Carreras de aventuraMountain Bike

Trans Andes Challenge, Chile

junio 9, 2017 — by Andar Extremo0

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Carreras de aventuraMountain Bike

Trans Andes Challenge, Chile

junio 9, 2017 — by Andar Extremo0

Entre el 23 y el 27 de enero, se corrió la novena edición de la épica carrera de mountain bike en la Patagonia chilena. Con 5 etapas de 323 km en total y un desnivel acumulado de 11325 metros, se desarrolló íntegramente en las cercanías de Huilo Huilo y tuvo la participación de más de 282 personas de 30 países. En esta nota, los relatos de Fabián Pellegrini, corredor del Team Mercerat y enviado de la revista Andar Extremo, y Gonzalo Trotta, Team Leader de Toto Training, quien trajo un onceavo puesto en la general y primer lugar en su categoría .

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Siendo una de las 10 carreras más importantes a nivel mundial, el Transandes presentó varios cambios en su novena edición mostrando un crecimiento indiscutido y celebrado por el mundo del ciclismo. Uno de ellos fue la inauguración del Transandes Enduro, donde durante 3 días los endureros pudieron comprobar la calidad de la organización y las condiciones que existen en la Reserva Huilo Huilo para la práctica de esta disciplina del MTB.
También fueron notables las modificaciones en el formato de competencia: se acortó la prueba de 6 a 5 días, mantuvieron toda la competencia en un único campamento, y habilitaron el Pack Self Support.
El poder realizar todo en un lugar, facilitó la logística y permitió entregar un servicio de mejor calidad. A su vez, se encontraron senderos nuevos e increíbles para realizar una travesía con calidad internacional, como la que hubo. Las etapas más cortas con mayor cantidad de caminos y altimetrías, hicieron que los tiempos empleados se mantuvieran como en las ediciones anteriores.
Por otra parte, el haber habilitado el Pack Self Support (cuyo costo de inscripción era mucho menor), permitió al competidor la autogestión en su alimentación, servicio técnico y alojamiento. Tanto los hoteles y cabañas de Huilo Huilo, como los distintos alojamientos de Neltume y Puerto Fuy, estuvieron repletos de competidores haciendo uso de los servicios, siendo éste un aporte concreto para la economía local.

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El gran ganador de este año fue Russell Finsterwald, quien triunfó en la clasificación general. Eyair Astudillo fue el segundo puesto, y Walter Martínez estuvo en tercera ubicación. Pedro Avilés y Nicolás Delich ganaron en equipos. Kaysee Armstrong mostró enormes progresos respecto al 2016, adjudicándose el triunfo entre las mujeres, y Mary McConneloug y Michael Broderick, se consagraron como vencedores en equipos mixtos. Chichi García, Claus Plaut y Carlos Cardemil, fueron los únicos competidores que participaron en cada una de las 9 ediciones de Transandes.
El mejor argentino posicionado fue Francisco Voto, quien quedó en un quinto lugar, décimo primero ingresó el platense Gonzalo Trotta y, en la decimosegunda posición, Ezequiel Cuevas. Entre las mujeres, la mejor argentina fue Valeria Iriarte que corrió en Team mixtos.

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Fabián Pellegrini: amistad, senderos y mountain bike
Todo comenzó cuando mi amigo Gabriel Gómez me convenció en julio del año pasado de correr una carrera: la famosa Transandes Challenge. A partir de ahí, fueron seis meses dedicados a preparar la logística del viaje, entrenar, asesorarnos con el Dr. Pedro Billordo (cardiólogo, deportólogo y corredor de carreras de larga distancia) acerca de cómo debíamos alimentarnos, hidratarnos y descansar durante la competencia, para que el desafío no fuera una tortura.
El domingo 22 de enero llegamos a Huillo Huillo, reserva natural en medio de la montaña poseedora de una vegetación y fauna increíbles. Ese sería el centro de operaciones del evento. Nos acreditamos, escuchamos la charla técnica y fuimos a la cabaña donde íbamos a hospedarnos, para preparar las bicis, el equipamiento, cenar lo que nos preparaba nuestra cocinera nutricionista Laura, esposa de Gabriel, e irnos a dormir.

1° Etapa: 75km, 2200 metros de ascenso acumulado
Largamos a las 9.30 hs. Había más de 300 corredores en menos de trescientos metros. El circuito cruzaba por un sendero ancho dentro de un bosque de la reserva, que prácticamente la mayoría (salvo los pro) lo tuvo que hacer caminando porque por la pendiente y el tipo de suelo era muy difícil de pedalear.
Cuando pudimos subirnos a la bici para empezar, habíamos recorrido 2 km y escuché que Gaby me gritó:-“pará, que corté la cadena!” Arrancamos, no sé cómo… debe ser ese instinto que aparece en momentos así. En tiempo record pusimos un cierre rápido que llevaba Gabriel en la mochila.

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Seguimos, sabiendo que había que recuperar tiempo perdido pero sin matarnos, porque recién empezábamos. Subidas interminables por lugares maravillosos, bajadas muy rápidas por caminos difíciles y otras muy técnicas por senderos inimaginables, se acumularon para completar las 5 horas 35 minutos que nos llevó la etapa.
Al terminar, nos dimos cuenta que la rueda trasera de la bici de Gabriel estaba muy frenada, porque se había doblado el disco de freno. Era por eso que sentía que algo rozaba desde los primeros kilómetros.
Mi bici tenía el fusible torcido, producto de una caída que tuve antes de largar la etapa mientras precalentaba y que casi me deja afuera de la competencia. Eso hizo que durante la carrera la transmisión no trabajara, y la cadena se me saliera no menos de 30 veces. Fue un primer día hermoso por la experiencia, recorrido y dureza, pero para el olvido por los problemas técnicos.
Nos alimentamos e hidratamos en el puesto de llegada y, sin perder tiempo, nos fuimos a la cabaña. Dejamos las bicis y caminamos cien metros para ir al río y poner las piernas bajo el agua. Almorzamos y más tarde pusimos a punto las bicis para el día siguiente. Fuimos a la charla técnica y entrega de premios a las 19hs, volvíamos a la cabaña a cenar y nos acostamos a dormir. Esta rutina se repetía todos los días de la competencia.

2° Etapa: 2200 metros de ascenso acumulado, 55km
Amaneció fresco y nublado, no hacía el calor del día anterior. Los primeros treinta y pico de kilómetros, fueron en ascenso por caminos anchos, senderos y bosques. Gran parte del recorrido se hizo a velocidades muy lentas, sobre todo al final de la trepada donde la pendiente aumentó significativamente. Como para completar, nos empezó a acompañar una llovizna fría que hizo más duros los últimos kilómetros. A partir de ahí, inició el esperado descenso por senderos indescriptibles entre la exuberante vegetación selvática de la reserva de Huillo Huillo, caminos de cornisa, bajadas muy técnicas que no permitían darse el lujo de distraerse ni un segundo. Fueron 15 km de descenso permanente, imposible de explicar con palabras, sobre todo para los que no tenemos frecuentemente acceso a ese tipo de geografía. Terminado este tramo, quedaban unos pocos kilómetros más y después de 4 horas y 11 minutos, finalizamos la segunda etapa.

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3° Etapa: 2330 metros de ascenso acumulado,52km
Según los organizadores, esta jornada fue la más dura, y no mentían. Después de 15 km de subida casi permanente, llegamos al primer puesto de hidratación. En todas la etapas había dos puestos en el recorrido, con variedades de frutas, geles, barritas, papas, chocolates, caramelos, confites sabor café (que eran mis preferidos), gaseosas, agua, y todo lo necesario para reponer energía. Dos kilómetros después, le hice señas a Gabriel porque estábamos pasando al equipo norteamericano que venía tercero, y con el ritmo que traíamos nos alejábamos de ellos cada vez más.
Aún restaban 25 km de subida según marcaba la hoja de ruta, así que decidimos mantener ese esfuerzo mientras durara la trepada, para sacar una buena ventaja que nos permitiera sostener el descenso. En el kilómetro 35 pasamos por el segundo puesto de hidratación pero no paramos… me quedé con la ganas de los confites pero venir terceros era mucho más emocionante. Siguió una bajada de poquitos kilómetros por calles anchas y, de nuevo a trepar. La pendiente fue aumentando y aumentando hasta tener que hacer el último tramo caminando por un sendero casi vertical. Si caminar era difícil, con la bicicleta a cuestas y después de 40 km de subida permanente, había que poner mucho más que el físico para no desistir en el intento. No se terminaba más, y el equipo norteamericano no aparecía, eso nos motivaba a continuar metiendo garra. Siguió una subida pedaleable, mucho menos dura, pero con las piernas pidiendo clemencia en la bajada de caminos muy rápidos y técnicos. Hicimos lo mejor posible, y eso nos permitió seguir terceros. Sólo quedaban 2 km en falso llano. Apretamos los dientes y llegamos a la meta. Nos fundimos en un abrazo con Gabriel, se nos cayeron un montón de lágrimas de emoción. 4 horas, 22 minutos: podio. Valió la pena el esfuerzo.

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4° y 5° Etapa: 2000 metros acumulados 50km
Por las altas temperaturas la organización decidió suspender la contra reloj (cuarta etapa), y a las 9.30 largamos la quinta etapa. Eliminaron una dificultad que aparecía a los 5 km, y empezó el día con una interminable subida que nos llevó hasta el mirador, donde estaba el teleférico de la reserva. Casi al final de esta trepada, nuevamente hubo que caminar porque la pendiente no permitía pedalear. Un poco más corta que la del día anterior, pero aún causante de ganas de llorar, empezaba a odiar a los trazadores del circuito. Llegando a la cima, dejé la bici y volví unos metros corriendo para ayudar a Gabriel a cargar la bici y ganar tiempo. Llegué hasta donde estaba, agarré su bici y empecé a subir de nuevo caminado mientras mi compañero engañaba al cansancio viendo como una iguana verde (que nunca vi), cruzaba el camino. De ahí en más, fue un corto trayecto de falso llano y nuevamente el descenso por senderos muy técnicos y divertidos que nos llevaron a la fuerza a mejorar la técnica. 4 horas 15 minutos, etapa terminada.

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6° etapa: 39km, 1800 metros de ascenso acumulado
La última etapa era la más piadosa según el racebook, aún no sabemos por qué. Volvimos a subir por unos senderos muy angostos que no permitían el paso de más de una bici por vez, luego hicimos una pequeña pausa para cruzar por un puente colgante en el que no podían transitar más de cinco corredores por vez. Más subida hasta el kilómetros 27, y empezó un falso llano que duró hasta los últimos 5 km, donde llegó nuevamente la bajada y otra vez senderos super técnicos. Descendimos 700 metros en 5 kilómetros. Aprendías o aprendías. Así llegamos a la meta y final del Transandes 2017. Nos dimos un fuerte abrazo con Gabriel y otra vez se soltaron muchas lágrimas de emoción. Fue una carrera que superó ampliamente nuestras expectativas. Fue el evento y la experiencia más maravillosa que hemos vivido en el mountain bike, tanto por los lugares donde corrimos, como por la prolijidad de la organización. Como le dije al director del evento:-“simplemente muchas gracias…”

Gonzalo Trotta: años de entrenamiento, conducta y confianza
Corro hace más de 9 años y compito hace 4. Trabajo desde hace 7 años como entrenador y corro para una marca que se llama Top Mega. Llegué al Transandes por alumnos que ya tenían decidido ir y me motivaron para atreverme a mi primera competencia internacional. Cuando me inicié tenía muchos sueños que los fui poniendo como metas y a medida que se iban concretando, todos tenían que ver con la constancia.

Cómo viviste el Transandes?
La decisión de ir no se planteó con mucho tiempo de anterioridad. Unos amigos que iban a ir me incitaron a que los acompañe y me convencieron. Cuando me embarqué en los entrenamientos y la planificación, sabiendo lo que era la carrera, había que entrenar muchísimo. Fue una experiencia espectacular ya que nunca había corrido una carrera de etapas y la exigencia no era sólo física sino también psicológica

Habías corrido alguna otra carrera internacional de esta relevancia?
No, fue la primera vez. A nivel nacional sí he corrido carreras de Rally o Rally Maratón  de hasta 120 km pero nunca una carrera de etapas de tantos días como la Transandes.

Cómo te preparaste?
Estaba terminando la temporada y ni siquiera tuve tiempo de hacer un parate, opté por seguir con la planificación, con volumen importante de horas de entrenamiento para llegar de la mejor forma. En cuanto a la parte física, empecé una pretemporada con la progresión en el gimnasio, haciendo mucho trabajo de fuerza de distinto tipo y después fui incrementando el volumen de pedaleada. También me ordené en la vida cotidiana y laboral para hacer dobles y triples turnos.

Cuántas horas te llevaba esa preparación?
Diariamente eran entre 3 y 5 horas las que llegué a entrenar, sumando muchos kilómetros de fondo, para mejorar capacidad aeróbica. También, dentro de la preparación, tuve muy presente la importancia de la alimentación y suplementación. Ahí me contacté con el Dr. Pedro Billordo y él nos enseñó los períodos y momentos de la suplementación: el antes, durante y después, para poder rendir mejor y retrasar la fatiga.

Tuviste muchas modificaciones en la alimentación?
Si bien uno tenía algo de idea, la corrección fue más en las cantidades y el momento. En una competencia es importante, en una carrera de etapas es  fundamental.

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Con qué tipo de bicicleta competiste en el Transandes?
La bicicleta que usé es con la que corro normalmente, la ajusté a la perfección con una transmisión nueva para que no haya fallas. El requerimiento mínimo es una multiplicación para montaña con una corona chica y piñones grandes con el objetivo de poder trepar porque los ascensos son de una inclinación grande y muy largos. También debía tener  suspensión para poder amortiguar pozos, piedras y raíces que habría en el camino

Y el camino estuvo complicado…fueron etapas muy duras? Qué sentiste?
Mucha adrenalina, emoción, ganas, miedo, especulación acerca de lo que te espera…si bien uno se imaginaba lo que era el terreno, no sabía cómo iba a responder a la adversidad. La primera etapa fue una de las más largas y no era tan técnica, pero para nosotros que somos del llano, fue intensa. Dentro de los conocimientos que uno tenía de técnica y manejo, intenté ir lo más rápido posible. En la segunda etapa había más descenso, era más técnico…estaba trabado. Si bien estaba preparado, arranqué a administrar las fuerzas para mantenerlas hasta el final del evento. La tercera etapa fue especial porque cumplí años, y fue realmente la más difícil. Faltando un tercio de carrera nos encontramos con una subida imposible donde hubo que caminar entre 500 y 1000 ms a paso de hombre. Tras el desgaste que llevaba acumulado, me encontré con eso y fue matador. Terminé muy cansado pero con la felicidad que también había ganado esa etapa.

Con qué te motivaste en ese momento en el que no dabas más?
Con el recuerdo del esfuerzo y las horas que le dediqué, con los saludos y el aliento de la gente de acá, de la familia, de mi novia, de mis amigos…eso siempre es un motor que me impulsa, me da fuerzas.

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Cómo continuó el recorrido?
Variaba altimetría, terrenos, temperatura. Al llegar a la quinta etapa, los organizadores debieron cortarla. Iba a ser una contra reloj pero el clima, entre otros factores, obligó a modificarla. En ese momento, me pasaron todos los percances: se me rompió un fusible y tuve que cambiarlo  que no es fácil de hacer y menos en la montaña, después el corte de la cadena… si bien sabía que había sacado una buena diferencia al segundo, me corrían todas las dudas. Puse la mente en frío y me asombré de cómo la bici me fue respondiendo.

Cómo vivenciaste la última etapa y cómo quedaste en la tabla de posiciones?
Estaba agotado pero sabía que la diferencia que le había hecho al segundo, me permitía cuidar al máximo la bicicleta, y aún así, por el desgaste que sufrió, pasó lo que pasó con la rotura. La categoría la gané, la verdad que nunca lo había imaginado, más en una primera vez. No pensé que iba a salir así, me imaginaba que iba teniendo suerte, o que no le estaba yendo tan bien a los demás porque al largarnos a todos juntos no sabés quien es de tu categoría. Recién en la tercera etapa empezás a identificar a tus rivales, te vas haciendo conocido con la gente de acá y de otras nacionalidades. Sentí mucha satisfacción porque toda la preparación, el esfuerzo y sacrificio valieron la pena. Caer en la noción de que no sólo representás a tu ciudad sino que también a tu país, te llena de emoción y orgullo. En la general quedé 11…contento, feliz. La clave son los años de entrenamiento, de conducta y de constancia. La virtud más importante es ser constante, hacer las cosas bien y seguir haciéndolas bien. Cuando me pongo a pensar en frío la competencia que hice, lo dura que fue, y los competidores a los que me enfrenté,  siento mucho orgullo. Nadie hace magia, ni es de un día para el otro…todo es sacrificio, esfuerzo y tiempo. Hay que seguir, seguir, y seguir…

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