Montañismo

MARIANO GALVÁN 6 OCHOMILES, Dhaulagiri Sin Oxígeno

mayo 29, 2016 — by Andar Extremo0

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Montañismo

MARIANO GALVÁN 6 OCHOMILES, Dhaulagiri Sin Oxígeno

mayo 29, 2016 — by Andar Extremo0

El 19 de mayo a las 10.15 am Mariano Galván Junto a Alberto Zerain coronaron el Dhaulagiri de 8167 msnm sin oxígeno por la ruta normal. El relato en primera persona de Mariano, los días previos y la cumbre de su sexto ochomil.

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Es 15 de mayo y ya hace unos 20 días que me encuentro en el campo base del Dhaulagiri, aquí los días se repiten casi al infinito, por la mañana despejado, cielos azules y luego del medio día a más tardar las nubes lo cubren todo, y dejan caer su pesada carga de suave granizo o copiosas nevadas, todo depende de la voluntad de los dioses de la montaña.
Muchos grupos han ido a intentar cumbre y hasta casi me convencen a mí de ir a por ello, pero a último momento y gracias a la tecnología con la que cuenta Carlos Soria, puedo acceder a un buen pronóstico y veo que lejos está de ser el día soleado, fuertes vientos soplaran en los siguientes días, para luego dar una breve calma para los días 18 y 19. a regañadientes me recluyo en mi tienda unos días más, tratando de confiar mis últimas fichas a este parte meteorológico, pero nada es seguro con el clima en esta parte de los Himalayas, debido a condiciones geográficas y climáticas es casi imposible predecir o estimar un pronóstico. Confiando también en las lecturas propias del clima decido esperar un poco más y finalmente el 16 de mayo me lanzo en busca de la preciada oportunidad de llegar a lo más alto de esta montaña.

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Tras un breve desayuno a las 3:30AM salgo con todo mi equipo hacia el campo dos, distante unos 2100 mts del campo base, es decir a unos 6678msnm, llevo todo lo necesario para mi permanencia en la altura, me he acostumbrado a no realizar depósitos ni acarreos previos, algo no muy común en este mundo, donde lo habitual es portear previamente tiendas, gas comida, enterito de pluma, etc., lo más alto posible, de esta manera guardar un poco de energía para el asalto final. Pero no es mi caso, yo subo y bajo con todo mi equipo, no tiene mucha lógica, pero me gusta así. Por lo que hoy estoy llevando unos 15 kg de equipo por un extenuante desnivel.
Finalmente y luego de seis horas y media, me encuentro en el añorado campo dos, entre resoplidos y un frio que empieza a calar rápidamente en los huesos, monto mi tienda en una precaria terraza y me dispongo a pasar lo que queda del día entre bebidas calientes y tareas del hogar (secar medias, botas, cargar elementos de electrónica, etc.). Este día es aceptable y el sol, las nubes y el viento logran un buen balance y me permiten descansar lo suficiente como para afrontar el siguiente día donde me esperar unos exigentes 700 metros de desnivel hasta el siguiente campamento. Por suerte en la mañana del 17 el sol se hace presente muy temprano y me permite a las 5:30Am ponerme en marcha hacia mi nuevo destino. Nuevamente el llevar todo el equipo se hace notar, esta vez con más intensidad, todo cuesta mucho, y aquí las cuerdas fijas se convierten en un aliado fundamental ya que hay muchos tramos con hielo cristal y la nieve ha cubierto gran parte del mismo, por lo que sin la ayuda de las cuerdas esto se convertiría en una trampa mortal, me maldigo al tener que usar unas cuerdas que no he fijado y siento que hago trampa, no me siento del todo cómodo con este tipo de ascenso, pero no hay opción, solo cuento con una piqueta técnica y un bastón, por lo que no me puedo asegurar un ascenso en libre, una lástima pienso para mis adentros…

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El siguiente campamento a 7260msnm es sobre una ladera de unos 35 -40 grados, por lo que instalar la tienda se convierte en un tarea muy trabajosa y dolorosa para los pulmones que se esfuerzan por asimilar el aire enrarecido. Me dejo caer dentro de la tienda cerca del mediodía nuevamente y me dejo caer dentro de ella para repetir las tareas cotidianas. Tengo esperanza de salir en unas 12 hs más, pero cuando se creía que estaba todo bien para salir, súbitamente a las 7pm, se desata un viento muy fuerte que sorprende a un grupo que ya había tomado la decisión de salir. Me preocupo por ellos porque la intensidad del viento alcanza por momento los 100km/h, y al mismo tiempo que veo como hago para que mi débil refugio no se deshaga en pedazos, pienso que mi oportunidad de intentar una cumbre se desvanece con el paso del tiempo. La noche la paso entre sacudidas y listo para abandonar ese campamento en caso de que la tienda no pueda soportar, me apresto a ponerme toda mi ropa, enterito de pluma, arnés, botas dobles, linterna y gafas de ski, así es como paso la noche dentro de mi ligera bolsa de dormir, si, con las botas puestas y arnés. No queda otra, hay que estar preparado para cualquier infortunio.

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Afortunadamente la tienda Direkt 2 de Mountain Hardwear se comporta de maravilla, y su delgada capa y sus dos varillas resisten los embates del viento, me siento bendecido cuando el sol asoma por la mañana y aun cuento con mi refugio intacto. Con el pasar de la mañana el viento amaina y me puedo comunicar con Alberto Zerain para ver cuál es su plan, y si tiene más novedades del clima. Lamentablemente si, y no son de las mejores, un conocido que les lleva los partes meteorológicos, le anuncia que vienen días malos, casi que inmediatamente decidimos bajar, pero lo convenzo de pasar una noche más ahí y ver qué pasa, sino definitivamente al día siguiente, nos bajaríamos y abandonaríamos el intento a cumbre, derecho a casa, así sin más.
Nos dejamos sorprender por el clima y paulatinamente el viento decrece a lo largo del 18 de mayo y nos deja a nosotros con la responsabilidad de intentar una cumbre o no. Afortunadamente nos apoyamos mutuamente y decidimos lanzarnos a por la cumbre a la media noche, así como también unas expediciones con las que compartimos el campamento, deciden lo mismo. En total, nosotros dos sin oxígeno y otros cuatro más escaladores con oxígeno apostamos por un intento. La noche de luna llena se presta ideal para el ascenso, pero no me siento del todo cómodo y Alberto con su gran capacidad física se me separa unos cuantos metros por varias horas, hasta que finalmente logro cambiar el aire y puedo seguirle tímidamente los pasos. Nos sentimos felices por la oportunidad que tenemos de intentar la cumbre, el día llega sin nubes, y con una suave brisa hasta los 8mil mts, no lo podemos creer, estamos casi sin darnos cuenta a punto de cumplir otro hito en nuestras vidas, en mi caso mi sexto 8mil y en el caso de Alberto su octavo!!, además en el caso de él, hace siete años que no corona una cumbre de tanta altura, me siento alegre de tener un compañero con el cual compartir anécdotas y vivencias, emociones y motivarnos mutuamente en esta difícil tarea.

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Llevamos en nuestras mochilas unos 100mts de cuerdas para ayudar a fijar los últimos metros de recorrido, pero los sherpas nos piden las cuerdas a unos 8050 msnm y gustosos se las entregamos, ahora si liberados de esa carga nos miramos complisentemente y decidimos ir por los últimos 100 mts del corredor que lleva a la cumbre en libre, con una piqueta y un bastón nos apañamos en la tarea de escalar este corredor, adelantándonos a la tarea de los sherpas, nos sentimos afortunados de poder hacerlo de esta manera, ya que nos da la oportunidad de disfrutar la cumbre muchos minutos antes que los otros escaladores con oxígeno y sus respectivos sherpas. Así que todos contentos, aunque nuestra alegría se entrecorta cuando al finalizar el corredor encontramos el cuerpo sin vida de un escalador, tratamos de ignorarlo, pero es muy obvio, el recordatorio de lo frágil que es la vida, se hace presente una vez más, y tras un breve silencio, disfrutamos de la cumbre que nos ofrece una vista de 360 grados, observamos el Annapurna a lo lejos, y las montañas multiplicándose en el horizonte. Nos abrazamos y cumplimos con las labores propias de las cumbres, fotos, videos, agradecimientos, etc. Pero esta cumbre es muy distinta para mi, tengo un compañero al cual abrazar y decirle: “Lo hemos logrado”, agradezco por eso a los Dioses y por muchas otras cosas más. Gracias Alberto Zerain por compartir esta cumbre. Lujo de montañero y de persona.

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La bajada como siempre no está exenta de peligros y el buen clima se desvanece, afortunadamente llegamos a nuestro último campamento y decido continuar la bajada hasta el campo base, a duras penas logro desmontar mi tienda y mis cacharros que se encuentran a 7200 msnm, y muy desprolijamente los coloco en mi mochila. sin prisa, y con muuuchas pausas me dispongo a bajar hasta el campo base, en este largo camino, las nevadas, neblina, vientos y demás inclemencias climáticas se hacen presente, pero trato de ser indiferente a ellas y me consuelo con los beneficios de bajar hasta los seguros 4600 msnm del campo base. Finalmente a las 22:30 hs llego a mi anhelado refugio, han sido casi veinticuatro horas de andar, escalar, rapelar y demás. La recompensa? un buen plato de Dalbat y la satisfacción de poder seguir cumpliendo mi sueño:” Escalar montañas para sentirme vivo, y vivir para aprender más de ellas”

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Gracias Familia por entender mi locura, amigos gracias por estar al pendiente de mis anécdotas y darme el empujoncito que se necesita para seguir apostando a lo que uno ama. Gracias Mountain HardWear Argentina, Garmont Outdoorgear y mucha otra gente que en silencio aporta pequeñas grandes cosas, fundamentales para el desarrollo de estas expediciones.

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Texto y fotos Mariano Galván

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