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MARTÍN ECHEGARAY DAVIES 23 CAPITALES PROVINCIALES

septiembre 25, 2018 — by Andar Extremo0

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23 Capitales Provinciales en 327 días, del 31 de octubre de 2017 al 22 de septiembre de 2018 recorriendo 9783 km.

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Martín Echegaray Davies de 62 años, de Trelew, ya cumplió la primera etapa del viaje que era pasar caminando por todas las capitales provinciales. Con su carro de 180 kg llamado “Carricatre Pilchero”, un viejo catre con ruedas de moto que él arrastra, piensa ir de Ushuaia a Alaska en 4 años para hacer el Récord Guinness de caminata.

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CAMINANDO de Ushuaia a Alaska, Martín Echegaray Davies

agosto 1, 2018 — by Andar Extremo0

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Martín Echegaray Davies tiene 62 años, es de Trelew, y está realizando una travesía nunca vista. Es caminante, y con un carro de 180 kg llamado “Carricatre Pilchero”, un viejo catre con ruedas de moto que él mismo arrastra, piensa ir de Ushuaia a Alaska en 4 años para hacer el Récord Guinness de caminata, pero previamente piensa tocar las 23 capitales provinciales. En su paso por Buenos Aires, Martín nos cuenta su historia. Nota de la revista Andar Extremo 50, actualmente está en San Juan, recorriendo 17 de las 23 capitales.

por Marcos Ferrer, Entrevista a Martín Echegaray Davies, fotos Marcos Ferrer

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Martín hace todos los días una distancia que ronda entre los 30 y 40 km. A Kuky, como le dicen los amigos, le gusta caminar. Padre de tres hijas, abuelo de 5 nietos, vive en Trelew con su mujer, pero su deseo hizo que arme un carro que mide 2 metros de largo (llega a 3 metros con el arnés), y unos 60 cm de ancho, y que el 31 de octubre de 2017 comenzara a caminar su historia, yendo a dedo hasta Ushuaia.
No piensen que tienen dinero o que usa tecnología. Kuky, se pone vaqueros, camisa, corbata y boina y, bien prolijo y con la fuerza de un percherón, se calza el carro a la cintura y sale a darle batalla a cada kilómetro que avanza. La gente lo ayuda en cada lugar que visita, dándole alojamiento y comida. Como hobbie, le saca fotos a todas las personas que comparten su camino.
Con 4207 kilómetros en su humanidad, mates de por medio, en una mañana soleada, Martín en un viaje por el tiempo, nos contó de dónde viene esta hermosa historia.

Trabajaste en el campo toda tu vida?
Comencé trabajando de jagüelero con mi viejo, pero tuve un accidente y comencé a hacer albañilería, electricidad, mecánica, computación. Hacía planos de obra civil, mecánica de motores nafteros, gasista plomero. En el tiempo que era jagüelero, arreglaba molinos y pozos muy profundos de unos 130 metros. Con el trabajo del campo uno va aprendiendo. En una época fui alambrador, y caminaba unos 40 kilómetros: limpiaba la zona, hacía los pozos, repartía los postes, alineaba varillas y luego les pasaba el alambre…estaba todo el tiempo caminando. De ahí fue un poco el gusto de caminar. Estuve toda mi vida trabajando a la intemperie, eso me fortaleció para hacer este raid, ya que si hay sol, lluvia, viento, o lo que sea, para mí, es lo mismo.

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Cuál fue tu primera caminata?
Fue un hobby de toda la vida. Estuve un año haciendo la casa de mi hija, y el lugar quedaba a 3 kilómetros y pico de mi casa. El recorrido lo hacía dos veces por día entre ida y vuelta a la mañana, comía, y hacía ida y vuelta a la tarde. Si me remonto en el tiempo, cuando mi hija chica tenía 10 años, dábamos una vuelta de 17 kilómetros en Trelew, todos los días.

El primer gran recorrido cuándo fue?
La primera vuelta la hice en 2015, de Punta Cuevas, Puerto Madryn, allí llegaron los galeses. Yo soy descendiente de galeses, de los primeros que llegaron en 1865 a las costas de la provincia de Chubut, por eso llevo en mi carro la bandera. Ese era un lugar donde existían seis refugios de madera metidos en la piedra, de ahí los primeros moradores fueron hasta Rawson vadeando el rio por unos 70,5 kilómetros. Este recorrido lo hice solo, con una mochila con comida y agua, en un día. Salí a las 5 de la mañana y terminé a las 12 de la noche. Luego, años más tarde quise repetir una travesía parecida de unos 150 kilómetros pero como tenía una mochila que pesaba 45 kilos, me hizo mal, me sentí débil y tuve que abandonar la travesía.

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Ahí decidiste hacer el carro para viajar?
Sí, hice un carro que era parecido al que llevo ahora pero con ruedas muchos más chiquitas. Así decidí hacer la travesía: “Tras las huellas de Fontana y sus Rifleros”. Fontana fue el primer gobernador que tuvo la provincia de Chubut, luego de 20 años de establecimiento de la colonia galesa. Cuando llegó Fontana, enviado por gobierno argentino, decidió salir a recorrer la provincia y buscar tierras para nuevos asentamientos porque el valle de Chubut quedaba chico. El recorrido lo realizó dando la vuelta al lugar, que no es por el camino actual, sino por uno que iba bordeando un río porque necesitaban tener agua para los caballos y para la gente. Llevaba 260 caballos y 30 hombres, 15 eran del gobierno. Llevaba investigadores, gente que sabía de topografía, fotógrafos militares, y los otros 15 eran galeses y no le daban fusiles sino rifles, de allí el nombre. Esto lo realizó entre el año 1885 y 1886. Este hombre caminó hasta llegar a Trevelin, pasó para Chile, volvió a entrar en terreno argentino y pasó por Futaleufú. Él lo recorrió por lugares inhóspitos y a campo traviesa. Se estima que recorrió 5000 kilómetros. Yo como fui por ruta, hice unos 2150 km.

Cómo fue el recorrido?
Rawson, Trelew, Gaiman, Dolavon, Veintiocho de Julio, Villegas, Paso de Indios, Las Plumas, Cerro del Cóndor, Paso del Sapo, Piedra Parada, Gualjaina, todo eso es costeando Río Chubut. Fontana continuó hacia otros lugares que no pude entrar, por eso yo volví para atrás por la antigua ruta 25 a la ruta 40 y fui hacia Tecka, pero antes pase por Trevelín. Él recorrió los lagos de Futaleufú y llegó hasta tierra chilena, pero en ese entonces no había división porque no había chilenos. Recién en el año 1985 empiezan a ir chilenos porque empiezan a hacer rutas. La vuelta la hice por Corcovado, Tecka, Gobernador Costa, allí se encuentra el Valle del Génova, mucho más grande que el Valle del Río Chubut. Todo este lugar se pobló con los galeses que luego llevó Fontana. En ese momento no existían los aborígenes, mucha gente se piensan que los galeses se mezclaron con ellos, pero no había. Sólo en la provincia de Chubut había 120 tehuelches porque a los demás los habían matado. Cuando pasó, encontró uno escondido con su familia: Martín Platero, que es muy famoso porque cuenta la historia que lo echaron por delante, lo utilizaron para que guíe al resto de la gente. Este aborigen conocía bien los lugares donde podían descansar, donde podían los animales tomar agua, etc. Martín los guió hasta el río Senguer. En realidad no se llama así el lugar, era una palabra aborigen que significaba atravesar, pero cuando le preguntaba al aborigen qué era ese lugar, él le decía senguer, que significaba atravesar el río. De allí fui al lago Fontana, lugar donde se hizo la bandera argentina el 1° de enero de 1886. Pasé por el río Mayo y los pantanos A Ayones, luego Sarmiento, al lado del lago Musters y el Lago Colhué Huapi, el río Chico, el río Senger y luego llegué al valle. Todo me demandó a mí, 26 días. Fontana, al hacer más recorrido, lo hizo en casi 4 meses.

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Era el mismo carro de ahora?
En vez de 4 ruedas tenía 3, un poco más chicas, y una era loca, y en vez de pesar 180 kilos pesaba 110 kilos. El carro de ahora, cuando salí de Lapataia, Ushuaia, tenía ruedas de bicicleta. Cuando llegué a Trelew tenía muchos problemas con las llantas, así que tuve que adaptarles unas ruedas de moto para que sea más fuerte.

Cómo surge el viaje Ushuaia- Alaska?
Cuando llegué del viaje de “Fontana y sus Rifleros”, mi idea era realizar un libro, pero averiguando en Guiness World Récords, para ver si me daban un reconocimiento, me explicaron que no podían hacerlo con alguien que hace la gesta de otra persona, que en realidad eso es un seguimiento. Me me puse a averiguar y leí “Memorias de un pobre diablo” qué es la historia de un tucumano que va caminando hasta Buenos Aires. Luego escuché la historia de “Gato y Mancha”, la de un hombre que se fue con un rifle y un perro caminando hasta Estados Unidos. Descubrí también un caminante, un tal George, que en el año 1985 con una mochila y un pequeño carrito, realizó la travesía de Ushuaia hasta Alaska. Este hombre había hecho unos 18000 kilómetros. Entonces me dije: voy a caminar de Ushuaia a Alaska, pero previamente voy a visitar las 23 capitales provinciales del país, una travesía que me estaría dando unos 25.000 km.

Cuánto llevás en el carro?
Todo lo que puede llevar una persona para vivir: bolsa de dormir, carpa, platos, jarros, pavas. Anafe no llevo porque estoy acostumbrado a hacer fuego. Luego me compré un calentador a gas, por las dudas que no pueda hacer fuego. Infladores, herramientas, alambre y goma, colchoneta y frazadas. En total, llevo tres mudas de ropa, guantes, mameluco térmico, un botiquín.

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Cuántas capitales provinciales ya visitaste?
Llevo recorridas 7 capitales de provincias. Arranqué en Lapataia, pasé por Ushuaia, Tolhuin (donde existe una panadería que te da asistencia completa: te dan de comer y alojamiento), Río Grande. Entré a Chile, pasé con el ferry boat, regresé a nuestro país, llegué a Río Gallegos, segunda capital. En Trelew cambié las ruedas, hice Rawson, la tercera. Volví a Trelew para seguir subiendo. Pasé por Madryn, Viedma, la cuarta capital. Hice Neuquén, quinta capital, luego la Pampa, sexta capital, y así llegue a La Plata, luego de cuatro meses y medio. En cada capital voy a Deporte, Turismo o Cultura, y me firman el cuaderno de bitácora.

Cuánto tiempo tenés pensado viajar para cumplir tu objetivo?
Por Argentina viajaré alrededor de 1 año y serán unos 3 años para llegar a Alaska.

Cómo es la relación con la gente en la ruta?
La gente pasa en los autos y toca bocina. Paran a saludarte, te dan agua, comida, es realmente muy cálida. Una vez me pasó que una señora me paró a las 10 de la mañana para invitarme a comer a su restaurante, estaba a 2 kilómetros. Formalmente le dije que no, porque era muy cerca y era muy temprano. Empecé a caminar esos kilómetros hasta el pueblo, y fue tanta la cantidad de gente que se paró a saludar que al final terminé llegando a las 13 h al restaurante. Había periodistas, televisión, sacaban fotos… fue increíble. Al final me quedé comiendo.

Cómo te manejas con la difusión?
Tengo un fan page en Facebook, a la que voy subiendo las fotos de las personas que me cruzo y pongo información del recorrido, videos. Martín E. Echegaray Davies o caminata a las 3 Américas.

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Mapa con el recorrido actual

El Velero Mimosa
Fue un barco en el que viajaron desde Liverpool en 1865 un grupo de 153 colonos galeses (56 adultos en pareja, 33 hombres solteros, 12 mujeres solteras, y 52 niños) a la Patagonia Argentina, en donde hasta entonces no había asentamientos poblacionales permanentes. El desembarco se produjo en el golfo Nuevo (en la zona de Puerto Madryn) y debido a la falta de agua, la colonia se fundó 50 kilómetros al sur, junto al Valle inferior del río Chubut dando origen a los primeros poblados de dicha provincia. Martín E Echegaray Davies es descendiente de Ivan Davies y Ann James tripulantes de este viaje.

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A 34 Años de la Expedición Atlantis

julio 13, 2018 — by Andar Extremo0

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A 34 años de la “Expedición Atlantis 84”, una emblemática proeza argentina.

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El 12 de julio de 1984, cinco argentinos al mando de Alfredo Barragán concretaban la hazaña de cruzar el Océano Atlántico en una primitiva balsa de troncos a vela, sin timón. Habían partido el 22 de mayo, 52 días antes, del puerto de Santa Cruz de Tenerife, en las Islas Canarias, ante la mirada incrédula de autoridades e isleños. Junto a Barragán protagonizaban esta travesía marítima sin parangón Jorge Iriberri, Horacio Giaccaglia, Daniel Sánchez Magariños y Félix Arrieta.
Con el emocionado arribo al puerto de La Guayra, en Venezuela, culminaba una proeza ejemplar que había sorteado múltiples obstáculos en los cuatro años de preparación. Pero al fin, esa epopeya plagada de peligros colocaba a Barragán y sus hombres al nivel de exploradores legendarios como el capitán Richard Burton, descubridor en el siglo XIX de las fuentes del Nilo y de Thor Heyerdhal, el navegante de la Kon Tiki, quien atravesó el Pacífico desde las costas de América hasta la Polinesia.
No era este emprendimiento una mera obstinación de deportistas amantes de peligrosos desafíos a la naturaleza. Era la concreción épica de un objetivo que desafiaba también a la Historia y la Antropología; porque la embarcación utilizada para recorrer las 3.200 millas marinas, era una réplica de las utilizadas hace 3500 años por los africanos, que bien pudieron haber utilizado la Corriente de las Canarias para arribar a las costas del Golfo de México, 3.000 años antes que Colón descubriese América. Atlantis demostró la factibilidad de su hipótesis.
La hazaña de Expedición Atlantis se reflejó en todo el planeta. Su documental, estrenado en 1988 y doblada en seis idiomas, es la película argentina más vista en el mundo.
La expedición contó con el auspicio y avales de la Presidencia de la Nación; del Congreso Nacional; de la Cancillería, de la Armada y la Fuerza Aérea Argentina; de la Gobernación del Guayas, Ecuador; del Cabildo y Gobierno Autónomo de las Islas Canarias; de la Presidencia de Venezuela y del Comité Olímpico, entre muchos otros.
Alfredo Barragán, un abogado y deportista nacido y residente en la ciudad de Dolores, en la provincia de Buenos Aires, fundador y actual presidente del Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación (CADEI), que impulsó ésta y otras muchas expediciones coronadas por el éxito, resumió el logro de Atlantis de la siguiente manera: “Habíamos alcanzado un sueño. Pero durante esos 52 días estuvimos solos, nunca estuvimos tan desnudos y jamás fuimos tan poderosos. No había fuerza en la tierra que nos disuadiera de este sueño. Atlantis fue y es una invitación al hombre en creer en sí mismo. Es la prueba de que no hay imposibles si se lucha con convicción, planificación y perseverancia, en pos de un objetivo noble y bello”. Toda una definición de la emblemática proeza de Atlantis, la expedición deportivo científica argentina más trascendente; calificada como “una de las más bellas hazañas de todos los tiempos”.
La Expedición Atlantis está instalada en la historia y es tema de estudio en todo el mundo. Se ha bautizado con su nombre a plazas y colegios; y la balsa Atlantis es el elemento fundacional del “Museo de la Aventura”, ha crearse próximamente en la Ciudad de Dolores, donde nació el proyecto.
Alfredo Barragán (a. El Capitán) sigue viviendo en Dolores. Fiel al más puro amateurismo, rechaza toda oferta de sponsorización comercial. Continúa realizando expediciones tales como Aconcagua, Andes en Globo, Kilimanjaro, Mar de las Antillas en Kayaks y Antártica Finis Terra. Recientemente publicó su libro “Expedición Atlantis” y sigue brindando conferencias por el mundo, respaldado por los hechos, y enseñando su lema: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.

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LA FAMILIA ZAPP, VIAJEROS DE UN SUEÑO

mayo 21, 2018 — by Andar Extremo0

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Mítica, mágica y soñadora, podemos decir que la historia de la familia Zapp sigue escribiendo increíbles páginas. Con 4 hijos a bordo, nacidos en cuatro países distintos, Candelaria y Herman Zapp nos recibieron en su casa de Argentina, mientras tomaban un breve descanso. Una amena entrevista donde relatan una vida de aventuras, los proyectos que vendrán y el libro inacabable: “Atrapa tu sueño”. Nota en revista Andar Extremo n° 49

por Marcos Ferrer, fotos familia Zapp

18 años, 350.000 km y 85 países recorridos

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Los Zapp son la familia más viajera del planeta. Candela y Herman Zapp comenzaron su travesía hace 18 años, con el objetivo de hacer un recorrido desde Argentina hasta Alaska de una forma peculiar y poco vista: en un automóvil Graham Paige de 1928.
Tardaron tres años en atravesar de Sur a Norte el continente americano, y fue tiempo suficiente para ampliar la familia con Pampa, Tehue y Paloma, a los que se añadió después Wallaby.
Luego de recorrer América, viajaron por Oceanía, Asia, África, y actualmente están recorriendo Europa por partes. En estos momentos, en un breve descanso, ésto nos cuentan…

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En qué etapa están del viaje?
Estamos en la última, terminando de recorrer Europa. Nos faltan ya muy poquitos países. Después venimos para Guyana y de allí para casa, a terminar la vuelta al mundo. Al viejo continente entramos por Turquía, veníamos de África. Fuimos hasta lo más alto posible, que es el Mar Ártico, fuimos por Noruega hasta Tenerife (que fue lo más sur de España), luego Inglaterra, Escocia y ahora hicimos Bruselas y Bélgica. Falta casi nada para terminar.

Cuánto tiempo calculan que les queda para finalizar, y cómo evalúan luego de 18 años, esta aventura?
En un año y unos meses estamos de vuelta. Creo que es lo mejor que nos pasó en nuestras vidas. Nos arrepentimos de no haber empezado antes. Cuando nos casamos pospusimos el viaje como 4 años. La idea era salir a los dos años, pero estábamos con la casa, con miedos, y lo fuimos retrasando. Uno siempre piensa que no está preparado pero lo que sí está listo es el mundo para que uno lo viva. Lo descubrís luego. Uno no tiene que estar listo, te tenés que ir haciendo.

Están preparados para terminar con esta forma de vida?
Eso se verá cuando terminemos la vuelta al mundo. Hay que finalizar este sueño en el mejor momento, no hay que esperar a que no tengamos ganas de viajar o estemos cansados. La idea es terminar con ganas de seguir.

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“Les digo a mi hijos en cuanto a su futuro: hagan lo que yo menos quiero”

Sus cuatros hijos nacieron durante el recorrido y vivieron toda su vida así. Qué piensan de ésto?
La gente se piensa que por viajar continuamente son muy diferentes. Que se hayan criado de una manera distinta puede ser, pero son como cualquier niño. Ellos ven el mundo como un gran vecindario. No sienten algo lejano y peligroso, ven como barrios que van conociendo. Son muy libres. Son más humanistas que nacionalistas. Uno como padre se preocupa más que ellos, sin embargo nacieron y vivieron todas sus vidas así. Es como una gran casa el mundo. Cuando llegamos a África o a China, no nos preguntaron por qué la gente era de diferente color, lo vivieron como lo tendría que vivir el mundo entero. Por otra parte, se acostumbraron a tener lo indispensable. Imagináte que en cualquier cocina de cualquier casa entra dos veces más cosas de lo que podemos llevar en el auto. Nuestras cosas entran en una caja de plástico. Llevamos dos valijas para los 6 y ellos se dan cuenta que pueden vivir así o en una casa grande. Se adaptan a todo. Lo bueno es que les gustan ambas cosas, no es que ven a una como sacrificada y la otra no. Lo importante es saber que aunque somos viajeros y es lindo lo básico y simple, también nos gustan la comodidades pero podemos prescindir de ellas. Uno puede dejarlas y vivir muy bien igual.

Cómo es el vínculo con su familia en Argentina?
Extrañamos mucho la familia, más que la casa. Nuestro lugar es el auto, es donde nos sentimos más cómodos, pero en Argentina cuando nos tomamos vacaciones del viaje, nos sentimos como en un club. Siempre hay chicos en casa, familiares y muchos amigos. Se extraña pero uno tiene que elegir el camino. Nuestro destino es el camino. Cada 3 o 4 años nos damos un gusto dando una vueltita muy corta por casa, pero sabemos que hay que ir detrás de nuestro destino aunque nos separemos un poco de nuestra familia.

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Sin duda, son referentes en el mundo de los viajeros
Recibimos todos los días unos 20 emails de futuros viajeros, de viajeros y de personas que ya terminaron su viaje. Mucha gente inspirada por nuestro libro “Atrapa tu Sueño”. Ahí no mostramos lo que hacemos sino lo que se puede hacer. Explicamos que teníamos miedo, que no nos animábamos, que nos costó. La gente siente lo mismo. Hablar con nosotros les da esperanza, fe y confianza en sus propio proyectos. Ahora en Argentina, tenemos una familia de sevillanos con tres niños que en el paso por España nos alojaron y están por emprender un itinerario largo por Latinoamérica con una biblioteca móvil.

Se imaginan cómo van a ser sus hijos en el futuro?
Cuando era chiquito odiaba que me preguntaran qué iba a hacer de grande. Yo les diría: “hacé lo que yo menos quiero”. Deseo que sean soñadores, que vayan por su amor. Queremos que sepan no de lo que van a vivir, eso es fácil, sino para qué van a vivir. Si están convencidos que quieren hacer marcos de cuadros o viajar en bicicleta por el mundo, está bien. Lo importante es que sus vidas tengan un sentido y no tener que llegar a fin de mes con el sólo objetivo de pagar cuentas.

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Cómo siguen financiando el viaje?
Sólo con la venta del libro. Ya van 13 ediciones en español y 6 en inglés. Pensá que somos nosotros mismo los editores. Las charlas las damos sin costo. Con cada libro que vendemos avanzamos 5 km. Generalmente hacemos como hicimos siempre en el viaje: llegamos a una ciudad, al centro o a un lugar público, y nos ponemos a contar el viaje y a ofrecer el libro. A veces vendemos 5, otras diez y otras nada. En ocasiones nos corre la policía y otras se sacan fotos con nosotros…a veces las dos cosas…El día que llegamos a Amsterdam pusimos el auto arriba de la plaza. La gente se sacaba fotos, y de repente aparecieron dos policías en bicicleta y nos preguntaron si teníamos permiso para estar ahí. Les dijimos que no y dijeron que no podíamos hacerlo, y acto seguido pidieron sacarse una foto!

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Cómo se ven en un futuro?
Generando cosas y haciendo generar. Charlas y conferencias vamos a hacer siempre. Mucha gente nos conoce por internet o por el libro, pero la mayoría nos quiere ver. Vernos cara a cara es importante. Está bueno para mostrarles que no somos nada raro ni nada especial, que somos gente de barrio como cualquier hijo de vecino. Cuando arrancamos no pensamos en todo lo que surgió, como tener niños en el viaje, hacer un libro… todo fluyó. Acordáte que arrancamos los dos solos y se fue dando. No llegamos a ver la dimensión de nuestro viaje, a veces cuando vemos los videos sí. Nos llama la atención la gente que sigue la historia desde el principio. Nosotros, como lo vivimos de adentro, no nos damos cuenta de lo que vamos logrando. Cuando te dicen que empezaron por nosotros es muy gratificante. La idea es dar conferencias y habíamos pensado en tener un lugar para recibir gente de todo el mundo, pero falta… aún estamos en viaje.

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LOS ZAPP y UN NUEVO DESAFÍO: CRUZAR EL ATLÁNTICO

mayo 7, 2018 — by Andar Extremo0

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Como ya sabemos los Zapp, son quizás, la familia mas viajera de todos los tiempos, que viajan con un automóvil Graham Paige de 1928. Están recorriendo hace 18 años el mundo y durante el viaje tuvieron a sus 4 hijos en diferentes partes del mundo, hoy se proponen un nuevo desafío. Luego de visitar 85 países y recorrer 350.000 km en los 5 continentes. Los problemas de los viajeros siempre fueron cruzar los grandes océanos, y que mejor forma de hacerlo en un barco a vela antiguo que transporte a toda la familia y el auto. El barco de madera a vela elegido es el “Tres Hombres” construido por Andrea, Jorne y Arjen que lo hicieron para demostrar que podían transportar carga de una manera más ecologíca. “Los sueños no tienen que tener razón” Acompañalos!!!

Proyecto CRUZANDO EL ATLÁNTICO

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SOÑAR OIR VIVIR, el comienzo de un viaje interminable

diciembre 4, 2017 — by Andar Extremo0

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El destino de una familia que se animó a vivir en un Motorhome de 1978, en donde la idea primaria es recorrer desde Ushuaia hasta Alaska.

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Nacho es un tipo alegre, siempre positive vibrations, montañista, y ex dueño de una pequeña tienda de montaña llamada “Matna” en Capital federal, pero un sueño desde siempre le rondo por la cabeza, otro tipo de vida era posible. Sus ídolos la “Familia Zapp” fueron el motor de su propia historia. Y porque no vivir viajando!!!???. Y si!!!, son una familia que decidió cumplir su sueño!! El sueño de andar por el tiempo que el universo lo desee!!!
Pero en el medio de idealizar ese sueño, Nacho y Gisela tuvieron a Jazmín, una hermosa beba que para que pueda tener todos los sentidos que esta vida nos da y pueda disfrutar al máximo, tenían que hacerle un implante coclear.
Años y años de idas y vueltas, notas en los medios y la lucha de dos padres guerreros que querían lo mejor para su hija. Y al fin, luego de varios años Jazmín tuvo sus implantes y pudo escuchar.
Esto profundizo más el proyecto Soñar Oír Vivir. “Soñar y Vivir” depende de ellos y Oír de la tecnología de implantes cocleares con la cual Jazmín puede escuchar.
El miércoles 6 de diciembre parte esta nave de energía positiva hacia el mundo, repasemos los integrantes: “Jazmín” su hija de 3 añitos y medio, el hijo cuadrúpedo “Marley”, Mamá “Gisela” y Papá “Nacho”!!!
Pura Vidaaaaaaa! , chicos como dice Nacho, el universo conspirará a su favor, esperemos pronto noticias de ese viaje alucinante que seguramente ustedes van a ser el motor de futuras historias.

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LA ATLANTIS Y SU LIBRO, Entrevista a Alfredo Barragán

septiembre 21, 2017 — by Andar Extremo0

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La expedición argentina más famosa del siglo XX, ya tiene su libro. El capitán Alfredo Barragán se encargó de llevar el proyecto editorial, denotando un gran profesionalismo en un proyecto por demás ambicioso que dio como resultado la alta calidad de su edición. Con ustedes, una interesante y emotiva entrevista que inicia con el enunciado del primer capítulo: “Serás lo quieras ser o no serás nada”. Nota en Revista Andar Extremo n° 46.

por Andar Extremo, entrevista a Alfredo Barragán
fotos Alfredo Barragán y Marcos Ferrer

Alfredo, hace 33 años de la Expedición Atlantis, qué fenómeno la hace inagotable?
Con ella pasa algo excepcional, sigue navegando, sigue viva… como dice en alguna parte del libro “no hay ni hubo un día desde aquel ´84, desde la travesía, que no aparezca alguien que no la sitúe en el centro de la mesa”. Hoy lo hace Andar Extremo, mañana es otro. Siempre es tema de conversación, reconocimientos, homenaje, comentario o nota periodística. También está presente en inauguraciones de colegios que llevan el nombre Atlantis o agrupaciones scout. Nos ha pasado que le han puesto así a un Gimnasio o plaza… no lo podemos creer, han pasado más de treinta años y no se duerme.

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La finalización del libro la escribiste antes de hacer la expedición, sólo le cambiaste la conjugación de un verbo…es como si cuando ideaste Atlantis en los ´80 ya hubieras sabidos que ibas a editar un libro…
No sé si fue en ese instante, pero en los primeros días de Atlantis, quedó conformada. Cuando decidí cruzar el océano en balsa le di el esquema que habitualmente le doy a las expediciones: había un objetivo deportivo, que era nuestra esencia, nuestra base, nuestro ser deportivo, y un objetivo científico, demostrar la factibilidad de migración africana precolombina, una migración de 1500 años antes de Cristo que explicaría indicios de su influencia en las culturas americanas de ese entonces como la cultura olmeca. También había un objetivo cultural: difundir la experiencia en beneficio del deporte, la ciencia y la cultura, como reza el artículo 1 de nuestro grupo del CADEI. Eso explica que desde el primer día que nos juntamos en Mar del Plata todo lo que pasaba era fotografiado y filmado. Y la gente dice: “-¿y ésto cuándo lo filmaron?”, y contestamos :-“Cuando ocurrió”. No entendían por qué fotografiábamos y filmábamos 4 años antes de la expedición. Por qué? porque iba a haber una película y un libro.

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Me imagino que a veces se te debe ir de la cabeza la balsa Atlantis luego de tantos años.
Nunca se me va de la cabeza, vivo con ella continuamente. En algún momento me distraigo con alguna otra cosa…pero el teléfono, la radio o en el mismo timbre de casa, siempre están sonando reclamándome por Atlantis, y me vuelven a la expedición. Primero decidí hacer la película, que era más urgente y más difícil que el libro. Me llevó 4 años y la estrené en el ´88. Fue muy exitosa aquí y en el mundo. Viajé con ella, la apoyé, la trabajé, la promocioné y la terminé en el ´89. En el ´90 tuve la propuesta para el hacer el libro con una importante editorial suiza. Escribí, lo envié por capítulos, lo aprobaron y lo ponderaron. Me sentí un escritor en serio porque era una editorial de primer nivel mundial. Le pusieron fecha de salida al público en cinco idiomas con cientos de miles de ejemplares en el ´93. Era principios del ´90 y llegaron malas noticias: quiebra la editorial que tenía los derechos y quedan atrapados en un juzgado en Suiza. Me recomendaron tomar contacto con el consulado así que lo hice y los derechos permanecieron atrapados allí por 14 años. No habían pagado por ellos, era un arreglo formal pero había que tener paciencia y así pasaron los años. En el 2005 me devolvieron los derechos y me llegó un paquete con los originales del contrato, las fotos y los croquis de los mapas. En ese año yo estaba organizando el viaje a la Antártida para la “Expedición Finisterra”, que finalmente hicimos en el 2007 y fue la primera tapa de Andar Extremo Revista. Fuimos 6 hombres equipados para realizar buceo, montañismo y kayakismo, y documentar todo en HD. Me demandó mucha elaboración, trabajo e inversión, y cuando volvimos había planes pendientes. En febrero de 2007 volvimos de la Antártida, y en diciembre de ese mismo año, fuimos al Domuyo. En 2009 dimos la vuelta al campo de hielo continental patagónico, en 2010 dimos la vuelta al Aconcagua por los 6000 msnm, entramos por Vacas, subimos y luego bajamos por Horcones, y teníamos sesenta y dos años de promedio. En el 2011 fuimos al paso superior del Fitz Roy, 2012 fuimos al campamento base del Everest con 65 años de promedio. En el 2013 subimos al Mont Blanc…me distraje…yo podía encontrar argumentos para decir por qué no hice el libro antes, pero la realidad es que me distraje, porque si me concentraba lo hacía. Pero bueno, hay clavos que son más difíciles de clavar que otros…el problema es cuando estás disperso con varios a la vez. Si yo me concentro en un clavo, lo clavo cualquiera que sea. En agosto de 2015, me arrancaron la venda dos almirantes amigos de la Armada, amigos de toda la vida. Ellos me invitaron a almorzar porque tenían una pregunta para hacerme, que era por qué no estaba hecho el libro de la balsa. La respuesta fue muy fácil, me distraje. A partir de ese momento, no hice otro cosa que el libro. Me retiré de la abogacía, ya no hice desarrollo turístico, y me metí de lleno en septiembre de 2015.

Monumento a la Expedición Atlantis, ubicado en Dolores .
Monumento a la Expedición Atlantis, ubicado en Dolores .

“Serás lo quieras ser o no serás nada”

Realmente es una edición muy lujosa y no se merecía otra presentación que no fuera en la Feria del Libro…
La Feria del Libro comenzó el 27 de abril, y estuve hasta el 14 de mayo en el estand de Instituto de Publicaciones Navales y en el estand de La Nación, a los que les agradecí públicamente. En el estand de Publicaciones Navales teníamos una pantalla Led donde pasábamos la película en alta definición. Es importante decir, que ella también va en el libro, dado que la han digitalizado con técnicas modernas. Es la película Argentina más vista de la televisión mundial. Estaba expuesto el libro y atrás tenías la película. La presentación se hizo el último día a última hora, 19:30, en el estand de La Nación, y se juntó muchísima gente. Estábamos los 5 tripulantes, la Armada, el resto de la gente del CADEI, familiares, kayakistas, montañistas, amigos, agrupaciones scout, colegios. Fue emotivo… el Almirante Recalde leyó el prólogo… fue muy emotivo. Todo se prolongó y terminó la feria a las diez de la noche. Eran once menos cuarto, había una cola de 70 personas esperando para que firmáramos el libro, y nosotros pedíamos por favor que no apaguen las luces porque había gente de Rosario, Bariloche y Mendoza esperando para llevarse el ejemplar.

Homenaje en Dolores en 2014 al cumplirse 30 años del cruce del océano en balsa.
Homenaje en Dolores en 2014 al cumplirse 30 años del cruce del océano en balsa.

Qué sensaciones tenés de cuando le dabas el libro firmado a la gente?
El primer asombrado fui yo, porque no sólo me quedé satisfecho. Para hacerlo, armé un equipo impresionante: una diseñadora de lujo, Verónica Álvarez Pesce, una mapista increíble, Soledad Rodríguez, y ni hablar de Triñanes, una imprenta excepcional. A la imprenta le plantee el desafío, ¡este es el libro que quiero!, les dije. Ahora es fácil decir eso cuando lo tenés en la mano…el asunto en ese momento era describirlo con palabras, no había una imagen que lo demostrase. Quería que la tapa dura tenga la tela de la vela de la Atlantis, que era la misma de la Fragata Libertad, y no tenían suficiente para toda la cantidad de libros que se imprimieron. Había que recrear la imagen, la textura y la sensualidad que ésto tiene… la toco sin mirar y estoy tocando la tela de la balsa. Ese desafío fue para la imprenta, me dijeron: -cómo vamos a hacer eso? y les dije:-cómo no se, pero estoy con la mejor imprenta del país, resuélvanlo. Tomaron el desafío y lo lograron. También quería que tenga la carta que me escribió Thor Heyerdahl, un noruego que en el año 1947 cruzó el Pacífico en la balsa Kon Tiki, la más famosa y legendaria a nivel mundial, que me inspiró desde chico. Las vueltas de la vida hicieron que un año después de la expedición, reciba una carta de Thor Heyerdahl que me llenó de orgullo y me hizo llorar como un niño. Se lo señalé a la imprenta, y le dije que quería la carta en el libro tal cual, así que hicieron una copia del sobre, de la carta, y le hice un bosquejo de cómo la quería. Así lo hicieron, impecable.

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Qué decía esa carta…
La carta felicitaba a la Expedición Atlantis por la legitimidad de la travesía que habíamos hecho… el asombro de él era que habíamos arribado sin timón a un puerto predeterminado, y nos felicitaba de una manera descomunal. También nos remarcaba ya en 1985, la importancia de que la balsa tenga su museo.

Qué más podés adelantar del libro..
Este libro lo escribí desde las tripas. Me encerré a contar la balsa, no sé si se la contaba a los demás o me la contaba a mí. Escribí cómo nacía la idea, cómo crecía, cuáles eran los problemas, los sentimientos, qué temores tenía, cómo se iban involucrando los personajes… Lo hice en el ´91, con diarios de viaje como ayuda. El que lea el libro va ir viviendo conmigo cómo nace todo, cuáles son los problemas que aparecen, cómo los encaro y cómo fracaso mil veces y al final lo consigo. Cuando digo todo en primera persona me confundo, porque la mayoría de cosas está hecha en equipo. No hago las cosas solo, no tengo intención de hacer cosas solo… no me interesa una cumbre solo. A veces digo en las conferencias: “pobre el que llega a una cumbre y no tiene con quien abrazarse”. Entonces, la mayoría está en plural, pero inevitablemente como escritor del libro y como Capitán de la Expedición, muchas veces escribí solo… está en primera persona pero siempre desde la intimidad. Lo que me tranquiliza es que di un examen tremendo y aprobé, porque no consulté a mis compañeros para hacerlo. Sí sabían que lo iba a hacer, siempre me dijeron:-”vos le dedicaste la vida a esto hacélo vos”. Hace un mes fui a Mar del Plata, nos juntamos a comer y les dije: acá está el libro… si les contara los comentarios de mis compañeros se darían cuenta por qué estamos tan hermanados. Nos conocemos tanto que de alguna manera, inconscientemente he podido interpretar lo que cada uno piensa y, seguramente, en el libro ha salido un balance de lo que todos piensan. Está en español y en inglés. Seleccionamos 170 fotos de 6500 de cámaras análogas con diapositivas, por suerte Pedro Bonta, con el mayor cuidado y amor, hizo personalmente el trabajo y cuidó cada detalle. La gente que participó lo hizo en forma muy profesional y se subió a su forma a la balsa porque fue más allá que su responsabilidad. Fue una emoción para ellos haber participado en esta nueva travesía. Está bueno, estoy muy asombrado y contento.

Carta de Thor Heyerdahl reproducida en el libro de la Atlantis.
Carta de Thor Heyerdahl reproducida en el libro de la Atlantis.

“Que el hombre sepa que el hombre puede”

Cuál es tu imagen preferida de libro?
Mi foto preferida es una que se ve una enorme onda de mar y atrás, la punta de la vela y la parte de arriba del mástil (página 264). Si bien no está muy en foco, lo bueno es que para sacarla, me dejaba ir tomado de la cuerda de vida hasta el final (unos 70 metros). Me enroscaba la cuerda en la mano, y tiraba todo el rollo con la otra mano…había que confiar en que cuando volviéramos a la civilización y reveláramos, haya alguna imagen como la gente. Otra que me gusta mucho es la de tierra a la vista en el amanecer del 12 de julio de 1984 (página 278). Uno de los gráficos espectaculares de Soledad, muestra la línea anunciada antes de partir y la línea de navegación. Nunca nos alejamos a más de 35 millas de la ruta elegida y arribamos exactamente al puerto anunciado de la Guaira. El libro termina con una foto en blanco y negro de la tripulación cuando tocamos tierra, y todo lo que queda de allí en más, hasta terminar el libro, lo cuento ahora 2017, montándose hoy con la vieja balsa, mostrando las 28 expediciones de CADEI, entre agradecimientos, y el monumento a la balsa en Mar del Plata.

Imagen preferida del Capitán Barragán
Imagen preferida del Capitán Barragán

Cómo está la balsa hoy y cómo es tu relación con ella?
Está en un galpón en Dolores, cerca de casa. Voy cada dos o tres meses a ver cómo está de salud: veo que no haya problemas de hongos o bacterias o algún bicharraco, y también para constatar que ningún chico malo se haya robado algo. Ir es muy emocionante. Está en un tinglado muy grande, un buen depósito. Cuando llego, abro la puerta y la veo allí, se me viene encima y la toco, la beso…es una “anciana venerable… le doy besos en la frente permanentemente”. No está para navegar, obviamente, pero tiene una belleza que va mucho más allá del físico.

Hoy la vieja Atlantis en Dolores.
Hoy la vieja Atlantis en Dolores.

Qué te queda de acá en más?
Para mí, seguir explorando deportivamente este lindo mundo y para la balsa, seguir generando cosas. Está pendiente el museo que tuvo un traspié hace 4 años, cuando un grupo supuestamente ambientalista, se opuso al proyecto. Estaban los fondos, el proyecto aprobado y licitado por la Provincia de Buenos Aires, y sólo había que reemplazar unos árboles que en realidad estaban muy enfermos. No habían razones. Creo que estaban fogoneados políticamente por grupos opositores a ese momento, pero la balsa nunca tuvo que ver con política. Se frustró ese proyecto, los fondos volvieron al Estado, sigue aprobado por Provincia y Nación, y por la Municipalidad de Dolores y se va hacer… en algún momentos se va hacer, porque es un proyecto felicísimo. No es sólo el museo de la balsa, también están las expediciones de CADEI, ella es el elemento fundacional. Se busca crear un ámbito de exploración, la historia universal de las exploraciones, rescatando el espíritu de los pioneros, corajudos, los emprendedores, que subieron montañas, cruzaron los mares, descubrieron los polos o fueron al espacio. Esa es la temática, un museo que no existe en el mundo. Existe el museo de la aeronáutica, el museo de la montaña, uno submarino… No existe de la exploración como concepto, esa es la idea, y nos hicimos esa idea para Argentina. No soy de abandonar mis objetivos, necesitamos que se alineen los planetas y el Estado esté en condiciones económicas de abordar el proyecto.

Reposa La Atlantis a la espera de su museo
Reposa La Atlantis a la espera de su museo

Qué dicen las nietas, cuando con la pipa les contás las aventuras de Atlantis?
Tengo dos nietas. La mayor, Anita, mi primer nieta, hasta ahora no había logrado ver toda la película, algo hacía que se levantara y se fuera… no era desinterés, no sé si era miedo o qué. Tengo una excelente relación con ella, la veo más de una vez por día, es extrañarla e ir a buscarla y compartir cosas. Ahora con 10 años, se empezó a interesar… claro, en la escuela estudian la balsa y entonces como es la nieta, le piden material. Ahora me pidió que vaya a contar la historia a la escuela. Y ni te digo en la presentación de la feria del libro que me veían firmando libros… sentían un orgullo terrible. La más chiquita, Lola, la más desfachatada, se ponía al lado mío y miraba la cámara. No me olvido, le estaba firmando el libro a un amigo kayakista y le digo :- has estado esperando mucho que te firme, no te molesta que además del Capitán te firmen las dos nietas del Capitán?. El tipo se largó a llorar y las dos nenas firmaron el libro con mi amigo abrazándolas.

Dónde se puede conseguir el libro?
El libro es muy bonito, pero tiene una consecuencia lamentable: es muy caro. Hacerlo fue carísimo y encontramos una forma de abaratarlo: en las librerías tiene un costo de 3000$ (te retienen un 50% del valor), pero si lo compran por la página está a mitad de precio. Acuérdense que viene de regalo con la película en formato full screen, tiene coloración toma por toma, el sonido filtrado y para ésto, le llevé los rollos de 35 mm de cine a Cinecolor. Ellos lo revisaron, estaba sano, se lo lavó, se digitalizó, y únicamente nos faltaba el sonido. Un día me llamó un señor y me dijo:-soy Ángel Guitelman, ingeniero jefe de sonido del Gran Rex, conozco la historia de toda la vida y siempre me quise involucrar con la Atlantis. Me dejás que te haga el sonido? y allí, este señor que le había hecho el sonido hasta a Paul McCarney, me hizo el sonido nuevo. En definitiva, hay un arreglo hecho con mercado pago y en la página www.expedicionatlantis.com, envían el correo y en días les habilitan la compra.

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www.expedicionatlantis.com

ExploracionMontañismo

Kilian Jornet, Animal del Everest

septiembre 18, 2017 — by Andar Extremo0

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En el término de 6 días, realizó dos ascensos a la cumbre, en 26 y 17 horas respectivamente desde el campo Base Avanzado, sin cuerdas ni oxígeno adicional. Nota en revista Andar Extremo n° 46

por Soledad Navarro, fotos Summits of my life

Qué somos capaces de hacer en 26 horas? Pensamos en subir al Everest alguna vez? y si nos proponemos hacerlo en ese tiempo y en una semana redoblar la apuesta y bajar a 17 horas? Para casi todos nosotros es una locura, pero para Kilian Jornet, es una realidad. El 21 y 27 de mayo, quedarán en otra página de la historia mundial del montañismo, cuyo protagonista es un aventurero de 29 años que ama el desafío extremo y no le teme a la altura y al reloj.

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Kilian volvió a sorprender al mundo con una hazaña increíble que lo puso en el centro de todas las miradas: el ascenso a 8848m, dos veces, en menos de 10 días con una disminución de 9 horas. El Everest fue testigo otra vez, de la animalidad del deportista de Cerdanya quien, insatisfecho con su visita a la montaña más alta del planeta, decidió repetirlo para cumplir su deseo y, sin proponérselo, silenciar polémicas.
Como tiene acostumbrados a sus seguidores, en soledad y sin oxígeno, coronó un proyecto que había comenzado hacía seis años: establecer récords de ascenso en las montañas icónicas. Todo comenzó en la cordillera del Mont Blanc y desde entonces ha escalado montañas en Europa, en América del Norte y América del Sur. De todas sus metas, sólo el intento al Elbrus quedó pendiente, por malas condiciones climáticas que lo ponían en un riesgo complejo.
“Cada uno tiene su locura y la ha de vivir. Se había de probar, tenía ganas, fue interesante para ver cómo recuperaba el cuerpo”, declaró a El món a RAC1. El ultranfondista explicó que con su doble ascensión demostró “las posibilidades de hacer montaña como hacemos en los Alpes, ascensos más cortos, y de no estar tanto tiempo en la montaña”.

Kilian Jornet llega a los 6800 msnm en su camino de ascenso al Everest
Kilian Jornet llega a los 6800 msnm en su camino de ascenso al Everest

Aclimatarse en buena compañía
En sus planificaciones, Jornet había decidido salir desde Rongbuk, a 6.500 metros del campo base avanzado, que sería su centro de operaciones. La idea desde allí, era explorar, evaluar las condiciones climáticas, y elegir la ruta ideal para su objetivo entre las que se encontraban el Corredor Hornbein o el Norton.
En abril viajó con su pareja Emelie Forsberg hacia el Himalaya, donde realizaron el ascenso exprés al Cho Oyu de 8.201 metros, sexta montaña más alta del mundo, como parte de la aclimatación para el Everest. Para la sueca, esquiadora y corredora de montaña, éste fue su primer ochomil, para Kilian la cota había sido alcanzada (pero no terminada por los riesgos de aludes) el verano anterior.
Más allá de que haya sido su segunda visita a Oyu, es importante destacar que salió a la una de la madrugada del campo 1 a 6.400 metros, alcanzó la cima a 8.201 metros a las 3 de la tarde, regresó a las 6 de la tarde, volviendo sin casi descanso al campo base. Carlos Suárez, escalador, alpinista, saltador base madrileño, y autor entre otros libros de “Morir por la cima”, señaló: “Son casi dos mil metros de desnivel desde el campo 1 hasta la cima para desde ella regresar al campo base que -creo recordar- dista 11 kilómetros del pie de la montaña… es una barbaridad. Es un máquina”
Kilian, convencido de su estrategia señaló: “ Este tipo de aclimatación exprés parece funcionar y el cuerpo se fatiga menos y por tanto llegamos más fuertes el día del reto”. Llegó el pasado día 10 de mayo al Campo Base del Everest, situado a 5.100 m. y escogió la cara Norte de la montaña, que es la menos habitual. Al día siguiente, subió hasta el campo base avanzado (6.400 m) para continuar con su adaptación.
El 14 de mayo, descansó antes de su último entrenamiento, donde subió y bajó desde 6.400 m hasta 8.400 m en un poco más de 9h. Su evaluación del terreno, le hizo darse cuenta la imposibilidad del ascenso por los corredores Norton o Holbeirn. El 17 de mayo, terminó el periodo de aclimatación y aguardó una ventana de buen tiempo para poder iniciar.

Kilian Jornet vuelve al Campamento tras su segunda cumbre al Everest
Kilian Jornet vuelve al Campamento tras su segunda cumbre al Everest

“Hay gente que se piensa que es un reto de locos, pero para mí la montaña es un espacio de libertad”
Kilian Jornet

Primer ascenso: los héroes también son humanos
El 21 de mayo comenzó su travesía y, si bien su planificación no pudo concretarse a la perfección en primera instancia porque no completó el descenso hasta el Campo Base del Everest, su ascenso se trató del más rápido… hasta ese momento.
A las 10 de la noche hora local (+5:45 GMT), inició su primer ascenso, desde allí hizo 15,2 km por la morrena del glaciar hasta llegar al Campo Base Avanzado (ABC, 6.400m). Tardó 4h35 en unir los dos puntos y llegó al ABC a las 2:35 de la madrugada. Descansó dos horas, y continuó la ascensión.
Salió del ABC, y realizó una subida de 8 horas para cruzar el campo 1 a 7.000m., y de allí ascendió al campo 2, distribuido entre 7.600 m y 7.800 m. Luego de una breve parada, intentó continuar a su ritmo normal pero un factor imprevisible lo demoró. Decidió entonces detenerse durante 15 minutos en el campo 3 (8.300 m) para descansar.”No me encontraba muy bien y avanzaba muy lentamente. A pesar de todo, me encontraba bien en altura y decidí continuar “, señaló.

Kilian hace una parada a los 7500 msnm en su camino hacia la cumbre
Kilian hace una parada a los 7500 msnm en su camino hacia la cumbre

El joven montañista hizo cumbre en el Everest a la medianoche, estableciendo un nuevo Fastest Known Time (FKT): 26 horas desde el Campo Base, en el antiguo monasterio de Rongbuk, por la vertiente Norte siguiendo la ruta tradicional. No fue un alud, falta de oxígeno o un problema climático el que detuvo al animal de montaña, sino un hecho que permite romper el mito de que nada lo detiene.
“Kilian tuvo problemas estomacales. Tenía que parar cada 10 minutos. Pasó 12 horas en la oscuridad sin oxígeno y bajo unas condiciones meteorológicas muy malas. No sabíamos dónde estaba y no lo podía ver desde el campamento base….” señaló su acompañante Sébastien Montaz, revelando la heroicidad de Jornet quien, a pesar de ello, no claudicó.
“Hasta 7.700 m me he encontrado muy bien y avanzaba según el planning previsto, pero a partir de ese punto me he empezado a encontrar mal, supongo que por un virus estomacal. Desde allí he avanzado muy lentamente y tenía que ir parando cada poco para irme recuperando. Finalmente, he hecho cumbre a medianoche”, dijo Jornet que debió finalizar en el campo base avanzado y no en el Campo Base del Everest.
Posteriormente, y disconforme con su brillante performance, una semana le bastó para recuperarse e intentarlo nuevamente cumpliendo su deseo. La preparación mental y física no alcanzó al principio para cumplir el objetivo del modo elegido, pero eso en lugar de bajar su espíritu aventurero, lo impulsó para redoblar la apuesta de la suerte. Indudablemente, y con más coraje que racionalidad, el montañista decidió volver a intentarlo.

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Fin de la envidia a las ovejas y a la polémica: segundo ascenso certificado
Sólo 6 días más tarde, el 27 de mayo, repetía la ascensión en 17 horas desde el CBA (6.500 m) sumando puntos a su propia leyenda.
“Tiene una genética espectacular, técnicamente domina todas las disciplinas. Cuando era niño le daba la cartera a algún compañero e intentaba llegar al instituto antes que el autobús. Esos juegos le han dotado de una gran adaptabilidad al medio. Creo que sentía envidia de las cabras. La montaña le ha elegido a él”, señaló César Canales, médico referente de la élite alpinista y corredor de montaña que realizó un artículo ¿Sistemas energéticos: Cómo consiguió Kilian hacer la Innominata con tan poca comida?. En su análisis, Canales afirmó que la clave era su fuerza mental.’. En ese momento, al igual que ahora, en algunos círculos de montaña se lo acusó de mentir. El doctor se puso en contacto con él, “le dije que si podía hacerle algunas preguntas y disponer de los datos de su Suunto, que recoge información de frecuencia cardíaca, altitud y velocidad”, y , de ese modo, perdió cualquier dejo de duda.

Partiendo en su segunda ascensión
Partiendo en su segunda ascensión

En esta ocasión, la Himalayan Database, organización con sede en Katmandú (Nepal) ha certificado oficialmente que Kilian Jornet hizo cima en el Everest. De esta forma se disipan todas las maliciosas habladurías que medios, sponsors y montañistas intentaron instalar.
“¡Estoy muy emocionado de haber podido hacer cumbre otra vez! Hoy me he encontrado bien aunque hacía mucho viento y me ha costado bastante avanzar. Hacer dos veces cumbre en el Everest en una semana y sin oxígeno creo que establece una nueva línea de posibilidades en alpinismo y estoy muy contento de haberlo podido llevar a cabo”, señalaba Jornet, lejos de las habladurías, sabiendo que desde el campo base avanzado (6.500 metros) hasta la cumbre por la cara norte, logró esta vez dos horas menos (19h15’) a la que consiguió en su primera ascensión.

La indumentaria usada por Kilian
La indumentaria usada por Kilian

Confíen en Kilian Jornet porque es a las montañas lo que la nieve, la roca y el hielo, parte fundamental del concepto”
Jorge Jiménez Ríos

Fast & Light…pero con dron
Bajo el lema: “Rápido y ligero”, el intrépido desafío fue realizado sin equipos pesados ni sherpas, pero con la confianza ciega brindada por una crianza en las montañas. Provisto por Salomon y Arc´teryx, con una lámpara frontal de sólo 300 lumens (seguro elegida por pesar nada más que 92 grs y su polivalencia en cuanto a baterías), una crema solar, y un reloj Suunto (con el que filmó su ascenso), se olvidó intencionalmente de cuerdas y tiendas, aceptando la compañía en el ascenso de Sébastien Montaz, famoso cámara y director de cine con quien está finalizando el proyecto Summits Of My Life (Cumbres de mi vida), relato audiovisual que comenzó hace 5 años, sobre su conquista del Everest.
“En ambos intentos la climatología fue realmente difícil. No esperábamos que hiciese viento pero la previsión falló. Había muchas nubes y un viento de cara de 60 km/h. Por esta razón le llevó a Kilian más tiempo del que habíamos planeado para alcanzar la cumbre”, señaló Montaz.

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El cineasta acompañó a Jornet por tercera vez en el año y ésta fue la primera ocasión en la que Kilian alcanzó la cima. “Llevé un dron que en teoría no podía volar a más de 5.000 m de altura, ¡pero lo hizo por encima de 7.000!”, señaló Montaz convencido que nada es azaroso.
“No lo sigo, nadie sigue a Kilian (risas)”, señaló el cámara cuando le consultaron si podía seguir a Killian a la altura y velocidad del deportista. “Siempre iba por delante suyo. Salía antes y calculaba un lugar donde pensaba que podría ser muy interesante para el reportaje. Intento no molestarle y él nunca se para a esperarme…”.
Con esta proeza realizó el último de los retos de Summits of my life, su proyecto personal en el que intentó establecer los récords de ascenso y descenso de algunas de las montañas más emblemáticas, y que culminó con el Everest. El trabajo de recopilación audiovisual va ligado a sus valores y cosmovisión de cómo entender la montaña purista y minimalista.
“Nuestra fuerza son nuestros pies, nuestras piernas, nuestro cuerpo y nuestra mente”, reza Jornet como filosofía de vida…Cuál será su próximo desafío?

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http://www.summitsofmylife.com

Exploracion

Península Mitre, Patagonia Perdida

junio 22, 2017 — by Andar Extremo0

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30 días. 400 km. Tres amigos a pie, sin ayuda. En 30 días, Gabriel Wapinski, Germán Heigel Sunkowsky y Marcos Luvini recorrieron 400 kilómetros a pie, hacia el verdadero Confín de la Patagonia. Sin ayuda externa, cargando 35 kilos en cada mochila, y con todo lo necesario, realizaron una extravagante aventura. Nota en la Revista Andar Extremo n° 45

Por Matías Gabriel Wapinski, Germán Heigel Sunkowsky y Marcos Luvini

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La expedición
«Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito». ¿Quién no conoce este texto de Shackleton? Twain, Salgari, Perito Moreno, Defoe, Verne… todo huele más o menos a ese algo que nos circula por las venas cuando vemos un mapa. Aunque hacemos una excepción, nunca esperamos honor y reconocimiento.
La Península, el extremo sureste de la Patagonia, es una tierra prácticamente deshabitada. El lugar, es un recuerdo nostálgico de viejas y enormes estancias como Policarpo o Aguirre tanto, como de los verdaderos primeros pobladores, los “indios a canoa”, quienes recorrían cada palmo de su territorio. Costa plagada de naufragios…
La expedición comenzaría con el final de la Ruta A en la Estancia María Luisa, para terminar el recorrido integral de la Costa de la Península, en el destacamento de Prefectura de Moat donde comienza la Ruta J con destino a Ushuaia.

¿Cómo surgió?
No vamos a mentir. Si bien la idea ya había circulado entre amigos, los planes iban direccionados a la Alta Montaña en Catamarca y San Juan. Sin embargo, una serie de eventos que se dieron en diciembre sirvieron como empuje para preparar en un mes y medio todo lo necesario para afrontar el desafío que se había calado muy fuerte dentro: recorrer todo el perímetro de la Península sin ayuda externa, por nuestra cuenta, sin sponsors, sin GPS… a nuestra manera. El viaje nos revitalizaría. Sentíamos los tres, que nos estábamos estancando un poco en la ciudad. La falta de teléfono satelital, si bien no fue lo pensado, nos dio siempre la pauta de que la única forma de salir era cumpliendo con el desafío. No somos los primeros en recorrerla, hay grandes caminantes de la Península. Seguramente lo nuestro no tenga el típico mérito medido en números, puestos o estadísticas, sino en cómo realizamos nuestro proyecto.

¿Que requirió?
Ser tres personas y renunciar a cuatro trabajos. Invertir, soñar, activar en poco tiempo, cada uno cumpliendo una función determinada para hacer las cosas bien. Amigos desde los seis años, forjamos nuestra relación y el amor por la naturaleza en los scouts, escuela de vida para nosotros, de la cual ya nos despedimos dejándoles con esta expedición lo importante de animarse a seguir lo que llamamos el Woodcraft, el arte de vivir lo natural en toda su plenitud.

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¿Por qué “a nuestra manera”?
Hoy en día, la aventura, las expediciones, la naturaleza, se viven con un montón de visiones y filosofías. La nuestra es una mezcla del gran juego que significa la vida con el espíritu de servicio que requiere estar atento al plano social, y entender a la naturaleza como una forma “alpina” de vivirla. Así nos educaron. A los once años acampábamos diez días en el monte, cocinándonos y jugando. Con catorce años caminábamos quince días en las montañas de Lanín, Nahuel Huapí, Bolsón, El Turbio, cargando todo en nuestras mochilas y arreglándonos con lo que podíamos conseguir de equipo sin descuidar los principios más básicos de la montaña y el “Leave no Trace”. A los 18, llegábamos a Plaza de Mulas y al Cerro Bonete de la misma forma, cargando todo, acompañados por dirigentes que esperaban que rompamos los paradigmas de la sociedad cambiante o, quizás descubriendo los parajes más escondidos de la Puna Salteña. A los 20, ya pudimos planificar prácticamente solos el Cruce de los Andes para veinticinco jóvenes por Portillo de Piuquenes, de Chile a Argentina, consiguiendo hasta las mulas del ejército y otras cosas por medio de personas que nos brindaron su ayuda para cumplir esos sueños. Desde luego, todo esto, sin perder de vista que cada uno viajaba con su búsqueda personal. Cuando decimos a nuestra manera, nos referimos a que fuimos por nuestros medios, consiguiendo todo nosotros, sin GPS, teniendo en la dieta el pescado que deberíamos sacar y sumando a la expedición varios recorridos de los que no teníamos más referencia que un mapa. Reparamos en nuestros descansos, los puestos a los que arribábamos, anotamos la experiencia, consejos, observaciones sobre ese lugar tan especia… acertamos al creer que así se viviría de otra forma.

Qué necesitamos durante el viaje?
Unos 35 kilos en cada mochila, con comida adecuada para 35 días. De almuerzo: granola o arroz cocinado con arvejas deshidratadas. Sin meriendas salvo días contados. Kit de cocina, bote inflable para cruzar las mochilas en los ríos complicados, cuerda de 35m, botiquín con todo lo necesario (incluido hilo para coser heridas, inyectables, etc.), handies para comunicación, imágenes satelitales, brújula, tabla de mareas y kit de supervivencia y pesca.

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El recorrido
El inicio se dio el 22 de enero de 2017, luego de estar dos días en Ushuaia comprando las provisiones y consiguiendo transporte hasta María Luisa. Podemos dividir el recorrido en cuatro grandes etapas de siete días cada una aproximadamente.

1° ETAPA- Estancia María Luisa/ Estancia Policarpo
Primer día muy corto pero con espaldas acostumbrándose al peso. Clima complicado: mucho viento y lluvia todos los días. La primera semana se trató de eso, de adaptarse a las mareas, al viento, al horario de las lluvias, al peso, a las distancias. Todo era grande. Aunque esos siete primeros días tenían todavía algo: gente, gauchos que aún pueblan la península trabajando con el ganado, algún grupo a caballo, otros en cuatriciclo. Hasta la Estancia Policarpo, sería así.
Vivimos sin frenar demasiado, conociendo hermosas personas, playas y paisajes, teniendo noches de mucho cansancio, yéndonos a dormir cuando aún había luz… Tuvimos una primera pesca de trucha gracias a los consejos de Martín Imbert, Pacheco, el Chepan, en Río Bueno. Ellos sí son verdaderos gauchos de la Península.
Llegar a Policarpo fue hermoso. La turba era complicada, agotaba el tener que dar pasos largos. Cansó también evitar charcos y pozos inútilmente…al final del día siempre hay uno en el que caes. La península tiene una historia misteriosa y magnífica. Enormes estancias con cientos de empleados, producción lanar, factoría de lobos (siempre hay algo muy negativo en todo, es este caso ver las cifras bestiales de matanza de lobos), aserraderos, dragas de oro…
Estar en lugares como la Estancia, es realmente impactante y siempre deja en uno una nota de angustia. Recomendamos a quien lea este artículo que averigüe más de nuestra Tierra del Fuego y la Península Mitre. Parte de la historia de la Patria está en esos lugares tan alejados, quizás con unas páginas de los libros de Thomas Bridge…
Hasta acá la primera parte de la expedición. Camino marcado, personas, puestos en su mayoría en condiciones, si bien duro, no lo más difícil. Los ríos no fueron de gran dificultad. La dinámica se basaba en que uno probara los mejores cruces, en general cercanos a la desembocadura y en bajamar. El único gran reto lo tuvimos por un error al no chequear bien hasta el final en el Policarpo… terminó con alguien nadando con mochila los últimos metros, pero nada grave.

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2° ETAPA- Estancia Policarpo/ Bahía Buen Suceso
El 29 de enero comenzamos esta etapa luego de un día de descanso. No volveríamos a ver gente hasta llegar al puesto de la Armada, en Bahía Buen Suceso. Si algo podemos decir, es que alguna vez en la vida vale la pena conocer Bahía Thetis. El paisaje, el silencio, el mar, atrapan como muy pocos lugares que conocimos. La pesca de un róbalo dio la magia justa para un atardecer con arco iris y la panza más llena de lo que acostumbrábamos. Un descubrimiento de herraje de naufragio cerca del Cabo San Vicente, sumó a la mística propia de estos paros.
El rodeo de la Bahía era un poco extenso y decidimos cruzar el río en alta, por los horarios. Eso demandó por primera vez el uso del bote y nadar cada uno llevando su mochila. Agua fría, granizo y viento no ayudaban para seguir caminando. De allí al Faro San Diego y algo inolvidable: la Isla de los Estados envuelta en una neblina. Se agitaron nuestros corazones teniendo esa vista para nosotros.
La llegada a Buen Suceso, punto icónico en la expedición, se hizo desear. El deseo de abrir un nuevo camino no terminó bien por un bosque espesísimo, turba y castoreras que inundaban todo. Más allá de eso, llegamos al puesto antes de lo pensado. Caminamos a muy buen ritmo, ganando días que usábamos para descanso. Nunca nos levantamos más tarde de las 7 am y no frenábamos más de 20 minutos al mediodía. La anécdota de esa jornada fue que en Caleta Mauricio, una playa hermosísima en la que pescar fue un fracaso por el ataque de lobos marinos a las cucharitas que nos dejó sin alimento.
Una vez en el puesto de la armada, los ánimos volvieron a subir. Luego de quince días teníamos ducha caliente, la posibilidad de avisar a los familiares que estábamos bien, pan casero y calidez de parte de una guardia que no paró de agasajarnos por ese lapso de descanso… por suerte pudimos darles en retribución buenas historias y otro róbalo fresco para la cena.

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3° ETAPA- Bahía Buen Suceso/ Bahía Aguirre
A partir del 5 de febrero podríamos decir que comenzó la parte verdaderamente dura de la expedición. No más gente, caminos trajinados apenas por guanacos y baguales obstinados, mucha montaña, cansancio de quince días y 200 km de camino. Si bien parece poco recorrido para la cantidad de días, les aseguramos que para la geografía, el clima y las circunstancias de la Península, es mucho.
Nuestro primer gran desafío fueron los Montes Negros. Para comenzar con la seguidilla de innovación y según la información que teníamos, decidimos buscar sus filos e intentar en un día lo que se realiza en dos por la costa. Las primeras cuatro horas avanzamos 4 km por un bosque podrido, impenetrable y excesivamente empinado, y con el lema “persevera y triunfarás” , transitamos la quinta llegando a las lengas achaparradas y a los primeros caminos de guanacos en filos que veríamos. Les aseguramos a los interesados, que los guanacos son los grandes arquitectos y montañistas, exploradores y pioneros trazando líneas estéticas y perfectas filando entre cumbres, ladeando piedras complicadas, cubriéndose del viento… Luego de doce horas de pelearla, llegamos a Bahía Valentín no sin dejar de mojarnos los borcegos en la turba. Ahí supimos que los castores distorsionan el paisaje e inundan y cambian el recorrido de los arroyos produciendo desastres…

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El segundo desafío fue la naciente del río el 21 de febrero que, como la victoria de la travesía anterior, nos dio ánimos. Luego de un día de descanso y reparaciones en el puesto “Primer Valentino”, encaramos un filo secundario que corría por detrás del cordón de los conocidos Pirámide, Atocha y Campana. Otra vez luchando un par de horas contra el pastizal, la turba y la lenga, llegamos a los filos donde nos envolvió una tormenta pasajera con un viento tremendo y visibilidad de par de metros. Acampamos en la naciente del río después de caminar casi a ciegas. Al día siguiente pudimos bajar el valle caminando más de cinco kilómetros por el lecho del río en calzas y zapatillas de neoprene. El agua era fría, pero mucho más transitable que la turba, el barro y el bosque. En dos días logramos lo que tarda normalmente tres.
Realizamos en un día sumamente largo, el recorrido que nos llevó hasta la renombrada Estancia Aguirre en Puerto Español. Fue una jornada muy exigente por la presión psicológica de querer llegar ahí sanos y salvos, cumpliendo todo lo que nos habíamos propuesto, y así fue. Vale la pena decir que en nuestros días en Aguirre, conocimos las cuevas de Gardiner, el casco de la Estancia, y pudimos realmente vivir de la pesca.
La última tarde, fuimos con nuestra cañita a 200 m de la desembocadura y después de estar media hora sin ningún pique, con algo más de actitud, nos arremangamos los pantalones y con el agua por las rodillas, en veinte minutos sacamos dos róbalos de tres kilos y uno de kilo y medio. Se imaginará el lector la dicha y orgullo que nos daba el lograr la pesca…tenía un puro sentido de supervivencia. Si hay algo que se siente en la Península, es el hambre.

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4° ETAPA- Estancia Aguirre/ Destacamento de Moat
Creemos que definitivamente fue la etapa más dura de la expedición. Vale la pena quizás explicar que para los tres este viaje se trató de algo más que lo deportivo, el amor al arte, o la exploración inédita…. Se trató de tener un espacio y un medio para poder abordar tantos temas personales y cuestiones familiares, tantas preguntas y dudas que acechan a los jóvenes como nosotros, que con 24 años debemos saber qué queremos de nuestras vidas. Es complicado, y más cuando nos enseñan en la sociedad que la naturaleza es algo distinto a lo cotidiano.
Así que en esta clave se entiende lo duro del final, ya que todas las noches trataban mucho de charlas del… “cuando vuelva”, los proyectos, las conversaciones que le debemos a algún conocido y de querer avisarle a nuestras familias una cosa: el logro. Y así fue, aunque se hizo desear…
El tercer gran desafío fue el Filo de los Lucio López. Esta extensión de la cordillera de los Andes fue trajinada en algunas partes por los gauchos de la península y algunos exploradores, aunque en lo práctico teníamos referencia únicamente de un grupo de tres jóvenes (a dos conocimos en Río Bueno, Imbert y EL Chepan, nombrados anteriormente) quienes habían recorrido gran parte de sus filos. No teníamos ninguna certeza de poder realizarla completamente.

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Una vez más a fuerza de hacerse camino, entre canelo, michay, lengas y pastizales, llegamos a los filos. Durante dos días muy duros, recorrimos una cumbre tras otra. El cansancio, el viento excesivo, y la nube que nos cubrió totalmente el segundo día, hicieron muy dura la travesía pero no por eso dejamos de concretarla. Al instante estábamos cruzando en cinco minutos con el bote y a nado, la desembocadura del río López para llegar a un rancho viejo en la Bahía Sloguett.
Teniendo más de 300 kilómetros recorridos, el día 17 de febrero, estábamos dispuestos a realizar en un solo día el tramo de casi treinta kilómetros que une Bahía Sloguett con Moat. A la mañana nos esperaba una tormenta durísima, pero no nos achicamos. Nos pusimos todo lo impermeable que teníamos y salimos a caminar sin parar cinco horas y media hasta llegar a un lugar cerca del Faro San Pío. Empapados y a mitad de camino de Moat, encontramos un rancho perteneciente a un conocido gaucho de la península, y en él nos cobijamos de un viento que nos tiraba al piso. Tortas fritas y mate subieron el ánimo, pero la cosa empeoró hasta la noche.
Al día siguiente salimos “a cara de perro” a caminar bajo la lluvia, pero a la hora y media nos encontramos en la desembocadura de un río del que nadie advierte ni nombra por lo chico y fácil de cruzar, el río Vaca. El agua subida hasta el pecho, iba arrastrando troncos, árboles, piedras de la tormenta que castigaba hacía dos días. Algo extraordinario, a pesar de haber caminado sin parar, de haber superado todo, de haber salido bajo la lluvia y viento, un río inexistente nos estancaba a cinco horas. Nos reímos, lo entendimos luego de intentar cruzarlo y darnos cuenta el riesgo, y volvimos al rancho. Así tenía que ser. Aseguramos no achicarnos, simplemente reconocer los límites.
El último día de la península estuvo lleno de emociones. Cruzar el río que ya había cedido, caminar rapidísimo una distancia que en teoría llevaba tres horas entre Rancho Viejo y el Tambo en dos, llegar a la noche luego de una mala experiencia con un poblador ebrio de la zona…y eso que era la primera persona que veíamos luego de quince días… Al mal tiempo, buena cara. A las 20:00 hs estábamos siendo recibidos por la guardia de turno del Destacamento de Moat que nos abrió sus puertas con mate y galletitas, calefacción y ducha.

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El resto, fue sensación de un cansancio tremendo por la tensión de los últimos días pero la convicción y satisfacción de haber logrado las cosas a nuestra forma y en su totalidad. Ahora nos esperaba hacer dedo hasta la ciudad, ya que no teníamos transporte auspiciante de la expedición. Eeso sí, también nos esperaba recuperar los seis kilos promedio que cada uno había bajado…
Para amar algo debemos conocerlo, la península necesita amor y personas amantes de sus paisajes y biodiversidad, de su historia, dispuestas a recuperar sus puestos, mantener su pureza, velar por su seguridad. Quedamos a disposición de quienes estén interesados en saber más de este lugar tan especial y único de nuestra república. Recorrer Patria para nosotros, es una forma de hacer Patria.
No somos reconocidos deportistas de alto rendimiento, ni grandes competidores o locos de la guerra que buscan reconocimiento constantemente. Somos personas normales con el anhelo de pisar fuerte en lo que hacemos, rompiendo los paradigmas que día a día nos ofrecen en la cotidianeidad de estos tiempos. La expedición fue una forma de dar testimonio, de poder transmitir un poco a nuestro entorno, a nuestra querido Grupo Scout 137, a nuestra Tropa Araucanos, a nuestras familias, que lo que más se necesita es voluntad para lograr lo que queremos.

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Agradecimientos.
Queremos agradecer primero y antes que nada a Ignacio Amalvy Degreef, amante y caminante de la península, pionero del documental Latitud 55º Sur, quien sin esperar recompensa alguna, siempre estuvo a disposición para sacarnos las dudas en tan poco tiempo. A Sergio Anselmino, quien nos incentivó enseguida a descubrir los rincones menos visitados de estas tierras.
A la Familia Ercole Zapana, nuestros Anfitriones y colaboradores en una Ushuaia que se hizo hogar. A Daniel de MDA Ootdoor, que con sus consejos, mates y descuentos, nos dio el empuje para poder ir equipados de la mejor manera. A nuestras familias que tanta paciencia nos tienen.

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Tareas de Cada Integrante
Matías, nadador de rescate y técnico en emergencias médicas, encargado de las tablas de mareas y ser el primero en cruzar los ríos.
Germán, encargado de la Planificación por imágenes satelitales de los recorridos y del itinerario. Durante la expedición, el Chef Oficial.
Marcos, el que más experiencia tenía en larga distancia por haber hecho a los 20 años 900 km del camino de Santiago en invierno en solitario, y haber vivido en un Paraje de la Puna a 3500 msnm caminando mucho los cerros. Fue quien en general guiaba y manejaba la marcha.

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Exploracion

Alejandra Broglia, Cruce de Las Malvinas Nadando

junio 19, 2017 — by Andar Extremo0

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Alejandra Broglia vive actualmente en Río Gallegos, Santa Cruz. Tiene 49 años y desde que tiene uso de razón aprendió a nadar en su ciudad natal, Córdoba. Su vida está ligada al agua por completo: trabaja en la Secretaría de Deportes de Santa Cruz en el área de natación, da clases en la pileta municipal, actualmente trabaja en dos clubes y enseña natación. Los invitamos a conocerla a través de una entrevista realizada luego de su proeza de cruzar Las Malvinas nadando. Nota en la revista Andar Extremo n° 45

por Andar Extremo
Fotos Alejandra Broglia

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Cuándo comienza en tu vida el amor por el agua?
Nado desde los 5 años y a los 6 ya me federaron. Nade once años en la Federación Cordobesa de Natación en pileta y estuve en la selección nacional también. Luego le dediqué mi vida al agua y a la familia. Empecé a dar clases hace mucho, y 4 años atrás unos alumnos me tentaron para hacerlo en aguas abiertas. En realidad me convocaron para que los ayude a entrenar para cruzar a nado el estuario de Río Gallegos. Estuvimos un mes para cruzarlo y cuando terminó el entrenamiento, me terminé enganchando para cruzarlo yo. Me encantó pasar de la pileta al mar, al río.

Cómo fueron los primeros pasos en aguas abiertas?
Acá en Rio Gallegos tengo el rio a dos cuadras, pero no me gusta mucho nadar allí, dado que termina en estuarios. Es medio complicado porque tiene muchas corrientes y la influencia directa del mar, con 4 mareas diarias es básicamente un ingreso del mar en la desembocadura del rio. Mis amigos/alumnos querían eso y terminé nadando y probando cosas diferentes. Lo primero que hice fue ir a una laguna llamada “Laguna Azul”, del cráter de un volcán que queda a 50 km de Río Gallegos. Fuimos a probar un neopreno, porque por supuesto acá todas las aguas son frías, y me encantó… realmente me encantó. Habiendo hecho esa laguna y el estuario, elegí mi próximo paso que fue el Lago del Desierto. Hicimos todos los permisos y fue el primer cruce oficial que hice, en realidad, cruzamos por primera vez en la historia el Lago del Desierto que tiene 10 km de largo por anchos variables. El cruce que hicimos fue aproximadamente de un kilómetro de costa a costa.

Qué tipo de indumentaria usas para estas travesías?
Para el agua trajes húmedos, tienen una medida de 4 mm en la espalda y pecho, 3 mm en los brazos y piernas y 2 en las articulaciones. Sobrecargan mucho los hombros, por eso es necesario que te quede bien porque la carga es grande aunque sean livianos. Quedan al cuerpo, al nadar mucho tiempo se va complicado y tampoco podes usar uno muy finito porque te agarraría frío. Imagináte que en verano la temperatura es de 14° y en invierno unos 5° la misma temperatura que el agua del mar. Luego el equipo se completa con guantes y medias también de neoprene, doble gorro, tapones de silicona y antiparras.
Para afuera del agua ropa, la mayoría de abrigo porque siempre hace frío en estas latitudes. Camperas de abrigo, interiores térmicos y medias térmicas.

Cómo siguió la historia con las travesías en aguas abiertas?
El estrecho de Magallanes lo hice en enero de 2015, el 26 de enero exactamente y me costó muchísimo porque el mar estuvo muy bravo ese día. Éramos 5 desconocidos y tuvimos que hacer papeleríos y tratativas bastantes extensas para que permitieran cruzar el estrecho con la armada de Chile. Cuando nos dejaron, el mar estaba en condiciones estables y a los 10 minutos se puso muy bravo y las corrientes estaban en 28/2. Las embarcaciones que nos acompañaban se daban vuelta y tuvieron que dejarnos e irse al buque de la armada a dejar gente. Cuando nos fueron a buscar nos reconocieron por el torpedo naranja que llevaba. Un cruce que iba a tener 4,3 km termino siendo de 9,1 km en 2 horas 10 minutos. Había olas de un metro y medio, nos dividió a los 5… fue lo más difícil que hice.

Nadabas hasta allí en mar abierto?
Las veces que podía nadar era en la laguna del volcán o en el estuario, pero tampoco habían sido muchas porque prefectura para nadar ahí te piden las mismas cosas casi que para hacer un cruce: una embarcación de apoyo, certificado médico y demás cosas. En abril de 2015 hice el doble cruce de Canal de Beagle desde Isla Gable hasta Isla Navarino. En la segunda isla, el que estaba encargado de la embarcación hizo migraciones y nos estaban esperando dos oficiales Chilenos. Yo estaba en el agua pero previamente le dije que si el papelerío se hacía rápido volvía a Isla Gable y si tardaban mucho, cortábamos y vuelvía en barco. Por suerte, fueron rápidos y volví nadando a Argentina. Pensá que en este cruce tuve que hacer todos los papeles en Ushuaia de allí una hora y media en auto, luego la embarcación me siguió por otra hora y tuvimos que coordinar con los oficiales de Chile porque allí no hay población. Donde llegué, estaba a varios kilómetros, y los militares chilenos tuvieron que coordinar para ir hasta la costa y esperar. Estuvo muy ordenado. A comparación de Magallanes, este mar estuvo muy tranquilo, fue una caricia.

Vas comiendo e hidratándote mientras nadas?
Como mis travesías no son muy largas me acostumbré a no ingerir nada. Mi cuerpo se amolda a eso. No tardo más de dos horas, ni tampoco tomo agua más allá de lo que trago en el mar o en el rio sin querer, por supuesto. En Malvinas suponíamos que podíamos estar más de dos horas pero yo sabía que no iba a comer ni a tomar nada. Voy tan concentrada que no necesito ni líquido ni sólido que me ayude. Lo he hablado con mi nadador de rescate y mi guía, pero lo único que hago es comer una naranja antes de entrenar. A lo sumo en las travesías, desayuno un café con leche o unas galletas con dulce y nada más. En Malvinas antes del cruce, me desperté 5:30 y desayune eso.

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Ya eras reconocida por tus proezas?
Tengo una realidad que vivo en Santa Cruz, las noticias de aquí no llegan a Buenos Aires. Si bien cuando hice el cruce del Estrecho de Magallanes lo habían realizado sólo 20 personas, en el doble cruce del canal de Beagle fui la primera mujer, el cruce del lago del desierto fuimos los primeros, el año pasado hice dos lagos de la cordillera, uno era el Pueyrredón que lo crucé por la línea imaginaria de división de países (es un lago compartido con Chile). Me tire con el GPS donde cruza la línea imaginaria y se veía bien arriba el hito. La verdad es que estas cosas aquí se dan a conocer pero no tienen repercusión nacional, no llegan porque no tengo una estructura armada. Acá sí me reconocen y saben todo lo que hago, porque también hace 21 años que vivo y toda mi vida estuvo ligada a la natación. Pero ahora con Malvinas cambió todo, porque tuvo una repercusión exterior que no me la esperaba. La planifiqué como una travesía más, me llevó 10 meses, pero Malvinas tuvo ese extra que es el lugar, y a nivel nacional mi nombre comenzó a sonar.


La familia siempre te apoya?

Yo estoy en pareja y mis hijos ya son grandes: Santiago tiene 21 años y Carolina 25- Mi hijo vive en México y mi hija en Córdoba. Desde el principio de las travesías ellos ya estaban afuera y me decían:- “…qué locura vas a hacer ahora?…” Con el tiempo se dieron cuenta que estas locuras estaban muy bien planificadas, entonces las preguntas hoy en día son:- “…de dónde a dónde vas a ir?, cuánto tiempo vas a tardar?, cuánta temperatura va a tener el agua?…” Por suerte están al lado mío. Santiago me acompaño al Beagle y Carolina fue a Malvinas. Deseaba que por lo menos una vez cada uno vieran a su madre nadar y al llegar a la costa tenga esa felicitación de un ser cercano que es como el cierre de haber hecho un buen trabajo.

Aparte de los permisos habituales, tuviste que pedir permiso en Malvinas a los dueños de los campos que vos tocabas en el periplo?
Si, fue lo más complicado. Mis travesías son cruces, generalmente de una costa con la otra y lo común que te piden son seguros de vida que por lo general son caros, autorizaciones, permisos, deslindes de responsabilidades, medidas de seguridad, tenés que llevar embarcación que te acompañe un gomón de rescate, muchas cosas… En Malvinas había elegido cruzar el Estrecho San Carlos que queda bien al norte. Una vez que cumplí con todo, el 26 de diciembre me llegó un mensaje del gobierno de las islas que me decía que además de todo necesitaba por escrito la autorización de los de las tierras que yo iba a tocar de Gran Malvina y de Soledad. Imagináte la situación, una nadadora argentina teniendo que ponerse en contacto con dos desconocidos. Lo primero que hice fue pedirle el contacto al funcionario que era el jefe de seguridad y a los dos días me mandó los teléfonos de los dueños. Tuve que rebuscarme para conseguir el mail de estas personas para enviarle la historia y una carta formal pidiendo el permiso. Luego de las fiestas, el 8 de enero me contestaron de Soledad y me pidieron que les explique cómo iba a ser todo. Entre las exigencias no podía llevar ninguna bandera, ni yo ni la embarcación, ni podía hacer publicidad de ningún tipo. Me comprometí a lo que me pidieron y les expliqué que solamente iba a tocar tierra.

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“Intento abrir caminos y mentes me gusta innovar”

Cómo fue el momento en el que empezaste el cruce?
Un par de horas antes, comencé a concentrarme, empecé a pensar en el traje, en mis cosas. En el gomón, antes de tirarme, si me miras la cara parezco ida. Me concentro tanto que antes de tirarme ya estoy hace rato con la cabeza dentro del agua. No escucho indicaciones ni nada. Me concentro en que el equipo esté bien, en que las antiparras y tapones estén bien puestos. Media hora antes soy un ente, ya me fui del mundo y estoy pensando en otra cosa. Igual Malvinas fue diferente, porque en la mayoría de los cruces acostumbro a tirarme desde la costa y aquí tenía que empezar a nadar tirándome de un gomón. Desde la costa, me meto y empiezo de a poco a sentir el agua, me preparo… estoy unos segundos. Siempre le pido permiso a la naturaleza, tengo un pequeño ritual interior. Después me meto y nado. Esta vez fue tirarme en la profundidad, a un mar desconocido. Fue raro. En este caso, quedé a 200 metros de la piedra del acantilado que tenía que tocar porque no había costa, y me dejaron a esa distancia porque estaba lleno de algas que se llaman cachiyuyo y llegan a medir hasta 15 metros de longitud. Si se metían debajo de la hélices de los barcos, las rompían. En las imágenes satelitales las habíamos visto, sabíamos que estaban, entonces mi guía me dijo:- te tirás, las sorteás como puedas, llegás a la piedra, levantás la mano, esperás unos segundos y cuando toque el silbato empezás a nadar. Fueron doscientos metros rarísimos, medio gatear y andar entre las algas. Desde arriba se veían muy profundas, danzaban entre las aguas. Pasaba por arriba y no me distraje porque había pingüinos. Fui hasta la piedra, escuché la señal y de nuevo los 200 que encima con el neoprene se te enredan. Una vez que salí de allí agarre la “estoa”, que es una calma entre una marea alta y una baja que duró 20 minutos. Fue un lujo, volaba en el agua.

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Cómo fue la travesía en sí?
Me sentí cómoda desde el principio, no sabía con qué me iba a encontrar luego de esa estoa. Ese día el mar tuvo una temperatura más elevada de la que esperábamos, pensábamos que iba a tener 8° y tuvo 11,8°. No tuve que concentrarme con el frío, ya que no los sentía. Me concentre en mi guía, que desde el bote me iba dirigiendo. Él es como mis ojos, lo llevo porque desde allí abajo yo no veo la costa, me tiro y nado. No sé si me lleva una corriente, si voy para un lado o al otro, lo único que veo es una línea en el horizonte. Entonces, para enderezarme me grita. El nado fue tranquilo, aunque tuve momentos con escarcea y olas, y alguna corriente que me llevó. Vi cada vez más cerca el acantilado. Tenía que llegar a una playita llamada Fanning Head y sacarme una foto, pero la corriente me derivó 1300 metros más abajo. Lo único que hice fue tocar la piedra y apoyarme, ya que la corriente estaba fuerte y bamboleaba mucho. Atrás escuchaba los gritos de felicidad de Carolina y Cristian. Fueron muy emotivos esos últimos metros.

Qué hiciste cuando llegaste?
Sonreí, metí la cabeza debajo del agua, miré el fondo, di gracias y levanté la mano para indicar que terminé. Me sentí súper feliz, quería llegar a la embarcación y abrazarme con los chicos. Lo hice. Generalmente dimensiono el logro días después.

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Te sentís parte de un todo cuando realizas estas travesías?
Siempre digo que pido permiso porque ese no es mi ámbito, es un medio que tiene otro ecosistema. Soy muy respetuosa y por eso pido permiso, a pesar de que el agua es mi mundo. Mi ritual interior augura respeto mutuo y soy muy agradecida a la naturaleza. Antes de cada travesía, me interiorizo de los lugares que voy a tocar, su flora, su fauna, qué tipo de costa tiene… por eso cuando toco la piedra y llego a Malvinas lo primero que hago es agradecer.

Qué pensás en el agua?
La mayoría del tiempo voy concentrada en las brazadas y la respiración, el ritmo que llevo sin importar las condiciones del mar. Pienso en mis hijos en mi familia, en la gente que me dice que va a estar pensando en mí, o voy a estar rezando. Pienso mucho en los que me dan su energía, y también en Dios.

Por qué elegiste Malvinas?
Fue como un proceso natural. Después de hacer Magallanes y Canal de Beagle, en los mares australes no quedaba mucho por hacer. A mí me gusta a hacer cruces. Malvinas era lo que venía, encima no lo había hecho nadie, una vez había intentado María Inés Mato pero no lo pudo conseguir porque la agarro una corriente y no pudo.

Qué energía tiene Malvinas como lugar?
Me sorprendido mirarlas desde el aire, se ven completas, es increíble. Desde tierra es muy parecido a Santa Cruz. La vegetación es similar, la gente te trata muy bien, como un turista más. Me sentí muy cómoda desde el primer momento y más luego del segundo día de hacer la travesía con éxito, desde allí tuvo otro color el viaje y me relaje.

Que proyecto hay a futuro?
Tengo planes, pero necesito sponsor para seguir. Hago todo a pulmón y quiero hacer cosas distintas. Me gusta innovar, no necesito estar nadando 24 hs. No hago cosas épicas sino travesías posibles, pero le encuentro la vuelta para que sean en lugares increíbles donde nunca nadie estuvo o pocos han tenido la posibilidad de estar. Voy por ese rumbo. Malvinas se llevó todo mi esfuerzo en lo físico, mental y económico, y estaría bueno contar con un apoyo. En Argentina hay para hacer cosas muy buenas.

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“No hago cosas épicas sino travesías posibles pero
le encuentro la vuelta para que sean en lugares increíbles
donde nunca nadie estuvo o pocos han tenido la posibilidad de estar”

mapa

Exploracion

DE USHUAIA A LA QUIACA CORRIENDO

enero 30, 2017 — by Andar Extremo0

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Martín Rodríguez, Desafío Solidario, 5729 kilómetros en 276 Días. Nota en la revista Andar Extremo n° 43

Entrevista A Martín Rodríguez por Andar Extremo
Fotos Jorge Amaya

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Martín Rodríguez es de Tandil, luego de un pico de stress, decidió correr la Argentina de punta a punta. Un sueño, la solidaridad y las ganas de generar lo imposible lo llevaron a una experiencia que lo marcó de por vida. En una entrevista llena de sentimientos nos cuenta como un proyecto sin apoyo ni sponsor puede cambiar de un día para otro, siendo el motor del viaje, la gente.

Martín Rodríguez es profesor de Educación Física tiene 25 años y durante 9 meses recorrió desde Ushuaia hasta La Quiaca. Lo hizo empujando un carrito en donde llevaba su carpa, bolsa de dormir, ropa, comida y demás cosas. Corrió entre 25 y 30 km diarios dependiendo de las condiciones climáticas y geográficas.
Comenzó su travesía solidaria (los más de 5700 km recorridos fueron transformados en litros de leche y alimentos no perecederos recolectados por Red Solidaria Tandil para 12 instituciones de esta localidad) el 19 de octubre de 2015 y la terminó el 21 de Julio de 2016 en la Quiaca.

Cómo surgió la idea de hacer corriendo, Ushuaia-La Quiaca?
En agosto de 2014 tuve un pico de stress, caminé 10 km en seis horas de forma inconsciente. En ese momento tenía tres empleos, trabajaba 13 horas. Un día, en un hueco de una hora, fui a ducharme a la casa de mi hermana y me quedé dormido. Cuando me desperté estaba sentado en una piedra atrás de las Sierras de las Ánimas en Tandil, donde vivo… ese lugar estaba tan alto como inaccesible, así que comencé a gritar y me tuvieron que rescatar. Esa misma noche quedé internado en el hospital y tuve un extraño sueño: me veía corriendo en una ruta llegando a un paraje, y luego corría nuevamente. Una vez que salí de allí, estuve asistido con psicólogos y neurólogos, tuve un mes sin trabajar donde tenía que si o si bajar un cambio. Cuando quise entra en la misma rutina de siempre, me encontré con que en uno de los trabajos me habían despedido, en otro me mantuvieron y en el tercero me redujeron las horas. Allí empecé a tener tiempo libre, y ese sueño que había quedado dando vueltas en la cabeza me empujó a correr una carrera muy conocida acá que se llama “La Tandilia”. Cuando crucé la meta mi cabeza automáticamente me dijo: -ésto es lo que tenés que hacer!!! Primero le busque a la travesía el lado solidario: cada kilómetro un alimento, contactándome con Red Solidaria de Tandil, y a los pocos días estaba hablando con mi entrenador Diego Simón, para planificar el gran viaje.

Entonces el viaje fue por cansancio social o búsqueda personal?
Me recibí a los 21 años y a los 23 me pasó esta situación… trabajaba en un ámbito social con realidades muy crudas, niños insertos en familias con problemas económicos… eso me hacía muy mal, y en vez de ayudar me terminaba amargando con el agregado de que no tenía tiempo libre para descargar haciendo deporte. Creo que fui llenándome de eso hasta que la cabeza dijo basta.

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Por qué correr desde Ushuaia hasta la Quiaca?
Cuando empecé a planificar el viaje hasta ese momento nadie había hecho corriendo Argentina de punta a punta. Hacer de Ushuaia a La Quiaca me podía ayudar con la magnitud del proyecto a conseguir sponsor, a difundir con facilidad ya que no había antecedentes de algo así. En realidad pensé que iba a ser más grande de lo que fue en lo que respecta a logística, porque paralelamente surgió otro chico con el mismo proyecto y estuvo apoyado por varias empresas. Rodolfo Rossi es el nombre de este atleta que salió en todos lados.

Lo hizo antes que vos el viaje?
En realidad yo lo organicé antes y un mes después apareció Rodolfo con su idea pero comenzó el viaje en agosto de 2015 y yo lo empecé en Octubre. Desde enero estaba difundiéndolo para conseguir apoyo y se superpusieron los proyectos, pero él lo hizo mucho más rápido porque no iba con carro, tenía tres vehículos de apoyo… Rossi era el Barza y yo Deportivo Riestra… lo más loco es que nos cruzamos, él había hecho 5000 kilómetros con todo su equipo y yo solamente 700 kilómetros con el carrito. A pesar de que él venía muy asistido y yo sólo con el carro, fue muy lindo el encuentro. Rodolfo venía haciendo al revés, de La Quiaca a Ushuaia.

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Técnicamente, es lo mismo de norte a sur o de sur a norte?
Como lo hice yo es más difícil, porque arrancás desde cero metros y llegás a los 5000 msnm y también los vientos en la Patagonia siempre los tenés en contra. Al no tener tanto apoyo me motivó más hacerla de esta manera que era más osada, aunque al final me repetía: por qué no lo hiciste al revés.

Cuando estabas organizando todo, pensaste de entrada en empujar un carro o la autonomía del viaje te llevó a eso?
Conocía la leyenda del vasco de la carretilla, y hubo un pehuajense que hizo varios viajes así, el Cacique Uruzuna. La idea original era hacerlo con un vehículo de apoyo y correr libre de peso. Al no conseguirlo dije: cómo hago para llevar las cosas?. Probé con una mochila de Mar del Plata a Tandil fueron 172 kilómetros en cuatro días, una maratón diaria y terminé con las rodillas complicadas, eso fue dos meses antes de empezar la travesía. A raíz de eso empecé a pensar en el carrito: primero pensé en uno de bebé pero como iba a llevar peso, andar por ripio, cruzar ríos, necesitaba algo más resistente. Decidí descartar eso y hacerlo con un herrero. El carro sólo pesaba 40 kilos y con la comida la ropa, carpa, etc. llegó a pesar 70 kilos.

Planificaste el día a día o arrancaste viendo lo que pasaba?
Estaba todo sumamente planificado, yo sabía los kilómetros que podía realizar, de dónde hasta dónde iba a cubrir en el día, entonces me abastecía según las distancias que iba a hacer. Al principio corría de 20 a 25 kilómetros diarios, ya que del viaje de Mar del Plata a Tandil me había quedado una tendinitis rotuliana bilateral, así que no había podido ni probar el carro. Imagináte que dos semanas antes de empezar no podía correr más de 20 minutos porque me dolían las rodillas. En Ushuaia no tenía apoyo económico, ni logístico y además no podía correr. Pero lo increíble siempre es cuando uno pasa del dicho al hecho, cómo cambia la cabeza y la mirada de los demás simplemente por estar haciendo terrible travesía… era el super atleta que iba a correr todo el país pero paradójicamente el mismo que hacía una semana atrás en Tandil no era nada. De esos 20 kilómetros diarios al principio, cuando llegué a los 1000 kilómetros me curé: se me fue el dolor, estaba sumamente motivado y cuando quise acordarme ya estaba manteniendo unos 30 kilómetros diarios. Cuando llegué a Chubut, a Gobernador Costa, me senté a planificar desde allí al final. Eso fue 5 meses antes, empecé a calcular y me daba que llegaba el día del amigo a la Quiaca y hasta ese momento era muy significativo porque la gente en el trayecto me había cuidado mucho, había hecho muchísimos amigos. No había ningún récord por cumplir, era un cierre simbólico llegar el día del amigo a las 12 del mediodía. Me adelante y llegué doce menos cinco.

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Cómo fue el arranque?
Organizarlo fue muy frustrante porque eran todos “no” y de golpe en Ushuaia eran todos “Sí”. Por ejemplo en Ushuaia paré en la casa de un hombre que tenía su hija en Tandil y de allí surgió el contacto. El señor tenía una camioneta y como nevaba y la ruta estaba congelada, yo corría, me iba a buscar, y me llevaba a dormir a la ciudad y al otro día me dejaba en el punto hasta donde había llegado el día anterior. Entonces empecé a tener el apoyo logístico que no había conseguido antes. Mi sponsor fue la gente, lo entendí de esa manera a medida que fui avanzando. Todo Tierra del Fuego me apoyó, así que no usé el carrito. Esto me ayudo a no exigir las rodillas desde el comienzo. No conocía nada así que era todo deslumbrante: la adrenalina de correr, los paisajes, andar en el medio de la cordillera con la nieve… increíble. A partir de ahí se fue difundiendo y en Tierra del Fuego ya me empezaron a ayudar mucho. En Tolhuin la primera población luego de Ushuaia, llegué acompañado con cuatro autos… vivir eso a 3000 km de mi casa era algo alucinante. En Río Grande, llegué con 6 autos y una persona que me acompañaba corriendo. Eso que sucedió allí se contagió en todo el país, cuando arribaba a algún pueblo siempre había alguien para apoyarme que hacía de combustible para seguir corriendo.

Cuándo empezás a usar el carro?
Cuando salí de Tierra del Fuego, allí fueron 15 etapas y solamente lo usé dos. Desde allí a Santa Cruz tenía que pasar por Chile, puntualmente por Punta Arenas y ahí fue otro viaje porque tuve que empezar a correr solo. Hacían 10 grados bajo cero por ripio con el carro… los primeros trayectos fueron muy crudos. Estaba en otro país y si bien los chilenos me trataron muy bien, tenía en la cabeza que estaba en otro lado. El viento comenzó a soplar fuerte y en un momento me voló el colchón; estuve tres noches durmiendo sobre las piedras. Esos días me levantaba todo dolorido. Allí realmente entré en conciencia de lo que iba a ser el recorrido. Llegué a Santa Cruz acompañado de 17 personas, muchos autos, y empalmé la 40 en Río Gallegos… fue muy motivador pero complicado porque no tenía logística. Fueron 130 km que no hice de la 40, pero los reemplacé con los 207 kilómetros que hice de Chile.

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Cómo era la rutina del día a día?
Acampaba, luego me levantaba bien temprano miraba el amanecer, en La Patagonia lo hacía más temprano así evitaba los vientos en contra y podía. Desayunaba bien fuerte y tipo 9 o 10 empezaba a correr dependiendo del viento. En una ruta normal los 30 km me llevaban 6 horas. Cada una hora ingería alimentos y si tenía mucha hambre a las 3 horas hacía una buena comida. Iba mirando paisajes, sacando fotos, parando, elongando, descansando. No hacía los 30 km contínuos porque con el carro se ponía difícil. Alrededor de las 6 de la tarde si la ruta estaba buena y tenía el día hecho, merendaba, y sobre todo en Patagonia, aprovechaba para leer un libro o escribir algo porque el día duraba hasta las diez de la noche. En el norte la tierra era muy complicada así que corría de sol a sol, a veces completaba los 30 km, pero otras hacía 20 km en 10 horas… era duro, llegaba, comía y me acostaba. Cuando entraba a las ciudades dependiendo de quién me recibía, ya sea hospedaje o casa de familia, quería aprovechar para conocer la gente que se ofrecía llevarme a pasear. En las ciudades por lo general, terminaba más cansado pero era el momento para compartir y llenarme de energía.

Te alcanzaba la comida?

Comía un montón, tenía dos tipos de comidas: la sana que me hacía bien al físico que la hacía durante la ruta, y la que me hacía bien a la cabeza. Llegaba a un pueblo y comerme una milanesa napolitana con papas fritas era mi mejor trofeo. Imagináte, una vez en un pueblito éramos tres para comer, los otros dos comieron dos porciones de pizza cada uno y yo comí una pizza y media, de hecho nunca perdí kilos sino que gané músculo. La grasa se mantenía normal, y la masa muscular me aumentó por empujar tantos kilos.

Qué decía la gente cuando te recibía?

Primero me decían que estaba loco y después, que era muy emocionante… lo que se generó es uno de los ítems más importante que tuvo el desafío. Llegaba a un lugar y la gente que no conocía, se emocionaba cuando contaba la historia. Tuve entrevistas con periodistas que lagrimeaban en medio de la nota. Me crucé con un veterano de guerra y cuando le conté lo que estaba haciendo, se largó a llorar desconsoladamente, es fuerte que alguien que estuvo en situaciones tan difíciles se emocione con esto. La gente no me conocía y se relacionaba muy rápidamente, gracias a ellos llegué a cumplir el objetivo.

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A partir del viaje te cambió la visión de la vida?
Creo que es un Martín el que arrancó y otro el que llegó, gracias a la experiencia que viví. La rutina del día a día que tenía en Tandil no me dejaba ver un montón de cosas qué hoy sí veo. Con el tema por ejemplo del colchón, cuando se me voló algo tan simple empecé a valorar otras cosas. Capaz que estaba 9 días sin bañarme, algo tan normal en el día a día, entonces valorás una ducha como nunca. En las charlas que daba en las escuelas y les contaba que en nueve meses vi a mi papá una sola vez y a mi mamá no la vi…uno describe que los intereses son unos y no otros. Yo quiero llegar a viejo y llenarme de momentos, hoy no me interesa el auto ni el mejor teléfono. Quiero que los capitales estén cuando tenga una familia y sean necesarios para mis hijos, mientras tanto no quiero cinco autos, quiero momentos que son los que uno se va a llevar. La vida pasa por otro lado, por valorar lo simple… También es cierto que tampoco puedo vivir haciendo esto porque es puramente satisfactorio, no gané económicamente nada haciendo este viaje. Quiero estirarlo lo más que pueda para poder llegar a viejo lleno de esos momentos.

Cuándo fue el click en el que empezaste a ver orgulloso ese “Martín imparable”?
Fue cuando llegué a al Perito Moreno, la última localidad Santa Cruz. Esta provincia me llevó dos meses correrla. Era un tirón de 350 kilómetros, unos doce días de los cuáles los últimos 100 km los hice con una rueda rota…imagináte los 70 kilos desbalanceados en una zona de mesetas y cerro, con muchísimas subidas y bajadas. El tramo me puso esta prueba y cuando llegué al pueblo Perito Moreno dije: -después de esto, qué puede llegar a pasar? También al final tuve una tormenta de 12 horas en Jujuy, con ráfagas de viento de 130 a 140 km/h con -22 grados y nieve. En el campamento se me rompían las varillas y se me tajeaba la carpa. Fueron 12 horas en cuclillas teniendo la carpa para que no se vuele. Al otro día cuando salí pensé qué me puede llegar a molestar después de pasar por esto. A los dos días me agarró una tormenta de arena y después, ya ni me mosqueé. Estas experiencias límites me fortalecieron.

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Cómo hacías con la indumentaria?

Te cuento un ejemplo: usé 9 pares de zapatillas en todo el recorrido de las cuales 4 o 5 compré yo y las demás me las regalaron empresas o gente particular. Yo me fui con el dinero de un cuarto de la vida que llevé, en algunos lugares que me invitaron a dormir, a comer y también me ofrecieron indumentaria. Si hubiera sido por lo que tenía hubiera tardado más, o se habría puesto difícil. El sponsor fue la gente.

Cuándo te diste cuenta de que tenías la travesía hecha?
En Patagonia y Cuyo estuve muy acompañado y si bien fue duro, la gente estaba constantemente. En la Rioja, antes de subir la Cuesta de Miranda, había pasado la mitad perfecto (que era Mendoza) y pensé: -ya está, ya tengo el viaje. Inconscientemente comenzaron a aparecer los dolores, porque me empecé a relajar. Un día me resbalé y lastimé. Entonces hablando con Diego Simón me dijo:- vos estás pensando que llegaste y todavía no lo hiciste. Entonces nuevamente me concentré en el viaje. Nada de lo que hice los primeros 5000 km hasta San Carlos, Salta, sirvió hasta que empecé a correr en el ripio los últimos 700 km… fue un desafío aparte. Estos últimos 700 km fueron duros: correr en altura, empujar el carro en un ripio muy blando arenosos donde se encajaban las ruedas y se me resbalaban las zapatillas vencidas haciéndome golpear las rodillas, se me congelaban los dedos, a veces pisaba y me hundía en el hielo y cuando salía tenía un pedazo de hielo incrustado en el tobillo…. Esto realmente fue un desafío aparte. Llegaba al límite con el agua, me tiraba al suelo en el medio de la ruta porque no daba más, y no pasaba ni un auto…la verdad que el final fue muy duro y uno nunca debe dar nada por hecho hasta llegar a cumplir el objetivo, pero cada pasito que daba era un avance que me acercaba a mi casa.

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Cómo fue la relación con tu familia durante el viaje?
El viaje nos unió más, esperaba la llamada después de días y era un momento muy lindo. Mi papá, mi hermana, su hijo y mi cuñado fueron a mitad del viaje y después Rocío, mi novia, viajó tres o cuatro veces y se encargaba de la difusión contactándome con las municipalidades…. gracias a ella se me simplificaron las cosas. Mi mamá sufrió mucho, bajó como 9 kilos, mi papá estaba tranquilo. Yo también me encargaba de transmitirles seguridad para que se queden bien. No me olvido más, el día que subí el Abra del Acay, 4895 msnm, que eran 105 km de subida (la ruta nacional más alta del mundo), sabía que iba a ser duro y entonces compartí eso en las redes sociales. Antes llamé a mi mamá y le dije:- voy a publicar que va ser duro pero quedáte tranquila que es para que la gente sepa del lugar. Se lo aclaré, pero cuando lo hice y se lo conté, casi se muere, fue terrible.

Cómo fueron los últimos días?
Cuando subí el Abra del Acay tuve un problema en la rodilla, se me congelaron los ligamentos y se me cargaron muchos las piernas, me tuvieron que infiltrar dos veces en el día. En el hospital me decían que tenía dos opciones: -“te faltan unos 300 km, o seguís corriendo y te rompés y con 25 años no corrés nunca más, o mezclás trote con caminata”. Entonces me dije:- superé todo esto… camino y troto. Estaba a 150 km de La Quiaca y no me podía relajar. Fue muy difícil llegar, si bien estaba cerca me sentía lejos por los temores de las tormentas de la nieve. Recién una vez que pase en Jujuy la última localidad, Sucres, a unos 60 km de llegar, volvió la adrenalina y la tranquilidad. En ese momento, la gente que viajaba a recibirme se empezó a acercar y ya no estaba sólo para disfrutar el final.

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Cómo fue la llegada a la Quiaca?

La llegada a la Quiaca y a Tandil fue lo que más me imaginaba. En la Quiaca fueron muy emocionantes los últimos kilómetros, no paré de llorar…cuando pasé el cartel que decía “La Quiaca” fue increíble. Viajaron casi 30 personas de diferentes partes del país, la recibida fue increíble y la llegada a Tandil fue multitudinaria, me recibieron en la rotonda de la ciudad y corrimos 4 kilómetros hasta el centro de la Municipalidad… fue mucho más lindo de lo que soñé.

Te sentiste extraño al parar luego de hacer tanto ejercicio diario?
Al principio no, porque estaba cansado y me llevaban para todos lados, luego entré como en un duelo porque sentía que todos los días me alejaba de la mejor experiencia de mi vida, pero después el pensamiento fue que eso me iba a marcar para siempre. Cuando en el viaje no sabía dónde iba a dormir, extrañaba la paz de mi casa y ahora extraño la adrenalina de cuando estaba en el viaje. Por suerte ahora estoy haciendo el libro del desafío y me vienen todas esas vivencias a la cabeza. Fue una experiencia muy fuerte. Los primeros días tuve que seguir corriendo y recién a las seis semanas de llegar me acomodé un poco.

Qué proyecto tenés a futuro?

En enero de 2018, deseo hacer el Aconcagua corriendo, quiero entrenar fuerte para estar cerca del record de Karl Egloff con una marca de 11 horas 52 minutos, o cerca del de Killian Jonet de 12 horas 49 minutos… con 13 o 14 horas estoy mas que contento. Este verano voy a entrenar a Neuquén, Mendoza y, si puedo, San Juan para ganar experiencia.

Agradecimientos
A mi familia, a Diego Simón, Silvia, a red solidaria Tandil, a Rocío y a la gente que fue la hacedora de la travesía.

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RED SOLIDARIA
Los 5279 km recorridos fueron transformados en litros de leche y alimentos no perecederos recolectados mediante eventos que realizó Red Solidaria Tandil para 12 instituciones de esa localidad. Se entregó lo recolectado en instituciones representaban simbólicamente las provincias recorridas. Tierra del Fuego: La Casita de la Unión, Santa Cruz: Comedor Los Nietos, Chubut: Centro Maria Auxiliadora, Río Negro: Reinventar Tandil, Neuquén: Granja Los Pibes, Mendoza: Centro María de la Paz, San Juan: Taller Protegido, La Rioja: Comunidad Vecinal Barrio Las Tunitas, Catamarca: Asociación Redes Tandilenses, Tucumán: Mailen, Salta: Pajaritos de la Calle y Jujuy: Pachacamac.
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EL VASCO DE LA CARETILLA
Guillermo Isidoro Larregui Ugarte, conocido como El vasco de la carretilla también denominado “El Quijote de una sola rueda”, recorrió más de 22.300 km a pie empujando una carretilla de 130 kg.
Hizo cuatro travesías: La primera inició en 1935 cuando tenía 50 años, partiendo del paraje Cerro Bagual, a 120 km de Comandante Luis Piedrabuena (Santa Cruz), llegando a Buenos Aires 14 meses después. La segunda la comenzó en 1943, desde Coronel Pringles (Pcia. De Bs. As.) y la finalizó en La Paz (Bolivia). La tercera la realizó desde Villa María (Córdoba) hasta Santiago de Chile. Su cuarta y última caminata la efectuó desde Trenque Lauquen (Buenos Aires), hasta el Parque Nacional Iguazú, en Misiones.
La carretilla tenía la base de 70 cm x 110 cm y 30 cm de alto y dentro llevaba una carpa de 2,5 metros de largo por 2 de ancho; una cama plegadiza, colchón, colcha, herramientas, utensilios de cocina, calentador, cepillos, brocha, navaja y provisiones. La primera carretilla del vasco Larregui Ugarte quedó en el Museo de Luján.
Guillermo Isidoro Larregui Ugarte había nacido en Pamplona el 27 de noviembre de 1885. Murió el 9 de junio de 1964, cuando aún no había llegado a cumplir los 79 años, en Puerto Iguazú. Lo enterraron en el cementerio de esa ciudad y en ese momento, se había convertido en un personaje de leyenda.

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EL PATAMOVIL DEL CACIQUE URUZUNA
Adrián, “El Cacique” Uruzuna, entre 1996 y el año 2000 realizó una serie de viajes con un carro que lo apodó el patamóvil.
Actualmente Adrián tiene 53 años, es de Pehuajó y vive en Mar del Plata, es profesor de Educación Física, guardavidas y estuvo 4 años de su vida viajando con un carro: el “Patamóvil”. Realizó cerca de 15000 km, cruzó toda la Argentina desde La Quiaca a Ushuaia en solitario en dos etapas, recorrió todo Canadá también en solitario y recorrió Noruega y Bélgica.
El primer “patamóvil” tenía una estructura de aluminio con una caja plástica, dos ruedas de mountain bike a los costados y dos varas largas de 2,5 m. curvadas, sujetos a la persona por un doble arnés de cintura y pecho, diseñado por Pablo Pilota. Las varas continuaban 20 cm por delante con forma de cuernos para darle el tercer punto de tracción, ya que llevaba al carro de tiro. Ya en la segunda etapa Argentina, de Ushuaia a Mar del Plata, cambió la caja por baúles de camioneta tipo Waterprof, más resistentes y de mayor capacidad, por ende: más comida, equipos de acampe, herramientas y repuestos.
Cuando llegó a Mar del Plata construyó el segundo “patamóvil” más cómodo para correr y podía soltar los brazos ya que tenía tres ruedas, a diferencia del anterior. Era de hierro estructural y tenía un peso sin carga de 28 kg., y con carga de 100 kg.
Calculaba en la media de sus viajes una distancia entre 40 y 45 km por día, haciendo unos 1000 km por mes, contando unos 20 días de trote y el resto de descanso. Viajando con el “patamóvil”, el día que más kilómetros recorrió fueron 72 pero dentro de las 24 horas fueron 81 km.

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Exploracion

720 KM EN STAND UP PADDLE POR EL ÁRTICO

enero 24, 2017 — by Andar Extremo0

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Antonio de La Rosa, de Madrid, es un aventurero conocido por sus innumerables proezas. Realizó 720 km por el Círculo Polar Ártico en Groenlandia, en una tabla SUP inflable, comenzando la travesía el 3 de julio en Ilulissat y finalizándola el 29 de julio en Upernavik. Aquí, una nota de su autoría y una entrevista exclusiva de Andar Extremo en la revista n° 43.

Mi experiencia deportiva junto con mi espíritu inquieto me han llevado en los últimos 7 años a realizar diferentes retos personales, como atravesar en kayak o canoa y en bicicleta las Islas Canarias o las Baleares, cruzar el Lago Baikal en Siberia con esquís, atravesar el Atlántico a remo en 64 días o realizar la Iditarod de Alaska, más de 1600 kilómetros con esquís y condiciones invernales desde Anchorage a Nome.
Hablando con mi buen amigo Javi Gálvez sobre la posibilidad de recorrer la parte Norte de la costa Oeste de esta gigantesca Isla con una longitud de casi 4000 kilómetros, e investigando un poco, vi que había 3-4 personas que habían realizado alguna ruta similar en Kayak, pero nada de SUP por encima del paralelo 70, tan sólo una breve navegación de 1 semana en el paralelo 68 del conocido Bart de Zwart, de la que apenas encontré información ya que realizó muy pocos kilómetros por el viento.
Sobre el mapa, donde uno siempre cree que es sencillo diseñar rutas imposibles, me propuse inicialmente salir de Illulissat y tras llegar a Thule (el pueblo habitado de Groenlandia más cercano al Polo Norte), remar otros 800 kilómetros por la Bahía Baffin que separa a ésta de Canadá y llegar a Alert, asentamiento militar canadiense situado a menos de 500 km del Polo Norte, por este motivo el lugar más poblado cercano al 90 N.

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Después de hablar y analizar con grandes especialistas y exploradores como el conocido Ramón Larramendi o Javi Gálvez de Artic Yeti, me dijeron que les parecía demasiado ambicioso hacerlo en un solo verano y decidí que mejor llegaba hasta Thule, aunque pensando siempre hacer esos 800 kilómetros al Norte…
Salí del Aeropuerto de Alicante con 7 bultos oversize y 160 kilos de peso acompañado por mi amigo y fotógrafo Luis Martínez, el 22 de junio hacia Islandia donde hice escala durante 2 días. En la Isla me esperaban mis amigos de Artic Yeti, los cuales me ayudaron con la logística del viaje. Todos disfrutamos de dos días muy intensos y divertidos en los que pude tener mis primeras sensaciones en agua helada con la tabla SPS, diseñada exclusivamente 100% por esta marca española para la expedición. Un prototipo muy complejo y difícil de fabricar, ya que su longitud es de 6 metros y su sistema de timón trasero es algo único y completamente novedoso.
El lugar elegido fue el glaciar Jökulsárlón, el más impresionante de Islandia y que merecía la pena conocer. También aquí pude probar mis trajes secos de SUP Skin. Los días antes del inicio de mi reto, ya en Ilulissat (Groenlandia), los destiné a ultimar preparativos: algunos ajustes en la tabla, organizar todo el material que necesitaba para la travesía, preparar comida energética de Victory Endurance, alimentación liofilizada, los trajes secos, el pastor eléctrico para evitar el ataque de los osos polares, comprar un rifle para lo mismo, la tienda de campaña y saco Trangoworld, y resto el material necesario. Aproveché también para hacer otras compras de última hora.
El jueves 30 de junio pronosticaban vientos favorables y decidí que sería el día del inicio del reto. Me sentía muy bien física y psicológicamente para enfrentarme a este desafío Polar. Iba a tener que estar en alerta constante. Es la expedición más peligrosa y arriesgada de todas las que me he enfrentado.

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Llevaba mucho peso sobre la tabla, más del que hubiera querido, 110 kilos que costaba mucho desplazar y ocupaban un volumen importante y cualquier mal movimiento me podía hacer caer de ella a aguas a 4ºC. También existían osos polares, orcas, narvales o abruptas costas rocosas que te podían pinchar la tabla. En cuanto me alejé de Ilulissat fui testigo del rápido deshielo de los glaciares. Me encontraba muchos bloques o Iceberg de diversos tamaños flotando en el agua… una odisea navegar en esas circunstancias. Se me ponían los pelos de punta con el estruendo que se oía al romperse los bloques, aunque me iba acostumbrando, era como un trueno de tormenta muy cercano. Suerte que no estaba nunca debajo, jejeje… Fuera de broma, debíamos tomarnos en serio ese tema.
Fui aprendiendo muchas cosas a medida que pasaban los días, dado que me encontraba con problemas con los que no contaba. Las paradas a descansar y dormir las intentaba hacer en la costa, pero no contaba con que para ello necesitaba descargar todo el material de la tabla, y ésta dejarla fondeando o sacarla, teniendo en cuenta que antes tenía que comprobar la marea para evitar rotura en la tabla. Perdía en el proceso de 2 a 3 horas… un suplicio. Para que os hagáis una idea, uno de los días me desperté en mitad de la noche y, al salir de la tienda me encontré con que la marea había subido de carácter excepcional y el material estaba flotando en el agua. Tuve que ponerme el traje seco y recoger todo durante una hora, perdiendo algo de comida. Este reto se ha caracterizado por las condiciones meteorológicas anormales. Estuve preparando todo muchos meses antes, preguntando a unos y otros, estudiando el entorno y nada se ha correspondido con lo que me he encontrado. Todos los habitantes me comentaban que estaba siendo un verano inusual, pero lo preocupante también era que los inviernos también estaban siendo más suaves. Los Inuit utilizaban la gran cantidad de perros que había en cada aldea para desplazarse sobre el hielo en invierno, pero llevaban ya 10 años apenas atreviéndose a realizar travesías con los trineos.

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Después de 10 días de navegación llegué a Niagornat, un sitio de unas 20 casas, donde pude convivir con sus habitantes y comparar su forma de vida con la de los Inuit de Alaska (Groenlandia pertenece a Dinamarca). En Groenlandia no tienen internet o TV parabólica en las casa, están peor comunicados con el exterior, sólo existe un internet comunitario con muy mala señal. No tiene vehículos a motor, salvo un par de lanchas de pescadores y hay muchos perros para la tracción de trineos, y lo más sorprendente: no hay agua corriente en las casas, en Alaska sí. Estuve un par de días parado por el mal tiempo, en los que pude iniciar a los primeros Superos groenlandeses. No se les dio nada mal, ellos podían caerse al agua helada y sobrevivir, llegando a aguantar hasta un 1 minuto en el agua…a mí me pareció impresionante. Yo sin mi traje seco no era nadie.
Conseguí salir del pueblo pero a los pocos días, la constante inestabilidad meteorológica con fuertes vientos y lluvias me obligaron a permanecer otros dos días en una playa con nieve. En estas condiciones fue imposible salir a remar. Tras amainar el temporal pude conseguir bordear la isla donde me encontraba por su orilla derecha, que era más largo pero más seguro. Tenía especial cuidado con estos detalles. En el margen derecho discurría con una costa paralela. En caso de vientos nunca acabaría a la deriva en medio del mar…eso hubiera sido mi perdición.

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Durante semanas no me crucé con nadie. Esperaba llegar en varios días al siguiente pueblo, pero el tiempo me volvió a jugar una mala pasada. Las predicciones que me enviaba mi hermana por el teléfono satelital cambiaban a las pocas horas. Estaba remando con el mar como un plato y de repente, empezaba un fuerte viento en contra o un oleaje insufrible y tenía que buscar la seguridad de las costas. Las cosas se complicaban casi a diario. Un día saliendo de la costa una ola fortuita me dio un revolcón contra las rocas que me costó un buen susto y varios golpes en una pierna que por suerte no me dieron más problemas que el dolor. Conseguí continuar con un viento leve que se complicó al paso del Cabo Sigguk. Un pescador en una aldea me había avisado que esta punta era muy peligrosa y se había cobrado alguna vida. Son unos acantilados altísimos directos al mar que, mirándolos de lejos, hacían que me pasaran mil peligros por la cabeza: que me tirara una ola, que el viento me llevara a las rocas o que me cayera un desprendimiento de cornisa de hielo sobre la cabeza. Llevaba unos estabilizadores para la tabla, uno lo había perdido, pero ideé otro con un bastón de trekking y el Restube de mis amigos de Poipoi (un sistema de flotación personal). De esta forma conseguí pasar esa zona.
En los días siguientes, antes de llegar a Upernavik (el asentamiento humano más grande en 700 kilómetros a la redonda con casi 1000 habitantes), a los viento en contra se sumaron corrientes y una niebla espesa. Nuevas paradas. Así era imposible seguir. Al llegar a este pueblo me dijeron que estaba siendo un verano muy extraño, como si estuviera a punto de entrar el invierno. En ese momento fue cuando vi difícil llegar a Thule. Llevaba mucho retraso, el invierno iba a llegar en breve y así se haría imposible continuar con mis intenciones iniciales de pasar por Thule y desde allí llegar hasta Alert en Canadá, el pueblo más cercano al Polo Norte.
Aunque parecía que estaba muy loco, siempre evaluaba los riesgos. El único aeropuerto antes de Thule estaba a 800 kilómetros más al Norte, por lo que decidí tras mucha reflexión que este reto por el momento pararía aquí, después de remar 730,7 kilómetros en 26 días, 14 horas, 27 minutos y 30 segundos. No era un final, era un continuará, que pretendo completar en los próximos años.

Entrevista

Antonio como ya lo hemos visto, venís hace años innovando en diferentes deportes incluso has hecho de Madrid a Lisboa en SUP. Mucha gente está experimentando con este deporte. qué te atrapó a vos del Stand Up Paddle?
Es un deporte muy nuevo, siempre me gusto innovar y eso me ha permitido desde el primer momento remar a buen nivel nacional. Sin duda es el deporte más completo de los que he practicado, similar al esquí de fondo donde trabaja prácticamente todo el cuerpo: espalda, brazos y piernas. Además no es nada lesivo y te obliga a ejercitar con alta intensidad para llevar un buen ritmo de paleo. Se lo recomiendo a todo el mundo, tanto para entrenar como para mejorar el balance y core.

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Qué tuviste en cuenta para remar en el Círculo Polar Ártico?
Sobre todo la seguridad. Llevé muchísimo equipaje, tal vez de más, desde un sistema de cerco eléctrico para evitar el ataque de osos polares cuando estaba en la tienda de campaña durmiendo, hasta dos pequeñas embarcaciones inflables por si acaso se rompía la mía. También valoré las condiciones meteorológicas, índice fundamental para poder cumplir con éxito cualquier expedición en lugares remotos.

Cómo preparaste la tabla para llevar tanto peso?
Diseñé un prototipo de tabla de SUP con la marca SPS española, más grande de lo normal, buscando una buena estabilidad y longitud pero que a la vez fuera rápida. En la parte superior le pusimos varias anillas para atar todo el material, llevaba 4 grandes bultos con un peso total de 110 kilos. La tabla tenía un peso de 20 kilos.

Por la postura es imposible remar muchos kilómetros diariamente?
La postura para hacer kilómetros no es un handicap, al contrario, es más cómodo remar en una tabla de SUP que en un kayak. Un día llegué a hacer hasta 50 kilómetros en unas 10 horas. He llegado a remar con una tabla normal en España hasta 100 kilómetros en 24 horas.

Con qué temperatura remabas?
La temperatura exterior rondaba entre los 5 y los 12 grados, la verdad, muy buena para remar, el problema era que el agua estaba a unos 4 grados centígrados con lo que siempre tenía que remar con un traje seco para evitar la hipotermia si me caía. El gran tema fueron los vientos cambiantes que me obligaron a permanecer en la costa algunos días e incluso a arriesgar más de la cuenta.
Qué animales pudiste observar?
La verdad es que vi menos animales de los que pensé, muchos pájaros de todo tipo, algunas ballenas y focas pero poco más.

Comías lo que habías llevado o pudiste pescar en algún momento?
Pude pescar en alguna ocasión bacalao, aunque es difícil cerca de la orilla en estas latitudes. Lo que sí comí en algunas ocasiones fueron exquisitos mejillones que había por todos los sitios donde paraba. El resto de alimentación fueron liofilizados, barritas y geles energéticos de Victory Endurance.

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Cómo reaccionaba la gente cuando te veía?
Muy sorprendidos, nadie había navegado en estas latitudes con una tabla de SUP, los Inuits inventaron la navegación en kayak pero les sorprendía que se pueda remar de pie sobre una embarcación, era todo un espectáculo cuando llegaba a algún pueblo. Algún Inuit quiso probar la tabla, no se les daba nada mal la verdad.

Qué complicaciones tuviste que no te permitieron cumplir el objetivo?
El clima, porque estuvo mucho más cambiante de lo que a priori decían las previsiones. Ha sido el peor año, y eso me obligó a retrasarme más de la cuenta. Al final me vi en Upernavik, con más de 700 kilómetros realizados y con otros tantos hasta el siguiente punto de posible evacuación con la duda de si podría llegar a Thule antes de que entrara el invierno. Al final hemos visto que tomé una buena decisión ya que las primeras nevadas en el norte y el cambio de tiempo grande fue a finales de agosto.

Qué nuevo reto estás preparando?

Quiero realizar el próximo febrero una expedición a Laponia de 900 kilómetros con esquís, trineo y en completa autonomía. En verano voy a intentar ser la primera persona en circunnavegar la Península Ibérica con una tabla de Paddle Surf, son más de 3400 kilómetros que pretendo realizar en 3-4 meses, de mayo a septiembre.

Agradecimientos
Quiero agradecer a todas las marcas que me están apoyando, en especial a la Comunidad de Madrid, de la que soy Embajador de Turismo activo y de Naturaleza, a Meridianoraid, Trangoworld, SPS, Victory Endurance, Sierra Norte Madrid, Macario, Shimano, Stevens, Rocroi y Erzia. Familia y amigos, siempre están ahí!!!!!! Graciassssssss!!!!!

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www.antoniodelarosa.net

EditorialExploracionPromociones

EL LIBRO de la Expedición Atlantis

diciembre 20, 2016 — by Andar Extremo18

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Ya pueden conseguir el libro de la Expedición Atlantis en el stand 149 del salón Azul del Instituto de Publicaciones Navales en la Feria del Libro y el 14 de mayo no falten 19:30 a la presentación en el Stand del diario La Nación en la misma Feria

Libro de lujo para una expedición eterna. Una edición limitada que no da para perder la oportunidad. Reserva un ejemplar en el sitio www.expedicionatlantis.com

libro

EL LIBRO
Un libro para atesorar. Para obsequiar.
Una epopeya para celebrar.
A tres décadas de la expedición deportiva
argentina más importante de todos
los tiempos un excepcional libro
la recuerda y rinde homenaje.
“El romance del deporte y la naturaleza”
Su autor, Alfredo Barragán, relata en
primera persona su experiencia como
jefe de la Expedición Atlantis.
El cruce del Atlántico, desde África
hasta América en la embarcación
más antigua y precaria que
jamás haya usado el hombre:
Una balsa de troncos, sin motor ni timón.
¡Un desafío a los imposibles!

Un libro excepcional que relata esta epopeya romántica con fotos únicas.

“¡Una invitación al hombre a creer en sí mismo!”

CARACTERÍSTICAS DEL LIBRO

Presentación: Tapa dura con sobrecubierta.
Medidas: 33 cm x 26 cm.
Cantidad de páginas: 304.
Papel: ilustración de 150 grs.
Fotos: 170 fotos originales. Mapas. Infografía.
Bilingüe: Español / Inglés .
Incluye:
DVD remasterizado del largometraje original de la expedición.
Facsímil del sobre y la carta de felicitación enviada por el célebre antropólogo y explorador noruego Thor Heyerdahl, capitán de la balsa Kon Tiki que cruzó el Pacífico.”
Autor y Editor: Alfredo Barragán.
Auspicia: CADEI (Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación).

ExploracionNieve

CRUCE DE GROENLANDIA, PRIMER ARGENTINO

diciembre 1, 2016 — by Andar Extremo0

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Mariano Curiel nació en Hurlingham hace 35 años y por casualidades de la vida se metió en el mundo de las expediciones polares. En mayo se convirtió en el primer Argentino en cruzar Groenlandia a pie en una expedición que le llevó 26 días en esquí y trineos, recorriendo 564 kilómetros con vientos de 140 km/h y temperaturas inferiores a -35 grados, junto a 5 expedicionarios de otras partes del mundo. Nota de la Revista Andar Extremo n° 42.

por Andar Extremo entrevista a Mariano Curiel (fotos Mariano Curiel)

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Junto a su amigo sueco David Berg, la guía noruega Moa Hundred, el inglés Chris Lambert y las alemanas Adelinde Trixly Christine Huber, emprendieron el 14 de mayo pasado desde el fiordo de Kangerlussuaq, 318 km al norte de la capital Nuuk , el cruce de Groenlandia. El grupo, de entre 23 y 55 años, llegó a su meta en el pueblo de Isortoq, a orillas del estrecho de Dinamarca -unos 100 km al sur del círculo polar, el 8 de junio, en plena primavera boreal. En 1888 el aventurero noruego Fridtjof Nansen, en 42 días, fue el primero en abrir esa ruta en la latitud del círculo polar.

Cómo surge tu relación con las actividades en zonas frías?
Fue de casualidad, a los 23 años trabajaba en una empresa de marketing deportivo y estaba cansado de ese mundo, quería viajar… de rebote terminé en una embarcación rusa que buscaba gente para la parte de hotelería y salía de Ushuaia, sin saber que iba a llevarme con destino a la Antártida. Cuando llegué a esa masa de hielo me enamoré. El barco manejaba expediciones, cuando vi ese mundo dije:- “listo esto es lo que buscaba”. Sabía manejar veleros, siempre estuve relacionado a la náutica, entonces fue fácil comenzar a trabajar con expediciones. Cruzábamos el pasaje de Drake y allí tuve los primeros contactos con ballenas, pingüinos, y quedé fascinado. Eso fue un verano y ya en junio me habían contratado para trabajar en el Ártico. Pasó de ser una aventura a ser parte de mi vida.

Cuándo surgió la idea de hacer travesías en estas zonas?

En realidad fue desde que me mudé a Bariloche que data de unos cinco años que me introduje en la montaña y comencé a caminar por esos lugares. En La Antártida había hecho cosas en hielo pero de un día, salía y volvía al barco.
Así fue que en uno de los viajes al norte hice una caminata de tres semanas por la Costa Este de Groenlandia cerca de Kulusuk. Fue en 2014, realizamos esa travesía implementando el mismo sistema de expedición con esquíes, trineos, carpas y la misma rutina diaria entre arroyos, fiordos y glaciares, pero con un nivel de exigencia menor en lo que respecta a lo físico. Habíamos hecho 250 km y la idea era entrenar para el cruce total. Hasta ese momento era difícil una expedición de ese tipo, dado que tiene costos muy elevados y los permisos son imposibles, así que teníamos que ver cómo hacíamos para engancharnos en alguna expedición. Desde el 2015, por el hecho que hubo accidentes y dos muertes, necesitás un permiso especial que se lo dan a gente que ya haya realizado un cruce. Aunque seas guía profesional, no te dejan, y ahí fue que contactamos a Moa, una chica noruega que podía sacar el permiso. Este año, en enero en Antártida, mi amigo David Berg me comentó la posibilidad de participar en esa expedición. En febrero confirmé. En marzo volví a Antártida y luego tuve un mes para entrenar.

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Te adaptás al frío, aparte de usar la ropa adecuada?
Sí, me adapto, aparte la ropa que se utiliza hoy es muy técnica, de muy buena calidad. Hoy en día tengo más tolerancia al frío y también mentalmente aguanto más sin ponerme nervioso, porque una cosa es el frío que te molesta y otro cosa es el que causa hipotermia o congelamientos…uno va aprendiendo a darse cuenta antes de que pase algo peor. Esto requiere de entrenamiento para el reconocimiento del peligro. Lo que uso desde siempre para andar, es primera capa merino Lepau que es muy buena, de muy buena calidad….es de nuestra oveja patagónica, no te mojás, no larga olor al no ser sintético. Después, goretex tricapa respira muy bien, si tenés calor te abrís, es ideal para viento, lluvia o si nieva mucho. Lo que se buscás es estar seco. Estas dos prendas son, para mí, lo mejor para este tipo de expediciones. Cuando la temperatura es menor a -15º también me pongo un chaleco, como los de plumas pero de material sintético. Por último, me pongo la campera de plumas cuando se frena a comer, y me cambio los guantes por unos más gruesos para descansar o armar el campamento. Para las piernas uso lo mismo. En los pies, primera capa medias de compresión para facilitar la presión en las piernas, después unas bolsas plásticas para evitar la transpiración y mojar la bota y arriba medias de merino gruesas. Los borcegos son especiales para expediciones nórdicas, son de cuero forrados con goretex que incluye polaina hasta casi la rodilla y se une a la suela.
Para las manos, 5 pares de guantes que los iba cambiando según la situación del viento. Primero, una capa de lana merino o sintético bien fino. Luego manoplas de polar que se le quitan los dedos por si quiero hacer algo. Guantes de cuero, los comunes de obrero, que los engraso para impermeabilizar. Los días que hace más frío, guantes de montaña o manoplas de pluma que arriba les pongo las de goretex.

Cuáles fueron las situaciones más peligrosas?

Al principio tuvimos mucha agua y zona de ríos que formaban grietas. Fue peligroso por el terreno, no por el clima. También en el kilómetro 4, el segundo día me esguince la rodilla pero no pasó a mayores en ese momento. Cuando estuvimos en la parte más alta, a mitad de camino, superando los 2000 msnm el frío se sentía mucho, era el campo de hielo. Allí las temperaturas eran de -35º y menos también. Los días de viento eran peligrosos por la poca visibilidad que complicaba las cosas y aumentaba el nivel de estrés de todos… al frenar te abrigabas y seguías, en el viento te ponías de espalda al mismo y descansabas o armabas la carpa. Hubo un día que íbamos caminando, frenando, andando… Lo más peligroso fue que íbamos a muy baja temperatura y viento de frente, y empezamos a tener principio de congelamiento en la cara y dedos porque estábamos muy expuestos. Después de tres horas tuvimos que frenar. Armamos el campamento y esperamos que pare el viento. Ahí, cuando te detenés, podés cubrirte y mover las manos, pasabas el frío de otra forma.

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Tenés determinado tiempo para estar expuesto?
Sí, con otra tormenta cerca de una base abandonada, nuestra carpa colapsó y, mientras estábamos ahí vimos que flameaba. Estaba toda llena de nieve pero tuvimos mucha suerte que no se voló ni rompió a pesar de los vientos de más de 140 km/h. Tuvimos que armar la carpa con mucho viento y mucho frío y una vez que armamos la base, estuvimos una hora más para asegurarla fuerte. En esa hora salíamos entre tres y cinco minutos, no más de eso… generalmente eran tres y sentíamos el congelamiento. Con David, salíamos esos minutos porque conocíamos lo que era el congelamiento, era el tiempo estimado en donde sentías que los dedos se congelaban. Entrábamos a calentarnos 5 minutos y salíamos nuevamente a armarla porque sabíamos que si no, se nos podía caer otra vez.

Qué entrenamiento hiciste?
Como ya conocía lo que iba a hacer, no hice el entrenamiento adecuado para expediciones con trineo (salir a caminar tirando dos ruedas que simula el peso del trineo). Mi entrenamiento se basó en caminar en las montañas: Cerro López, el Catedral. Trataba de llegar a hacer caminatas de seis horas para acostumbrar al cuerpo. Ya conocía a qué iba y sabía de este tipo de cosas. Me enfoqué en estar bien alimentado y fuerte para aguantar los primeros 5 días. Después el cuerpo se va acostumbrando a andar en la montaña, y estas físicamente bien. Primero viene el período de adaptación luego de debilitamiento y más tarde el final donde tenés que llegar bien mentalmente.

Cuánto marchaban por día?
En promedio era de 25km por día. Hubo jornadas que hicimos muy poco. La primera salida, por ejemplo, avanzamos sólo 4 km. Fue en la subida al glaciar. En total de los 26 días hubo tres q no avanzamos, dividido en distintas etapas. El día que más avanzamos fueron 36 km. Cerca del final fue más rápido, a pesar de que no te dabas cuenta, ibas bajando 5 metros por kilómetro y eso te hacía acelerar.

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Cómo es un día de marcha?
Nos levantábamos, y demorábamos una hora y media o dos antes de arrancar con el desarmado. Desayunábamos con un suculento vaso de avena, pasas de uva y manteca o chocolate para ganar calorías. Desarmábamos y de ahí salíamos a hacer marchas de una hora con pausas de 10 minutos, donde comíamos papas fritas, caramelos, pasas de uva o chocolate. Carne, salame, mantecol, alimentos con muchas calorías. Había días que después de la cuarta hora de avance, frenábamos media hora para comer un poco más o descansar y ahí armábamos una carpa. Después seguíamos otras 5 horas. La clave es esa, caminar una hora, 10 minutos de descanso por 4 horas, un descanso prolongado donde hacíamos nuestras necesidades y después seguíamos 5 horas. La clave es recomponer la energía todo tiempo. De no hacerlo en esos 10 minutos a la hora siguiente llegabas muy cansado. Te afecta. Te quedás sin nafta, te cuesta mucho seguir… Al principio tenés que comer a la fuerza porque el cuerpo no está acostumbrado al gasto y aprovisionamiento de tanta energía. Pero al cabo de los días te pide más y más alimento. Comíamos 5000 calorías por día. Fui con sobrepeso de 10 kg y bajé 11kg.

Cómo se hidrataban?
Tomábamos 4 litros por de agua por día. Así como comíamos si o si teníamos que tomar agua. Los primeros días costaban más también, el cuerpo no estaba acostumbrado. Al tener que hacer agua, lo ideal era llegar al campamento con agua líquida y guardarla. Cuando la temperatura era menor a -30º tardábamos entre 2 horas y media y 3 en derretir y calentar unos 4 litros, y así y todo no alcanzaba el hervor.

Cómo hacían para el armado de campamento?
Era el momento más complicado, estábamos muy cansados luego de caminar 14 horas. Doloridos, con hambre y sed, tardábamos 10 minutos en armar la carpa. Nuestro sistema era: mientras yo armaba, había que derretir nieve y calentar el agua casi hasta hervir para hacer la cena, y guardarla para el desayuno del día siguiente. Era un trabajo de hora y media a dos hasta que podíamos comer y después dormir. Armabas la carpa, preparabas los trineos, dejabas todo bien asegurado y una vez que te metías, no salís más. Te quedabas ahí adentro tranquilo esperando que se caliente el agua. Es muy importante en ese momento hacer un chequeo físico, revisarte la cara que no tengas quemadura, los pies, las manos, que esté todo el cuerpo bien. Nos poníamos crema en las heridas y hacíamos una curación de lo que estuviera mal y no dejábamos ninguna herida que se pudiera complicar luego. Cenar, el mejor momento del día! Llevábamos comida deshidratada para la cena que era carne a la cacerola o pescado al curry, era sólo echarle el agua hirviendo y listo. Al minuto, luego de acabarse la comida, era el peor momento del día. Después, meternos en la bolsa y dormir.

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Corrió peligro la expedición en esos 26 días?
Al principio sí, pero estábamos muy decididos a seguir. Salimos de la ruta segura, la que conocíamos, porque había muchos lagos y ríos y encontramos otro camino alternativo. Después, no en la expedición en sí, pero hubo peligros para algunos. Por ejemplo, cuando nuestra carpa se voló, para nosotros hubiera sido el fin si se hubiera roto. En otro momento de los seis, una de las integrantes (una chica alemana), no comía bien, estaba muy débil, a las dos semanas casi no podía caminar. Ahí nos reunimos y debíamos analizar si la evacuábamos o, lo que hicimos, sentarla a comer y asistirla yendo más lento… un día le hicimos comer una manteca entera!. Se empezaba a retrasar, y por ende nosotros también. Los debatimos en dos situaciones y decidimos asistirla, y así llegamos los seis.

Qué pensás allí en el día a día?

De todo. Primero vas acomodándote, escuchás música, unos radio-libros. Vas con la mente en blanco, navegando… vas con la brújula, tratando de seguir el camino. Cuando estás atrás, es seguir al de adelante. Pensás de todo, lo que te imagines, mil proyectos, ideas de expediciones nuevas, la familia, amigos, en todo el mundo, qué hacer cuando frenás… Llegó un momento que era elegir qué pensar. Te empezás a volver loco porque te caen muchas ideas y no querés caer en un bajón. Así todos los días. La parte mental es la más dura en este tipo de expediciones. Las expediciones polares son: 60% mental y 40% físico.

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Cómo es el equipo de avance?
Dos trineos chicos plástico, cada uno soportaba hasta 50kg de peso por lo que llevábamos de 80 a 90km cada uno. Repartimos el equipo por pareja. Estaba conformado por: 3 carpas, 4 cocinas, unos MSR modelos nuevos para baja temperatura (calentador de montaña) y 20 lts de combustible. Más esquíes y crampones. El equipo de esquí estaba compuesto por esquíes de fondo con cantos de metal bastante largos y finos, de 2 metros en mi caso, que alivianaba mucho el avance en nieve. Las botas de esquí son modelos especiales con la bota de cuero con una polaina de Gore-Tex incorporada que protege del frío y la humedad. La fijación de esquí de fondo se pone en la bota, sólo en la puntera dejando el talón libre permitiendo el caminar. Y para poder avanzar con los esquíes en pendiente o condiciones planas tirando el peso de los trineos utilizamos lo que se conoce como “pieles de foca”, que es una especie de tela que simula una piel y permite deslizar hacia delante y se frena cuando el esquí se mueve hacia atrás al quedar a contra pelo.

Qué sentiste al aproximarte?

Una sensación muy buena. El día anterior empezamos a ver montañas en el medio de la nada, pero en realidad estábamos a 70 km. Al final de ese día empezábamos a ver el mar. En realidad tres días antes, pero no estábamos seguros, dudábamos que fueran nubes. Parecía que estabas ahí nomás y empezás a pensar en la ducha caliente y en todo lo que vas a comer, pero faltaban como 70km. Esa noche llegamos al último campamento, es donde teníamos que estar más tranquilos porque empezaba el descenso glaciar, las grietas y ríos nuevamente, y el peligro exponencial. Estás llegando y si te apurás tomando decisiones sin pensar tanto, es muy peligroso. Es donde más seguridad tenés que tener. Como trabajo en expediciones desde hace mucho, sé que el 10% al principio y el 10% del final son los momentos más peligrosos, de mayor cantidad de accidentes. Al principio por desconocimiento y al final, por exceso de confianza. Sabiéndolo y todo, nos mandamos por un campo de grietas por el que no debíamos hacerlo, no estaba contento por la situación pero en ese momento donde íbamos rotando el liderazgo, yo quedé atrás del grupo. Por suerte no pasó nada. Veíamos el mar que se unía con el cielo, los iceberg como puntitos blancos, las montañas y el atardecer. Ese día arrancamos a las doce de la noche para llegar a la mañana ya que había luz las 24 horas. Salimos a esa hora que es el horario más frío para que los cauces estuvieran congelados. El último día como el primero, nos juntamos todos en una carpa para la cena de festejo. Todos queríamos llegar pero era una mezcla de sentimientos…se estaba acabando y era una lástima. Desarmar el campamento por última vez fue raro, nos gustaría haber seguido pero en realidad queríamos llegar. Ya estábamos mentalizados en terminarlo. Si en ese momento la expedición se alargaba dos días más, capaz nos caíamos del bocho. Estábamos con la mente en la meta.

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Sos el primer argentino en cruzar Groenlandia, ¿Cómo pensás seguir?
Lo de ser el primer argentino es anecdótico, no sabía que era el primero, allí me enteré. Lo hice porque tengo pasión en este tipo de expediciones. Está bueno ser el primero, no es conocida esta aventura. A futuro, Groenlandia es la tercera en expediciones polares, primero están polo Norte y polo Sur, que son los desafíos más grandes. Polo Norte es más larga, haciéndola desde la tierra que son más de 800 km. Con el calentamiento global es cada vez más difícil y arriesgada. El Polo Sur es una extensión de lo que hice en Groenlandia pero con temperaturas más bajas, lo mismo pero en 3 meses. Una de las cosas que me gustaría y quiero hacer son los hielos continentales “Campo de Hielo Sur”.

Agradecimientos:
A Lola, mi mujer quien me motivó a hacerlo. Justo estamos construyendo y a pesar de estar ajustados me dijo:- “andá a hacerlo ahora”.
A la gente de Noruega que me pasaba el parte diario meteorológico e informaba a Lola cómo íbamos. A mi familia y amigos, y gente que nos siguió. A Lepau y Antártica XXI que me dieron empuje.
Al pul Club Social de Amigos que me consiguen conexiones

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ExploracionNieve

POLO NORTE, PRIMERA EXPEDICIÓN ARGENTINA

septiembre 13, 2016 — by Andar Extremo0

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Los ocho expedicionarios argentinos que coronaron el Polo Norte el 22 de abril, recorrieron en sólo 10 días 120 km sobre el casco polar con temperaturas que llegaron a los -30 grados. En una entrevista exclusiva Santiago Tito, de la fundación Criterio, y Tomas Heinrich, primer argentino en hacer cumbre en el Everest, fotógrafo y documentalista, nos contaron los pormenores de esta increíble hazaña que quedará en la historia de nuestro país. Nota de la Revista Andar Extremo n° 41

por Andar Extremo
entrevista a Santiago Tito y Tommy Heinrich
fotos Tommy Heinrich

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La última base en la que estuvieron los nueve expedicionarios argentinos fue Longyearbyen, en el archipiélago noruego de Svalbard, situado 1100 kilómetros de Polo. Se aclimataron al frío ártico practicando maniobras de rescate en el hielo, y ensayaron pruebas de riesgo sobre grietas y ríos congelados para poder conquistar el Polo Norte.
Los expedicionarios Víctor Figueroa, líder, Gustavo Curti, segundo jefe, Ignacio Carro, Juan Pablo de La Rua, navegantes, Emiliano Curti, Santiago Martín Tito, comunicaciones, Luis Armando Cataldo, guía, Tomas Heinrich, documentalista y Mauricio Fernández Funes, el día 22 de abril hicieron flamear la bandera argentina en el Polo Norte por primera vez en la historia.
Caminaron 120 km de Barneo al Polo, lo que les demandó 10 días en jornadas de 8 horas, parando para hidratarse y alimentarse cada una hora. Diariamente recorrieron de 6 a 15 km en esquíes y arrastrándose en trineos de fibra de vidrio con un peso aproximado de 70 kg.
Tuvieron 24 hs de luz diarias y la temperatura promedio rondaba en -25 grados centígrados. Tomaban de 3 a 4 litros de agua para hidratarse. Al finalizar el día armaban el campamento, muestreaban agua y se comunicaban con el mundo
La ONG impulsora de la empresa polar fue la Fundación Criteria. El grupo se propuso alertar al mundo sobre la urgencia medioambiental como una de las amenazas que determinan la seguridad humana. Se trató de la primera misión de carácter nacional, luego de que el 10 de abril de 2013 otro argentino, el andinista Juan Benegas, completara la misma hazaña en siete días junto a cinco expedicionarios rusos.
Más allá de la épica extrema y del mensaje ambiental, el grupo colaboró con el Instituto Antártico Argentino (IAA) en la recolección de muestras de agua a cinco metros de profundidad.

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Qué sintieron cuando llegaron al Polo Norte?
Santiago: una mezcla de sentimientos… felicidad y orgullo de representar a todos los argentinos al llegar, plantar la bandera y verla flamear… increíble. El Polo Norte es el único punto del mundo en el que todos los caminos conducen al sur. Fue el postre de diez días de trabajo y esfuerzo que se coronaron en ese momento.
Tommy: mucha satisfacción, porque más allá de llegar al Polo Norte, implícitamente la idea y el objetivo era que llegáramos todos, no uno o dos, y lo logramos. Eso significó desde un comienzo trabajar juntos en todo momento, desde los entrenamientos a los viajes de integración del grupo. Estuvimos casi tres semanas en ruta hacia el Ártico y siempre se sostuvo una buena interacción y una buena relación entre los integrantes, eso hizo que se viva con más intensidad. Cuando había un inconveniente, todos salían a ayudar. Jamás dudamos de lo que podíamos hacer juntos y bien.

Cuándo surgió la idea de ir?
Santiago: en realidad el jefe de la expedición Víctor Figueroa coronó el Polo Sur en el 2001 y hace un año y medio se acercó a la fundación porque creía que Argentina debía tener los dos Polos. Nosotros, dentro de la Fundación Criteria, podíamos introducir esta expedición en el marco de nuestra aérea de cambio climático. Empezamos a trabajar en conjunto, y luego de algunas planificaciones y evaluaciones, preparamos el proyecto que comenzó en 2015. Mi rol en la expedición era en comunicaciones, tenía un teléfono satelital para informar a la prensa, dar apoyo logístico, dar la posición por si teníamos algún problema…Cada uno cumplía una función, y era más importante el otro que uno mismo, eso hizo que el objetivo se alcanzara más rápido.

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Cómo fue el entrenamiento?

Tommy: durante el último mes entrenamos juntos en el Monte Tronador. Ejercitamos lo físico y técnico, con esquíes y bastones recreábamos la caminata sin los trineos. Antes de eso el entrenamiento lo hacía cada uno en su lugar: Emiliano Curti en Mendoza, Ignacio Carra en Santa Fe y la otra parte de la expedición acá en Palermo en el campo argentino de polo, en esquíes por el pasto.
Santiago: lo que me gustaría destacar es que si bien hubo un entrenamiento específico, todos los integrantes ya teníamos una buena preparación física. Todos los militares son instructores de esquí y andinismo. Eran tropa de operaciones especiales en montaña y obviamente Tommy, al ser el primer argentino en el Everest, era la estrella y el gurú, así que había un trabajo de años en actividades de riesgo en montaña. Dentro del grupo había personas que habían estado en Antártida y tenían rescates en el Polo Sur. El último año fue de entrenamiento y además de lo físico, la idea también fue juntarnos, conocernos y entrenar técnicas especiales: arrastre de trineo, rescate en hielo y turismo. El aporte de Juan Benegas, que conocía el lugar, nos dio mucha información. Cuando estábamos allá funcionamos como un reloj, cada uno sabía lo que tenía que hacer y así logramos ser un grupo parejo para caminar en la nieve. Seguíamos el ritmo del equipo, eso fue muy importante porque los tiempos con el frío extremo son muy metódicos. Cuando terminaba una jornada teníamos que armar todo, pero tenía que quedar un resto, y eso debía hacerse en poco tiempo, para no congelarse. Hacía de -25 a -30 grados, era muy difícil trabajar con tanto frío. Armábamos las carpas lo más rápido posible para prender el calentador y meternos.

Cómo fue la bienvenida del frío?
Santiago: el 28 de marzo salimos de Buenos Aires y arribamos a Longyearbyen, en el archipiélago noruego de Svalbard, situada a 1100 kilómetros del Polo. Queda en la altitud 78° N, que es la misma latitud de la Base Belgrano, en el sur. Cuando salimos del avión ya estábamos a -20°, para mí fue chocante porque si bien estuve en temperaturas bajas, no con tiempo tan prolongado. Imaginate estar continuamente a esa temperatura.

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Qué indumentaria llevaron?
Santiago: ropa técnica, tuvimos camperas e indumentaria Duke y también nos proveyó la dirección antártica y completamos con ropa propia. Teníamos de primera a quinta piel. A esa temperatura aunque te pongas 15 capas el frío se siente. Lo bueno es que tuvimos 10 días de adaptación. Lo que nos sirvió mucho es la piel que se le pone a las camperas en la capucha. Acá en la ciudad uno se cree que es estético y en realidad genera una cámara de aire caliente que protege la piel de la cara. El problema allí era que al caminar transpiraba, entonces la problemática era cuánta ropa íbamos a usar en la marcha. Es impresionante todo lo que uno transpiraba y mojaba, se congelaba. Cuando terminábamos el día, dejábamos dos minutos la campera que habíamos usado para ponernos las de plumas e instantáneamente adentro, tenía todo hielo, entonces había que descongelarla con los calentadores.
Tommy: en esta expedición llevamos los MSR whipperlite. Teníamos dos opciones para marchar: usar la campera de Gorotex pero no la de tres capas sino un poco más fina donde la idea era evitar transpirar pero protegerse del viento. El Ártico a diferencia de la Antártida, no es un continente, es una masa de hielo que se formó sobre el agua, tiene movimiento y un alto contenido de humedad en el aire. Era muy difícil que las cosas sequen, entonces allí entraba el apuro por ir a la carpa lo antes posible. Así se lograba levantar la temperatura y se podía secar la ropa que estaba inevitablemente mojada. Otra cosa que utilizamos son los “Vapor Barriers”, barreras de vapor para las medias, y evitar que mojen las botas en la parte interna. Es como una membrana en forma de saco plásticas, diseñadas con la forma del pie. Con eso evitás que el sudor llegue a mojar la bota. La humedad es progresiva, nunca se llegaba a secar nada al 100%.

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Cuál era el paso luego de Longyearbyen?
Tommy: en este pueblito de 1500 a 2000 habitantes permanentes, el inconveniente que tuvimos es que debíamos entrar al Ártico en una base rusa que es temporaria. Habitualmente se fabrica a fines de marzo y se desmonta a fines de abril y tiene como propósito: servir de base para científicos y expedicionarios.
Santiago: para que te imagines, la base son tres carpas calentadas, una pista sobre hielo y dos helicópteros. Eso es la base, en el medio de la nada. Tiene carpas estructurales para todo tipo de evacuación, una pista gigante y también un tractor que mantiene la pista y los helicópteros para llevar las expediciones. Está arriba del mar y se mueve. A veces se le forman cráteres y cuando pasa eso no se puede usar, entonces tienen que armar otra pista y mover la base. Estos problemas nos retrasaron 5 o 6 días pero fuimos adaptándonos de a poco al clima y los horarios.
Tommy: en Longyearbyen, cuando llegamos, sólo había de una a dos horas de oscuridad, cuando regresamos de la expedición ya tenían casi 8 horas de oscuridad.
Santiago: uno se acostumbraba a eso, eran las diez de la noche pero parecían las tres de la tarde. Veíamos que estaba el sol pero no calentaba nada, y nos dábamos cuenta cuando era tarde. Adaptamos el cuerpo a la luz de la diferencia horaria, así que estos diez días no vino bien para acomodarnos. Como hicimos esa adaptación, la marcha a las 9 de la noche con sol nos dormíamos, así descansábamos bien para tomar fuerzas para el otro día.

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Cuánto duro la expedición?

Santiago: La expedición duró 10 pero calculábamos de 8 a 12 días, dependía mucho de la deriva, como es hielo flotando a veces te acercás y otras te alejás. También dependía de las tormentas. Los primeros tres días avanzamos muy poco porque cuando se movía el hielo se formaban lomos de burro de hielo que se partían y se formaban ríos que hacían dificultoso el paso. En ese momento tenías que sacarte los esquíes y pasar los trineos que pesaban 70 kilos. Avanzamos sólo 6 o 7 kilómetros. También nos tocaron playas con un terreno liso donde sorteamos algunos vamps. Esos días hacíamos 15 kilómetros. Por suerte no nos tocó atravesar un río de mar, donde tenías que vestirte con el traje especial, pasar nadando, devolverlo para que se lo ponga otro… eso hubiera traído el peligro de parar y enfriarse.
Tommy:la gran diferencia entre los -20 y los – 30 grados es la rapidez con la que uno pierde el calor corporal, te afecta las extremidades en primer lugar y luego anímicamente te demuele. Ese era el gran desafío: mantenerse emocionalmente entero para sostener esto en el tiempo. El tema del Ártico es que no te da descanso, eso lo tenés en la carpa.

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Con estos tiempos tan finitos, cómo hacías para documentar?
Tommy: el tema de fotografiar y filmar es lo que me tuvo más nervioso en los días previos. Estuve organizándolo mucho, a diferencia de otras expediciones dado que el factor temperatura iba a incidir porque estaría insistentemente frío. Sabía que los equipos se congelarían, había que lograr que se recuperaran y no perder las baterías. La gran diferencia es que las cámaras de ahora no tienen las pilas doble A de antes, donde podías llevarte 200 o 300. Al llevar baterías específicas para la cámara hay que cuidarlas mucho. Así entendí que la baterías se descargan rápido cuando trabajan frías y cuando la cámara esta fría. Por lo cual el truco era tener siempre una cámara pegada a mi espalda, no podría dejarla en el trineo porque se iba a congelar. Los primeros días metía la cámara adentro en la mochila pero me daba cuenta que se enfriaba mucho. Así que opté por meterle calentadores de mano además de mi temperatura corporal, eso ayudaba a mantener no tan baja la temperatura. La rutina era sacar la cámara de la mochila (previa elección del lugar). Iba siempre segundo en el grupo, me adelantaba un poco, buscaba el ángulo y los hacía pasar. Yo llevaba 10 kg en la mochila de equipo y 15 en el trineo. Lo que hicimos fue distribuir todo ese peso entre los 8 integrantes así podía moverme más ágilmente. La carpa donde estaba era la única de tres personas, porque la idea era que ellos me ayudaran encargándose de la carpa y me diesen la posibilidad de documentar ese momento del día. El gran inconveniente era el congelamiento de mis dedos que lo empecé a sufrir desde el segundo día. Tenía guantes muy finos y se me rompieron de inmediato, llevé tres pares, y se rompieron porque estábamos siempre utilizando bastones. Si bien tenía mitones arriba, se rompían. En las montañas uno puede usar guantes gruesos pero lo ideal en el caso de estar bastoneando es que estén los cuatro dedos juntos para que irradien calor entre ellos y así mantener la mano caliente. El tema es que me los sacaba continuamente y exponía las manos al frío. El tiempo que tenés para tener las manos desnudas es progresivamente menor, quedan muy sensibles. Después del primer congelamiento las probabilidades de congelarte son extremadamente altas.

Se enfermó alguno?
Santiago: algunos con tos común, algo leve, Nos cuidábamos mucho, sabíamos que no podíamos estar más de 10 o 15 segundos sin guantes y con los guantes finos no podíamos estar más de un minuto.
Tommy: algo que parece sonso son las ampollas, en pies y manos, es un tema que teníamos que cuidar y mucho. El dolor que causan las ampollas es terrible, una vez que empezó no lo parás. Estos son detalles que se suman en condiciones extremas. Un integrante se empezó a deshidratar y éramos 7 ayudándolo, le hacíamos mate, vaciábamos la botella para que orine más y asegurarnos que se recupere rápido…era por el bien de la persona y del grupo.

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Qué día comenzaron la marcha para conquistar el polo?

Santiago: fue el 13 de abril y una casualidad que el 22, día de la tierra, pisáramos el Polo. Tres días antes de llegar, recibimos una carta del Papa que nos agradecía la expedición por ser una causa común.

Cómo fue el comienzo de la tan ansiada marcha?

Santiago: el primer día cuando nos dejó el helicóptero, estábamos en el medio de la nada, tomando conciencia del peligro que asumíamos. Imagináte que dos días atrás teníamos una carpa calentita para movernos, ahora era un desierto blanco y tomábamos conciencia de que si teníamos algún inconveniente, era peligroso.
Tommy: ése fue un momento fuerte para todos, mirabas alrededor y decías:- y ahora qué?. Faltaban 120 km, venías de la comodidad de una serie de situaciones a la que te ibas acostumbrando y de pronto nos teníamos que valer por nosotros, autonomía absoluta. Lo grandioso fue el espíritu del grupo. Cuando uno flaqueaba estaba el otro lado haciendo chistes o ayudándolos.

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Corrió peligro la expedición en esos 10 días?

Santiago: nosotros no sabíamos cómo iba a ser el terreno al día siguiente, veníamos bien pero al avanzar los primeros tres días 6 km por jornada, decíamos que en esta progresión íbamos a tardar 25 días en llegar y después avanzamos 15 kilómetros por día. Los últimos días se complicaron un poco, pero ya estábamos cerca…tampoco cantábamos victoria pero la realidad es que tuvimos mucha suerte porque si bien afrontamos cosas duras podría haber sido peor. Cuando nos fue a buscar el helicóptero al Polo nos dimos cuenta que si desviábamos la marcha hacia alguno de ambos lados hubiésemos cruzado infinidades de ríos de mar y eso hubiese significado más tiempo, más frío… Pasamos por hielos finos pero no pasó nada. Hasta que no llegáramos no sabíamos, capaz que estábamos a 6 o 7 kilómetros de la meta pero podían ser los 6 kilómetros más largos de la vida. Cruzar un río de mar te podía demorar una hora y media en ubicar la cuerda fija y ponerse el traje. Te tocaban 4 ríos de mar y avanzabas 500 metros. La progresión no la sabías nunca, como así tampoco el logro de la expedición.

Cómo manejaban los tiempos de armado y desarmado con el frío?
Santiago: al principio costaba, pero con el correr de los días teníamos ajustado todo. En una hora desarmábamos el campamento y al llegar, luego del día de marcha, en 30 minutos estábamos adentro de las carpas. Por ejemplo en mi carpa éramos dos y yo estaba encargado de limpiar los MSR, entonces con el correr de los días me volví experto en limpieza de calentadores. Para hacer agua y no pasar frío, hacíamos bloquecitos para que entren dentro de la pava y los dejábamos a mano, afuera. La campera, al principio, la queríamos secar de una forma y a lo último ya sabíamos en que ángulo ponerla y cómo, para que se seque más rápido. Por ejemplo, para obtener las muestras para el Instituto Antártico Argentino, al principio nos costaba manejar y al final lo hacíamos con suma ligereza. Son pequeños detalles que ya en los últimos días ajustamos para sufrir menos.

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Cómo hacían con la comida?
Santiago:la comida era muy importante, teníamos que ingerir 6500 calorías diarias. Nos comíamos un pan de manteca por día por persona. Cada uno tenía su forma de ingerirlo, yo metía la mitad en una taza de té y la otra mitad con pan. Otros la comían como chocolate.
Tommy: en general avanzábamos una hora en el hielo con los esquíes y los trineos y después era importante hacer una parada de 10 minutos para comer y calentarnos. Hacíamos un té o un poco de sopa y teníamos comidas de marcha, desayuno y cena. Había barras energéticas o proteicas, chocolates y manteca, teníamos fiambres, quesos. Al principio mirabas la comida liofilizada y decías: – esto va a hacer imposible de comer!!, y después lo devorabas.
Santiago:las paradas no podían durar más de diez minutos, porque después de ese tiempo te empezaban a doler las manos. Pasado ese tiempo cuando rehacías la marcha, demorabas 15 minutos para calentarte de nuevo.

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Cuando estaban llegando al objetivo, cuál era la sensación?
Tommy: después de 9 días de marcha uno tenía sensaciones encontradas, por un lado deseabas que se termine para cambiar la monotonía, pero por otro lado se terminaba un ciclo que uno quería estirar. En lo personal fue una experiencia excelente no sé si tenía ganas de que termine, pero llegar al Polo fue grandioso.
Santiago: de hecho cuando llegabas estabas en el Polo Norte, ponías la carpa esperando que venga el helicóptero y cuando chequeabas al rato el Polo se había corrido 300 metros, y se iba moviendo… estábamos a la deriva.
Tommy: la noche anterior al llegar al Ártico habíamos decidido parar a 4 kilómetros del polo. Teníamos una distancia cómoda para hacer la última jornada y podíamos coordinar con la base la hora de llegada del helicóptero. De pronto, cuando nos levantamos habíamos avanzado 1,7 km, dentro de la carpa estábamos a 2 kilómetros y poco más, el último día. Lo grave y lo más intimidante era que uno de los ríos de mar estaba más grande y a unos 200 metros del Polo. Empezamos a caminar de un lado a otro y pensamos que posiblemente tendríamos que sacarnos el traje. No hubo un momento para relajarse, eso sucedió cuando ya estábamos de vuelta en Longyearbyen.
Santiago: fue el postre que coronó la expedición, el orgullo de llegar de ver la bandera, de cumplir un objetivo. Lo más importante que traje de allá aparte de los miles de mensajes de chicos, de la gente y la carta del Papa, fue poder traer las muestras para el Instituto Antártico Argentino. Fui testigo de los mejores valores, de saber que los argentinos, si nos proponemos las cosas, llegamos. Todo el mundo estaba preocupado por el otro, no por uno mismo y esto, que no se ve todos los días, es un ejemplo para nuestro país. La humildad y el trabajo en equipo, tuvo como consecuencia la llegada al Polo.

AireExploracion

SOLAR IMPULSE

abril 14, 2016 — by Andar Extremo0

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El avión propulsado por energiza solar, listo para reanudar su vuelo alrededor del mundo

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El avión Solar Impulse 2 (Si2), propulsado por energía solar y capaz de volar día y noche sin parar a repostar, está listo para reanudar su viaje alrededor del mundo, desde la isla de Hawái. Los pioneros suizos Bertrand Piccard y André Borschberg, se alternarán a los mandos de este innovador aeroplano. Tras pasar 8 meses en tierra, en los que han reemplazado las baterías que se sobrecalentaron en la travesía del Pacífico desde Japón, y de realizar diversos vuelos de prueba, el S2 está listo para despegar. El equipo está estudiando los datos climáticos para identificar cuál será la próxima ventana climática favorable, entre el 15 de abril y el 15 de mayo, que permita a Piccard volar hasta la costa oeste de los Estados Unidos. El objetivo de esta empresa es demostrar cómo las energías limpias pueden conseguir lo que se creía que era imposible.

André Borschberg aterrizó en Hawái a bordo del Si2, tras un vuelo récord de 117 horas y 52 minutos -un total de 8.900 kilómetros- a través del Océano Pacífico, desde Japón, que empezó el 3 de julio de 2015 nunca realizado con anterioridad. Con este tipo de máquina. Borschberg estaba cansado, aunque en buena forma, tras mantenerse despierto la práctica totalidad de los 5 días y 5 noches que duró este vuelo en solitario. No obstante, las baterías del avión sufrieron daños irreversibles debido al sobrecalentamiento, lo que provocó un parón en este proyecto de vuelo alrededor del mundo de 8 meses. El equipo no pudo repararlas lo suficientemente rápido como para reanudar la marcha antes del final del verano, en condiciones aún favorables. Ahora, el avión está listo para reanudar su marcha alrededor del mundo.
“Como nos pasó en distintas ocasiones con la primera versión del Solar Impulse, a menudo los obstáculos se han convertido en oportunidades para mejorar las cosas”, explicó André Borschberg, director y cofundador de este proyecto. “Al final, este tiempo que hemos pasado en tierra nos ha llevado a replantear ciertas cosas, y ahora afrontamos una nueva etapa de este proyecto con mayor fuerza. A veces cuesta un poco más de tiempo encontrar el camino adecuado para desarrollar nuevas tecnologías”.
Entre final de febrero y mitad de abril de 2016, el Si2 completó un total de 13 vuelos de prueba. Tres fueron de mantenimiento, llevados a cabo por el piloto de pruebas del equipo, que confirmaron las prestaciones del avión y el funcionamiento correcto del nuevo sistema de refrigeración. A esos tres vuelos siguieron una serie de salidas de entrenamiento, realizadas por ambos pilotos: 3 a cargo de Borschberg, y 7 a cargo de Piccard, que incluyeron un vuelo de gran altitud, de preparación para la segunda y, asimismo, larga manga a través del Océano Pacífico hasta Estados Unidos.

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“Un aeroplano de vuelo perpetuo, sin gasolina, como el Solar Impulse, no es sólo pionero en la historia de la aviación, sino también la historia de la energía”, enfatizó Piccard, iniciador y también responsable del proyecto. “El propósito principal de esta aventura es demostrar que la tecnología actual centrada en las energías renovables puede conseguir lo imposible, y animar a la gente a que use el mismo tipo de soluciones de energía eficiente, aplicables en tierra y en la vida diaria en apartados como la movilidad, la construcción, la iluminación, la calefacción, la refrigeración, entre muchísimas otras”.
Tan pronto como las condiciones para volar sean las adecuadas, el Si2 reanudará sus pueblos alrededor del mundo y despegará hacia la costa oeste de los Estados Unidos con Piccard al mando. El equipo está estudiando cuatro destinos potenciales: Phoenix, el área de San Francisco, Los Ángeles o Vancouver. A partir de lo aprendido en 2015, la decisión se tomará dejando un mínimo de flexibilidad para cambiar la ruta. El destino final se escogerá un par de días antes de despegar, dependiendo del clima la misión. Entonces, la máquina continuará su ruta hacia Nueva York, Europa o Norte de África, y Abu Dabi, donde terminará, y donde precisamente empezó esta aventura.
Fotografías gratuitas solo para uso editorial: Solar Impulse
Datos sobre El Solar Impulse
Los pioneros suizos Bertrand Piccard -iniciador y presidente- y André Borschberg -director y cofundador- son los pilotos y los instigadores detrás de este proyecto, El Solar Impulse, el primer avión capaz de volar día y noche sin necesidad de repostar, propulsado única y exclusivamente por la energía solar.
El Si2 concentra diversos tipos de energías limpias, como si se tratase de un laboratorio volante. Es una nave monoplaza hecha de fibra de carbono, que tiene 72 metros de envergadura -más que un Boeing 747- para un peso de 2.300kg, el equivalente de un coche familiar. Las 17.248 células solares dispuestas sobre el ala, cargan cuatro baterías de 38,5 kilovatios cada una, que a su vez propulsan 4 motores eléctricos (de unos 17,5 caballos cada uno) y las hélices, todo ello con energía renovable. El avión es por tanto, capaz de acumular y ahorrar energía durante el día y utilizarla durante la noche. El Si2 no necesita combustible y virtualmente, tiene autonomía ilimitada. Teóricamente, el Si2 podría volar sin parar y solo está limitado por la capacidad de resistencia del piloto.

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fuente Global Newsroom

Exploracion

Desafío Solidario: De Ushuaia hasta La Quiaca

abril 8, 2016 — by Andar Extremo0

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Martín Rodríguez, está uniendo todo el país corriendo solo con un carrito, transformando los kilómetros recorridos en donaciones para instituciones de Tandil. Ya lleva 174 días se encuntra en la Provincia de Mendoza, unos 3300 kilómetros corridos y podes saber más de el en el face: Desafío Solidario: De Ushuaia hasta la Quiaca.

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Martín Rodríguez tiene 25 años, es profesor de Educación Física y es oriundo de Tandil.
En el carrito lleva su carpa, bolsa de dormir, ropa, comida y demás cosas que necesita. Acampa en los lugares linderos a la ruta y cuando llega a las ciudades descansa de mejor manera en algún hotel o en alguna casa de familia que se ofrecen a hospedarlo. Corre entre 25 y 30km por día dependiendo de las condiciones climáticas y físicas. Estima que le llevara entre 9 y 10 meses.

Comenzó su travesía solidaria de unir toda la Argentina el 19 de octubre de 2015. Su sueño de poder ayudar a los que menos tienen haciendo lo que más le gusta se está haciendo realidad. Lleva 3300 km corriendo desde su inicio en Ushuaia.

Los más de 5200 km recorridos serán transformados en litros de leche y alimentos no perecederos recolectados mediante eventos que realiza Red Solidaria Tandil para 12 instituciones de esta localidad. Cada una de ellas representa una provincia por las que atraviesa. Ya se hizo una primer entrega en “La Casita de La Unión”, Comedor “Los Nietos” y Centro “Maria Auxiliadora”. Corresponden a las provincias de Tierras del Fuego, Santa Cruz y Chubut. De regreso a Tandil Martin va a donar la segunda parte.

Verdaderamente no se consiguió los sponsors que se deseaban y un vehículo que lo acompañe, es por eso que lo está haciendo a todo pulmón a pesar de que se le pusieron trabas. Si se quiere, se puede.
Invita a todas aquellas personas que lo deseen acompañar o acercarse, dialogar y ofrecerle ayuda tanto en ruta como en las ciudades. Pasar tiempo con gente lo fortalece.

Fue declarado de Interés Social y Deportivo por el Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de Tandil

Desde que arrancó recibió mucha ayuda de todo tipo. En Ushuaia lo recibió Pedro, quien lo ayudó a prepararse los primeros días, lo alojó sin conocerlo y además lo acompañó por 40km. En Tolhuin lo recibió la Dirección de Turismo, junto con la Dirección de Deporte y Defensa Civil que lo acompañó 20 km antes de Tolhuin hasta Rio Grande. Lo llevaban y traían para que no acampe en la ruta. También lo recibió la Municipalidad de Tolhuin y en Rio Grande también junto con la Dirección Provincial de Tránsito y Transporte quien lo acompañó por más de 100km. El Transito del Municipio le cortaba las calles mientras avanzaba. La Dirección de Deporte lo hospedó unos días y la cooperativa eléctrica de la ciudad también. En Río Grande participó de la maratón “Corremos por Malvinas”.
Por otra lado, en Rio Gallegos, desde el momento que cruzó la frontera recibió muchísima ayuda. Se han acercado familias y grupos de entrenamiento para acompañarlo esos 65 km que une la frontera y Rio Gallegos. Lorena y Alejando fueron quienes lo hospedaron en su casa toda la semana y lo llevaron al punto donde terminó el día anterior, además de que consiguió muchísimos contactos más que a la distancias se complica, médicos para que lo vieron y personas que lo aconsejaron. Por otro lado, Running Santa Cruz se dedicó a organizar un arco y terminar de gestionar la recibida de Martin por parte del Concejal. Recargó pilas para los largos y duros kilómetros de la Patagonia.
En los puestos fijos también le ofrecieron alojamiento. En 28 de Noviembre lo recibió Nestor Parada y la Municipalidad.
En El Calafate lo recibió Alejandro Borquez, la secretaria de deporte y turismo, tránsito y un arco de llegada.
En Tres Lagos pasó Navidad, rodeado de una familia que lo invitó a pasarlo con ellos, y Año Nuevo estuvo rodeado de una familia amiga de Rio Gallegos que viajó a visitarlo. Además, en su llegada a Gobernador Gregores, fue muy emotiva ya que lo acompañaron cuatriciclos, motos, gente corriendo y en bici. Se quedó 3 noches, por lo que no acampó, ya que el director de deporte lo llevaba y traía a los kilómetros que dejaba el dia anterior.
En el trayecto hacia Perito Moreno tuvo varios inconvenientes, como la rotura de la carpa por las fuertes ráfagas de viento, la rotura de una cubierta de las ruedas del carrito y no avanzar los kilómetros previstos del día por lo que al día siguiente tenía que avanzar más. La gente que se encontraba viajando muy solidaria lo ayudo, tuvo ayuda continua de diferentes personas que se iban acercando.
En Perito Moreno lo acompaño corriendo Verena y lo recibió el secretario de deporte, el Sr. Intendente y personal del gabinete. Se hospedó en la casa de Pablo, el subsecretario de deporte y compartieron los días de descanso recorriendo la zona. Luego siguió para Rio Mayo y Facundo, donde saliendo de ésta última unos chicos de Comodoro Rivadavia que se había hecho amigo lo invitaron a correr la carrera del diario Crónica, lo fueron a buscar dejando unas piedras que señalicen donde había dejado y compartió 5 dias con el grupo Patagonia Team. Fueron a la playa, comieron asado, se hospedó en lo de uno de los chicos y luego de 5 dias lo vuelven a dejar en el km que dejó, el kmm 1998 de su desafío!!!!! Con las rodillas que ya le cuesta caminar intentó visitar a algún kinesiólogo. Pero dolorido él sigue, estuvo con mucha gente rodeada que le fortaleció para seguir avanzando.
A su llegada Gobernador Costa fue muy bien recibido, lo esperaban muy contentos una familia, lo asistieron el dia anterior y aprovecharon a vaciarle un poco el carro. Lorena y Alejandro, los amigos de Rio Gallegos viajaron a Costa para darle una sorpresa. Todos fuimos cómplices. Le habían avisado que provincia le había reservado una cabaña por dos días. Luego de estar 24 horas varados en Gobernador Gregores por falta de nafta pudieron llegar y darle una sorpresa muy linda. Lo acompañaron hasta Tecka, quien en esta ciudad también lo recibieron muy bien.

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¿ Por qué estoy acá?

“ Muchas veces me preguntan por que inicie esto. Y las veces que respondí , respondí dos respuestas diferentes. Cuando hay mucha gente alrededor, cuando no entre en clima, cuando no estoy seguro, o cuando me da vergüenza , respondí que era por el amor al deporte y por trabajar en una institución que me genero este cambio producto de las cosas que se viven ahí. Y realmente siento esas cosas, pero no es el motor que origino esto.
Otras veces me anime a contar algo de lo que realmente paso, pero nunca tal cual fue.
Entonces siento que no estoy siendo sincero conmigo mismo, al decir las cosas a medias. Pero tampoco me convenía contarlo ya que esto me podía frenar conseguir el gran apoyo que tenía ilusión de conseguir. Pero como no lo conseguí y con el apoyo que tengo soy muy feliz. Llego el momento de largar lo que tengo guardado.
El 28 de Agosto de 2014, fue el peor día de todos. Yo en ese momento trabajaba en tres lugares distintos de 8 a 21 prácticamente todos los días. Buscando ese capital que haga que mi vida económica se acomode un poco. Un laburo que me cansaba físicamente el cual no era relacionado a mis estudios, y los dos otros dos relacionados a la Docencia.
Nunca conseguí acomodarme como quería, y sinceramente me auto exigía por demás. Hasta que un día mi cuerpo habló.
Ese día me quede sin nafta ni bien salí, y con la moto a cuesta fui a cargar, llegando tarde al primer laburo, pero había paro. Por ende no pude cargar, así que otra vez a tiro a casa, donde comencé a sentirme raro , como por ejemplo cuando los autos me tocaban bocina y yo iba sin darme cuanta por medio de la calle.
Llegue tarde, labure y me fui a duchar a lo de mi hermana. Para luego ir a mi Pajaritos de la calle.
Pero estaba tan cansado que me senté dos segundos en el sillón para bajar un cambio. Y creo que me dormí..
Cuando abro los ojos no estaba en lo de mi hermana, aparecí en medio de las sierras tandilenses, para ser exacto detrás de Las Ánimas.
Aparecí en un lugar que no permitía bajar por su altura, y tampoco escalar por la misma razón.
Intente bajar por la cantera pero casi me caigo a una altura de 30 metros. Pero me sostuve de una rama.
No solo estaba aterrado por no saber que hacia ahí, si no aun peor, era que no podía salir.
Comencé a gritar, por que además comenzaba a atardecer.
Grite, pero nadie me prestaba atención. Hasta que , un hombre volando en parapente, se puso a volar arriba mio y a los gritos nos pusimos a hablar.
El vio que venian tres hombres en bicicletas, y los llamo. Y me fueron a buscar.
Sebastián fue quien salvo mi vida. El hizo un tirante con una toalla y me levanto hacia donde estaba el.
Al hablarme no recordaba nada, y ahí me di cuenta de los cortes en las manos rodillas y cara.
Yo insistía en buscar a un amigo. Y en buscar esas plantas de moras que estaban en las canteras. Luego comprendería que eso lo soñé.
Me llevaron a casa , preocupados por mis 6 horas ausentes. Ya que mis compañeras de Pajaritos me comenzaron a buscar.
Fui al hospital, y mucho no recuerdo, pero se hablo de un pico de stress.
Esa noche quede internado, junto a una mujer que se quebró la cadera y un niño que algún problema en la sangre tenia.
Así que entre gritos, llantos y mis nervios me dormí.
Y soñé… Soñé que corría, por una ciudad, luego la ruta , y luego por otra ciudad.
Estuve un mes sin laburar, y quise volver a lo mismo. Pero el trabajo disminuyó.
Y ese sueño, me hacia ruido. Hasta que me decidí por primera vez correr la Tandilia. Le pregunte a mi amigo Fede. Y la preparamos en poco tiempo. Corrí los 11111 metros que dura, en 1h 3 m. Y al cruzar la meta me decidí.
Y ese sueño, se volvió un año de lucha. Donde me costó muchísimo. Pero gracias a mi familia, a Silvia, A Diego, a mis amigos y compañeros. Pero sobre todo , gracias a que el 11 de enero conocí a Rocío. Hoy estoy acá.
No tuve el gran apoyo que se necesitaba. Pero al bajar del avión en Ushuaia. El viaje cambio para siempre.
Hoy llevo 573 kilómetros qué demuestran que los sueños se pueden hacer realidad.
Martín Rodriguez” Publicado el 18 de noviembre 2015 en su página de Facebook.

Es por esto que surge su gran sueño que se está haciendo realidad. El sueño de Martin es unir solidariamente la Argentina corriendo por la Ruta Nacional N°3 en Tierra del Fuego y la Ruta Nacional N°40.

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Instituciones Tandilenses
Estas Instituciones representa simbólicamente las provincias recorridas. Una vez comenzado el viaje, se harán las entregas a las mismas.
•Tierra del Fuego: La Casita de la Unión.
•Santa Cruz: Comedor Los Nietos.
•Chubut: Centro Maria Auxiliadora.
•Rio Negro: Reinventar Tandil.
•Neuquén: Granja Los Pibes.
•Mendoza: Centro María de la Paz.
•San Juan: Taller Protegido.
•La Rioja: Comunidad Vecinal Barrio Las Tunitas.
•Catamarca: Asociación Redes Tandilenses.
•Tucumán: Mailen.
•Salta: Pajaritos de la Calle.
•Jujuy: Pachacamac.

ExploracionNieve

La Primera Expedición Argentina al Polo Norte

abril 4, 2016 — by Andar Extremo0

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La primera travesía argentina al Polo Norte partirá de la base rusa de Barneo el 5 de abril y recorrerá 120 kilómetros sobre el casco polar.

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La última base que arribaron los nueve expedicionarios fue Longyearbyen hace unos días en el archipiélago noruego de Svalbard, situada a 1100 kilómetros de polo. Los argentinos se aclimatan al frío ártico, practican maniobras de rescate en el hielo y ensayan pruebas de riesgo sobre grietas y ríos congelados para poder conquistar el Polo Norte.
Los expedicionarios Víctor Figueroa, líder de la expedición, Gustavo Curti, segundo jefe, Ignacio Carro, Juan Pablo de La Rua, navegante, Emiliano Curti, Santiago Martín Tito, comunicaciones, Luis Armando Cataldo, guía, Tomas Heinrich, documentalista y Mauricio Fernández Funes, este ultimo hará comunicaciones desde la base Barneo se encuentran en la localidad de Longyearbyen y desde allí el 5 de abril por la mañana tomarán un vuelo a la base rusa Barneo donde 8 de ellos caminarán 120 km para hacer flamear la bandera argentina en el Polo Norte por primera vez en la historia.

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El 29 de marzo viajaron de Londres a Oslo (Noruega) y al día siguiente ya se instalaron en Longyearbyen.
Calculan que los 120 km de Barneo al Polo les demandará de 7 a 10 días en donde habrá jornadas de descanso ya que caminarán dependiendo de las condiciones unas 8 horas por jornada, parando para hidratarse y alimentarse cada una hora. Cada jornada recorrerán de 10 a 15 km en esquíes y arrastrarán trineos de fibra de vidrio con un peso aproximado de 50 kg.
Tendrán 24 hs de luz diarias y la temperatura promedio rondará en -20 grados centígrados. Cada mañana calculan unas 3 o 4 horas para derretir hielo, cocinar y desarmar los campamentos. Ya l finalizar el día tienen unas 3 horas en armar el campamento, muestrear agua y comunicarse con el mundo
La ONG impulsora de la empresa polar, es la Fundación Criteria, el grupo se propone alertar al mundo por lar urgencia medioambiental como una de las amenazas que determinan la seguridad humana.
Se trata de la primera misión de carácter nacional, luego de que el 10 de abril de 2013 otro argentino, el andinista Juan Benegas, completó la misma hazaña en siete días junto a cinco expedicionarios rusos.

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El grupo está bien preparado, luego de un año de entrenamiento intensivo, que incluyó desplazamientos por glaciares en el Tronador y en Caviahue. La mayoría está acostumbrada a esas condiciones extremas: todos son experimentados andinistas. Y, en su mayoría, integrantes de las fuerzas con adiestramiento especial del Ejército. Entre ellos, hay tres “antárticos”, dos de los cuales llegaron en 2000 al Polo Sur tras recorrer durante dos meses y medio más de 5000 kilómetros en motos de nieve desde una de las 13 bases argentinas, y soportando temperaturas de -70°C. También se sumó a la misión como fotógrafo y documentalista Tommy Heinrich, el primer argentino en hacer cumbre en el Everest, quien atesora más de siete expediciones a los montes del Himalaya y otras cinco cumbres en el Aconcagua.

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Pero más allá de la épica extrema y del mensaje ambiental, el grupo colaborará con el Instituto Antártico Argentino (IAA) en la recolección de muestras de agua a cinco metros de profundidad y en la perforación del pack de hielo en diferentes latitudes para que los científicos locales puedan realizar comparaciones entre las condiciones en ambos polos. La misión, que se lleva adelante durante la primavera boreal y está signada por noches blancas (días de 24 horas de luz solar), aprovecha la ventana climática para la transitabilidad sobre el océano Glaciar Ártico.

Fuente: La Nación y face de la expedición: Expedición Argentina Polo Norte 2016

ExploracionMountain Bike

DEL POLO SUR EN SOLITARIO AL DESIERTO DE ATACAMA

marzo 23, 2016 — by Andar Extremo0

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EXPEDICIÓN ATACAMA 2016

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Juan va a atravesarlo de norte a sur, completando más de 1.700 kilómetros. A veces tendrá que soportar diferencias de 30 grados entre el día y la noche. Conducirá su bicicleta a 5.000 metros de altura, remolcando 60 litros de agua para poder sobrevivir a durísimas jornadas. Las temperaturas pueden alcanzar los 50 grados a la sombra.
Como en todas sus anteriores expediciones, Juan la llevará a cabo en solitario y sin asistencia técnica. Se tendrá que enfrentar durante un mes a la sequía y a temperaturas extremas. Como tantas otras veces, surgirán las enfermedades, el mal de altura, fauna salvaje… los miedos. Sus grandes aliados.

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EXPLICADO POR EL MISMO

¿Qué tal, cómo estáis?
Por regla elemental de cortesía, si me estás leyendo, lo primero que debo hacer es presentarme: Soy Juan Menéndez Granados, tengo 33 años y soy asturiano. Me resulta un poco complicado definir mi profesión, así que casi mejor te digo a lo que me dedico: voy en bici en solitario a los sitios más inhóspitos del mundo. En 2014, tras 46 días pedaleando en solitario, alcancé el Polo Sur. Fui la primera persona en lograrlo sin asistencia… en una expedición en la que tuve el honor de ser embajador de MARCA, el medio que hizo un seguimiento muy especial de esta aventura, y gracias al cual os pude contar mis experiencias.

Tal vez esto te suene… sí, efectivamente, soy “Juan Sin Miedo”, soy el de la bici con ruedas gordas que al llegar a la base del Polo Sur escanció sidra. Si eres fiel lector del periódico, tanto en la edición impresa como la electrónica, es posible que mi historia te suene. Por cierto, espero que en su momento te gustase y si no lo hice entonces, te doy las gracias por haberme leído, por los mensajes de apoyo recibidos en las redes sociales… ¡todo suma!

El apodo que tengo no es porque no tenga miedo a las cosas, que lo tengo, por supuesto. Pero digamos que lo que intento con estas expediciones es conocer mis miedos y tratar de superarlos. De eso se trata el deporte, ¿no? De superar unos límites. Los atletas africanos quieren bajar de las dos horas en maratón, los regatistas sueñan con cruzar océanos en el menor tiempo… y yo, pedaleando, trato de estar en sitios imposibles.
ste año voy a cruzar uno de los paisajes más áridos del mundo: el desierto de Atacama. Si hace dos años llegué a estar a más de 40 grados bajo cero en el Polo Sur, esta vez superaré los 40 pero de calor. Me tengo que enfrentar al mal de altura en los Andes, porque atravesaré pasos a más de 5.000 metros, tendré que remolcar hasta 60 litros de agua en la bicicleta… y hay zonas en las que lleva 200 años sin llover.

Calculo que tardaré un mes en completar la travesía del desierto. Unos 1.700 kilómetros. Aún no tengo las fechas exactas de la expedición, pero en apenas dos semanas, estaré tomando un avión para volar hasta Santiago de Chile y desde ahí, a Arica, punto de inicio. Este tiempo antes de cruzar el charco me dedico a la preparación física y mental, a dar las últimas conferencias a empresarios que aplican mis experiencias en la gestión de sus compañías, perfilar los acuerdos de patrocinio, cerrar hasta el último detalle de todas las cosas que me tengo que llevar…

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ExploracionMontañismo

Fernanda Maciel Récord de ascenso y descenso al Aconcagua

marzo 21, 2016 — by Andar Extremo0

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Récord de ascenso y descenso al Aconcagua
22 horas y 52 minutos
El sábado 20 de febrero a atleta de Brasil cubrió el trayecto Horcones-cumbre-Horcones en 22 horas y 52 minutos. Siendo el mejor tiempo femenino oficial de ascenso y descenso al Aconcagua desde Horcones en una sola jornada.
La brasileña había logrado la cima semanas atrás, exactamente el 3 de febrero, pero solamente desde y hasta el campo base de Plaza de Mulas, en un record que muchos cuestionaron por tratarse de una prueba normal para quienes habitualmente desafían al Aconcagua en 14 horas 20 minutos .
Esta vez la atleta se propuso cumplir el récord “completo” es decir Horcones-cumbre-Horcones, un trayecto de 80 kilómetros de extensión y 3,5 de desnivel y lo logró con un tiempo total de 22 horas 52 minutos, exactamente a las 23:10 del sábado 20 de febrero.
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Cabe recordar las impresionantes marcas logradas el año pasado por el español Kilian Jornet (12 horas 49 minutos) y el ecuatoriano Karl Egloff (11 horas 52 minutos) en igual trayecto al logrado por Maciel.
La corredora registró un tiempo de ascenso apenas por debajo de las 15 horas. De Horcones a la cima demoró 14 horas 53 minutos, en tanto que el descenso lo hizo en 7 horas y 59 minutos.El propio equipo de Fernanda Maciel informó que de tal forma también logró el récord femenino de ascenso al Aconcagua, que estaba 17 horas 30 minutos.

Exploracion

Juan Maggi – En lo mas alto del Himalaya

marzo 3, 2016 — by Andar Extremo0

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A los 52 años este gran hombre llegó a la mayor altura en donde se puede acceder con una bicicleta de brazos: 5400 ms sobre el nivel del mar. Nota Andar Extremo n° 39

A los 52 años este gran hombre llegó a la mayor altura en donde se puede acceder con una bicicleta de brazos: 5400 ms sobre el nivel del mar

Juan Ignacio Maggi nació en Córdoba y tiene 52 años. Cuando tenía 1 año tuvo poliomielitis y esa secuela lo hizo pasar fronteras. Es uno de los cinco primeros minusválidos en Estados Unidos en utilizar la prótesis biónica C-Brace, un dispositivo tecnológico ortopédico que ayuda a estar de pie. Hace menos de 1 mes llegó a los 5400 ms en el Himalaya. Una historia que desafía límites físicos y mentales, un relato digno de leer.

Cómo ingresás al mundo de la aventura?

 Históricamente yo no soy deportista de montaña, corría maratón. He corrido el Iroman como deporte de largo entrenamiento, pero entré en esto para transmitir un mensaje: con mi incapacidad he podido llegar a esta altura. Justamente elegimos ese lugar para poder gritar que se puede.

Comenzaste de chico?

En realidad yo fui anti deportista. Hasta los 37 años vivía en una oficina trabajando, y con mucha vida social. Mucho cigarrillo, en una vida social donde por ahí tomás una copa de más…y terminó donde tenía que terminar: un infarto. Empecé a vivir como un enfermo cardíaco hasta que una vez le dije a mi mujer que estaba haciendo vida de una persona grande. Yo no quería eso para mí. Incursioné con esto de la actividad física y me puse como meta la maratón de New York. Ahí arranqué carreras deportivas. Hace un par de años las “piernas biónicas” me han dado estado público y esa situación me permitió poder salir a contarle a la gente mi mensaje y poder llegar a la comunidad de personas con discapacidad, a personas que están pasando un momento y no se animan a arrancar. Hay que tratar de animar a la gente; creo que estamos en una sociedad llena de mala onda y agresión y yo estoy con mi historia intentando contener a la gente.

Imagino que tu mujer y tus cinco hijos cuando arrancaste con el deporte habrán dicho:-“qué le pasó a papá…”

Nosotros almorzamos todos los domingos con mis hermanos, sus familias, mi viejo y mi vieja. Yo era de caminar 3 metros y tener que sentarme, agotado por el físico, la discapacidad, porque estaba gordo y no me movía y… me senté un domingo  y les dije: voy a correr la maratón de New York!. Recuerdo que se dieron vuelta, me miraron y deben haber pensado: “éste anoche tomó de más” (risas). Nadie me creía nada porque era una cosa super lejana.

Y seguramente no tenía ni bicicleta ni nada…

Nada, nada…no tenía ni pantalón corto ni zapatillas! Salió esto de empezar a buscar la bicicleta para la maratón, y  me crucé con un amigo de la vida, que era un deportista reconocido en Córdoba, en el mundo del rugby y le pedí que me entrenara. Estuve al principio moviéndome poco porque no tenía ni bicicleta así que me metí en internet, la compré y me llegó en junio. Corrí mi primer maratón desde Rosario, como primer entrenamiento para New York. Ahí arranqué hasta que llegué al Himalaya. Me apasioné en el deporte, me apasioné al ver que mi cuerpo ya no era una rastra, sino que era el motivo por el cual entraba mi satisfacción, mi felicidad…entonces me dediqué mucho a esto.

Siempre tuviste esta incapacidad, pero más allá de eso, cuando eras chiquito, al menos soñabas algo así? Pensabas en cruzar la cordillera, ir a la montaña, como hiciste Pircas Negras…

Hice Pircas Negras, hice Champaquí… caminando, todavía no entiendo cómo llegué arriba caminando con el bastón. Yo digo que estoy haciendo hoy cosas de chicos, aprender a caminar, ir a Los Gigantes de Córdoba como van un día los estudiantes, ir a Champaquí… estoy como chico con juguete nuevo con todo.

El entrenamiento debe ser todo un aprendizaje…

Y si… hace 15 años que vengo entrenando. Para ir al Himalaya ( lo tengo contado) tuve un entrenamiento de 109 días desde el día que deseé ir hasta que salimos para allá. Durmiendo en carpa! Yo nunca había dormido ni en bolsa de dormir …toda una experiencia nueva.

Cómo fue el entrenamiento que hiciste en el día a día?

Entrenaba entre 4 y 5 horas por día, he llegado a hacer picos de 130  en 2 días, en menos de 24 hrs. El fin de semana iba a Champaquí, arriba de los 1000 para poder estar un poquito más alto y el entrenamiento más largo de montaña y de ripio, todo lo que tenía que ver con descensos rápidos, caminos rotos.

Qué es lo más exigido, las subidas o las bajadas?

Las subidas se sienten mucho, porque un ciclista profesional  tiene una masa muscular que tracciona los pedales y es muy distinta a la que tienen los brazos. Es un casi 60 % inferior. Las pendientes se sientes muchísimo.

Cuando te decidiste ir al Himalaya también venía la historia de un documental?

Cuando nosotros fuimos a Pircas Negras nos encontramos con un chico que se dedica a la montaña en cuatriciclo, al que le pedí que me hiciese de guía, de soporte. Cuando bajábamos me preguntó si no me animaba a filmar un documental para presentar al Banff y me ofreció ir a Coronel Díaz a hacer el video, y cuando volvimos le conté la idea a un amigo que hace filmaciones sobre mi historia, para mostrar que se puede, y me dijo que sí… entonces ya que vamos a hacer tanto quilombo, vamos más lejos y más alto! (risas) Lo contacté a él con Mariano Lorefice. Yo había ido a los volcanes de Costa Rica a inaugurar la bici y me había dado su dato del guía allá porque él no podía y me empezó a mandar emails sobre el Himalaya… es como que se alinearon los astros. El chico del documental, mi amigo y el Himalaya que me insistía, y bueno, allá partimos.  La verdad que la dedicación, la pasión y la paciencia que puse, que pusimos, en esto, dio sus frutos. Cunando vinimos, empezamos a editar y a contar la historia, de pronto explotó. Y nos propusimos ir a un abanico más grande de personas para que esto llegue a todo el mundo. Cuando yo era chico me hubiese gustado tener un camino a seguir, y como para mí fue tan mágico el cambio que mi vida hizo con el deporte, creo que poder transmitir es fundamental.

Te habrán asombrado no sólo los caminos y las geografías, sino también la respuesta de la gente…

Creo que la gente se asombró más con nosotros (risas)… veían una bicicleta de tres ruedas, naranja, con un tipo arriba que pedaleaba con las manos, con ropa fosforescente…yo creo que se han sorprendido mucho más ellos que nosotros. Nos tocó hacer un pueblito al que estábamos entrando y la gente empezó a sumarse, los chicos me empujaban la silla…me pasó que iba un militar, se paró delante, bajó y me hizo la venia y me dijo que era un honor para él verme a mí e hizo bajar a sus colaboradores para que me saludaran. Sorpresa por ambas partes. Una grata sorpresa. Ahí al norte de la India, la gente muy particular espiritualmente, vive en la extrema pobreza y nunca vimos una cara que no estuviese transmitiendo paz o alegría. La verdad que fue una experiencia que sufrimos muchísimo…

Desde qué situaciones la sufriste?

Porque yo no soy de este rubro, soy nuevo, y de pronto pasé a dormir 10 días en carpa. El primer día la comida te parece folclórica y después ya no te entra por temas de altura…. Comer en altura es difícil, tomar agua es difícil, mi discapacidad suma una problemática especial

Quiénes te acompañaron?

Marcos Gorban fue quien asistió en las cosas personales, el resto lo hacía solo. Yo fui a hacer el Himalaya yo, me entrené para eso y básicamente la asistencia que he recibido fue en las cosas personales, pero en lo que fue propiamente el ciclismo, lo hice solo.

Cuál era tu meta?

Mi meta era el Karakorum, el paso más alto que tiene el mundo a 5600 ms a nivel del mar. Allí llegamos a un lugar a 5460 según mi altímetro. Después hicimos el segundo que era Tantalia que estaba a 5350. Mi objetivo era llegar a Karakorum

Sentiste en algún momento que no podías hacerlo?

El día 8 la pasé pésimo porque hicimos una transición en el jeep con mucho movimiento y llegué descompuesto. Ahí la pasé mal pero estaba dispuesto a hacerlo. Soy medio cabeza dura y muy metódico. Nunca me sentí en riesgo físico….era más difícil volverme (señala entre risas)

Cómo era la bicicleta? La elegiste? Qué cambios tenía?

La bici es mía, yo me la compré. Tiene suspensión independiente de la silla de ruedas, equipamiento top para las montañas. Había mucho de esto de bicicletas en el mercado de calle, hacía como dos años que quería incursionar en la montaña. Compré una bici de descenso, e hice un par en EEUU. Mi otra experiencia en la montaña es en los Paraolímipcos de esquí, fui a Canadá a competir. Compré una bicicleta pero no me gustó porque gran parte de este deporte tiene como objetivo conservar mi salud. La parte aeróbica es fundamental así que ésta no me gustó mucho, la vendí y compré la que tengo ahora. Pesa como 25 kilos.

Qué sentiste cuando llegaste ahí a cumplir ese sueño que tenías de chico?

Llegué tan cansado que yo digo que la cima la estoy viviendo estos días que se alejaron los malos olores, los malos sabores… los dolores. Recién hoy estoy disfrutando. En ese momento lo que quería era volver a mi casa, abrazar a mi familia, estar con mis amigos. Disfruto los recuerdos de lo que iba pensando, reconstruyendo cada momento… los últimos 20 km. Recuerdo cómo iba funcionando mi cabeza, imaginando todo lo que me podía llegar a pasar después de eso.

Y el futuro?

Hasta hace 24 hrs sólo pensaba en comer asados… (risas) pero ayer me llamó Mariano (Galván) para contarme que le habían pedido que escribiera algo y le pregunté si había algún punto del Aconcagua adonde yo pudiera llegar. (risas) Le consulté si a plaza Piura yo podía subir de alguna forma, y me dijo que no. Por eso le pregunté por la salina que está en Bolivia, el salado Uyuni. Es mi impronta, mientras que el físico me dé y haya lugares… También quiero dedicarme a algo que hace mucho deseo al igual que mi gente allegada: tratar de hacer una fundación, que supongo me llevará un poco de tiempo. La idea es moverse y seguir haciendo cosas.