Kayak

Expedición Cordillera Darwin

octubre 19, 2018 — by Andar Extremo1

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Kayak

Expedición Cordillera Darwin

octubre 19, 2018 — by Andar Extremo1

Cinco kayakistas experimentados salieron en una expedición a recorrer la Cordillera Darwin, en el Parque Nacional Alberto de Agostini, en la parte suroeste de la isla Grande de Tierra del Fuego, Chile. Con tres kayaks simples y uno doble, Mariano Buenaventura, Marcelo Hostar, Martin Nye, Roberto Trinchero y Marcelo Zanotti, recorrieron en sus vehículos aproximadamente 2400 km desde Bariloche, hasta su lugar de partida en los fiordos. Nota de la Revista Andar Extremo n° 51

por Marcelo Holstar fotos Mariano Buenaventura

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Habían decidido recorrer el Norte de la Cordillera Darwin. De los fiordos ubicados de Oeste a Este, el Brooks, Marinelly y Parry, pensaron en el último, dado que lo consideraron el más interesante de los tres y el más protegido de los fuertes vientos del sector.
Con traje seco, remos de repuesto, bomba achique, teléfono satelital, spot, equipo de camping, kits de reparación general y comida termoestabilizada, partieron de El Seno del Almirantazgo, que se extiende de Oeste a Este por 90 km y posee un ancho de 9 km en promedio. Ingresaron desde Caleta María, pegado a la desembocadura del río Azopardo, que nace en el lago Fagnano.

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Era un viaje pospuesto por el grupo expedicionario que, si bien es distante de embarcar, significaba una travesía corta. Marcelo Holstar siempre había tenido la idea de hacer estos glaciares patagónicos, y por fin se daba el momento.
Pernoctaron en la cabaña de un lugareño y se levantaron de madrugada para aprovechar los vientos más calmos (forma de decir de los autóctonos).
Se dispusieron a cargar las provisiones para unos 10 días, e iniciaron el viaje 8:30. Remaron los 13 km que los separaba del ingreso al fiordo Parry, y unos 27 km hasta el campamento base, desde donde se parte habitualmente para todos los glaciares.

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El clima dentro del fiordo era bastante benigno, situación no muy usual, pero no faltó algún temporal. De ese modo, tuvieron la suerte de tener despejada la visual de la cordillera, lo que les permitió observar el monte Darwin al llegar, y en algunos pasajes de los demás días.
El recorrido diario estaba en función de la marea y el clima, dado que había hielo flotando y cubriendo la superficie del fiordo en los sectores próximos a los glaciares. Sabían que no podían adentrarse allí por el riesgo de quedar encerrados, pero a pesar de saberlo, habían llevado bolsas de vivac, comida y abrigo extra, por las dudas. Debido a las bajas temperaturas, se congelaba el mar junto al hielo y por ello iniciaban las salidas desde temprano hasta media tarde.

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En diferentes pasajes del viaje, se cruzaron con focas leopardo, toninas y petreles, que eran retratados por el fotógrafo principal de la expedición: Mariano Buenaventura. Una noche, un zorro de buen tamaño entró al campamento cuando dormían y les robo la leche, galletas, un vaso térmico con la cuchara y una botellita con azúcar.
El lugar era espectacular por la gran cantidad de glaciares y las vistas al cordón montañoso. Tenían intenciones de ir al fiordo Ainsword, pero no había pronóstico seguro y eran 25 km de remo contra viento sin protección.

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Previo a iniciar el retorno hacia Caleta Jackson por el seno del Almirantazgo, decidieron parar en Caleta Pescadores, ubicado a la salida del fiordo Parry. En ese sector, utilizado por los recolectores de Vieyras de enero a marzo, había una casilla de chapa y un sector del bosque abierto, lo que les permitió acampar. El día anterior, Mariano y Martín ya habían emprendido el regreso, por cuestiones de trabajo.
El resto del equipo debió quedarse un día más en el lugar porque el clima se había puesto áspero, situación de la que ya estaban prevenidos, gracias a la información anticipada que les había brindado un amigo chileno, Cristian Argel -conocedor de la zona-mediante mensaje satelital.
En la costa, recolectaron cholgas de gran tamaño y de buena calidad, con las que se dieron un festín los dos días que se quedaron en el lugar.

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Al salir al seno con la idea de visitar caleta Jackson y ver los elefantes marinos, sufrieron un gran temporal y en un momento tuvieron que hacer catamarán con los kayaks para poder sostenerse. Al llegar, fueron sorprendidos por el tamaño de esos ejemplares, pasando entre varios de ellos. Cerca de los animales, ingresaron al bosque e hicieron campamento, encontrándose lamentablemente con una cantidad grande de basura esparcida por el lugar. Sin dudarlo, fue informado a la CONAF (Corporación Nacional Forestal) para su intervención.

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Al salir hacia el destino final, Roberto se topó con una gran elefanta que emergió al lado del kayak, y se pegó el susto de su vida.
El regreso a Caleta María se completó sin problemas. Cargaron las camionetas y partieron contentos hacia sus casas, luego de disfrutar de un lugar espectacular.

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