempo?
A la vuelta del Cho Oyu en el año 93, solo tuve una buena nota en un periódico local de Suiza, en mi familia como era la más chica no le dieron importancia, no me tomaban en serio. Más tarde y al pasar los años me comenzaron a reconocer, a veces mis alumnos me reconocen porque se meten en google y me preguntan, si soy yo la montañista. Pero me gusta que la gente se acerque por mi modo de ser y no por lo que he hecho. Para mí la verdadera hazaña no es ser la mejor montañista, sino la verdadera hazaña es aquello que en la vida no esperabas y luchas para superar algo que la misma vida te impone y no lo que has elegido hacer.
Yo decidí ir al Himalaya, hay gente que cruza en invierno esas montañas con zapatillas de tela con medias de lana sin ropas para huir del Tíbet perseguidos por los chinos. Le pagan a un guía lo que pueden y se van, es terrible, he visto un cadáver de una mujer en los grupos que hemos cruzado. Igual de lo que pasa con los africanos que van a Europa. Ellos hacen hazañas. Superar un cáncer es un hazaña, un ochomil es una medida que puesto el ser humano, si haces un 7900 entonces no lo vale?… Hay montañas de 3950 msnm en los andes que son hermosas pero la gente quiere hacer 4000 msnm.

Pero, te sentís reconocida?
Si!!!. No es que salto de un congreso a otro o de una conferencia de montañismo a otra, pero cuando un Ivan Canturi para Inkafest o Reynold Messner para sus museos me invitan, es muy gratificante. Como hago otra cosa de mi vida me gusta compartir con gente de la montaña.

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Cómo fue el tema de Messner y el pedido de tu s botas para su museo?
Habíamos estado en un festival juntos a principio de 2019 y allí me hizo el pedido, cerca de 12 de agosto de 2019 le di las botas que use en Cho Oyu,, creo que ya están exhibidas.

Qué te pareció el Inkafest?
Yo concurrí en 2019 al Festival International du film Alpin des Diablerets en su 50 aniversario, se articula diferente que este con respecto a los fims y tiene un jurado que se junta toda la semana. El Inkafest me gusto, muy familiar, un ambiente muy lindo, variedad de films y con un marco de una ciudad imponente.

Qué mensaje le darías a la gente de lo que significa la montaña?
Le aconsejo a ir, es un lugar que te llena por dentro, te da mucha energía y mucha felicidad. Que vaya por pasos, que respete los tiempos de aprendizaje, siempre hay que ser humilde. Y yo a la gente hoy, en los momentos que vivimos le preguntaría si suben la montaña para disfrutar o solo para subir la foto a las redes sociales.

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Snowkite, San Martín de los Andes

enero 6, 2020 — by Andar Extremo0

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A 20 Km de San Martín de los Andes, se encuentra el centro invernal Chapelco, increíble lugar donde se llevó a cabo un encuentro de Snowkite. En una entrevista para Andar Extremo, Diego Duverges nos cuenta su experiencia.

Entrevista Juancho Ibañez a Diego Duverges para Andar Extremo, fotos Juan Cruzzg

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Cómo surgió el Snowkite y quién lo creo?
Surgió antes que el Kitesurf, entre estadounidenses y franceses. Ellos hacían parapente y empezaron a cruzar el kite con el esquí. Alemania, Suiza y EE. UU, se podría decir que son los precursores. El Kitesurf ayudó mucho a desarrollar el Snowkite en lo referente a equipos, por ejemplo. En Europa es donde más se practica Snowkite por que tienen rutas a mucha altura, y tienen facilidades a los accesos.

Cómo se te ocurrió hacer Snowkite?
Soy instructor de Kitesurf desde hace más de 15 años. Me encanta la montaña. Antes trabajé en Las Leñas y siempre me gustaron los deportes de invierno. Luego me vine a trabajar a San Martín de los Andes y practiqué Snowkite por mi cuenta, hasta que dije: qué bueno sería contar con este servicio en el Cerro Chapelco. Así empezó todo.

Por qué elegiste el Cerro Chapelco para hacer esta actividad tan novedosa?
Porque el acceso es fácil. Llegás por un medio de elevación, y los del Cerro Chapelco son los más aptos y modernos. Además, podes venir a esquiar y si hay viento te pasas a kitear.

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Cuál es la diferencia con el Kitesurf y para quién está orientada esta actividad?
La diferencia con el Kitesurf es que acá tenés la montaña, con lo cual tenés un desnivel. Por eso digo que es como navegar en 3D. Lo más importante es adaptarse a la pendiente y leer los vientos. La clase está orientada para cualquier persona que tenga ganas de probar algo novedoso y divertido. Además, en la nieve no te hundís como en el agua, con lo cual lo hace más fácil. Cambia si nos vamos a una pendiente más pronunciada. Si uno viene practicando Kitesurf, la progresión es más fácil para pasarse al Kitesnow y lograr surfear la montaña de manera más fluida.

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En qué consiste el evento que están organizando en el Cerro C4, y cómo nace la idea de armarlo?
Es un evento que surgió con dos amigos, el Chompi y Nico. Los tres somos fans del Kite, y descubrimos este desierto de nieve a 2000 m de altura, muy cerca del Cerro Chapelco. El lugar es alucinante y las condiciones perfectas, porque la orientación de la explanada es una orientación de frente al oeste y acá los vientos de la Patagonia son predominantes del oeste, además son 800 hectáreas y siempre hay nieve por la altura. Como el acceso es difícil, pensamos llevar gente en helicóptero al C4 gracias al apoyo de sponsors como Corona.

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¿Cómo ves el Cerro Chapelco en relación con el espacio, seguridad, calidad de medios y atención para la práctica de Snowkite?
Chapelco está premiada como la mejor estación de esquí de Latinoamérica. En seguridad, calidad de medios, personal. Siempre está nivelando para arriba en todo sentido. Por eso lo elegí. La zona de Snowkite es como un Wakepark porque tiene todas las variables. Es ideal… podés volar, esquiar. Es una zona de entrenamiento. Después, la idea es ir a esquiar montañas enteras como el C4.

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También hacés Kitesurf en Buenos Aires?
Me dedico a esto. Soy Profesor de Educación Física en San Isidro, y tengo mi escuela de Kitesurf orientada al deporte y al ambiente familiar. Cuando termina el verano, organizamos un viaje al Caribe. En invierno me vengo a Chapelco.

Cuál es la diferencia entre el Snowkite y otro deporte de invierno?
Es un deporte invernal nuevo. Sentir que podés subir una montaña con viento es una sensación increíble. ¡Poder hacerlo es literalmente alicinante!

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Por qué elegiste San Martín de los Andes para hacer tus temporadas de invierno?
Llegué a través de un amigo que tiene un local muy conocido de venta de productos de esquí y montaña en San Martín. Ahí la descubrí. Me gusta… el respeto en el tránsito, su gente, la estética de pueblo de montaña, la arquitectura del casco histórico. Siempre digo que tengo mi familia invernal acá. Y vuelvo a destacar que al trabajar en el Cerro Chapelco, siempre veo que tiran para adelante. Siempre hay novedades. ¡Eso me gusta!

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Montañismo

KANCHENJUNGA, JUAN PABLO SARJANOVICH

enero 3, 2020 — by Andar Extremo0

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Juan Pablo Sarjanovich se encamina con tranco firme para hacer historia en el ochomilismo. En 2016 coronó el Manaslu con 8156 msnm y el 14 de mayo de 2019 fue el primer argentino en pisar la tercera montaña más alta del mundo, el Kanchenjunga, con sus 8856 msnm. En una entrevista en el centro montañés de Capital Federal, esto nos contaba.

Una entrevista a Juan Pablo Sarjanovich por Andar Extremo, la tercer montaña más alta del mundo 8586 msnm su segundo ochomil.

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Qué sentiste con esta segunda cumbre?
Nada de lo que estoy viviendo ahora. En ese momento lo hice con total inocencia y no se me ocurrió pensar en la movilidad que podría generar en la gente, en los medios… la difusión que está teniendo. El objetivo es siempre el mismo: mi proyecto 8000, ir por cumbres que no hayan hecho argentinos. En lo personal, me motivo y lo estoy disfrutando acá abajo. Soy muy mecánico allá arriba, soy consciente de los peligros, metódico para bien y para mal, y muy cauto. La verdad, no festejo en la cumbre. En esta oportunidad, a 10 minutos de lograrlo, se me escapó un lagrimón, pero tuve un percance y me concentré para llegar en las mejores condiciones.

Alta en el cielo, cumbre del Kanchenjunga 8586 msnm
Alta en el cielo, cumbre del Kanchenjunga 8586 msnm

Qué te pasó?
Se armó un embotellamiento e iba último en la fila. Ya no tenía mucho oxígeno. Iba bien rezagado, porque además todos coincidimos en el mismo día de cumbre. Iba como 50 en la cola. Una vez que daba una bocanada de oxígeno, levantaba el ritmo. Pasaba a algunos, pero nunca llegaba adelante de todos. Siempre alguien iba entorpeciendo y era muy difícil pasarlo dando un paso cada cuatro respiraciones. Si querés pasar a alguien y dar tres pasos seguidos sin respirar, la recuperación es larga. Imagináte que, dando cinco pasos sin respirar, la recuperación después es de un minuto y medio. Cuando llegué a esa pre cumbre, me encontré con 10 personas que venían bajando. Ya veía la cumbre. Era una pared casi vertical y con un paso transversal apenas iba apoyando los crampones en una grietita, escalando a pleno. Me tuve que desencordar para pasarlos, todo a un ritmo super lento… me enfrié un montón. Pensaba todo lo que había hecho para llegar y justo me pasaba eso. Lo único que quería era poner la bandera en la cumbre. Si me tenía que pasar algo que sea bajando, pensaba. Era injusto pegármela a 10 minutos de la cima.

Campo III a 6850 msnm
Campo III a 6850 msnm

Pero al final, pasaste sin problemas?
Sí, pero me hizo tensionar tanto que actué mecanizado. Foto por acá, foto por allá, le hice un video a Nacho de Matna, el director del cortometraje que presenté en el Banff del Kachenjunga. Al bajar, me pasó lo mismo en el mismo lugar, había demasiada gente. Tuve que hacer lo mismo: desencordar y pasar por el borde.

Cumbre 730 am
Cumbre 730 am

Cuándo empezaste a disfrutar realmente la cumbre?
Llegué al campamento base. Me fui al “Puja” que es el altar tibetano de montaña donde bendicen las expediciones. Me arrodillé allí, y estuve 30 minutos llorando hasta que vino una compañera que me abrazó, y aflojé. La tensión que tenía acumulada de 45 días de expedición los largue ahí. Ni media hora antes de llegar me pude aflojar, porque había un paso que caían rocas permanentemente y tenía que esquivar unos piedrones que me podían dejar fuera de juego. Ocho veces tuve que pasar por eso, y estaba ahí nomás del campamento base.

Un descanso camino  a Campo III
Un descanso camino a Campo III

Cómo fue la última noche antes de tirar cumbre?
Estaba en campo 3, a 6850 msnn. El día estaba lindo como nos indicaba el pronóstico. No había viento ni nubes altas, pero sí debajo de nosotros. El 14 de mayo me levanté y salí, pero no sabía que iba a pasar de largo el campo 4 a 7350 msnm. Tomé agua y seguí. Normalmente uno para en campo 4, duerme y sigue, incluso en Everest uno tiene una cumbre de unas 9 horas. En este caso me levanté, estaba bien aclimatado, y arranqué, pero me pasó algo mortal. Fui uno de los últimos en salir con sol y enseguida me tocó pasar una grieta de unos 50 metros de profundidad. Todo era sombra. No tenía los guantes puestos, y me pegué una congelada bárbara. Parecía que me apretaban los dedos con una tenaza y, en medio de eso, tuve que remontar una pared vertical de 20 metros en la que no podía agarrar las piquetas y hacer maniobras. Arranqué mal, pero cuando llegué a campo 4 ya me había recuperado bastante. Y seguí… tomé agua y seguí. Fueron 28 horas. Salí a las 8:30 de la mañana y volví a campo después de cumbre, a las 12 del mediodía. En este tramo, tomé medio litro de agua, comí media barrita de cereal y chomps, los geles los dejaba que se desarmen en la boca. Eso fue peligroso, porque podía haberme deshidratado. Me costó recuperar por no haber comido.

Condiciones de higiene en campo base
Condiciones de higiene en campo base

Con qué equipo tirás cumbre?
Botas rígidas triples, crampones, mono de plumas, arnés, jumar, equipo de seguridad para mosquetonear, equipo de rescate en grieta, una piqueta. Siempre ando con dos mudas de ropa de punta a punta de la montaña. Llevo una puesta y otra la lavo y la dejo secándose. Para el día de cumbre andaba con un interior térmico seco en una siploc, y unas medias cumbreras que son una cábala. Antes del día de cumbre me limpié bien los pies y me puse esas medias limpias y secas.

Vuelos para bajar a Katmandu en poco más de 24 hs desde el campo base
Vuelos para bajar a Katmandu en poco más de 24 hs desde el campo base

Podés hacer maniobras así en la cumbre?
En la cumbre tuve que hacer tres maniobras sin guantes: tomar la cámara y hacer una foto, sacar la bandera Argentina, y manipular el celular para hacer un craqueo de la cumbre en GPS para la gente que me venía siguiendo en el map gear de Garmin, que para mal de males se me congeló antes de llegar a la cima y la gente se preguntaba si había llegado o no. Lo dejé media hora al sol, y pude hacer un craqueo. Las tres veces que me saqué un guante tenía que volver a ponerlos y esperar 10 minutos para que vuelvan a recuperar calor. Cada vez que me lo sacaba miraba los dedos… me daba cosa. Había sol, pero con -31 grados. Ahora tengo un sabañón tremendo en los dedos. Hay que tener mucho respeto a esa altura con el frío. Lo mismo que con los pies, muy difícil identificar cuál es el límite entre el frío normal, el apretón y la falta de irrigación, o el congelamiento.

 Vientos el día de espera en Campo II
Vientos el día de espera en Campo II

Dónde está el parámetro?
Venía pensándolo antes de usar oxígeno para tener una referencia y decir: hasta acá llegué. Hasta que no estuve en el campo 4, no me saqué las botas ni me vi los pies, no creí que los tuviera congelados. Los tenía rojos, pero no congelados. Cada vez que hago una expedición, voy aprendiendo y soltando cosas. Vengo lento progresando. Solté guías, solté sherpas, solté compañeros, solté las cuerdas fijas, espero soltar el oxígeno a futuro. Cuando sale bien, impecable, pero ya sabemos cuando la cosa sale mal.

Vista del campo base
Vista del campo base

Cómo fue la progresión en los diferentes campamentos?
Fue un trabajo que hice por mi cuenta. Los servicios que contraté fueron de una empresa nepalesa pero no estaba atado a nada. Si bien en campo base compartía el espacio, cuando me iba para arriba me iba con mis cosas, llevando equipo, cocinándome. Cuando hice la última rotación que había una ventana de dos o tres días, había un búlgaro en el campo base y coordinamos para ir juntos. El iba con su sherpa, y arrancamos. Hice campo base, campo 2 tres veces, una vez había llevado el equipo, otra vez había dormido dos noches y la tercera me quedé. Fui a campo 3, y de ahí al base a dormir. Luego subí a campo 3 de nuevo. Ir con alguien para arriba es construir la seguridad, ir acompañado te da dos puntos de vista.

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En campo 3 decidiste esperar la ventana para intentar cumbre?
La aclimatación la clavamos en campo 3 porque después vino un tifón del sudeste asiático que llegó en forma de humedad. Cayó un metro de nieve y dos días después sentí movimiento a la noche: palas, ruido, sherpas que iban y venían. Tenían que armar la vía de nuevo. Una vez hecho, quedamos listo para tirar cumbre. Tenía 50 km acumulados, 5000 metros de desnivel, tres ascensiones, y consideré que estaba listo incluso sin oxígeno. No se dio porque fueron 28 horas de caminata.

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Cómo hacés el ataque a cumbre?
Llevé oxígeno y fue el único día que utilicé los servicios de un sherpa, porque no me animé. El sherpa no tenía mucho estado, pero me sentía seguro con alguien. En campo 4 me habían dejado tres tubos de oxígeno.

Puya
Puya

Cómo hacés la llegada al campamento base?
Es un temita el tema de los petates, porque desde que yo salí de Rosario hasta el campamento base no sabía si llegaban o no llegaban. Son 20 días de espera. El equipo sufre un montón. Siempre corto clavos. Primero en Katmandú, esperando que llegue todo del avión. Tenés 45 kilos de equipo. Es difícil si te lo pierden. Del avión hasta el este de Nepal, luego los dos días de vehículos 4×4 que hacen la aproximación, después los porteadores hasta el base. Caminás desde que te dejan: 6 días, 100 km y 5000 metros de desnivel.

Kanchenjunga
Kanchenjunga

Todo eso se contrata previamente?
Contrato una empresa que son tres cosas las que pago y es lo básico que contrata cualquier montañista amateur o profesional. El permiso para subir a la montaña, los porteadores que está bueno contratarlos por una empresa porque si no hacen lo que quieren, y la carpa del campo base con la cocina, porque uno está en la montaña la mayor parte en el base.

 Cumbre del Kanchenjunga con vista al annu
Cumbre del Kanchenjunga con vista al annu

Te apoyan las marcas?
Es muy difícil, pero de apoco se van acercando y este año estamos trabajando con diferentes marcas. Una es Petzl y la otra La Sportiva. Son indispensables. La gente de Portezuelo del Viento de Mendoza y Sabor de Reyes también me están dando una mano. Los fondos son propios pero la ayuda de estas marcas es muy importante para poder seguir adelante. Agradezco también a la gente de Western y de Naka. Estoy usando (que me viene muy bien) Petzl Tikka Core y Reactiv, que tiene un sensor foto lumínico que regula el haz de luz. En calzado estoy usando La Sportiva, botas de trekking, botas de media altura y botas alta montaña que tengo dos pares: un modelo liviano que es el modelo G2, un botín de 900 gramos triple, porque tiene botín, bota exterior y cobertura externa ,una polaina. Para aclimatación uso esas. Cuando salgo a cumbre uso las Olimpus, botas triples grandes rígidas, de 1350 gramos, menos maniobrables.

Camino a Campo I 6100 msnm
Camino a Campo I 6100 msnm

Qué es lo mejor que te pasó en esta expedición?
La mancomunidad que logré con la gente en entorno a esto de poner la bandera Argentina en la cumbre. Uno no anda con la camiseta puesta todo el día como un atleta olímpico o un deportista convencional. Pero poner la bandera en la cumbre y sentir que es un logro nacional, es increíble, y la gente que me lo hizo saber. Ese momento fue lo mejor que me pasó en una montaña después de 25 años.

Carpa Cocina
Carpa Cocina

Y algo feo que te haya pasado?
Las críticas. La gente es muy despiadada con las críticas. A mí me parece que las críticas constructivas suman, pero hay un minúsculo grupo que se le ha ido la mano.

Camino a Tseram
Camino a Tseram

Cómo vivió la familia este 8000?
Lo viven de una manera muy especial. Tengo más comunicación con mis hermanos y con un grupo de amigos íntimos y trato de no preocuparlos. No resigno lo que hago ni lo voy a dejar de hacer. Hay algo fundamental, siempre llevo un seguro de vida, trato de prever si me llegara a pasar algo, no dejarle una carga a la familia. Cuesta lo que una cuota al año, la cuota de un servicio y te cubre asistencia, rescate, repatriación, gastos médicos y hasta pérdidas de equipo.

Torton
Torton

Tenés miedo de morirte?
Hace dos expediciones que lo asumí y estoy plenamente entregado a esto. Sé que se me va la vida en ello, lo asumo. Lo que me cuesta más es pensar en sufrir, no me gustaría quedar roto en la montaña. Si pasa, que pase de una.

Campo II a 6250 msnm
Campo II a 6250 msnm

Qué proyecto tenés a futuro?
Primero terminar el proyecto 8000 que son las montañas que no tuvieron bandera argentina: Nagna Parbat y Annapurna.

Festejo de cumpleaños luego de bajar de aclimatar
Festejo de cumpleaños luego de bajar de aclimatar

Carreras de aventura

Turmalina 2019, Cerro Uritorco

diciembre 17, 2019 — by Andar Extremo0

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Del 7 al 9 de junio se corrió en Capilla del Monte la tercera edición de Turmalina, en el mismísimo Cerro Uritorco. Durante esas jornadas, se vivió una verdadera fiesta del Trail, que comenzó el día viernes con 5 km Vertical, siguió el sábado con la acreditación y una carrera alienígena, y luego el plato fuertes con los 80 km, 50 km, 30 km y 15 km. En la nota, Pablo Lafourcade nos cuenta su experiencia.

Por Pablo Lafourcade fotos Marcos Ferrer

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La primera vez que vine invitado a Turmalina, no había corrido en calle jamás, ni 5 kilómetros. Llegué en condición de periodista y por la insistencia de Pablo Ureta y Gustavo Ortiz, me decidí a correr el Kilómetro Vertical del viernes a la noche. Repetí en 2018 y le sumé los 15, y ahí mismo me prometí volver al año siguiente para los 30.

2

Y bueno, acá estamos. O allá estuvimos y fue combo completo, con papas y gaseosa. El viernes, con un frío que hasta hacía difícil hablar, corrí por tercera vez la subida nocturna al Uritorco, un plus súper aconsejable antes de la cita mayor.
El domingo, con puntualidad inglesa, a las 7.45 partimos rumbo a los 30k, que por las últimas mediciones nos habían avisado que finalmente serían 34.

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Fui con el temor propio de quien tiene un puñadito de carreras de Trail en su historial y ninguna de más de 15. Fui sin saber cuánto podía tardar, cuánto me cansaría y en qué momento iba a estar al borde del calambre. Las respuestas: 6 horas y 24 minutos; lo suficiente como para dormir las 12 horas del viaje de vuelta de un tirón; y no me acalambré. Como compensación a esto último, en el ying y el yang del running, me comí una caída memorable bajando del Uritorco. Era el kilómetro 10, volé un par de metros y me reincorporé con cierta dignidad y algunos magullones, pero sabía que quedaba a un toque de tener que parar en boxes.

5

Luego fue el turno de encarar para el Dique Los Azalanes, con paisajes tan lindos que hacían valer la pena cada cruce de arroyo, aunque al salir se sintiesen los pies medio dormidos por el agua helada.

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Más tarde, tocó otra trepada fuerte e inacabable en el Cerro Las Gemelas que casi me hace extrañar al Uritorco porque acá, al ver corredores que van más adelante, uno es plenamente consciente de cuánto falta subir. Pero lo que sube baja y desde el 26 fue casi todo corrible hasta la base, en donde sabíamos que quedaban 5000 metros. Y ahí, mientas empezás a escuchar los aplausos de desconocidos, pensás en lo afortunados que somos por hacer lo que nos gusta, por estar sanos y correr, y por ya tener ganas de querer volver.

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80k Caballeros
1° Luis Emilio Trujillo 9:15:34 hs
2° Isaac Nimer 9:31:46 hs
3°Jorge Burgos 10:05:38 hs

80k Damas
1° Natalia Soledad Pérez 12:05:26 hs
2° Vanesa Vivas 12:37:09 hs
3° Cecilia Vallona 13:27:11 hs

50k Caballeros
1° Fernando Reyes 6:52:04 hs
2° Yamil Manzur 7:06:07 hs
3°Jorge Pérez Romero 7:30:22 hs

50k Damas
1° Laura Gordiola 8:10:27 hs
2° Carolina Pumar 9:24:37 hs
3° Cecilia González 09:45:19 hs

30k Caballeros
1° Fabio Fernando Ochoa 3:52:35 hs
2° Lucas Marca 3:58:15 hs
3° Jose Peña 4:12:49 hs

30k Damas
1° Marianela Cortadi 4:44:59 hs
2° Carolina Rossi 5:00:56 hs
3° María Alejandra Pennisi 5:09:28 hs

15k Caballeros
1° Marcos Salas 1:12:10 hs
2° Mauricio Boletti 1:14:27 hs
3° Gaston Amateis 1:14:35 hs

15k Damas
1° Catalina Sofo 1:18:27 Hs
2° Maria Belen Sanchez Ruiz 1:23:06 hs
3°Jesica Moyano 1:29:06 Hs

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www.turmalinaut.com

Agua

Cruce del Océano en Stand Up Paddle

diciembre 13, 2019 — by Andar Extremo0

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El español Antonio de la Rosa, se convirtió en la primera persona en cruzar el Océano Pacífico remando de pie en una embarcación de Paddle surf. 76 días, 5 horas y 22 minutos, es el tiempo que tardó en completar la travesía desde San Francisco, California, hasta la Isla de Oahu en Hawaii. Realizó un total de 4750 kilómetros, en completa autosuficiencia y sin ningún tipo de apoyo externo.

1

Antonio de la Rosa, quien cumplió 50 años durante esta travesía, consiguió una gesta histórica tras permanecer más de 76 días remando de pie sobre su embarcación de Paddle surf fabricada especialmente en España para la odisea. De este modo, completó la difícil travesía oceánica que separa la Costa Oeste de Estados Unidos del archipiélago Hawaiano.
Durante el cruce permaneció solo, con la única comunicación exterior de un dispositivo satelital especial que le permitió trasmitir por redes sociales el día a día de esta increíble aventura y hablar con sus familiares y amigos. También contó con un pequeño dispositivo que permitió ubicar su posición en directo y lograr su seguimiento progresivo en directo a través de su web www.antoniodelarosa.net.
En su llegada al Puerto de Waikiki, Honolulu, fue abrumador el recibimiento de los hawaianos que valoraron la aventura del español, de llegar al lugar donde nació este deporte.

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“Me siento cansado pero muy satisfecho, he tenido que superar unas difíciles corrientes cuando salí de San Francisco, fuertes vientos que me empujaban hacia el sur, varios huracanes que me han pasado cerca, grandes olas que sacudían mi pequeña embarcación como si fuera una lavadora, noches de insomnio, calor y humedad, pero estoy aquí, lo he conseguido, casi no me lo creo”, comentó.
Bastante más delgado que cuando empezó, dado que bajó 12 kilos, mantuvo la energía y eterna sonrisa que lo caracteriza. En cuanto a su alimentación, comentó que comió productos deshidratados y liofilizados en su mayoría, bebió agua de una desalinizadora que funcionaba con las placas solares que lleva la pequeña embarcación de 7 metros de largo, e incluso se permitió el lujo de comer algún dorado que pescó.
Por último, agradeció la ayuda de las empresas que contribuyeron para que pueda hacer realidad su sueño.
Es importante recordar, que no es la primera gran gesta oceánica de este sorprendente aventurero. En 2014 participó y ganó la Travesía al Océano Atlántico Rames Guyane, a remo, y en el 2016 completó la primera circunnavegación a la Península Ibérica, también en Paddle surf.

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www.antoniodelarosa.net

ConferenciasMontañismoVideos

INKAFEST, PERÚ

diciembre 10, 2019 — by Andar Extremo0

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Luego de cuatro años consecutivos del Inkafest, Arequipa es sin duda alguna, la puerta Inca de los deportes extremos. Con invitados de talla internacional y con actividades en donde predominó el espíritu de la aventura en cada rincón de la ciudad, la 15ta edición del Film Mountain, dio la oportunidad de ver más de 50 producciones de todo el mundo.

por Andar Extremo fotos Lixayda Vásquez y Marcos Ferrer

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Inkafest es un festival espectacular. Enmarcado por una ciudad que geográficamente acompaña con su templo de volcanes, el 14 de octubre durante la apertura realizada por Ivan Canturin, director del evento, se presentó a los integrantes de la primera expedición de rafting al Cañón del Colca en 1983. En una charla divertida y llena de anécdotas, los pioneros de la aventura en Arequipa, dieron el puntapié inicial para un evento memorable.

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Las jornadas transitaron entre conferencias, experiencias, talleres y películas… muchas películas. Cincuenta y seis films fueron exhibidos a lo largo de una semana en diferentes salas, 1300 cortos y largometrajes de los dos últimos años. La temática de los films de deporte aventura y medio ambiente, tuvo la presencia de producciones argentinas como “The Running Nonna” la historia de nuestra querida Elisa Forti. También pudo verse un documental de Leonardo Martínez, “Poke” de Ski adaptado. Cabe destacar también, “Troperos” un films de los arrieros de ovejas en la Patagonia y, como no podía faltar el agua, se emitió el films “Transcending Waves, olas sin fronteras” de surf. En defensa de la ecología, estuvo el un corto “El tiempo es Agua” y, por último, el video “Donde Cantan Los Vientos, Cerro Torre” de escalada.
La película ganadora fue “The Last Mountain”, un film polaco que muestra el intento de escalar el K2 en invierno, único 8000 nunca hecho en invernal. Una expedición hecha en 2018 y liderada por leyendas del montañismo como Krzysztof Wielicki, Adam Wielicki y Denis Urubko, y donde también participan en el rescate en el Nagna Parbat de la francesa Elisabeth Revol.

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Dentro de las temáticas de este festival hubo 11 películas que tocaron el montañismo, 15 de escalada, 8 de Trail run y running, 5 de ciclismo de montaña, 3 de kayakismo, 3 de esquí y snow, 2 de surf, una de Stand Up Paddle y una de parapente. En lo que respecta a medio ambiente, se pasaron 13 películas.

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El Inkafest comenzó en 2005 en Huaraz, en la cordillera blanca. Cuando el lugar comenzó a quedar chico, buscaron una ciudad que pueda acoger a más persona y desde hace 4 años, se hace en Arequipa. Entre las grandes personalidades que han pasado en estos 15 años podemos recordar a Kurt Diemberger, Carlos Soria, Krzysztof Wielicki, Sebastián Álvaro (director del programa de TV Al Filo de lo Imposible), Oscar Cadia, Dalla Ojeda, Silvia Vidal, y directores de festivales de cines de montaña importantes como el de Trento o el de Torello. En la lista de las posibles personalidades para futuros eventos, están Reynold Mesnner, Los hermanos Pou, Chris Sharma, Carlos Carsolio o Bear Grylls. También, en uno de los festivales estuvo el ex presidente de Bolivia Carlos Mesa, amante de los documentales de deporte aventura.

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En esta edición, no se puede dejar de mencionar a reconocida montañista suiza Marianne Chapuisat, quien dio una charla de vida en la montaña. Marianne es una de las dos mujeres que hicieron un ochomil en invernal en la historia de la humanidad. El Cho Oyu de 8201 msnm, fue la cima que coronó en noviembre de 1993 y que le dio un lugar destacado entre tantos hombres de montaña. Se inició con el argentino Lito Sánchez, con quien luego de varias temporadas en Aconcagua en el ´90 y ´91, hizo una expedición a los Himalayas con seis españoles. De los 8, 7 hicieron cumbre en el Cho Oyu. También tiene tres ochomiles más coronados el Gasherbrum l y II en el 2003, y el Nagna Parbat en 2005. Hizo un intento al Everest, y a los 8700 msnm tuvo que bajar por mal tiempo.

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El festival también contó con la participación de la ecuatoriana Juliana García, única guía internacional de montaña de Sudamérica y presidenta de la Asociación ecuatoriana de Guías de Montaña. Con muchísimas cumbres en su haber, no solo relató su historia, sino que también brindó unos talleres sobre cómo planificar salidas a la montaña.

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Representando a Perú, estuvo la montañista Lixayda Vázquez, de Cusco, quien dio una charla de su experiencia en la aventura.
Realmente fue una semana increíble, donde seguramente quedaran personajes y experiencias en el tintero. Un festival a todo ritmo, donde convivieron films y charlas, Desde la revista Andar Extremo queremos agradecer a Promperu Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo, que presentó a Arequipa como destino de Aventura de la Región. También a Copa Airlines línea aérea del festival, a Socosani, agua mineral del Perú, la Universidad Tecnológica del Perú – Arequipa – UTP, aliado principal del festival, y a la Municipalidad Provincial de Arequipa.

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LA PELI GANADORA“THE LAST MOUNTAIN”
Director Dariusz Saluski, Polonia año 2019, tiempo 83 min.
La verdadera historia del intento de escalar el K2, el último pico del Himalaya sin conquistar en invierno. La expedición liderada en 2018 por veteranos del montañismo y leyendas como Krzysztof Wielicki, Adam Bielecki y Denis Urbko. Sumado a esto el exitoso rescate en el Nagna Parbat de Elisabeth Revol, escaladora francesa que estaba atrapada en una grieta. Fue una de las operaciones de rescate más exitosas del montañismo.

www.inkafest.com

Carreras de aventura

Desafío Ansilta, San Juan

diciembre 9, 2019 — by Andar Extremo0

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El 25 de mayo se corrió en la provincia de San Juan, la octava edición del Desafío Ansilta. En el dique Cerro Negro se llevaron a cabo la mayoría de las modalidades, y fue el sitio donde las montañas exigieron a pleno a los competidores en 70, 50, 30, 16, 10 y 5 km. En la nota, Magui Nieto contó su participación en esta edición.

por Magdalena Nieto fotos Marcos Ferrer

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Me enamoré de San Juan en 2018 con tres hermosas carreras que me llenaron el alma: Xterra, Desafío Ansilta 65k y la XK Traverse. Tanto por sus imponentes e inhóspitos paisajes como por la calidez de su gente, en San Juan encontré una gran familia, mucho cariño y generosidad. Eso es lo que me hizo volver al Desafío Ansilta 2019.

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Todo el equipo de Adventure Pro con Mauro y Andrea Ayesa, Gaby Beccher, etc; junto al equipo de Ansilta, el excelente grupo de fotógrafos y filmakers, y el gran corazón de todos, hacen que este evento sea casi indescriptible.
Largamos a las 3 AM con el clima perfecto, rodeada de un montón de amigos. Estaba fresco pero lindo, nada de viento y una noche estrellada hermosa. Largué a la par de mis compañeros de Team Ansilta, Guillermo y Nicolas Ramos, con quienes salimos juntos los primeros kilómetros. Después yo me fui quedando, cuidando las piernas para lo que vendría a más de 70 km en las hermosas y duras montañas del dique Punta Negra.
Nos encontró el amanecer, subiendo un filo increíble donde nos alentábamos con otros dos compañeros para no aflojar en la dura subida. Es regla en este tipo de carreras para mí, trekkinar a ritmo en las subidas, trotar en los planos y falsos planos y correr en las bajadas…las bajadas interminables por ríos secos o por sendas en los filos increíbles. ¡Puestos de abastecimiento de la Sal completo con todo! Una sopa, y a seguir. Ahí estaban nuestros bolsos. Agarré los bastones. Faltaban 30 km de carrera con la subida durísima del Cerro Negro.

4

Quería llegar ahí, porque ya lo conocía bien… quedaba aguantar esos últimos km dejando todo. Me cruzaba con otros compañeros y charlábamos un rato. Es muy lindo ir conociendo gente que le apasiona lo mismo que a uno.
En fin, carrera maravillosa. Hermoso el paisaje, increíble como se acortan las distancias esperando encontrarte en el camino con tus amigos de tantas aventuras, darles un abrazo y seguir. Pato Pérez Gasquet, Marcos Ferrer, Martin Papalia, Lucas Bylo, Jorge Amaya, quienes sacan fotos o filman, y te dan una inyección de energía increíble.

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La llegada es muy linda. Siempre da una satisfacción enorme llegar sana y salva una prueba más donde se lleva el físico al extremo, pero transitarla es una adicción hermosa.
Amo las montañas, y más allá de un resultado, acá el recorrido es lo que realmente hace que cada entrenamiento y cada esfuerzo, haya valido la pena.

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Corro ultra distancia en Trail y en aventura, multidisciplina, y es mi forma de descubrir el mundo. Aunque sufra en el trayecto, aunque duela el cuerpo, aunque deje muchos afectos, elijo este deporte, esta forma de vida.
Me enamoré de San Juan y sus montañas, y será para siempre. Ahí tengo amigos que valen oro, tengo la suerte de que Ansilta, la mejor marca de indumentaria técnica me elija y me acompañe como deportista, y es un gran mimo.

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Solo me queda hacer un pequeño llamado de atención al los Corredores DISTRAÍDOS que siguen tirando sus envoltorios de gel o barritas en los senderos… ¡levanté más de 20! Somos invitados en estas sendas, deberíamos ser agradecidos por esta oportunidad.
Gracias a la vida, gracias a Eduardo, a mis hijos, mis padres y mis hermanos. Gracias a mis alumnos de CrossRunCarlosPaz, a mis sponsor Ansilta oficial, Herbalife Latino y Municipalidad de Villa Carlos Paz

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70 km Caballeros
1° Reyes, Gustavo 9:21:44 hs
2° Basualdo, Nazareno 9:33:08 hs
3° Nievas, Mario 09:48:27 hs

70 km Damas
1° Nieto, Magdalena 11:57:50 hs
2° Benedetti, Celeste 15:12:55 hs
3° Castellani, Claudia 16:58 hs

50 km Caballeros
1° Tosoni, Pablo 6:10:27 hs
2° Ripalta, Fernando 6:10:56 hs
3° Herrera, Cristian 6:10:57 hs

50 km Damas
1°Nazara, Andrea 7:32:06 hs
2° Bruno, María Silvina 7:47:29 hs
3° Reeves, Sofía 8:05:24 hs

30 km Caballeros
1° Aguilera, Victor 3:07:53 hs
2° Gasco, Daniel Gasco 3:08:13 hs
3° Azua, Diego 3:18:57 hs

30 km Damas
1° Filippa, Verónica P. 3:42:04 hs
2° Andreucetti, Sol 3:50:53 hs
3° López Fernández, Maite 4:14:19 hs

16 km Caballeros
1° Vallejo, Mateo 1:12:42.065 hs
2° Muñoz, Jesús Alberto 1:12:34 hs
3° Díaz, Agustín 1:13:35 hs

16 km Damas
1° Paniagua, Valeria 1:28:05 hs
2° Palomo, Micaela 1:33:07.525 hs
3° Samso, Victoria Dana 1:34:51 hs

10km Caballeros
1° Toledo, Paulo 00:47:40 hs
2° Manzano, Juan 00:49:39 hs
3° Castro, Mariano 00:53:28 hs

10 km Damas
1° Rodríguez, Celina 1:00:29 hs
2° Flores, Macarena 1:03:53 hs
3° Figueroa, Marcela 1:05:40 hs

5 km Caballeros
1° Funes, Williams 00:24:17 hs
2° Lara, Angel 00:24:19 hs
3° Pasten, Carlos 00:24:40 hs

5 km Damas
1° Tejada, Ana 00:31:22 hs
2° Domínguez, Romina 00:31:22 hs
3° Baca Silvina Fatima 00:31:35 hs

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www.desafioansilta.com

Carreras de aventura

Xtreme Race 2019, Huerta Grande

noviembre 28, 2019 — by Andar Extremo0

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El domingo 17 de Noviembre se corrió la Xtreme Race en Huerta Grande, un marco imponente con más de 2000 corredores que se enfrentaron a 80, 55, 30, 15 y 8 km. Luisina Galassi desafió el circuito de 30 km obteniendo el segundo puesto en la general, a continuación su vivencia.

Po r Luisina Galassi fotos Marcos Ferrer

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Paso mi primer Xtreme Race, en la ciudad de Huerta Grande, Córdoba. Fui por los 30kms, entrene fuerte los últimos 2 meses para ellos. Sabia por comentarios que era una carrera dura y puedo asegurarles que así fue.

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Comenzó la fiesta el día viernes, donde nos acreditamos y conocimos el hermoso lugar donde se realizo el evento, el Hotel Tres Pircas. Un lugar soñado con una vista espectacular de las sierras cordobesas.

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Ese domingo, día de la competencia, arrancamos tempranito, llegamos a la largada. Las distancias de 55km y 80km estaban en competencia. Se veían hermosas las luces de los corredores por la montaña. Clima ideal de calor. A las 6:30 am largamos. Reconozco que fui un poco ansiosa y con temor ya que me habían comentado que esta distancia era la más picante en cuanto a recorrido técnico y con un nivel atlético en mujeres muy bueno, al cual había que hacerle frente.

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Largamos, el recorrido muy complejo y hermoso a la vez. Muchos senderos técnicos, arroyitos, partes para correr, otras para trepar. Super entretenido. Ya a las 3 horas de carrera se hizo sentir el cansancio. Llegue al último puesto de hidratación donde tome un poco de gaseosa para levantarme un poco y enfrentar el tramo final. Tenía que mantener mi segundo puesto.

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El ansiado arco de llegada se sentía cerca, allí Pablito Colombo y una cantidad enorme de gente estaban recibiéndonos. A mi gusto es la parte de las carreras mas linda, sacas las ultimas fuerzas solo por el aliento que recibimos.

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Felizmente quede en el segundo puesto general damas. Esta fue mi ultima carrera en mi calendario anual con un cierre de lujo.
Felicito a todo el equipo y agradezco su invitación. Excelente por donde la mires. En el 2020 volveremos quizá con un objetivo mayor.
Gracias Andar Extremo por la nota.

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80 Km Caballeros
1° Juan Manzano 9:45:56 hs
2° Fernando Quiroga 10:04:42 hs
3° Isaac Nimer 11:16:29 hs

80 Km Damas
1° Veronica Wittke 12:58:28 hs
2° Sofía Florencia Terlizzi 13:35:01 hs
3° Alicia Nelly Lopez 13:56:08 hs

55 Km Caballeros
1° Pablo Gasparini 5:38:45 hs
2° Maximiliano Barreira 5:57:48 hs
3° Cristian Herrera 6:23:16 hs

55 Km Damas
1° Nelsa Maria Valenzuela 6:47:4 hs
2° Emilia Moreno 7:12:54 hs
3° María Ayelen Sian 7:13:25 hs

30 Km Caballeros
1° Franco Gaston Espeche 2:53:42 hs
2° Flavio Ochoa 2:53:51 hs
3° Luciano Pilatti 3:01:53 hs

30 Km Damas
1° María Paula Galindez 3:28:15 hs
2° Luisina Galassi 3:35:54 hs
3° Pamela Bocchio 3:39:17 hs

15 Km Caballeros
1° Darian Posada 1:15:17 hs
2° Lautaro Nahuel Ortega 1:16:03 hs
3° Victor López 1:17:13 hs


15 Km Damas

1° Micaela Palomo 1:25:07 hs
2° Carolina Cortadi 1:36:58 hs
3° Gretel Amsler 1:37:56 hs

8 Km Caballeros
1° Agustín Vélez 00:51:45 hs
2° Sergio García 00:59:21 hs
3° Gabriel Volpatti 1:06:32 hs

8 Km Damas
1° Evangelina Mariel Graglia 1:13:33 hs
2° Evangelina Girotti 1:14:13 hs
3° Brisa Martín 1:18:11 hs

www.xtremerace.com.ar

Montañismo

NIRMAL PURJA, 14 Ochomiles en 6 meses y 6 días

octubre 29, 2019 — by Andar Extremo0

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El alpinista Nepalí logró el récord en 190 jornadas

nirmal-

23 de abril Annapurna 8.091 msnm
12 de mayo Dhaulagiri 8.167 msnm
15 de mayo Kanchenjunga 8.586 msnm
22 de mayo Everest 8.848 Msnm
22 de mayo Lhotse 8.516 msnm
24 de mayo Makalu 8.481 msnm
3 de julio Nanga Parbat 8.126 msnm
15 de julio Gasherbrum I 8.080 msnm
18 de julio Gasherbrum II 8.035 msnm
24 de julio K2 8.611 msnm
26 de julio Broad Peak 8.051 msnm
23 de septiembre Cho Oyu 8.201 msnm
27 de septiembre Manaslu 8.156 m msnm
28 de octubre Shisha Pangma 8.027 msnm

“¡Misión cumplida!”, dijo Nirmal Purja desde la cumbre del Shisha Pangma. Catorce picos en menos de siete meses. A las 8:58 horas del 28 de Octubre (horario local), Nims y su equipo alcanzaron la cumbre del Shisha Pangma. Sus compañeros de cordada son: Mingma David Sherpa, Galjen Sherpa y Gesman Tamang.
Nirmal Purja no solamente cumplió su objetivo de ascender los catorce ochomiles en un tiempo determinado, sino que rebaja el récord histórico. Los 6 meses y 6 días del alpinista nepalí contrastan enormemente con los 7 años, 10 meses y 6 días que figuraban hasta ahora como el menor tiempo empleado para completar los catorce ochomiles, establecidos por el coreano Chang-ho Kim en 2013.

Mountain Bike

MARIANO LOREFICE, 300000 km viajados en 35 años

octubre 25, 2019 — by Andar Extremo0

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La historia de un pionero amante de la bicicleta y el medio ambiente.

Por Marcos Ferrer fotos Mariano Lorefice

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Mariano Lorefice tiene 50 años de edad y unos 300000 kilómetros pedaleados en todo el mundo. Su pasión, su meta, su forma de vida empezó a gestarse a la temprana edad de 15 años donde pedaleaba 45 km para ir a la escuela agraria de Gral. Mansilla, cerca de su ciudad natal, La Plata.
Hoy tan lejos de esos primeros caminos rurales, rodeado de la pampa argentina y pedaleando con jeans y cargando la mochila con los útiles escolares, se notaba que Mariano tenía una atracción natural por este deporte. A los 17 años, sin dinero, ni experiencia se lanzó a preparar su primer viaje. De la ciudad de los diagonales hasta Junín de los Andes solo lo separaban 1600 km.
Únicamente había visto unas alforjas, en un ciclista que viaja a Ushuaia, pero muy lejos estaba de viajar de tal forma. Cargo una mochila enorme, con un mapa prestado, una carpa, una bolsa de dormir, una brújula, una pinza y una llave, todo estaba preparado allá por el año 1986 para comenzar su gran travesía.

Primer Viaje 1986
Primer Viaje 1986

Solo tenía dinero para tomar un bus de vuelta, era un viaje de total autosuficiencia. Poseía lo que había podido sacar del almacén y le había dejado a su “nona” anotado en la libretita que pagaba a fin de mes. Comida instantánea, enlatados, huevos duros, cereales, quesos fundidos, galletitas, fruta seca y jugos en polvo para el periplo de más de mil y tantos kilómetros.
Sus padres estaban separados, su mamá alimento su espíritu desde chico con los libros para su sueño de viajero, con autores como Horacio Quiroga o José mauro de Vasconcelos, libros que lleva eternamente en la memoria “Mi planta de Naranja Lima”, “Vamos a Calentar el Sol” y “Rosinha mi Canoa“. Y su papá mucho no creía de su espíritu de explorador y repetía a menudo: – déjalo… ya se va a cansar y en dos o tres días vuelve!!!.
Mariano vivía con su abuela, antes de partir y con su propia ayuda ataron la mochila, de forma improvisada en el portaequipaje. Y así salió, con las ganas y la pasión de un verdadero aventurero. Y la aventura lo sorprendió a 20 km de la partida, haciendo que su rueda trasera se rompiera en tres pedazos. En un pueblo cercano rescindió de su mochila, bolsa de dormir y una lata de duraznos por una rueda nueva. Si señoras y señores, así comenzó la historia de uno de los ciclistas más conocidos de nuestro país, con una bici de hierro con dos bolsas colgando del portaequipaje, con un manubrio tipo de carrera con la carpa atada y solo 5 velocidades, las cuales al no tener descarrilador de corona tenía que cambiar los platos con el talón y la mano. Parecía un linyera, pero en realidad era el tipo más feliz del mundo.
Y así comenzó el gran Mariano Lorefice, luego en 1989 hizo de Ushuaia a Mendoza, en el 1991 fue a correr un tría a Brasil y se volvió en bici, luego completo el quíntuple Ironman, en 1992 fue a México en bici y completo el primer Deca Ironman de la historia (38 km de nado, 1800 km de bici y 422 km de running).

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Pero su pasión real era viajar, así que se dedicó puramente a eso, luego vino 1993 y 1994 recorrió todas las provincias argentinas con un mensaje proteccionista para animales en peligro de extinción. En 1995 se tiró a hacer Ushuaia – Alaska en donde tuvo la oportunidad de empezar a probar la ropa Ansilta.
En 1997 con su bici “Rosinante”, dio la vuelta al mundo por el hemisferio Norte, 43 países y 91000 kilómetros y en 1998 llevo un grupo de gente por primera vez al Abra del Acay. AL año siguiente hizo la vuelta al mundo por el hemisferio Sur, 18000 km.
Tuvo su primer bici seria de Mountain Bike, como dice él, en el año 1994, que la subió hasta la cumbre del Aconcagua, fue una Specialized Rockhopper, también en 2002 subió con una bici desde el mar hasta el Volcán Ojos del Salado, apoyado por Ansilta donde realizó un corto para el Banff Mountain Film Festival.

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Hace 15 años que vive en Italia y actualmente lleva personas de todo el mundo a hacer viajes fantásticos en bici, actividad que realiza desde el 1998, con su empresa Patagonia Biking. Viajes con clientes con un servicio excepcional. Tiene más de 200 viajes realizados, más de 70 con pasos superiores a los 4000 msnm. Hace travesías en Cuba, Costa Rica, Grecia, Albania, Bolivia, Perú, Brasil y es la novena vez que va a los Himalayas, a los pies del Everest.
Mariano Lorefice un pionero de las aventuras en nuestro país, deportista y amante de la naturaleza.

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Mariano Lorefice “El equipo de agua que tengo de Goretex, Ansilta, es magnífico, llueve o nieve adentro estoy calentito y seco. Incluso tengo una campera que se acopla muy bien al casco, acá en Europa no pude conseguir una marca que entre el casco en la capucha, además de tener unos bolsillos perfectos. También hay un pantalón que esta buenísimo y unos cubre zapatillas. Un kit fundamental para Patagonia y la alta montaña en todo el mundo que te permiten trabajar cómodo“

www.marianolorefice.com

AguaExploracion

Entrevista a DANIEL SÁNCHEZ MAGARIÑOS de la EXPEDICIÓN ATLANTIS

octubre 9, 2019 — by Andar Extremo0

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El 3 de octubre de 2014 se realizó un acto conmemorativo en Dolores por el trigésimo aniversario del cruce del océano en balsa. Se inauguró un monumento y se visitó la balsa en compañía de los tripulantes. En una cobertura especial de Andar Extremo una entrevista a Daniel Sánchez Magariños, navegante de la Atlantis. Esta nota salió editada en la revista n° 34 de Andar Extremo de Noviembre/Diciembre de 2014.

por Andar Extremo en el 30 Aniversario de la Expedición Atlantis fotos: CADEI, Marcos Ferrer y Daniel Sanchéz Magariños

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Cómo vez a treinta años la experiencia de la balsa Atlantis?
Pasó mucho tiempo, la verdad es que estoy muy sorprendido que la gente cuando te ve se acuerde y te pregunte detalles, se organicen actos, inauguren monumentos, lo que hizo la armada con las dos esculturas en Dolores y en Mar del Plata va a quedar para siempre. En realidad nunca pensé de lo que hicimos iba a trascender. Nuestro móvil era puramente romántico, nunca pensamos en el día de mañana que iba a pasar. Fue una marca a fuego que nos quedó a los cinco y va a estar para siempre.

Imagen icono del expedición
Imagen icono del expedición

Cómo te metiste en la expedición?
Fue una cosa muy rara cómo integré la tripulación. Me había enterado dos años antes por un grupo de amigos que había un puñado de locos que quería cruzar el mar con una balsa. Yo en ese entonces vivía en Buenos Aires, en el 82 estaba haciendo una viaje de Mar del Plata a Ciudad del Cabo en velero, por el sur. Y uno de los chicos que estaba en el barco me comentó que había un grupo que quería cruzar el océano en balsa y me quedó rondando esa información. Llegamos y me olvidé.
Resulta que pasa más de un año, yo había terminado mi carrera de ingeniero agrónomo, pero quería viajar no quería ponerme a trabajar, no sabía bien qué hacer, tenía 29 años y estando en Mar del Plata veo tres camiones con acoplado llenos de troncos con un cartel que decía Expedición Atlantis. Entones ahí me acordé y fui.
Cuando llegó me dicen que ya estaba organizada la travesía que había una persona que dirigía todo. Me presento y le dije que sabía navegar y que me gustaría ser parte de la tripulación, me dijeron:- Noooooooo, venimos trabajando hace 4 años ya está todo organizado, la tripulación está completa y no te conocemos!!!.. Dije bueno, pero volví al día siguiente, es como el tren, si pasa y te subís estas arriba sino lo perdiste. Y la única forma de tratar de no perder el tren era estando, me quedé con ellos, renuncié a un trabajo en un barco pesquero y les dije que me gustaría trabajar en el armado de la balsa para sentirme parte de la expedición aunque no viaje.
Lo que me permitieron de entrada porque esto no era un emprendimiento solo de 4, participaba muchísima gente. Me enganché con eso y ayudé a construirla.

Preparando la balsa para zarpar
Preparando la balsa para zarpar

En qué momento te enteras que sos parte de la Atlantis?
Se dio de a poco, yo venía poniendo mucho, en que sentido, vivía a 400 km de allí y decidí quedarme a armar la Atlantis, no tenía plata, tampoco me interesaba, no tenía compromisos. Me sentía integrado pero era conciente que no había plazas, sin embargo había indicios que podía llegar a viajar. Estuve 3 meses armándola adentro del astillero, de lunes a lunes y llegó el 20 de enero del 84. Ese día estábamos metiendo los troncos en el agua uno por uno para ver cómo flotaban los troncos. Cada tronco tenía una ficha, lo tirábamos al agua y según la forma y el peso se giraba y se acomodaba. Entonces cuando estaba quieto lo marcábamos para cuando lo pusiéramos en el conjunto de la balsa no quisiera girar y así desestabilizar la balsa. Entonces cuando estábamos haciendo esta prueba Alfredo me dice: -acercate acá mirá este tronco!!!. Me acerco al agua ya que estábamos en la escollera en el puerto y cuando me agacho me empuja al agua. Cuando salgo enojado, me dice felicitaciones sos tripulante.

Esfinge Olmeca
Esfinge Olmeca

Cómo consiguieron esos troncos?
La idea de la Atlantis era probar que los africanos miles de años pudieron llegar a América, no ha colonizarla o hacer una migración poblacional pero si a dejar rasgos culturales. En México en la provincia de Yucatán en la selva hay 17 monumentos monolíticos que son hechos en una sola piedra tallada de 3 metros de altura, las cabezas Olmecas que datan de unos 3500 años y los rasgos de estas caras aparentan de ser africanos. Entonces Alfredo pensó si los Olmecas hicieron estas esculturas de estos supuestos “Dioses” venidos del mar. ¿Y cómo llegaron? El elemento más antiguo de navegación es la balsa. Se sabe que en África había estos tipos de balsa que realizaban comercios por la costa y existiendo la corriente de las canarias era posible que una balsa se aleje de la costa, lo suficiente para no poder regresar por sus propios medios y la corriente la transportara hasta América.
Entonces la concepción de la Atlantis tenía que ser basada en la construcción de esa época, sin plástico y sin hierros, eso en lo que respecta a la navegación. Nosotros somos habitantes del siglo XX teníamos una alimentación moderna y los alcances tecnológicos de los años 80.
Entonces necesitábamos troncos que floten, la madera óptima era la madera balsa, en África había unas similares pero por una cuestión de logística Alfredo tuvo el acceso para conseguirla en Ecuador, era mucho más fácil para traerlas a Argentina. Acordate que esta fue una expedición romántica y amateur, medios no había, nadie tenía dinero y nadie aceptó dinero. A medida que el proyecto avanzaba las empresas querían poner divisas a cambio de una bandera o una insignia pero esto se negó sistemáticamente.

Daniel Sánchez Magariños
Daniel Sánchez Magariños

Entonces nos situamos en el año 1983, en Ecuador, en ese momento no había, ni Internet ni celulares, ni computadoras. Se comunican con radio aficionados de Ecuador y en septiembre salen Alfredo Barragán, el vasco Iriberri y Félix Arrieta para esas tierras, les habían dicho que había troncos pero no fue tan fácil cuando llegaron. Los troncos que habían a mano eran de 20 cm y los que necesitábamos para la balsa tenían que ser de 90 cm, que no existían en las plantaciones, tenían que ir a la selva virgen. Encontró los medios, la gente que lo ayude, estuvieron en una expedición que les llevó un mes y medio, encontraron los troncos, los cortaron y los sacaron de la selva. Previamente los lugareños le explicaron qué tipo de árbol tenía que ser, eran troncos de madera balsa hembra, las hembras tienen el corazón del tronco libre de agua, esos troncos los usaban para pontones, la sabia tenía que permanecer en el tronco para que no se pudra.
Otro problema era la soga para armar la balsa, en ese momento ya casi todas las cuerdas eran sintéticas, y las sogas tenían que ser vegetales. Alfredo se entera que había una cordelería en Ecuador, que estaba media cerrada, entonces fue a verlos y ellos podían fabricar las cuerdas que necesitábamos. Construyeron cuerdas de una pulgada de ancho trenzadas con una planta que se llama “Abacá”, como un hilo sisal, habrán hecho unos mil metros, en varios rollos.
Juntó todo y previamente haciendo la logística con un buque de ELMA que venía de oriente por el Pacífico hacía una parada en Guayaquil y habían arreglado para que en la cubierta de ese barco vengan los 18 troncos a Argentina. Allí pasó algo que casi le da fin a la expedición, porque cuando estuvieron los troncos en el puerto, se encontraron que había una ley en Ecuador para proteger la industria maderera que le prohibía salir los troncos vírgenes. Podía salir en tablas pero no el tronco entero, no había manera, hasta que llegaron al vicepresidente de Ecuador que hizo un decreto para permitirle sacar los troncos.

Últimos preparativos
Últimos preparativos

Cómo fue el armado de la balsa?
En Mar del Plata Federico Contessi se entera del proyecto y nos da un lugar en el astillero, se suponía que íbamos a estar poco más de un mes y ocupando un lugar chico, estuvimos 6 meses abarcando mitad del astillero.
Una vez que clasificamos los troncos sabiendo la posición de cada uno, había que acomodarlos ya que había curvas y nudos que impedían el perfecto armado. Hicimos un ensamblaje y calamos las maderas donde irían los nudos y ataduras, para que los cabos queden embutidos y así evitar el movimiento de la cuerda sobre la madera.
Hubo 7 maderas transversales a los 9 troncos que conformaban la balsa, primero atamos un tronco con el otro, el primero con el segundo, el segundo con el tercero y así hasta el final. Estuvimos como 10 días para unir los 5 primeros troncos, cada vez que pasaba el tiempo los nudos salían mejor, al principio no sabíamos hacerlos, hacíamos palancas con palos, golpeábamos los nudos para achicarlos. Recién cuando llegamos a la mitad de la balsa quedaban los nudos bien. Entonces viene Alfredo diciendo desarmemos todo y arrancamos de nuevo pese a los 10 días de trabajo. El tema de las sogas fue otra historia, al ser vegetal la soga había que evitar que sea atacada por hongos, había que preservarlas. Había productos químicos pero la concepción no permitía que usemos cosas químicas. Sabíamos que en las curtiembres usaban “tanino” es de origen vegetal, se extrae y se coloca para preservar. Conseguimos en el Chaco, nos regalaron, pero había otro problema teníamos que hervirlas y no teníamos recipientes aptos.

Félix Arrieta
Félix Arrieta

Uno conocía una fábrica de jabón, fuimos y el dueño nos dice si entre el fin de semana lo hacen les doy la fábrica, pero el lunes la necesito impecable. Así que estuvimos dos días hirviendo sogas.
Una vez curada hubo que pre trenzarla, porque la fibra cuando uno la estira, con la humedad y la temperatura vuelve a estirarse de nuevo, entonces teníamos que tener la certeza que esté lo más tensada posible para que no se afloje la balsa. Entonces en el puerto donde están los amarres de los barcos hacíamos puntos fijos. Pasábamos las sogas por poleas y las estirábamos con un malacate, quedaba como un violín. La mojábamos, las dejábamos 24 horas y se estiraba, la tensábamos de nuevo y así fuimos llevándola. Una soga que medía 100 metros al prensarla, media luego 110, ya estaba estirada sabíamos que no iba a ceder más.
Arriba de los transversales iba una caseta, el habitáculo lo armamos con cañas que también eran de ecuador de unos 10 cm de ancho, se llama caña guadua, caña hueca que con un proceso llamado “caña picada” se abre y se estira quedando en un plano, así armábamos las paredes, de una altura de un metro, y con la misma caña cortada en semicírculo hicimos el techo con las cabreadas a dos aguas. El techo se tejió con espadaña como un quincho, fue un gaucho de dolores estuvo 4 o 5 días. Los mástiles también eran de ecuador de una madera que se llama mangle, madera dura, crecen en las costas salinas, muy recta, medían 11 metros cada uno eran dos y tenían dos apoyos laterales.
La vela fue otro problema, ya había velas sintéticas, podría ser una vela de algodón, pero, dónde la encontraríamos?, nos dan la data que la Fragata Libertad había cambiado hacía como unos años sus velas verdes y pesadas de lino por velas de Dacron. Un suboficial se recordó en donde estaban arrumbadas, nos regalaron las velas, las cortamos a medidas, le agregamos relingas y bordes, y refuerzos de cuero. Fabricamos tres velas, dos iguales que iba a utilizar la balsa y una más chica para el caso de tormenta. Le pintamos el símbolo de la expedición, el sol y la rosa de los vientos. La naturaleza y la libertad.

La foto emblema de la Atlantis, de izq. a der., Arrieta, Iriberri, Barragán, Giaccaglia y Sánchez Magariños
La foto emblema de la Atlantis, de izq. a der., Arrieta, Iriberri, Barragán, Giaccaglia y Sánchez Magariños

Qué sentís cuando te enteras que sos tripulante?
Una emoción bárbara, igual yo lo tenía masticado, lo deseaba tanto. Tenía confianza, teníamos todo tan pensado que decimos que no fuimos a una aventura, hicimos una expedición, si bien el fin era incierto, porque si no sería una salida de turismo, porque había variables que no manejábamos. Fuimos en el mejor momento, con la balsa construida de la mejor manera, conociendo el comportamiento de las corrientes, los vientos, estudiando el mar, todo muy bien pensado. Todo esto nos daba seguridad y confianza. Si bien el común de la gente pensaba “estos locos se van en una balsa a cruzar el océano” nosotros estábamos muy tranquilos.

Sistema de fijación de cuerdas con caladuras
Sistema de fijación de cuerdas con caladuras

Tenías definido tu rol como tripulante cuando Alfredo te involucra?
Yo inconscientemente me había preparado toda la vida para esto, yo no sabía literalmente que iba a viajar por el océano en balsa. Me preparé con tiempo, hice el curso de timonel, navegué y lo disfruté más allá del horizonte, no me conformaba con la vuelta del perro en velero. Entonces tenía que saber situarme en el mar y me anoto en un curso de piloto de yate que lo daba gratis la Prefectura Naval Argentina, requería esfuerzo pero durante un año me fui todas las semanas a Olivos mientras estudiaba en la universidad. Cuando llegó lo de la Atlantis, yo sabía navegación astronómica, sabía manejar un sextante, había cruzado el océano. Tenía la experiencia para estar allí, pasé los exámenes psíquicos y formé parte, pero la realidad es que fui tripulante por saber navegación astronómica. Cada uno tenía un rol.

Alfredo Barragán en el homenaje de los 30 años
Alfredo Barragán en el homenaje de los 30 años

Cómo trasladan la balsa hasta el punto de partida?
r del Plata teníamos que llevar la balsa hasta las Islas Canarias a Santa Cruz de Tenerife. Otra vez ELMA sería quien nos transportaría la balsa en un viaje que haría escala en Brasil. Alfredo consigue un lugar en la tapa de una bodega y salimos de Bs As el 6 de abril de 1984. Primero la tuvimos que llevar de Mar del Plata a Capital Federal armada, así que la transportamos en un camión. Los troncos de la balsa tenían que estar siempre húmedos, una vez que le quitas la corteza si se secan se rajan. Si se rajan tiene más superficie de absorción. Me designan para acompañar la balsa en el barco carguero que tardó 40 días en llegar desde el puerto de Bs As a Canarias. Todos los días con una manguera con agua de mar, la mojaba y la cubría con arpillera para mantener la humedad. Llegamos a Santa Cruz el primero de mayo, estuvimos unos 15 días antes de partir, montando los mástiles, terminando de forrar la caseta, instalando la antena de radio, armando la cocina y los víveres. Finalmente salimos un mes más tarde de la fecha óptima de salida porque en julio comenzaban los huracanes, teníamos que llegar antes de eso. Salimos el 22 de mayo del 84.

Despedida de Bs As
Despedida de Bs As

Cómo fue el día de la partida?
Ese día fue especial, habíamos hecho muchos amigos, gente del puerto. Mis compañeros habían llegado 15 días antes de la balsa, así que cuando llegué estaba todo listo para los últimos detalles. Fue un momento de despedida, mientras la balsa no zarpaba y estábamos allí en algún recóndito lugar de la mente decíamos: -y si no voy, mirá si se hunde en el mar. Una vez que la balsa salía, salía, no podía frenar, no podía dar la vuelta, si te caías nadie te podía ir a buscar. Era un punto sin retorno y eso daba miedo y ansiedad. Ni dormimos, había autoridades, hicieron una despedida y un barcos nos sacó con remolque hasta el archipiélago de las Canarias donde izamos la vela por primera vez.

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Qué fue lo mejor que te paso en esos 52 días de navegación?
Todos tuvimos una buena adaptación, al movimiento, al mareo, el lugar, la convivencia. Los momentos más lindos que recuerdo es cuando hacía las guardias, ver las estrellas, los atardeceres, amanecer, las nubes, las olas, las noctilucas hay miles de cosas buenas. Fue muy linda la convivencia momentos únicos de charlas sobre el universo.

El monumento a la balsa, Dolores, 2014 De izq. a der., Giaccaglia, Iriberri, Barragán, Arrieta, y Sánchez Magariños
El monumento a la balsa, Dolores, 2014 De izq. a der., Giaccaglia, Iriberri, Barragán, Arrieta, y Sánchez Magariños

Tenían bien dividido los quehaceres?
Yo cocinaba a la noche, al mediodía Horacio, Alfredo se ocupaba de la radio, el Vasco y Horacio controlaban las cuerdas y buceaban por debajo para chequear los troncos. Yo monitoreaba la trayectoria, sacaba el rumbo y posiciones a los atardeceres y amaneceres, sacaba día a día con el sextante la posición, ayudado por una carta astronómica y con cálculos náuticos de trigonometría sabía exactamente dónde estábamos y dónde estaba el rumbo sobre el océano.

La caceta 30 años después
La caceta 30 años después

Cuándo se sintieron que estaban en el medio de la nada?
Después de varios días, al principio uno tiene muchas ocupaciones. Aprendimos a medida que pasaron los días a manejar la balsa, en teoría sabíamos, pero teníamos que ver como se comportaba la balsa, fue un intercambio de opiniones de todos. Y la balsa en realidad no hacía lo que nosotros pensamos que iba a hacer. Tardamos varios días en darnos cuenta que estábamos en el medio del mar, el horizonte era igual para todos lados, si pasaba algo nadie iba a venir a buscarnos. Y allí empezamos disfrutar.

Monumento a la Balsa Atlantis, Dolores
Monumento a la Balsa Atlantis, Dolores

Que contacto con animales tuvieron?
Había peces voladores, cardúmenes de atunes que van haciendo un alboroto bárbaro pasan y siguen. Lo más lindo son los delfines, juegan se comunican con vos, cuando nos cruzaban se quedaban un rato parecía que se querían comunicar. Una vez me pasó, estando en el agua con Horacio (él se tiraba todos los días para ver las ataduras, cuando el iba yo me tiraba porque es buzo y nadador me daba confianza) que miré hacia abajo, la sensación de bucear en esas aguas cristalinas es como volar en un abismo. Llevaba un cabo de 30 metros con un peso, lo tiraba y miraba la transparencia con el reflejo del sol con el movimiento, tenía una luneta con un snorkel y ese día vi unos peces enormes con una aleta dorsal, y enseguida pensé que eran tiburones. Horacio me dijo quédate que son delfines, daban vuelta y casi nos tocaban las manos, eran como 50 que jugueteaban saltaban sin ni siquiera golpearnos. Estuvieron jugando como 15 minutos y se fueron.

Entrevista de Andar Extremo a Daniel Sánchez Magariños
Entrevista de Andar Extremo a Daniel Sánchez Magariños

Cómo fueron las tormentas?
Las tormentas que tuvimos se fueron preparando de a poco, en las corriente de las Canarias con los vientos alisios las condiciones son muy estables, sabíamos que no íbamos a tener grandes tormentas. Los vientos eran más constantes al mediodía y bajaban la intensidad al atardecer. El clima también fue cambiando salimos con frío y a medida que nos acercamos al ecuador fue subiendo la temperatura. A los 30 días de navegar vino la primera lluvia, no había viento pero si lluvia que fue una bendición sirvió para bañarnos y lavar ropa. Hasta ese momento imagináte que la caseta era la jaula de los osos en el zoo, eran todos los cuerpos mojados, porque la sal es hidroscópica, a la noche se iba el sol y todo estaba mojado. La ropa sucia la lavabas con agua de mar y lo que al mediodía estaba seco a la noche estaba todo mojado.
Tuvimos una tormenta grande en una noche, del lado izquierdo entro una ola en la caseta pegó en la balsa y quedamos sumergidos como 40 cm hasta que se escurrió el agua. Se mojo todo y nos asustamos mucho, Alfredo que estaba de guardia arriba de la caseta, movía la linterna con las manos para ver que pasaba. Cuando me despierto veo una luz que giraba y abajo del agua pensé que nos habíamos dado vuelta. Me agarré del vasco que lo tenía al lado y el me pegaba para que lo suelte. El chango chapoteba como en una pelopincho. Por suerte no pasó nada.
Al día siguiente se rompió la vela pero fue como un fusible, no se rompió el mástil. Muchas veces las olas rompían en la parte de atrás de la balsa y pegaban en el habitáculo, daba la sensación que se iba a destruir todo.

Daniel Sánchez Magariños calculando la posición
Daniel Sánchez Magariños calculando la posición

Se dan cuenta en algún momento que iban a llegar a buen puerto?
Siempre lo supe, sabía que íbamos a llegar, no íbamos contra el mar, tarde o temprano íbamos a llegar. Llevábamos provisiones para 100 días. Podría ser que no lleguemos a América, pero sabía que eso (por la balsa) no se iba a desarmar y tarde o temprano una corriente nos llevaría a algún lado. No teníamos timón. De un rumbo determinado podíamos hacer 15 grados a la derecha o a la izquierda, es la maniobra que teníamos por las características de la vela.
Nosotros probamos con un spinnakers y la balsa avanzaba a 90 grados a través con el viento, la balsa se puso de costado pero en realidad la trayectoria sobre el agua era la misma porque en la popa de la balsa el cavo de vida no iba derecho hacia la estela el cabo iba inclinado en realidad estábamos avanzando de costado estábamos derivando. Porque la balsa al no tener como un barco quilla que le podés dar dirección. Al otro día tomando el rumbo nos dimos cuenta que había avanzado de costado.

La llegada a América
La llegada a América

Cuándo te das cuenta que estabas cerca de tierra?
Es lo mismo que me preguntaban los tripulantes, yo siempre sabía donde estaba por los cálculos matemáticos y astronómicos, yo sabía con certeza el lugar y a qué ritmo de millas me acercaba. Cuando pasábamos cerca de Trinidad Tobago, sabía que estaba allí pero no se veía porque estábamos a unas 50 millas, no la vez. El mundo es redondo no se ve. Igualmente cuando nos acercamos al Amazonas cambió el color del mar y además empezamos a ver manchas de petróleo y otra fauna.
Vimos dos barcos en los 52 días, cuando estábamos entrando al Caribe vimos un barco de bandera vasca al cual nos comunicamos por VHF, y lo primero que nos dijeron: -Ustedes son los de Atlantis???, le pedimos que nos certifiquen la posición y era lo misma que teníamos nosotros. Es el momento de la película que de la alegría nos tiramos al agua. De ese barco tardamos una semana más.

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Cómo fue la llegada?
Fue el momento más emocionante porque culmina allí el hecho, de alguna manera estás guardando adrenalina, es como cuando llegás a la cima de una montaña, te preparás, la pensás, pero cuando llegamos fue el momento más emocionante. Primero ver la recepción que era de una magnitud impensada, segundo que se dieron las condiciones meteorológicas para entrar a vela, solos. Nos habían remolcado el día anterior unos kilómetros porque había una recepción, sino hubiésemos llegado un día después. Nos dan remolque y nos dejan a las 5 de la mañana a 6 millas del puerto, ni lo veíamos. A las 8 de la mañana se levanta una brisa en dirección al puerto, la vela se infló y entramos a la boca del puerto con la vela inflada, todos saludando. Increíble! Cientos de personas, la banda de la marina. Y todo eso aparejado que se terminaba allí. Queríamos hacer un motín y le dijimos a Alfredo: -deciles que nos vayan a buscar a Yucatán!!! Si esto camina!!!.

Paso el tiempo de esa llegada, cómo influyó en tu vida?
Me cambio fundamentalmente, sin la Atlantis yo hubiera sido otra persona. Creo que me dio mucha seguridad, de haber justificado una lucha, un proyecto, de que el trabajo en equipo existe, que el esfuerzo te da premios, que el estudio, la voluntad y la preparación sirven para afrontar cualquier meta que te pongas en tu vida.
Fuimos 5 personas que tuvimos un sueño a través del trabajo, de la organización, de prever cosas y eso nos marcó para toda la vida. Todas las cosas que emprendí en la vida las encaré sistemáticamente de la misma manera que aprendí con Alfredo. La enseñanza para un joven, es que no hacen falta medios económicos, para los sueños hay que tener convicción. Volvería a vivir la misma vida.

El Documental
En mayo de 1988 se estrenó la película documental de la expedición Atlantis, un largometraje de 83 minutos, gravado íntegramente en la balsa por Félix Arrieta, se estima que casi un millón de personas vieron la película.

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Carreras de aventura

MAGDALENA NIETO y su participación en el Ultra Trail de Mont Blanc

octubre 2, 2019 — by Andar Extremo0

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La atleta Ansilta, Magui Nieto, vivió una experiencia increíble en la CCC recorriendo 101 km desde Courmayeur a Chamonix en 19 horas 35 minutos obteniendo un 17° puesto en su categoría y 452° en la clasificación general. Acá su visión del mayor evento de trail running del mundo.

por Magdalena Nieto

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El UTMB es un evento esencial para los corredores de trail. Cada año, la élite mundial del trail running se encuentra en Chamonix junto a casi 10000 corredores dispuestos a participar en una de las 7 carreras del evento.

Comprometerse a correr por Mont-Blanc es, ante todo, experimentar una aventura interna, una experiencia única en la que cada participante tendrá que aprovechar sus puntos fuertes y superar sus límites físicos y mentales para cruzar la línea de meta. Este extraordinario viaje en el corazón del macizo permitirá a los corredores de senderos cruzar valles y pasos en contacto con las cumbres más bellas, en una decoración alpina que es única en el mundo.

Desde que corro Trail hace más de 15 años que miro esa carrera con deseo, y este año se me dio la oportunidad, y no es fácil entrar, hay que reunir puntos con carreras anteriores y así acceder a un sorteo… La suerte estuvo de mi lado y pude conseguir ese lugar entre más de 1900 Corredores en la distancia de 101 km, la CCC (iniciales de los pueblos que pasábamos Coumayeur-Champex Lac-Chamonix)
Las sensaciones, sentimientos y emociones fueron únicas desde el primer día que llegue al pueblo de cuentos de Chamonix.
La organización impecable en cada detalle hacia que estemos, junto con otros argentinos, con la cara alambrada de tanto sonreír. Todo es perfecto, el clima, la gente, el lugar, los amigos, todo.
Entrenamos un poco los días previos para conocer un poco más del lugar y nos encontramos con infinidad de senderos hacia todos lados!!! Seguimos con la sonrisa de oreja a oreja!!!
Llega el gran día de la largada y la cuenta regresiva. Comenzaba la otra aventura la de recorrer 101 km y más de 6000 mts de desnivel positivo esas montañas majestuosas con el Mont Blanc de fondo.
El circuito es soñado, sendas interminables para arriba y para abajo, durísimas cuestas y rápidas bajadas, hacen de este un circuito realmente entretenido. Me llamó mucho la atención la cantidad de gente alentando en todos lados y a cualquier hora!
Alentando en el km 55 me encuentro con Nico Otto Von, corredor Argentino, quien compartimos el resto de los kilómetros, a medida que pasaban se ponían más duros. Otra subida más, y otra bajada… Los cuádriceps ya explotaban y el estómago no quería más comida. Se estaba poniendo cada vez más difícil al pasar las horas; pero el objetivo era claro, cruzar el arco de llegada en Chamonix con la bandera Argentina!!
Emocionada en varias partes del circuito y con ganas de volver el próximo año a vivir de nuevo la más importante carrera de ultra trail del Mundo con la participación de más de 80 países!!!
Hermosa experiencia!!!

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ExploracionTrekking

América A Pie, MARTÍN DAVIES ENTRA EN EEUU

septiembre 26, 2019 — by Andar Extremo0

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Martín Echegaray Davies tiene 62 años, ya está entrando en EEUU, realizando una travesía nunca vista. Es caminante, y con un carro de 180 kg llamado “Carricatre Pilchero”, un viejo catre con ruedas de moto que él mismo arrastra, piensa ir de Ushuaia a Alaska

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Martín hace todos los días una distancia que ronda entre los 30 y 40 km. Padre de tres hijas, abuelo de 5 nietos, vive en Trelew con su mujer, pero su deseo hizo que arme un carro de 2 metros de largo (llega a 3 metros con el arnés), y unos 60 cm de ancho, y que el 31 de octubre de 2017 comience a caminar su historia, yendo a dedo hasta Ushuaia.
Con 19917 km kilómetros en su andar, ya recorrió el país, atravesó Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y México. En estos momentos está entrando en Estados Unidos.
El 22 de septiembre de 2018 terminó su objetivo de llegar a las 23 capitales de provincias argentinas, con 9873 kilómetros caminados. El 7 de abril logró culminar su segundo objetivo: América del Sur con 15850 km caminados.

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Supervivencia

Desde el Cielo Sin Paracaídas

agosto 22, 2019 — by Andar Extremo0

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Este es uno de los casos de supervivencia más raros de la historia y fue protagonizado por la azarosa vida de Nicholas Alkemade. Él sobrevivió a una caída sin paracaídas desde 5500 o 6000 m. de altura (nunca fue confirmada exactamente la altura). Esta nota fue publicada en la Revista Andar Extremo n° 1 nov/dic de 2008

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Nicholas Stephen Alkemade nació en North Walsham (Inglaterra) en 1922, de padre holandés y madre inglesa. En 1940, a la edad de 18 años, ingresó en la RAF y emprendió su servicio en operaciones de salvamento de aviadores caídos en el mar, hasta que, deseoso de mayores emociones,  logró que se le trasladara al Comando de Bombarderos como artillero de cola y como muchos de sus compatriotas participó en la II Guerra Mundial
A 6000 metros de altura, la torrecilla superior de un bombardero Lancaster es un lugar frío y solitario, separado del resto de la tripulación por dos puertas y 11 metros de fuselaje. Es un hueco estrechísimo, en donde apenas cabe el artillero vestido con su traje de aviador. No hay espacio ni para el paracaídas, de modo que solamente lleva puesto el arnés. El paracaídas se guarda en el fuselaje principal, a un metro de la segunda puerta y separado de los pertenecientes a los otros miembros de la tripulación.
En caso de emergencia, el artillero tiene que salir de la torrecilla, tomar el paracaídas, engancharlo al arnés, y saltar, confiado en que la antena de radio que va más atrás no lo parta en dos. El puesto de artillero de cola se considera en la RAF como “ocupación peligrosa”
El hecho ocurrió durante la noche del 24 al 25 de Marzo de 1943, el avión participaba en un bombardeo aliado sobre Berlín, después de soltar su carga de más de 3 toneladas de explosivos volaba sobre él rió Ruhr de vuelta a casa. De pronto una serie de explosiones sacudieron la aeronave e hicieron saltar la cubierta de la torreta, hiriendo a Nicholas  en la pierna. Consiguió rechazar el ataque del caza alemán pero los daños del bombardero no permitían seguir el vuelo, era necesario abandonar el avión y así se lo comunica el capitán a la tripulación.
Nicholas intento ir en busca de su paracaídas pero estaba dañado por el fuego, se refugio de nuevo en la torreta esperando lo que era seguro su muerte. Ante la tesitura de morir quemado o saltar, prefirió la seguridad de una muerte rápida y salto del avión. Durante la caída perdió el conocimiento.
Cuando despertó estaba en la nieve bajo un claro del bosque, las ramas de los abetos habían frenado su caída y la capa de nieve amortigua el choque contra el suelo. Fue hecho prisionero por los soldados alemanes, que lo trasladaron a un campo de prisioneros junto a otros aviadores. Asombrados con la historia quisieron dejar constancia. Las siguientes letras fueron escritas por Dular Luff comandante de la Luftwaffe en la zona y para evitar cualquier atisbo de duda ante representantes de los prisioneros del campo:
Se ha investigado y comprobado por las autoridades alemanas que la afirmación hecha por el sargento Alkemade, 1431537 RAF, es verídica en todos sus detalles, esto es, que se arrojó desde una altura de 6000 metros sin paracaídas y llegó al suelo sano y salvo; su paracaídas se incendió en el avión.
El sargento Alkemade cayó sobre una gruesa capa de nieve en medio de los abetos.
Testigos: H.J. Moore, Teniente Primero, oficial Británico de más alta graduación.
R.R. Lamb, 1339582, Sargento Primero;
T.A. Jones, 411, Suboficial británico de más antigüedad.
Fecha: 25/4/44.
Tras la victoria aliada Nicholas fue liberado y trabajo en la industria química, muriendo el 22 de junio de 1987.

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Relato del Sobreviviente
”En la noche del 25 de Marzo de 1944, acercándose nuestro Lancaster a Berlín, podíamos ver los largos dedos de los proyectores luminosos que exploraban el espacio. Al aproximarnos más, percibimos las señales rojas y verdes dejadas previamente por nuestros aviones de reconocimiento para guiarnos. Cuando uno tras otro principiaron los aviones a dejar caer sus bombas, centenares de fuegos artificiales hicieron erupción debajo de nosotros: incendios dorados, deslumbradoras explosiones rojas y blancas, fogonazos anaranjados de las piezas antiaéreas.
Nos llegó el turno. Soltamos nuestra bomba explosiva de 1800 kilos y tres toneladas más de bombas incendiarias. Después, en medio de los rayos oscilantes de los proyectores, giramos para dirigirnos a nuestra base, muy atentos, eso sí, al peligro de los aviones alemanes de combate.
Yo los veía actuar a distancia. De ellos partían destellos de luz blanca que a veces hacían estallar una gran bola de fuego roja y anaranjada, la cual describía un arco en el cielo para ir a morir a la oscura tierra.
Eso indicaba que habían acertado a algún Lancaster y varios camaradas míos ya no volverían a su base.
Volábamos sobre el Ruhr, cuando de pronto una serie de choques poderosos sacudieron nuestro avión de uno a otro extremo; después se oyeron dos truenos terribles al estallar dos granadas en la base de mi torrecilla. La cubierta de plexividrio se hizo pedazos y desapareció. Uno de los fragmentos grandes me hizo una larga herida en la pierna derecha.
Afortunadamente mi torrecilla había estado vuelta hacia atrás. Incliné con rapidez las ametralladoras y miré hacia afuera. A no más de 45 metros de mí se veía el borroso contorno de un Junkers 88 de combate. Su frente mostraba una línea de fogonazos blancos al ametrallar a nuestra herida máquina. Apunté a quemarropa y apreté el gatillo de las cuatro ametralladoras Browning 303. Dispararon simultáneamente y el Junkers fue traspasado por cuatro chorros de brillantes proyectiles. Viró alejándose, con su motor izquierdo en llamas. No me detuve a ver que le ocurría; estaba demasiado preocupado con mi propia suerte.
Chorros de combustible en llamas salían de nuestros depósitos y pasaban frente a mí. Por el teléfono pretendí informar al capitán que la cola del avión estaba en llamas, pero él me interrumpió diciendo: “No podemos esperar más tiempo, muchachos. Tienen que saltar. ¡Salten! ¡Salten pronto!.”
Abrí a codazos la puerta de la torrecilla situada a mi espalda, luego me volví y abrí también la del fuselaje. Entonces, horrorizado, me encontré ante una hoguera gigantesca. El humo y las llamas se precipitaron hacia mí. Ahogándome y a ciegas, me refugié en mi torrecilla. Pero ¡tenía que recoger el paracaídas! Abrí otra vez la puerta y me lancé en su busca.
¡Era demasiado tarde! La envoltura se había quemado y la seda, antes estrechamente comprimida, iba saliendo pliegue por pliegue, desvaneciéndose en llamas.
De regreso nuevamente en la torrecilla, reflexioné un instante. Apenas cumplidos los 21 años de edad, me sorprendía el fin del mundo. El aceite del sistema hidráulico se había inflamado y las llamas me quemaban la cara y las manos.
De un momento a otro el avión, condenado al desastre, podía estallar. ¿Debería soportar este infierno y asarme en él, o sería mejor saltar del aparato? Si había de morir, era preferible acabar pronto sin dolor.
Rápidamente hice girar la torrecilla hasta una posición de través, abrí la portezuela y desesperado me dejé caer en la oscuridad de la noche.
¡Ah, que bendito alivio alejarme de ese fuego abrasador! Pude sentir la grata impresión del aire frío sobre la cara. No experimentaba sensación alguna de caída. Era más bien como si descansara en una nube de aire. Mirando hacia abajo, vi a mis pies las estrellas. “Seguramente estoy cayendo de cabeza” pensé.
Si esto era morir, la muerte no era cosa de temer. Solo sentía tener que irme para siempre sin decir adiós a mis amigos. Nunca volvería a ver a Pearl, la novia que había dejado en mi pueblo. Y el Domingo siguiente me hubiera correspondido salir franco.
Después, la nada. Seguramente perdí el conocimiento.
Poco a poco fui recobrando los sentidos. Primero me di cuenta de un resplandor sobre mí, que gradualmente se convirtió en una porción de cielo estrellado. Esta aparecía enmarcada en una abertura irregular, que finalmente resultó ser un claro en el ramaje entrelazado de unos abetos. Al parecer descansaba en un colchón de maleza y nieve.
Hacía un frío intenso. La cabeza me pulsaba y sentía un terrible dolor en la espalda. Me palpé todo el cuerpo. Vi que podía mover las piernas. ¡Estaba entero! En medio de mi absoluto asombro, una plegaria de agradecimiento brotó de mis labios.
“¡Gracias Dios mío!” exclamé.
Traté de incorporarme, pero el dolor era muy grande. Estirando la nuca, pude ver que mis botas de aviador habían desaparecido y que mi ropa estaba quemada y hecha jirones.
Principié a sentir temor de morir congelado. En el bolsillo de mi chaqueta encontré, bastante torcida, la caja de cigarrillos y el encendedor.
No les había pasado nada. Al encender uno me di cuenta de que mi reloj no se había parado. Sus manecillas luminosas marcaban las 3:20; había sido cerca de media noche cuando las balas hicieron blanco en nuestro avión.
Atado al cuello tenía el silbato que debíamos usar para mantener el contacto con los demás tripulantes en caso de que el avión tuviera que descender en el mar. “Hoy no me pesaría ser hecho prisionero de guerra”, me dije. Principié a tocar el silbato a intervalos. Me pareció que pasaron muchas horas hasta que oí gritar a lo lejos “Hola”.
Seguí pitando y los gritos de respuesta fueron acercándose. Por fin descubrí las luces de unas linternas eléctricas. Enseguida vi unos hombres y algunos muchachos de pié junto a mí. Después de quitarme los cigarrillos, dijeron refunfuñando: “raus! Heraaaus!” (levántate).
Cuando vieron que no podía hacerlo, me pusieron sobre una lona y me arrastraron así por un pastizal helado hasta una cabaña.
Allí una señora anciana, con la cara curtida pero bondadosa, me dio el mejor ponche de huevos que jamás he probado.
Mientras permanecía en el suelo, oí el ruido de un automóvil que se detuvo afuera. Dos hombres vestidos de paisanos entraron ruidosamente en la habitación. Me miraron de pies a cabeza. Después, en absoluto indiferentes a mis dolores, me obligaron a ponerme de pie y me metieron en el automóvil. En el trayecto al hospital, me pareció como si el coche cayera de propósito en todos los baches del camino.
Me tuvieron mucho tiempo en la sala de operaciones. Solo después supe la extensión de mis lesiones: piernas abrasadas, luxación de la rodilla derecha, punzada en la cadera producida por una astilla, torcedura de la espalda, ligera contusión en la cabeza y profunda herida en el cuero cabelludo; además quemaduras de primero y en segundo grado en la cara y en las manos. La mayor parte de estas lesiones las sufrí antes de abandonar el avión.
Luego de un largo interrogatorio de boca de un oficial de la Luftwaffe, quien lo interrogó durante tres días seguidos, se reunió con el Comandante de la Luftwaffe de esa zona Dulag Luft, quien lo felicitó por su proeza de caer de 6000 metros.
Acto seguido lo llevaron a un recinto en donde se hallaban unos 200 aviadores prisioneros.
Se me hizo ponerme de pié en un banco. Después un oficial de la Luftwaffe relató la hazaña.
Aquello fue un pandemónium. Se olvidaron nacionalidades. Me vi estrujado por franceses, alemanes, ingleses y norteamericanos, que me estrechaban la mano, me hacían preguntas a gritos, y me obligaban a aceptar el obsequio de un cigarrillo o de una tableta de chocolate.
Después me entregaron un papel firmado durante la demostración por el oficial inglés de más alta graduación, quien había copiado la relación autentificada por los alemanes y la había hecho firmar también por los dos suboficiales británicos de mayor antigüedad. No es más que un pedazo de papel, ahora descolorido, pero siempre será el documento de que más me enorgullezco.

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Ficha Ténica Bombardero Avro 683 Lancaster

Fabricante: Avro
Tipo: Bombardero pesado cuatrimotor
Primer vuelo: Prototipo:9 Enero de 1941; Producción: Octubre 1941
Motor: Rolls Royce Merlin XXIV de 1640 cv
Armamento: 8 ametralladoras de 7.7mm (cal 0.303), 2 en torreta del morro y dorsal, 4 en torreta trasera. Una bomba de 9979 Kg (22000 lb) o hasta 6350 kg (14000lb) de bombas más pequeñas.
Velocidad máxima: 462 Km/h a 3505 m
Autonomia: 4072 km a media carga de bombas
Techo de servicio: 7470 m
Trepada: 150m/min
Peso en vacio: 16738 Kg
Superficie alar: 120,49 m²
Envergadura: 31.09 m
Longitud: 21.18 m
Altura: 6.10 m

BuceoEscaladaExploracionKayakMontañismoTrekking

FINIS TERRA, OTRO MUNDO LLAMADO ANTÁRTIDA

agosto 20, 2019 — by Andar Extremo0

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El proyecto Finis Terra fue llevado a cabo en enero de 2007, durante 43 días una expedición del Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación de la mano de Alfredo Barragán, documentó por aire, mar y tierra la vida del continente blanco. En noviembre de 2008 y luego de 7 años de ediciones del Periódico de Aventura Andares surgía con el mismo legado la primer Revista Andar Extremo, esta fue su nota principal.

Por Daniel Ferrer Fotos Alfredo Barragán

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Hasta hace poco tiempo se pensaba que Marco Polo, Cristóbal Colon y Neil Amstrong eran aventureros. También se pensaba que el polo sur era el fin de la tierra. El CADEI cambia estos conceptos y se afirma en otros valores relativizando lo material como motor para la acción. Alfredo Barragán y sus compañeros del Centro de actividades deportivas, exploración e investigación (CADEI) así lo sostienen.

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El propio Alfredo Barragán afirma: “Yo no soy aventurero, soy expedicionario, voy después de años de planificación, de previsión de equipamiento y de entrenamiento. Ejecuto las expediciones como una operación deportivo-científica, con un grupo sumamente capacitado y con absoluta responsabilidad. Siempre nos ajustamos a pautas deportivas, científicas y éticas, a límites que nosotros mismos nos ponemos, donde la aventura queda de lado y predomina la expedición”.

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Con esta idea podemos concluir que Marco Polo fue bastante aventurero, Colón mucho menos y el primer hombre en pisar la luna nada aventurero.
Otra idea de Barragán es que “el fin del mundo es Ushuaia. El nombre de Finis terra fue un error. En la Antártida tengo la sensación de haber estado en otro planeta. La Antártida es mucho más allá del fin del mundo”

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A nivel de valores Barragán dice:”Me voy a jugar la vida por una gesta romántica pero no por una comercial. El deporte es bonito como una expresión de libertad, de romanticismo y no entra allí el signo pesos o un contrato publicitario. Nuestras expediciones empiezan y terminan cargada de valores, de principios de ideas”.

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Barragán nació en Dolores (Pcia. Bs. As.) en 1949. En sus múltiples expediciones y especialmente en la Antártida combinó su formación y la de sus compañeros en navegación, buceo deportivo, montañismo, piloto de planeador, kayakista y su gran capacidad para prever y planificar. Por sus antecedentes, capacidad y la importancia del proyecto para el conocimiento del continente helado, Finis Terra fue aprobado por la Dirección Nacional del Antártico.

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El recorrido geográfico se lo puede apreciar en el mapa en recuadro aparte. Es si interesante, describir algunas de sus experiencias cotidianas para comprender su afirmación “La Antártida es otro planeta, no es comparable a nada del mundo conocido”
El 18 de enero de 2007 partieron de la Base Aérea de El Palomar en un Hércules de la Fuerza Aérea rumbo a Ushuaia, Alfredo Barragán, Jorge Iriberri, el arquitecto Rubén Tablar, Jorge Serda, el ingeniero agrónomo Santiago Roncoroni, y Pablo Tórtora director de KHP como productor y realizador del documental sobre la Expedición. Todos ellos hombres con experiencia que rondan entre los 40 y 60 años de edad.
En Ushuaia practicaron kayakismo en el mismísimo canal de Beagle, puerta Argentina de la Antártida. Cuatro días más tarde zarparon a bordo del rompehielos Irizar de la Armada, en el viaje que todos los años realiza para el reaprovisionamiento de las bases argentinas, hacia el continente más alto del planeta, la Antártida, que tiene un espesor de hielo que lo cubre de casi 2000 metros y donde las temperaturas alcanzan los 78 grados bajo cero.

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Durante 43 días navegaron 6200 millas (11.000 kilómetros), visitaron doce bases antárticas argentinas y extranjeras, estuvieron dos semanas dentro del círculo polar antártico, bucearon entre icebergs, exploraron grietas y escalaron témpanos flotantes. Todo ello quedó documentado y registrado en 15.000 fotografías digitales y 25 horas de filmación de alta resolución. Luego de la expedición se realizaron audiovisuales con las fotografías.

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Las experiencias vividas fueron únicas, y lo más anecdótico fu, haber buceado durante una hora y cuarto en aguas con temperaturas de 1,3° bajo cero y escalado un témpano flotante que se había desprendido del territorio argentino, en el Mar de Weddel. Esta fue la experiencia más significativa de la expedición, ya que tuvimos que caminar un kilómetro sobre el mar congelado hasta llegar al inmenso témpano, de unos 40 metros de alto, que escalamos con técnica de montaña. Y una vez arriba de éste, desplegamos la bandera Argentina sobre una de sus paredes.

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Los exploradores de Finis Terra pudieron advertir, con preocupación, evidencias irrefutables de los efectos del calentamiento global en la Antártida: “En las islas Shetland, por ejemplo, navegaron en zonas que en las cartas náuticas aún figuran como frente de glaciar. Y en la Base Naval Jubany, en la isla 25 de Mayo, donde antes sólo nevaba, fuimos testigos de una lluvia que era algo impensable décadas atrás.
“El propósito de Finis Terra era realizar un trabajo documental en la Antártida para luego difundir el material y así concientizar y sensibilizar a la población mundial sobre esa situación y su importancia para el ecosistema global”.

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El viaje a bordo dista mucho de ser un viaje de placer. El trabajo es intensísimo. El reabastecimiento de las bases extenuante en medio de un clima totalmente inhóspito. La investigación de los hombres de CADEI permanente. Las primeras constataciones preocupantes. Las barreras de hielo habían retrocedido 500 metros en los últimos años por el calentamiento global. Después de las Shetland, Decepción y las Orcadas del Sur, llegaron a la primer base permanente. Allí los científicos les afirmaron que la base corre peligro porque la bahía en la que se encuentra se congela cada vez menos.

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Al pasar por el paralelo 77º e ingresar al círculo polar antártico, todos aquellos que lo hacían por primera vez fueron bautizados con un helado chorro de agua sobre la cubierta. Cuando llegaron al paralelo 78º (A doce grados del polo sur) se encontraron con la Base Belgrano II. Entre otras cosas aprendieron a “leer” el horizonte. Si en él, el cielo esta blanco en la superficie hay hielo, si se ven nubes oscuras abajo hay agua. Una de sus mayores experiencias comienza en ese momento. Cargaron carpas, bolsas de dormir, piquetas, cuerdas, alimentos, cámaras y salieron a explorar.

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Dice Barragán:”Se siente en la piel el aislamiento y la soledad”. Luego de caminar una hora encontraron una roca sobre la que montaron las carpas, cortaron bloques de hielo e hicieron una pared semicircular para protegerse de los vientos. Al día siguiente experimentaron el “blanqueo”, fenómeno óptico por el cual se ve todo blanco, no se distinguen formas y se pierde toda referencia, lo cual torna difícil salir a caminar. Para ese día estaba planificado bajar en una grieta. La intención era bajar en una de las grietas, por eso, leyendo el terreno, buscamos y buscamos, hasta que dimos con una. “El flaco” Serdá me daba seguro y a su vez, otro aseguraba al Flaco. Comencé a pinchar el piso con una especie de jabalina hasta que encontré el hueco. En vez de sentir el `toc toc’ del hielo duro debajo de la nieve, la lanza se fue toda hacia abajo. Le di con la pala hasta que cayó el puente y se abrió una boca de un metro y medio de ancho, por tres metros de largo; la grieta debería ser gigante, pero sólo se abrió eso. Con crampones, dos piquetas técnicas y asegurado, descendí en la grieta. La recorrí por debajo del puente de hielo. Hacia abajo se veía rocío azul y, mas allá, negro. Filmamos, fotografiamos, la exploramos… Fue una buena experiencia.”

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La práctica de CADEI en el paralelo 73° fue intensa. Además de las exploraciones, las fotos y la filmación documental, soportaron vientos de 110 km/h y temperaturas de -35° C. Pero no fue todo; también caminaron por el congelado Mar de Weddell has¬ta un gigantesco témpano de hielo y lo escalaron. Una vez arriba, desplegaron una bandera argentina; la misma que, días atrás, el personal de Belgrano II le habían entregado a CADEI en reconocimiento por los 10 años de expediciones. Y allá arriba, en lo alto del témpano, estaba la bandera desplegada con sus hombres saludando: una imagen importante, fotografiada y filmada desde un helicóptero de la Fuerza Aérea Argentina. Era el comienzo de la despedida, ya que el rompehielos ARA Almirante Irízar regresaba a la península antártica, para luego volver al continente americano.

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El buceo entre témpanos de hielo fue otra gran experiencia. “La DNA nos recomendó bucear en las cercanías de la Base Jubany, y nosotros no desaprovechamos la oportunidad de documentar la Antártida desde abajo del agua -cuenta Barragán-. Salimos en dos gomónes y nos sumergimos en una caleta ignota, y en un sector llama¬do Los Pinitos. Junto al “Vasco” Iriberri, al ” Flaco ” Serdá, a Santiago Roncoroni y a mi hermano Federico, bajé. La temperatura del agua era de -1° C. Allí encontré una flora variadísima, con vegetales de diferentes texturas y variedad de anchos de hoja: algas, estrellas de mar, pingüinos Adelia y de barbijo por todos lados… Te aseguro que fue otra experiencia intensa. Al finalizar, subimos a los botes y nos preparamos para regresar a Jubany. En eso estábamos cuando aparecieron ¡dos focas leopardo! Las tuvimos muy cerca y te confieso que asusta: un maxilar triangular fortísimo. Es una mezcla de víbora, con tortuga de mar, y dinosaurio… Por suerte, ya habíamos buceado… “
Por eso se comprende que después de 43 días don Alfredo haya dicho “Tengo la sensación de haber venido de otro planeta“.

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Exploraciones del CADEI
Barragán sostenía que los africanos pudieron haber llegado a América 3000 años antes que Colón, aunque los científicos consideraban imposible el cruce del Atlántico hace 35 siglos. Para confirmar su teoría, creo y dirigió un equipo compuesto por el comerciante Oscar Horacio Giaccaglia, el camarógrafo Félix Arrieta, el abogado Jorge Manuel lriberri y ingeniero agrónomo Daniel Sánchez Magariños. Juntos a este grupo Barragán se propuso cruzar el océano en una réplica de las antiguas embarcaciones africanas: una balsa de troncos, sin motor ni timón.

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Para construirla viajaron en 1983 a Guayaquil, Ecuador, en donde se metieron en medio de la selva, acompañados por indígenas, para dar con unos árboles iguales a los que en épocas pasadas crecían en la selva africana. Seleccionaron 20 troncos de 18 metros de largo y los llevaron a un astillero de Mar del Plata. Utilizando 9 de esos troncos, fibra vegetal y caña de bambú, crearon una balsa sin timón y con una vela en la que cargaron dos garrafas de gas, alimentos deshidratados, agua mineral, destiladores de agua, e instrumentos de navegación que solo utilizarían para confirmar su posición.

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El 22 de mayo la expedición Atlantis partió del puerto de Santa Cruz de Tenerife, en la Islas Canarias, y todo el viaje quedó documentado, ya que además del camarógrafo Arrieta el resto de la tripulación oficiaría como fotógrafos.
Durante el viaje la balsa debió soportar dos tormentas con olas de más de 8 metros y vientos de 70 kilómetros por hora. La primera fue a los 15 días de salir y duró 48 horas, mientras que la segunda fue casi al final e hizo que se soltaran varias ligaduras. Ante esta situación debieron anular la vela y todos se ataron a la nave. Un momento realmente picante.Igualmente tras 52 días de viaje y recorridos 5.500 kilómetros de mar llegaron al puerto de La Guayra, Venezuela, en donde fueron recibidos por miles de personas. A poco de llegar el capitán de la Atlantis pronunció una frase que quedaría en la historia: “Que el hombre sepa que el hombre puede.”

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Cuatro años después se estrenaría la película “Expedición Atlantis”, escrita y dirigida por el mismísimo Barragán. En ella se pueden ver las distintas peripecias que debió soportar la tripulación, como la fractura de la pierna que sufrió Arrieta en pleno viaje. Este film, quizás movilizado por un sentimiento patriótico, fue visto casi obligatoriamente por toda una generación de niños que concurrió al cine en excursión escolar o, en menor medida, debió verla en el colegio mismo.

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Para culminar, nada mejor que repasar los increíbles logros de Alfredo Barragán. En el 84 dirigió la Expedición Atlantis, en 1991 hizo cumbre en el Aconcagua, realizó el cruce de la Cordillera en Globo en 1993, ascendió en 1995 a la cumbre del Kilimanjaro en África, realizó el cruce del caribe en kayac desde Venezuela a Puerto Rico en 1999 y el año pasado realizó la expedición Finis Terra
Después de todo esto le preguntaron si alguna vez la había pasado mal en sus expediciones, su respuesta fue una declaración de principios. “He tenido momentos de zozobra como cualquiera que viaja a Mar del Plata. Siempre digo que si Barragán puede, cualquiera puede, porque las cosas no son imposibles, sino sólo difíciles”. Y entre tantas frases queda claro que Barragán tiene un ego enorme, aunque hay que reconocerlo: tiene con que respaldarlo.

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Carreras de aventuraMountain Bike

TRANS ANDES CHALLENGE 2019, Chile

agosto 12, 2019 — by Andar Extremo0

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Del 16 al 21 de enero en Huilo Huilo, se corrió la décimo primera edición del TransAndes Challenge. Más de 300 km en las 5 etapas y 10000 metros de desnivel, enfrentaron a 290 competidores de todo el mundo, en una carrera que tuvo mucha adrenalina en su definición. En la nota, Pablo Badenes de Alquimistas, cuenta su vivencia.

por Andar Extremo y Pablo Badenes, fotos Marcos Ferrer y Marcelo Tucuna

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La experiencia TransAndes Challenge es algo indescriptible. No solamente es una de las carreras más duras de Sudamérica, sino que a su vez genera un ambiente único por la energía que todos aportan, convirtiéndola en una verdadera fiesta del mountain bike.
Lamentablemente esta edición fue la última en la Reserva Huilo Huilo, lugar más que apto para el evento por sus quebradas, bosques y volcanes. En 2020 el lugar de largada será en Corralco, zona de Malalcahuello, Chile.
TransAndes tuvo de todo desde el comienzo. El primer día recorrieron 48 kilómetros de senderos técnicos en el bosque nativo de Huilo Huilo, luego pasaron por la rivera del Lago Pirihuelco, hicieron una subida mortal al Pozo de Oro y bajaron en dirección a Neltume con senderos técnicos de subidas y bajadas.

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En esa jornada se marcó una notable diferencia entre Luis Mejía, de Colombia, sobre los chilenos Martín Vidaurre y Patricio Farías. El mejor argentino fue Francisco Voto. De la categoría femenina, la destacada fue la italiana Lorenza Menapace.
El segundo día fue un recorrido corto de unos 44 km, pero exigente. Al comienzo hicieron un sendero hacia Puerto Fuy, luego un ascenso abrupto buscando un bike park con saltos y muchas curvas. Desde allí se dirigieron al Volcán Mocho-Choshuenco. Realizaron 17 km de subida por el sendero “El Toro” y, una vez arriba (observando volcanes y más volcanes), descendieron 10 km técnicos en dirección a la reserva pasando por un peligroso puente colgante.

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En esa etapa, Mejía se perdió y tardó mucho tiempo volviendo. Si bien recuperó trayecto, entró cuarto. El turno del podio fue para el chileno Sebastián Miranda, segundo el brasileiro Uirá Ribeiro y detrás, Martín Vidaurre. El argentino Voto fue el mejor coterráneo y Menapace mantuvo el primer puesto.
La tercera fue una de las etapas más difíciles. Fueron 49 km con muchísimo desnivel. Inicialmente se dirigieron hacia puerto Fuy, tuvieron un ascenso de 20 km pasando por la laguna Quilmio. Luego, un descenso estrepitoso al lago Pirihuelco, y una trepada fulminante llamada “La Pared” que los depositaba en un bike park directo a la llegada.
Luego de 11 años y con esta etapa, el TransAndes se despidió de Huilo Huilo. Luis Mejía se alzó con la victoria y le descontó 3 minutos y medio a Martín Vidaurre (el segundo) en la general. Tercero entró Miranda. Voto siguió puntero, al igual que la deportista italiana.
La cuarta etapa fue épica. Desde Huilo Huilo a Pucón realizaron 114 km de competencia, comenzando por la orilla del Lago Neltume. Luego, sendero rápido vadeando el Río Cua Cua y ascenso con mucha vegetación hacia el lado de Trafún. Conectaron la ruta transvulcánica hacia el Parque Nacional Villarica, donde pudieron observar araucarias milenarias. Por último, tomaron diferentes arroyos en un sector de lahares volcánicos con piedra desnuda y lava, que generaban un paisaje espectacular con el Volcán Villarrica de fondo. De allí, fueron todo en bajada por un sendero hasta el Camping Municipal de Pucón.

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“Qué carrera de montaña, una organización impecable, un campamento con absolutamente todo lo que necesitas para pasar la mejor semana de MTB de tu vida ”

Fue otra etapa liderada por el colombiano, estirando a 4 minutos y unos 20 segundos su posición en la general sobre el segundo: Martín Vidaurre. El tercero fue Uirá Ribeiro. Argentina e Italia, siguieron siendo representados por los mismos ciclistas.
La última etapa se largó temprano desde el centro de la ciudad de Pucón, desde el sector de La Poza. Se caracterizó por ser rápida, de sólo 40 kilómetros de extensión, en la cual los competidores ascendieron hacia el volcán Villarrica para luego descender por senderos técnicos hacia la meta ubicada en el mismo punto de largada.

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Como no podía ser de otra manera, esta onceava edición terminó con la emoción que merecía: el chileno Martín Vidaurre logró una fase épica sacándole 5 minutos a Luis Mejía, y ganando el TransAndes por mínimos 35 segundos. El mejor argentino (5to en la general) fue indiscutidamente Francisco Voto. Lorenza Menapace ganó todas las etapas y también obtuvo un triunfo aplastante.
Es importante destacar que la organización estuvo en todos los detalles brindando la mejor atención, permitiendo finalizar cada etapa con el descanso y la alimentación adecuadas, y la emoción de lo vivido coronado por cada premiación.
El TransAndes 2019 fue una carrera que emocionó desde el comienzo hasta el final. La adrenalina, energía y pasión que despierta, hace que siempre den ganas de volver. Indudablemente, es la mejor carrera de mountain bike de Sudamérica.

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Relato Pablo Badenes
Lo nuestro son las carreras de aventura o expedición… o al menos eso creemos. Hacer un poquito de todo, nada del todo bien ni del todo mal, mucha logística y organización. Pero de vez en cuando nos atrapa el entusiasmo y nos metemos en desafíos donde una disciplina única te lleva a competir con los que de verdad saben, a enfrentar retos que para nosotros son muros casi infranqueables.
De a poco se fue perfilando el reto. Un amigo que te cuenta algo, otro que nunca fue pero lo sueña, y finalmente Marquitos Ferrer que viene y te dice – ya están inscriptos… después arreglamos.
No había marchas atrás. Transandes Challenge 2019 estaba en marcha.
Veníamos de correr dos carreras largas con mucha MTB, más de 200km en cada una. El fondo lo teníamos, la resistencia no iba a ser nuestro problema, lo que no quiere decir que no fuéramos a tenerlos.

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El entusiasmo le iba ganado al susto. Nos pusimos a entrenar los aspectos que pensamos como técnicos, pero nuestra hermosa llanura pampeana no aportaba el condimento esencial: Desnivel.
Le dimos duro los dos meses previos a la largada. No había mucho tiempo, pero hicimos lo que nos imaginamos que sería un buen entrenamiento y, el 14 de enero, cargamos las bicis en la camioneta y salimos para Huilo Huilo. Santiaguito Giuliani, Vanesa (mi compañera de equipo y de la vida), Marquitos Ferrer en su rol de fotógrafo, periodista y animador de fiestas ciclistas y, yo.
El TransAndes es la carrera de MTB. Organización impecable, campamento con absolutamente todo lo que necesitás para pasar la mejor semana deportiva de tu vida, y los corredores… ese grupo colorido de gente que cuida más a su bicicleta que a su madre. Creo que hay que resaltar algo: la convivencia en el campamento con gente de todo el mundo, hablando diferentes idiomas y entendiéndonos gracias a una pasión en común. Todo fue maravilloso. Las charlas de sobremesa en el magnífico comedor, acompañadas de cervezas y vinos chilenos, quedarán para el permanente recuerdo.

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Y acá empieza la aventura. Recorrer cualquiera de las etapas de esta maravillosa carrera implica no sólo un importante reto físico, sino que requiere de una conducción de la bici muy fina, y buena técnica. La otra opción es muy excelente protección en todo el cuerpo y muchos analgésicos en la llegada.
No quiero hacer un relato muy extenso de cada etapa, porque cada una es una historia completa con anécdotas y condimentos. Sí se debe saber que son 5 etapas, todas con un desnivel promedio de 2000Mts, lo que lleva a media carrera subiendo y pidiendo por la bajada, y media carrera bajando y pidiendo por alguna subida. Los días son increíblemente duros, terriblemente técnicos y claramente para gente que sabe lo que está haciendo. Este grupo de llanura logró superar el desafío y quedar maravillados al final de cada etapa, no únicamente por la prueba superada sino por la belleza de los circuitos que sorprendían a cada golpe de pedal.

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“Recorrer cualquiera de las etapas de esta maravillosa carrera implica no sólo un importante reto físico, sino que requiere de una conducción de la bici muy fina, y buena técnica”

El resumen de nuestra aventura, etapa por etapa, fue el siguiente:

Etapa 1 (la primera trompada): 58km, 2048 mts de desnivel. Quizás fue la menos técnica, aunque para nosotros fue demencial pedalear para arriba sin parar casi tres horas para después comenzar un descenso por caminos y single track condimentados con la lluvia de la noche anterior. Acá nos dimos cuenta de que no sabíamos manejar la bici, pero quedaban 4 etapas para aprender.
Resultado: por la mitad de la tabla y 4tos en la categoría.

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Etapa 2 (el camino del esquiador): 44km, 1750 mts. ¿parece más fácil? ¡NO! Nuevamente subida demencial, ya no sabíamos cómo pedir la bajada. Llegamos con lo último a un centro de esquí, y comenzó el sendero de bajada. A los 5 minutos de intentar pedalearlo me di cuenta de que, si me cargaba la bici y bajaba corriendo como en un Trail, iba a ir mucho más rápido. Mientras tanto, todos nos pasaban. A pesar del sufrimiento, una etapa hermosa. Los sentidos se llenaban de bosque y montaña, y cada obstáculo superado era inmediatamente un escalofrío de felicidad.
Resultado: de la mitad para atrás y seguimos 4tos en la categoria.

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Etapa 3 (si lo anterior parecía duro…): 48.5 km y 2167 mts. Trepada asesina. Cuando comenzó la bajada nos dimos cuenta de que ya no nos bajábamos de la bici. No porque fuera más sencillo, sino porque estábamos aprendiendo. De premio la etapa nos dijo: ahora suban de vuelta y vuelvan a bajar. Ahí estrené el casco y junté algunas frutillas.
Resultado: de la mitad para atrás. Seguimos 4tos en la categoría.

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Etapa 4 (épica): 114km, 2750 mts. En la etapa en la que había que ser resistentes, dijimos: esto es lo nuestro… apretar los dientes y aguantar. De eso, sí sabemos. Un paso extenso y hermoso, muchísimo desnivel y calor. Atravesar el parque nacional Villarica y finalmente encontrarse con el volcán humeante, fue la recompensa al esfuerzo.
57KM/h, mi récord de velocidad en un camino de montaña. Fuimos 3ros hasta el km 86 donde nos alcanzaron los ecuatorianos y, bajando con su mejor técnica, nos sacaron 4 minutos en la llegada. Nos abrazamos y los abrazamos. Al fin y al cabo, nos une la pasión por la montaña y la bici. Ahora tenemos amigos en Ecuador.
Resultado: mitad de tabla y seguimos 4tos en la categoría.

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5ta y última etapa: 40km 1250mts. Me levanté con la muñeca muy hinchada, casi no la podía mover. Mi visita a la carpa médica me regaló un diagnóstico: tendinitis. No llegamos hasta acá para perdernos el final. Largamos una subida hasta la base del volcán Villarica, donde me caí incontables veces por no poder mover la mano y luego, una bajada que parecía fácil y muy rápida.
Resultado: Felicidad infinita, sonrisa imborrable, abrazo con Vane, y con Santi que nos esperaba en la llegada. Ya no nos importaba nada. El desafío estaba cumplido y quién sabe … quizás volvamos el año que viene.

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35 segundos Para Ganar

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Martín Vidaurre no solamente es la esperanza del XC olímpico en Chile, sino que logró consolidarse como un corredor de carrera por etapas siendo éste, su próspero bautismo.
“Fue la primera vez que corrí una carrera por etapas, así que no sabía cómo me iba a sentir. Mi primer objetivo era terminar y, si se podía, pelear el podio bien. Lo principal era terminar todos los días en buen estado. Al pasar los días me sentí muy bien, con fuerza y fondo. Me preocupé por alimentarme correctamente y la máquina lo notó. Me perdí dos veces, pero el 3° día fue el más complicado porque al final iba a más o menos 1 min del puntero y me terminó sacando 6 con la perdida. ¡El último día salí con todo! A morir, ya me daba lo mismo, había que intentarlo. Me descolgué al principio y lo di todo hasta el final. El colombiano tenía muy buen nivel así que no estaba fácil”
Como resultado final, Martín ganó con 14h 08m 43s, segundo Luis Mejía de Colombia con 14h09m18s, y tercero Sebastián Miranda 14h27m24s.

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www.transandeschallenge.com

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Montañismo

Homenaje a Mariano Galván, en el día del montañista

agosto 6, 2019 — by Andar Extremo0

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El gran montañista Mariano Galván fue homenajeado por el Club Andinista de Mendoza (CAM) con una placa en el campamento Piedra Grande, a casi 3600 msnm en el Cordón del Plata, Vallecitos en la provincia de Mendoza.

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El domingo 4 de agosto, el Club Andinista de Mendoza colocó una placa y convocó a a familiares, amigos, colegas y la comunidad montañera a rendirle un homenaje al icono del montanismo argentino, Mariano Galván, desaparecido en el Nagna Parbat hace poco más de 2 años, el 24 de junio de 2017, por causa de un alud.

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La cita fue en el refugio Mausy donde en grupos fueron subiendo de apoco luego de unas breves palabras de amigos y familiares. Con una temperatura poco habitual en estas épocas, unos 20° y un sol increíble el grupo que llego a ser de unas cuarenta personas se fue agrupando luego de una caminata de unas 3 horas, en el lugar donde se había colocado la placa.

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Piedra Grande parece realmente un templo con las catedrales de piedra de fondo que llegan a los 5000 msnm. En este lugar increíble hablaron Patricia Garis, presidenta del CAM, Javier Robello, compañero y finalmente David Leiva, de la Patrulla de Rescate.

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El día continuó con una tarde especial, cálida y soleada, mientras los grupos se escurrían hacia el refugio. Las charlas, los mates y los recuerdos fueron testigos de la caída del sol tras las montañas.

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Editorial

Kilómetros a tus pies. Los secretos para nunca detenerse

agosto 1, 2019 — by Andar Extremo0

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Jorge Ariel Castillo es de Saladillo. Profesor de Educación Física, corredor, y autor del libro ”Kilómetros a tus pies. Los secretos para nunca detenerse”, nos cuenta sobre su pasión.

entrevista de Juancho Ibañez a Jorge Ariel Castillo

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Jorge Ariel Castillo nació el 10 de febrero de 1985 en Saladillo, Provincia de Buenos Aires. Desde temprana edad comenzó diferentes deportes hasta que a los diez años encontró su verdadera pasión: correr. A los 14 años se federó en pedestrismo y a los 17, convencido del camino elegido, se quedó en Capital Federal para estudiar la Licenciatura en Educación Física.
Actualmente se desarrolla como profesional en el área de salud y actividad física, trabajando en el análisis, prevención, readaptación y rendimiento de corredores y deportistas de todos los niveles, y se inició como autor en un libro que busca acompañar a quienes aman correr.

¿Cómo surge la idea del proyecto “Kilómetros a tus pies”?
Nace de varias frustraciones, entre ellas la de no poder terminar de formar o comunicar a los deportistas nuevos sobre las diferentes aristas de la práctica. Me sentía triste de ver que muchos tenían experiencias negativas en una actividad que a mí me apasiona me da muchas satisfacciones. Intenté hacer capacitaciones, charlas, post, pero con tanta información dando vueltas y la falta de tiempo, no me funcionaba. Ahí comencé con la idea del libro. Sabía que me iba a costar pero que era posible. Fue un hermoso desafío.

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¿Cuánto tiempo te llevó redactarlo?
Fueron casi 3 años. No tener experiencia me hizo rehacer y replantear muchas cosas, lo que me hacía avanzar muy lento, sobre todo al comienzo.

¿Qué le dirías a la gente que no te conoce para que se acerque a tu libro y a tus conocimientos?
El libro es una base para poder entender la complejidad del cuerpo en movimiento, los requerimientos energéticos, prevención de lesiones, planificación y todas las variables que tiene el correr como deporte o parte de la vida. Si bien son temas complejos y técnicos, están descriptos de manera clara, y se pueden comprender y consultar en cualquier momento. A eso se le suman mis experiencias en Kenia y Etiopía, que son atractivas desde la lectura.

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?
Yo creo que fueron muchos los que me inspiraron: los docentes, mis entrenadores Sergio Rogatky, Gustavo Romero y Cesar Roces y, sobre todo, el contacto constante con la gente que practica esta actividad.

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¿Por qué corres?
Corro porque más allá de todas las ventajas para la salud y el físico, encuentro un equilibrio mental y casi meditativo para el día a día. Soy más creativo, más activo y dócil.

¿Dónde crees que está la clave para que un deportista amateur logre sus objetivos?
La clave está justamente en los objetivos. En primer lugar, tienen que ser intrínsecos, tienen que ser por necesidades personales (estar mejor, sentirse mejor, bajar de peso, disfrutar, socializar). Luego, los objetivos extrínsecos tienen que apuntar a la competencia con uno mismo, pero deben ser posibles y progresivos. Muchas veces los sueños se confunden con objetivos o se saltean etapas fundamentales.

Estuviste entrenando en Kenia y Etiopía, ¿por qué elegiste ese lugar?, ¿qué te llamó la atención?, y ¿qué experiencia te gustaría compartir con los lectores?
Esos países de África de Este son la cuna de los máximos corredores de resistencia mundial. Leí mucho, pero sentía que me faltaba algo. Tenía la necesidad de sentirlos de cerca. Había muchas preguntas sin responder y fui a buscarlas. Lo que me dejó la experiencia, es que el único secreto es el esfuerzo inteligente y la constancia en lo que uno quiere lograr. En el podio se los ve maravillosos, pero detrás de eso hay mucho sufrimiento, muchas ganas de salir al mundo a decir presente. Hay muchos momentos impresionantes… los dejo para que los disfruten en el libro.

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¿Algún consejo a los nuevos corredores?
¡Sí! Que busquen un entrenador que, ante todo, los cuide como personas. Con eso y el trabajo constante, lo demás llegará solo.

¿Cuál fue la respuesta de los lectores hasta el momento?
La verdad que todavía no puedo creer cómo un libro te conecta con gente que nunca imaginaste. Muchísimos del interior del país me escribieron y charlamos sobre el libro y esta actividad. Es algo maravilloso. Corredores, entrenadores, docentes, profesionales de la salud… Luego de la Feria del Libro se agotó la primera edición y ya está en marcha la segunda. Superó mis expectativas. Infinitamente agradecido a todos los que se animaron a leerme.

¿Dónde pueden encontrar tu libro?
Está en todas las librerías, en la web tienen las opciones.

www.kilometrosatuspies.com

Carreras de aventura

ALPA X2, Córdoba

julio 30, 2019 — by Andar Extremo0

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Del 16 al 17 de marzo, se disputó una de las carreras de Trail Running características de las sierras del sur de Córdoba: Alpa Corral X2. Con tres distancias competitivas a realizar en dos jornadas y dos participativas, el evento brindó un fin de semana a pura aventura. En la nota, Alejandro Matos cuenta su experiencia.

Por Río Cuarto Trail Run y Alejandra Matos, fotos Marcos Ferrer

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¿Por qué pensamos en una carrera de dos días? ¿Por qué apuntamos a un formato que se ha dejado de usar?
Lo cierto es que nos preguntamos muchas veces ésto, y no encontramos una respuesta contundente. Nos motiva mostrar nuestras sierras, nuestro lugar único, paradisíaco, soñado, y por eso los recorridos de ambos días son diferentes. Deseamos que el corredor conozca desde adentro Alpa Corral.

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Con tres distancias diferentes en dos días 10kx2, 20kx2 y 20k+10k, y 2 distancias únicas para el día domingo (10k y 5k), buscamos que cada participante tenga su lugar en nuestro evento.
Este año, con alrededor de 900 corredores, vivimos un fin de semana a puro Trail. Mientras las contundentes lluvias de los días anteriores nos daban un condimento de incertidumbre y nos hacían pensar en planes alternativos por la creciente de los ríos y arroyos, pudimos ver cómo Alpa Corral se vistió de fiesta y recibió corredores y familiares de diferentes puntos del país, Rosario, Bs As, Santa Fé, Tucumán, Mendoza, San Luis, Córdoba, entre otros.

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El sábado por la tarde arrancó la carrera. El clima nos favoreció. Con un poco más de 1300mts + y un terreno técnico donde se corrió por completo sobre senderos angostos, Claudio Palacios y Silvana Caccianilliani se quedaron con el primer día de la distancia más larga.
Las tormentas volvieron a aparecer y los ríos crecieron notablemente para largar la segunda etapa. En ese momento decidimos activar el plan “B”, y temprano a la madrugada salimos a poner las nuevas marcas que nos iba a proponer un circuito más rápido pero con más altura ganada.
A las 9 de la mañana se largó la última etapa de una carrera que, en su segunda edición, siguió creciendo. Los corredores disfrutaron de las distancias propuestas y de dos días intensos de montaña.

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De esa forma, terminamos felices al ver la alegría de cada corredor al cruzar la meta con los brazos hacia arriba llenos de gloria. En definitiva, es lo que buscamos.
Sin dudas, se vendrá la 3ra edición de ALPA X2 y el próximo año seguramente, tendremos novedades para los amantes de la aventura.

Relato Ale Matos
Desde el 2012 corro carreras de montaña. En el 2013 fue mi primera participación en Alpa Corral con Río Cuarto Trail Run donde casi sin experiencia, desafié 23 km. Desde ese momento, digo presente siempre.

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Al igual que yo, miles de corredores eligen estas carreras por los recorridos durísimos a los que nos tienen acostumbrados, por lo impecables que son al organizarlas, por cómo nos cuidan y todo lo que nos ofrecen (desde una bellísima remera, medallas finisher, premios, circuitos, etc.) y, lo más importante, el ambiente familiar que se vive en cada edición.

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El pasado 23 de marzo corrí una vez más la conocida Carrera Alpa X 2, 2 días a puro Trail con diferentes distancias: 10×10, 15×15, 20×20 km. Yo participé en la más extensa y qué decirles: dos circuitos diferentes, 100% montaña, tremendas trepadas (como nos gustan a los que amamos el Trail), el famoso Cerro Blanco que nos dejó sin aliento, y al llegar a la cima tuvimos el privilegio de disfrutar un increíble paisaje. Barro, senderos, ríos y arroyos, conformaron un circuito soñado. No faltó absolutamente nada.

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Cabe destacar el trabajo de Ale González y su equipo, que están en todos los detalles justamente para cuidar al corredor. En lo personal, estoy agradecida porque tiene la bondad y el gesto que no todos los organizadores tienen para conmigo, invitándome en cada edición.
Pronto se viene la segunda fecha de Reto al Volcán Muerto, el 23 de junio en Villa El Chacay y, por supuesto, allí estaré.
Si todavía no corrieron en Alpa Corral, Villa El Chacay con Río Cuarto Trail Run, los invito a que lo hagan. Los circuitos son sorprendentes, duros y diferentes cada año. Para mí, una de las mejores organizaciones.

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Caballeros 40 Km
1° Claudio Palacios 3:22:03 hs
2° Franco G. Espeche 3:42:58 hs
3° Alberto Kardaz 3:47:37 hs

Damas 40 Km
1° Alejandra Matos 4:34:33 hs
2° Florencia Reynoso Vico 4:35:51 hs
3° Luciana Anabel Lech 4:39:01 hs

Caballeros 30 Km
1° Alejandro E. Capello 2:22:33 hs
2° Mario Godoy 2:44:09 hs
3° Jorge Pepe 2:44:14 hs

Damas 30 Km
1° Danisa Inés Ríos 3:05:17 hs
2° Hilda Lujan 3:14:47 hs
3° Carolina Quiroga 3:18:50 hs

Caballeros 20 Km
1° Miguel Lottero 01:27:38 hs
2° Franco Hernández 1:28:32 hs
3° Emanuel Pecorari 1:28:59 hs

Damas 20 Km
1° Daniela Carbonell 1:53:49 hs
2° Marina L. Cacciavillani 1:54:31 hs
3° Ivana Teper 1:59:08 hs

Caballeros 10 Km
1° Gustavo F. Gutiérrez 0:52:03 hs
2° Nicolás Rodríguez 0:52:49 hs
3° Alexis Gutiérrez 0:54:28 hs

Damas 10 Km
1° Silvina Becerra 1:03:36 hs
2° Luciana Bertola 1:07:20 hs
3° Susana B González 1:08:43 hs

Caballeros 5 Km
1° Emanuel Ocello 0:29:52 hs
2° Leonell Agustín Arriaga 0:32:28 hs
3° Ezequiel Silva 00:33:31 hs

Damas 5 Km
1° M. Cecilia Domínguez 0:38:03 hs
2° Luciana E. Castro 0:39:06 hs
3° Juliana Bustos 0:42:39 hs

www.riocuartotrailrun.com.ar

Montañismo

Nevado de San Pedro y Volcán Zapaleri, Jujuy

julio 29, 2019 — by Andar Extremo0

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Javier Echenique y Julieta Balza conquistaron dos cumbres en la puna jujeña. Con mucho esfuerzo, logística y estudio previo, llegaron a las cumbres del Nevado de San Pedro 5870 msnm y al Volcán Zapaleri 5565 msnm.

por Por Javier Echenique y Julieta Balza, texto y fotos

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Estos dos volcanes son importantes por distintas razones: el San Pedro por ser el segundo pico más alto de Jujuy (peleando por unos metros con el Nevado de Chañi), y el volcán Zapaleri, por ser el punto tripartito de Bolivia, Chile y nuestro país.
Para los montañistas salteños Javier Echenique y Julieta Balza, ambos desafíos cumplían con una de sus expectativas esenciales, de tratar siempre de llegar a montañas que no se suben por distintos motivos: difícil acceso, varios días de ascenso, etc.

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El pasado 13 de abril, emprendieron el viaje hacia la ciudad de Susques, Jujuy, para iniciar su travesía. Allí pasaron la noche para aclimatar un poco. Al día siguiente, ya entrados en plena puna jujeña y después de buscar la huella que los dejaría en las casas que habían visto por el google earth, realizaron el primer campamento, es decir el campo base. En la primera jornada de ascenso salieron por una gran quebrada que los llevaría al corazón del volcán San Pedro. En ese lugar, realizaron dos campamentos para poder acercarse al tramo final que los llevaría a la cumbre.

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El miércoles 17 de abril con un día poco nublado y con algunas leves precipitaciones, Javier y Julieta estaban haciendo cumbre en el Volcán San Pedro. Con una pequeña apacheta, encontraron un testimonio que poco se leía. Parecía ser de hace muchos años y suponían de quién podría llegar a ser por información previa al ascenso. El testimonio databa de más de 10 años y contaba el primer ascenso de Cesar Bracamonte, Roque Espósito, Marcelo Bullón y Juan Cinta, es decir que el ascenso de Javier y Julieta fue el segundo en este volcán tan increíble y misterioso. Probablemente por la información recaudada, Julieta se convertiría así, en la primera mujer en pisar su cumbre.

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Luego de bajar del San Pedro, fueron hacia la base del volcán Zapaleri. Después de varias horas y por un camino poco marcado, llegaron a la base. Realizaron un campamento para poder descansar, y al día siguiente poder ascender a los 5565 msnm que tiene el volcán. Bien temprano comenzaron a ascender por el filo sureste. Este mismo lleva hasta la parte de roca bien empinada y última para el ascenso final. Con un trekking, casi escalada, llegaron a coronar el día viernes 19 de abril la cumbre del tripartito Volcán Zapaleri. Nuevamente encontraron testimonio, esta vez, de tres salteños que anteriormente estuvieron allí en el 2017 y en la misma hoja, un testimonio de un grupo de chilenos que databa de marzo del 2019.

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Mountain Bike

EMPUJANDO LÍMITES, CRUCE DE LOS ANDES EN BICI

julio 27, 2019 — by Andar Extremo0

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por Santiago y Juan Zemborain

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¿Qué te dejó este viaje después de tanta preparación?
Me dejó como enseñanza que no importa llegar, no importa cumplir, no importa lograr la meta, importa el día a día y disfrutar el camino. Si lo tenés que cortar en la mitad e irte, no pasa nada. Lo importante es vivirlo. Una vez que llegás ya está, pasaron 5 minutos y te vas a casa. Es la etapa del disfrute de los días y la ansiedad por llegar. En este caso tenían más interés por llegar los camarógrafos que iban filmando para el documental, que nosotros. Ellos iban trabajando. Por mí, hubiésemos tardado más, porque una vez que llegaste ya está. Lo que vivís, los inconvenientes, los imprevistos, solucionarlos… esos es lo lindo, es como pasa la vida, ¿qué querés lograr en la vida?, vivirla…

¿Querés hacer con esta actividad de por vida?
Por supuesto. Quiero seguir. No quiero terminar nunca más el viaje o, hacer de la vida un viaje. No quiero encerrarme más en una oficina, quiero que mucha gente pueda vivir esto, quiero que muchos hijos tengan experiencias así con sus padres, hermanos familias o desconocidos, pero que salgan del encierro. Los chicos con discapacidad mental tienen su vida muy llena: colegio, terapias e institutos. Van de un lado a otro. No los sacan a la calle, a tomar un café, o a la plaza, porque los padres están cansados, es estresante o porque los chicos tienen berrinches. La verdad es que darles el Ipad es mucho más cómodo y fácil, pero yo quiero contagiarlos. Hay que hacer el esfuerzo. Una vez que saliste ya está, tenés el día adelante para disfrutar.

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La relación con tu hijo,¿tuvo cambios después del viaje?
Él creció un montón en su seguridad, en su físico. Quiere seguir, y yo tengo que poner nuevos desafíos porque está en su plenitud, tiene 16 años. Me tengo que acomodar a eso, no debo aflojar. Él tiene fuerza para rato.

¿Qué proyecto generó este viaje?
Estamos haciendo la película. Fuimos con tres camarógrafos, un sonidista y Alita, mi hija. Ella hacía de chofer mientras los chicos filmaban y nosotros pedaleábamos. El documental lo vamos a tener preparado para fin de año y la idea es presentarlo en festivales tipo Banf, si tenemos la oportunidad, en Netflix, y si podemos viajar para mostrar la película y dar charlas, mejor. Aprovechando la movida de la peli tenía ganas de hacer un libro.

¿Te generó muchos contactos dentro del deporte aventura?
El Instagram fue fundamental. Me abrió el mundo de los cicloviajeros y no me quedé con eso, los invité a casa a comer para tenerlos enfrente y sentir un poco de lo que ellos sienten. Compartiendo con ellos, te das cuenta de que son personas totalmente despojadas, con chispas en los ojos, mirada transparente. Se ve que se portan bien porque si se portaran mal no podrían viajar. Además de hacer deporte, el que viaja en bicicleta es admirado por la gente que los ve. Son austeros, deportistas, peregrinos.

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¿Te costó mucho adaptarte a las bicis con alforjas?
Cuando era chico había hecho dos viajes. A los 22 años nos fuimos diez amigos a Torres del Paine, Calafate y el Chaltén. Fue mi primera experiencia cicloviajera totalmente amateur, sin cascos, y me encantó. Eran todos amigos rugbiers que, al año siguiente les dije de viajar y nadie se prendió. Entonces, le dije a un amigo de la facultad y, con otro más, quisimos hacer 7 lagos hasta Bariloche, pero en la primer trepada se terminó el viaje. Después vinieron los hijos y pensé que no podía vivir más de esas aventuras. Antes que me dijeran que Santi tenía autismo, me habían señalado que era hipotónico, entonces le compré un triciclo robusto con ruedas anchas. Allí empezó en Chapadmalal en el ripio, por horas pedaleando y yo, detrás de él. Después le conseguí un karting con ruedas anchas, salía por el barrio y me llevaba siempre al quiosco. Eso le daba independencia. Yo lo llevaba hasta una avenida, y volvíamos. En un momento, noté que él me empezaba a llevar para otro lado, hasta que me di cuenta de que quería ir al kiosco. Luego, tuvo una bici con rueditas, que no se la podía sacar.

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“Que la gente no pierda el tiempo, que se saque el miedo y que salga, andar en bici o correr o lo que sea pero que salga. Es más peligroso estar en la oficina que en la calle”

¿Cuándo le hiciste la promesa del cruce?
A los 7 años le saqué una ruedita y detrás él tenía una manija que yo caminaba y corría al lado de él. Lo iba controlando. La transición era complicada de dos rueditas a una, fue como un año. Estaba cansado. Era un embole ir atrás de un chico que no te habla y un día le dije: – vamos Santi que tenemos que entrenar duro que a los 15 años vamos a cruzar la cordillera!!!
Logré soltarlo de esa manija, pero había un pequeño detalle: a él no le interesaba frenar. Después de tres años de pedalear, conocí un guía de turismo aventura y me dijo: yo crucé la Cordillera de los Andes con un ciego en una bicicleta Tandem. Eso fue ideal. Tiempo después, fuimos a Miramar y alquilamos un tándem los 20 días que estuvimos. Muy pesado, pero año a año fuimos tomándole el gusto. Entonces me puse en campaña para hacerme uno. La bicicletería Roselli tenían cuadros de competición para ciegos, y de allí nació la nuestra. Iniciamos el 25 de marzo de 2017 y ya llevamos 7000 km.

¿Cuándo realizaron el cruce?
Entre el 3 y el 11 de marzo partimos de San Martin de Los Andes por el paso Hua Hum y llegamos al mar. Paramos en Non Tue, Huilo Huilo, seguimos a Panguipulli, pero antes nos detuvimos en un camping porque rompimos horquilla. La idea era llegar a Panguipulli pero rompí llanta y pinche 5 veces en ocho días. Después, Lanco y Mehuin. La idea era hacerlo, era llegar, era el hito, pero en realidad la aventura fue desde siempre.

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¿Hicieron algún otro viaje previo?
Para entrenar antes del cruce, hicimos un viaje a Humahuaca. Pedaleamos de Purmamarca a Tilcara y al día siguiente de Tilcara a Humahuaca. Parte de este recorrido lo hicimos con “Argonautas del Camino”, con Dino y su hijo de 10 años que estaban haciendo toda la ruta 40. Después nos fuimos a Cafayate en auto. Cuando íbamos por el camino vi el anfiteatro y dije -¡¡¡esto lo tenemos que pedalear!!! Al día siguiente hicimos desde allí hasta el pueblo. En octubre dimos una charla TED en Río Cuarto y luego aprovechamos y fuimos a Achiras a pedalear entre los molinos de energía eólica.

¿Qué proyecto tenés de acá en más?
Ahora tenemos un cuadro nuevo de Tandem que es un espectáculo, lo tendríamos que armar. Lo mandamos a hacer a un español que es artesano y hace cuadros de competición Kinetic. Es de aluminio 29 y sirve para carreras, ruta y mountain bike. Raleigh y ktm me donaron las ruedas y volantes planos. Los chicos de “Nación Salvaje” nos regalaron llantas nuevas con masas Shimano Deore. La idea es hacerlo vivir experiencias distintas, una carrera, un viaje, etc. Quiero ponerle lo mejor para que sea lo más cómoda posible. Una vez que tenga la bici, queremos hacer la costa uruguaya y más adelante el Camino de Santiago, en España. Un sueño que tengo hace rato, es bajar de los Alpes hasta Holanda siguiendo el Río Rin, y la Carretera Austral en Chile.

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¿Cómo reacciona la gente cuando los ven pedaleando?
Un día corrimos una carrera y la gente no lo podía creer. Lo saludaban todos. Lo ven como una superación. Vamos por la calle, pasa un auto y gritan: –vamos Santi!!! La bicicleta sube la velocidad y a él , su autoestima. Una vez me pasó que fuimos a comer unas pizzas a Llao Llao en Bariloche y la cajera del restorán nos conocía, nos seguía por Instagram.

¿Qué consejo le darías a la gente?
Que no pierda el tiempo, que se saque el miedo y salga a andar en bici a correr, pero que salga. Es más peligroso estar en la oficina que en la calle.

Agradecimientos
Hubo empresas que nos ayudaron con equipamiento Eurocamping, DC Bike con alforjas, Scandinavian, Body Care y Keep Smiling

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www.empujandolimites.com

Kayak

Encuentro Nacional de Kayakistas, Nahuel Huapi

julio 26, 2019 — by Andar Extremo0

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Del 2 al 5 de marzo en Villa La Angostura, se llevó a cabo el 17 Encuentro Nacional de Kayakistas Nahuel Huapi 2019, donde participaron más de 70 palistas de diferentes lugares del país. En la nota, Alejandro Routurou nos cuenta su experiencia.

por Alejandro Routurou texto y fotos

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Me enteré de esta travesía una tarde de diciembre del año pasado, mientras tomaba unos mates con unos amigos kayakistas durante la travesía Dolores-San Clemente que organiza todos los años el legendario Capitán Alfredo Barragán. Ni bien volví Buenos Aires, todavía con las bolsas estancas colgando en el tender y equipo de la travesía lavándose, me puse a averiguar fechas, recorrido, distancias, quienes la organizaban, etc.
Fue recién a principios de febrero, después de definir algunas cuestiones de trabajo y agenda, que me inscribí con mi amigo Víctor Tillería de Zapala, a quien no me costó mucho convencer para que me acompañe. Por suerte, siempre encuentro “víctimas” que me siguen en mis viajes de montaña o travesías en kayak.

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Estaba muy motivado y tenía muchas expectativas en participar de esta travesía. En primer lugar, porque iba a ser mi primera experiencia remando en kayak en lagos patagónicos con esos paisajes increíbles y todo lo que eso significa y por el otro, para darle una mano a mi amigo Víctor (trasplantado de riñón hace menos de un año) en la difusión sobre donación y trasplante de órganos. Cabe mencionar que estoy muy involucrado con la temática no sólo porque trabajo en Prensa del INCUCAI hace varios años, sino también porque tengo amigos trasplantados con quienes en otras oportunidades hemos difundido la temática a través del montañismo, ciclismo, y durante charlas.
El viernes 1 de marzo por la tarde, después de reunirnos con Víctor en Zapala y de hacer una escala previa en la casa de su madre en Aluminé, finalmente llegamos al Camping UNCUYO de Villa La Angostura. Allí fue la acreditación, cena y charla previa, a cargo de Marcelo Hostar quien organiza hace 17 años este memorable Encuentro de Kayakistas en Patagonia.El vento es una verdadera fiesta del Kayakismo que cada año suma más entusiastas.

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¡Arranca la aventura!
Luego de desarmar la carpa y un breve desayuno en el buffet, con Víctor y Ezequiel Poch de Bariloche nos dispusimos a bajar los kayaks en la playa del camping y guardar las bolsas estancas y demás equipo en los tambuchos del kayak doble donde iban Víctor y Ezequiel y en el Asiak Petrel que iba a ser mi compañero estos 4 días de travesía. Media hora después de lo pactado, a eso de las 11.30, arrancó el 17 Encuentro de Kayakistas Nahuel Huapi 2019. Más de 70 kayakistas y deportistas de distintos puntos del país, estábamos unidos en esta gran aventura en Patagonia.
Acostumbrado a remar en el Delta del Tigre, poder apreciar en el fondo del lago las rocas, algas y algunos peces, era un verdadero placer. Los paisajes alrededor eran increíbles, con los cerros y bosques de coihues, lengas y ciprés reflejados en las aguas turquesas del lago. Mientras remaba, disfrutaba el simple hecho de sentir la fresca brisa en la cara y poder contemplar las montañas nevadas y bosques desde abajo, cosa que en general es al revés, ya que por ser montañista suelo ver los lagos y bosques muy a lo lejos desde alguna cumbre. Qué lástima que en el Delta no hay montañas, sino sería la persona más feliz.

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Después de 2 horas de remada hicimos una parada para almorzar en Bahía Inalco donde, según cuenta la leyenda, se lo vio a Hitler en los años 50. Luego continuamos hacia el brazo Última Esperanza, pasando por el brazo Rincón para finalizar en la chacra Martinez donde acampamos la primera noche. La tarde pasó rápido entre el armado de la carpa, una breve siesta, mates y charlas de por medio con kayakistas que fuimos conociendo. La primera cena nos recibió a lo grande con cordero y choris, y algún que otro tinto que nunca faltan. La primera jornada remamos 18 km en unas 5 hs.
El segundo día, a eso de las 11 am, partimos con rumbo norte hacia el brazo Machete donde después de remar unas 2 hs, paramos a almorzar. En algunos tramos del brazo Machete el fuerte viento y oleaje por popa y manga hizo que por momentos se complicara mantener el kayak estable, pero por suerte no me di vuelta. Menos mal, porque aún no sé hacer el Roll y más allá de que siempre que uno se da vuelta hay mucha ayuda y camaradería de la tribu Kayakera, no está muy bueno que digamos darse vuelta en estas aguas congeladas.

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Como estaba muy ventoso, pasamos de largo el arroyo Colorado y a eso de las 17 hs llegamos a bahía Chavol, donde nos esperaba el camping para la segunda y tercera noche de la travesía. Cristina y Silvia nos atendieron en la chacra, con sus clásicas tortas fritas y mermeladas artesanales para acompañar los típicos mates en el camping. Este segundo día remamos 17 km pero se me hizo más largo que el primer día, quizás por el tramo del Machete que estuvo con mucho viento y oleaje. Para esa noche la cena del grupo eran las famosas viandas de “Sabor de Reyes”. Me tocó un guiso de lentejas con panceta y chorizo colorado, un verdadero lujo cada vez más difundido entre kayakistas y montañistas. Luego de varias rondas de chistes acompañados por más de un brindis, nos fuimos a dormir.
De acuerdo con el cronograma original de la travesía, el tercer día se suponía que debíamos ir a Piedras Blancas e Isla Victoria, pero al final se suspendió a causa del clima. Estuvo lloviendo toda la noche anterior y hasta casi el mediodía y, sumado al viento, se iba a hacer imposible remar en esas condiciones.
Igualmente se hizo un trekking de unos 5 km por la zona con una guiada de lujo a cargo de Adam Hajduk y Silvia o “Pila” como le decían, que nos llevaron a través del bosque a ver unas pinturas rupestres en unas rocas. Algunos decidieron quedarse en el camping y fueron a practicar apoyos y dominios de olas con Marcelo. Al volver del trekking, comimos una buena picada con mates, como antesala al asado que nos esperaba en el quincho de la familia Chavol. Como ya era costumbre, al cierre del asado no faltaron los chistes acompañados por bebidas espirituosas mientras afuera no paraba de llover.

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Península Quetrihué y Bosque de Arrayanes
Una vez cumplido el ritual de cada mañana entre desarme de campamento, desayuno y alistamiento de los kayaks, a las 10 arrancó la cuarta y última etapa de la travesía rumbo a Península Quetrihué. Nos tocó un cruce de casi 1 hr con bastante viento y fuerte oleaje. Después de una breve parada para reagrupar al resto de los compañeros, a eso del mediodía llegamos a Bosque de Arrayanes.
Después de almorzar estuve caminando un rato por la zona del Bosque de Arrayanes que me trajo gratos recuerdos ya que no había vuelto desde los 18 años, cuando fui al Viaje de Egresados a Bariloche. Algunos turistas que llegaban en catamarán desde la Isla Victoria nos miraban desorbitados al vernos con todo el atuendo de kayakista: chalecos, cubrecokpits y remos.

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Antes de partir rumbo a Bahía Mansa fue la tradicional foto grupal de la edición 2019, todos a puro festejo saludando y levantando las palas. Luego de 1 hora de remada llegamos a Bahía Mansa donde entre varios, fuimos porteando todos los kayaks un tramo de unos 80 mts por el bosque. A eso de las 5, y habiendo remado 23 km durante la jornada, finalmente llegamos al camping de la Universidad de Cuyo dando fin a esta gran travesía. Ni bien llegamos nos abrazamos con Víctor y Ezequiel, y después de cargar los kayaks y ordenar todo el equipo, nos fuimos a tomar un café con medialunas en el buffet del camping. Por la noche fue la cena show de cierre con pizzas y cervezas, algunos sorteos y entrega de reconocimientos a Víctor y Vanesa Fundaró. Para poner un broche de oro, Fabiana Schettini y Vanesa Fundaró nos deleitaron con sus cantos a capela mientras eran ovacionadas por todos.
Me da una gran satisfacción haber participado en esta travesía. Pude cumplir con mis objetivos, ver paisajes increíbles desde el kayak y la costa, conocí personas increíbles que, en definitiva, es lo que más rescato de las travesías en kayak y viajes de montaña. Ahora, a descansar y empezar a planear los próximos desafíos…

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Agradecimientos y Menciones especiales
No puedo dejar de mencionar la participación y gran desempeño de Agustina Arellano de Entre Ríos, palista extraordinaria que tiene capacidades diferentes y estuvo remando junto a su padre. También a Vanesa Fundaró, gran kayakista ciega de Córdoba que, con la mejor de la onda y pura garra, se remó todo. ¡Realmente admirable y ejemplar lo que hicieron estas dos guerreras de la vida!
Gracias totales a Víctor Tillería por acompañarme estos 4 días de travesía, demostrando que con fuerza de voluntad y convicción todo es posible y quien volvió a demostrar que “Donar órganos, es dar vida”. Gracias a mis compañeros de travesía y vecinos de carpa Ezequiel Poch, Richard Niebuhr y Martín Stanic por la camaradería y ponerle la mejor de la onda y, en especial, a Marcelo Hostar por estar en todos los detalles de la organización de la travesía para que todo salga a la perfección. Por último, a quienes aportaron para los premios y sorteos de la última cena: Carlitos Nieto, de Córdoba, que aportó con cereales y alfajores, a Gustavo Feldman de M&G Kayaks, y a Gonzalo Rivarola de Garmont por su indumentaria y equipo.
¡Gracias a todos y a seguir remando!

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Montañismo

Intento al Broad Peak

julio 24, 2019 — by Andar Extremo0

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Como todos saben en el mundo del montañismo, Juan Pablo Sarjanovich logró el 20 de mayo ser el primer argentino en hacer la tercera montaña más alta del mundo. El Kanchenjunga con 8586 msnm, fue coronado un poco antes del intento al Broad Peak con 8051 msnm. En la siguiente nota, una bitácora de esa expedición.

por Juan Pablo Sarjanovich texto y fotos

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Cuesta mucho entrar en un nuevo país. Pakistán cuesta muchísimo. Sus costumbres, su gente, su comida, su higiene, su religión. Todo es nuevo al pisar tierra musulmana por primera vez, para un occidental criado entre asado, fútbol y empanadas. La gente se abalanza sobre uno sin respetar distancias. Preguntan todo. Se meten en plena intimidad sin reconocer límites. En el hotel, entran a dejar una toalla a la habitación sin golpear. Nuestro contacto local nos viene a invitar a comer 5 minutos antes de salir a comer sin importar qué estamos haciendo ni si estamos cansados o siquiera si tenemos ganas de ir. Tenemos que ir. Punto. Son tan amables y bondadosos como inoportunos.
Desde el día uno nos pone un “oficial de enlace”, militar de carrera que nos sigue a sol y sombra, y va preguntando a cada integrante por los demás, tomando nota por si alguno se pisa. El grupo estaba conformado por Sebastián Aldana, Juan Pablo Sarjanovich y caminantes argentinos que fueron a conocer el campo base de la mano de Jujuy Expediciones y luego de dos noches allí, retornaban a Islamabad. Por suerte, nuestro oficial es joven, educado y dócil, enseguida entiende que no queremos que se entrometa con nosotros. Sé de anécdotas de gente que ha tenido que modificar incluso su plan de aclimatación porque así se lo pidieron. Puede ser muy incómodo, y no hay mucho por protestar. Acá no sólo las mujeres están bajo el yugo de una ley estricta. Tener que esperar tres meses para que te den una visa teniendo que mandar el propio pasaporte a la embajada, mientras se aguarda con muchos formularios y comprobantes, es un botón que sirve de muestra de lo que puede uno esperar al llegar. Por suerte, algunas viejas costumbres están empezando a quedar atrás. La semana pasada se inauguró un nuevo sistema de visado online que promete ser un punto de inflexión en la relación con el extranjero.

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Luego están los talibanes, uno los cruza camino a la montaña en la zona de Chilas, a un día en vehículo de la capital del país. Ellos no gustan de los extranjeros. Ni siquiera está permitido andar por la calle en su presencia y si uno osa salir como hice yo, se arma todo un escándalo. Lo que menos hacen es preguntar qué hace uno ahí.
Pakistán es un país muy militarizado, con bastas zonas viviendo con costumbres impuestas por líderes de castas de las que nunca escuchamos hablar pero que tienen el poder suficiente como para mandarte de vuelta en un retén por la ruta que viniste, sólo porque a ellos se les antoja. En plena zona talibana se encuentra el Nanga Pargat y desde la temporada de la matanza en 2013, es obligatorio entrar a cualquiera de las vertientes (tiene tres) acompañado con escolta policial. Para llegar a nuestro destino pasamos frente a dos de ellas: la Diamir, por donde se accede a la arista Mazeno, y la Raikot o ruta de “Fairy Meadows”. La mayoría suele volar directo de Islamabad a Skardu evitando dos días de vehículos y este periplo de aventuras.
Así vemos Pakistán. Así es el territorio en el que nos encontramos cuando decidimos ir al Broad Peak. Esperar por un alud en el jeep que nos lleva a Gilgit Baltistan durante 15 o 20 horas en el medio de la nada o luego caminar casi 100 kms por el Baltoro para llegar al campo base durante una semana, termina siendo un juego de chicos.

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Casi un placer atravesar esas lenguas de hielo enormes parecidas a un laberinto, y ríos que al cruzarlos congelan la sangre al punto de hacer doler los huesos de manera indescriptible. Verdaderamente es maravilloso encontrar en una pasarela de 3 kms de ancho por 57 kms de largo (como lo es la del glaciar del Baltoro), tantas montañas épicas. Casi lo hacen a uno olvidar que está en el medio de la nada misma, sin poblados cerca, ni apoyo alguno que lo asista en caso de emergencia. Los animales que comeremos los siguientes 45 días van vivos hacia arriba, junto a nosotros. Los pollos agarrados por el pescuezo, las cabras a las patadas y los yaks cargando equipo.
En nuestro camino al encuentro con el Broad Peak y el K2 pudimos ver los cuatro Gasherbrum, el Mitre Peak (6010), el Chogolisa (7665), el Masherbrum (7821), la Torre Muztagh (7273) y hasta las Torres Trango (6286), entre otros increíbles picos. Tampoco es difícil cruzarse con algún escalador de élite que los esté por subir. A diferencia de Nepal, el circuito de los ochomilistas se encuentra muy acotado y todos marchan por una misma senda.
Este año, no sólo estuvimos con viejos amigos de anteriores expediciones sino con personajes emblemáticos como Sebastián Álvaro, Andrzej Bargiel y su equipo, con quien compartimos toda la subida hasta Concordia (división entre K2-Broad Peak y los GI y GII), y Helias Millerioux, reciente ganador de un Piolet de Oro por una nueva vía en el Nuptse.

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Y allá estamos, una vez más, en un campo base de un ochomil. Con todas las ansias y expectativas puestas. Lo primero que vemos con mi compañero es el K2, a una hora andando de donde estamos. Luego de ver eso, el Broad Peak parece sencillo….hasta que vemos la canaleta de acceso a campo I.
Por la noche la temperatura cae hasta los -10 grados. Algo poco usual en los bases que me han tocado estar, y también acá. Según el cocinero, hacía dieciocho años que no veía una temporada tan fría. Por suerte dura poco. Lamentablemente la llegada del calor da paso a una tormenta de varios días que carga bastante la montaña, produciendo varias avalanchas por la zona de acceso al cerro. Una de estas avalanchas toma por improvisto a un equipo comercial que había puesto una carpa con todo su equipo técnico en una zona expuesta y pierden absolutamente todo. El resultado es que se tienen que bajar con las manos literalmente vacías.
¿El valor tiene un límite? ¿Cuánto uno es capaz de soportar antes de decir basta? ¿Cuántas avalanchas hacen falta sentir o ver? ¿Cuántos accidentes con heridos o muertos tienen que ocurrir antes de que uno acumule la suficiente tensión como para bajarse de un sueño de años de preparación? Pues en nuestro caso, 15 días.

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Cuando finalmente la tormenta pasa y logramos subir al campo I, todo es alegría. El campo casi se ve sobre nuestras cabezas, es muy empinada la canaleta que nos conduce ahí. El esfuerzo es grande, y grande también nuestra desazón cuando nos encontramos con un balcón con apenas lugar para 8 carpas…y con 8 carpas en el balcón. Intento ir un poco más arriba pero no hay forma de poner una en ningún lado sin riesgo de caída o avalancha. Vuelvo y mientras contemplo la rigurosidad y efectividad de movimientos de dos escoceses que llegaron junto conmigo al campo, me doy cuenta de que desarman para irse hacia arriba. El lugar no es más que un risco en el borde de un filo con caída libre al campo base pero, en ese momento, es la diferencia entre vivaquear al aire libre a 5600 m de altura o dormir encordado, pero bajo techo.
No es alentador armar la carpa, todas las que encontramos en pie en realidad no lo están. Muchas tienen varillas rotas, otras simplemente están enterradas por completo bajo un metro de nieve. Hay que acostumbrar la vista para adivinar dónde están los espacios para caminar. Y también prestar mucha atención porque el más mínimo desliz, lleva para abajo.

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Lo interesante de los escoceses no sólo es saber que tienen mas de 60 años y andan tan o mas rápido que nosotros, sino que son nada menos que Rick Allen y Sandy Allan. Para quienes no los conocen, son quienes completaron la Arista Mazeno en el Nanga Parbat siete años atrás. No fue la única vez que los vi, y luego me enteré que estaban simplemente aclimatando por la “normal” para luego intentar abrir una vía por la cara este, que aún no se ha conseguido en todos estos años. Es en medio de esa aclimatación que tienen el accidente que luego se hizo famoso, porque uno de los hermanos Bargiel usa su dron de altura para colaborar en el rescate y pone su cámara a ochomil metros para encontrarlo. Bargiel utiliza el dron habitualmente para asistir a su hermano en el descenso de las montañas que esquía. Él es quien mira la ruta, su estado, y le muestra el camino a recorrer.
Luego de quince días en la altura, subimos por segunda vez a campo I, esta vez con intenciones de pasar cuatro noches aclimatando. Es en esas circunstancias que se producen las avalanchas al bajar que expuse en mi cuenta de Facebook. Es en esas circunstancias que decidimos que la montaña estaba muy inestable y no merecía la pena seguir arriesgando. El valor tiene un límite, nosotros habíamos encontrado el nuestro. A poco de tomar la decisión de bajar y en pleno desarme, vemos como dos anglosajones que no encontraron espacio para acampar, subieron más arriba y fueron arrastrados unos cientos de metros por senda avalancha. Eso nos llevó a retrasar un día la bajada esperando que el frío de la noche consolide la ruta de descenso.

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Una vez en el base, restaba caminar una semana para salir de la montaña y luego cambiar de vehículo durante dos o tres días para llegar a Islamabad. Pan comido, pero no en Pakistán. Para nuestro descenso anticipado la empresa que contratamos nos proveyó de un arriero con dos mulas para el equipo y una bolsa arpillera repleta de arroz. Lo que no sabíamos era que camino al base había empresas prestando servicios, y conseguimos comer bien cada noche. Luego de un día de viaje en 4×4, mi cumpa consigue volar desde Skardu a Islamabad en poco más de una hora. Seguimos de suerte. Yo en cambio, decido quedarme unos días para cumplir algunos objetivos que finalmente tuve que posponer (¿quizás para 2020?) pero que me llevaron a ver rincones de la zona de Baltistán como por ejemplo, dos de las vertientes del Nanga Parbat y la ciudad de Gilgit.
Son las 6 am en Gilgit y ya me encuentro solo. El coche que me llevaba a Islamabad pinchó a 100 mts de arrancar un viaje de 500 kms y más de 16 hs. El sol ya aprieta. Me sirvieron el agua tibia y el mate no es lo que quisiera. Estoy desperdiciando uno de mis últimos mates. Es lo que más lamento. Pakistán me agota. Los Himalayas no son sólo montañas. Son personas, culturas, desafíos constantes. Cuando parece que ya lo viste todo y lo superaste todo, alguien te pone a sudar. A pensar distinto, a cambiar los planes, los tiempos, las costumbres, la forma de pensar.
Se fue mi chofer. La rosca de la llave cruz no coincide con las tuercas de la rueda. A mí me pasa lo mismo, pero en la cabeza. No son pocas las veces que me faltan herramientas o no tengo las adecuadas para enfrentar los problemas que se me presentan en los Himalayas. Porque, obviamente, no son sólo montañas….

Exploracion

Los Zapp, Mapa de los 19 años de viaje

julio 22, 2019 — by Andar Extremo0

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19 años viajando en un automóvil Graham Paige modelo 1928, Herman y Candelaria con sus cuatro hijos nacidos en el viaje, 360.000 km, 96 países.

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Mítica, mágica y soñada, podemos decir que la historia de la familia Zapp sigue escribiendo páginas increíbles. Con 4 hijos nacidos en cuatro países distintos, se han convertido en la familia más viajera del planeta.
Candela y Herman Zapp comenzaron su travesía hace 19 años, con el objetivo de hacer un recorrido desde Argentina hasta Alaska de una forma peculiar y poco vista: en un automóvil Graham Paige de 1928. Tardaron tres años en atravesar de sur a norte el continente americano y fue tiempo suficiente para ampliar la familia con Pampa, Tehue y Paloma, a los que se añadió después Wallaby.
Transitaron América, visitaron Oceanía, Asia, África, y luego de hacer Europa, cruzaron el Océano Atlántico en un barco a vela, desde Tenerife a Guyanas. En estos momentos están en Brasil.
Su libro “Atrapa tu sueño”, con 13 ediciones en español y 6 en inglés, les permite financiar el viaje. Arriba, el mapa de los Zapp, con el trazo de estos 19 años recorriendo el mundo.

Fotografía

Portfolio, Gustavo Cherro

julio 18, 2019 — by Andar Extremo0

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Nacido en Argentina, Gustavo Cherro es fotógrafo profesional y trabaja de manera independiente con base en Buenos Aires. Se especializa en proyectos editoriales, relevamientos y documentalismo para clientes dedicados al deporte, problemática social, empresas de turismo, instituciones gubernamentales y privadas, agencias internacionales y artes visuales.
Entre sus clientes se encuentran: Adidas, Trek, The North Face, Red Bull, BANFF, Accenture, ENARSA, GCBA, Suunto, Viva Patagonia, distintas personalidades políticas, artistas y deportistas, entre otros.
Ha sido fotógrafo staff y freelance de publicaciones, diarios y agencias tales como Clarín, La Nación, La Razón, El Gráfico, Golf Digest, AP, Reuters, Gamma, Caters News, Storytrender, entre otras.
Ha obtenido premios y menciones nacionales e internacionales. Sus fotografías han sido publicadas en libros, diarios y revistas varias de todo el mundo, y expuestas en galerías nacionales e internacionales.
Es Staff Pro y World Ambassador de importantes marcas relacionadas con la fotografía, y ha sido juez en concursos fotográficos internacionales. Realiza charlas en escuelas de fotografía de manera gratuita, con el fin de incentivar a estudiantes y docentes a tomar la fotografía de manera profesional.

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Carreras de aventura

CHAMPA ULTRA RACE 2019

julio 16, 2019 — by Andar Extremo0

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El 10 de marzo en la localidad de San Javier, se corrió el Champa Ultra Race. A los pies del imponente cerro Champaquí, se realizó este clásico de traslasierra que año a año suma más y más gente. Los competidores tenían para desafiar 8, 18, 26, 44 y 62 kilómetros, y el intrépido kilómetro vertical. En la nota, Franco Paredes nos cuenta su experiencia en los 44 km.

por Franco Paredes fotos Marcos Ferrer

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Me acuerdo hace 4 años, de la primera edición del Champa Ultra Race. Ese fue el comienzo de una gran carrera de montaña. Por ese entonces, me voló la cabeza su circuito.
Con el pasar del tiempo puedo afirmar que es una de las pocas carreras (hasta podría decir única en Argentina) bien al estilo europeo: con desniveles positivos progresivos, caminos de 4 x 4 y de ripio, abruptos senderos angostos de piedras, y huella de animales. Y como si fuera poco, bajadas tanto técnicas como rápidas, la mezcla perfecta para llenar nuestro cuerpo de adrenalina … y también de calambres.
Ahora bien, la carrera no sólo es el circuito. La carrera es la seguridad, el espíritu y la esencia que la hace distinta de otras. A Champa, le sobra eso. Desde que llegás hasta que te vas, te sentís parte de una fiesta del Trail y no por nada este año fue selectivo para el Mundial ITRA de Ultra Trail en Portugal.

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Puedo parecer poco objetivo, pero créanme que este evento deportivo es de otro nivel. Imagínense que van a conquistar la cumbre del Champaqui a 2884 m.s.n.m en 23 km y 2000 mts de desnivel positivo por la Cuesta de las Cabras, por una huella de cabra, transpirando la gota gorda y viendo cómo las nubes van quedando abajo de sus pies a medida que suben la montaña. Llegan al puesto de Malacate y los reciben como si fueran a desayunar al hall de un hotel. De ahí, bajada al Infiernillo y luego al Puesto de Achiras por senderos ultra técnicos y muy demandantes física y psicológicamente. Como frutilla del postre: un costering por la Quebrada de Ambrosio que, siendo sincero, lo odié con el alma, pero es muy bonito (si vas de paseo) y que te conduce a un mar de gente que te espera con la mejor onda, aplaudiendo y alentándote hasta la meta.

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Eso fue lo que vi y viví durante mis 5. 40 hrs de carrera, pero dista mucho de lo que sentí durante el recorrido. Siendo sincero, me vi en un estado de forma pésimo en subida y ya sabía que iba hacer una de esas carreras donde la cabeza tomaría el papel de protagonista. Hice lo posible pero claro está que hubo mucho nivel para este Champa Ultra Race 2019 -Gabriel Rueda, Sergio Pereyra, Víctor Cruz, Franco Oro, Marco Vidoz, Nicolás Álvarez, Joaquín Narváez, entre muchos otros-.
En este tipo de carreras, sino estás al 100 %, la pagás caro. Son esos eventos que te ayudan a mejorar, pues el primer puesto de una carrera sin esfuerzo no vale más que este quinto lugar bien sufrido. ¿Podría haber dado más? Sí, pero no ese día, no en esa carrera. Lo lindo es que siempre hay revancha, siempre hay otra batalla por la cual luchar. Sólo hay que seguir entrenando.

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En fin, quiero felicitar a todos los que me hicieron y nos hicieron sentir como en casa, la familia Mountain Race Logística, amigos, conocidos y la población de San Javier, con su buena onda. Siempre la paso tan bien que hasta me cuesta despedirme de estas hermosas sierras, de esta increíble gente serrana. Lo bueno es que sé que el corazón siempre va por donde él quiere, y al final de cada mes me encuentro como cabrita en las sierras comechingonas, entre risas entrenando y yacanteando.

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Posiciones
8 Km Damas
1° Mara Carolina Rojas 0:47:59 hs
2° Eliana Etchevest 0:47:59 hs
3° Julieta Anahí Pérez 0:49:54 hs

8 Km Caballeros
1° Marcelo Ortega 0:35:18 hs
2° Mateo Vallejo 0:36:24 hs
3° Ramiro Fuentes 0:38:56 hs

18 Km Damas
1° Belén Sánchez Ruiz 1:44:15 hs
2° Georgina Gelardi 1:44:50 hs
3° Nadia Gisela Monte 1:46:06 hs

18 Km Caballeros
1° Nahuel Luengo 1:20:10 hs
2° Alesandro Bognanno 1:25:40 hs
3° Marcos Salas 1:26:14 hs

26 Km Damas
1° Carolina Nieva 2:41:28 hs
2° Francisca García 2:56:39 hs
3° Cande Sily Cornejo 2:56:55 hs

26 Km Caballeros
1° Gonzalo Sosa :07:52 hs
2° Fabio Ochoa 2:08:50 hs
3° Esteban Las Peñas 2:10:45 hs

44 Km Damas
1° Tania Díaz Slater 5:32:27 hs
2° Jeniffer Castro 5:36:23 hs
3° Karina Paola Sosa 5:50:47 hs

44 Km Caballeros
1° Santos G. Rueda 4:23:59hs
2° Sergio G. Pereyra 4:25:57 hs
3° Joaquín Narvaez 4:32:49 hs

62 Km Damas
1° Laura Gordiola B.10:54:47 hs
2° Rosina J. Batiston 11:42:27 hs
3° Vanesa Vivas 12:05:04 hs

62 Km Caballeros
1 Gustavo Reyes 8:24:32 hs
2° José Miguel Fuertes 8:38:46 hs
3° Pablo Nadales 9:15:17 hs-

www.champaultrarace.com

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ExploracionMontañismo

1600 KM, DEL MAR AL ACONCAGUA

julio 5, 2019 — by Andar Extremo1

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EXPEDICIÓN HOMENAJE AL SUBMARINO SAN JUAN Y SUS 44 TRIPULANTES

“Desde su muelle a lo más alto de la Patria”, desde Andar Extremo estamos más que contentos porque nuestro amigo Guillermo Tibaldi, quien fue comandante del Submarino ARA “San Juan”, llevará el logo que diseñamos desde nuestra revista.
Al cumplirse dos años de la última salida desde la Base Naval Mar del Plata del ARA San Juan, Guillermo intentará el sábado 26 de octubre, correr desde el muelle hasta lo más alto de nuestro país. Junto a una bandera argentina con los nombres de los 44 tripulantes, buscará llegar hasta la cumbre del Cerro Aconcagua en Mendoza. Serán 1600 km trotando, caminando o corriendo, para luego ascender los 6962 msn6m que tiene el techo de América.
Durante el periplo, dará charlas en las escuelas y otros lugares con fines educativos, hablando sobre la vida a bordo de un submarino, las particularidades de su navegación y su uso, la historia del San Juan y el cuidado de las tumbas de los marinos del mundo, a través del respeto del medio ambiente oceánico.
Asimismo, se plantea como objetivo, realizar la construcción de un Memorial en la Escollera Norte al finalizar la Expedición.

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Carreras de aventura

Ultra Trail al Áspero, Córdoba

julio 3, 2019 — by Andar Extremo0

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El 10 de noviembre del año pasado, se llevó a cabo en el pueblo de Lutti, situado en el departamento Calamuchita, provincia de Córdoba, EL ÁSPERO ULTRA TRAIL. Se realizó con casi 300 competidores que desafiaron las distancias de 10, 20 y 50 km, en donde la distancia mayor llegaba a Pueblo Escondido, una mina de tungsteno que fue abandonada y luego reciclada. En la nota, la primera dama de los 50 km, Patricia Alejandra Fernández, nos cuenta su experiencia.

por Patricia Fernández fotos Hey Mai

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El running no sólo es salir a correr, es una filosofía de vida. Me ayuda a ser mas dichosa y poner metas conmigo misma. El entrenar y el ser constante, da recompensas en mis diez años como corredora.
El desafío al Áspero, mi primer Ultra Trail de 58 km, fue todo un nuevo conjunto de emociones. Un lugar único con paisajes soñados, arroyos que calmaron mi sed y un calor intenso, coronaron esta durísima prueba que permitía atravesarla, cruzándote con corredores de todo el país y haciendo amistades con gente que disfruta lo mismo que uno.
El evento comenzó a las 05:45 AM, saliendo desde la comuna del Lutti. Luego de ocho horas de un circuito rodeado de senderos y caminos interminables en el medio de la nada, ver el arco de llegada, con las últimas fuerzas, y enterarme de que era la ganadora, fue algo maravilloso. Me invadió la felicidad. Todos los sacrificios míos y de mi familia, dieron sus frutos.
Un gran agradecimiento a Prado Eventos por todo el esfuerzo que ponen en cada acontecimiento que organizan. A mi familia, por acompañarme en cada paso que doy, y toda la gente que me apoya y confía en mí.

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10 km Caballeros
1° Freites Kevin 1:05:53 hs
2° Maldonado Brian 1:06:41 hs
3° Fernandez Juan Pablo 1:10:30 hs

10 km Damas
1° Morello Claudia R.1:24:59 hs
2° Córdoba Julieta 1:28:32 hs
3° Perlo Marianela 1:31:22 hs

20 km Caballeros
1° Cajal Jose Luis 2:24:56 hs
2° Cabral David 2:34:38 hs
3° Crespo Luis 2:50:30 hs

20 km Damas
1° Bogino Macarena 3:23:10 hs
2° Marquez Gabriela 3:29:49 hs
3° Lorenzati Agostina 3:30:33 hs

50 km Caballeros
1° Lottero Miguel 6:35:46 hs
2° Alonso Javier 6:47:22 hs
3° Chacoma Mirco 6:56:07 hs


50 km Damas

1° Fernández Patricia 8:02:17 hs
2° Terlizzi Sofia 8:31:11
3° Ubaldi Mariela 8:46:23

www.pradoeventos.com.ar

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ExploracionTrekking

AMÉRICA A PIE, MARTÍN DAVIES SIGUE AVANZANDO

julio 1, 2019 — by Andar Extremo0

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Martín Echegaray Davies tiene 63 años, es de Trelew, y está realizando una travesía nunca vista. Es caminante, y con un carro de 180 kg llamado “Carricatre Pilchero”, un viejo catre con ruedas de moto que él mismo arrastra, piensa ir de Ushuaia a Alaska en 4 años para hacer el Récord Guinness de caminata, pero previamente recorrió las 23 capitales provinciales. Ya se encuentra en Guatemala con 17765 kilómetros caminados.

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Martín hace todos los días una distancia que ronda entre los 30 y 40 km. A Kuky, como le dicen los amigos, le gusta caminar. Padre de tres hijas, abuelo de 5 nietos, vive en Trelew con su mujer, pero su deseo hizo que arme un carro que mide 2 metros de largo (llega a 3 metros con el arnés), y unos 60 cm de ancho, y que el 31 de octubre de 2017 comenzara a caminar su historia, yendo a dedo hasta Ushuaia.
Con 17765 km kilómetros recorridos en su raid, ya recorrió nuestro país, también atravesó Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica , Honduras y El Salvador. Al termino de esta edición estaba tocando suelo en Guatemala.El 22 de septiembre de 2018 termino su objetivo de tocar las 23 capitales de provincias argentinas con con 9873 kilómetors caminados y el 7 de abril de 2019 culminaba su segundo obejtivo, América del Sur con 15 850 km caminados.

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ExploracionKayak

A 20 AÑOS DE UNA HAZAÑA NÁUTICA ARGENTINA

mayo 31, 2019 — by Andar Extremo0

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HACE 20 AÑOS CRUZARON EL MAR DE LAS ANTILLAS EN KAYAK REALIZANDO UNA VERDADERA HAZAÑA , DONDE LOS VALORES Y EL ESFUERZO SE CONJUGARON PARA ALCANZAR LA META.

Difusión Revista Andar Extremo y CADEI

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“Volver, que 20 años no es nada…”, dice el tango, y más si viene de la mano del Capitán Barragán, un romántico emprendedor que ha llevado a la exploración y al deporte argentino a lo más alto del reconocimiento mundial. Cada expedición tiene una historia y, a su vez, un mensaje educativo que hace reflexionar a la humanidad.
Esta expedición fue quizás la más dura, por la planificación y por el esfuerzo que tuvieron que hacer los integrantes del CADEI. Alfredo Barragán (50), Horacio Giaccaglia (54) y Jorge Iriberri (52). Partieron el 1 de abril de 1999 y recorrieron 1600 km en 61 días, cruzando el mar en las embarcaciones más pequeñas que jamás lo hayan hecho.
El CADEI quedará en la historia por ésta y por otras tantas expediciones, entre las cuales se destacan: La Expedición Atlantis, El Cruce de los Andes en Globo, Aconcagua, Kilimanjaro y Antártica Finis Terra.

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“Cuando creamos CADEI, en el año 1975, el articulo 1 decía que sus objetivos eran: organizar y realizar expediciones deportivas especiales en ambientes naturales rigurosos, explorar dichos ambientes y difundir sus experiencias en beneficio del deporte, la ciencia y la cultura. Hace 45 años que eso es lo que hacemos. Esta expedición en las Antillas nos enamora porque la conocemos íntimamente, porque la conocemos desnuda y sabemos de su pureza. El cruce del Mar de las Antillas rechazó sponsors comerciales y hasta decidimos no filmar, porque para hacerlo correctamente había que tener un barco cerca o algún helicóptero y eso hacía desaparecer “la expedición” como tal. Una expedición no es turismo aventura. Por definición, tiene un desarrollo y un resultado incierto; un riesgo real, como esencial, que obliga a resolverlo y superarlo. Decidimos no hacer un contrato de miles de dólares con ATC, a cambio de la primicia. Recuerdo que viajé a Buenos Aires y le dije al presidente de ATC, que además era mi amigo: – No puedo hacer este contrato. Yo soy esencialmente expedicionario. Y en segundo término soy documentalista. Si tengo cerca un equipo de filmación, habrá desaparecido el riesgo y con él la expedición. No puedo hacerlo. Él abrió grandes los ojos, respiró hondo y me dijo muy pausadamente: – No lo habíamos visto, tenés razón. De ese modo, libre y solo, me fui a cruzar el mar”, relató el capitán.

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En tres kayaks de travesía individuales, de 5,10 metros, sin embarcaciones de apoyo, con vientos y corrientes trasversales, unieron 23 islas de 12 países. Partieron del puerto de Macuro de Venezuela y llegaron a San Juan de Puerto Rico el 31 de mayo de 1999. A diferencia de otras grandes expediciones en kayak ésta no recorrió la costa, sino que cruzó el mar
“Esta expedición fue pura. Hoy es enorme a nuestros ojos. Es bellísima a los ojos del alma. Fue la expedición deportiva más grande que hicimos con CADEI y tiene una connotación histórica: demostró la factibilidad de que antes del descubrimiento de América, los “caribes” (nativos que ocupaban el Golfo de Paria, entre Venezuela y Trinidad), hayan navegado el arco de las Antillas y llegado hasta Puerto Rico en sus botes a remo. Esto lo había afirmado Colón en sus escritos luego del primer viaje y desde entonces los expertos sentenciaron que eso era imposible, que era materialmente imposible hacerlo a remo dado que no había ni corrientes ni vientos favorables. Sostenían que los vientos alisios -del este / noreste- y la corriente norecuatorial – del este – arrastrarían a los botes hacia el oeste-sudoeste y se perderían en el sur del Caribe. Eso fue lo que despertó mi curiosidad y mi natural rebelión ante los imposibles. Entonces, decidí estudiarlo a fondo y encontrar cómo hacerlo”, señaló Alfredo.

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Remaban llevando el equipamiento mínimo necesario. Hacían entre 50 y 150 km en cada travesía, Los trayectos cortos les insumían unas 14 horas de remo. Dormían en playas desiertas al llegar a tierra firme. Al zarpar de Tobago un gran temporal los hizo derivar demasiado y estuvieron 40 horas remando al límite de su capacidad física y psíquica. Luego de dos jornadas dramáticas, lograron encontrar y arribar a Grenada, la meta salvadora; escribiendo una página gloriosa en la historia del deporte y la navegación.

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“Nuestra esencia es deportiva y el deporte es nuestra escuela de vida. Fíjense que no digo deporte amateur, pues sería una redundancia; así como deporte profesional sería una incongruencia. Si es profesional no es deporte. Por eso no aceptamos sponsors. Cuando la pureza es absoluta es más fácil enamorarse de lo que estás haciendo. Cuando encaro una expedición no me alcanza con que me guste. Sólo me la juego por algo que me enamore y sólo me puede enamorar una expedición cuando es así, absolutamente pura”. Y agregó “Creo que estas experiencias dejan ejemplos y sirven al objetivo de CADEI, de difundirlos cuando son útiles. Somos conscientes de que nuestro grupo ha tomado notoriedad y hay gente que nos sigue, se pregunta cómo lo hacemos y seguro que alguno quiere hacer algo similar. Entiendo que tenemos que hacernos responsables de esa situación, tenemos que asumir la responsabilidad ya que nos miran, nos escuchan. Es necesario dar un buen ejemplo, cuidar el discurso, ser tan buenos como para sentir que estamos honrando eso que creen los demás de nosotros. Me da profunda pena y muchas veces bronca cuando veo a figuras del deporte, arte, periodismo o de la política, figuras rutilantes del espectro social, no honrar el lugar que ocupan; pseudo deportistas, estrellas mundiales, que son pésimos ejemplos como seres humanos, que no han respetado el lugar que les dio la vida, desde donde pudieron ser extremadamente útiles y, sin embargo, están dejando una influencia negativa. Es increíble que se festeje un gol hecho con la mano, lo cual es una de las vergüenzas más grandes de la historia del deporte argentino.
Ante esta situación y una vida hecha que nos ha permitido reflexionar sobre estas cosas, en CADEI tenemos claro que, si encontramos elementos valiosos en lo que hacemos, tenemos la obligación de trasmitirlos. Ahora que se cumplen 20 años del Cruce del Mar en Kayaks, tenemos la oportunidad de contar cómo lo hicimos. Hoy sabemos dónde anida la fuerza y la alegría que le permiten al hombre común atreverse a lo extraordinario y ser un digno contendiente contra lo imposible. Estamos convencidos de que hay que compartirlo, con la esperanza de ser útiles.

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En estos momentos en que flaquea la cultura del trabajo, de la planificación y la perseverancia, nosotros seguimos creyendo en el orgullo del esfuerzo genuino, de la lucha sostenida con convicción.
Los que hicimos esta expedición por las Antillas tenemos una deuda con ella. Fue tan grande como Atlantis, pero Atlantis fue tan luminosa, exótica y carismática que les hace sombra a todas nuestras otras expediciones. Es la hermana bonita. Siempre que me junto con algún periodista a hablar del Mar de las Antillas en Kayaks o de otra de nuestras aventuras, como Cordillera de Los Andes en Globo, Aconcagua o Antártica Finis Terra, me hacen una o dos preguntas de lo que nos convocó e involuntaria pero invariablemente, volvemos a Atlantis y el foco se queda en ella.
Desde el punto de vista deportivo, cruzar el Mar de las Antillas fue mucho más exigente que Atlantis. Necesitó más preparación; requirió determinación, coraje y riesgo absoluto, con una concentración física y psíquica descomunal para llegar a la próxima isla.
Cada vez que me encuentro con el Vasco Iriberri y Horacio Giacaglia, compañeros también de la Atlantis y otras 10 expediciones, la imagen de la Travesía de las Antillas nos asalta, nos quedamos mirándonos y, luego de un silencio, nos decimos: -Estábamos locos! ¿No? Asentimos con la cabeza, nos damos un abrazo y recién después empezamos a hablar del motivo del encuentro. Sentimos la necesidad de reivindicarla siempre.
Si un hijo me dijera que quiere hacer una Atlantis lo alentaría y ayudaría, pero si me dijera que quiere hacer el Mar de las Antillas en Kayak, le pediría por favor que no la haga.
Cruzar el mar en kayak: tres años de preparación, mil seiscientos kilómetros de recorrido, veintitrés islas de doce países, un millón de remadas por persona, en definitiva… sólo estelas en la mar… “, relató.

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Montañismo

MANASLU, CUMBRE ARGENTINA

marzo 28, 2019 — by Andar Extremo0

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Matías Marin de 39 años y Ulises Kusneszov de 24, en septiembre del 2018 lograron coronar su primer 8mil: el Manaslu con 8163 msnm. En una entrevista realizada en Buenos Aires, Matías nos cuenta la historia de este increíble ascenso. Nota en la revista Andar Extremo 52.

por Matías Marin y Ulises Kusnezov texto y fotos

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¿Cómo fue su camino en la montaña hasta llegar al Manaslu?
Demoramos bastante en hacer nuestro primer ochomil. Hace rato que queríamos hacerlo, pero la condición económica limita y lo veníamos pateando. Hace mucho que hacemos montaña. Uli tiene 15 años menos que yo, pero desde chico empezó de la mano del abuelo y del padre. Yo hace 10 años, pero han sido super intensos. Llegamos con mucha experiencia. En la cordillera de los Andes nos manejamos como en nuestra casa, tenemos muchos 6miles ascendidos y guiados, hicimos las 10 montañas más altas de América, las 10 más altas de Argentina, los 10 volcanes más altos del mundo. Hace 5 años venimos subiendo montañas juntos.

¿Cómo se gesta este 8000?
Necesitábamos armar una buena logística y llegar lo mejor posible al campamento base, por lo que al ser nuestra primera vez allá, la tuvimos que contratar. La aproximación es de una semana y te facilitan los permisos y se hacen cargo de los equipos. Desde el base hasta arriba nos auto gestionamos, sin sherpas, sin oxígeno. Este año después de la temporada de trabajo, en marzo, por suerte averiguamos varios presupuestos y empezamos a cerrar lo que sería este ascenso. Lo confirmamos recién 10 días antes. Ya veníamos entrenados, asi que cuando juntamos la plata sacamos pasaje y nos fuimos.

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¿Cómo fue el viaje?
Volamos a Katmandú e hicimos las compras de las provisiones para los campos altos. Teníamos una semana de aproximación al base: un día de bus, un día de jeep y 5 días de trekking por la selva, que es increíble. Al tercer día de trekking nos separamos del grupo, nos adelantamos y llegamos dos días antes al base. Eso nos vino bien porque habíamos salido una semana más tarde que las demás empresas, así que el tiempo ese nos sirvió porque estuvimos más tiempo a 5000 metros, así podíamos generar más glóbulos rojos. Este detalle más otras cosas, nos sirvieron para hacer la diferencia. La ventana vino temprano, para el 27 de septiembre. Cuando bajamos de la rotación, teníamos dos días para descansar y volver a subir para el ataque a la cumbre. Muy poco tiempo, así que esos dos días de changüí nos ayudaron.

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¿Cómo fue el porteo?
En el base estuvimos 2 o 3 días, hicimos un ascenso a Campo 1 cargadísimos, con 25 kilos cada uno. Dormimos ahí y bajamos. Después descansamos un día e hicimos la rotación: fue Campo 1 5800 msnm, Campo 2 6300 msnm y Campo 3 6700 msnm, en el que no pudimos quedarnos a dormir porque venía una nevada de dos o tres días así que nos quedamos un par de horas, tomamos unos mates y bajamos al 2. Era la primera vez que cargámos tantos kilos para arriba, acá en los Andes desde 5500 a 6000m, tirás cumbre y vas liviano, allí fue pesado. Bajamos de Campo 3 a Campo 2 donde dormimos casi sin gente en la montaña y bajamos al base. Allí teníamos dos días y arrancar de vuelta para arriba, para agarrar la ventana.

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¿Cómo fue el ataque a la cumbre?
Hicimos Campo 1 y directo fuimos al Campo 3, porque había mucha gente en la montaña y queríamos evitarlos. Venía una masa china, que luego a la hora de avanzar en las cuerdas se hace tedioso. Y no son 3 o 4 cuando pasas, imagináte que había un grupo con 30 chinos con sus 30 sherpas. Son 60 personas! para pasarlos es un rato y es peligroso, porque en las cuerdas te desanclás de la línea de vida y tardás para volver a anclarte. Allí tomamos conciencia de lo que hacía Mariano Galván en Everest, él se soltaba y se ponía a pasar chinos para poder llegar a cumbre a los 8848msnm. Y encima ellos iban con oxígeno. De Campo 3 fuimos a Campo 4 a 7400 msnm e hicimos noche… si se puede decir noche. Llegamos a las 4 de la tarde, montamos el campamento, nos pusimos a derretir nieve, comimos y dormitamos hasta las 11 de la noche que, de nuevo comenzamos a derretir nieve para salir 1:30/ 2 de la mañana al ataque final.

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¿Cómo organizaban la comida?
Como íbamos muy lejos, el tema de trasladar equipaje es caro, así que sólo llevamos yerba y bizcochitos para cuando extrañáramos Argentina. El resto de la comida la compramos allá. Lo que implementamos allí, es usar comida liofilizada, que acá no hay de calidad. Eso te hace ahorrar mucho tiempo. Siempre calculamos al gramo para no llevar peso de más.

Indumentaria.: ¿tenían sponsor?
No teníamos nada. Fue todo a pulmón. Ahora estamos hablando con Gonzalo, de Garmont, como futuro sponsor, así somos atletas de la marca. Además, tengo un amigo personal que tiene la marca Estilo Alpino y nos da indumentaria.

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¿Cómo fue el día de cumbre?
Habíamos dormitado 2hs, derretimos nieve y a las 2am arrancamos para arriba. Dentro de todo, salimos bien, sólo un poco adormecidos por la falta de sueño. Teníamos mucha carga en las piernas por subir tanto peso los días previos. Tardamos 9 horas en hacer cumbre, unos 700 m de desnivel. Ese día tiraron cumbre 25 personas, casi todos con oxigeno. Nos pasaron todos. Nosotros a los 15 días de llegar al campamento base tiramos cumbre, muy justo. Había un español, un chileno y un amigo de Suiza que subieron también sin oxigeno pero estuvieron 10 días antes. Puede atribuirse también a la falta de entrenamiento específico, capaz con eso la pasábamos mejor. Imagináte que en una hora hacíamos 80 metros de desnivel, nada. Hacías un paso, respirabas tres veces, otro paso. Lo bueno es que llegamos y estábamos solos, fuimos los últimos ese día.

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¿Cuál fue la sensación de llegar?
Fue lindo, disfrutamos un montón del rato (¡estuvimos media hora en la cumbre!), pero fue raro. Ese sueño de estar en un 8000 estaba cumplido, pero por la tensión, la adrenalina y no conocer mucho el ochomilismo… no fue la mejor cumbre de nuestras vidas, no estábamos eufóricos, ni lloramos. Como muy controlados. Nuestro momento fue cuando superamos el último tramo con fuerte pendiente por arriba de los 8000m, y volvimos a ver la cima. Nos sentamos y nos aflojamos. Nos dimos un gran abrazo, sabíamos que no se escapaba. Hay un video que dice “lo hicimos, nos costo… pero no fue la muerte”. De a poco se nos mete en la cabeza intentar otros 8miles, capaz de hacer dos juntos. No sabemos todavía.

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¿Cómo fue el descenso?
En 2 horas estábamos en el campamento 4, que está como en un col de la montaña, muy expuesto. Teníamos una carpa sin abside, con lo cual tuvimos que derretir adentro. Llegamos al mediodía con idea de bajar al Campo 3, porque a la altura que estás, en el 4 no se recupera el cuerpo. Pero subía mucha gente para intentar al día siguiente, así que esperamos hasta las 5 de la tarde. Cuando llegó el grueso, bajamos al 3. A las 6:30 ya nos sentíamos en zona segura. Tanto confort había, que un sherpa estaba con una chica en nuestra carpa, así que tuvimos que esperar que salgan.

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“Superamos el último tramo con fuerte pendiente por arriba de los 8000m, y volvimos a ver la cima. Nos sentamos y nos aflojamos. Nos dimos un gran abrazo, sabíamos que no se escapaba.”

¿Cómo fue la conexión con la familia y los amigos?
Nosotros tenemos posicionadores satelitales, spot e inreach. El spot manda una señal y le llega un mail a quien vos determinaste. El inreach además, te permite mandar mensajes y recibir respuesta, así que teníamos contacto directo. El día de cumbre, el inreach fue prendido trackeando y todo el ascenso nuestras familias lo pudieron seguir en vivo. La escuela de guías EAAM, los amigos y también la Asociación de Tucumán (AAM) de donde es Uli, nos seguían.

¿Le van a meter pata a los 8000?
Mariano Galván es el máximo exponente argentino con 7 ochomiles, la idea es darle a estas montañas. Pensamos Gasherbrum 1 y 2… le tenemos ganas. Ahora viene la temporada alta para nosotros, trabajamos como guías de montaña, así que tenemos que juntar dinero para poder cumplir los sueños.

Agradecimientos
A la gente que nos alienta y que nos da fuerza y sobre todo a nuestras familias, a quienes siempre queremos volver a ver.

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Kayak

TRAVESIA DOLORES SAN CLEMENTE

marzo 7, 2019 — by Andar Extremo0

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La vigésima juntada nacional de travesía se llevó a cabo entre el 6 y el 9 de diciembre. Comandados por el Capitán Alfredo Barragán, acompañado por los 4 tripulantes de la Atlantis, Jorge Iriberri, Horacio Giaccaglia, Chanco Arrieta, Daniel Sánchez Magariños, y unas 200 embarcaciones más, surcaron las aguas desde Dolores a la Bahía de Samborombón para, de ahí, remar hasta Punta Raza completando 100 km. En la nota, Adriana Gómer cuenta su travesía para la Andar Extremo número 52

por Adriana Gómer fotos Carlos Vaccarezza

1

Somos la Flota Nacional de Kayaks
con los valores que llevaremos por el mar
la Flota Nacional de Kayaks
que hoy vuelve a navegar…
Pablo Banchero

Estribillo que corresponde, en los versos citados, al Himno Flota Nacional de Kayaks, compuesto para la ocasión del 20° encuentro, con letra y música de Pablo Banchero.

El pez por la boca… lanza kayakistas
Recuerdo vagamente que cuando era chica, tuve en mis manos un manual que como ayudamemoria, asemejaba el mapa de la provincia de Buenos Aires a la figura de un pez. Su cola se extendía desde Bahía Blanca hasta Carmen de Patagones, un ojo muy redondo y desorbitado andaba por 25 de Mayo, tenía enormes branquias que abarcaban toda la curva de la costa atlántica, y su boca abierta era la Bahía de Samborombón. Básicamente, era una palometa del Paraná boqueando en las arenas del Río de La Plata. Es imposible olvidarme de esa imagen que pasó de dibujo a mapa y, desde hace unos días, a vivencia plena con todos los sentidos.

“El desafío se vuelve a renovar…”
Esto sucedió gracias a que: desde el viernes 7 al domingo 9 de diciembre tuvo lugar la vigésima edición del Encuentro Nacional de Kayakistas de Travesía Dolores-San Clemente del Tuyú, organizada por el CAND (Centro de Actividades Náuticas de Dolores) con el capitán Alfredo Barragán a la cabeza, y a que con integrantes del grupo de los Re-Copados tuvimos la alegría de poder participar junto a alrededor de unas 170 personas. En mi caso, con los hermanos Lara, Noelia y Daniel, viajamos desde Paraná, Entre Ríos, arribando a la sede del CAND aproximadamente a las 20 del jueves.
Luego de armar las carpas, nos dirigimos al hermoso Teatro Municipal Unione para disfrutar del 9° Festival Nacional de Audiovisuales de Kayakismo de Travesía “Libres del Sur” con que se iniciaba este importante evento. De los cinco finalistas cuyos cortos se proyectaron en la velada, resultó ganador del primer premio, el audiovisual de Adriana Büchele, “Río Bermejo”. El segundo premio lo obtuvo “Agua que une”, de Miguel Zorzi, y el tercer premio fue “Aguas brillantes”, de Carolina Saá. Los trabajos se destacaron por ser muy emotivos y captar con imágenes, palabras y videos, lugares hermosos de nuestro país forjados por el curso de ríos y esteros, la singularidad de la fauna autóctona y, especialmente, historias de amistad y descubrimientos surgidos con el correr de los días y del agua, entre paladas y descansos.

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La cena que siguió en el Club Ever Ready, fue ocasión de encontrarnos con el resto de los amigos y amigas de Rosario y Resistencia, participar de sorteos, aplaudir homenajes como el de los 20 años del astillero Tigre (del querido Damián “Chapita” Figueroa), y conocer al resto de los integrantes de la Expedición Atlantis* : Jorge Iriberri, Horacio Giaccaglia, Daniel Sánchez Magariños y Félix Arrieta.
A la mañana siguiente, la alarma en el campamento sonó a las 8:00, y a las 10:00 ya estábamos formándonos en caravana para dirigirnos al margen del canal 9, junto al puente, desde donde partiría la flota pasado el mediodía. Como se imaginarán quienes conocen el lugar o han participado de otras ediciones, esta primera jornada fue “un paseo”, en palabras de Barragán. El tránsito por el canal prácticamente no tiene variaciones y lo que más distrae y alegra la vista son las aves acuáticas que frecuentan el lugar, como garzas blancas y biguás y, por la costa, alguna nutria y muchos caballos que se alimentan a campo abierto y nos observan el paso con ojos curiosos.
Después de navegar 27 kilómetros por el canal con una parada de descanso frente a la estancia Las redondas, arribamos a los puentes que marcan la intersección con la ruta provincial N° 11, lugar que sería nuestro campamento. La corriente era fuerte y nos costó un poco bajar, pero rápidamente nos organizamos en dos barrios separados por ambos puentes. Por la noche, nos dirigimos a la Escuela Rural N° 7 del Paraje Las Víboras por un sendero paralelo a la ruta, bordeado de pastizales amarillos y un entorno boscoso. Luego de cruzar un par de alambrados, estábamos en la escuelita que nos recibió con un asado y ensaladas.
Dadas las indicaciones precisas del capitán acerca de la segunda jornada, reemprendimos la caminata a la escasa luz de la luna nueva, esquivando –cuando los reflejos lo permitían- algunos pozos del camino, y deteniéndonos de vez en cuando para identificar alguna constelación o adivinar el paso de una estrella fugaz para pedir un deseo. Algunos extendieron un poco la velada haciendo ronda junto a una carpa, acompañados de charlas y bebidas espirituosas, pero pronto todos se fueron a dormir ya que al día siguiente el suave despertar del capitán se haría sentir a las 6:00 de la mañana.

* La Expedición Atlantis se llevó a cabo en 1984 al mando del capitán Alfredo Barragán y unió, a través del Atlántico y a lo largo de 52 días Tenerife, en las Islas Canarias, con La Guaira, en Venezuela, a bordo de una balsa.

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“…dejamos en tierra todo el egoísmo y toda la miseria…”
Para los debutantes como yo en esta travesía, la llegada e ingreso a la bahía era motivo de una gran ilusión y expectativa. Acostumbrada a ríos más largos que anchos, sería como navegar en el mar.
Dos horas era el tiempo pautado para levantarse y levantar campamento, higienizarse y desayunar. Y alcanzaba perfectamente para que al cabo de ese lapso estuviéramos todos en el agua prontos a zarpar. En esta segunda jornada continuaríamos por el canal 9 hasta su desembocadura en la bahía, a 13 kilómetros de distancia. Debíamos llegar allí a las 11:00 para aprovechar la pleamar y poder navegar cómodamente durante 21 kilómetros más hasta el canal 1, en cuya boca acamparíamos.
Y así fue. Si bien algunos integrantes de la flota no la pasaron tan bien, principalmente por sufrir síntomas de cinetosis, caídas por efecto del oleaje, de una distracción, o pérdida de una pala, lo cierto es que siempre hubo cerca alguien de prefectura, organizadores o compañero/a de remada, que se apresuraba a brindar la ayuda necesaria. Y entonces, el cuerpo en el agua, el kayak dado vuelta, la pala derivando o una fruta que flotaba, volvían a sus lugares para seguir el curso del resto de los navegantes en esa curiosa mezcla marrón y salada que conformaba el agua de la bahía.
Esa tarde al llegar, nos recibieron los cangrejos que se dejaban ver cada vez más a medida que avanzaba la bajamar. Asustados de nosotros, se metían en sus cuevitas en el barro cruzando las pinzas para pedir que nuestros pies no los dañaran. Nos instalamos en una larga avenida sobre una franja verde con bordes de pastizales a modo de medianera. A un lado los kayaks, al otro las carpas. Picada, siesta, charlas, fueron la previa de una noche con luces montadas para la ocasión, cerveza tirada, choripanes y bife de chorizo.
Por las instrucciones del capitán, supimos que al día siguiente habría más viento. Por los horarios de la marea la salida se estableció a las 9:00, por lo que debíamos levantarnos a las 7:00. Nos restaban aún 31 kilómetros.

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“Sólo con su esfuerzo al faro llegarán…”

La última jornada fue divertida y agotadora a la vez. No tocamos la costa blanca de conchillas y no pudimos detenernos al grito de “proa al viento” más que minutos contados en el agua, porque había pronóstico de viento sur que, en lo posible, se debía evitar. Durante cinco horas no miré el reloj. Cuando me decidí, ya eran casi las dos de la tarde. El faro San Antonio comenzaba a dibujarse a la distancia, en la cima de una línea de árboles. Franja blanca, franja negra, franja blanca, franja negra, iba cobrando nitidez, pero a un ritmo más lento que aquel con que crecían nuestras ganas de llegar.
Siempre custodiados por los gomones del CAND y de prefectura, y por los subcapitanes de la travesía, llegamos a la costa donde nos esperaban familiares, amigos y gente de la organización. Rápidamente, tras tomar un café caliente, trasladamos los botes, los vaciamos y ayudamos a cargarlos en los camiones que los devolverían por tierra a Dolores. Muchas manos ayudaron afanosas en esta tarea. Al poco rato, ya nos estábamos sacando el barro de las patas para presentarnos (si no de punta en blanco, al menos limpitos), al complejo “Termas marinas”.

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Mientras flotábamos y nuestro cuerpo tenso se aflojaba en el agua salada, comenzó a llover, y los vientos se tornaron fuertes. El contraste entre el agua caliente y el aire frío del exterior nos disuadió por un buen rato, de abandonar las piscinas. Nos terminó de persuadir el anuncio por altoparlantes de que el complejo se cerraba. Una ducha caliente y ropa limpia y seca, nos dejaron listos para disfrutar de una cena generosa en la carpa matera, apenas un rato antes de la entrega de remeras, diplomas y de algunos sorteos más.
Pronto llegaron aplausos, felicitaciones merecidas a los organizadores por sostener a lo largo de tantos años esta travesía pensada con un plan “que funciona”, en palabras de Alfredo. Algunas anécdotas ilustraron los inicios del emprendimiento, se alzaron las manos de quienes llevaban años asistiendo y se reconoció la participación de los más jóvenes. Nuevas amistades kayakeras surgieron que, si el agua nos vuelve a unir como espero que suceda, reencontraremos en futuras travesías.
Finalizada la ceremonia, los ómnibus nos aguardaban a la salida del complejo para trasladarnos a Dolores. En un ir y venir, nos devolvían al lugar que había reunido a la flota, sumidos en un sueño ondulante como las olas de la bahía. De allí, saldríamos horas después hacia los extremos, otras ciudades, otras provincias. Partíamos renovados hacia distintas latitudes, como la sangre oxigenada que bombea el corazón del pez.

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Trekking

Los Glaciares y El Chaltén

febrero 28, 2019 — by Andar Extremo0

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En el tiempo de vida que tenemos, encontramos la certeza de que somos impermanentes. Esa idea nos busca en todo momento, y nos preguntamos por aquellos lugares que deseamos conocer antes de que la muerte, tarde o temprano, nos alcance…aunque una vez leí que para vivirla como buena compañera de ruta, a ella no hay que tenerla ni muy cerca ni muy lejos. Nota en la revista Andar Extremo n° 52

Texto: Juan Martín Laborde y Belén Hojsgaard otos: Jorge Vaglienti y Belén Hojsgaard

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La Patagonia de Los Glaciares es considerada uno de los últimos territorios puros que van quedando en este transitado planeta. Un lugar donde reina el silencio, se respira la herencia de los pueblos originarios, domina la inmensa presencia de las montañas, las leyendas aún viven, y el destino llama con fuerza.

En avión hacia el sur
Casi llegando al final del mapa de nuestro país, encontramos El Calafate, una ciudad ubicada a orillas del Lago Argentino, en la región de la Patagonia, en la provincia de Santa Cruz, a unos 80 km del glaciar Perito Moreno. Es la puerta de acceso al parque nacional Los Glaciares, junto al glaciar Perito Moreno, el glaciar Upsala, el cerro Fitz Roy, el campo de hielo Patagónico Sur con los numerosos glaciares que se originan del mismo. Es el manto de hielo más grande del mundo después de la Antártida.
Llegamos en avión al aeropuerto situado a unos 21km del centro de la ciudad y de ahí nos dirigimos al hotel a dejar nuestras mochilas y salir a pasear.
El Calafate no es una ciudad muy grande, y decidimos movernos a pie para recorrer los alrededores y visitar muchos de los atractivos que ofrece, como ferias artesanales o los senderos de la Laguna Nimez. El viento no cesa y es una constante en estas geografías, entonces no hay otra salida que adherirnos a la idiosincrasia del lugar que dice: no hay que pensar en el viento.

Visita al glaciar Perito Moreno
Al día siguiente, un bus nos condujo hasta el glaciar Perito Moreno que es el gran protagonista del Parque Nacional, quizás porque posee la condición de ser tan accesible. Realizamos un tour con una visita autoguiada, facilitada por los carteles que hay a lo largo de las pasarelas. Observar esa masa de hielo enorme que aparece como un fantasma silencioso entre el bosque, es una imagen surrealista y uno simplemente lo acepta y se pierde entre el reflejo blanco y azul de su extensión llena de grietas, como si fuese un gigantesco animal primigenio con el cuerpo marcado por heridas.
No hay foto que describa la inmensidad del glaciar ni capte su esplendor, es uno de esos lugares en los que hay que olvidarse de todo y quedarse inmerso en esa maravilla natural, observarlo, respirar y guardar esa imagen en nuestros recuerdos para siempre.
Entre 3 y 4 horas alcanza para hacer los recorridos o simplemente sentarse a contemplar el paisaje, que deja una impresión en nuestras retinas que no se olvida. Por la tarde, regresamos a nuestro hotel y nos preparamos para partir al siguiente día, hacia El Chaltén.

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“Viajar a la Patagonia desde niños deja impresiones diferentes a lo largo del tiempo, ha sido una ilusión, una frontera, una aventura, una grieta en el corazón y una cuerda floja pero nunca desistimos de ir a su encuentro”

Viaje al El Chaltén
Unas pocas horas o 220 km, separan El Calafate de El Chaltén, con un paisaje de estepa patagónica. Esa es la verdadera Patagonia, la de mayor extensión, aunque de vez en cuando se cruzan algunos ríos con el típico color verde y algunas formaciones rocosas. A mitad de camino se encuentra el hotel y parador La Leona, un sitio histórico donde es posible detenerse tanto a la ida como a la vuelta, para degustar alguna exquisitez de la zona o caminar un poco. Si se cuenta con tiempo suficiente, es posible conocer el Bosque Petrificado La Leona, un yacimiento en el que es posible ver restos prehistóricos. Se encuentra dentro de la Estancia que está en pie desde principios del s. XX. Desde allí, también parte una caminata de 3 horas para observar el cerro Los Hornos, donde la erosión del viento y del agua fueron modelando el paisaje hasta llegar a una quebrada donde se encuentran decenas de ejemplares fosilizados de troncos y huesos prehistóricos de más de 150 millones de años.
Antes de llegar a El Chaltén, los famosos picos del Fitz Roy nos impactan al asomarse entre las nubes y nos sentimos visitantes de una tierra de gigantes de piedra de una época remota. Y llegamos al pueblo más joven de la Argentina. Chaltén es el nombre con que los tehuelches denominaban al cerro, cuyo significado es “montaña que humea”, debido a que casi siempre está rodeado de nubes. Después, el Perito Moreno, lo bautizó como Fitz Roy. Nos contaron que son muy pocos los habitantes permanentes de este pueblo que se autodenomina la capital nacional del trekking, por la gran cantidad de senderos autoguiados y el buen estado que poseen. El Chaltén ofrece muchas posibilidades de actividades que no dependen de la contratación de excursiones. De hecho, todas las caminatas son gratuitas y se pueden hacer por cuenta propia, sin ningún tipo de inconveniente.
En la entrada de la ciudad, hacemos una breve parada en el Centro de Visitantes Ceferino Fonzo del Parque Nacional los Glaciares. Allí, recibimos las directivas de cómo manejarse en este lugar. Luego, nos acomodamos en el hostel y decidimos realizar algunos de los senderos cortos y los miradores que están a la entrada del pueblo. Son de dificultad baja y son llamados Los cóndores y Las águilas. Estos senderos parten de las oficinas del Parque Nacional mencionado. Desde allí, el camino asciende hasta el mirador Los Cóndores desde donde se ven el pueblo y los macizos Adela, Torre y Fitz Roy, y el valle del río De las Vueltas con vista panorámica hacia el lago Viedma. Por la tarde, fuimos hacia una cascada llamada Chorillo del Salto, cerca de la ciudad. Al retornar, nos dedicamos a pasear y recorrer las calles del pueblo.

Trekking a Laguna De los Tres
Viajar significa siempre andar, y desde hace muchísimos años, andar significó ir a pie. De ese modo, al día siguiente, nos lanzamos a recorrer la senda hacia La Laguna de los Tres. No es fácil, y nos cuentan que se necesitan unas 9 horas entre ida y vuelta, un buen estado físico y botas de trekking, para evitar sorpresas.
Esta senda se introduce en su comienzo, por un pequeño bosque de ñires que gana altura rápidamente a través de una pendiente pronunciada. Salimos temprano y amanece, la niebla envuelve el bosque. Apenas puede verse una pequeña parte de los cerros que asoman por instantes. Hay mucho silencio, y de pronto lo interrumpen unos toc-toc tan característicos que nos indican que un carpintero magallánico anda cerca. En un instante, emerge en un halo de luz que se cuela por el follaje de ñires y radales. Primero nos observa desde su rama, luego continúa con su labor de alimentarse de insectos que extrae de los troncos, inmutable ante nuestra presencia. Nos acercamos y vuelve a mirarnos con hastío e indiferencia profunda. Preparo la cámara esperando la foto deseada. Por fin, como complaciéndonos, se endereza, presentando todo su flanco imponente, hermoso, iconográfico y visiblemente contrastante con el entorno.

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Unos pasos más adelante nos permiten llegar al primer mirador donde el cielo se abre con el sol, y nos detenemos a apreciar una buena vista del valle del río las Vueltas. El sendero sigue levemente en ascenso entre espacios abiertos y boscosos hasta llegar a una derivación de caminos. El de la izquierda nos lleva a la imperdible Laguna Capri, donde se encuentra el campamento de mismo nombre. De seguir, con el de la derecha se llega al primer mirador que nos da la posibilidad de apreciar el imponente cerro Fitz Roy.
Uno queda sin palabras, es como contemplar una pintura que nos llega al alma. Vemos atentos los detalles de un paisaje primaveral de singular belleza. Su magnificencia nos atrae durante todo el recorrido y aun cuando quedó a nuestras espaldas, invita a detenerse y observarlo otra vez.
A pocos minutos del mirador, el camino proveniente de laguna Capri se vuelve acoplar al sendero que nos permite la posibilidad de desviarnos un par de minutos hasta la laguna. En ella, algo nos invita a quedarnos y disfrutar. El terreno continúa por la ribera derecha del arroyo Del Salto bordeando un mallín extenso dominado por pastizales hasta que llegamos a las pasarelas de madera que cruzan el pequeño arroyo. En este punto existe también una derivación, donde el camino se desvía para realizar el trayecto Laguna Madre e Hija que finaliza en la senda que une El Chaltén con Laguna Torre. Finalmente, llegamos a un bosque de lengas donde se encuentra el campamento Poincenot.
Luego de un descanso y una recorrida por el campamento, seguimos el camino por un terreno inestable donde la pendiente es pronunciada. La última hora de subida requiere de un mayor esfuerzo, pero al llegar al objetivo, la vista es perfecta. Aquí adelante el lago, allá atrás las agujas de granito: Saint-Exupery, Poincenot y Fitz Roy. El regreso es una bajada suave por lo que no es dificultosa pero es muy larga y el cansancio de la trepada a la laguna se siente. Por una desviación de este camino, está el mirador del glaciar Piedras Blancas que observamos desde la distancia.

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Sendero a Laguna Cerro Torre
En el trekking a Laguna Cerro Torre, encontramos que la dificultad es notablemente menor al sendero del Fitz Roy que hicimos el día anterior, menos escarpado e incluso insume menos tiempo. El nivel del suelo es prácticamente plano todo el trayecto y al llegar, los témpanos en la laguna le dan ese toque mágico que invitan a contemplar y reponer fuerzas para el regreso.

Trekking a Loma del Pliegue Tumbado
Si caminar es apropiarse de la esencia del lugar, este recorrido representa esas palabras. Se encuentra en la zona sur del parque. Llega hasta unos 1.500 msnm con uno de los miradores más impactantes desde donde se tiene una vista de 360º y se pueden apreciar los macizos del Fitz Roy y Torre, la estepa patagónica y el lago Viedma.
Transitados los primeros metros, salimos de la senda que nos lleva hacia los miradores Los Cóndores y Las Águilas, tomando en dirección oeste hacia un arroyo que cruzamos. Desde ahí, el camino arranca en franco ascenso por un paisaje de estepa, encontrándonos por momentos con algunos grupos de árboles durante los primeros kilómetros, en los cuales ascendemos casi 300 m.
La caminata nos regaló, en sus inicios, una hermosa vista del Fitz Roy, del río Las Vueltas y la ciudad del Chaltén. A medida que ascendemos comienza a verse parte del Lago Viedma.
Después de los primeros 3 km, el sendero continúa por un bosque poco denso y por momentos la senda transita por sectores de pradera. Antes de adentrarnos de nuevo, el camino se bifurca y, si seguimos derecho, nos vamos en dirección hacia Laguna Toro, Glaciar Túnel y al Paso del Viento, desde donde se tiene una increíble vista del campo de hielos continentales y el glaciar Viedma. Nuestro destino es hacia la derecha y siguiendo las indicaciones del cartel, continuamos en la senda durante 2 km. Al salir del bosque, vemos los últimos metros de pastizales para caminar ya sobre la zona rocosa hasta llegar al mirador ubicado prácticamente a un lado de Loma de Pliegue Tumbado. Con un día despejado se tiene una impresionante vista del Cerro Torres, Laguna Torres, la parte norte del glaciar Grande, el Fitz Roy junto a sus agujas, Laguna Capri y hasta el Valle del río las Vueltas con todos los cordones que lo rodean.
Desde ahí siguen los últimos 500m hasta la cima, que son los más duros del recorrido, pero se obtiene una excelente vista panorámica con buen clima. La vista en derredor es magnífica, se puede apreciar el lago Viedma, el cerro Huemul, parte del glaciar Túnel, el collado del Paso del Viento además del valle. Por la tarde, regresamos al hostel a planificar la cena.

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Excursión en bici al Lago del Desierto
Al día siguiente y en nuestro último día en el Chaltén, hicimos los 37 km en bicicleta por camino de ripio hasta el Lago del Desierto y en varias ocasiones nos detuvimos a sacar fotos. El camino es sinuoso, entre bosques y arroyos mientras se va rodeando y viendo las distintas caras del Fitz Roy. Al final de la ruta nos encontramos con el inmenso Lago del Desierto, icono histórico y geográfico. El regreso fue en vehículo.
Por la noche, para despedirnos de este hermoso pueblo patagónico, fuimos a cenar en grupo para darle un cierre a esta salida que nos permitió conocer un hermoso lugar de nuestro país y nuevos amigos.

El último día fue el retorno hacia el aeropuerto de El Calafate.
Viajar a la Patagonia desde niños, deja impresiones diferentes a lo largo del tiempo. Ha sido una ilusión, una frontera, una aventura, una grieta en el corazón y una cuerda floja, pero nunca desistimos de ir a su encuentro. Es un lugar que no tiene edades y quizás en el mejor de los casos, sea el inicio de un destino para aquellos que lo visiten. Lo mejor que podemos hacer es estar en ese lugar, y dejar que las cosas sucedan.

Tecnología

Tienda Sumitate, DISFRUTANDO EL DEPORTE

febrero 20, 2019 — by Andar Extremo0

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Cuando el deporte trasciende de lo comercial y se involucra con la pasión

por Marcos Ferrer entrevista a Gonzalo Martínez fotos: Marcos Ferrer y Sumitate

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¿Cuál es la filosofía de Sumitate?
Somos entusiastas del deporte, de la aventura, de disfrutar la vida al aire libre y en relación a la naturaleza. Nos gusta pasarla bien como a todos, y Sumitate, es nuestra herramienta para invitar a la gente a vivir y compartir con nosotros esto, que tan felices nos hace. Siempre decimos que en Sumi no vendemos zapas, bicis. Vendemos “Correr”, vendemos “Andar” en bici, vendemos la posibilidad de vivir la experiencia que querés vivir a tu nivel, para tu etapa actual, en el lugar que quieras. En síntesis, somos especialistas y estamos muy capacitados para poder ofrecerte el producto correcto porque lo probamos, porque nos interesa y tenemos muy en cuenta el feedback con los clientes, y porque los clientes siempre vuelven a contarnos cómo les fue, y es en ese momento, cuando el círculo se cierra.

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¿O sea que están cerca del cliente desde el principio?
¡Sí, claro! La experiencia de andar en bici arranca en el momento en el que uno tiene el disparador. Por ejemplo: estás en tu casa el domingo tirado con tu novia y le decís: – gordi, que bueno sería tener bicis para ir a pasear al río!!! Ese es el momento. Ya es parte de nuestra tarea que puedas encontrar lo que buscás: una atención cálida, una entrevista/charla real en la puedas decir qué querés hacer con la bici: Cuándo? Dónde? Para qué? Con quién? El resultado es un material: una bici, un casco, una luz o un candado, lo que sea que complete esa experiencia que necesitás vivir. Pero para cada quien, es diferente.

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¿También para el corredor pro, que tiene otras necesidades?
Sí. El que compite necesita una casco o una calza o un jersey diferente del que va a la facultad o quiere salir con la novia a pasear. Una luz, un sistema de hidratación diferente, hasta los pedales o el calzado. Todo responde a la necesidad del cliente, y nosotros nos caracterizamos por tener siempre una respuesta para cada actividad, para cada bolsillo, para cada etapa del desarrollo del cliente en su actividad.

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¿Y eso en todas las actividades?
Sí, eso en cada deporte: outdoor, ciclismo, natación, running, patines en línea, y canotaje! Todo es muy dinámico y orgánico en Sumi. Todo responde a la necesidad de la gente que nos visita y de nuestras ganas de que todos la pasen tan bien como nosotros. La gente también nos incentiva, nos invita a compartir, y es así como todos en el staff terminamos haciendo múltiples actividades.

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¿El mal asesoramiento termina por frustrar a la gente?
Sí, sin dudas. Para correr, por ejemplo, necesitás analizar muchos factores: dónde va a correr, cuándo, a qué velocidad, con qué nivel técnico, hasta podemos analizar la biomecánica a diferentes velocidades suponiendo diferentes momentos de una carrera, y juntos llegar a elegir el calzado adecuado, las medias adecuadas, el abrigo, etc. Teniendo gran variedad de productos, tenemos la posibilidad de asesorar al usuario con sinceridad y precisión. Diferente es el caso de una tienda monomarca, o que tiene pocos productos, ya que tiene que vender lo que tiene. Eso termina por meter al cliente en un embudo del que sale con un producto único al que debe adaptar su necesidad. Por lo general los productos específicos no son muy versátiles y terminan por no satisfacer al usuario. Así es como una zapa con un super desarrollo termina en el fondo de un placard o una bici hermosa, llena de tierra en una cochera. Muchas veces el asesor comercial no tiene en cuenta el valor de su palabra. Un asesor tiene el poder de hacer que una persona cambie su vida y se desarrolle como deportista al nivel que sea. Pero también puede hacer que crea que el deporte no es lo suyo, aunque nunca sepa ni se pregunte por qué.

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¿Tienen productos que se diferencian por su calidad?
Todos los productos que encontrás en Sumi son excelentes. Algunos nacionales, otros importados. De cada producto siempre hay dos o tres opciones en gama, color, precio, durabilidad. Pero siempre excelentes. Si no tenemos lo que responde a tu necesidad, lo buscamos entre nuestros proveedores o bien nos ocupamos de importarlo nosotros. La idea es que puedas venir con libertad y decirnos, por ejemplo: “Quiero mejorar mi pasada de ciclismo en el Ironman de Floripa” y trabajar con un especialista en tu Fitting, montar rulemanes cerámicos, y una trasmisión de alto rendimiento.

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Apuntan a agrupar deportistas…
Esta es nuestra segunda temporada. La primera fue la de conocernos, adaptarnos, desarrollar la identidad de Sumitate, saber cómo íbamos a trabajar…esto que te cuento de entrevistar a la persona y responderle con un gran abanico de productos y marcas. De ser parte de su desarrollo como entusiasta, amateur, especialista o de alto rendimiento. Hoy que ya sabemos quiénes somos y que el grupo es el mejor, estamos trabajando en la “Comunidad Sumitate”.
Tenemos una clientela con un feedback constante, que contagia su pasión, a los que llamamos “clientes amigos”, y estos tienen sus beneficios, somos como un club. Buscamos que esta gente se mantenga continuamente en actividad y lo logramos con especialistas en cada segmento que se ocupan de ayudarlos en su desarrollo, de incentivarlos, de darles herramientas y hacerlos vivir experiencias únicas e inolvidables. Ejemplos de esto son las clínicas de natación en aguas abiertas con Damián Blaum (Campeón del mundo en 2013), el trabajo en conjunto con el profe Ariel García y su escuela de BMX Race, charlas como la que hicimos con Agustina Apaza y Cesar Lettoli (Múltiple campeona nacional y sudamericana de MTB, ambos participantes de pruebas como Cape Epic en Sudáfrica y copas del mundo de XCO), Expo Run, Clínicas de mecánica para bicis, de Running con diferentes profes y especialistas en diferentes eventos, clases de Roller con la profe Araceli en el paseo costero de Vicente Lopez, nuestro propio Running Team con el “Negro” Doheijo y el futuro lanzamiento del trabajo en equipo de Sumitate y la Escuela de Ciclismo de Claudio Reybaud (Campeón Panamericano y múltiple campeón Argentino de ruta y pista). Tenemos muchos proyectos más para compartir, la idea es divertirnos y pasarla super bien siempre.

www.sumitate.com

Carreras de aventura

Alpa 42k Córdoba 2018

febrero 19, 2019 — by Andar Extremo0

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El último 7 de octubre, con más de 1300 corredores que completaron 7k, 15k, 25k y 42k, cerró el año Río Cuarto Trail Run con la competencia ALPA 42K, en la ciudad de Alpa Corral. En la siguiente nota, cuenta su experiencia el ganador de los 42 km: Franco Paredes. Nota de la Revista Andar Extremo n° 52

por Rio Cuarto Trail Run y Fanco Paredes fotos: Marcos Ferrer

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Con la idea de retribuirle algo a la montaña, después de haber andado mucho tiempo corriendo por esos senderos, en el año 2012 organizamos nuestra primera carrera de montaña. Ese diciembre, con 45 participantes, habíamos tocado el cielo con las manos, nos habíamos sentido plenos, y así empezamos a tejer un sueño enorme que sigue teniendo como meta difundir la actividad física saludable y recorrer los hermosos paisajes de las sierras del sur de Córdoba.
El día 7 de octubre salió todo a la perfección. El domingo se presentó con una temperatura espectacular y un cielo azul, ideal para poder disfrutar de los paisajes que nos regala siempre la localidad de Alpa Corral. Se acercaron corredores de muchas provincias de nuestro país, entre ellas, Córdoba, San Luis, La Pampa, San Juan, Mendoza, Buenos Aires y Río Negro. Muchos, pisaban por primera vez este pequeño paraíso.

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Se respiraban aires de buena onda y predisposición de corredores, familiares, voluntarios, sponsors y organizadores. Todo marchó a la perfección y el entusiasmo de la gente se hacía sentir.
El domingo 8:30hs se dio luz verde a la carrera, sólo quedaba disfrutar de un circuito increíble, totalmente de montaña, duro y bellísimo, donde cambiaba contantemente de lugares rocosos a bosques de pinos, de estepas agrestes a ríos cristalinos, de subidas durísimas a bajadas técnicas y rápidas.
No fue una carrera más, fue el cierre de un año excelente como organización. Ese día, casi 9hs después de que largaron los corredores, recibíamos con un fuerte aplauso al último participante, que para nosotros era tan importante como el primero. El arco seguía ahí, su medalla en el cuello como corresponde, los kinesiólogos y médicos a su merced… volvimos a sentir lo mismo que 5 años atrás, cuando emprendimos esta hermosa aventura, y ya estamos planeando el 2019 con muchas ganas y entusiasmo.

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Agradecemos a nuestros sponsors, que sin ellos no sería posible llevar a cabo nuestros sueños: MSA, Osde, Powerade, Cepita, DH Impermeabilizaciones, Ferialvarez, Tate, Capello Empresa Constructora, Del Carmen, Gimnasio Salud y Deportes, Campanucci Social y Grupo La Barranca.
Al enorme grupo de voluntarios que trabaja incansablemente, a la Municipalidad de Alpa Corral, Bomberos Voluntarios, policía, Propietarios de Campos y Vaqueanos del lugar, que no escatiman esfuerzos para colaborar el día de la carrera.

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Franco Paredes
Pasando Vicuña Mackenna, faltando unos 100 km para llegar a Río Cuarto, pensaba… ¿cómo serán estas sierras del sur de Córdoba? Claro está que pasando una provincia de la Pampa con poco y nada de desnivel, lo único que se me cruzaba en mente, era lo rápida y corrible que podían llegar a ser los 42 km de Alpa Corral. Pensamiento que duró poco.
Largada 8 A.M, y el pueblo estaba en llamas. Día de calor intenso para un sureño recién sacado del duro invierno patagónico. Largamos, y fiel a su estilo, un amigo de Río Cuarto con el que corrí, Víctor Aguilera, tiró los primeros kilómetros a gran intensidad. Iba corazón en la boca y concentrado a más no poder.
La primera cumbre nos esperaba: el Cerro Blanco. Una locura para los ojos y una tortura para las piernas. Coronada la cumbre, empezó lo que más me gusta, una bajada técnica que bordeaba un arroyo seco donde te encontrabas sectores rápidos entremezclados de pedreros y otros de césped. ¿Peligroso? ¡sí! Pero era mi fuerte, y tenía que aprovecharlo para sacar una pequeña ventaja.
Pasaron los kilómetros, aumentaba la temperatura, y el cansancio se hacía sentir. Estaba un poco agobiado, porque llevaba tan sólo 21 km de una carrera que pensé que iba a ser rápida y me demostró unos duros senderos con un sinfín de subidas y bajadas. Montaña de verdad, sierras cordobesas en su máxima expresión, igual de duras que de hermosas.

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Un poco de música después del kilómetro 28, y logré acercarme al puesto de otro amigo cordobés, el cual me dijo tranquilo, que ya era todo bajada con algún que otro “repechito”. Claro está que los repechitos de Córdoba no son nada amigables. En el siguiente puesto, me encontré a los corredores de 25 km. Vino luego una subida durísima de unos 4 km que la hice corriendo gracias al aliento de los otros corredores que me crucé en carrera.
Bajada final, y no sabía a qué distancia estaba el segundo corredor (el cual ya me habían nombrado innumerables veces los chicos de la organización: “el sapito”). Mi cabeza a mil ya había punteado toda la carrera y no quería imaginarme un cierre apretado hasta la llegada. Ritmo sostenido y aprovechaba al máximo el pedrero técnico que conectaba a la calle de ripio. De ahí, 2 km de muchas sensaciones.
Correr es eso, y más en montaña. Es una aventura llena de sentimientos, donde te pasa toda una vida, con momentos buenos y otros malos, con altibajos y con una lucha interna inexplicable. Eso es la montaña, un desafío con la montaña y con uno mismo, donde llegás y buscás el límite de lo extremo. Alpa Corral logró eso, todo lo necesario para que más que una carrera, sea una aventura.

pos

www.riocuartotrailrun.com.ar

Carreras de aventura

RUNNING TRIP Pinamar 2018

febrero 19, 2019 — by Andar Extremo0

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La sexta edición de Running Trip Skechers Beach and Forest Edition, fue nuevamente un éxito en Pinamar. Con un clima ideal, la carrera itinerante tuvo más de 400 corredores que transitaron la playa y el bosque de dicha ciudad, en las distancias de 1k para los más chiquitos, 5K, 10K y 21K. Nota en la Revista Andar Extremo n° 52

Karina Alejandra La Rotonda, Luisina Galassi, Ezequiel Mazzili y Sara Estefanía, fotos: Marcos Ferrer, Constanza Crego y Mercedes López Echenique

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Como es costumbre en la distancia de 5K, se hicieron presentes muchos atletas con discapacidad, que fueron asistidos para que puedan conocer la geografía del lugar, llegando a la meta y emocionando a todos.
En las distancias competitivas, se presentó en la línea de largada, un muy alto nivel de atletas de la región y de algunos puntos del interior del país entre los que se destacaron el olímpico Mariano Mastromarino, Nahuel Luengo, Mariel el Jaber, Ezequiel Mazzili, Matías Luero y Marcelo Michia.

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La acreditación se realizó el día anterior, en las instalaciones del Complejo “ El portal del Bosque”, y la fiesta post carrera se realizó en la disco “ La Luna”.
Fue la tercera y última fecha del 2018, luego de haber competido en Potrerillos (Mendoza) y Tanti (Córdoba), en donde se consagró a los campeones del 2018 de la Copa Sox donde acumulaban puntos durante las 3 ediciones. Los ganadores de la Copa fueron: 10K mujeres: Fabiana Macariz (Buenos Aires) 10K hombres: Sergio Becerra (Mendoza) 21K mujeres: Lenka Mrazek (Buenos Aires) 21K hombre: Ezequiel Becerra (Mendoza).

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Karina Alejandra La Rotonda
Mi paso por Running trip Beach and Forest

Apenas abrieron inscripciones, yo estaba llenando los formularios del pack full (traslados-hospedaje-inscripción) que ofrece la organización, donde por lo único que te debes preocupar es por divertirte.
La tentación en este evento es el plus que ninguna otra carrera da a sus corredores, y es la capacidad de exaltar la parte humana, donde la inclusión y la solidaridad se destacan inevitablemente frente a seres maravillosos que, con alguna capacidad diferente, nos enseñan el verdadero significado de la autosuperación. Ya había vivido lo mismo en ediciones anteriores de Running Trip, pero ahí estaba de nuevo… quería volver a sentir esa calidez.
Arribando el micro a Pinamar, ya veníamos con mateada, sorteos, anécdotas y, por supuesto, nuevos amigos (así somos los corredores, tenemos facilidad para pronto relacionarnos). Diego y el staff nos esperaban para darnos la bienvenida, y alojarnos en el complejo, un lugar increíble elegido por la organización, donde también se realizaba la acreditación.
Con el kit en mano, lleno de regalos de los auspiciantes y número dorsal, esperamos ansiosos el día de la carrera.
Por la mañana, nos pasó a buscar el micro. Llegando a la largada, bajamos y las demostraciones de afectos no se hicieron esperar. Risas, abrazos, saltos de alegría, el reencuentro con amigos de diferentes puntos del país. A muchos de ellos no los veía desde hacía tiempo, de otras carreras, y ahí estábamos. Coincidir era una fiesta para el alma.

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La conducción a cargo de Pablito Colombo, nos hizo vibrar de energía y, con pasión, entonamos nuestro Himno Nacional.
Ya con todas las sensaciones, nos ubicamos en el arco de largada. Había que correr, y la emoción volvió a tocarme al ver aquellas personitas con capacidades diferentes, escoltadas, acompañadas y mimadas por atletas elite, integrantes y colaboradores de staff, incluso por nosotros mismos. Eso te llenaba el alma de amor.
Ya en los primeros km, correr a orillas del mar con perfume a sal, el viento llevándose las risas, el esfuerzo para trepar las dunas, la adrenalina para bajarlas, el fresco del bosque, las palabras de aliento y camaradería de tus compañeros de sendero, hacía placentero cada paso.
La organización cuidó cada detalle para que nada nos falte a lo largo del recorrido, siempre vigilando, ayudando, hidratando, para garantizar nuestro bienestar. A lo lejos se escuchaba la música, el locutor, las llegadas y sabías que estabas a metros de cruzar el arco. Ovación, aplausos, emoción… un combo de satisfacción.
La premiación vino con lágrimas, sonrisas y asombro, para los abanderados, los atletas que alcanzaron el podio y las menciones especiales, inesperadas pero tan bien merecidas como la de los acompañantes.
Cerró el evento con una gran fiesta nocturna, con ganas de que sea infinita. Siento que esto ya se convirtió en una gran familia, y siempre sumamos, pero era hora de retornar. Sabemos que todo lo que uno comparte se multiplica, así es Running Trip, donde dos días de locura tienen cordura. Feliz de ser parte!!!

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Luisina Galassi
Tres ediciones de Running Trip pasaron este 2018. Todo comenzó en Potrerillos, Mendoza, donde quedé encantada con el lugar y el recorrido de la carrera: un circuito muy técnico, entre rocas, que se disputó con un clima caluroso. A pesar de las adversidades, logré obtener un 6to puesto en la general damas que me sorprendió, debido a que volvía de una lesión que me había mantenido inactiva durante varios meses.
La segunda edición de esta serie se llevó a cabo en julio, en la localidad de Tanti, Córdoba, otro viaje increíble. En esta ocasión tuve el honor de compartir cabaña, comidas, charlas, risas, con atletas elite como los colombianos María Eugenia Rodríguez Quijano Y William Rodríguez, entre otros. Experiencia más que gratificante para mí, que siendo una corredora amateur vemos eso como algo inalcanzable.
Llegó el día de la carrera. Largamos e inmediatamente me sentí muy cansada como consecuencia de las competencias previas, siendo este un año muy intenso para mí en lo deportivo. Sin embargo, no pude negarme a la invitación de mi amigo Diego Winitzky, organizador del evento. Así que largué y corrí. En el km 20 me encontré con la que resultó ser mi rival (por llamarlo de alguna manera) en la tan deseada Copa Sox, mi amiga Lenka Mrázek. Con la que tuve el placer de compartir un par de kilómetros y finalmente debido a su malestar, pude superarla quedándome con el 7mo puesto de la general de damas.

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Esta victoria logró posicionarme en un segundo puesto, con 15 puntos, de la copa. Propuesta de la organización que le puso el toque picante a esta competencia, y que permitió que corredores como yo, puedan disputar un campeonato de semejante dimensión.
Finalmente, llegó la última fecha, en la ciudad costera de Pinamar. El circuito se caracterizó por la dificultad brindada por la arena, mi peor enemiga, entre médanos y bosques, aunque resultó ser muy entretenida. Dado que me encontraba disputando la copa, me otorgaron un número de elite que me permitió largar en la primera línea con atletas como el Colo Mastromarino, por ejemplo… algo totalmente inesperado.
Llegué feliz, delante de Lenka, obteniendo un 4to puesto en la general de damas y pensando que había ganado la copa, pero resultó que por un punto no la alcance y merecidamente la ganó la rubia de los locos iacos.
Así se fue este 2018. El próximo año volveremos a dar pelea, quizás con más entrenamiento, más experiencia y siempre dejando todo. Es muy lindo competir sanamente y compartir este deporte con amigos, es eso a lo que yo siempre apunto.
Running Trip, según mi visión, es una carrera que se caracteriza por la inclusión, la alegría, la fiesta, la familia, los amigos, los paisajes y las hermosas imágenes que nos quedan siempre guardadas en nuestra memoria y plasmadas por el mejor equipo de fotógrafos.
Arrancaremos nuevamente en marzo de 2019 volviendo a ser parte de esta hermosa aventura.
Muchas gracias Andar Extremo por la nota, y Diego Winitzky por esta oportunidad.

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Ezequiel Mazzili
Running Trip era una carrera que venía esperando ansioso. Había tenido la oportunidad de correr y ganar la primera edición en Miramar, y me gustó mucho. Por razones laborales no había podido participar en las siguientes, pero siempre quería volver a estar en las carreras que realiza Diego Winisky, ya que es una persona que aprecio mucho.
El día 24 de noviembre, llegué a Pinamar sobre las 9 de la mañana, con tiempo suficiente para acreditarme y prepararme tranquilo, aunque los nervios y las expectativas eran muchas.
Antes de largar, me hicieron una nota junto con el Colo Mastromarino, Matías Luero y otros chicos más. Cuando me preguntaron de mis expectativas para la carrera, siempre dije que quería llegar segundo. Aunque el sueño de todo corredor es siempre ganarle a un olímpico.
Tenía pensado de qué manera iba a correr, pero el ritmo del resto de los corredores me llevó a cambiar todos mis planes. Lo único que mantenía firme era que iba a dar todo de mí, estaba preparado y quería hacerlo.
El ritmo de inicio fue rápido, Marcelo Michia que era otro de los candidatos, venía adelante. En el kilómetro 3 comencé a bajar unos segundos y mantenerlo para ir tranquilo. Sabía que el circuito iba a ser duro y tenía que estar fuerte.
Pasando por el kilómetro 7, Marcelo, que era quien venía liderando la carrera comenzó a quedarse. Me sentí fuerte y aumenté el ritmo. Decidí ir a buscar la punta, me acerqué al “ Colo”, y quedé en segunda posición durante unos cuantos minutos. A partir del kilómetro 12 aproximadamente, la competencia estaba muy peleada. Durante algunos metros nos íbamos pasando, pero ninguno quería dejar de dar pelea.
La arena se hacía sentir. El calor y la distancia recorrida también hacen los suyo. Mi reloj marcaba 17 kilómetros y me di cuenta de que estaba corriendo solo, ya que Mariano se había quedado algunos metros atrás. Desde ahí, todo fue una mezcla de sentimientos.
Durante todo el recorrido, espectadores, organizadores y colaboradores, nos habían dado fuerzas con gritos y aplausos. El recorrido fue duro pero hermoso, bien marcado, y estuvimos acompañados en todo momento.

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Ahora quedaba disfrutar de lo que estaba viviendo, y eso hice. Los últimos kilómetros fueron de pura felicidad. Me acerqué al arco de llegada y no podía creer que estaba ganando la carrera. Ya no sentía cansancio ni dolores. Crucé el arco y lo encontré a Diego que me felicitó.
Sé que el esfuerzo de cada día valió la pena. Me llevé de Running Trip una experiencia hermosa desde la organización, la gente y los atletas con los que compartimos y disfrutamos la experiencia. Destaco como siempre, la atención de Diego Winitzky para con los corredores, desde los detalles en cada parte del circuito, hasta la premiación. Nos hace sentir siempre valorados con cada detalle.
Compartir el podio con dos grandes atletas como Mariano Mastromarino y Marcelo Michia, fue un gran orgullo para mí y me siento muy agradecido de haber tenido esta experiencia.
Recomiendo a quienes no hayan participado en las ediciones de Running Trip, que se sumen. La experiencia es única y cada lugar está pensado exclusivamente para que el corredor disfrute. Agradezco también a Scat sport que es la marca a la que represento, que me apoya y me brinda la indumentaria para cada competencia.

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Sara Estefanía
Mi nombre es Sara, tengo 17 años y vivo en Pinamar desde que nací. Por accidente descubrí que correr es una de las cosas que más me gustan. Pocos tenemos el privilegio de poder correr en tan lindos bosques, médanos y, mi lugar preferido, la playa. Running Trip Pinamar nos hace recorrer todos estos hermosos paisajes que son referentes de nuestro partido. En este momento, todo parece color de rosa, pero les puedo asegurar que durante esta durísima carrera nadie halaga a los bosques, playa y mucho menos a los médanos. Es mucho esfuerzo, sudor, a veces lágrimas de bronca o emoción, pero estoy segura de que eso vale la pena con tal de cruzar el arco de llegada y darnos cuenta de que pudimos finalizar a pesar del intenso calor, las ampollas, la arena floja y nuestra misma cabeza que a veces nos juega en contra.
Gratamente conseguí el 2do puesto en la general y cumplí el objetivo de bajar mi marca del año pasado en 5’. Quiero destacar la ayuda de tres amigos que con sus bicicletas me acompañaron en algunas partes del recorrido.
Running Trip Pinamar es una carrera en la que sin dudas, volvería a participar, por el lugar donde se organiza y por el hecho de tener la oportunidad de competir con atletas no sólo locales sino que también con aquellos que no lo son y tienen más experiencia.

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Carreras de aventura

Pau Capell en las 100 millas de Patagonia Run

febrero 18, 2019 — by Andar Extremo0

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El catalán Pau Capell, campeón del Ultra Trail World Tour 2018, confirmó su presencia el 12 y 13 de abril de 2019 en San Martín de los Andes, para participar de las 100 millas en el décimo aniversario de Patagonia Run MHW. Para la organización es un orgullo recibir al mejor corredor de ultra trail del momento, quien viene de consagrarse en uno de los circuitos más exigentes del mundo, el Ultra Trail World Tour. Y a quien posee el récord femenino en la UTMB, además de haber sido la primera mujer en entrar en el top ten general de la prueba, arribando en 7mo lugar en el 2013.

Esta visita de elite internacional será el condimento perfecto para la segunda edición de esta distancia, que debutó en 2018 con cerca de 170 corredores y que en este 2019 será aún más apasionante, ya que contará con presencia de calidad y un gran número de atletas que se animarán al desafío, ya que se incrementó el número de inscriptos para esta modalidad.

En este 2018, Pau Capell logró quedarse con la Transgrancanaria y la Eiger Ultra Trail, pero además fue segundo en el Ultra Trail Mount Fuji en Japón y Lavaredo Ultra en Italia, y fue tercero en la CCC de la Ultra Trail du Mont Blanc, en Chamonix. Todos esos podios lo llevaron a quedarse con el título en el Ultra Trail World Tour, cuyo circuito incluye 19 carreras en todo el mundo, las mejores y más complejas ultras, con los paisajes más extraordinarios del planeta.

Con apenas 27 años, Pau Capell, nacido en San Baudilio de Llobregat, España, había logrado el bronce en 2016 y la plata en el 2017 en el mismo circuito. Este año, por fin, logró quedarse con el primer lugar luego de una temporada durísima en la que además se animó a correr nuevamente en calle: 18° lugar en la Zurich Marathon, con un tiempo de 2h29m58. Además del título UTWT, logró triunfos en Tenerife Bluetrail y Grossglockner Ultratrail.

Su historia como corredor de montaña comenzó de pequeño, cuando salió a recorrer senderos para recuperarse de una rotura de ligamentos y meniscos que padeció jugando al fútbol sala. Desde ese momento nunca más la dejó.

Sus primeros triunfos llegaron en 2013, cuando aún dividía su pasión entre pruebas de calle, triatlones y la montaña. Pero fue en 2014 cuando fue campeón de la Copa Catalana de ultra resistencia que comenzó a tomarlo en serio de verdad y para el 2015, que logró ser campeón de la Spain Ultra Cup, ya su energía estaba puesta en las ultras internacionales. En el 2016, además, fue 11° en el Trail Peneda do Gêres, Portugal, donde se disputó el Campeonato del Mundo de la IAAF. Este año, además, lo cierra como el 10° mejor corredor ITRA del mundo, apenas por debajo de Jim Walmsley, Kilian Jornet, el noruego Stian Angermund-Vik y Luis Alberto Hernando.

En este 2019, Pau Capell estará en la Argentina para compartir sus historias, demostrar todo su potencial y darle un salto de calidad a Patagonia Run MHW, que celebrará así sus primeros 10 años. Dos candidatos de oro para las 100Mi al que seguramente muchos buscarán seguirles los pasos, una motivación extra para cada uno de los ultras que este año se animen a esta icónica distancia en una carrera que promete ser inolvidable.

Acerca de Patagonia Run Patagonia Run MHW
Patagonia Run es una carrera por caminos y senderos de montaña, non-stop, de participación individual, que cuenta con 6 distancias para todos los perfiles de atletas: de los debutantes en el trail run y corredores de distancias cortas a los ultramaratonistas experimentados en largas distancias y desniveles.
Se realizará en San Martín de los Andes, Neuquén, Patagonia Andina Argentina el viernes 12 y sábado 13 de abril de 2019.

Se podrá optar por las distancias sub maratón de 10k y 21k, de maratón de 42k, y las de ultramaratón de 70k, 110k y 100 millas (160k).

La línea de largada para las 100 millas será desde la costanera del lago Lácar de nuestra ciudad, mientras que para las distancias 10k, 21k, 42k, 70k y 110k será en el Regimiento de Montaña 4 – Coraceros General Lavalle.

No cabe duda que San Martín de los Andes posee uno de los paisajes más impactantes del mundo, enclavado en lo más bello de la Patagonia Andina Argentina, te invitamos a ser protagonista de esta desafiante carrera en este maravilloso escenario.

KayakMountain Bike

Bikerafting en el Río Santa Cruz

febrero 14, 2019 — by Andar Extremo0

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Andrés Calla de la Vida de Viaje en compañía de Javier Rassetti y Marisol López de Nación Salvaje, hicieron un viaje muy particular y recorrieron el río Santa Cruz por momentos en mountain bike y por momentos navegando en botes inflables. Aquí, la experiencia del viaje. Nota de la revista n° 52

Texto: Andrés Calla. Fotos: lavidadeviaje.com / nacionsalvaje.com

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En el suelo están los botes desinflados y el equipo desparramado. Las bicis están intactas y nosotros todavía no nos pusimos los trajes secos. Estamos apurados por aprovechar lo que queda del día pero la puesta a punto del equipo es lenta o por lo menos esa es mi sensación. Miro el reloj y ya pasó casi una hora. Por instantes pienso que estamos desarmando lo ya armado, pero creo que en el fondo estamos tratando de estirar lo más posible eso que sí o sí sabemos que tiene que pasar: empezar a flotar.
El río avanza con fuerza, sin embargo casi que no sentimos su movimiento. Ya vamos una hora y no pasa nada. ¿Esto era? ¿Tanto mambo previo para esto? Pasamos un par de curvas y lo más emocionante es ver unos guanacos apareciendo en el filo de uno de los acantilados.

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Miro a Javi y Sol, y vienen bien. Quizás un poco tensos por las primeras sensaciones pero de a poco se van aflojando. Mientras tanto, el río se empieza a encajonar entre paredones y los principios de la física sobre la mecánica de los fluidos hacen de las suyas. El agua se acelera y estamos entrando en la primera zona de rápidos. Voy atento y cada tanto el río me sorprende con borbotones que salen de la nada y remolinos que se forman en segundos. Por momentos hay ondulaciones y los botes suben y bajan casi un metro respecto de la línea de la costa.
De repente, la cola del bote se me empieza a ir de costado y siento que se hunde. Giro la cabeza y veo atrás mío cómo se forma un remolino gigante con forma de embudo. Me empieza a chupar y sólo puedo hacer una cosa: remar, remar y remar. Remar tan fuerte como pueda hacia adelante. Poner cada milímetro de músculo al límite para poder salir cuanto antes de ahí. Sé que puede pasar que nos demos vuelta. Sé que puede ser parte del juego, pero eso, no va a pasar ahora. Empujo con fuerza, logro sacar el bote y me escapo.
A unos treinta metros viene Javi y un poco más atrás Sol. Les grito para avisarles que por ahí no pasen, y reman para alejarse. Vuelvo a respirar con normalidad. El río avanza rápido y las sorpresas van apareciendo.

mapa

Los siguientes kilómetros los hacemos a buen ritmo. En cualquier momento sabemos que nos vamos a encontrar con lo que queda de un muelle caído. Lo había puesto hace poco una estancia para cruzar ovejas pero la fuerza del agua de la última crecida lo tiró y quedó volteado hacia uno de sus lados. Días antes de salir “El Colo Shule”, un kayakista amigo que conoce el Santa Cruz como nadie, nos dio una mano con la logística de la bajada y con su ayuda pudimos marcar en el GPS varios de los puntos donde debíamos estar atentos, las estancias abandonadas para poder pasar la noche y las posibles vías de escape a la ruta por si teníamos algún problema o mal clima.
El sol está más bajo, las fotos se empiezan a ver más doradas y no tenemos idea dónde está el puesto. ¿Habremos seguido al pie de la letra las indicaciones del Colo? ¿Nos habremos pasado? Minutos después… ¡puesto a la vista! Remamos con un solo objetivo en mente: llegar, bajarnos de los botes, cambiarnos el equipo húmedo por ropa seca, calentar agua para el mate, cenar y descansar.
A la mañana siguiente se respira aire fresco y silencio. Con todo listo volvemos al río y el día no puede ser mejor. Casi que no hay viento, el sol nos acompaña y las nubes son las justas y necesarias para pintar el cielo y darles un equilibrio a las fotos. El objetivo del día: la estancia abandonada Lubeck. El objetivo de ahora: volver al cauce principal del Santa Cruz. Ayer, para llegar al refugio donde hicimos noche, tuvimos que meternos en una especie de delta del cual ahora tenemos que salir. Como casi no hay corriente toca remar y así, avanzamos lento. El poco viento que hay lo tenemos medio de costado y en contra, y eso nos demora bastante más de lo que pensábamos.

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De a poco nos vamos sintiendo parte del paisaje. El ayer quedó mucho más que a 30 kilómetros y hoy todo se siente a otra velocidad. Cerca de las cinco de la tarde vemos una estancia y decidimos que hasta acá llegamos por agua. El pronóstico nos marca que en cuestión de horas va a empezar a soplar mucho viento así que buscamos un reparo donde poder armar la carpa y pasar la noche.
Los mates cortos que tomamos se lavan rápido y ponen en peligro el cálculo de yerba que hicimos para las dos semanas de travesía… pero qué importa si el momento es ahora y con amigos. El sol se va en el oeste y estamos en ese momento donde la luz empieza a ser poca y todo se va poniendo oscuro. Es en esos minutos donde la noche le empieza a pedir permiso al día, y elegimos no romper con las linternas la calma obligada de hacer todo un poco más lento. Es en este tipo de viajes donde uno empieza a sentirse de vuelta en equilibrio viviendo al ritmo del sol y la luna, lejos de las pantallas y todas las lucecitas de colores.

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La foto de los tres antes de entrar al río nunca existió. Por la vorágine de empezar la travesía nos olvidamos de esa foto tan simbólica que tienen todos los viajes. Recién terminando el segundo día pusimos la cámara en modo autorretrato y con esa foto tildamos el pendiente. Nuestras caras están un poco más curtidas por el clima, las pocas horas de sueño y no son las mismas que cuando empezamos, pero los tres sabemos bien que cuando esas caras llegan es porque estamos donde queremos estar haciendo lo que queremos hacer.
La mañana es fría y caminamos hasta la costa para cargar las caramañolas. Vemos el río y es imposible de navegar. Sería muy difícil remar con un día así y aunque se pudiera no valdría la pena correr el riesgo. La Ruta 17, que corre de oeste a este en la misma dirección que el viento, es la mejor opción para este tercer día de travesía.
La ausencia de humanidad es lo que hace diferente a estos lugares perdidos en el horizonte. Vamos pedaleando por una huella y eso es lo único que nos habla del hombre. Esta ruta de la Patagonia no tiene alambrados y eso nos genera una sensación hermosa: pareciera que las tierras no son de nadie.
En cada curva nos acercamos y alejamos del Santa Cruz y a la distancia podemos percibir cuál es la verdadera fuerza y dimensión de este último gran río libre. Imaginar que en unos años todo esto puede quedar bajo el agua nos da mucha tristeza. Si así como está es perfecto, ¿qué es lo que le da derecho a unos pocos que nunca pisaron estos suelos a llegar con sus máquinas y planos a querer cambiarlo todo?
Al día siguiente la ruta vuelve a ponerse paralela al río y es momento de tomar una decisión. El pronóstico indica que los próximos días el viento va a ser fuerte y tenemos tres opciones: seguir en bici por la Ruta 17 o la Ruta 9 (pero eso implicaría alejarnos del río por varios días), seguir por agua y jugarnos a que el clima cambie, o esperar que el viento no sea tan fuerte. Estamos en lo que se conoce como Cóndor Cliff y acá cerca se está levantando la primera de las dos megarepresas que van a cortar el río Santa Cruz. Como vinimos a este río para conocerlo de cerca y ver lo que está sucediendo con nuestros ojos, la balanza se inclina para seguir por el agua. Si mañana el viento nos saca, la próxima salida estará a más de 70 kilómetros y tendremos que caminar por la estepa.

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“Conocimos un río Santa Cruz que corre libre desde los Andes al Mar y hoy más que nunca levantamos la bandera de su lucha por seguir siéndolo”

De a poco nos vamos acercando al ruido. Un ruido ridículo que aturde el silencio de la naturaleza. Un ruido que no debería estar dinamitándolo todo para construir paredes. Dicen que todo esto es en nombre del futuro y la energía pero donde otros dicen ver la luz, nosotros no podemos ver más que oscuridad.
Al quinto día pasó lo que podía llegar a pasar. Una tormenta que avanza a buen ritmo desde el oeste nos obliga a pensar rápido. Donde hasta hace un rato había horizonte, ahora hay polvo en el aire y en minutos ese viento va a llegar hasta acá. Tenemos que decidir si entramos o no al río.

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Y entramos. Pero así como nos metemos avanzamos apenas 500 metros y las primeras ráfagas nos sacan de un envión. Con el viento llega la lluvia y ahora no queda otra que esperar: nos sentamos en los botes, nos ponemos las capuchas y sentimos por un largo rato a la Patagonia bien de cerca, tan de cerca que por momentos asusta.
Después de la tormenta empezamos a caminar. La estepa es un ambiente tan hostil que nuestras ruedas lo empiezan a sentir con sus espinas. El plan B de caminar los 70 kilómetros que nos separan de la próxima salida a la ruta ya es una locura y un par de casitas que vemos a la distancia se convierten en nuestro único objetivo. Es hora de dejar el río e improvisar.
Llegamos a la estancia de noche como desconocidos, pero al minuto siguiente ya tenemos un mate caliente entre las manos para olvidarnos del frío. Dormimos hasta el mediodía y al levantarnos nos quedamos en las bolsas de dormir charlando sobre el día que pasó que ya se convirtió en una anécdota. Ahora nos toca descansar para recuperar energías y planificar cómo van a ser los próximos días.

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En la Estancia Juana nos quedamos dos noches. Ya van seis días desde que arrancamos la travesía, y a pesar de que los planes cambiaron más de una vez, podríamos decir que estamos casi en la mitad del río. Al octavo día el viento para y volvemos al movimiento. Pedaleamos por la Ruta 9 hasta la próxima bajada que está a unos 30 kilómetros y nos reencontramos con el río.
Esa noche acampamos en Los Plateados, un puesto abandonado. Es temprano y tenemos todo listo, pero también tenemos muchas dudas: estamos cerca del final y hay que tomar otra vez la decisión de si seguimos por agua o por tierra. Hoy el viento no es un problema pero si pasa lo que el pronóstico dice que puede llegar a pasar mejor estar sobre las bicis que arriba de los botes. Decidimos esperar. Al final del día la estepa nos regala un atardecer dorado de esos que quedan grabados para siempre y forman parte de nuestro tesoro de momentos eternos.
El viento amaga y la mañana se vuelve incertidumbre. Parece que sí y al final no. Cuando parece que no, al final sí. Ya no podemos esperar más: nos subimos a las bicis y salimos a buscar otra vez la ruta.

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Casi como si se tratara de un guión que se va escribiendo kilómetro a kilómetro, la ruta se acerca al río y vamos sintiendo la despedida. El viento nunca sopló como pensábamos y aunque quisiéramos meternos con los botes, únicamente vemos paredones y no queda otra que seguir en bicicleta.
Llega el día doce y sabemos que no todo salió como lo planeábamos, sin embargo, así fue perfecto. El río ya es parte de nuestra historia y nosotros dejamos un poquito de lo que somos en esas aguas de la Patagonia. Conocimos un río Santa Cruz que corre libre desde los Andes al Mar y hoy más que nunca levantamos la bandera de su lucha por seguir siéndolo.

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Carreras de aventuraMountain Bike

“El Jabalí” Valenti San Juan, es hora de vivir: menos cabeza, más corazón

febrero 12, 2019 — by Andar Extremo0

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Luego de un conglomerado de sucesos negativos en su vida en España, Valenti San Juan comenzó a correr las carreras más exigentes del mundo en lo que respecta a triatlones, carreras de mountain bike y competencias expedicionarias. Con el lema “Algún día es demasiado tiempo… el momento es hoy”, hace 4 años empezó a filmar y hacer documentales de las carreras en las que participaba, pero lo que nunca imaginó es que se convertiría en youtuber. Con 60 millones de vistas en sus videos y miles de seguidores, en su espacio virtual, transmite mucha onda y carisma, da detalles de las carreras que hace, y recomendaciones a otros corredores. Hace unos meses estuvo en Buenos Aires, luego de correr en Córdoba la carrera Trans Cumbres, y nos dio esta entrevista especial para amantes de lo extremo. Nota en la revista n° 52

por Marcos Ferrer entrevista a Valentí San Juan, fotos: Lucas Bylo, Marcos Ferrer y Manu Ferrer Peña

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¿Cómo arranca tu vida aventurera?
No me he metido, me ha metido la misma vida. Tenía un trabajo en la radio y otro en la tele. Me iba bien. Eso era mi pasión, mi ilusión, lo que me gustaba, lo que me hacía feliz. Cuando ya llevaba mucho tiempo en la radio, de repente me hundí en la misma mierda, y dentro de todo lo que pasó, dentro de una lista de cosas bastante duras, la única irreversible fue la muerte de mi madre de cáncer. Era una persona sana que no bebía, no fumaba, hacía deporte, trabajaba mucho con mi padre para atender la familia y para el sueño de su vida que era tener un taller de coches propio. Así y todo, enfermó de cáncer. Había estado mucho tiempo ahorrando para comprarse un equipo de esquí nuevo, que era el único hobbie que tenían con mi padre, y estaba esperando el primer mes de paga de la jubilación para comprarlo. Murió y ese mismo mes le salió el pago. Entonces dijimos con mi hermana, mientras tratábamos de superar algo que nunca superaríamos, que debíamos hacer una lista de eso que nos gustaría hacer, eso que se dice: algún día hare, algún día haré…entendimos que algún día es demasiado tiempo, porque a veces no llega. Vida hay una y hay que hacer las cosas que nos gustan porque nunca sabemos cuándo va a terminar. Entonces, hicimos una lista de las cosas que queríamos hacer ya. Entre ello, estaba hacer un Ironman, un Ultraman, la Titan Desert, entre otras. Recuerdo que en dos meses estaba el Ironman de Lanzarote, y ahí que me anote. Mi hermana me pedía que espere, que no lo iba a terminar. A mí no me importaba, sólo quería intentarlo. Me decía:- y si te lesionas?, y yo lo respondía: -Y?, qué pasa si me lesiono? Nada

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Estabas dispuesto a cambiar de vida…
Sí, y de allí viene una frase que me identifica “a la tumba habría que llegar después de un largo viaje derrapando, con raspones, ampollas, el cuerpo hecho trizas, para que cuando uno mire para atrás en el momento de la muerte diga: ¡¡¡Vaya viajecito!!!”. No llegar y ver la carrocería nueva, el motor perfecto. ¿Para qué? Cuando pasó lo de mi madre, a los dos meses, me echaron del trabajo. Hice un emprendimiento con amigos, y también me echaron. ¡Encima, me dejó mi novia por un argentino! (risas). Todo eso en ocho meses. La debía plata al banco, robaba en el supermercado para comer…ya estaba todo perdido. Allí remonté con otra frase del cantante de Jarabe de Palo, Pau Dones que cuando le diagnosticaron cáncer dijo: “ni miedo ni fe”, lema que me tatué. Para qué voy a tener miedo de morirme si sé lo que va a pasar y para qué voy a tener fe en mañana si lo que tengo que hacer es vivir hoy. Consecuentemente hicimos con mi hermana esa lista, y pensamos: vamos a vivir, vamos a correr, vamos a dar la vuelta al mundo, y así sucedió.

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¿Cómo te iniciaste en el mundo youtuber?
Fue por necesidad. Necesitaba facturar, pagar el banco, comer, y así salir del pozo. Fue de repente. En estos cinco años hemos aprendido de todo. También nos hemos dado la cabeza contra la pared. Pero lo que hago hoy me apasionó, porque no es sólo disfrutar y ver sitios o ver gente hacer videos. Lo que no se ve es que es muy duro. Se te caen los pies, vas al límite, y cuando estás hecho polvo, hay que editar 6 horas de video luego de la carrera. Por ejemplo, ahora en Córdoba en el Trans Cumbres, luego de cada etapa llegábamos a lugares en los que había muy poca cobertura y estábamos otras 5 horas para subirlo. Imagináte 8 horas de carrera, 5 horas de edición y 5 para subirlo, y contando que el día tiene 24 hs. Igual no me quejo, me apasiona, me gusta de corazón.

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Te hace ver las cosas simples de la vida este tipo de competencias
Es espectacular. Por ejemplo en Maratón Des Sables, dormís en un jaiba con 8 personas, todos pegados uno al lado del otro. Durante una semana nadie se ducha porque no hay duchas. Estás con la misma ropa y una mochila sólo con comida. El loco de al lado se saca los zapatos y huele a podrido, pero te da lo mismo y a los otros también. El primer día cuando vas, te querés ir y no volver, pero al tercer o cuarto día estás feliz. Dormís en el piso sobre piedras, cagás en un agujero, pero se hace de noche y ves las estrellas más brillantes que viste en tu vida, y encima no hay contaminación ni WhatsApp, ni internet. Es hermoso.

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¿Cómo vive la familia esta locura de Valenti Youtuber?
Hoy mi padre me decía: -no termino la carrera ya? ¿Qué haces en Argentina todavía?
respondí: -estuve dando unas charlas en Córdoba, luego en Rosario y ahora en Buenos Aires
A esto me dice: -estás traficando con algo? ¡porque no creo que la gente te vaya a ver a ti, estás tapando algo!
Y dije: ¡no papá, están llenas de gente las charlas!
A lo que asombrado expresó: ¿Y tú de qué le hablas a la gente?
Contesté: ¡¡de lo que hago!!
Y me remató: -Tú lo único que haces es correr y transpirar todo el día, ¿qué interesante puede tener eso? (risas).
Yo lo ridiculizo un poco pero en la intimidad me pregunta por qué me siguen un millón de personas si soy un chico normal y le respondo que a veces por apasionado, por arremetedor, porque me apasioné al encontrar mi forma de vida, y le metí ganas, y hemos tenido la suerte de estar un poco más locos de lo común. Eso le gusta a la gente.

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¿Siempre fuiste así de positivo?
Hay una que está desde siempre: la de tener un sonrisa, de ser activo, de abrazar mucho. Ahora, cuando estoy mal se nota a la legua. De por sí me sale una sonrisa. Hinchar las bolas, que me jodan, también me gusta, pero lo que sí es verdad es que cuando hay stress se me nota mucho.

¿Qué bicis usaste en las últimas carreras?
Tanto en Uruguay como en Argentina he utilizado un BH Ulitmate rígida porque eran dos carreras no tan técnicas, con más senderos, no había bajadas tan pronunciadas. Todo el año usé la BH Linx. Con la Bh Ultimate la experiencia es buena. Si bien en Uruguay utilicé unas cubiertas un poco minimalistas y pinché 5 veces, por lo demás es impecable.

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¿Qué carrera de las que corriste te dejó la mejor sensación?
Las que mejor emoción me dejaron son los tres Ironman de Lanzarote porque los compartí con mi hermana, y porque era un momento en que teníamos muy presente lo de nuestra madre. Ella había sido el motor. La aventura el Camino de Santiago corriendo desde Barcelona hasta Saint Jean Pied du Port y desde Saint Jean hasta Santiago de Compostela, también. Fue el año de la ciclo génesis explosiva, con nieve hasta las rodillas a diario, trece días corriendo 80 km por día, sin cobertura con diluvio. Tuvo en particular que llegamos a Santiago cuando se cumplían 5 años de la muerte de mi mamá. Fue un viaje con todas sus letras.

www.valentisanjuan.com

Carreras de aventuraTecnología

LA LUZ BUENA, Tania Díaz Slater

febrero 11, 2019 — by Andar Extremo0

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Sin lugar a dudas, Tania Díaz Slater es una corredora de aventura de estirpe, ya conocida por muchos de nosotros y más conocida aún en las carreras expedicionarias. Lleva 11 años participando en competencias de multidisciplina: kayak, running y mountain bike, con orientación. Se considera una adicta a los deportes y, en esta nota, nos aconseja sobre el sistema de iluminación en carreras. Nota Revista Andar Extremo n° 52

Por Tania Díaz Slater Fotos: Marcelo Tucuna y Germán Reula

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Correr de noche tiene sus cuidados, hay que estar muchos más atento al suelo, a no perder el rumbo, y a los animales y ramas que uno puede cruzarse en el camino. Por eso, es muy importante la iluminación que tengamos en cuanto a: la calidad, cantidad y duración.
En cuanto a carreras de larga duración, corrí el Huairasinchi en Ecuador, y mi compañera de aventuras fue la Petzl Nao, una linterna que tiene la opción de cambiarle la batería, que se recarga con usb, con una durabilidad de 10 hs, con la función automática de acuerdo a la luz que hay en el ambiente que hace que se regule sola. La Petzl nao tiene 700 lúmenes. La usé también en la XK Race de Nono, y en la XK Traverse en San Juan. Para el resto de las Ultras que corrí el año pasado, entre ellas: 4 refugios