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ACA IRI EL POST

Montañismo

NIRMAL PURJA, 14 Ochomiles en 6 meses y 6 días

octubre 29, 2019 — by Andar Extremo0

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El alpinista Nepalí logró el récord en 190 jornadas

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23 de abril Annapurna 8.091 msnm
12 de mayo Dhaulagiri 8.167 msnm
15 de mayo Kanchenjunga 8.586 msnm
22 de mayo Everest 8.848 Msnm
22 de mayo Lhotse 8.516 msnm
24 de mayo Makalu 8.481 msnm
3 de julio Nanga Parbat 8.126 msnm
15 de julio Gasherbrum I 8.080 msnm
18 de julio Gasherbrum II 8.035 msnm
24 de julio K2 8.611 msnm
26 de julio Broad Peak 8.051 msnm
23 de septiembre Cho Oyu 8.201 msnm
27 de septiembre Manaslu 8.156 m msnm
28 de octubre Shisha Pangma 8.027 msnm

“¡Misión cumplida!”, dijo Nirmal Purja desde la cumbre del Shisha Pangma. Catorce picos en menos de siete meses. A las 8:58 horas del 28 de Octubre (horario local), Nims y su equipo alcanzaron la cumbre del Shisha Pangma. Sus compañeros de cordada son: Mingma David Sherpa, Galjen Sherpa y Gesman Tamang.
Nirmal Purja no solamente cumplió su objetivo de ascender los catorce ochomiles en un tiempo determinado, sino que rebaja el récord histórico. Los 6 meses y 6 días del alpinista nepalí contrastan enormemente con los 7 años, 10 meses y 6 días que figuraban hasta ahora como el menor tiempo empleado para completar los catorce ochomiles, establecidos por el coreano Chang-ho Kim en 2013.

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FINIS TERRA, OTRO MUNDO LLAMADO ANTÁRTIDA

agosto 20, 2019 — by Andar Extremo0

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El proyecto Finis Terra fue llevado a cabo en enero de 2007, durante 43 días una expedición del Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación de la mano de Alfredo Barragán, documentó por aire, mar y tierra la vida del continente blanco. En noviembre de 2008 y luego de 7 años de ediciones del Periódico de Aventura Andares surgía con el mismo legado la primer Revista Andar Extremo, esta fue su nota principal.

Por Daniel Ferrer Fotos Alfredo Barragán

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Hasta hace poco tiempo se pensaba que Marco Polo, Cristóbal Colon y Neil Amstrong eran aventureros. También se pensaba que el polo sur era el fin de la tierra. El CADEI cambia estos conceptos y se afirma en otros valores relativizando lo material como motor para la acción. Alfredo Barragán y sus compañeros del Centro de actividades deportivas, exploración e investigación (CADEI) así lo sostienen.

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El propio Alfredo Barragán afirma: “Yo no soy aventurero, soy expedicionario, voy después de años de planificación, de previsión de equipamiento y de entrenamiento. Ejecuto las expediciones como una operación deportivo-científica, con un grupo sumamente capacitado y con absoluta responsabilidad. Siempre nos ajustamos a pautas deportivas, científicas y éticas, a límites que nosotros mismos nos ponemos, donde la aventura queda de lado y predomina la expedición”.

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Con esta idea podemos concluir que Marco Polo fue bastante aventurero, Colón mucho menos y el primer hombre en pisar la luna nada aventurero.
Otra idea de Barragán es que “el fin del mundo es Ushuaia. El nombre de Finis terra fue un error. En la Antártida tengo la sensación de haber estado en otro planeta. La Antártida es mucho más allá del fin del mundo”

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A nivel de valores Barragán dice:”Me voy a jugar la vida por una gesta romántica pero no por una comercial. El deporte es bonito como una expresión de libertad, de romanticismo y no entra allí el signo pesos o un contrato publicitario. Nuestras expediciones empiezan y terminan cargada de valores, de principios de ideas”.

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Barragán nació en Dolores (Pcia. Bs. As.) en 1949. En sus múltiples expediciones y especialmente en la Antártida combinó su formación y la de sus compañeros en navegación, buceo deportivo, montañismo, piloto de planeador, kayakista y su gran capacidad para prever y planificar. Por sus antecedentes, capacidad y la importancia del proyecto para el conocimiento del continente helado, Finis Terra fue aprobado por la Dirección Nacional del Antártico.

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El recorrido geográfico se lo puede apreciar en el mapa en recuadro aparte. Es si interesante, describir algunas de sus experiencias cotidianas para comprender su afirmación “La Antártida es otro planeta, no es comparable a nada del mundo conocido”
El 18 de enero de 2007 partieron de la Base Aérea de El Palomar en un Hércules de la Fuerza Aérea rumbo a Ushuaia, Alfredo Barragán, Jorge Iriberri, el arquitecto Rubén Tablar, Jorge Serda, el ingeniero agrónomo Santiago Roncoroni, y Pablo Tórtora director de KHP como productor y realizador del documental sobre la Expedición. Todos ellos hombres con experiencia que rondan entre los 40 y 60 años de edad.
En Ushuaia practicaron kayakismo en el mismísimo canal de Beagle, puerta Argentina de la Antártida. Cuatro días más tarde zarparon a bordo del rompehielos Irizar de la Armada, en el viaje que todos los años realiza para el reaprovisionamiento de las bases argentinas, hacia el continente más alto del planeta, la Antártida, que tiene un espesor de hielo que lo cubre de casi 2000 metros y donde las temperaturas alcanzan los 78 grados bajo cero.

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Durante 43 días navegaron 6200 millas (11.000 kilómetros), visitaron doce bases antárticas argentinas y extranjeras, estuvieron dos semanas dentro del círculo polar antártico, bucearon entre icebergs, exploraron grietas y escalaron témpanos flotantes. Todo ello quedó documentado y registrado en 15.000 fotografías digitales y 25 horas de filmación de alta resolución. Luego de la expedición se realizaron audiovisuales con las fotografías.

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Las experiencias vividas fueron únicas, y lo más anecdótico fu, haber buceado durante una hora y cuarto en aguas con temperaturas de 1,3° bajo cero y escalado un témpano flotante que se había desprendido del territorio argentino, en el Mar de Weddel. Esta fue la experiencia más significativa de la expedición, ya que tuvimos que caminar un kilómetro sobre el mar congelado hasta llegar al inmenso témpano, de unos 40 metros de alto, que escalamos con técnica de montaña. Y una vez arriba de éste, desplegamos la bandera Argentina sobre una de sus paredes.

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Los exploradores de Finis Terra pudieron advertir, con preocupación, evidencias irrefutables de los efectos del calentamiento global en la Antártida: “En las islas Shetland, por ejemplo, navegaron en zonas que en las cartas náuticas aún figuran como frente de glaciar. Y en la Base Naval Jubany, en la isla 25 de Mayo, donde antes sólo nevaba, fuimos testigos de una lluvia que era algo impensable décadas atrás.
“El propósito de Finis Terra era realizar un trabajo documental en la Antártida para luego difundir el material y así concientizar y sensibilizar a la población mundial sobre esa situación y su importancia para el ecosistema global”.

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El viaje a bordo dista mucho de ser un viaje de placer. El trabajo es intensísimo. El reabastecimiento de las bases extenuante en medio de un clima totalmente inhóspito. La investigación de los hombres de CADEI permanente. Las primeras constataciones preocupantes. Las barreras de hielo habían retrocedido 500 metros en los últimos años por el calentamiento global. Después de las Shetland, Decepción y las Orcadas del Sur, llegaron a la primer base permanente. Allí los científicos les afirmaron que la base corre peligro porque la bahía en la que se encuentra se congela cada vez menos.

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Al pasar por el paralelo 77º e ingresar al círculo polar antártico, todos aquellos que lo hacían por primera vez fueron bautizados con un helado chorro de agua sobre la cubierta. Cuando llegaron al paralelo 78º (A doce grados del polo sur) se encontraron con la Base Belgrano II. Entre otras cosas aprendieron a “leer” el horizonte. Si en él, el cielo esta blanco en la superficie hay hielo, si se ven nubes oscuras abajo hay agua. Una de sus mayores experiencias comienza en ese momento. Cargaron carpas, bolsas de dormir, piquetas, cuerdas, alimentos, cámaras y salieron a explorar.

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Dice Barragán:”Se siente en la piel el aislamiento y la soledad”. Luego de caminar una hora encontraron una roca sobre la que montaron las carpas, cortaron bloques de hielo e hicieron una pared semicircular para protegerse de los vientos. Al día siguiente experimentaron el “blanqueo”, fenómeno óptico por el cual se ve todo blanco, no se distinguen formas y se pierde toda referencia, lo cual torna difícil salir a caminar. Para ese día estaba planificado bajar en una grieta. La intención era bajar en una de las grietas, por eso, leyendo el terreno, buscamos y buscamos, hasta que dimos con una. “El flaco” Serdá me daba seguro y a su vez, otro aseguraba al Flaco. Comencé a pinchar el piso con una especie de jabalina hasta que encontré el hueco. En vez de sentir el `toc toc’ del hielo duro debajo de la nieve, la lanza se fue toda hacia abajo. Le di con la pala hasta que cayó el puente y se abrió una boca de un metro y medio de ancho, por tres metros de largo; la grieta debería ser gigante, pero sólo se abrió eso. Con crampones, dos piquetas técnicas y asegurado, descendí en la grieta. La recorrí por debajo del puente de hielo. Hacia abajo se veía rocío azul y, mas allá, negro. Filmamos, fotografiamos, la exploramos… Fue una buena experiencia.”

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La práctica de CADEI en el paralelo 73° fue intensa. Además de las exploraciones, las fotos y la filmación documental, soportaron vientos de 110 km/h y temperaturas de -35° C. Pero no fue todo; también caminaron por el congelado Mar de Weddell has¬ta un gigantesco témpano de hielo y lo escalaron. Una vez arriba, desplegaron una bandera argentina; la misma que, días atrás, el personal de Belgrano II le habían entregado a CADEI en reconocimiento por los 10 años de expediciones. Y allá arriba, en lo alto del témpano, estaba la bandera desplegada con sus hombres saludando: una imagen importante, fotografiada y filmada desde un helicóptero de la Fuerza Aérea Argentina. Era el comienzo de la despedida, ya que el rompehielos ARA Almirante Irízar regresaba a la península antártica, para luego volver al continente americano.

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El buceo entre témpanos de hielo fue otra gran experiencia. “La DNA nos recomendó bucear en las cercanías de la Base Jubany, y nosotros no desaprovechamos la oportunidad de documentar la Antártida desde abajo del agua -cuenta Barragán-. Salimos en dos gomónes y nos sumergimos en una caleta ignota, y en un sector llama¬do Los Pinitos. Junto al “Vasco” Iriberri, al ” Flaco ” Serdá, a Santiago Roncoroni y a mi hermano Federico, bajé. La temperatura del agua era de -1° C. Allí encontré una flora variadísima, con vegetales de diferentes texturas y variedad de anchos de hoja: algas, estrellas de mar, pingüinos Adelia y de barbijo por todos lados… Te aseguro que fue otra experiencia intensa. Al finalizar, subimos a los botes y nos preparamos para regresar a Jubany. En eso estábamos cuando aparecieron ¡dos focas leopardo! Las tuvimos muy cerca y te confieso que asusta: un maxilar triangular fortísimo. Es una mezcla de víbora, con tortuga de mar, y dinosaurio… Por suerte, ya habíamos buceado… “
Por eso se comprende que después de 43 días don Alfredo haya dicho “Tengo la sensación de haber venido de otro planeta“.

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Exploraciones del CADEI
Barragán sostenía que los africanos pudieron haber llegado a América 3000 años antes que Colón, aunque los científicos consideraban imposible el cruce del Atlántico hace 35 siglos. Para confirmar su teoría, creo y dirigió un equipo compuesto por el comerciante Oscar Horacio Giaccaglia, el camarógrafo Félix Arrieta, el abogado Jorge Manuel lriberri y ingeniero agrónomo Daniel Sánchez Magariños. Juntos a este grupo Barragán se propuso cruzar el océano en una réplica de las antiguas embarcaciones africanas: una balsa de troncos, sin motor ni timón.

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Para construirla viajaron en 1983 a Guayaquil, Ecuador, en donde se metieron en medio de la selva, acompañados por indígenas, para dar con unos árboles iguales a los que en épocas pasadas crecían en la selva africana. Seleccionaron 20 troncos de 18 metros de largo y los llevaron a un astillero de Mar del Plata. Utilizando 9 de esos troncos, fibra vegetal y caña de bambú, crearon una balsa sin timón y con una vela en la que cargaron dos garrafas de gas, alimentos deshidratados, agua mineral, destiladores de agua, e instrumentos de navegación que solo utilizarían para confirmar su posición.

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El 22 de mayo la expedición Atlantis partió del puerto de Santa Cruz de Tenerife, en la Islas Canarias, y todo el viaje quedó documentado, ya que además del camarógrafo Arrieta el resto de la tripulación oficiaría como fotógrafos.
Durante el viaje la balsa debió soportar dos tormentas con olas de más de 8 metros y vientos de 70 kilómetros por hora. La primera fue a los 15 días de salir y duró 48 horas, mientras que la segunda fue casi al final e hizo que se soltaran varias ligaduras. Ante esta situación debieron anular la vela y todos se ataron a la nave. Un momento realmente picante.Igualmente tras 52 días de viaje y recorridos 5.500 kilómetros de mar llegaron al puerto de La Guayra, Venezuela, en donde fueron recibidos por miles de personas. A poco de llegar el capitán de la Atlantis pronunció una frase que quedaría en la historia: “Que el hombre sepa que el hombre puede.”

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Cuatro años después se estrenaría la película “Expedición Atlantis”, escrita y dirigida por el mismísimo Barragán. En ella se pueden ver las distintas peripecias que debió soportar la tripulación, como la fractura de la pierna que sufrió Arrieta en pleno viaje. Este film, quizás movilizado por un sentimiento patriótico, fue visto casi obligatoriamente por toda una generación de niños que concurrió al cine en excursión escolar o, en menor medida, debió verla en el colegio mismo.

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Para culminar, nada mejor que repasar los increíbles logros de Alfredo Barragán. En el 84 dirigió la Expedición Atlantis, en 1991 hizo cumbre en el Aconcagua, realizó el cruce de la Cordillera en Globo en 1993, ascendió en 1995 a la cumbre del Kilimanjaro en África, realizó el cruce del caribe en kayac desde Venezuela a Puerto Rico en 1999 y el año pasado realizó la expedición Finis Terra
Después de todo esto le preguntaron si alguna vez la había pasado mal en sus expediciones, su respuesta fue una declaración de principios. “He tenido momentos de zozobra como cualquiera que viaja a Mar del Plata. Siempre digo que si Barragán puede, cualquiera puede, porque las cosas no son imposibles, sino sólo difíciles”. Y entre tantas frases queda claro que Barragán tiene un ego enorme, aunque hay que reconocerlo: tiene con que respaldarlo.

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Montañismo

Homenaje a Mariano Galván, en el día del montañista

agosto 6, 2019 — by Andar Extremo0

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El gran montañista Mariano Galván fue homenajeado por el Club Andinista de Mendoza (CAM) con una placa en el campamento Piedra Grande, a casi 3600 msnm en el Cordón del Plata, Vallecitos en la provincia de Mendoza.

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El domingo 4 de agosto, el Club Andinista de Mendoza colocó una placa y convocó a a familiares, amigos, colegas y la comunidad montañera a rendirle un homenaje al icono del montanismo argentino, Mariano Galván, desaparecido en el Nagna Parbat hace poco más de 2 años, el 24 de junio de 2017, por causa de un alud.

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La cita fue en el refugio Mausy donde en grupos fueron subiendo de apoco luego de unas breves palabras de amigos y familiares. Con una temperatura poco habitual en estas épocas, unos 20° y un sol increíble el grupo que llego a ser de unas cuarenta personas se fue agrupando luego de una caminata de unas 3 horas, en el lugar donde se había colocado la placa.

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Piedra Grande parece realmente un templo con las catedrales de piedra de fondo que llegan a los 5000 msnm. En este lugar increíble hablaron Patricia Garis, presidenta del CAM, Javier Robello, compañero y finalmente David Leiva, de la Patrulla de Rescate.

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El día continuó con una tarde especial, cálida y soleada, mientras los grupos se escurrían hacia el refugio. Las charlas, los mates y los recuerdos fueron testigos de la caída del sol tras las montañas.

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Montañismo

Nevado de San Pedro y Volcán Zapaleri, Jujuy

julio 29, 2019 — by Andar Extremo0

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Javier Echenique y Julieta Balza conquistaron dos cumbres en la puna jujeña. Con mucho esfuerzo, logística y estudio previo, llegaron a las cumbres del Nevado de San Pedro 5870 msnm y al Volcán Zapaleri 5565 msnm.

por Por Javier Echenique y Julieta Balza, texto y fotos

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Estos dos volcanes son importantes por distintas razones: el San Pedro por ser el segundo pico más alto de Jujuy (peleando por unos metros con el Nevado de Chañi), y el volcán Zapaleri, por ser el punto tripartito de Bolivia, Chile y nuestro país.
Para los montañistas salteños Javier Echenique y Julieta Balza, ambos desafíos cumplían con una de sus expectativas esenciales, de tratar siempre de llegar a montañas que no se suben por distintos motivos: difícil acceso, varios días de ascenso, etc.

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El pasado 13 de abril, emprendieron el viaje hacia la ciudad de Susques, Jujuy, para iniciar su travesía. Allí pasaron la noche para aclimatar un poco. Al día siguiente, ya entrados en plena puna jujeña y después de buscar la huella que los dejaría en las casas que habían visto por el google earth, realizaron el primer campamento, es decir el campo base. En la primera jornada de ascenso salieron por una gran quebrada que los llevaría al corazón del volcán San Pedro. En ese lugar, realizaron dos campamentos para poder acercarse al tramo final que los llevaría a la cumbre.

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El miércoles 17 de abril con un día poco nublado y con algunas leves precipitaciones, Javier y Julieta estaban haciendo cumbre en el Volcán San Pedro. Con una pequeña apacheta, encontraron un testimonio que poco se leía. Parecía ser de hace muchos años y suponían de quién podría llegar a ser por información previa al ascenso. El testimonio databa de más de 10 años y contaba el primer ascenso de Cesar Bracamonte, Roque Espósito, Marcelo Bullón y Juan Cinta, es decir que el ascenso de Javier y Julieta fue el segundo en este volcán tan increíble y misterioso. Probablemente por la información recaudada, Julieta se convertiría así, en la primera mujer en pisar su cumbre.

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Luego de bajar del San Pedro, fueron hacia la base del volcán Zapaleri. Después de varias horas y por un camino poco marcado, llegaron a la base. Realizaron un campamento para poder descansar, y al día siguiente poder ascender a los 5565 msnm que tiene el volcán. Bien temprano comenzaron a ascender por el filo sureste. Este mismo lleva hasta la parte de roca bien empinada y última para el ascenso final. Con un trekking, casi escalada, llegaron a coronar el día viernes 19 de abril la cumbre del tripartito Volcán Zapaleri. Nuevamente encontraron testimonio, esta vez, de tres salteños que anteriormente estuvieron allí en el 2017 y en la misma hoja, un testimonio de un grupo de chilenos que databa de marzo del 2019.

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Montañismo

Intento al Broad Peak

julio 24, 2019 — by Andar Extremo0

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Como todos saben en el mundo del montañismo, Juan Pablo Sarjanovich logró el 20 de mayo ser el primer argentino en hacer la tercera montaña más alta del mundo. El Kanchenjunga con 8586 msnm, fue coronado un poco antes del intento al Broad Peak con 8051 msnm. En la siguiente nota, una bitácora de esa expedición.

por Juan Pablo Sarjanovich texto y fotos

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Cuesta mucho entrar en un nuevo país. Pakistán cuesta muchísimo. Sus costumbres, su gente, su comida, su higiene, su religión. Todo es nuevo al pisar tierra musulmana por primera vez, para un occidental criado entre asado, fútbol y empanadas. La gente se abalanza sobre uno sin respetar distancias. Preguntan todo. Se meten en plena intimidad sin reconocer límites. En el hotel, entran a dejar una toalla a la habitación sin golpear. Nuestro contacto local nos viene a invitar a comer 5 minutos antes de salir a comer sin importar qué estamos haciendo ni si estamos cansados o siquiera si tenemos ganas de ir. Tenemos que ir. Punto. Son tan amables y bondadosos como inoportunos.
Desde el día uno nos pone un “oficial de enlace”, militar de carrera que nos sigue a sol y sombra, y va preguntando a cada integrante por los demás, tomando nota por si alguno se pisa. El grupo estaba conformado por Sebastián Aldana, Juan Pablo Sarjanovich y caminantes argentinos que fueron a conocer el campo base de la mano de Jujuy Expediciones y luego de dos noches allí, retornaban a Islamabad. Por suerte, nuestro oficial es joven, educado y dócil, enseguida entiende que no queremos que se entrometa con nosotros. Sé de anécdotas de gente que ha tenido que modificar incluso su plan de aclimatación porque así se lo pidieron. Puede ser muy incómodo, y no hay mucho por protestar. Acá no sólo las mujeres están bajo el yugo de una ley estricta. Tener que esperar tres meses para que te den una visa teniendo que mandar el propio pasaporte a la embajada, mientras se aguarda con muchos formularios y comprobantes, es un botón que sirve de muestra de lo que puede uno esperar al llegar. Por suerte, algunas viejas costumbres están empezando a quedar atrás. La semana pasada se inauguró un nuevo sistema de visado online que promete ser un punto de inflexión en la relación con el extranjero.

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Luego están los talibanes, uno los cruza camino a la montaña en la zona de Chilas, a un día en vehículo de la capital del país. Ellos no gustan de los extranjeros. Ni siquiera está permitido andar por la calle en su presencia y si uno osa salir como hice yo, se arma todo un escándalo. Lo que menos hacen es preguntar qué hace uno ahí.
Pakistán es un país muy militarizado, con bastas zonas viviendo con costumbres impuestas por líderes de castas de las que nunca escuchamos hablar pero que tienen el poder suficiente como para mandarte de vuelta en un retén por la ruta que viniste, sólo porque a ellos se les antoja. En plena zona talibana se encuentra el Nanga Pargat y desde la temporada de la matanza en 2013, es obligatorio entrar a cualquiera de las vertientes (tiene tres) acompañado con escolta policial. Para llegar a nuestro destino pasamos frente a dos de ellas: la Diamir, por donde se accede a la arista Mazeno, y la Raikot o ruta de “Fairy Meadows”. La mayoría suele volar directo de Islamabad a Skardu evitando dos días de vehículos y este periplo de aventuras.
Así vemos Pakistán. Así es el territorio en el que nos encontramos cuando decidimos ir al Broad Peak. Esperar por un alud en el jeep que nos lleva a Gilgit Baltistan durante 15 o 20 horas en el medio de la nada o luego caminar casi 100 kms por el Baltoro para llegar al campo base durante una semana, termina siendo un juego de chicos.

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Casi un placer atravesar esas lenguas de hielo enormes parecidas a un laberinto, y ríos que al cruzarlos congelan la sangre al punto de hacer doler los huesos de manera indescriptible. Verdaderamente es maravilloso encontrar en una pasarela de 3 kms de ancho por 57 kms de largo (como lo es la del glaciar del Baltoro), tantas montañas épicas. Casi lo hacen a uno olvidar que está en el medio de la nada misma, sin poblados cerca, ni apoyo alguno que lo asista en caso de emergencia. Los animales que comeremos los siguientes 45 días van vivos hacia arriba, junto a nosotros. Los pollos agarrados por el pescuezo, las cabras a las patadas y los yaks cargando equipo.
En nuestro camino al encuentro con el Broad Peak y el K2 pudimos ver los cuatro Gasherbrum, el Mitre Peak (6010), el Chogolisa (7665), el Masherbrum (7821), la Torre Muztagh (7273) y hasta las Torres Trango (6286), entre otros increíbles picos. Tampoco es difícil cruzarse con algún escalador de élite que los esté por subir. A diferencia de Nepal, el circuito de los ochomilistas se encuentra muy acotado y todos marchan por una misma senda.
Este año, no sólo estuvimos con viejos amigos de anteriores expediciones sino con personajes emblemáticos como Sebastián Álvaro, Andrzej Bargiel y su equipo, con quien compartimos toda la subida hasta Concordia (división entre K2-Broad Peak y los GI y GII), y Helias Millerioux, reciente ganador de un Piolet de Oro por una nueva vía en el Nuptse.

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Y allá estamos, una vez más, en un campo base de un ochomil. Con todas las ansias y expectativas puestas. Lo primero que vemos con mi compañero es el K2, a una hora andando de donde estamos. Luego de ver eso, el Broad Peak parece sencillo….hasta que vemos la canaleta de acceso a campo I.
Por la noche la temperatura cae hasta los -10 grados. Algo poco usual en los bases que me han tocado estar, y también acá. Según el cocinero, hacía dieciocho años que no veía una temporada tan fría. Por suerte dura poco. Lamentablemente la llegada del calor da paso a una tormenta de varios días que carga bastante la montaña, produciendo varias avalanchas por la zona de acceso al cerro. Una de estas avalanchas toma por improvisto a un equipo comercial que había puesto una carpa con todo su equipo técnico en una zona expuesta y pierden absolutamente todo. El resultado es que se tienen que bajar con las manos literalmente vacías.
¿El valor tiene un límite? ¿Cuánto uno es capaz de soportar antes de decir basta? ¿Cuántas avalanchas hacen falta sentir o ver? ¿Cuántos accidentes con heridos o muertos tienen que ocurrir antes de que uno acumule la suficiente tensión como para bajarse de un sueño de años de preparación? Pues en nuestro caso, 15 días.

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Cuando finalmente la tormenta pasa y logramos subir al campo I, todo es alegría. El campo casi se ve sobre nuestras cabezas, es muy empinada la canaleta que nos conduce ahí. El esfuerzo es grande, y grande también nuestra desazón cuando nos encontramos con un balcón con apenas lugar para 8 carpas…y con 8 carpas en el balcón. Intento ir un poco más arriba pero no hay forma de poner una en ningún lado sin riesgo de caída o avalancha. Vuelvo y mientras contemplo la rigurosidad y efectividad de movimientos de dos escoceses que llegaron junto conmigo al campo, me doy cuenta de que desarman para irse hacia arriba. El lugar no es más que un risco en el borde de un filo con caída libre al campo base pero, en ese momento, es la diferencia entre vivaquear al aire libre a 5600 m de altura o dormir encordado, pero bajo techo.
No es alentador armar la carpa, todas las que encontramos en pie en realidad no lo están. Muchas tienen varillas rotas, otras simplemente están enterradas por completo bajo un metro de nieve. Hay que acostumbrar la vista para adivinar dónde están los espacios para caminar. Y también prestar mucha atención porque el más mínimo desliz, lleva para abajo.

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Lo interesante de los escoceses no sólo es saber que tienen mas de 60 años y andan tan o mas rápido que nosotros, sino que son nada menos que Rick Allen y Sandy Allan. Para quienes no los conocen, son quienes completaron la Arista Mazeno en el Nanga Parbat siete años atrás. No fue la única vez que los vi, y luego me enteré que estaban simplemente aclimatando por la “normal” para luego intentar abrir una vía por la cara este, que aún no se ha conseguido en todos estos años. Es en medio de esa aclimatación que tienen el accidente que luego se hizo famoso, porque uno de los hermanos Bargiel usa su dron de altura para colaborar en el rescate y pone su cámara a ochomil metros para encontrarlo. Bargiel utiliza el dron habitualmente para asistir a su hermano en el descenso de las montañas que esquía. Él es quien mira la ruta, su estado, y le muestra el camino a recorrer.
Luego de quince días en la altura, subimos por segunda vez a campo I, esta vez con intenciones de pasar cuatro noches aclimatando. Es en esas circunstancias que se producen las avalanchas al bajar que expuse en mi cuenta de Facebook. Es en esas circunstancias que decidimos que la montaña estaba muy inestable y no merecía la pena seguir arriesgando. El valor tiene un límite, nosotros habíamos encontrado el nuestro. A poco de tomar la decisión de bajar y en pleno desarme, vemos como dos anglosajones que no encontraron espacio para acampar, subieron más arriba y fueron arrastrados unos cientos de metros por senda avalancha. Eso nos llevó a retrasar un día la bajada esperando que el frío de la noche consolide la ruta de descenso.

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Una vez en el base, restaba caminar una semana para salir de la montaña y luego cambiar de vehículo durante dos o tres días para llegar a Islamabad. Pan comido, pero no en Pakistán. Para nuestro descenso anticipado la empresa que contratamos nos proveyó de un arriero con dos mulas para el equipo y una bolsa arpillera repleta de arroz. Lo que no sabíamos era que camino al base había empresas prestando servicios, y conseguimos comer bien cada noche. Luego de un día de viaje en 4×4, mi cumpa consigue volar desde Skardu a Islamabad en poco más de una hora. Seguimos de suerte. Yo en cambio, decido quedarme unos días para cumplir algunos objetivos que finalmente tuve que posponer (¿quizás para 2020?) pero que me llevaron a ver rincones de la zona de Baltistán como por ejemplo, dos de las vertientes del Nanga Parbat y la ciudad de Gilgit.
Son las 6 am en Gilgit y ya me encuentro solo. El coche que me llevaba a Islamabad pinchó a 100 mts de arrancar un viaje de 500 kms y más de 16 hs. El sol ya aprieta. Me sirvieron el agua tibia y el mate no es lo que quisiera. Estoy desperdiciando uno de mis últimos mates. Es lo que más lamento. Pakistán me agota. Los Himalayas no son sólo montañas. Son personas, culturas, desafíos constantes. Cuando parece que ya lo viste todo y lo superaste todo, alguien te pone a sudar. A pensar distinto, a cambiar los planes, los tiempos, las costumbres, la forma de pensar.
Se fue mi chofer. La rosca de la llave cruz no coincide con las tuercas de la rueda. A mí me pasa lo mismo, pero en la cabeza. No son pocas las veces que me faltan herramientas o no tengo las adecuadas para enfrentar los problemas que se me presentan en los Himalayas. Porque, obviamente, no son sólo montañas….

ExploracionMontañismo

1600 KM, DEL MAR AL ACONCAGUA

julio 5, 2019 — by Andar Extremo0

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EXPEDICIÓN HOMENAJE AL SUBMARINO SAN JUAN Y SUS 44 TRIPULANTES

“Desde su muelle a lo más alto de la Patria”, desde Andar Extremo estamos más que contentos porque nuestro amigo Guillermo Tibaldi, quien fue comandante del Submarino ARA “San Juan”, llevará el logo que diseñamos desde nuestra revista.
Al cumplirse dos años de la última salida desde la Base Naval Mar del Plata del ARA San Juan, Guillermo intentará el sábado 26 de octubre, correr desde el muelle hasta lo más alto de nuestro país. Junto a una bandera argentina con los nombres de los 44 tripulantes, buscará llegar hasta la cumbre del Cerro Aconcagua en Mendoza. Serán 1600 km trotando, caminando o corriendo, para luego ascender los 6962 msn6m que tiene el techo de América.
Durante el periplo, dará charlas en las escuelas y otros lugares con fines educativos, hablando sobre la vida a bordo de un submarino, las particularidades de su navegación y su uso, la historia del San Juan y el cuidado de las tumbas de los marinos del mundo, a través del respeto del medio ambiente oceánico.
Asimismo, se plantea como objetivo, realizar la construcción de un Memorial en la Escollera Norte al finalizar la Expedición.

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MANASLU, CUMBRE ARGENTINA

marzo 28, 2019 — by Andar Extremo0

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Matías Marin de 39 años y Ulises Kusneszov de 24, en septiembre del 2018 lograron coronar su primer 8mil: el Manaslu con 8163 msnm. En una entrevista realizada en Buenos Aires, Matías nos cuenta la historia de este increíble ascenso. Nota en la revista Andar Extremo 52.

por Matías Marin y Ulises Kusnezov texto y fotos

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¿Cómo fue su camino en la montaña hasta llegar al Manaslu?
Demoramos bastante en hacer nuestro primer ochomil. Hace rato que queríamos hacerlo, pero la condición económica limita y lo veníamos pateando. Hace mucho que hacemos montaña. Uli tiene 15 años menos que yo, pero desde chico empezó de la mano del abuelo y del padre. Yo hace 10 años, pero han sido super intensos. Llegamos con mucha experiencia. En la cordillera de los Andes nos manejamos como en nuestra casa, tenemos muchos 6miles ascendidos y guiados, hicimos las 10 montañas más altas de América, las 10 más altas de Argentina, los 10 volcanes más altos del mundo. Hace 5 años venimos subiendo montañas juntos.

¿Cómo se gesta este 8000?
Necesitábamos armar una buena logística y llegar lo mejor posible al campamento base, por lo que al ser nuestra primera vez allá, la tuvimos que contratar. La aproximación es de una semana y te facilitan los permisos y se hacen cargo de los equipos. Desde el base hasta arriba nos auto gestionamos, sin sherpas, sin oxígeno. Este año después de la temporada de trabajo, en marzo, por suerte averiguamos varios presupuestos y empezamos a cerrar lo que sería este ascenso. Lo confirmamos recién 10 días antes. Ya veníamos entrenados, asi que cuando juntamos la plata sacamos pasaje y nos fuimos.

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¿Cómo fue el viaje?
Volamos a Katmandú e hicimos las compras de las provisiones para los campos altos. Teníamos una semana de aproximación al base: un día de bus, un día de jeep y 5 días de trekking por la selva, que es increíble. Al tercer día de trekking nos separamos del grupo, nos adelantamos y llegamos dos días antes al base. Eso nos vino bien porque habíamos salido una semana más tarde que las demás empresas, así que el tiempo ese nos sirvió porque estuvimos más tiempo a 5000 metros, así podíamos generar más glóbulos rojos. Este detalle más otras cosas, nos sirvieron para hacer la diferencia. La ventana vino temprano, para el 27 de septiembre. Cuando bajamos de la rotación, teníamos dos días para descansar y volver a subir para el ataque a la cumbre. Muy poco tiempo, así que esos dos días de changüí nos ayudaron.

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¿Cómo fue el porteo?
En el base estuvimos 2 o 3 días, hicimos un ascenso a Campo 1 cargadísimos, con 25 kilos cada uno. Dormimos ahí y bajamos. Después descansamos un día e hicimos la rotación: fue Campo 1 5800 msnm, Campo 2 6300 msnm y Campo 3 6700 msnm, en el que no pudimos quedarnos a dormir porque venía una nevada de dos o tres días así que nos quedamos un par de horas, tomamos unos mates y bajamos al 2. Era la primera vez que cargámos tantos kilos para arriba, acá en los Andes desde 5500 a 6000m, tirás cumbre y vas liviano, allí fue pesado. Bajamos de Campo 3 a Campo 2 donde dormimos casi sin gente en la montaña y bajamos al base. Allí teníamos dos días y arrancar de vuelta para arriba, para agarrar la ventana.

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¿Cómo fue el ataque a la cumbre?
Hicimos Campo 1 y directo fuimos al Campo 3, porque había mucha gente en la montaña y queríamos evitarlos. Venía una masa china, que luego a la hora de avanzar en las cuerdas se hace tedioso. Y no son 3 o 4 cuando pasas, imagináte que había un grupo con 30 chinos con sus 30 sherpas. Son 60 personas! para pasarlos es un rato y es peligroso, porque en las cuerdas te desanclás de la línea de vida y tardás para volver a anclarte. Allí tomamos conciencia de lo que hacía Mariano Galván en Everest, él se soltaba y se ponía a pasar chinos para poder llegar a cumbre a los 8848msnm. Y encima ellos iban con oxígeno. De Campo 3 fuimos a Campo 4 a 7400 msnm e hicimos noche… si se puede decir noche. Llegamos a las 4 de la tarde, montamos el campamento, nos pusimos a derretir nieve, comimos y dormitamos hasta las 11 de la noche que, de nuevo comenzamos a derretir nieve para salir 1:30/ 2 de la mañana al ataque final.

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¿Cómo organizaban la comida?
Como íbamos muy lejos, el tema de trasladar equipaje es caro, así que sólo llevamos yerba y bizcochitos para cuando extrañáramos Argentina. El resto de la comida la compramos allá. Lo que implementamos allí, es usar comida liofilizada, que acá no hay de calidad. Eso te hace ahorrar mucho tiempo. Siempre calculamos al gramo para no llevar peso de más.

Indumentaria.: ¿tenían sponsor?
No teníamos nada. Fue todo a pulmón. Ahora estamos hablando con Gonzalo, de Garmont, como futuro sponsor, así somos atletas de la marca. Además, tengo un amigo personal que tiene la marca Estilo Alpino y nos da indumentaria.

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¿Cómo fue el día de cumbre?
Habíamos dormitado 2hs, derretimos nieve y a las 2am arrancamos para arriba. Dentro de todo, salimos bien, sólo un poco adormecidos por la falta de sueño. Teníamos mucha carga en las piernas por subir tanto peso los días previos. Tardamos 9 horas en hacer cumbre, unos 700 m de desnivel. Ese día tiraron cumbre 25 personas, casi todos con oxigeno. Nos pasaron todos. Nosotros a los 15 días de llegar al campamento base tiramos cumbre, muy justo. Había un español, un chileno y un amigo de Suiza que subieron también sin oxigeno pero estuvieron 10 días antes. Puede atribuirse también a la falta de entrenamiento específico, capaz con eso la pasábamos mejor. Imagináte que en una hora hacíamos 80 metros de desnivel, nada. Hacías un paso, respirabas tres veces, otro paso. Lo bueno es que llegamos y estábamos solos, fuimos los últimos ese día.

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¿Cuál fue la sensación de llegar?
Fue lindo, disfrutamos un montón del rato (¡estuvimos media hora en la cumbre!), pero fue raro. Ese sueño de estar en un 8000 estaba cumplido, pero por la tensión, la adrenalina y no conocer mucho el ochomilismo… no fue la mejor cumbre de nuestras vidas, no estábamos eufóricos, ni lloramos. Como muy controlados. Nuestro momento fue cuando superamos el último tramo con fuerte pendiente por arriba de los 8000m, y volvimos a ver la cima. Nos sentamos y nos aflojamos. Nos dimos un gran abrazo, sabíamos que no se escapaba. Hay un video que dice “lo hicimos, nos costo… pero no fue la muerte”. De a poco se nos mete en la cabeza intentar otros 8miles, capaz de hacer dos juntos. No sabemos todavía.

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¿Cómo fue el descenso?
En 2 horas estábamos en el campamento 4, que está como en un col de la montaña, muy expuesto. Teníamos una carpa sin abside, con lo cual tuvimos que derretir adentro. Llegamos al mediodía con idea de bajar al Campo 3, porque a la altura que estás, en el 4 no se recupera el cuerpo. Pero subía mucha gente para intentar al día siguiente, así que esperamos hasta las 5 de la tarde. Cuando llegó el grueso, bajamos al 3. A las 6:30 ya nos sentíamos en zona segura. Tanto confort había, que un sherpa estaba con una chica en nuestra carpa, así que tuvimos que esperar que salgan.

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“Superamos el último tramo con fuerte pendiente por arriba de los 8000m, y volvimos a ver la cima. Nos sentamos y nos aflojamos. Nos dimos un gran abrazo, sabíamos que no se escapaba.”

¿Cómo fue la conexión con la familia y los amigos?
Nosotros tenemos posicionadores satelitales, spot e inreach. El spot manda una señal y le llega un mail a quien vos determinaste. El inreach además, te permite mandar mensajes y recibir respuesta, así que teníamos contacto directo. El día de cumbre, el inreach fue prendido trackeando y todo el ascenso nuestras familias lo pudieron seguir en vivo. La escuela de guías EAAM, los amigos y también la Asociación de Tucumán (AAM) de donde es Uli, nos seguían.

¿Le van a meter pata a los 8000?
Mariano Galván es el máximo exponente argentino con 7 ochomiles, la idea es darle a estas montañas. Pensamos Gasherbrum 1 y 2… le tenemos ganas. Ahora viene la temporada alta para nosotros, trabajamos como guías de montaña, así que tenemos que juntar dinero para poder cumplir los sueños.

Agradecimientos
A la gente que nos alienta y que nos da fuerza y sobre todo a nuestras familias, a quienes siempre queremos volver a ver.

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Montañismo

Mujer Montaña llega a Chile

septiembre 27, 2018 — by Andar Extremo0

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El innovador proyecto latinoamericano de montaña y género se ha instalado en el continente como una nueva manera de pensar, sentir y hacer montaña. Este 2 de Octubre se presenta en Santiago de Chile para hablar sobre montañismo hecho por mujeres en América Latina y difundir el 5to Encuentro Internacional de montañismo, escalada y actividades afines que se desarrollará entre el 23 de Noviembre y el 12 de Diciembre en la Patagonia Chilena. La periodista, fotógrafa y montañista argentina Griselda Moreno, la destacada montañista chilena Patricia Soto y María Paz Valenzuela, la mujer que subió recientemente al Everest con el lema Alto el Cáncer, entre las presentes.

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Mujer Montaña, fundado por las montañistas y escaladoras Griselda Moreno (Argentina) y Denys Sanjinés (Bolivia), se ha convertido en una puerta de entrada para que mujeres de distintas edades, países y profesiones se acerquen a las actividades deportivas de montaña. La clave que ha permitido llevar este proyecto a diversos países latinoamericanos fue abordar la montaña más allá de lo deportivo, destacando su alcance espiritual: “trascender lo deportivo y entender al montañismo como un puente poético para despertar la montaña que cada persona lleva dentro” es de los pensamientos por los cuales Mujer Montaña ha encontrado tanto eco en el continente.

El proyecto apunta a promover y difundir la práctica de esta actividad en forma responsable, asumiendo que tenemos impacto en ecosistemas delicados, donde podemos ser incluso los primeros humanos en hacerse presente. Las actividades de montaña generan espacios de intercambio deportivo, social, cultural y medioambiental, tejiendo vínculos de respeto con nuestro entorno y nuestra especie, que bien pueden transformarse en herramientas educativas y transformadoras de conductas.

En Julio del 2013, Mujer Montaña llevó adelante el 1er encuentro internacional en Bolivia. Evento que, por su novedad, no se desarrollaba con muchas pretensiones. Se trataba de una prueba en un país donde el índice de montañistas y escaladoras mujeres locales es de los más bajos del mundo. Razones culturales y sociales acompañan esta estadística, razón por la cual también Mujer Montaña decidió nacer allí. Moreno y Sanjinés provenientes de dos realidades y experiencias distintas en el mundo de la montaña, sentían que había que promover este acercamiento a la montaña como una manera de fortalecer y transformar a las mujeres física, psicológica y espiritualmente para aportar al trabajo mundial por cambiar la histórica cultura de opresión y subordinación de las mujeres impuestas por la sociedad, al estigmatizar desde el principio de los tiempos, todas sus capacidades.

Al de Bolivia le siguieron otros encuentros internaciones anuales y programas en Argentina, Perú, Ecuador y México, todo ellos con gran repercusión y acogida. En estos se dictaron cursos, charlas y talleres de distintos temas en montaña y grados de dificultad, clínicas especializadas en aprendizajes de técnicas y maniobras, caminatas a favor de las luchas por proteger nuestra tierra y los derechos fundamentales para vivir. Le siguió a esa primera edición, un camino plagado de cosas por hacer y lugares por entrar.

A pesar de tener como foco a las mujeres, Mujer Montaña es un proyecto inclusivo. La integración es parte medular del alma que lo compone. Entender la complementariedad entre mujeres y hombres en los distintos aspectos de la vida, es visionar una sociedad basada en el respeto y admiración por el par, y una valiosa manera de hacerlo es compartir los espacios y actividades para que suceden los quiebres de mentalidad y la transformación ocurra.

Como proyecto internacional, Mujer Montaña se ha vinculado y hecho alianzas en el desarrollo de sus programas con al menos un centenar de instituciones, empresas, asociaciones y fundaciones, intentando que todas ellas estuvieran vinculadas, de alguna manera, al desarrollo de la cultura de la montaña y fomento de su práctica de manera sustentable. La concientización de una nueva educación para el medio ambiente a favor de los derechos humanos es otra de las lineas importantes que el proyecto busca desarrollar e inculcar entre quienes participan.

Lo anterior ha repercutido en que se haya nominado e incluido a Mujer Montaña como una iniciativa destacada en el campo de la educación y cultura de montaña en la plataforma de proyectos que la Federación Internacional de Montañismo y Escalada (UIAA) promueve a través de los Mountain Protection Award (MPA).

Chile se suma por primera vez

La presentación de Mujer Montaña en Chile será el 2 de Octubre a partir de las 19:30hs en el hall central del Mall Sport de Santiago de Chile. Estarán presente en esta ocasión: Griselda Moreno, periodista y fotógrafa Argentina especializada en montaña y fundadora de Mujer Montaña; Patricia Soto, primera chilena y sudamericana en la cumbre del Monte Everest y en completar el proyecto 7 cimas; mujeres montañistas chilenas de la década de los 80: representantes de la primera expedición femenina en la historia con cumbre en el Aconcagua, y quienes crearon y organizaron la primera confraternidad latinoamericana femenina de montaña; María Paz Valenzuela, la primera latinoamericana sobreviviente de cáncer de mama en subir el Everest.

El lanzamiento se cerrará con un conversatorio abierto entre las participantes y el público que enfrentará a generaciones en un diálogo profundo de lo que antes y hoy nos toca vivir como mujeres en el mundo de la montaña. La moderación de esta reunión estará a cargo de Christian Moscoso, miembro de Revista Escalando y Director Regional de la ONG AccesPanam en Chile.

5to Encuentro Internacional de Montañismo, Escalada y actividades a fines.

La 5ta edición de Mujer Montaña eligió como escenario la Patagonia Chilena. Y en la vastedad de esta región teñida de misticismos y maravillas, se escogió la Región de Aysén. Dos razones fundamentales movieron a esta elección, descubrir y difundir el potencial de su territorio en ámbitos de montañas, lagos y glaciares; y también, porque tristemente esta región recoge los datos de mayores índices de mujeres violentadas en Chile. Poder aportar el despertar de algunas de sus jóvenes mujeres a esta sumisión absurda a la cual se ven sometidas es parte de un compromiso como proyecto, como mujeres, como seres humanos.
El evento está dividió en dos etapas, las cuales reúnen distintas actividades, como senderismo, campismo, montañismo, técnicas de orientación, gps y cartografía, interpretación de flora y fauna, escalada en roca: largas vías, iniciación al kayak de lago, iniciación al sky de travesía, ecología de montaña: principios de No deje Rastro y primeros auxilios en zonas agrestes. Las alianzas con instituciones, organizaciones y empresas para desarrollar cada una de las propuestas han sido fundamentales, como por ejemplo Nols, Club de Escalada Aysén, el Gobierno Regional de Aysén, Conaf, Andesgear, Petzel, Makalu, Federación de Andinismo de Chile, entre muchos.

Contacto: mujermontania@gmail.com
Fan page: Mujer Montaña

Montañismo

Ascenso al Cerro Penitentes

septiembre 14, 2018 — by Andar Extremo0

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A veces todo lo que uno ha contado en los relatos, proviene de su propia vida o de lo que cree que ha vivido, y este es el caso de una incursión al Cerro Penitentes de 4.350 msnm. El mismo, está ubicado a 23 kilómetros de la frontera con Chile y al oeste de la ciudad de Mendoza, cerca de la ruta que va a Puente del Inca y al Parque Aconcagua. Estas características permiten que sea considerado un buen terreno para empezar a hacer ascensiones en altura o, como entrenamiento para el cerro Aconcagua, cuyo protagonismo eclipsa otros posibles destinos en los alrededores, de diversos grados de dificultad, dentro y fuera del Parque Provincial. Nota en la Revista Andar Extremo n° 50

Por Juan Martín Laborde fotos Pablo Pinchero

Llegando al filo cumbrero
Llegando al filo cumbrero

Historias del cerro
El cerro se encuentra en la Quebrada de Vargas y debe su nombre a las caprichosas formas creadas por la erosión del viento sobre las areniscas de sedimentos marinos que asemejan a monjes penitentes con sus capuchas.
Esta montaña fue elegida por los Incas, que construyeron en su cumbre un sitio ceremonial, vinculado a la momia encontrada en el espolón suroeste del Aconcagua. Con buen clima y desde su cumbre, es posible observar el imponente Cerro de 6.962 msnm, además de todas las montañas circundantes.

Traslado desde Mendoza, y aclimatación
El grupo se reunió en un hostel durante las horas de la mañana y luego, junto al guía de la empresa “Acampartrek,” emprendimos el traslado desde la ciudad de Mendoza a la zona de alta montaña. El tiempo de viaje duró unas 3 horas. Luego de recorrer la ruta 7, llegamos a Los Penitentes que se encuentra a 2.600 msnm al pie del centro de esquí, del cerro homónimo y del Cruz de Caña. Allí nos detuvimos y pasamos la noche en el Refugio de Montaña “Cruz de Caña”, donde continuamos con nuestra aclimatación.
La Quebrada de Vargas se abre en la margen derecha del río Cuevas, entre el centro de esquí Los Penitentes y la localidad de Puente del Inca. Se puede acceder a ella desde estos dos lugares ubicados sobre la Ruta Nacional Nº 7 a 172 kilómetros de la ciudad de Mendoza.

Aproximación al campamento base
Aproximación al campamento base

Inicio del trekking
Después del desayuno y junto a mis compañeros: Mamuno, Marcelo y Sebastián, nos trasladamos en vehículo hasta el ingreso de la Quebrada de Vargas para comenzar al trekking al campamento base, que se encontraba a 3.200 msnm.
Vale señalar, que la aproximación al mismo no tiene mayores dificultades y el ascenso a la cima puede hacerse aún si uno cuenta con pocos días. En tres días es lo usual o en dos, con un mayor esfuerzo y rapidez. Se accede al sendero a unos pocos kilómetros un poco más arriba del centro de esquí invernal cerca de una estación abandonada del tren que circulaba junto a la ruta, donde hay un precario puente colgante sobre el río Cuevas, donde se da inicio a la senda. El cruce de puente debe realizarse de a uno por vez.
Así, partiendo de 2.650 msnm nos fuimos adentrando en la Quebrada de Vargas, siguiendo siempre en dirección norte-sur junto al curso del arroyo Vargas. El uso de bastones facilitó la tarea con la mochila.
Al inicio, debimos superar una cuesta empinada y luego la pendiente de la senda se hizo más suave. Durante el recorrido por la quebrada, de paisaje agreste, observamos adelante e izquierda la pared noroeste del cerro Penitentes cada vez más cerca. Luego de dos horas llegamos a una amplia pampa verde, lugar indicado para descansar un poco y reponer energías. El sendero continuó por esta gran explanada siguiendo el curso del agua.
Más adelante, la quebrada se estrechó nuevamente y la huella se acercó y se alejó del curso de agua, hasta poder pasar un alambrado precario.

Cruce del arroyo Vargas
Cruce del arroyo Vargas

“Confieso que el tiempo en la montaña me hizo más feliz, y por momentos, anhelo prolongar esas vivencias”

Llegamos al campamento base
Después de unas horas de caminata sin pendientes abruptas, llegamos al lugar de acampe donde se observó el refugio de Grajales (construido por uno de sus arrieros), levantado varios años atrás. El refugio era una construcción muy pequeña de bloques de concreto en el que podían entrar unas dos o tres personas
Elegimos un lugar, dejamos nuestras mochilas y comenzamos con el armado de carpas. Luego, nos reunimos para compartir una merienda antes de la cena. Dormir en este sitio no sólo nos sirvió para un buen descanso previo a la ascensión al cerro, sino también muy especialmente para obtener la aclimatación necesaria de nuestro organismo.
La Quebrada de Vargas puede ser un interesante destino para recorrer y conocer si se cuenta con más días en el lugar, donde es posible seguir caminando adentrándose en ella, por un sendero que conduce a una bifurcación y siguiendo el curso natural de la quebrada se llega al Portezuelo Cerrata, a unos 3.700 msnm, camino obligado al valle del Río Blanco superior y los Portezuelos Alto y Bajo del Plomo. Hacia la derecha (oeste) se abre el brazo Laguna Seca. Este sí es un típico valle glaciar que, aunque termina cerrado por el mismo macizo de Los Gemelos, no permite el ascenso directo de estos cerros.
Luego de la cena, sólo restaba alzar la mirada y ver el cielo nocturno que se mostraba en todo su esplendor.

Cruce del puente de inicio del sendero
Cruce del puente de inicio del sendero

Intento a la cumbre
Nos levantamos relativamente temprano, ya que nos esperaba un día largo e intenso de intento a lo más alto del cerro.
El trekking del día anterior hasta el campamento base, nos había dejado detrás (al sur) de la montaña, que desde donde estábamos, mostraba una cara más accesible hacia la cumbre. Era necesario que llevemos suficiente cantidad de agua para casi todo el día, ya que no había cursos de agua durante el ascenso, así como también algo para comer y abrigo, porque cerca de cumbre, el viento de la cordillera se hacía presente.
Paso a paso, dejamos el campamento y nos alejamos del arroyo subiendo por una ladera de piedra y tierra, ganando altura. En un determinado momento, vimos en el horizonte el cerro Aconcagua, con su imponente cara sur y su cumbre frecuentemente escondida entre nubes.
El sendero se hacía largo, y por momentos debimos detenernos a recuperar el aliento mientras observábamos el paisaje.
Era una sensación difícil de expresar, pero poco a poco la intimidad de los cerros iba metiéndose en nuestras vidas. La aspereza de las rocas, la nieve, la marcha y el viento nos iba diciendo que era momento de ver hacia adentro, en nuestras emociones, sentimientos y desde nuestra propia vulnerabilidad.
Durante el ascenso pudimos ver un cerro, con un gran abanico cóncavo y un glaciar colgante llamado Gemelos. Bastante poco frecuentado, debe su nombre a las dos cumbres iguales.
Seguimos hacia arriba y con frecuencia íbamos callados, pero ese silencio era un decir. No era la “nada”, sino que era un “algo” difícil de descifrar. A veces, era un desierto y significaba desinterés, pero otras, sólo referenciaba el lugar donde el espíritu tomaba fuerzas para volver al ruedo, a fin de dar lo que se tuviera para ofrecer en el complejo mundo de las relaciones en grupo.
Al alcanzar el filo de la cumbre, pudimos observar el nevado Tolosa, el Cerro Plomo al oeste y cimas de Chile como el Juncal. Más al sur, los picos Bonito y Santi, el Tupungato y el Negro Pabellón.
A las cuatro horas del inicio, tocamos la cumbre y nos dimos un abrazo como gesto de una meta alcanzada.
A vece,s llegar a una cumbre es como estar parado frente a una verdad revelada. Y no se trata de una experiencia fuera de lo común, sino de algo simple, sencillo.
No era mi primera visita al cerro, pero noté que cuando mis amigos sentían asombro, yo volví a sentirlo como la primera vez.
La cumbre y toda el área circundante, era bastante amplia y relativamente llana, lo que permitía caminar por los alrededores y tener una amplia vista del paisaje. Pudimos observar entre otros, nuestro punto de partida del día anterior: la RN n° 7, las vías del ferrocarril, la villa Los Penitentes, y los cerros Banderita y Cruz de Caña.
Descenso y regreso a Mendoza
De allí sólo quedaba descender entre rocas sueltas y filosas que castigan nuestro calzado, con precaución para evitar lesiones. En algunos tramos los acarreos posibilitaban un descenso más rápido de entre dos o tres horas. Luego, aparecía la vegetación, una pendiente más suave, nuestro campamento, el arroyo y el descanso. Al día siguiente, desarmamos la carpa y emprendimos el regreso al refugio Cruz de Caña, y luego a Mendoza.
Nunca me había sentido como un maestro en las montañas, sino más bien, como un alumno que se iba haciendo más antiguo con cada visita a ellas. He notado que muchas de las salidas a los cerros cambiaron mi percepción del mundo cotidiano, algo que podría llama “efecto montaña”; me volvieron más apacible, más consciente del momento presente, más autosuficiente, más dispuesto a tomar desafíos y menos dispuesto a vivir con prisas. Confieso que el tiempo en la montaña me hizo más feliz, y por momentos, anhelo prolongar esas vivencias.

Cumbre del Cerro Penitentes 4350 msnm
Cumbre del Cerro Penitentes 4350 msnm

Montañismo

JULIAN WEICH SUMMIT ACONCAGUA

agosto 16, 2018 — by Andar Extremo0

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El 3 de marzo a las 19:15, Julián Weich y tres personas más: los guías Ulises Corvalán, Guillermo Fuentes y el rugbier Ezequiel Baraja, hicieron cumbre en Aconcagua, llegaron a los 6960 msnm, dentro de la expedición Summit 2018. En una charla con el conductor, nos relató cómo fue su experiencia. Nota de la revista Andar Extremo n° 50

Entrevista a Julian Weich por Andar Extremo, fotos Summit Aconcagua

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Cómo te iniciás en el deporte aventura?
Arranqué de chiquito, haciendo rugby. Luego hice buceo a los 14, yudo como 7 años, luego de grande, capoeira. Siempre me gustaron los deportes. Aprendí a esquiar y empecé con las carreras en el año 2000, cuando Sebastián Tagle me invitó a correr una Eco Peugeot. Me entrenó él mismo para ir a esta carrera en Cataratas, y fueron dos días de competencia. Así le empecé a tomar el gustito a todo lo que sean maratones y carreras de aventura. Más tarde, en el año 2008, me plantean hacer una expedición al Cerro Aconcagua para un programa de televisión. Yo había hecho el Cruce de los Andes, y surgió la propuesta para un documental. Se armó un equipo de 5 participantes que eran elegidos por algún motivo, y en el 2008 me faltaron 300 metros para llegar a la cumbre. Luego de muchos años, surgió esta posibilidad de hacerlo en beneficio de la Fundación Baccigalupo.

Habías hecho algo del 2008 hasta ahora?
No aventura, pero siempre algún deporte hice. En 2012, atravesé a caballo los Andes por donde cruzó San Martín. Cada vez que me tocó prepararme para la montaña, siempre lo hice con un plan de entrenamiento. A cada objetivo importante que se me presentó, ya sea una carrera, el cruce de los Andes, o lo que sea, siempre hubo un entrenamiento responsable.

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Quién fue la cabeza pensante de esta expedición?
La idea fue de Matías Gutiérrez Moyano que, al principio, tenía fundamentado promocionar el deporte como idea principal para que los chicos no sean tan sedentarios. Quería promover la vida sana. Nos acoplamos pensando en hacerlo a beneficio, y así fue como elegimos la fundación Baccigalupo, que promueve el deporte para los chicos con discapacidad. Empezamos a formar un grupo que incluyera deportistas y personas con discapacidades, y esto dio muy buenos resultados ya que juntamos 1.300.000 pesos. Finalmente, el grupo lo armó Matías que no pudo viajar porque se fracturó el tobillo, 15 días antes de la escalada, y vinieron: Fabricio Oberto, Paula Pareto, Silvio Velo (integrante de los murciélagos), Peter Czanyo, Elisa Forti, entre otros. El equipo que se armó fue muy bueno y quedamos ligado efectivamente.

Lo hacés por un fin social o te gusta la montaña?
Me encanta la vida sana, el campamento, la naturaleza… cuando lo hago a beneficio de otro, me cierra más hacerlo. Si hay un componente social, le veo más sentido. A mí me gusta hacerlo con un sentido social y no hacerlo porque me gusta ir al Aconcagua. Pero paradójicamente, cuando estás en la montaña no podés pensar en otra cosa más que en vos. Tenés que estar bien, tenes que agotar todos los recursos para mantenerte vivo, sano, y estar fuerte para continuar todos los días.

Cómo fue el itinerario?
Salimos de Penitentes, hicimos el primer campamento en Confluencia, Plaza de Mulas, un cerro que se llama Bonete, que tiene unos 5000 metros. Después Piedras Conway, que está a unos 4750 msnm, luego Plaza Canadá, porteamos y volvimos. El último campamento que hicimos fue Cólera, y a las 4 de la mañana salimos para la cumbre. Nos llevó como 15 días.

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Cómo fue el ataque a la cumbre?
Despertamos a las 4 de la mañana y a las 5 estábamos saliendo el torero, la nutricionista, Ezequiel Baraja “el espartano”, y yo, más cuatro guías. A las dos horas, el torero y la nutricionista abandonaron porque sólo le quedaban energías para bajar. Con Ezequiel veníamos no muy bien, pero pudimos seguir. En un momento él se descompuso, pero con la ayuda de los guías continuó. Al final hicimos cumbre nosotros y los dos guías Guillermo Fuentes y Ulises Corvalán. A las 19 h estábamos pisando la cumbre. Lo más loco, fue que me agarró ataxia a 300 metros de la cumbre, en el mismo lugar que la vez anterior. No fue tan grave, tenía un poco más de resto. Cuando perdía el equilibrio y me iba hacia un lado, pegaban un tirón de la cuerda, me acomodaba, y continuábamos. Llegué atado.

Qué sentiste en la cumbre?
La ataxia me hacía estar como borracho, no tenía mucha adrenalina. Estaba cansado y lo único que pensaba mi cabeza era cómo estar bien. Nadie me podía ayudar. El desafío ahí era poder estar parado y saber que después tenía que bajar. No salté de alegría, no abracé la cruz… lo único que tenía en la cabeza era bajar. Bajamos atados y fue lo más duro de todo porque tardamos 5 horas en llegar a Plaza de Mulas, de noche, con linternas en la frente y luna llena. Finalmente llegamos a las 12 de la noche al campamento totalmente destruidos y me tiré a dormir porque estaba sumamente agotado. Al otro día, más tranquilo, caminamos 28 kilómetros hasta Penitentes haciendo cálculos estimativos: uno camina como 112 kilómetros, haciendo los porteros y las cimas de prueba.

Qué te decía tu familia?
En el 2008 había tenido una mala experiencia, porque los sistemas de comunicación no eran tan buenos, y en el transcurso de la expedición no sabía nada mi mujer. Pero en este 2018 fue muy importante la empresa que nos llevó, en este caso fue Grajales, sumamente responsable, que continuamente brindaba su apoyo. Los servicios son excelentes, por ejemplo, hasta en Plaza de Mulas tuvimos estufa adentro de la carpa y wifi, e íbamos mandando a la familias los pormenores de la expedición. Es más, mi mujer tiene el audio del momento de cumbre.

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Cómo ves a las nuevas generaciones en cuanto a deportes y movimiento?
Me preocupa el sedentarismo. Mis hijos y los hijos ajenos, los jóvenes y los niños, están mucho tiempo expuestos a las pantallas y se perdió la cultura de subir al árbol, andar en bicicleta, en skate. No digo que no esté buena la tecnología, pero hay que mecharla con deporte. Nosotros cuando hicimos Aconcagua, uno de los fundamentos era promocionar el deporte, y en esa expedición, me crucé con un montón de personas que eligieron ser montañista porque habían visto el programa de expedición del 2008.

Por qué crees que creció tanto el deporte aventura?
Yo creo que creció por la necesidad de la gente, porque quiere estar bien. No alcanza conectar la televisión, el teléfono o la computadora, ahí tenés un entretenimiento provisorio y no te da felicidad. Hacer deporte en la naturaleza o correr una carrera, genera endorfinas, cosa que los medios electrónicos no generan.

Agradecimientos
Quiero agradecer a la empresa Grajales porque trabaja muy bien, con mucha dedicación y profesionalidad. Para hacer Aconcagua es importante conseguir un buen guía, una buena empresa, no escatimar en gastos. Más allá de llegar o no a la cumbre, la idea es no pasarla mal, ir tranquilo.

TOMA CONCIENCIA
Hace 4 años decidimos, con mi mujer y un grupo de amigos, juntar dinero para organizaciones no gubernamentales, sin la necesidad de hacer un evento. Creamos un agua llamada “Conciencia”, y el lema es “tomá conciencia”. Ahora la volvimos a lanzar, y estamos ayudando a 4 ONG: Techo, Ruta 40, Hospital de niños y Fundación Huésped.
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Montañismo

Matías Sergo, REY DEL ACONCAGUA

agosto 1, 2018 — by Andar Extremo1

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Matías Sergo tiene sólo 28 años y es de Maipú, Mendoza. El 25 de enero de este año, batió el récord 360° en el Aconcagua que hasta ese momento lo tenía el ecuatoriano Nicolás Miranda, bajándole 56 minutos a la marca anterior. Ésta no fue su única hazaña, ya que realizó 10 ascensos al Aconcagua en la temporada, y la mejor marca de “Argentina, cumbre, Argentina”, en 6 horas 33 minutos. Revista Andar Extremo n° 50

por Marcos Ferrer fotos Matías Sergo

Récord de ascensión 360° en 27 Horas 2 minutos 58 Segundos

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Cómo te iniciás en el mundo de la montaña?
Arranqué a los 12 años, gracias a un guía que se llama Andy Jons, amigo de mi papá. Empecé a hacer salidas a montañas bajas y me gustó tanto que me atreví a salir por mi cuenta. Luego, estuve en la escuela del CAM (Club Andino de Mendoza) y conocí a Popys y a Horacio Cuñetis, que fueron muy importantes para poder estar en Aconcagua. Incluso Horacio me recomendó a la empresa Inca para que entre de porteador al Aconcagua. Había estado dos años para hacerlo por mi cuenta y, luego de conocerlos y entrenar todo ese tiempo, lo hice. En realidad, yo venía abocado a mi trabajo de profesor de Educación Física y entrenador. El primer año fue increíble, pero como trabajaba, la primera vez que portee en la temporada 2011-2012 se hizo muy duro. Fue tan difícil que llegué a pensar que no era lo mío. Quería desistir, pero al llegar abajo me tranquilicé. Hoy, luego de 7 temporadas, me encanta, lo disfruto un montón. A partir de la mitad de esa primera etapa, me había adaptado muy bien a la altura y tenía buena velocidad, así que terminó siendo un excelente inicio. Desde allí no paré más, y año tras año fui experimentando diferentes entrenamientos así lograba estar de la mejor forma para poder conseguir algo en la montaña.

Habías pensado alguna vez en lograr un récord en la montaña o fue algo que se fue logrando de a poco, y por amor al deporte?
Fue resultado de esa primera temporada que me sentí tan bien, en ese momento pasó por la cabeza el récord. Se lo comenté a un compañero y el año pasado, luego de años de porteo, me decidí a intentarlo. El 360°, sobre todo, y el “Argentina, cumbre, Argentina”, que si bien hice 8,30 horas, no era un muy buen tiempo. En 2017 me dije: si voy a hacer récords que no sea uno, que sean tres.

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Cómo hiciste las 10 cumbres de esta temporada 1017/2018?
Las 10 cumbres las hice: una en diciembre y 9 entre enero, febrero y marzo. Cuatro en enero, cuatro en febrero y una en marzo.

Cómo te entrenás?
Tengo tres patas principales de entrenamiento aparte de la montaña: ando mucho en bici, hago gimnasio y corro a pie. Creo que hay músculos fundamentales que entrenar para las cuestas.

Matías rompiste la supremacía ecuatoriana de récords en el Aconcagua…
Sí, tal cual… Acá en Mendoza hay grandes deportistas que trabajan en la montaña, no sólo residentes, sino de otros lugares también. Lo ven más como un hobby que como un deporte en sí. Igualmente vi mucha gente motivada luego de mi récord, con ganas de entrenar y hacer cosas interesantes en Aconcagua y en otras montañas. Pero la verdad, es que estoy más que contento de que la marca esté acá. Batir un récord no tiene dimensión.

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“Batir un récord no tiene dimensión de alegría”

Tuviste varios intentos para llegar al 360° o fue uno solo?
Fue un solo intento pero tuve problemas al entrar al parque por el permiso, porque es uno especial. Sí había probado los tiempos en diferentes tramos, en otras oportunidades. Una de las cumbres que había hecho fue Horcones, y luego volví a subir antes de hacer el récord para fijarme unos tramo y chequear parte de la ruta. Allí terminé de cerrar, saqué cuentas, y los tiempos me daban. Decidí correr un poco los días, porque había mucho viento y el clima se ponía pesado. Tenía que subir el 21 y 22 de enero, y lo corrí al 24. Hice cumbre entre el 25 y el 26, a las 0:08 hs

Cómo fue el recorrido?
Salí de Penitentes, hice un tramo de ruta hasta Punta de Vacas e ingresé al parque por allí. Luego Leñas, Piedra, Plaza Argentina y Cumbre, en unas 17 h y media. Mulas, Horcones y Penitentes, en 10 h. Tuve un inconveniente cuando subí. Corrí hasta Leñas, el primer campamento después de Punta de Vacas, y me empezó a doler mucho atrás de la rodilla. En realidad creo que el dolor fue en el tendón semi membranoso, atrás de los posteriores. Eso me impidió seguir corriendo. Me molestó, me daba impotencia y bronca no poder correr en tramos corribles, y me limitó a pensar sólo en hacerlo, no en bajar el tiempo. En mi trabajo yo me muevo de los 4200 msnm a los 6000, y en estos tramos venía tardando una hora más de lo normal en cada etapa, y sumado me daba como unas 3 horas de más. A partir de ahí no quise mirar el reloj. Recién en la cumbre lo vi, y ahí me di cuenta que tenía chances para lograr el récord. Todo dependía de cómo anduviera la rodilla en la bajada. A los 20 metros de la cumbre, encontré a una guía que me dio un analgésico y, cuando llegó el gran acarreo y empecé a bajar, como era una superficie más blanda, se me empezó a ir el dolor. Me mentalicé que podía, y bajé lo más rápido que pude a Mulas, en unas dos horas, y de allí, 8 h para lograrlo.

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Cómo fue llegar a Penitentes?
Estaban: mi madre, mi hermana y mi pareja, y algunos compañeros que me ayudaron. Verdaderamente siempre tuve en la cabeza lograrlo. Estaba contento por un lado y a la vez embroncado por la pierna, porque estaba seguro que lo podía hacer en menor tiempo. Luego, empecé a disfrutar.

Cuál fue la logística con la indumentaria?
Fui de Penitentes a los campamentos base, o sea en Plaza Argentina, en zapatillas. Usé unas Asics muy tranquilas. En el caso de la indumentaria, fui con las cosas que tenía. Nadie me sponsoreó, y quería demostrar que lo podía hacer a pulmón. Desde Penitentes salí con las zapas y un chaleco de hidratación que llevaba 3 litros de líquido. Lo acompañé con semillas y barras de cereales hasta Plaza Argentina. Allí me quedé 45 minutos. En ese lugar había dejado una mochila de 30 litros donde estaban: las botas simples, los crampones, el pantalón de trekking raptor. Me cambié. Desde base a base no tenía asistencia, así que tenía que portear todo hasta los campamentos de altura. Renové el agua y la comida, llevando todo en la mochila. Desde Plaza de Mulas volví a ponerme las zapas, me saqué el abrigo, y volví al chaleco de hidratación. Para iluminarme, utilicé una Petzl que me prestaron, al igual que el chaleco.

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“Siempre creí que había deportistas locales que tenían la oportunidad de hacer estas cosas”

Tenés pensado algo para el futuro?
Voy a seguir entrenando. Creo que voy a hacer más actividades en la montaña. Me gustaría empezar a trabajar con triatletas o en ciclismo.

Conociste a alguno de los que batían récords en el Aconcagua, mientras porteabas?
A Nico Miranda, a Kilian…Cuando lo conocí a Jornet me desmotivé (risas). Yo quería hacer Horcones, Cumbre, Horcones, el que hizo récord él, y después se lo sacó Carl. Creo que el tiempo estaba en 17 h. Yo pensaba que lo podía hacer, y cuando lo hizo Kilian dije: -chau, ya no puedo!!! Admiro su preparación. Yo trabajo mucho y se me dificulta poder vivir para el entrenamiento. Siempre creí que hay deportistas locales que tienen la oportunidad de hacer estas cosas, y siempre vienen de afuera para intentarlo. Por ejemplo el record 360°, ninguna mujer lo había hecho, y vino Sanny una chica alemana. Hiciera el tiempo que hiciera, hacía récord. Acá hay chicas muy fuertes que lo pueden hacer, pero ella fue la primera y creo que lo hizo en 47 hs.

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Si te digo Mariano Galván, que me decís?
Mariano era un tipo fuera de serie, un animal… deportivamente descomunal. Muy pero muy fuerte, muy abocado a lo que hacía, pero tenía sus locuras. Él era el todo poderoso y se le escapaba respetar algunas cosas esenciales. No creo que no haya pensado en el peligro que conllevaba realizar montañas importantísimas, pero le faltaba un poco de humildad a la hora de tomar ciertas decisiones en la montaña. Creo que podía hacer lo que quisiera, si respetaba algunas cosas. Lamento mucho su pérdida… estaba para cosas muy grandes. La sucesión de logros hizo que le pierda un poco el respeto a la montaña, creyendo que él todo lo podía. A pesar de que tenía las condiciones, la montaña a veces te avisa…cuando no se puede no se puede. Mariano pasaba los límites y eso le pasó factura. Sin lugar a dudas, un gran deportista.

Te ves haciendo ochomiles?
Puede ser en un futuro, me encantaría, pero todavía no estoy preparado. Ahora deseo hacer cosas más deportivas. Lo veo lejos.

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Agradecimientos
A Norma Escudero, mi pareja, que estuvo incondicionalmente en cada una de las cumbres. A mi familia, a Iker que trabaja en Lanco, José Casas, Osvaldo Caravajal, Andrea González y Juan Alonso alias “el Topo”

Récords Aconcagua
2018 Sunny Stroeer (Alemania)
360° 47 horas y 30 minutos
2018 Matías Sergo (Argentina)
360° 27 horas y 2 minutos
2018 Daniela Sandoval (Ecuador)
20 horas 17 minutos Horcones Cumbre Horcones de Mulas a cumbre con la bajada a Mulas 14 hs 53 min)
2017 Nicolás Miranda (Ecuador)
360° 27 horas y 58 minutos
2016 Fernanda Maciel (Brasil)
22 horas 52 minutos Horcones Cumbre Horcones
2015 Karl Egloff (Ecuador)
11 horas 52 minutos Horcones Cumbre Horcones
2014 Kilian Jornet (España)
12 horas 49 minutos Horcones Cumbre Horcones
2011 Charly Galosi (Récord Argentino)
17 horas 00 minutos Horcones Cumbre Horcones
2010 Willie Venegas (Argentina)
360° en 32 horas 26 minutos
2007 Jorge Egocheaga (España)
13 horas 48 minutos Horcones Cumbre Horcones
2006 Jaime R. Quiroz (Perú)
14 horas 59 minutos Horcones Cumbre Horcones
2006 Holmes Pantoja Bayona (Perú)
20 horas 35 minutos Horcones Cumbre Horcones
2002 Maria Mackern (Argentina)
17 horas 30 minutos desde ruta 7 a la Cumbre
2000 Willie Benegas (Argentina)
23 horas Horcones Cumbre Horcones
2000 Jorge Egocheaga (España)
3 horas 42 minutos desde Plaza de Mulas hasta la cumbre (con la bajada a Mulas 4 horas 45 minutos)
2000 Bruno Bronod , Fabio Meraldi y Jean Pellisier (Italia) 3 horas 40 minutos desde Plaza de Mulas hasta la cumbre (con la bajada a Mulas 4 horas 52 minutos)
1997 Jurgen Straub (Francia)
12 horas 30 minutos Pared Sur a Cumbre
1995 Thierry Spichiger (Suiza) 26 horas Pared Sur a Cumbre
1992 Dos militares Franceses
4 horas 36 minutos desde Plaza de Mulas hasta la cumbre (con la bajada a Mulas 5 horas 57 minutos)
1991 Thomas Bubendorfer (Alemán)
16 horas 30 minutos Pared Sur a Cumbre (cuerdas)
1990 Daniel Alessio (Argentina)
6 horas 7 minutos Plaza de Mulas hasta la cumbre
1989 Marty Schmid (EEUU)
6 horas 13 minutos Plaza de Mulas hasta la cumbre
1989 Michel Dacher (Alemán)
6 horas 15 minutos Plaza de Mulas hasta la cumbre
1987 Lito Sánchez (Argentina)
6 horas 32 minutos Plaza de Mulas hasta la cumbre
1987 Alejandro Randis (Argentina)
8 Horas 7 minutos Plaza de Mulas hasta la cumbre

 

Face: Carlos Matías Sergo Pesoa

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Montañismo

Elbrus, La montaña más alta de Europa

junio 6, 2018 — by Andar Extremo0

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En agosto del año pasado, junto a mi gran amigo Oscar Ancieta, nos dimos el gusto de ascender el monte Elbrus de una manera muy poco habitual: sin apoyo ruso y caminando desde Villa Cheget, distante a 6 kilómetros de la base de la misma montaña. Nota en revista Andar Extremo n° 49

por Sergio Vahnovan, texto y fotos

Superando en collado para comenzar a subir la cumbre este
Superando en collado para comenzar a subir la cumbre este

Elbrus es la montaña más alta de Europa con 5642msnm y es conocida fundamentalmente porque integra el selecto grupo “Seven Summit”. Si bien es bastante visitada porque no tiene grande exigencias técnicas en su ruta normal, muy poca gente intenta ascenderla íntegramente sin utilizar ningún medio de elevación.
En diciembre de 2016, después de varios años, nos reencontramos con Oscar, y entre posibles ideas de viajes mencionamos el Elbrus, pero no fue hasta junio de 2017 en que definimos viajar a Rusia e intentarlo con un estilo un poco más montañero que el que se acostumbra.

Comodoro en el Elbrus 4 1
Comodoro en el Elbrus 4 1

Nos unimos en Ezeiza, ya que él venía desde Mendoza y yo desde Comodoro Rivadavia, y en ese momento comenzó el periplo de vuelos y esperas entre los aeropuertos Charles de Gaulle, Sheremetyevo y finalmente en Mineralnye Vody, donde arribamos a las 3:30 hr de la mañana, después de casi 30 horas de viaje desde Buenos Aires. Tomamos un taxi hasta la villa Cheget, cercana de la montaña. Luego de aproximadamente 4 horas de recorrido llegamos al pueblo donde nos instalamos en un hotel y, sin perder tiempo ni relajarnos para no quedarnos dormidos, salimos en busca de los elementos que nos faltaban para comenzar el ascenso (combustible, azúcar y pan). Entre un corto recorrido por el lugar y la preparación de nuestras mochilas, el día pasó volando.

En la estación del teleférico Azau en 2300 msnm
En la estación del teleférico Azau en 2300 msnm

Con pocas horas de descanso y habiendo revisado el pronóstico, a las 6 de la mañana comenzamos a caminar desde Cheget hacia la montaña, con el objetivo de instalar nuestra carpa cerca de los 4000msnm. Como en el trayecto hacia Azau (la villa que se encuentra en la base del Elbrus), caminamos sobre la cinta asfáltica, un par de vehículos pararon ofreciéndonos acercarnos pero desistimos a dichas ofertas. Una vez que llegamos, comenzamos a desplazarnos por senderos de piedras sueltas y a medida que transcurría el tiempo íbamos superando las distintas estaciones de teleféricos y aerosillas.
En aproximadamente 3900msnm., nos adentramos en el glaciar y avanzamos hasta unos montículos rocosos que sobresalían en 4100msnm. Armamos nuestro campamento y ese día no quedó más que hidratarse, comer e intentar descansar, dado que el largo ascenso de 2200 metros de desnivel cargados, el cambio de horario y el viaje desde Argentina comenzaban a sentirse en el cuerpo.

Descendiendo 1
Descendiendo 1

Basados en el informe meteorológico, los siguientes 2 días correspondían a descanso, por lo que aprovechamos para pasear un poco y conocer algunos vecinos de campamento.
En las primeras horas del día 9 de agosto, el ruido de las máquinas de nieve que subían cargadas con gente, nos obligó a adelantar el horario de la salida a la cumbre. En el ascenso hasta los 4900 msnm. otras snowcats nos superaron. A partir de esa altitud, tuvimos que regular el ritmo porque los grupos que nos precedían impedían que los superáramos. Cuando atravesamos el collado que unía las dos cumbres de la montaña, pudimos sentir los primeros rayos del sol y apaciguar la sensación de frío que en la oscuridad nos había acompañado permanentemente.
Después llegó el tramo donde se encontraban instaladas unas cuerdas fijas y una planicie con muy suave pendiente que llevaba a la cumbre. Finalmente ahí estábamos, en lo más alto de Europa en un día casi ideal por la visibilidad que nos permitía contemplar el paisaje europeo hacia un lado, y el asiático para el otro. Hubo abrazos, felicitaciones y fotos hasta que decidimos emprender la bajada.

Desarmando el campamento para empezar a descender
Desarmando el campamento para empezar a descender

El descenso hasta la carpa fue muy relajado y con buena temperatura ambiente, aunque a partir de los 4800msnm la consistencia de la nieve comenzó a complicar un poco la marcha debido a que nos hundíamos y patinábamos.
Al día siguiente fuimos hasta la villa Cheget utilizando el mismo camino que cuando subimos. Esa bajada la realizamos con mucha precaución debido a la facilidad de resbalarse por las piedras sueltas, y el peso que llevábamos en las espaldas. La gente desde los teleféricos nos miraba y saludaba como si fuéramos superestrellas.

Avanzando sobre el glaciar-en 4000 msnm
Avanzando sobre el glaciar-en 4000 msnm

Los días en espera de regreso a casa, los pasamos entre recorridos por la zona del Elbrus y unas pocas horas en Moscú donde nos dimos la satisfacción de visitar la Plaza Roja, el Kremblin y la catedral de San Basilio.
Debo decir que todo fue muy gratificante. Compartir el viaje con Oscar, la interacción con la gente local que ayudó a encontrar soluciones a los inconvenientes que iban surgiendo, el saber que la investigación previa sobre los posibles caminos de ascenso y lugares donde instalar nuestra carpa fue fundamental y correcta, la preparación previa y el esfuerzo puesto, convirtieron a esta expedición en una historia digna de recordar.

En la cumbre del Elbrus
En la cumbre del Elbrus

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Montañismo

RÉCORD FEMENINO EN EL ACONCAGUA, DANIELA SANDOVAL

enero 31, 2018 — by Andar Extremo0

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La ecuatoriana de tan solo 26 años marcó un tiempo increíble de 20 horas y 17 minutos, casi dos horas menos que el récord anterior de brasileña Fernanda Maciel. Esta nueva marca se suma a la supremacía ecuatoriana en récords en el techo de América. Recién bajada de la montaña una entrevista exclusiva de Andar Extremo.

por Marcos ferrer

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Desde Andar Extremo siempre seguimos a sus coterráneos Karl Egloff (récord de ascenso en velocidad por la ruta normal) y Nicolás Miranda, récord de ascenso en velocidad por la por la 360), con el récord de ayer su nombre pasará a la historia del montañismo, recién bajada del cerro y feliz por su logro nos dio una entrevista.

Cómo surgió la posibilidad de hacer un récord en el Aconcagua?
Yo fui siempre muy seguidora de Nicolás Miranda y de Karl Egloff, siempre fui corredora de carreras de aventura y en un ascenso en Ecuador al volcán Cayambe fue Nico que me vio y me entusiasmo. Luego fue en el Chimborazo, que íbamos en una cordada a 5000 metros, me solté empecé a correr y me tiro la idea de venir al Aconcagua. Y si Nico Miranda te dice que tenés las condiciones y que estas para intentarlo. Me ilusione mucho.

Cómo se fue gestando el récord?
A partir de allí, entrene duro para esto. Imagináte que yo vivo en Quito, rodeada de montañas, así que hace dos años nace el sueño del Aconcagua.
Ni bien llegue a este gigante la aclimatación fue caminar los 25 km de Horcones a Plaza de Mulas, dormimos en Mulas y de allí quisimos tirar cumbre y a 300 metros un temporal nos hizo descender.
Bajamos e intentamos hacer el récord a los dos días esto fue el domingo y nuevamente los vientos eran tan fuertes, soplaban a unos 100 km/h, que no nos dejaban avanzar casi en el mismo lugar a unos 300 metros de la cumbre en una travesía tuvimos que desistir y bajar.
Pero creo que todo esto nos dio un poco de conexión y me hizo tener en claro donde tenía que poner la cabeza.

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Esperas bajarle tanto tiempo el récord de Fernanda Maciel?
Fernanda en 2016 realizó el trayecto en 22 horas y 52 minutos, tenía pensado ponerle como top, de 18 a 19 horas. Pero el Aconcagua es una montaña muy dura y las 20 hs 17 minutos estuvieron más que bien.

Cómo fue el récord?
Venia de casi hacerlo dos días antes, pero el lunes y el martes a la madrugada luego en un día espectacular y una noche con luna llena las condiciones eran óptimas.
Salí de Horcones a la una de la mañana con una Lycra, un buzo, dos pares de medias, zapatillas, la Petzl Nao y un litro de agua luego de 4 hs 16 minutos llegaba a Plaza de Mulas donde me esperaba Nico, allí me puse las botas, el pantalón de plumas, la campera, el gorro y los guantes, comí algo rápido y salimos para arriba.
De Plaza de Mulas a Cumbre casi unas 8 horas llegue a cima 13:35 minutos del Martes 30 de Enero, de la cumbre a Plaza de Mulas en unas 2 horas 50 minutos. Comí en Mulas una media hora estaba cansada y demoré unas 4 horas a Horcones llegando pasadas las 9 de la noche.

Qué sentís de este logro solo a horas de haberlo realizado?
En realidad este record fue lo más grande que hice en mi vida, me hizo descubrir nuevas sensaciones, yo era muy corredora y me hizo ver la montaña como andinista. Creo que este aprendizaje de vida increíble me va a hacer programar mis nuevos logros que seguramente van a ser en montañas también.

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Montañismo

MARIANO GALVÁN POR SIEMPRE

diciembre 4, 2017 — by Andar Extremo0

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LA GRAN CUMBRE DE TODAS LAS CUMBRES El más puro montañista, el hacedor de 7 ochomiles, el tipo simple que hizo historia, un homenaje al gran escalador argentino.

Por Carlos Eduardo González
fotos  Alejandra Melideo y Mariano Galván

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Mariano Galván y Alberto Zerain sufrieron un accidente el 24 de junio rumbo a la cima del Nagna Parbat, por la arista Mazeno, donde un alud mostraba en el dispositivo de rastreo un descenso de 200 metros. Desde ese día, y luego de diferentes avistajes del área en helicóptero y una patrulla de rescate mandada por los familiares de Mariano, aún no se tienen noticias de los montañistas. Aquí, un homenaje de Alpinismo On Line y la palabra de muchos seres que conocieron a este genio de las montañas.

Las voces se apagan sobre la montaña desnuda. Se apagan las luces, se enciende el silencio, al compás de un viento condescendiente. Un viento que baja, medita y se eleva entre aristas y espolones, entre grietas y pendientes. Un viento que transmite toda la fuerza y conocimiento de dos espíritus, a la esencia de la montaña.
Luego, un instante, un momento miserable donde caen las palabras, las risas, llantos y suspiros del momento anterior. Ese instante que dicta la montaña, donde ya no hay nada más que hacer, sólo someterse a su voluntad y ver cuáles son sus planes.
Esas dos siluetas que discurren entre sombras un poquito más abajo de la arista. Dos siluetas que desandan el camino hacia la gloria, la que está mucho más alta que la simple cumbre de una montaña. La gran cumbre de todas las cumbres.
Y a ambos lados, pared. Una pared fría y cómplice que no admite ningún tipo de reclamo más que sus propias exigencias, que no entiende de afectos y cordadas, de sueños ni de ideas extravagantes. Una pared que convierte un simple sendero a un objetivo, en un camino hacia la eternidad.

Ascenso al Manaslu
Ascenso al Manaslu

Mariano nació un 17 de marzo de 1980 en la ciudad de Trelew. Vivió toda su niñez y juventud en su ciudad, donde cursó sus estudios secundarios en la Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET N°1), recibiéndose de Técnico electro-mecánico. También fue técnico universitario en electro medicina de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en Olavarría. Todos estos conocimientos le dieron la posibilidad de desarrollar su trabajo y poder dedicar su esfuerzo en pos de su gran pasión: la montaña.
En este sentido, se convirtió en guía de Alta Montaña en la Escuela Provincial Valentín Ugarte de guías de trekking y de alta montaña de Mendoza, cuna de grandes montañistas argentinos. También realizó varios cursos como el de rescate en Zonas Agrestes en mayo de 2010, que lo convirtió en Rescatista líder, o el de Rescate en ambientes verticales, en 2009, y en zonas agrestes, primeros auxilios, RCP, buceo y vuelo en parapente.
Sus comienzos no fueron precisamente en la montaña. Entre 1998 y 2004 realizó diversas tareas relacionadas a la carrera que había estudiado en las provincias de Chubut y Santa Cruz efectuando diversas reparaciones e instalaciones eléctricas, de equipos médicos, computadoras y luminarias de altura, su primer vínculo con esta palabra que tanto y tanto guardaría relación por el resto de su vida.
Ya dentro de la actividad de montaña, entre 2005 y 2006 realizó trabajos de trekking con rapel, Canopy para Argentina Rafting en Potrerillos. En el verano de 2005/06, comenzó sus trabajos de porteador para Aconcagua Experience de Eduardo Soler y un año después se unió a Fernando Grajales en la misma tarea.

Ascenso al Broad Peak
Ascenso al Broad Peak

“Lo más importante son los principios que mueven tus pies

El invierno de 2007 lo sorprendió realizando tareas en el Ski Rentall del centro de Ski La Hoya. Esquel, y al verano siguiente trabajando como asistente de guía de montaña para la empresa Aymara. Fue recepcionista en las Leñas para el Hotel Acuario y realizó Transfer entre los hoteles, para Virgo. También fue porteador y asistente de guía de montaña para Aconcagua. Instructor de ski de niños de 3 a 11 años en el centro La Hoya, para la empresa Frontera Sur.
Llega la temporada 2009/10 y realizó guiadas, asistencia y porteos para ALESA. en Aconcagua. Para ese invierno, fue ayudante de pistero socorrista en el centro de ski Valdelen, en Rio Turbio, dictando además clases de ski a niños en el centro de ski La Hoya en Esquel. En verano, trabajó como guía de montaña y porteador para Aventuras Patagónicas y un año después nuevamente para Aymará, tras lo cual se trasladó a Alaska, para desempeñarse como Guia de Montaña. Desde entonces hasta este mismo año, trabajó para Aymará y Alpine Ascents International.
En abril de 2015 realizó el rescate del cuerpo del andinista indio Malli Mastan Babu, en el Nevado Tres Cruces.
Pero fue el Aconcagua la más querida. Era su montaña. El mismo nos dijo en una entrevista que tuvimos el año pasado: “Aconcagua es mi primer amor y la mejor escuela con la que he podido pensar”.Fueron veinticuatro cumbres. Diez por la normal, una por filo sureste, una de las más complejas. Dos por Glaciar de los Polacos desde el campo base Plaza Argentina. Una nueva ruta, Los Porters, compleja. El broche de oro: escalada en solitario de la Pared sur, convirtiéndose en el primer sudamericano en lograrlo en solitario y en 34 horas.

Ascenso al Broad Peak
Ascenso al Broad Peak

También tenemos El Plata, Vallecitos, Mirador, Pirámide, Ameghino por normal y sur (d+), Ibáñez, Cuerno, Rincón, Platita, Cerro Negro, Lomas amarillas, Canal de Thomy, Lanin, Yanapacha (Perú), Pissis, Chani, Denali y sus grandes logros de Himalaya: Island Peak, Lobuche, Everest, Lhotse, Gasherbrums (ambos), Broad Peak, Dhaulagiri, Manaslu e intentos al Cho Oyu y K2.
Y luego, la historia conocida en su relación con la montaña desnuda. Esa montaña tan bella, tan hermosa y atrapante que desvela al montañista, lo atrae, lo incita a caer en sus dominios. Un dominio extravagante que lo envuelve en un sopor muy particular hasta que te atrapa. Y una vez que esto sucede, te sometes inexorablemente a su voluntad.

Cuantas historias de conquista ha tejido a lo largo de los tiempos el Nanga Parbat.
Un lienzo de Rudolf Schlagintweit allá por 1854 dejó ver la existencia de la montaña, que para aquellos tiempos, ni se pensaba siquiera en ese nombre. Rudolf era oriundo de Munich, y llevó la existencia del Nanga Parbat a los ojos de Europa. Tres años después de esto, Rudolf moría asesinado en Kashgar, dando comienzo de esta forma a la maldición del Nanga Parbat.
No fue hasta 1895, en que el británico Albert Frederick Mummery se lanzó en busca de la montaña. En aquella oportunidad, logró llegar hasta los 7000 metros sobre la vertiente del Diamir. Eso fue lo último que hizo Mummery, ya que desapareció junto con dos sherpas, tras un alud.

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El Nanga Parbat es cierto, goza de una tradición nefasta al momento de su conquista. No es nada nuevo, estos dos casos, los primeros que enumeramos, forman parte de una larga lista de desavenencias en el ochomil más cruel, si se quiere. Pero bueno, ella no tiene la culpa, ella no invita a nadie, son los mismos aventureros los que son cautivados por ese “no sé sabe qué” atractivo que solo fluye en cada uno de nosotros con el simple hecho de mirarla. ¿Quién no se vio cautivado por su figura? No es nada nuevo eso.
Pero bien, muchas historias pasaron, muchos dejaron sus vidas en ella, hasta que un señor muy chiquitito, el 3 de Julio de 1953 a las 19.10 pisaba por primera vez su cumbre y dejaba boquiabierto a todo el mundo del montañismo de aquél entonces, que no era el de ahora, por supuesto. Su logro se fue fortaleciendo con los años. Tiempo de Hermann.
Y se siguieron tejiendo historias, de las buenas y de las no tanto, con predominio de estas últimas. Hasta fue escenario de un atentado hace tan sólo cuatro años, algo increíble para el mundo de la escalada.
Todo esto que acabamos de contar enaltece la epopeya de Mariano Galván y Alberto Zerain. Ellos tenían muy claro donde estaban yendo y mucho más aún en lo que se refiere a su peligrosidad. Y Mariano, en especial, tenía muy claro que la aclimatación constituía una pieza fundamental en todo esto y que era una montaña con mucho riesgo de avalancha.

Ascenso al Gasherbrum
Ascenso al Gasherbrum

“Un tipo simple y libre que desde su pasión hizo historia”

Palabras

Leo Ljungberg, Jujuy Andino Club de Montaña:
“En el 2016 pude compartir unas horas con Mariano, ya que dio una charla en Jujuy, en esas horas hablamos de la vida.. de cumplir sueños.. me contó anécdotas de la madre y de cómo lo esperaba su sobrina.. la verdad un gusto conocerlo así.. en la simpleza del ser humano.. para mí un ídolo..”

Jorge López, CAM Salta:
“Mariano visitó el CAM-Salta en dos ocasiones, la segunda en Junio 2016. De lo vivido en estas dos ocasiones nos queda el fresco recuerdo de un inquieto “de” y “en” la montaña, generando un estilo particular de ascenso, sintiéndose uno con la montaña de tal manera que “ella” no se diera cuenta que alguien la subía. Su personalidad llana, fresca, directa permitía conocer a un Mariano que, libres de ataduras y prejuicios había encontrado en esta actividad una particular manera de ser y de existir. Contagioso, dinámico, con su conversación permitía caminar -de alguna forma con él- por las montañas por donde había estado. En cierta forma, él traía la montaña y nos llevaba a la montaña. Gracias a esta forma comunicativa no sólo ilustraba sino que llevaba a quien lo escuchara. Por eso, el montañismo argentino pierde físicamente a un gran representante y referente. En alguna medida, quizás nos dejó la posta para continuar llevando la bandera argentina a las máximas alturas.”

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Mauricio Bernardo Bianchi, Andinautas y Club Andino San Luis:
“El milagro no ocurrió, tu cuerpo descansa en una lejana montaña pero tu espíritu sin dudas recorrerá muchísimas, tal como lo hiciste en esta vida terrena. Eso sí… seguirás marcando a quienes te conocimos y admiramos tu simpleza, honestidad, transparencia y humildad para compartir -vos que has sido un grande de esta actividad- con quienes simplemente nos apasiona y somos aficionados, la gran vocación por compartir, difundir y contar sobre tus andanzas sin creerte por eso que “eras más”… (algo que muchos que apenas subieron una loma o transitan siempre los mismos senderos deberían aprender). Vos fuiste grande y explicaste muchas veces que la montaña “es para todos”, cada uno en su medida y sus posibilidades, pero lejos de ser elitista (y eso que vos si integrabas una auténtica elite!) siempre tu mensaje fue que “todos disfruten” en la medida que puedan. Gracias Mariano no tanto por lo que hiciste en el montañismo sino porque no lo hiciste sólo para vos… tuviste la grandeza de compartirlo sin egoísmos, sin vedetismos y siempre con sonrisas, buena onda y mate de por medio, así de sencillo. Así pudimos conocerte los “Andinautas” y así te recordamos. Sin dudas el montañismo argentino te va a extrañar. Un abrazo de cumbre.”

Nicolás Unsain, Club Andino Córdoba:
“Durante sus charlas en el Club, Mariano no solo nos contaba los pormenores técnicos de las expediciones, que en alguien con su estilo de escalada tiene y muchos. Mariano también nos invitaba a conocer lo que le pasaba por dentro, sus pasiones, sus miedos, sus reacciones. La manera que tenía de transmitir sus experiencias se transformaron entonces en espacios de aprendizaje para todos nuestros socios. No sólo nos íbamos de sus charlas con información sobre un ascenso monumental; nos íbamos a casa “movilizados”. Muchos de nuestros socios ya han levantado la vista para poner su próximo objetivo un poco más alto. Estoy convencido que gracias a esas ganas de compartir, su corto paso por nuestras vidas ya han calado hondo en la próxima generación de alpinistas y tendrá una larga y extendida vigencia. Mariano seguirá entre nosotros gracias a todo esto y al invaluable material fílmico que sólo la generosidad de los grandes pudo haber generado y divulgado de la manera que él lo hizo. El Club Andino Córdoba, en representación de nuestros socios, hace llegar nuestro más sentido pésame a toda la familia de Mariano Galván y Alberto Zerain.”
Marcos Daniel Bustos, Club Andino Rio Cuarto:
“Mariano vino a Río Cuarto a dar charlas presentado sus ascensos en cuatro oportunidades. Nosotros hace tres años estábamos armando y fundando nuestro Club Andino Río Cuarto y el colaboró siempre. Dictó un par de cursos de hielo. En 2016 lo nombramos socio honorario del club. Mariano es un amigo personal mío y en muchísimas oportunidades pasaba por casa y se quedaba un par de días y siempre que se podía comíamos un asadito en el club. En 2016 llevó la bandera del Club al Dhalaugiri. Sin duda un amigo de la casa.”

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Ricardo Birn:
“Me han pedido escribir unas líneas sobre vos Mariano. ¡Tendría tanto para decir! Decidí hacerlo como si te tuviera al frente, como hace poco tiempo en las largas charlas en el campo base del Everest, en donde compartimos 45 días muy intensos. La primera expresión es GRACIAS no sólo por todo lo que me enseñaste del montañismo, sino también, por las vivencias fuera de ese ámbito, por tu amistad, por las largas charlas confesándonos nuestros sueños y las maneras de encararlos, respetando y aceptando los criterios que cada uno teníamos para transitar los caminos de la vida. En cada visita a Córdoba mi casa fue tu casa, y mi familia también aprendió a quererte. Recordaremos siempre con mucha ternura tus horas de juego con mi hijo Simón, el, pudo sacarte el niño que tenés adentro y que escondes detrás de esa imagen de rudo montañero. Si bien nuestra amistad comenzó hace pocos años, en el 2013 en Alaska cuando escalamos juntos el Denali, pero como se dice, convivir un día en la montaña es como hacerlo un año en fuera de ella, por eso durante estos años nos permitimos relacionarnos como si nos conociéramos de toda la vida. GRACIAS por ayudarme a planificar mi expedición al Everest y por ser el guía de todo el grupo que me acompaño hasta el campamento base. La idea de la muerte nunca paralizó tu manera de encarar cada desafío, priorizando la manera de vivir y no la cantidad de vida. Aunque esa posición hoy no nos permita realizar todos los planes que teníamos para hacer juntos, te banco igual que siempre. Quedarán pendientes para más adelante, cuando volvamos a reencontrarnos. ¡Hasta siempre amigo!”

Carola y Gonzalo Rivarola, Garmont:
“Mariano era ante todo un espíritu generoso. Generoso en su sonrisa franca y alegre, que le subía por la cara para perderse en su mirada. Generoso en su forma de querer a sus amigos, de estar a pesar de la distancia, de hacerse presente y hacerte sentir que apenas hacia un momento se había ido para volver con mil anécdotas de todo lo vivido, de todo lo alcanzado, de todo lo logrado. Sin vanagloriarse jamás, con esa actitud humilde como de quien agradece la gracia que se le otorga en cada cumbre. Nunca creyéndose distinto, mientras quienes lo veíamos teníamos tan claro que lo era. Generoso en la montaña con quienes lo necesitaban, siempre dispuesto a arriesgarse por otros como en tantos rescates. Generoso en transmitir esa pasión inmensa y contagiarla a quienes quisieran aprender y acercarse a vivir la montaña como él solo sabía, sin reparos, sin medida, de total entrega. Era su forma de honrar su oficio, del que estaba orgulloso. De su ser montañista y porteador. Generoso en su total desprendimiento. Sus posesiones eran unos cuantos petates que desparramaba religiosamente por toda nuestra casa antes, durante y después de cada expedición y lo poco que guardaba en su nueva casa. Esa casa que también lo tenía como todos nosotros, de paso. Su mundo interior era en contraposición infinitamente rico, compuesto de amaneceres infinitos, vivencias compartidas, era un mundo de filos y valles, de roca y de nieve, de espolones y glaciares. Su mundo era la montaña que nos lo devolvía de tanto en tanto para que lo disfrutáramos un ratito nomas. Hasta que un día nos lo reclamo para siempre. Lo que nos sostiene a todos de no caer en el abismo de la tristeza es el brillo de su mirada cada vez que nos contaba sus planes futuros o el último ascenso a la cumbre y esa infinita sonrisa que tan generosamente nos prodigaba en cada abrazo de bienvenida o despedida. Ese abrazo que ahora nos falta. ¡Cómo te vamos a extrañar! “

Ascenso al Gasherbrum
Ascenso al Gasherbrum

Allie Pepper, última compañera de escalada en Lhotse 2017
“Conozco a Mariano desde hace diez años, tanto en Argentina, guiando en Aconcagua, como en Himalaya. Tuve la suerte de tenerlo como compañero en Lhotse, esta última temporada de primavera en Nepal. Compartimos un viaje de cinco semanas con varios ascensos, incluyendo el Lobuche East, en un día perfecto con increíbles vistas de 360 grados. Siempre estábamos haciendo bromas y nos reíamos hasta llorar de la risa. También hubo momentos difíciles, porque yo enfermé durante doce días. En ese tiempo, nos hicimos amigos más cercanos y aprendimos mucho sobre cada uno de nosotros. Mariano fue uno de los escaladores más apasionados y motivados que he conocido. En una corta carrera, tuvo muchísimos logros, y no sólo fue una inspiración para mí, sino también para muchos. Su actitud positiva era contagiosa, le encantaban las aventuras en las montañas y le encantaba ayudar a otros a alcanzar sus sueños. Como amigo, quería ayudarme a alcanzar mi objetivo en Lhotse sin oxígeno suplementario, aunque él ya lo hubiese conseguido antes. Era generoso con su tiempo y su energía y, a su vez, tenía amigos en todo el mundo. Muy respetado entre la élite por su gran experiencia. Muchas personas le pedían consejos incluyendo a montañistas en carrera por 14x8000m. Mariano se extrañará mucho más de lo que las palabras puedan expresar. Continuará inspirando a la gente a vivir su vida al máximo y a perseguir sus sueños sin miedo, como él lo hizo.”

Fernanda Insua:
“En qué crees?” Me preguntaste. Creo en vos y en tu magia, te contesté. “Eso nos define”, me dijiste. “Cómo vivirías si supieses que en cada cosa que haces te va la vida? Las harías de diferente forma?” No elegiste el camino más fácil, el de la rutina; no te dejaste arrastrar por el flujo perverso de esta sociedad ni te abandonaste a la facilidad de la indecisión. Has hecho lo que otros nunca jamás nos hubiésemos atrevido a hacer o soñar y por tanto has conseguido lo que otros nunca tendrán, haz visto y sentido intensamente la belleza de los caminos andados bajo tus propios principios y te has vuelto sabio y reflexivo, una alma antigua en un cuerpo joven y fuerte.
Siempre admiraré tu nobleza, haciendo el bien y ayudando a otros sin más recompensa que la plenitud interior y la tranquilidad de haber dado lo mejor.
Siempre me inspirará tu corazón valiente y humilde, ese que te llevaba año tras año a llevarle flores a tu amada montaña, poniendo a prueba tus creencias, buscando nuevas preguntas y ensayando nuevas respuestas o simplemente intentando encontrar una paz que provenía de tu respetuosa contemplación e interacción con la naturaleza.
Siempre admiraré tu generosidad y tu voluntad extraordinarias, tu obsesión por los detalles (“en ellos se me va la vida y la de mis clientes”) y tu perseverancia infinita.
Sé que te veré en la sonrisa de un niño cualquiera y te sentiré en la brisa de una mañana cualquiera. Te oiré en la melodía de una canción cualquiera y te tocaré a través de un abrazo cualquiera. Porque estarás presente en todo lo cotidiano, en todo lo común, para volverlo extraordinariamente único e intenso… Gracias por haberme hecho partícipe de tu vida, un verdadero privilegio haber compartido tantos momentos inolvidables con un ser luminoso e inspirador. Que tu espíritu vague libre e indómito, que nos siga enseñando a ir más allá de nuestros límites, que nos obligue a arriesgar, que nos empuje más cerca de nuestros sueños y nos despierte a vivir una genuina libertad.

Al partir al Everest con Gonzalo Rivarola
Al partir al Everest con Gonzalo Rivarola

Marcos Ferrer, Andar Extremo:
“Lo voy a extrañar mucho… siempre cuando terminaba un expedición nos encontrábamos para una charla o para hacer una nota y nos reíamos muchos, un tipo con convicción que desde la simpleza y su pasión llego a hacer lo que hizo. Siempre me lo imagine en una mecedora de viejito contándoles sus historias a sus nietos, dejó una huella profunda en mucha gente. Es un ser libre, la libertad es así, hay que volar.”

Carlos Eduardo González, editor de Alpinismonline Magazine
Yo no tuve oportunidad de conocer a Mariano personalmente, pero si a través de su actividad en la montaña, desde hace tiempo. Gracias a una persona muy cercana a él, pude conocerlo más, acercarme, inclusive entrevistarlo a distancia, y durante estas últimas semanas vivir la tensión y preocupación generada por los acontecimientos, que solo despertaron en mi la necesidad de guardar silencio a través de este medio, como una forma de respeto.
Aparte de cumplir con la humilde misión de informar y llevar la montaña a todos quienes aman esta actividad y mucho más aún a quienes aún no tienen despierto este sentimiento, también suelo hacer otro tipo de composiciones. Va entonces aquí mi pequeño presente para Mariano, que yo sé que él va a recibir, esté donde esté, de la misma forma que recibe los mensajes de sus amigos, de su gente.

Montañismo

Expedición al Aconcagua en Solitario

septiembre 26, 2017 — by Andar Extremo0

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Este relato podría ser una historia más de las miles que existen y se cuentan, pero el autor la escribió en homenaje a Andar Extremo y su gente, por la amistad, el esfuerzo y dedicación en la divulgación de temas relacionados con las montañas y con aquellas personas que las visitan y caminan sus territorios. Nota en Revista Andar Extremo n° 46

Por Juan Martín Laborde

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Creo que la montaña es uno de los últimos territorios donde todo está comenzando o concluyendo y, en mi caso, cada salida es un inicio en el que el destino llama con fuerza. El Aconcagua (6962 msnm) estaba a unos días de viaje cuando empecé esta experiencia y al poco tiempo, ya me encontraba caminando sus territorios de tierra, piedra, nieve y hielo.
El cerro tiene en su propio nombre, un poder de seducción irresistible y en muchos casos representa uno de los lugares a donde queremos ir mientras el cuerpo responda. Es común que forme parte de una lista de aquellas cosas a realizar por los intrépidos, aventureros y amantes del ego. Se escucha mucho decir haber corrido una maratón de 42 kilómetros, saltar en paracaídas, hacer parapente y ahora, le sigue el Aconcagua. Creo que los eventos te ponen a prueba durante unos minutos u horas, pero una montaña como ésta tiene varios días para derrotarte o seducirte. Entendiendo que los obstáculos a vencer están en nosotros y no en el cerro.

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Inicio por la Quebrada del río Vacas.
Los hechos de esta historia iniciaron luego del permiso de ascenso y la compra de víveres en la ciudad de Mendoza. Pasé la noche en Penitentes (2580 msnm) y al día siguiente, el ingreso lo realicé por “Punta de Vacas” (2350 msnm) por donde se recorre la Quebrada del Río Vacas, pues era mi intención hacer un itinerario distinto y salir por la Quebrada del Río Horcones para conocer de esta manera otra vía de ascenso.
Desde el comienzo de la marcha, el clima reinante de lluvia no me sonrió pero como en todas las dificultades que aparecen, siempre existe un enigma de cuánto hay de real y cuánto de imaginado. Lo que es conocido y seguro, es que los problemas se llevan mejor con el ánimo positivo.
Después del ingreso y 4 horas más tarde, llegué al campamento “Refugio Pampa de Leñas” (2950 msnm) y al día siguiente , luego de 7 horas de marcha lo hice a “Casa de Piedra” (3250). Durante el trayecto de ida y llegando al campamento, miré hacia la izquierda en la “Quebrada de los Relinchos” y por algunos minutos se abrió una ventana entre las nubes donde era posible observar el cerro Aconcagua. Esta quebrada escarpada y estrecha, era la que me conduciría al día siguiente hacia “Plaza Argentina” (4200 msnm) a donde llegué al tercer día, después de 6 horas de marcha.
La desventaja manifiesta de esta ruta era el costo mayor del porteo en comparación con la ruta normal (“Horcones-Plaza de Mulas”), pero entre sus ventajas, poseía un paisaje más llamativo en vegetación y fauna. Además, los senderos eran menos transitados y el porteo de mulas se detenía a pasar la noche en los mismos campamentos de la marcha, por ende al final del día y de ser necesario, uno podía disponer del equipo que iba en los animales.
La lluvia que por momentos se detenía no era obstáculo para apreciar el paisaje. Mirar el entorno es algo simple y la vista siempre encuentra un camino, al contrario de lo que ocurre cuando la mirada es hacia dentro de uno mismo, donde no todos los laberintos tienen salida. Esto me llevó a los motivos de este viaje.
Decidí realizar este ascenso en solitario aún con el miedo a lo desconocido como un hueco negro, fascinante, que produce ese cambio químico que transforma nuestro cuerpo en intensidad y genera el deseo de narrar luego la historia. El hecho de ir solo fue porque creo que nos equivocamos al pensar que la dicha proviene únicamente o en su mayor parte, de las relaciones humanas. Pienso que la encontramos en todas y cada una de las cosas que podemos experimentar y que esperan que las tomemos o al menos que hagamos el gesto para alcanzarlas. En este intento de cumbre se resume en gran parte la necesidad de mi espíritu, en ese momento.

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Llegando a Plaza Argentina.
El campamento Plaza Argentina es un ambiente con menos visitantes, menos turístico, y el número de carpas es más reducido. No se encuentra esa ansiedad por la cumbre manifiesta en otros campamentos base.
En la mañana, la lluvia quedó atrás y mientras el clima me ofrecía una tregua me dispuse a realizar los controles médicos que eran solicitados antes de iniciar los porteos de comida y combustible a los campamentos de altura 1 (4900 msnm) y 2 o “Guanacos” (5850 msnm) y continuar con la aclimatación necesaria para el ascenso.
Luego de un día de descanso y el control del equipo que vino con las mulas, comencé el porteo a los campamentos más altos. La idea era llevar comida a ambos lugares en una jornada y por consiguiente decidí iniciar temprano con esa tarea.
En las primeras horas del día, en el campamento reinaba una quietud de piedra y lentamente me fui alejando. Hacía frío y luego de andar unos pasos apareció el silencio que golpeaba como una ola cargada que te baña, dejando impreso un tatuaje efímero. La montaña no sólo te cansa, también te trae pensamientos de gozo, delirio, tristeza o reflexión y en lo personal, el hecho de cómo dejaste las cosas de tu vida familiar, sentimental o laboral antes de empezar un ascenso, define los pensamientos y sensaciones que vendrán después. En definitiva, la montaña no es un lugar de redención.
Horas después de haber pateado piedras, el sol comenzó su recorrido visible y me encontró subiendo una ladera de suelo flojo que cansaba las piernas. El sol hacía todo más placentero en un cerro y hasta esa sensación de soledad se esfumaba por momentos. La luz daba de pleno en las laderas del cerro Ameghino y yo iba cruzando algunos arroyos de deshielo mientras miraba a los lejos algunos penitentes en fila como si fueran los únicos espectadores de mi marcha. La pendiente aumentó considerablemente y a medida que subía, se aceleraba mi respiración como consecuencia de la altura y el esfuerzo de llevar la pesada mochila. Pienso que en toda montaña hay un rasgo que acompaña su belleza, dificultad y desafío, y es la altitud que la define.

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Porteos a Campo 1 y Guanacos.
Llegué al Campo 1 cuando se hizo evidente que la pendiente disminuía. Observé diferentes sectores aptos para la instalación de una carpa como también algún curso de agua que permitiera la rehidratación y facilitara las tareas de cocina. Elegí un lugar donde pasaría la noche a mi retorno, y dejé parte de la carga que protegí con algunas piedras. Luego de descansar un rato inicié la marcha hacia el siguiente campamento que comenzaba con largas diagonales sobre los faldeos del cerro Ameghino hasta llegar al portezuelo (5200 msnm) que conectaba dicho cerro con el Aconcagua. El recorrido se hizo menos esforzado en relación a la pendiente y la vista se abrió hacia el oeste. Tiempo después llegué al “Campamento Guanacos” donde también encontré un curso de agua de deshielo y una amplia terraza para acampar. Descansé un largo rato antes de dejar el resto de la carga y emprendí el regreso a “Plaza Argentina”.
En la noche, después de la cena, preparé el equipo para el día siguiente considerando que empezaba un viaje de ida sin retorno. Miré las botas Ama Dablam nacionales que iba a llevar arriba y a la que les tenía una fe ciega y, por si acaso, un par de cubre botas que ayudarían con la nieve en la altura. Con el sol en alto, preparé unos mates como desayuno mientras desarmaba la carpa que acomodé en la mochila, y me puse a caminar. Saludé a lo lejos a nuevos conocidos y les dije con señas de manos que nos veíamos arriba, mientras recorría el laberinto de senderos que llevaban hacia la salida del campamento.

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Acampe en Campo 1, Guanacos y Plaza Cólera.
El “Campamento 1” (4900msnm) estaba casi vacío de carpas y la noche se hizo larga al punto que me fue difícil conciliar el sueño, quizás por la altura, incertidumbres del clima o algunas ráfagas de viento pasajero que mantenían mi vigilia mientras le daban vida a mi pequeño refugio moviendo su estructura como un juguete de tela.
En los siguientes días de acampe los comentarios eran que el clima no iba a mejorar sino por el contrario y en consecuencia tenía que evitar demoras innecesarias considerando que si la aclimatación estaba funcionando, debía utilizar ese lapso de clima aceptable para intentar la cumbre.
Durante el ascenso pasé una noche en el Campamento 2 o “Guanacos” (5850 msnm) y al otro día seguí hasta “Plaza Cólera” (5970 msnm). Observé que había estado nevando los días pasados, y supe que el día de cumbre sería definitivamente una jornada muy larga y de gran esfuerzo.

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Hacia la cumbre
Inicié la marcha a las cuatro de la mañana con un manto de medio metro de nieve blanda que dificultaba la trepada. Por suerte había gente más arriba que iba abriendo huella. La preocupación recaía en el calzado que llevaba puesto y me dije que si pasaba frío en los pies, me volvía.
Los efectos de la altitud se volvían definitivamente notables aún con buena aclimatación. Un ascenso en zigzag me llevó hasta “Refugio Independencia” (6380 msnm) donde descansé unos minutos antes de continuar camino.
Volví a hidratarme y al beber continuamente, sentí correr el líquido por todo el cuerpo como si fuera barro seco. Las fuerzas retornaban poco a poco y las ambiciones también. Minutos después pasé por el “Portezuelo del Viento” y comencé una travesía de extenso recorrido y poco desnivel donde el viento del oeste se hacía sentir. Luego siguió una trepada empinada hacia “La Cueva” (6650 msnm) y la base de “La Canaleta” donde tenía otro descanso antes de continuar.
El Aconcagua puede ser muchas cosas pero para cualquiera es un magnífico mirador, donde la mirada es libre hasta sus propios límites, donde nada se interpone entre los ojos y el infinito.
Los pasos eran cada vez más lentos hasta llegar al “Filo del Guanaco” a 6800 msnm y desde ese lugar en adelante me detuve varias veces a tomar un descanso, relajar las piernas y recuperar el aliento. Las horas se iban y el reloj tenía su ritmo pero en mi cuerpo había otro distinto a cada momento.
Llegué a la cumbre tras 9 horas de ascenso. Allí estaba la cruz y todo el lugar cubierto de nieve. Empezó a nevar. Adentro, la emoción llegó con lágrimas y hubiese deseado saber que lo que dije palabras atrás, lo que parecía tan fuerte, vino y se fue, porque luego de varios días ya extrañaba las relaciones humanas en especial mi hija y mi pareja.

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Hacia el final del viaje
El descenso fue lento al igual que el regreso al día siguiente por “Plaza de Mulas” (4300 msnm) hasta “Horcones (2950 msnm), donde terminaban mis pasos.
No considero a las montañas como depositarias de sueños aunque creo que se trata de establecer una conexión con algo más grande, eterno y que forma parte de nosotros cuando caminamos ese territorio. También debo considerar que toda esta narración es subjetiva, donde cada ascenso es una historia, una revelación personal, donde las contradicciones nunca nos abandonan pues al mismo tiempo subir montañas es algo complicado y sencillo, casi infantil, como los sueños.

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ExploracionMontañismo

Kilian Jornet, Animal del Everest

septiembre 18, 2017 — by Andar Extremo0

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En el término de 6 días, realizó dos ascensos a la cumbre, en 26 y 17 horas respectivamente desde el campo Base Avanzado, sin cuerdas ni oxígeno adicional. Nota en revista Andar Extremo n° 46

por Soledad Navarro, fotos Summits of my life

Qué somos capaces de hacer en 26 horas? Pensamos en subir al Everest alguna vez? y si nos proponemos hacerlo en ese tiempo y en una semana redoblar la apuesta y bajar a 17 horas? Para casi todos nosotros es una locura, pero para Kilian Jornet, es una realidad. El 21 y 27 de mayo, quedarán en otra página de la historia mundial del montañismo, cuyo protagonista es un aventurero de 29 años que ama el desafío extremo y no le teme a la altura y al reloj.

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Kilian volvió a sorprender al mundo con una hazaña increíble que lo puso en el centro de todas las miradas: el ascenso a 8848m, dos veces, en menos de 10 días con una disminución de 9 horas. El Everest fue testigo otra vez, de la animalidad del deportista de Cerdanya quien, insatisfecho con su visita a la montaña más alta del planeta, decidió repetirlo para cumplir su deseo y, sin proponérselo, silenciar polémicas.
Como tiene acostumbrados a sus seguidores, en soledad y sin oxígeno, coronó un proyecto que había comenzado hacía seis años: establecer récords de ascenso en las montañas icónicas. Todo comenzó en la cordillera del Mont Blanc y desde entonces ha escalado montañas en Europa, en América del Norte y América del Sur. De todas sus metas, sólo el intento al Elbrus quedó pendiente, por malas condiciones climáticas que lo ponían en un riesgo complejo.
“Cada uno tiene su locura y la ha de vivir. Se había de probar, tenía ganas, fue interesante para ver cómo recuperaba el cuerpo”, declaró a El món a RAC1. El ultranfondista explicó que con su doble ascensión demostró “las posibilidades de hacer montaña como hacemos en los Alpes, ascensos más cortos, y de no estar tanto tiempo en la montaña”.

Kilian Jornet llega a los 6800 msnm en su camino de ascenso al Everest
Kilian Jornet llega a los 6800 msnm en su camino de ascenso al Everest

Aclimatarse en buena compañía
En sus planificaciones, Jornet había decidido salir desde Rongbuk, a 6.500 metros del campo base avanzado, que sería su centro de operaciones. La idea desde allí, era explorar, evaluar las condiciones climáticas, y elegir la ruta ideal para su objetivo entre las que se encontraban el Corredor Hornbein o el Norton.
En abril viajó con su pareja Emelie Forsberg hacia el Himalaya, donde realizaron el ascenso exprés al Cho Oyu de 8.201 metros, sexta montaña más alta del mundo, como parte de la aclimatación para el Everest. Para la sueca, esquiadora y corredora de montaña, éste fue su primer ochomil, para Kilian la cota había sido alcanzada (pero no terminada por los riesgos de aludes) el verano anterior.
Más allá de que haya sido su segunda visita a Oyu, es importante destacar que salió a la una de la madrugada del campo 1 a 6.400 metros, alcanzó la cima a 8.201 metros a las 3 de la tarde, regresó a las 6 de la tarde, volviendo sin casi descanso al campo base. Carlos Suárez, escalador, alpinista, saltador base madrileño, y autor entre otros libros de “Morir por la cima”, señaló: “Son casi dos mil metros de desnivel desde el campo 1 hasta la cima para desde ella regresar al campo base que -creo recordar- dista 11 kilómetros del pie de la montaña… es una barbaridad. Es un máquina”
Kilian, convencido de su estrategia señaló: “ Este tipo de aclimatación exprés parece funcionar y el cuerpo se fatiga menos y por tanto llegamos más fuertes el día del reto”. Llegó el pasado día 10 de mayo al Campo Base del Everest, situado a 5.100 m. y escogió la cara Norte de la montaña, que es la menos habitual. Al día siguiente, subió hasta el campo base avanzado (6.400 m) para continuar con su adaptación.
El 14 de mayo, descansó antes de su último entrenamiento, donde subió y bajó desde 6.400 m hasta 8.400 m en un poco más de 9h. Su evaluación del terreno, le hizo darse cuenta la imposibilidad del ascenso por los corredores Norton o Holbeirn. El 17 de mayo, terminó el periodo de aclimatación y aguardó una ventana de buen tiempo para poder iniciar.

Kilian Jornet vuelve al Campamento tras su segunda cumbre al Everest
Kilian Jornet vuelve al Campamento tras su segunda cumbre al Everest

“Hay gente que se piensa que es un reto de locos, pero para mí la montaña es un espacio de libertad”
Kilian Jornet

Primer ascenso: los héroes también son humanos
El 21 de mayo comenzó su travesía y, si bien su planificación no pudo concretarse a la perfección en primera instancia porque no completó el descenso hasta el Campo Base del Everest, su ascenso se trató del más rápido… hasta ese momento.
A las 10 de la noche hora local (+5:45 GMT), inició su primer ascenso, desde allí hizo 15,2 km por la morrena del glaciar hasta llegar al Campo Base Avanzado (ABC, 6.400m). Tardó 4h35 en unir los dos puntos y llegó al ABC a las 2:35 de la madrugada. Descansó dos horas, y continuó la ascensión.
Salió del ABC, y realizó una subida de 8 horas para cruzar el campo 1 a 7.000m., y de allí ascendió al campo 2, distribuido entre 7.600 m y 7.800 m. Luego de una breve parada, intentó continuar a su ritmo normal pero un factor imprevisible lo demoró. Decidió entonces detenerse durante 15 minutos en el campo 3 (8.300 m) para descansar.”No me encontraba muy bien y avanzaba muy lentamente. A pesar de todo, me encontraba bien en altura y decidí continuar “, señaló.

Kilian hace una parada a los 7500 msnm en su camino hacia la cumbre
Kilian hace una parada a los 7500 msnm en su camino hacia la cumbre

El joven montañista hizo cumbre en el Everest a la medianoche, estableciendo un nuevo Fastest Known Time (FKT): 26 horas desde el Campo Base, en el antiguo monasterio de Rongbuk, por la vertiente Norte siguiendo la ruta tradicional. No fue un alud, falta de oxígeno o un problema climático el que detuvo al animal de montaña, sino un hecho que permite romper el mito de que nada lo detiene.
“Kilian tuvo problemas estomacales. Tenía que parar cada 10 minutos. Pasó 12 horas en la oscuridad sin oxígeno y bajo unas condiciones meteorológicas muy malas. No sabíamos dónde estaba y no lo podía ver desde el campamento base….” señaló su acompañante Sébastien Montaz, revelando la heroicidad de Jornet quien, a pesar de ello, no claudicó.
“Hasta 7.700 m me he encontrado muy bien y avanzaba según el planning previsto, pero a partir de ese punto me he empezado a encontrar mal, supongo que por un virus estomacal. Desde allí he avanzado muy lentamente y tenía que ir parando cada poco para irme recuperando. Finalmente, he hecho cumbre a medianoche”, dijo Jornet que debió finalizar en el campo base avanzado y no en el Campo Base del Everest.
Posteriormente, y disconforme con su brillante performance, una semana le bastó para recuperarse e intentarlo nuevamente cumpliendo su deseo. La preparación mental y física no alcanzó al principio para cumplir el objetivo del modo elegido, pero eso en lugar de bajar su espíritu aventurero, lo impulsó para redoblar la apuesta de la suerte. Indudablemente, y con más coraje que racionalidad, el montañista decidió volver a intentarlo.

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Fin de la envidia a las ovejas y a la polémica: segundo ascenso certificado
Sólo 6 días más tarde, el 27 de mayo, repetía la ascensión en 17 horas desde el CBA (6.500 m) sumando puntos a su propia leyenda.
“Tiene una genética espectacular, técnicamente domina todas las disciplinas. Cuando era niño le daba la cartera a algún compañero e intentaba llegar al instituto antes que el autobús. Esos juegos le han dotado de una gran adaptabilidad al medio. Creo que sentía envidia de las cabras. La montaña le ha elegido a él”, señaló César Canales, médico referente de la élite alpinista y corredor de montaña que realizó un artículo ¿Sistemas energéticos: Cómo consiguió Kilian hacer la Innominata con tan poca comida?. En su análisis, Canales afirmó que la clave era su fuerza mental.’. En ese momento, al igual que ahora, en algunos círculos de montaña se lo acusó de mentir. El doctor se puso en contacto con él, “le dije que si podía hacerle algunas preguntas y disponer de los datos de su Suunto, que recoge información de frecuencia cardíaca, altitud y velocidad”, y , de ese modo, perdió cualquier dejo de duda.

Partiendo en su segunda ascensión
Partiendo en su segunda ascensión

En esta ocasión, la Himalayan Database, organización con sede en Katmandú (Nepal) ha certificado oficialmente que Kilian Jornet hizo cima en el Everest. De esta forma se disipan todas las maliciosas habladurías que medios, sponsors y montañistas intentaron instalar.
“¡Estoy muy emocionado de haber podido hacer cumbre otra vez! Hoy me he encontrado bien aunque hacía mucho viento y me ha costado bastante avanzar. Hacer dos veces cumbre en el Everest en una semana y sin oxígeno creo que establece una nueva línea de posibilidades en alpinismo y estoy muy contento de haberlo podido llevar a cabo”, señalaba Jornet, lejos de las habladurías, sabiendo que desde el campo base avanzado (6.500 metros) hasta la cumbre por la cara norte, logró esta vez dos horas menos (19h15’) a la que consiguió en su primera ascensión.

La indumentaria usada por Kilian
La indumentaria usada por Kilian

Confíen en Kilian Jornet porque es a las montañas lo que la nieve, la roca y el hielo, parte fundamental del concepto”
Jorge Jiménez Ríos

Fast & Light…pero con dron
Bajo el lema: “Rápido y ligero”, el intrépido desafío fue realizado sin equipos pesados ni sherpas, pero con la confianza ciega brindada por una crianza en las montañas. Provisto por Salomon y Arc´teryx, con una lámpara frontal de sólo 300 lumens (seguro elegida por pesar nada más que 92 grs y su polivalencia en cuanto a baterías), una crema solar, y un reloj Suunto (con el que filmó su ascenso), se olvidó intencionalmente de cuerdas y tiendas, aceptando la compañía en el ascenso de Sébastien Montaz, famoso cámara y director de cine con quien está finalizando el proyecto Summits Of My Life (Cumbres de mi vida), relato audiovisual que comenzó hace 5 años, sobre su conquista del Everest.
“En ambos intentos la climatología fue realmente difícil. No esperábamos que hiciese viento pero la previsión falló. Había muchas nubes y un viento de cara de 60 km/h. Por esta razón le llevó a Kilian más tiempo del que habíamos planeado para alcanzar la cumbre”, señaló Montaz.

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El cineasta acompañó a Jornet por tercera vez en el año y ésta fue la primera ocasión en la que Kilian alcanzó la cima. “Llevé un dron que en teoría no podía volar a más de 5.000 m de altura, ¡pero lo hizo por encima de 7.000!”, señaló Montaz convencido que nada es azaroso.
“No lo sigo, nadie sigue a Kilian (risas)”, señaló el cámara cuando le consultaron si podía seguir a Killian a la altura y velocidad del deportista. “Siempre iba por delante suyo. Salía antes y calculaba un lugar donde pensaba que podría ser muy interesante para el reportaje. Intento no molestarle y él nunca se para a esperarme…”.
Con esta proeza realizó el último de los retos de Summits of my life, su proyecto personal en el que intentó establecer los récords de ascenso y descenso de algunas de las montañas más emblemáticas, y que culminó con el Everest. El trabajo de recopilación audiovisual va ligado a sus valores y cosmovisión de cómo entender la montaña purista y minimalista.
“Nuestra fuerza son nuestros pies, nuestras piernas, nuestro cuerpo y nuestra mente”, reza Jornet como filosofía de vida…Cuál será su próximo desafío?

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http://www.summitsofmylife.com

Montañismo

EXPEDICIÓN AL VOLCÁN ANTOFALLA

julio 20, 2017 — by Andar Extremo0

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El Club de Montaña Champaquí organizó una travesía al volcán Antofalla, entre los día 7 y 21 de enero de 2017. Los montañistas Christian Vitry, Emilio González Turu, Adrián Gandino , Sergio Cerutti, Martín Giraudo, Julieta Balza, Gerardo Casaldi, Javier Echenique, Gastón Vitry y Martin Giraudo, realizaron una aventura inolvidable en el “lugar donde muere el sol”, ascendiendo a 6461 m.s.n.m. de altura. En este relato, Adrián Gandino nos cuenta la expedición. Nota de la revista Andar Extremo n°45

Por Adrián Gandino

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El volcán Antofalla es el tercero más alto entre los volcanes activos del planeta. Es un macizo imponente, conformado por tres cumbres alineadas de oeste a este, que invitan al desafío. Se localiza en el Departamento de Antofagasta de la Sierra, en Catamarca. La cumbre principal ofrece las vistas más maravillosas de la cordillera. El clima de la zona es el típico de la Puna: 100 mm anuales de precipitación, con gran amplitud térmica. Es difícil obtener agua potable. Sus vientos son fuertes y constantes, y los inviernos extremadamente fríos.
La expedición al volcán y sus cumbres realizada por montañistas cordobeses y salteños, es una muestra de la esencia del montañismo, fusión de: amistad, camaradería, respeto, exploración, autosuficiencia y sacrificio.
En estos tiempos donde el montañismo se lo concibe como una actividad más comercial que amateur, y donde hay circuitos casi cerrado de unas pocas montañas, es donde cobra perspectiva las ascensiones a lugares poco conocidos e incluso con cumbres vírgenes. En Argentina existe una cordillera de 4000 kilómetros, sin embargo éste no es un deporte popular y tiene relativamente pocos adeptos.
La expedición logró hacer 7 cumbres de las cuales 4 eran vírgenes y 2 superiores a 6.000 metros de altura, lo que produjo una enorme satisfacción.

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El sábado 7 de enero cada integrante de la expedición viajó a Salta, dado que por la dispersión de los lugares de residencia, acordamos encontrarnos allí. El resto de la jornada se usó para ultimar detalles, estudiar mapas, revisar características de la ruta y hacer compras de alimentos. La amistad montañera se hizo presente y unas buenas empanadas con cerveza incluida, cerraron ese magnífico día.
El domingo, preparamos las camionetas. Contamos con 3 vehículos para realizar el complicado acercamiento al volcán. Dadas las distancias que cubrimos y lo difícil del terreno, tomamos todas las precauciones necesarias, entre ellas, alistar los bidones de combustible de reserva y los más de 100 litros de agua potable porque una de las mayores dificultades era la provisión de agua en el campo base. Realizamos un inventario final y se revisó el cronograma para los siguientes días.
Promediando la mañana, comenzamos esta gran aventura. Partimos, y el corazón empezó a disfrutar de los hermosos paisajes que brindaba esta magnífica provincia. El destino fue San Antonio de los Cobres, a 160 kms de Salta.
Subimos de manera constante hasta alcanzar el punto más alto con una altura máxima de 4.080 metros: Abra Blanca. Nos alojamos en el Polideportivo municipal, y fuimos bien recibidos por el gran amigo Jaime Soriano. Estuvimos a 3600 msnm. Al día siguiente, y luego de un buen desayuno, salimos hacia Tolar Grande, localidad a 210 km. Cruzamos Olacapato, Salar de Pocitos y el Desierto del Diablo. Visitamos “Ojos de Mar”, pequeñas lagunas de aguas turquesas en medio del Salar de Arizaro. A distancia, se divisó el Cerro Macón, y en el horizonte , el imponente Lllullaillaco de 6739 mts.

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Estuvimos en el corazón de la Puna Salteña, a 3500 mts de altura y nuestra intención fue realizar un correcto trabajo de aclimatación, subiendo de manera paulatina a fin de conseguir el estado físico para afrontar la altura del coloso andino. Nos alojamos en la hostería municipal y, por la noche, el cielo regaló millones de estrellas. Nos despertamos temprano. El buen ánimo reinó. Reaprovisionamos combustible y partimos hacia “Antofalla”.
Nos adentramos en el Salar de Arizaro y a los 90 km nos topamos con otra maravilla de la Puna: el Cono de Arita. Esta formación es una rareza que sobresale en este paisaje, con sus 200 m de altura. Transcurridos 75 km, enmarcados en entornos de ensueño, llegamos por fin a Antofalla, “…el pueblo donde muere el sol…”, al pie del volcán. Aproximadamente vivían 45 personas en comunión con el entorno y con sus cabras, llamas y ovejas. Poseía un puesto sanitario, comisaria y escuela, la cual funcionaba de septiembre a mayo debido al duro clima invernal. Gente amable, sencilla, de corazón. Dio gusto compartir momentos con ellos. Por la noche, paz infinita.

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Amaneció y salimos temprano. Buscamos un lugar para acampar cercano a las 4200 m. Estuvimos 3 días sobre los 3500 ms en promedio y fue preciso incrementar la altura para facilitar la aclimatación. Dejamos Antofalla y el camino subió de manera constante. El caserío fue quedando abajo, perdido en esa inmensidad.
A las 14 hs llegamos a un puesto de montaña abandonado, un caserío y pircas destruidas nos sirvió de resguardo para armar nuestro primer campamento de aproximación a “Pircas Caídas” a 4150 m. Armamos la carpa comedor, preparamos el almuerzo y luego, en grupos, se realizaron distintas caminatas a pequeños cerros cercanos con el objetivo de forzar el cuerpo a la altura. Al atardecer nos deleitamos con una interminable gama de colores que pintaban el cielo de fuego y nos empujaban a la reflexión.
A la mañana siguiente, levantamos campamento y un par de horas después, establecimos el campo de acercamiento N°2 “Arenal” a los 4650 m. El camino se volvió huella y exigió pericia y paciencia en el manejo para ganar altura. Salimos y se logró el primer ascenso al “Cerro Negro“ de 4905 ms. Fue una alegría muy grande para todos compartir una cumbre…fue un regalo que disfrutamos unidos en un abrazo. Dejamos los testimonios de rigor y bajamos. Qué lindo fue desandar el camino con amigos que te regaló la montaña.
El viernes 13 fue el último tramo de acercamiento, rumbo al campo base del volcán Antofalla. El trabajo realizado dio sus frutos. Tras algunas horas de marcha, llegamos al campamento base a 5070 m de altura, teniendo frente a nosotros el imponente volcán. Armamos la carpa domo, y bajamos el equipo, la comida y varios bidones de agua para abastecernos por un par de días. El clima acompañó agradable y sin viento. Mateamos. Por la tarde, recorrimos. Javier y Gerardo realizaron el segundo ascenso del “Colorado del Antofalla” de 5775 m rescatando de su cumbre el testimonio de Cristian, quién había realizado la primera ascensión. Adrián, Emilio y Martín lograron cumbre de 5450 ms.

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Este cerro no registraba ascensos conocidos ni testimonios presentes, tampoco ninguna apacheta cumbrera por lo que de común acuerdo se decidió “bautizar” al mismo como “Cumbre Gringo Cerutti” en homenaje al amigo y maestro Sergio Cerutti, por tantos años comunicando y enseñando el amor hacia las montañas. Todos los que participamos de esta expedición, fuimos acompañados en nuestros inicios por el “Cacique” Cerruti. El Gringo logró tener su montaña…Hacia el fin de la tarde, nubes prominentes se ubicaron en el horizonte. Algunas se acompañaron con descargas eléctricas. El atardecer nos sorprendió a todos con su paleta de colores naranjas y ocres. Aprovechamos la última luz para cocinar. Al otro día realizamos un porteo de equipo al campamento de altura y de esa forma reconocimos el acceso y las posibles rutas de ataque a las distintas cumbres.
Amaneció y el día se mostró perfecto. Preparamos el desayuno y tiempo después, las mochilas. El porteo lo intentamos hacer hasta los 5700 ms donde pensábamos que era ideal para un campo de altura, aunque no sabíamos si el lugar estaría muy expuesto a los vientos.
Ya cargados, salimos 7 personas. El Cacique Cerutti y Gerardo nos aguardaron en el campo base. Era fundamental para todo grupo, tener a alguien que vele por el resto, dispuesto a ayudar cuando sea necesario.

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El color de los cerros cambiaba a cada paso, los paisajes se alternaron en forma y tonalidad. Avanzamos por una quebrada bien marcada que ganaba altura de manera sostenida. Teníamos la esperanza de poder encontrar agua, alguna vertiente que nos sea útil para poder disponer de líquido en el campamento alto. A las 15hs llegamos a los 5700 ms y encontramos un buen lugar para acampar. Un tema no menor fue que no había agua para beber, ya que tenía azufre. Armamos un depósito, lo tapamos con piedras y regresamos al campo base. Llegamos al final de la tarde, cansados pero felices. El atardecer dio paso a un manto infinito de estrellas… millones de ellas nos atraparon en una noche, limpia, silenciosa, única. Un lujo para el espíritu y un recurso para el alma.
Poco tiempo después de que amaneciera, un calentador se prendió: el desayuno estaba en marcha. De a poco llegaron el resto de los compañeros para compartir una taza de café. Decidimos ir hacia el campamento Alto (5700 mts) y, al día siguiente a las cumbres del Antofalla.
Pasado el mediodía llegamos al campo de altura. Cubrimos 700 m de desnivel en poco más de 3 horas. Una vista única nos recompensó el esfuerzo! Nos dedicamos a disfrutar el paisaje, hidratar y dejar preparado el equipo. Pensamos que la partida sería a las 2:00 hs, dado que el clima comenzó a ponerse inestable en las primeras horas de la tarde.

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A las 18 hs se desató un temporal de nieve y tormenta, y nos sumergimos en las bolsas de dormir tratando de descansar. Apenas pasó la medianoche comenzamos a organizarnos. Nos cambiamos, calentamos agua… Minutos después compartimos una taza de mate cocido, luego té y algunas galletas. Frío y viento helado, pero el cielo despejado que nos auguró un hermoso día. A las 2:00 hs comenzamos el ascenso, la noche fue soñada. Alguna vez leí esta frase que en ese momento recordé: … “que dulce e íntimo orgullo se siente al dejar la comodidad y calidez de la bolsa de dormir para adentrarse en los dominios de la noche montañera…”
Los descansos se sucedieron a intervalos regulares. Sólo se escuchó el ruido de las botas, la respiración y algunas palabras de aliento. La noche sin luna nos envolvió, estábamos donde queríamos estar. Luego de varias horas de ascenso lento pero sin pausa, una suave luz asomaba en el horizonte. Remontamos la ladera siguiendo un filo imaginario que se dibujó contra unos roquedales. A pesar de ser un terreno inestable pudimos imprimir un ritmo y avanzar notoriamente. Amaneció. El sol tiñó las nubes de amarillos y rojos. Mucho viento. Fue ese momento donde el frío se sintió de verdad. No nos detuvimos, y así el cuerpo mantuvo el calor. Tomamos algo de líquido y comimos unos chocolates. Todo cobró vida lentamente, la cumbre se vislumbró cercana. Un par de horas después, el sol iluminó gran parte de la cordillera. Una pendiente inestable, sostenida y muy marcada remató sus líneas en ese punto mágico…
Nos agrupamos para hacer el asalto final y llegar todos juntos al morro cimero. El frío fue notable. El viento no calmó ni un minuto. Paso a paso, paciencia, esfuerzo compartido…levanté la vista y ya no vi piedras, la ladera había terminado, el cielo infinito fue lo único que nos envolvía. A las 08:30 hs, por fin coronamos la cumbre del volcán Antofalla a 6461 metros de altura. Con Emilio González Turú, Julieta Balza, Javier Echenique, Cristian Vitry, Gerardo Casaldi, Martin Giraudo y yo nos unimos en un abrazo interminable con emoción contenida…ya éramos viejos compañeros de tantas cumbres…

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Esta montaña tenía en su cumbre, ruinas de tiempos antiguos, una disposición de piedras en forma de círculo y en su centro un bloque con una roca alargada dispuesta verticalmente. Cristian con todo su conocimiento en la materia, después nos dio las explicaciones en detalle.
Tuvimos toda la cordillera para nosotros y nuestra vista se perdió en ese mar de cumbres lejanas y disfrutamos a manos llenas del mágico momento. Decenas de fotos, y nuestras anotaciones en los testimonios que dejamos en la cumbre pusieron punto final a la estadía en el remoto lugar de la puna.
Regresamos. La travesía integral comprendió el ascenso de las otras cumbres de ese nevado y, sin duda, el esfuerzo que quedó por delante fue mucho.
A las 10:30hs coronamos una nueva cumbre, siendo éste el primer ascenso registrado que bautizamos: “Peñas Coloradas “de 6320 mts. Bajando hacia el campamento de altura, nos detuvimos a compartir algunos alimentos. El sol iluminó toda la cordillera, el viento desapareció y el paisaje fue estremecedor. Gastón nos recibió en las carpas con mate, en tanto nosotros compartimos los momentos vividos.
Lo que restaba del día los dedicamos a descansar y planificar los ascensos. Restaban subir las cumbres Oeste (6334 mts) y Sur (6404 mts) para completar la travesía integral del volcán, es decir, pisar cada una de sus cumbres.
A las 4:00 hs, Gastón, Christian y Javier, salieron en su segundo intento para finalizar la travesía, y fue positivo. Los tres coronaron la cumbre Oeste y la bautizaron “Huamán”, dejaron el testimonio respectivo y las fotos de rigor. Descendieron, y luego Javier, en solitario, ascendió por primera vez la cumbre Sur. El extraordinario esfuerzo físico aportado tuvo su merecido premio. La travesía integral a las cumbres del Antofalla fue realizada.
Con este último hito, la expedición logró la séptima cumbre en 10 días. Una vez reunidos en el campo alto, desarmamos las carpas y comenzamos el descenso hacia el campo base y luego del abrazo interminable con el veterano Gringo Cerutti, se dio rienda suelta al festejo merecido. Restó el largo regreso a Salta por otra ruta. Las lluvias cortaron algunos lugares del camino antes recorrido, pero esa es otra historia para contar.

Cumbres
Cerro Negro 4905 mts, C°
Gringo Cerutti 5450 mts
C°Colorado de Antofalla 5777 mts
Vn.Antofalla– Cumbre Principal 6461 mts
Vn.Antofalla Cumbre Peñas Coloradas 6320 mts
Vn.Antofalla Cumbre Oeste o Huamán 6334 mts
Vn.Antofalla Cumbre Sur 6404 mts

MontañismoSupervivencia

Familiares y amigos de Mariano Gálvan organizando un rescate privado donde todos podemos colaborar

julio 5, 2017 — by Andar Extremo2

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NO desistir, enseñanza de Mariano Galván que vamos a aplicar

por María Soledad Navarro

Desde el sábado 24 de junio, Mariano Galván y Alberto Zerain están desaparecidos en la arista Mazeno del Nanga Parbat, a una altura de 6112 metros. En la zona se certifican los restos de un alud, pero ninguna señal de los montañistas, y eso parece suficiente para que el gobierno de Pakistán dé por terminada la búsqueda.
Muchas son las teorías que llevan a preguntarnos por qué, no habiendo indicios concretos, materiales y verídicos que muestren su fallecimiento no siguen al menos, desde su mirada, rastreando los cuerpos. Pueden desde un helicóptero que sobrevoló la zona dos veces dar por muerto a dos montañistas avezados que conocían la zona, que habían estudiado las opciones y habían barajado (entre otras cuestiones) la posibilidad de un alud? Ninguno de los dos es kamikaze en su actividad, aman la libertad y los desafíos desde la conciencia y el trabajo duro, y por eso critican duramente el “turismo de montaña”.
Por qué Pakistán abandonó la búsqueda? Desde ningún punto de vista, puede desoírse el rumor de que el no pago de una coima de 25000 dólares, sería el móvil del “abandono de persona” que estarían haciendo los centros oficiales de rescate. Si no fuera así, si la confianza en el gobierno pakistaní existiera y hubiera dado pruebas fehacientes y fidedignas de muertes y no de DESAPARICIÓN, la familia de Mariano Galván, no estaría moviéndose en la más absoluta soledad, sin el apoyo del Gobierno ni de los medios de comunicación. Incluso parte de la prensa prestigiosa que ocupa páginas sobre actividad de montaña lo despiden sin certezas, pero los despiden, y dan vuelta la hoja a nuevas noticias.
Mariano Galván es más que una noticia,enorgullece al montañismo de nuestro país. Es justo detener la búsqueda?
Mariano nunca se detiene ante las negativas, y así trabajó siempre, con principios que nos mueven a movilizar a la gente.
En la historia del mundo, y no sólo de los deportistas de aventura, hay numerosos relatos de personas que hoy cuentan en primera persona esos hechos. Dos de los más conocidos fueron la avalancha en el Everest, tras el terremoto de Nepal en 2015, donde 60 sobrevivientes pudieron relatar lo que ocurrió, y, octubre de 1972, el caso del avión de la Fuerza Aérea Uruguaya, que desapareció rumbo a Santiago de Chile, en medio de los Andes. Este último caso, con la aparición de 16 personas, luego de 72 días en condiciones extremas.
Lo único cierto es que el tiempo pasa, la temporada en Pakistán acaba y si no se resuelve de inmediato una búsqueda supervisada con profesionales confiables sólo quedará como un relato trágico, que mostró la pasividad de un gobierno que da por finalizada una búsqueda por aparentes motivos económicos. Es necesaria y urgente la habilitación de un rescate por tierra. Es necesaria y urgente la movilidad de las personas que aman el montañismo (y también aquellas que no) ante esta búsqueda no realizada. Es necesario y urgente el compromiso con Mariano Galván.
Mariano enseña a cada paso que da, sus principios deben movilizarnos a nodesistir.
Para colaborar en la búsqueda Banco Nación sucursal 1099, caja de ahorro 6470467217, Cbu: 0110647930064704672179 cuil: 27-13569504-7

Montañismo

LA SITUACIÓN DE MARIANO GALVÁN Y ALBERTO ZERAIN EN EL NAGNA PARBAT

junio 28, 2017 — by Andar Extremo2

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Martín Merino y su visión de la situación de dos montañistas de altísimo nivel

por Martín Merino
Algunos comentarios sobre la situación de Mariano Galvan en el Nanga Parbat:
Mariano, junto a Alberto Zerain emprendieron un complicado ascenso al Nanga Parbat (8126 msnm) en la cordillera del Karakórum en Pakistán, es la novena montaña más alta del mundo.
La ruta de ascenso elegida es conocida como la arista de los Mazenos. Esta ruta implica una importante distancia a recorrer en terreno complejo; con sucesiones de crestas; con una importante pérdida de altura previo a la acometida final a la cumbre.
En resumen… una ruta reservada para montañistas de élite.
Como factores negativos se sumaron la falta de firmeza de la nieve, y malas condiciones meteorológicas.
Partieron del campo base el Lunes 19 de Junio. Las malas condiciones meteorológicas los obligaron a pasar 3 días en carpa a 6100 msnm a la espera de mejoras.
El contacto por teléfono satelital se perdió el día Viernes 23 de Junio.
El spot satelital indicó una pérdida de altura de 250 metros, emitiendo señal hasta el Domingo 25 de Junio a 01.00 Hs. Se estima que se agotó la batería.
····
En estos momentos se están realizando operaciones de búsqueda y rescate en helicóptero, coordinadas por el ejército pakistaní (únicos con autorización para sobrevolar la zona). Cuentan con la participación de Alex Gavan un montañista rumano de élite. Pero estas operaciones se ven complicadas por burocracia y factores meteorológicos.
A quienes siguen las actualizaciones de las tareas búsqueda y rescate, les recomiendo informarse en:
Desnivel (www.desnivel.com)
Para evitar caer en exceso de ‘amarillismo’ o notas sin el debido conocimiento de causa.
Recuerden que hablamos de dos montañistas de altísimo nivel, muy capaces, que conforman uno de los equipos de cordada más fuertes en la actualidad.
Los problemas de comunicación son frecuentes en la zona. Así que tenemos que confiar en que se encuentren intentando descender por otra ruta; aguantando mientras tanto los embates del mal tiempo. Tienen capacidad probada para hacerlo. Su zona de confort daría escalofríos a cualquiera de nosotros!
FUERZA MUCHACHOS!!

Montañismo

Nanga Parbat, Mariano Galván encara con Alberto Zerain su octavo ochomil

junio 9, 2017 — by Andar Extremo0

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Mariano Galván intentará ascender junto a Alberto Zerain (que viene de hacer cima en el Annapurna) el Nanga Parbat (8.125 msnm). El 11 de junio partirán hacia Pakistán con la intención de escalar la novena montaña más alta del mundo, por la Arista Mazeno, una de las rutas más duras para el ascenso hasta su cumbre.
El Nanga Parbat es el octavo ochomil que Mariano encarará con el español Alberto Zerain con quien ya ascendió al Dhaulagiri (8.167 metros) en 2016 y con quien formó equipo posteriormente en el Manaslu (8.163 metros), en el otoño de ese mismo año. Ambos son muy fuertes y rápidos y, juntos, forman un gran equipo.
Mariano Galván expreso hoy “Nuevamente me preparo para mi siguiente desafío. Lo que si les quería comentar, que no es mi estilo hacer grandes publicidades acerca de lo que puedo llegar a hacer o no, así como tampoco me interesa ser el primer argentino es escalar tal o cual pico, ese no es lo que me mueve ni mucho menos. El Nanga Parbat es una montaña que hay que respetar y ver que se puede hacer en ella de acuerdo a las condiciones que presente. Lo mejor es estudiarla por todos los flancos y ver cuál es la mejor estrategia para subir. Por lo que las opciones van desde la ruta normal, hasta la Arista Mazeno, pasando por otras cosas en el medio.
Nuevamente encaro este proyecto como lo vengo haciendo hace ya seis años, con la ayuda de familiares, amigos, conocidos y el 100 % financiado por mi bolsillo. Sin la ayuda de gobiernos, ni secretarias de deportes, empresas, etc que me brinden apoyo económico. Quizás algún día apoyen a los DEPORTISTAS que escalamos montañas, mientras tanto… no voy a esperar sentado”

La arista Mazeno: una de las más largas y técnicas a la cima de un ochomil
Con la elección de la arista Mazeno, Alberto ha vuelto a demostrar que lo suyo no es una mera colección de ochomiles. Se trata de una de las vías más largas y más técnicas entre todas las que alcanzan la cumbre de un ochomil. Discurre por la complicada cresta que separa las vertientes de Diamir y Rupal, tiene una longitud superior a los once kilómetros y está jalonada de picos de siete mil metros (ocho cumbres en total). La complicada orografía de la arista hace que sea necesario llevar mucho material y su longitud obliga a pasar muchísimo tiempo en altura. Se trata de una ruta muy comprometida, pues a medida que el alpinista se interna en ella, la retirada se hace más y más complicada. En la Mazeno, un descenso de emergencia está descartado; para bajarse hay que escalar, literalmente, en sentido contrario.
Teóricamente, se puede completar la arista sin hacer cima en el Nanga, pues la vía termina a 6.940 metros, en un collado anterior a la cumbre principal. Los últimos 1.200 metros hasta la cumbre son comunes con la vía Schell.

Ascendida por primera vez en 2012 y no cuenta con ninguna repetición
Fue intentada por primera vez en 1979 por una expedición francesa. Doug Scott la intentó dos veces, Lorethan, Kurtyka y Troillet una vez cada uno, todos ellos sin éxito (aunque los sietemiles que la jalonan fueron cayendo). Los primeros en completar la arista propiamente dicha fueron los americanos Doug Chabot y Steve Swenson en 2004, pero tuvieron que retirarse por la ruta Schell desde el collado Mazeno, por lo que no alcanzaron la cima del Nanga Parbat. A partir de entonces, completar la arista y hacer cima en el Nanga se consideró el “premio gordo” del Himalaya/Karakorum.
Alberto Zerain y Txingu Arrieta lo intentaron en 2011 abriendo una nueva entrada a la arista, pero se volvieron de manos vacías. Finalmente, al año siguiente, los veteranos escoceses Sandy Allan (que ya estuvo en el intento de Scott en el 92) y Rick Allen completaron la cresta y ascendieron desde el collado a la cima por la vía Schell. Fueron, en total, más de dos semanas de actividad. Cinco años después, la ruta todavía espera la primera repetición.

Fuente Revista Desnivel

Montañismo

MARIANO GALVÁN, MANASLU. 7 OCHOMILES

abril 6, 2017 — by Andar Extremo0

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Sin duda este fue un gran año para el montañista argentino Mariano Galván, quien cerró el 2016 sumando a sus siete cumbres, dos ochomiles: Manaslu y Dhaulagiri. En una entrevista exclusiva cuenta la cordada con Alberto Zerain, la desaparición de su carpa, el vivac en una cueva de nieve, su reaparición después de 3 días perdido y la ansiada coronación, fiel a su estilo, con un non stop al gigante de 8156 msnm. Nota de la revista Andar Extremo n° 44.

Montañismo

ACONCAGUA, UN RETO POSIBLE

febrero 17, 2017 — by Andar Extremo2

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La montaña más alta del continente americano tiene casi 7.000 metros sobre el nivel del mar. Un desafío con el cual muchos sueñan, pero que es un sueño que se debe preparar para vivirlo de verdad. Nota en la revista Andar Extremo n° 43

Por Griselda Moreno – Makalu Team
Cobertura para Argentina Extrema. Textos y Fotos

El sol pinta de amanecer la punta del Cerro Cuerno. El campamento de Plaza Canadá aún en sombras, recibe el frío helado del alba. Desde mi carpa entreabierta, y apretada en mis manos, una taza de café humeante se antepone a ese pequeño halo de luz dorado que pronto avivará la existencia de quienes aún yacen acurrucados en sus bolsas de dormir.

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Adrián “Roger” Cangiani, guía experto de la zona y de esta expedición, custodia los hornillos que suenan como turbinas calentando el agua para el desayuno de los participantes de la primera edición del proyecto “Argentinos al Aconcagua”. Lo miro todo abrigado desde mi guarida de plumas y pienso en algunas cosas que conversamos el día anterior en Plaza de Mulas, el campo base para ascender el Monte Aconcagua por la ruta normal. Encontrar personas subiendo las montañas más importantes del continente y del mundo sin preparación física y sin experiencia de ascensos a montañas menores es una tendencia que ha sucumbido al montañismo desde hace varios años y genera cierta preocupación. El mundo de la alta montaña ha pasado a ser un mundo posible para el turista que no piensa mucho en las consecuencias. Reflexiono esto y los riesgos que se fundan, no sólo para la vida de esa persona, sino para el grupo que la acompaña, para la gente que ha de afectarse a evacuaciones evitables…

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Roger se mueve lento, como midiendo cada acción. Tiene la responsabilidad de un grupo que como muchos otros, sueñan con esta montaña y su cima. “Para mí es importante que la persona disfrute la montaña y si esto no está sucediendo, interfiero, colaboro para tomar las medidas necesarias, y si esas medidas conllevan el descenso de esa persona, siempre estaré pensando que pueda regresar para intentarlo otra vez”. Aconcagua es de alguna manera un hogar para él, lleva muchos años trabajando en sus laderas, ha visto y vivido muchas cosas felices y también tristes. Su mirada amable habla de experiencia, enlazando amistad y confianza en el grupo.
Desde hace once años que la montaña ha entrado en mi vida como un motivo de mis días. Sin ser guía de montaña, más bien como fotógrafa especializada en coberturas de alta montaña, siempre he pensado y sentido que para poder caminarla, escalarla, subirla sin importar la altitud tenemos que estar preparados, por uno mismo y por quien acompaña.

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Me uno a la expedición de Argentina Extrema (AE) apoyando el programa “Argentinos al Aconcagua” coincidiendo con los valores y el espíritu hacia los Apus. Entendiendo que generar conciencia de lo que actualmente sucede en el montañismo mundial tiene que trascender lo económico y virar a lo educativo. Enseñar a mirar y sentir la montaña como parte de un programa integral que una agencia ofrece a la persona que se acerca y entrega su confianza para cumplir el sueño de montaña. Fernando Robledo y Leandro Scheurle, dueños AE crearon el programa con la intensión de mitigar esta tendencia y preparar física, psicológica y emocionalmente la experiencia de ascenso a la montaña más alta del continente americano, pero también con el objetivo de hacer abordable económicamente esta gran aventura de montaña a los argentinos participantes.
Gabriel (51 años) empresario, Juan (51 años) veterinario, Andrés (30 años) médico, Guido (30 años) ingeniero mecánico, Gustavo (30 años) guía de turismo y Luciana (34 años) ingeniera en minas fueron los participantes de la edición 2016. Los seis con el entusiasmo a flor de piel y la motivación necesaria para afrontar Aconcagua, los seis entendiendo con humildad que más allá de toda preparación, la montaña finalmente decide las cumbres.

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El 20 de Febrero ingresamos al Parque Provincial Aconcagua. Las condiciones del clima habían mejorado un poco en una temporada bastante dura climatológicamente marcada por el fenómeno de El Niño, que incluso trajo aludes de barro y piedras. Sin embargo, había optimismo de buen clima en los días claves para el ascenso. El hongo de Aconcagua nos acompañó en varias de las jornadas de aclimatación. La montaña nos regaló atardeceres inolvidables que hicieron valer todos los esfuerzos.
El día 2 de marzo con inconmensurable emoción, parte del grupo llegó a lo más alto de América. Fue indispensable el apoyo de Juan Herrera que se unió al equipo en el campamento Nido de Cóndores para asistir a Roger, quien junto a la celebración del grupo, conseguía su cumbre número 25. Juan y Laura, dueños de “Juan Herrera Travel Service” además brindaron la logística de campamento base en Plaza de Mulas y Confluencias.

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“Cruzar el umbral del cansancio, superar los límites mentales del no puedo, es algo que se logra en buena parte por esfuerzo propio, pero indudablemente quien te guía tiene mucho que ver. Sentí la unión y la compañía constante del grupo en la montaña, la presencia de mi familia que me daba fuerza para continuar y agradecimiento a Roger por ser un gran orientador, un amigo”- comentó Gabriel en su descenso.
Aconcagua por la vía normal no es un objetivo inalcanzable o reservado para expertos, pero es un objetivo que para vivirlo a pleno requiere de una preparación adecuada, sin improvisaciones. Una preparación para poder conocer nuestro cuerpo y sus reacciones en diferentes altimetrías, para comprender el vínculo y la experiencia que queremos tener y vivir junto a la montaña. Una preparación para cultivar el compromiso y responsabilidad por uno mismo y por el compañero, para prevenir accidentes, malas experiencias, respetar la montaña y la vida.

“Argentinos al Aconcagua”, un proyecto de Argentina Extrema

“Argentinos al Aconcagua” es un programa anual que aspira a que sus integrantes estén preparados física, psicológica y emocionalmente para enfrentarse al vigía continental. Entrenamientos adaptados y ascensos previos no sólo preparan las piernas y los pulmones del participante, sino que también preparan esencialmente el corazón y la mente.

Información sobre el programa 

Montañismo

DHAULAGIRI, MARIANO GALVÁN 6 OCHOMILES

enero 19, 2017 — by Andar Extremo0

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El 19 de mayo de 2016 Mariano Galván y Alberto Zerain coronaron el Dhaulagiri de 8167 msnm sin oxígeno por la ruta normal. En la nota, una entrevista a Mariano en su regreso y un relato en primera persona del ataque a la cumbre. Nota de la revista Andar Extremo n° 42

Por Andar Extremo entrevista a Mariano Galván
Relato Mariano Galván
fotos Mariano Galván

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Cómo ves al  Mariano Galván, montañista efectivo con 6 ochomiles desde 2011?

Creo que en todo este tiempo he  ganado mucha experiencia, pude  planear y ejecutar de manera eficaz los desafíos que me he planteado. Para hacer un breve resumen, en 6 años realicé 6 expediciones, en las cuales he intentado 8 de las catorce montañas más altas del mundo, y de las cuales pude llegar a la cumbre de seis de ellas.
Creo que eso refleja la preparación, la planificación, y el nivel de compromiso con el que encaro cada una de las montañas. Pero lo que juega en contra a veces es el exceso de confianza que se genera al acertar muchas veces, se quiere ir cada vez más ligero, más rápido y por ahí uno se olvida de cosas esenciales o comete errores de principiantes. Es difícil mantener el balance entre experiencia y confianza. Se debe estar muy atento siempre y, por sobre todo, se tiene que tener la capacidad de acallar el ego que siempre quiere salir a ser protagonista y lo único que se obtiene cuando aparece son errores que se pagan caro.

Cuál fue tu crecimiento y visión como montañista en estos últimos años?

Es importante tener una visión de lo que uno quiere tanto en la fase como guía de montaña y como montañista. El amor es el mismo por cada tarea, pero las visiones sobre esas dos facetas que conviven, es diferente.
Por un lado, como deportista, pretendo seguir escalando con el mínimo de impacto posible sobre la montaña, empujar mis propios límites a sabiendas que estoy arriesgando mucho en seguridad. Con esto quiero ser muy claro, en todos los deportes hay una práctica medida, responsable, pero que necesita de otros que empujen más allá de los límites y que se jueguen un poco más para continuar con la evolución de este deporte. No hay que confundir por ejemplo el manejo de un auto a la velocidad extrema de un auto de carreras. Obviamente que este último va a estar más expuesto a accidentes, pero es inherente a la actividad misma y hay gente como yo, que está dispuesta a asumir esos riesgos.
Mi visión como guía sigue siendo la de llevar a la gente a la montaña con el menor impacto, pero a la vez brindarle un entorno lo más seguro posible, y para eso sé que se deben usar en casos extremos, cuerdas fijas, tubos de oxígeno, etc… A la vez me siento feliz de poder acercar las montañas a gente común, pues sé que es una oportunidad importante para ofrecerles una perspectiva diferente de sus vidas.

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Porqué elegiste al Dhaulagiri este año?
La verdad es que no esperaba subir el Dhaulagiri. Las conversaciones con la empresa de Nepal eran para subir el Makalu, y dos días antes de subirme al avión me comunicaron que la expedición con la cual iba a compartir permiso había cancelado, y si quería seguir con la idea de escalar el Makalu debería poner unos 3mil dólares más. Como podrán imaginar no contaba con ese dinero y les pregunté cuál era la opción, y me dijeron que todavía quedaba lugar para sumarme a una expedición al Dhaulagiri y, que de esa manera, me conservaban el precio que habíamos acordado. Por lo que tuve que ponerme a estudiar en muy breve tiempo, las rutas de ascenso y ambientarme a esta nueva montaña. No hubo mucha decisión consciente en este 8mil, fue un poco el azar el que me puso allí. Creo que ésta y otras veces la montaña es la que me elige.

Se complica con el paso del tiempo portear todo el equipo?
Lo bueno es que con el paso del tiempo y la tecnología que hay en el desarrollo de prendas técnicas, equipos, tiendas y demás, hace que éstas sean más livianas. Lo malo es que uno se va poniendo más viejo y no tiene la misma fuerza con la que contaba en mis primeros años. Por eso también es que se debe entrenar mucho más para seguir teniendo los mismos resultados.

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Cómo te trató este gigante?
Sentí a esta montaña especialmente difícil por el clima, recuerdo que todos los días se repetía la misma rutina en cuanto a temperatura. Amanecía con un cielo totalmente despejado luego, a partir del mediodía, se nublaba y no dejaba ver el sol hasta el día siguiente. Recuerdo que en dos oportunidades pudimos ver el atardecer y todos salimos de nuestras carpas a disfrutar de ese maravilloso espectáculo. Todos quedamos contemplando y sintiendo los últimos rayos de la tarde, como si de un raro fenómeno se tratara. En lo que a la montaña se refiere, el terreno hasta el campo 2 no representaba mucha dificultad técnica ni grietas importantes, sólo había que cuidarse de las avalanchas. A partir de ahí hasta los 7300 mts (donde coloqué el tercer campamento) era una pendiente de unos 50 ° en hielo que contaba con partes de hielo azul, lajas y cubierta de nieve que hacía muy complicado su ascenso, por lo que la fijación de cuerdas en este sector fue un factor muy importante para poder transitarla con seguridad. Desde el campo 3 en adelante, la ruta normal contaba con una travesía que se extendía por muchos metros, y que era un punto crítico dependiendo de las condiciones de la nieve. Aquí muchas personas han perdido la vida, por lo que se debe ser muy cuidadoso. Para finalizar, un corredor de unos 60° de inclinación hace que tengas que esforzarte por transitar los últimos metros que llevan a la cumbre. Afortunadamente este tramo lo encontré en condiciones de nieve muy amigables y pudimos, junto a Alberto Zerain, escalarlo en libre, siendo los primeros en transitar por ese sector antes de que se fijaran las cuerdas fijas.

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Cómo viviste la cumbre?
Fue una cumbre muy especial, porque en ella compartí el abrazo con el escalador vasco Alberto Zerain que me acompaño en todo el tramo que comprende desde el campo 3 hasta la cumbre. Fue muy reconfortante poder charlar y compartir una montaña tan intensa con alguien como él, que además de ser muy fuerte, tiene una trayectoria de más de 30 años de montañista y, a su vez, él estaba cumpliendo su octavo 8mil. La alegría compartida es una energía que se multiplica mucho. Espero poder compartir más cumbre con escaladores como él en el futuro.

Y la bajada?
La bajada fue interesante porque como todo el mundo sabe, los accidentes se producen generalmente en esta etapa, por lo que requiere el máximo de concentración. El clima hasta la altura de 7300 ms., donde se hallaba mi último campamento, era bastante bueno. Al llegar allí, me zambullí en el interior de mi pequeña carpa y pude tomar un poco de agua y comer, pero no quería permanecer ahí, sino descansar en el campo base y comer la deliciosa comida que siempre me preparaban. En contra de mi voluntad y teniendo que movilizar toda mi energía de reserva, empaqué todo, guardé la tienda de una manera un poco desordenada en el interior de mi mochila y con el enterito de pluma, seguí bajando. Pero el mal clima no tardó en hacerse notar y comenzó a nevar. A duras penas lograba ver las banderas que se colocan en las cañas de bambú y así, de a poco, fui desandando mis huellas. Por momentos me encontraba en un mundo blanco casi irreal y me sentaba como un niño caprichoso sobre la nieve. Estaba agotado y todo mi cuerpo pedía a gritos un descanso. La escalada había comenzado el día anterior a las 11pm, y eran las 6pm y mis piernas se movían de a ratos, negociando descanso con pasos. Así, en una batalla entre la mente y el cuerpo, fui bajando metro a metro. Estaba agotado pero a la vez disfrutaba ese mal clima y la pesadez de mi cuerpo…estaba nuevamente en el lugar que quería estar, haciendo lo que me gusta, es más, a veces sonreía cuando una ráfaga de viento me golpeaba tan fuerte que me tiraba al piso. Finalmente a las 10.30 pm llegue al campo base. Casi 24 hs de escalada, nada mal para mis 36 años. El plato de comida caliente no tardó en llegar, junto a una cerveza y una coca. Ahora sólo restaba entregarme sin pausa a un sueño reparador.

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Qué se viene en ochomilismo?
En mi ochomilismo, siempre digo que viene una pausa, que necesito un descanso, pero en realidad no quiero decir eso porque en cuanto tenga una nueva oportunidad saldré corriendo tras una nueva montaña. No sólo me gusta su majestuosidad, sino el desafío y la aventura que es llegar hasta ellas. Hay mucho más que escalar cuando uno entra en este mundo de “ los Himalaya”. La otra dura realidad es el financiamiento, cada vez más difícil, pero mientras pueda, voy a seguir adelante con este sueño.

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Agradecimientos:
A Marquitos, sobre todo, por darme este espacio de expresión y desahogo casi terapéutico, y también por brindarme comida al regreso de mis viajes en lo “del chino”…esa comida es tan importante como un batido de proteínas, y no sólo para el cuerpo sino también para el alma. Gracias MARCOS, y a toda la producción de la revista Andar Extremo.
Quería agradecerle también a Mountain HardWear por toda la indumentaria, así como también a Garmont, y Goal Zero, que con sus productos cubro todas las necesidades en equipamiento para mis expediciones. Gracias a todos los que difunden esta hermosa actividad y, obviamente, a los amigos, familia y demás gente linda que hace posible estos viajes.

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Relato de Mariano
“Es 15 de mayo, y ya hace unos 20 días que me encuentro en el campo base del Dhaulagiri. Aquí los días se repiten casi al infinito: por la mañana despejado, cielos azules y luego del medio día a más tardar las nubes lo cubren todo, y dejan caer su pesada carga de suave granizo o copiosas nevadas, todo depende de la voluntad de los dioses de la montaña.
Muchos grupos han ido a intentar cumbre y hasta casi me convencen a mí de ir con ello pero, a último momento y gracias a la tecnología con la que cuenta Carlos Soria, puedo acceder a un buen pronóstico y veo que lejos está de ser el día soleado, fuertes vientos soplarán en los siguientes días, para luego dar una breve calma para los días 18 y 19. A regañadientes me recluyo en mi tienda unos días más, tratando de confiar mis últimas fichas a este informe meteorológico, pero nada es seguro con el clima en esta parte de los Himalayas. Debido a condiciones geográficas y climáticas es casi imposible predecir o estimar un pronóstico. Confiando también en las lecturas propias del clima decido esperar un poco más y finalmente el 16 de mayo me lanzo en busca de la preciada oportunidad de llegar a lo más alto de esta montaña.

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Tras un breve desayuno a las 3:30AM salgo con todo mi equipo hacia el campo 2, distante unos 2100 ms. del campo base, es decir a unos 6678msnm. Llevo todo lo necesario para mi permanencia en la altura. Me he acostumbrado a no realizar depósitos ni acarreos previos, algo no muy común en este mundo, donde lo habitual es portear previamente tiendas, gas comida, enterito de pluma, etc., lo más alto posible y de esta manera guardar un poco de energía para el asalto final. Pero no es mi caso, yo subo y bajo con todo mi equipo. No tiene mucha lógica, pero me gusta así, por lo que hoy estoy llevando unos 15 kg de equipo por un extenuante desnivel. Finalmente y luego de seis horas y media, me encuentro en el añorado campo 2. Entre resoplidos y un frío que empieza a calar rápidamente en los huesos, monto mi tienda en una precaria terraza y me dispongo a pasar lo que queda de la jornada entre bebidas calientes y tareas del hogar (secar medias, botas, cargar elementos de electrónica, etc.). Este día es aceptable y el sol, las nubes y el viento logran un buen balance y me permiten descansar lo suficiente como para afrontar el siguiente día donde me esperar unos exigentes 700 metros de desnivel hasta el siguiente campamento. Por suerte, en la mañana del 17, el sol se hace presente muy temprano y me permite a las 5:30Am ponerme en marcha hacia mi nuevo destino. Nuevamente el llevar todo el equipo se hace notar, esta vez con más intensidad. Todo cuesta mucho y aquí las cuerdas fijas se convierten en un aliado fundamental ya que hay muchos tramos con hielo cristal y la nieve ha cubierto gran parte del mismo, por lo que sin la ayuda de las cuerdas esto se convertiría en una trampa mortal. Me maldigo al tener que usar unas cuerdas que no he fijado y siento que hago trampa. No me siento del todo cómodo con este tipo de ascenso pero no hay opción, sólo cuento con una piqueta técnica y un bastón, por lo que no me puedo asegurar un ascenso en libre…una lástima pienso para mis adentros…
El siguiente campamento a 7260msnm es sobre una ladera de unos 35 -40°, por lo que instalar la tienda se convierte en una tarea muy trabajosa y dolorosa para los pulmones que se esfuerzan por asimilar el aire enrarecido.

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Me dejo caer dentro de la tienda nuevamente cerca del mediodía, para luego repetir las tareas cotidianas. Tengo esperanza de comenzar en unas 12 hs más, pero cuando se creía que estaba todo bien, súbitamente a las 7pm, se desata un viento muy fuerte que sorprende a un grupo que ya había tomado la decisión de salir. Me preocupo por ellos porque la intensidad del viento alcanza por momento los 100km/h, y al mismo tiempo que veo cómo hago para que mi débil refugio no se deshaga en pedazos, pienso que mi oportunidad de intentar una cumbre se desvanece con el paso del tiempo. La noche la paso entre sacudidas y listo para abandonar ese campamento en caso de que la tienda no pueda soportar. Me apresto a ponerme toda mi ropa, enterito de pluma, arnés, botas dobles, linterna y gafas de ski…así es como paso la noche dentro de la ligera bolsa de dormir, sí, con las botas puestas y arnés. No queda otra, hay que estar preparado para cualquier infortunio.
Afortunadamente la tienda Direkt 2 de Mountain Hardwear se comporta de maravilla, y su delgada capa y sus dos varillas resisten los embates del viento, me siento bendecido cuando el sol asoma por la mañana y aun cuento con mi refugio intacto. Con el pasar de la mañana el viento amaina y me puedo comunicar con Alberto Zerain para ver cuál es su plan, y si tiene más novedades del clima. Lamentablemente sí, y no son de las mejores. Un conocido que les lleva los partes meteorológicos, le anuncia que vienen días malos. Inmediatamente decidimos bajar pero lo convenzo de pasar una noche más ahí y ver qué pasa si no, definitivamente al día siguiente nos bajaríamos y abandonaríamos el intento a cumbre…derecho a casa así, sin más.
Nos dejamos sorprender por el clima y paulatinamente el viento decrece a lo largo del 18 de mayo y nos deja a nosotros con la responsabilidad de intentar una cumbre o no. Afortunadamente nos apoyamos mutuamente y decidimos lanzarnos a la cumbre a la medianoche, así como también unas expediciones con las que compartimos el campamento, deciden lo mismo. Nosotros dos sin oxígeno y otros cuatro más escaladores con oxígeno apostamos por un intento. La noche de luna llena se presta ideal para el ascenso, pero no me siento del todo cómodo y Alberto con su gran capacidad física se me separa unos cuantos metros por varias horas. Finalmente logro cambiar el aire y puedo seguirle tímidamente los pasos. Nos sentimos felices por la oportunidad que tenemos de intentar la cumbre. El día llega sin nubes y con una suave brisa hasta los 8mil ms. No lo podemos creer, estamos casi sin darnos cuenta a punto de cumplir otro hito en nuestras vidas, en mi caso mi sexto 8mil y en el caso de Alberto su octavo!!, además en el caso de él, hace siete años que no corona una cumbre de tanta altura. Me siento alegre de tener un compañero con el cual compartir anécdotas y vivencias, emociones, y con el que nos motivarnos mutuamente en esta difícil tarea.

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Llevamos en nuestras mochilas unos 100mts de cuerdas para ayudar a fijar los últimos metros de recorrido, pero los sherpas nos piden las cuerdas a unos 8050 msnm y gustosos se las entregamos. Ahora sí, liberados de esa carga, nos miramos cómplices y decidimos ir por los últimos 100 ms. del corredor que lleva a la cumbre en libre, con una piqueta y un bastón. Nos apañamos en la tarea de escalar este corredor adelantándonos a la tarea de los sherpas, nos sentimos afortunados de poder hacerlo de esta manera ya que nos da la oportunidad de disfrutar la cumbre muchos minutos antes que los otros escaladores con oxígeno y sus respectivos sherpas. Así que todos contentos, aunque nuestra alegría se entrecorta cuando al finalizar el corredor encontramos el cuerpo sin vida de un escalador. Tratamos de ignorarlo pero es muy obvio, el recordatorio de lo frágil que es la vida se hace presente una vez más y tras un breve silencio, disfrutamos de la cumbre que nos ofrece una vista de 360°. Observamos el Annapurna a lo lejos, y las montañas multiplicándose en el horizonte. Nos abrazamos y cumplimos con las labores propias de las cumbres: fotos, videos, agradecimientos, etc… Pero esta cumbre es muy distinta para mí, tengo un compañero al cual abrazar y decirle: “Lo hemos logrado”, agradezco por eso a los Dioses y por muchas otras cosas más. Gracias Alberto Zerain por compartir esta cumbre. Lujo de montañista y de persona.

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La bajada como siempre no está exenta de peligros y el buen clima se desvanece, afortunadamente llegamos a nuestro último campamento y decido continuar la bajada hasta el campo base. A duras penas logro desmontar mi tienda y mis cacharros que se encuentran a 7200 msnm, y muy desprolijamente los coloco en mi mochila. Sin prisa, y con muuuchas pausas me dispongo a bajar hasta el campo base. En este largo camino las nevadas, neblina, vientos y demás inclemencias climáticas se hacen presentes, pero trato de ser indiferente a ellas y me consuelo con los beneficios de bajar hasta los seguros 4600 msnm del campo base. Finalmente a las 22:30 hs llego a mi anhelado refugio. Han sido casi veinticuatro horas de andar, escalar, rapelar y demás. La recompensa? un buen plato de Dalbat y la satisfacción de poder seguir cumpliendo mi sueño: ”escalar montañas para sentirme vivo, y vivir para aprender más de ellas”
Gracias familia por entender mi locura. Amigos, gracias por estar al pendiente de mis anécdotas y darme el empujoncito que se necesita para seguir apostando a lo que uno ama. Gracias Mountain HardWear Argentina, Garmont Outdoorgear y mucha otra gente que en silencio aporta pequeñas grandes cosas, fundamentales para el desarrollo de estas expediciones.”

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Montañismo

MARIANO GALVÁN CORONÓ EL MANASLU

octubre 4, 2016 — by Andar Extremo0

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Ya lleva siete ochomiles y dos de ellos los hizo este año

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Nuestro incansable Mariano Galván nos sigue sorprendiendo, este año seguro será inolvidable para él y para los amantes del montañismo. A principio de año conquistó el Dhaulagiri y hoy coronó su séptimo ochomil, el Manaslu con 8156 msnm, la octava montaña más alta de l mundo.
El primero de octubre en una entrevista para un medio español “ActitudZerain” luego de no saber nada por tres días comentaba esto: “Estoy un poquito cansado pero ahora con una coca cola de por medio más a gusto. Encontré arriba luna tienda de los japoneses pero no tenía el hornillo adentro eran puras algas y pescado pero sin poder cocinar no podía comer nada. Así que fueron cuatro días duros, lo que tomaba era lo que podía derretir con el cuerpo. Contento por haberle dado un cumplido ala vía me han faltado 300 metros pero luego de 4 días lo más importantes es estar qui en el campo base y poder contárselo al compañero. En tres días no he comido nada, si pude encontrar la tienda para descansar pero no pude ni derretir ni comer nada así que ahora a recuperar y seguro me cambiará la cara. Tampoco tenia saco de dormir pero por suerte por el entrenamiento que tengo le pude dar batalla y llegar a 300 metros de la cima. Las dificultades técnicas se hacían imposibles, entonces fue momento de pegar la retirada; al estar solo y ser algo muy técnico no tenia alternativa. He estado tres noches arriba, una con Alberto Zerain, otra caminado y una en la tienda de los japoneses. Por suerte no sufrí congelaciones, cuando hacia mucho frío me movía para entrar en calor. También compartiré con ustedes la cueva de hielo que tuve que hacer para resguardarme del frío, de la noche caminando de las nevadas. También nos dio mucho enojo a Alberto y a mi de perder un montón de equipo en una forma misteriosa sin dejar rastros y pensábamos que seguir adelante iba a ser complicado. El clima al principio nos jugo una mala pasada estuvo nevando un día y medio, después vino lo de la tienda de los japoneses” esta mañana 4 de octubre Alberto Zerain en la altura nos daba la grata sorpresa “Te estoy llamando bajo el pináculo de la cumbre, aquí hay una ventisca de la hostia, Mariano Galván 100% a hecho cumbre y yo estoy a punto de llegar. Ya Mariano a comenzado el descenso”
Días después Mariano relataba “después de la frustración que dio el no poder llegar a la cima por la linea que habíamos soñado junto a Alberto Zerain, me baje de la montaña el 1 de octubre, satisfecho por la batalla dada a la montaña.
Ahí me entere de la preocupación de todo el mundo por mi pequeña desaparición. Pero tienen que saber que ya es una marca registrada.
Al día siguiente mi compañero me dice que quiere darse una chance mas y va a intentar el Manaslu con solo un campamento de altura, yo lo miro y no puedo mas que desearle buena suerte, han pasado 24 hs y no puedo retenerlo porque se lo difícil que es el clima y lógicamente no puedo salir con el.
Lo despido y le doy lo que esta mi alcance para ayudarlo. Pero yo tampoco estoy dispuesto a renunciar a otro intento…. Pero debo esperar un poco mas. Y así es que lo dejo ir con un afectuoso saludo y tan solo unas 24 hs mas tarde me lanzo en su búsqueda, no se ha donde voy a llegar, pero saber que voy mi a cruzarme con el me tranquiliza. Salgo a las 16.45 del día 3 de octubre con un clima envidiable, paso por el campo 1 envuelto en una nube pero la temperatura sigue siendo agradable, en campo 2 aprovecho una tienda vacía para colocarme el mono de pluma y hacer una parada de una hora para reponer fuerzas.
De ahí el camino empieza a complicarse ya que la nieve cubre las huellas anteriores y se desdibuja. Por lo que llego a campo 3 y así como llego trato de orientarme para continuar al campo 4, no encuentro rastro de las cuerdas fijas, por lo que tiro una linea recta hacia arriba por un neve de sostenida pendiente, me siento bien pero parece como si no avanzara, espero con ansias la luz del sol que aclare un poco el panorama.
Llego a campo 4 finalmente a las 7 am, ahí veo unas tiendas abandonadas y me lanzo a ellas que ofrecen resguardo parcial de las inclemencias. Dejo mi mochila y continuo solo con un bastón y un piolet. A partir de aquí el viento es muy fuerte, el cansancio se agolpa y la falta de sueño es terrible. Para variar empiezo a alucinar y me quedo dormido en los descansos, la cumbre parece no llegar nunca y ademas me desconcierta el no ver a mi compañero, pero me concentro en llegar a la cima, y cerca del mediodía llego a la cumbre. No tengo reloj ya que se lo había prestado a Alberto.
Totalmente agotado bajo por el mismo camino y en una de las paradas veo que hay una persona en una de las pendientes, me da la sensación por el color de la vestimenta que es un Lama, me rio por mis alucinaciones, una persona ahí jaja. Resulta que ese lama era mi compañero subiendo el mismo día.
Así es como sigo bajando y ese mismo día alcanzo el campo base a las 20 hs, agotado y me duermo preocupado, porque mi cocinero pregunta ¿ y Alberto? Creía que había bajado en el interin de mi subida, pero afortunadamente al día siguiente hablo con un grupo de alemanes que sabían de el y horas mas tarde aparece muy entero por el campo base y almorzamos juntos. Celebramos las cumbres y no podemos entender como no nos cruzamos, y me rio al decirle que lo creí una alucinación.
Gracias a todos por las buenas vibras y por seguir viviendo tan intensamente.

Grande Mariano 7 ochomiles, ejemplo Argentino!!!

Montañismo

MARIANO GALVÁN 6 OCHOMILES, Dhaulagiri Sin Oxígeno

mayo 29, 2016 — by Andar Extremo0

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El 19 de mayo a las 10.15 am Mariano Galván Junto a Alberto Zerain coronaron el Dhaulagiri de 8167 msnm sin oxígeno por la ruta normal. El relato en primera persona de Mariano, los días previos y la cumbre de su sexto ochomil.

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Es 15 de mayo y ya hace unos 20 días que me encuentro en el campo base del Dhaulagiri, aquí los días se repiten casi al infinito, por la mañana despejado, cielos azules y luego del medio día a más tardar las nubes lo cubren todo, y dejan caer su pesada carga de suave granizo o copiosas nevadas, todo depende de la voluntad de los dioses de la montaña.
Muchos grupos han ido a intentar cumbre y hasta casi me convencen a mí de ir a por ello, pero a último momento y gracias a la tecnología con la que cuenta Carlos Soria, puedo acceder a un buen pronóstico y veo que lejos está de ser el día soleado, fuertes vientos soplaran en los siguientes días, para luego dar una breve calma para los días 18 y 19. a regañadientes me recluyo en mi tienda unos días más, tratando de confiar mis últimas fichas a este parte meteorológico, pero nada es seguro con el clima en esta parte de los Himalayas, debido a condiciones geográficas y climáticas es casi imposible predecir o estimar un pronóstico. Confiando también en las lecturas propias del clima decido esperar un poco más y finalmente el 16 de mayo me lanzo en busca de la preciada oportunidad de llegar a lo más alto de esta montaña.

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Tras un breve desayuno a las 3:30AM salgo con todo mi equipo hacia el campo dos, distante unos 2100 mts del campo base, es decir a unos 6678msnm, llevo todo lo necesario para mi permanencia en la altura, me he acostumbrado a no realizar depósitos ni acarreos previos, algo no muy común en este mundo, donde lo habitual es portear previamente tiendas, gas comida, enterito de pluma, etc., lo más alto posible, de esta manera guardar un poco de energía para el asalto final. Pero no es mi caso, yo subo y bajo con todo mi equipo, no tiene mucha lógica, pero me gusta así. Por lo que hoy estoy llevando unos 15 kg de equipo por un extenuante desnivel.
Finalmente y luego de seis horas y media, me encuentro en el añorado campo dos, entre resoplidos y un frio que empieza a calar rápidamente en los huesos, monto mi tienda en una precaria terraza y me dispongo a pasar lo que queda del día entre bebidas calientes y tareas del hogar (secar medias, botas, cargar elementos de electrónica, etc.). Este día es aceptable y el sol, las nubes y el viento logran un buen balance y me permiten descansar lo suficiente como para afrontar el siguiente día donde me esperar unos exigentes 700 metros de desnivel hasta el siguiente campamento. Por suerte en la mañana del 17 el sol se hace presente muy temprano y me permite a las 5:30Am ponerme en marcha hacia mi nuevo destino. Nuevamente el llevar todo el equipo se hace notar, esta vez con más intensidad, todo cuesta mucho, y aquí las cuerdas fijas se convierten en un aliado fundamental ya que hay muchos tramos con hielo cristal y la nieve ha cubierto gran parte del mismo, por lo que sin la ayuda de las cuerdas esto se convertiría en una trampa mortal, me maldigo al tener que usar unas cuerdas que no he fijado y siento que hago trampa, no me siento del todo cómodo con este tipo de ascenso, pero no hay opción, solo cuento con una piqueta técnica y un bastón, por lo que no me puedo asegurar un ascenso en libre, una lástima pienso para mis adentros…

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El siguiente campamento a 7260msnm es sobre una ladera de unos 35 -40 grados, por lo que instalar la tienda se convierte en un tarea muy trabajosa y dolorosa para los pulmones que se esfuerzan por asimilar el aire enrarecido. Me dejo caer dentro de la tienda cerca del mediodía nuevamente y me dejo caer dentro de ella para repetir las tareas cotidianas. Tengo esperanza de salir en unas 12 hs más, pero cuando se creía que estaba todo bien para salir, súbitamente a las 7pm, se desata un viento muy fuerte que sorprende a un grupo que ya había tomado la decisión de salir. Me preocupo por ellos porque la intensidad del viento alcanza por momento los 100km/h, y al mismo tiempo que veo como hago para que mi débil refugio no se deshaga en pedazos, pienso que mi oportunidad de intentar una cumbre se desvanece con el paso del tiempo. La noche la paso entre sacudidas y listo para abandonar ese campamento en caso de que la tienda no pueda soportar, me apresto a ponerme toda mi ropa, enterito de pluma, arnés, botas dobles, linterna y gafas de ski, así es como paso la noche dentro de mi ligera bolsa de dormir, si, con las botas puestas y arnés. No queda otra, hay que estar preparado para cualquier infortunio.

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Afortunadamente la tienda Direkt 2 de Mountain Hardwear se comporta de maravilla, y su delgada capa y sus dos varillas resisten los embates del viento, me siento bendecido cuando el sol asoma por la mañana y aun cuento con mi refugio intacto. Con el pasar de la mañana el viento amaina y me puedo comunicar con Alberto Zerain para ver cuál es su plan, y si tiene más novedades del clima. Lamentablemente si, y no son de las mejores, un conocido que les lleva los partes meteorológicos, le anuncia que vienen días malos, casi que inmediatamente decidimos bajar, pero lo convenzo de pasar una noche más ahí y ver qué pasa, sino definitivamente al día siguiente, nos bajaríamos y abandonaríamos el intento a cumbre, derecho a casa, así sin más.
Nos dejamos sorprender por el clima y paulatinamente el viento decrece a lo largo del 18 de mayo y nos deja a nosotros con la responsabilidad de intentar una cumbre o no. Afortunadamente nos apoyamos mutuamente y decidimos lanzarnos a por la cumbre a la media noche, así como también unas expediciones con las que compartimos el campamento, deciden lo mismo. En total, nosotros dos sin oxígeno y otros cuatro más escaladores con oxígeno apostamos por un intento. La noche de luna llena se presta ideal para el ascenso, pero no me siento del todo cómodo y Alberto con su gran capacidad física se me separa unos cuantos metros por varias horas, hasta que finalmente logro cambiar el aire y puedo seguirle tímidamente los pasos. Nos sentimos felices por la oportunidad que tenemos de intentar la cumbre, el día llega sin nubes, y con una suave brisa hasta los 8mil mts, no lo podemos creer, estamos casi sin darnos cuenta a punto de cumplir otro hito en nuestras vidas, en mi caso mi sexto 8mil y en el caso de Alberto su octavo!!, además en el caso de él, hace siete años que no corona una cumbre de tanta altura, me siento alegre de tener un compañero con el cual compartir anécdotas y vivencias, emociones y motivarnos mutuamente en esta difícil tarea.

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Llevamos en nuestras mochilas unos 100mts de cuerdas para ayudar a fijar los últimos metros de recorrido, pero los sherpas nos piden las cuerdas a unos 8050 msnm y gustosos se las entregamos, ahora si liberados de esa carga nos miramos complisentemente y decidimos ir por los últimos 100 mts del corredor que lleva a la cumbre en libre, con una piqueta y un bastón nos apañamos en la tarea de escalar este corredor, adelantándonos a la tarea de los sherpas, nos sentimos afortunados de poder hacerlo de esta manera, ya que nos da la oportunidad de disfrutar la cumbre muchos minutos antes que los otros escaladores con oxígeno y sus respectivos sherpas. Así que todos contentos, aunque nuestra alegría se entrecorta cuando al finalizar el corredor encontramos el cuerpo sin vida de un escalador, tratamos de ignorarlo, pero es muy obvio, el recordatorio de lo frágil que es la vida, se hace presente una vez más, y tras un breve silencio, disfrutamos de la cumbre que nos ofrece una vista de 360 grados, observamos el Annapurna a lo lejos, y las montañas multiplicándose en el horizonte. Nos abrazamos y cumplimos con las labores propias de las cumbres, fotos, videos, agradecimientos, etc. Pero esta cumbre es muy distinta para mi, tengo un compañero al cual abrazar y decirle: “Lo hemos logrado”, agradezco por eso a los Dioses y por muchas otras cosas más. Gracias Alberto Zerain por compartir esta cumbre. Lujo de montañero y de persona.

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La bajada como siempre no está exenta de peligros y el buen clima se desvanece, afortunadamente llegamos a nuestro último campamento y decido continuar la bajada hasta el campo base, a duras penas logro desmontar mi tienda y mis cacharros que se encuentran a 7200 msnm, y muy desprolijamente los coloco en mi mochila. sin prisa, y con muuuchas pausas me dispongo a bajar hasta el campo base, en este largo camino, las nevadas, neblina, vientos y demás inclemencias climáticas se hacen presente, pero trato de ser indiferente a ellas y me consuelo con los beneficios de bajar hasta los seguros 4600 msnm del campo base. Finalmente a las 22:30 hs llego a mi anhelado refugio, han sido casi veinticuatro horas de andar, escalar, rapelar y demás. La recompensa? un buen plato de Dalbat y la satisfacción de poder seguir cumpliendo mi sueño:” Escalar montañas para sentirme vivo, y vivir para aprender más de ellas”

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Gracias Familia por entender mi locura, amigos gracias por estar al pendiente de mis anécdotas y darme el empujoncito que se necesita para seguir apostando a lo que uno ama. Gracias Mountain HardWear Argentina, Garmont Outdoorgear y mucha otra gente que en silencio aporta pequeñas grandes cosas, fundamentales para el desarrollo de estas expediciones.

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Texto y fotos Mariano Galván

Montañismo

ANNAPURNA, CARLOS SORIA A LOS 77 AÑOS, 12 OCHOMILES

mayo 6, 2016 — by Andar Extremo0

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El alpinista Carlos Soria coronó el Annapurna a sus 77 años ha logrado llegar a la cima de la décima montaña más alta del planeta, convirtiéndose en la persona de más edad en hacerlo. Con esta cumbre, está más cerca de completar los 14 ochomiles. Solo le restan el Dhaulagiri y el Shisha Pangma.

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Carlos Soria ha vuelto a hacer historia al convertirse en la persona de más edad en alcanzar la cumbre del Annapurna (8.091 m). El veterano alpinista, líder de la Expedición BBVA, ha hollado la cima de la décima montaña más alta del planeta cerca de las 9.00 horas del 1 de mayo. En una dura y larga etapa final, el equipo ha cubierto en algo más de 13 horas los últimos mil metros de desnivel que les separaba del Campo 4 (7.100 m). El alpinista español de 77 años logró su duodécimo ochomil. La marcha final desde el Campo 4, situado a 7.100 m, la iniciaron sobre las 19.30 horas del día 30 de abril. Las previsiones recibidas indicaban que durante la noche pararía la nieve y quedarían nubes altas, con vientos por debajo de los 20 km/h. Los pronósticos se cumplían y la expedición vio el amanecer a las 5.20 horas. Carlos Soria y el equipo, formado por Carlos Martínez y Luis Miguel López, llegarón a la cima del Annapurna alrededor de las 9.00 horas, tras más de 13 horas de ascenso. En ese momento, Carlos Soria pasaba a la historia del alpinismo mundial al convertirse en el escalador de más edad en coronar la cima del coloso nepalí. Acompañados por su gran amigo Mikel Sherpa que también lo acompañara rumbo al Dhaulagiri (8.167 m), segundo objetivo de Carlos Soria esta temporada.
Después de haberlo intentado en 2012 y 2015, ha sido en la tercera ocasión cuando la montaña le ha permitido llegar a la cima. Si esta misma temporada lograse hollar el Dhaulagiri, solo le faltaría el Shisha Pangma para completar las míticas 14 montañas más altas del planeta. Además, Carlos Soria es el único alpinista que ha escalado 11 montañas de más de 8.000 metros después de cumplir los 60 años, y es la persona más veterana en la historia que ha ascendido con éxito al K2 (65 años), Broad Peak (68 años), Makalu (69 años), Gasherbrum I (70 años), Manaslu (71 años), Lhotse (72 años), Kanchenjunga (75 años) y Annapurna (77 años).

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“Esto es verdaderamente el despertar de un sueño. Han sido unos días magníficos, una expedición larga, pero hemos sabido esperar el momento oportuno”, ha comentado Carlos al coronar el Annapurna.
La expedición al llegar al Campo Base cansados por el gran esfuerzo realizado pero felices por el logro conseguido, mientras el equipo reponía fuerzas tras unas intensas jornadas, comentaban: “Nunca nos hemos desesperado, nunca hemos gastado fuerzas inútilmente y cuando hemos tenido que ir, hemos ido”. Además, Carlos Soria ha decidido trasladarse al Campo Base del Dhaulagiri para intentar su cima a mediados de mayo. “Necesitamos unos días de descanso, pero estamos perfectamente aclimatados. La cumbre del Dhaulagiri es posible y vamos a intentarlo”, ha afirmado. “Esto es verdaderamente el despertar de un sueño. Han sido unos días magníficos, una expedición larga, pero hemos sabido esperar el momento oportuno”. “Hemos intentado hacernos amigos de ella, observarla, ver cuándo podíamos hacerlo y lo hemos hecho”. Ni las difíciles condiciones en la cumbre, peores de lo que apuntaban los pronósticos, consiguieron echar atrás a la expedición. El veterano alpinista recuerda cómo vivieron ese histórico momento: “El día de la cumbre fue muy frío. La sensación en muchos momentos del día era de muchísimo frío y con el viento a 60 km/h. Pero ha sido magnífico, absolutamente magnífico”.

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Crónica de una gesta histórica el ataque definitivo a la cumbre se inició el día 30 desde el Campo 4 (7.100 m) cuando ya era de noche. A pesar de que estaba nevando, Carlos Soria y el equipo confiaron en los partes meteorológicos que decían que pararía de nevar al amanecer. Cerca de 14 horas de ascenso hasta alcanzar lo más alto del Annapurna en un recorrido menos peligroso que en otras ocasiones pero de un alto nivel técnico por la gran cantidad de hielo. A las 10.00 hora local, la Expedición llegaba a la cumbre. La cima les recibía con mucho viento y una sensación térmica de -50º C. Tras unos minutos, iniciaron el descenso hasta el Campo 4, que completaron en 9 horas, un total de 23 horas de jornada desde que iniciaron el ataque. Carlos Soria y sus compañeros descansaron unas horas en el Campo 4 y emprendieron el descenso. Completaron la gesta hasta el Campo Base (4.200 m) en 20 horas, con un tramo muy complicado técnicamente entre el Campo 3 (6.700 m) y el Campo 2 (5.700 m), en el que tuvieron que rapelar en una pared vertical de hielo.

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Montañismo

Lomas Blancas: Cumbres solidarias

marzo 21, 2016 — by Andar Extremo0

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Nota en revista Andar extremo n° 39

Somos un grupo de amigos que compartimos el amor por la naturaleza, el deporte y la aventura. A través de estas actividades, realizamos acciones solidarias orientadas a nuestra comunidad.
Aventura SinFin, es un grupo de deportistas que realizan múltiples actividades deportivas, y desde hace unos años organiza una Carrera para niños en el Parque Ecológico de la Plata. Desde sus inicios esta carrera ha contado con la asistencia del Sr. Aldo Herbotte, de Baobab Supercamping. Somos integrantes de Aventura SinFin, y en ocasión de la organización de estas carreras, y motivados por los relatos de las experiencias de Aldo, comienza nuestra inquietud por incursionar en el montañismo de altura como una nueva actividad deportiva y recreativa. Así comenzaron las reuniones y las intensas prácticas de entrenamiento para llevar a cabo una expedición al Cordón del Plata, en Vallecitos, Provincia de Mendoza.
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Con el objetivo de darle a la expedición un fin solidario, y de mejorar el equipamiento destinado a la atención de las emergencias en el Hospital San Roque de Gonnet, nos proponemos recaudar fondos para contribuir a la adquisición de un equipo de ecografía Doppler color.
Aquí comienza nuestra aventura…
El 28 de octubre con mucho entusiasmo cargamos los tres autos, llevando el equipo de montaña y mucha comida para los 4 días que íbamos a estar en el refugio de Sky y Montaña en Vallecitos. Y allí partimos rumbo a Mendoza… la montaña nos espera.
El 29 de octubre por la mañana nos reunimos todos los integrantes de la expedición en un supermercado ubicado sobre la ruta 40 en Mendoza, allí compramos frutas, verduras y productos frescos y emprendimos el último tramo todos juntos rumbo al refugio.
Llegamos al mediodía, nos instalamos rápidamente en el refugio, armamos las mochilas, preparamos las colaciones y emprendimos una caminata para comenzar a adaptarnos a la altura. Montañas y más montañas nos envolvían, un sol radiante nos iluminaba, increíblemente ya estábamos cumpliendo nuestro sueño. Todos en fila como patitos, comenzamos el ascenso. Sentíamos que íbamos caminando en un mar de dulce de leche, lentos, muy lentos, la altura se hacía presente. Físicamente nos sentíamos muy bien pero notábamos que la entrada de aire no era la misma que en el llano al cual estábamos acostumbrados, paso a paso realizamos todo el recorrido, tierra, nieve, piedras… ningún obstáculo nos impidió seguir.
Felices retornamos al refugio. Cansados por el viaje, acomodamos nuestras cosas mientras Andrea, nuestra cocinera de lujo, preparaba la comida. Nos habían contado que convenía pasar un tiempo en el lugar para aclimatarse y no correr el riesgo de apunarse, sin embargo la montaña decide y a pesar de beber mucha agua, movernos lento, y llegar a una altura mayor a la que íbamos a dormir, el apunamiento alcanzó a uno de nosotros. El mal de altura en Antonia no se hizo esperar. Sin embargo todos pudimos dormir a pesar de los 2500 mts. de altura y prepararnos para el día siguiente.
Viernes 30 de octubre – Cumbre Lomas Blancas (3850 msnm)
Amanecimos muy temprano, Aldo nos tenía preparadas unas ricas tostadas y un termo de 1lt. con agua caliente a cada uno y nos invitaba a tomarlo con la infusión que quisiéramos, pero completo antes de partir. La pregunta que nos angustiaba era si Antonia iba a poder subir.
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Por suerte los nueve emprendimos el viaje rumbo a nuestro primer objetivo, el Lomas Blancas a 3850 msnm. Al principio sentíamos la altura, Antonia pudo subir, pero sin demasiada fuerza por lo que Aldo tuvo que cargar dos mochilas. De a poco mientras avanzábamos nos sentíamos cada vez mejor, luego de un poco más de tres horas todos llegamos a la cumbre. ¡Que alegría! Para muchos de nosotros nuestra primera cumbre.
Mucho viento allá arriba, sentíamos que nos volábamos. Sacamos fotos e inmediatamente comenzamos el regreso. El tiempo es fundamental, se venía la nube y nos iba a dejar sin visibilidad.
El descenso fue más rápido, paramos un rato para comer algo y continuamos bajando hacia el refugio. ¡Primer objetivo logrado!
Charla, mates, cartas, dados, intercambio de sensaciones… Así llegamos al final del día.

Sábado 31 de octubre – Campamento de altura Piedras Grandes (3580 msnm)
Hermoso amanecer, para nuestra sorpresa había nevado toda la noche. La montaña no dejaba de sorprendernos y nos ofrecía un paisaje distinto, blanco, increíble. Un nuevo recorrido nos esperaba. Había mucha nieve, así que Aldo tendría el doble de trabajo, tendría que ir abriendo camino sobre la nieve, marcando las huellas que luego pisaríamos los que íbamos detrás de él. Continuábamos como patitos, Karina, Andrea, Analía, Roxana, Graciela, Antonia, Gastón y Jorge cerrando la fila.
El día más frio, la nube nos invadía, las montañas no se veían, seguíamos subiendo intentando alcanzar nuestra meta. Llegamos, nos abrigamos y comimos algo. Al recorrer el lugar vimos que había gente acampando, aclimatándose para seguir subiendo.
Regresamos al refugio, nevaba y según el pronóstico el clima no mejoraría y nos complicaría el ascenso al San Bernardo, nuestro último y más complejo objetivo.

Domingo 1 de noviembre – Base del San Bernardo.
Como habíamos previsto, lamentablemente las condiciones climáticas no nos permitieron intentar el San Bernardo. Cambiamos el destino y decidimos partir rumbo a la base del Cerro.
Mucha nieve, mucho hielo, nos costó encontrar agua, todo congelado. Gastón se dispuso a juntar nieve para luego derretirla.
Este nos resultó el circuito más bello, las paredes de la montaña se nos venían encima. Pisábamos la nieve y nos enterrábamos, la nube fue tapando el sol, parecíamos estar dentro de una película. Sensaciones miles, viaje alucinante.
Descendimos, nuestro sueño estaba llegando a su fin. Nos quedamos en la base del refugio jugando con la nieve, con la alegría de haber logrado nuestra primera cumbre y con la certeza de que ésta no sería la última.

Montañismo

KYLE MAYNARD; Cumbre en el Aconcagua, sin brazos ni piernas.

marzo 21, 2016 — by Andar Extremo0

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El domingo 21 de febrero Kyle Maynard hizo cumbre en el Aconcagua y le demostró a la humanidad que nada es imposible.
“Estamos acampando esta noche aproximadamente a 6300 metros. Partiremos mañana a las 6 am y vamos a ir hasta que lo logremos. No importa, lo que estoy seguro es que vamos a tener uno de los días más difíciles y absolutamente sorprendentes de nuestras vida”.
Con esas palabras el sábado por la noche el atleta Kyle Maynard se iba a dormir en su carpa en el campamento para intentar su objetivo y el de su equipo: sin brazos ni piernas por su amputación genética, lograr la cumbre del gran Aconcagua y convertirse en leyenda.
Y así ocurrió finalmente. Por la tarde del mismo domingo los amigos del Refugio Mausy de Vallecitos anunciaban eufóricos el cumplimiento del objetivo. Con esta ascensión se suma al logro de 2012 de haber hecho cima en el Kilimanjaro.

ExploracionMontañismo

Fernanda Maciel Récord de ascenso y descenso al Aconcagua

marzo 21, 2016 — by Andar Extremo0

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Récord de ascenso y descenso al Aconcagua
22 horas y 52 minutos
El sábado 20 de febrero a atleta de Brasil cubrió el trayecto Horcones-cumbre-Horcones en 22 horas y 52 minutos. Siendo el mejor tiempo femenino oficial de ascenso y descenso al Aconcagua desde Horcones en una sola jornada.
La brasileña había logrado la cima semanas atrás, exactamente el 3 de febrero, pero solamente desde y hasta el campo base de Plaza de Mulas, en un record que muchos cuestionaron por tratarse de una prueba normal para quienes habitualmente desafían al Aconcagua en 14 horas 20 minutos .
Esta vez la atleta se propuso cumplir el récord “completo” es decir Horcones-cumbre-Horcones, un trayecto de 80 kilómetros de extensión y 3,5 de desnivel y lo logró con un tiempo total de 22 horas 52 minutos, exactamente a las 23:10 del sábado 20 de febrero.
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Cabe recordar las impresionantes marcas logradas el año pasado por el español Kilian Jornet (12 horas 49 minutos) y el ecuatoriano Karl Egloff (11 horas 52 minutos) en igual trayecto al logrado por Maciel.
La corredora registró un tiempo de ascenso apenas por debajo de las 15 horas. De Horcones a la cima demoró 14 horas 53 minutos, en tanto que el descenso lo hizo en 7 horas y 59 minutos.El propio equipo de Fernanda Maciel informó que de tal forma también logró el récord femenino de ascenso al Aconcagua, que estaba 17 horas 30 minutos.

Montañismo

María Alejandra Ulehla, Primera mujer ARGENTINA en escalar el Vinson

marzo 21, 2016 — by Andar Extremo0

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LA MONTAÑA MÁS ALTA DE LA ANTÁRTIDA
María Alejandra Ulehla, de 44 años, logró el pasado 30 de diciembre subir al macizo Vinson de 4.897 metros. La montañista rionegrina qse convirtió en la primera mujer argentina en ascender la montaña más alta de la Antártida. Entre sus hazañas se destacan los ascensos al Elbrus, en Rusia, el Kilimanjaro de Tanzania y el Aconcagua.
“Fue una alegría enorme lograrlo en el primer intento. Todo fue muy lindo y súper exitoso” comentó María. En 2014 no pudo hacer cumbre en el Everest (8.848 metros) porque un terremoto en Nepal abrió grietas y debió batallar durante varios días hasta ser rescatada