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Entrevista: Mariano Galvan

marzo 21, 2016 — by Andar Extremo0

Entrevista de Andar Extremo TV a Mariano Galván, el único montañista argentino en escalar 5 montañas superiores a los 8.000 metros de altura. Agosto de 2015

Entrevista de Andar Extremo TV a Mariano Galván, el único montañista argentino en escalar 5 montañas superiores a los 8.000 metros de altura.
Agosto de 2015

Exploracion

Juan Maggi – En lo mas alto del Himalaya

marzo 3, 2016 — by Andar Extremo0

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A los 52 años este gran hombre llegó a la mayor altura en donde se puede acceder con una bicicleta de brazos: 5400 ms sobre el nivel del mar. Nota Andar Extremo n° 39

A los 52 años este gran hombre llegó a la mayor altura en donde se puede acceder con una bicicleta de brazos: 5400 ms sobre el nivel del mar

Juan Ignacio Maggi nació en Córdoba y tiene 52 años. Cuando tenía 1 año tuvo poliomielitis y esa secuela lo hizo pasar fronteras. Es uno de los cinco primeros minusválidos en Estados Unidos en utilizar la prótesis biónica C-Brace, un dispositivo tecnológico ortopédico que ayuda a estar de pie. Hace menos de 1 mes llegó a los 5400 ms en el Himalaya. Una historia que desafía límites físicos y mentales, un relato digno de leer.

Cómo ingresás al mundo de la aventura?

 Históricamente yo no soy deportista de montaña, corría maratón. He corrido el Iroman como deporte de largo entrenamiento, pero entré en esto para transmitir un mensaje: con mi incapacidad he podido llegar a esta altura. Justamente elegimos ese lugar para poder gritar que se puede.

Comenzaste de chico?

En realidad yo fui anti deportista. Hasta los 37 años vivía en una oficina trabajando, y con mucha vida social. Mucho cigarrillo, en una vida social donde por ahí tomás una copa de más…y terminó donde tenía que terminar: un infarto. Empecé a vivir como un enfermo cardíaco hasta que una vez le dije a mi mujer que estaba haciendo vida de una persona grande. Yo no quería eso para mí. Incursioné con esto de la actividad física y me puse como meta la maratón de New York. Ahí arranqué carreras deportivas. Hace un par de años las “piernas biónicas” me han dado estado público y esa situación me permitió poder salir a contarle a la gente mi mensaje y poder llegar a la comunidad de personas con discapacidad, a personas que están pasando un momento y no se animan a arrancar. Hay que tratar de animar a la gente; creo que estamos en una sociedad llena de mala onda y agresión y yo estoy con mi historia intentando contener a la gente.

Imagino que tu mujer y tus cinco hijos cuando arrancaste con el deporte habrán dicho:-“qué le pasó a papá…”

Nosotros almorzamos todos los domingos con mis hermanos, sus familias, mi viejo y mi vieja. Yo era de caminar 3 metros y tener que sentarme, agotado por el físico, la discapacidad, porque estaba gordo y no me movía y… me senté un domingo  y les dije: voy a correr la maratón de New York!. Recuerdo que se dieron vuelta, me miraron y deben haber pensado: “éste anoche tomó de más” (risas). Nadie me creía nada porque era una cosa super lejana.

Y seguramente no tenía ni bicicleta ni nada…

Nada, nada…no tenía ni pantalón corto ni zapatillas! Salió esto de empezar a buscar la bicicleta para la maratón, y  me crucé con un amigo de la vida, que era un deportista reconocido en Córdoba, en el mundo del rugby y le pedí que me entrenara. Estuve al principio moviéndome poco porque no tenía ni bicicleta así que me metí en internet, la compré y me llegó en junio. Corrí mi primer maratón desde Rosario, como primer entrenamiento para New York. Ahí arranqué hasta que llegué al Himalaya. Me apasioné en el deporte, me apasioné al ver que mi cuerpo ya no era una rastra, sino que era el motivo por el cual entraba mi satisfacción, mi felicidad…entonces me dediqué mucho a esto.

Siempre tuviste esta incapacidad, pero más allá de eso, cuando eras chiquito, al menos soñabas algo así? Pensabas en cruzar la cordillera, ir a la montaña, como hiciste Pircas Negras…

Hice Pircas Negras, hice Champaquí… caminando, todavía no entiendo cómo llegué arriba caminando con el bastón. Yo digo que estoy haciendo hoy cosas de chicos, aprender a caminar, ir a Los Gigantes de Córdoba como van un día los estudiantes, ir a Champaquí… estoy como chico con juguete nuevo con todo.

El entrenamiento debe ser todo un aprendizaje…

Y si… hace 15 años que vengo entrenando. Para ir al Himalaya ( lo tengo contado) tuve un entrenamiento de 109 días desde el día que deseé ir hasta que salimos para allá. Durmiendo en carpa! Yo nunca había dormido ni en bolsa de dormir …toda una experiencia nueva.

Cómo fue el entrenamiento que hiciste en el día a día?

Entrenaba entre 4 y 5 horas por día, he llegado a hacer picos de 130  en 2 días, en menos de 24 hrs. El fin de semana iba a Champaquí, arriba de los 1000 para poder estar un poquito más alto y el entrenamiento más largo de montaña y de ripio, todo lo que tenía que ver con descensos rápidos, caminos rotos.

Qué es lo más exigido, las subidas o las bajadas?

Las subidas se sienten mucho, porque un ciclista profesional  tiene una masa muscular que tracciona los pedales y es muy distinta a la que tienen los brazos. Es un casi 60 % inferior. Las pendientes se sientes muchísimo.

Cuando te decidiste ir al Himalaya también venía la historia de un documental?

Cuando nosotros fuimos a Pircas Negras nos encontramos con un chico que se dedica a la montaña en cuatriciclo, al que le pedí que me hiciese de guía, de soporte. Cuando bajábamos me preguntó si no me animaba a filmar un documental para presentar al Banff y me ofreció ir a Coronel Díaz a hacer el video, y cuando volvimos le conté la idea a un amigo que hace filmaciones sobre mi historia, para mostrar que se puede, y me dijo que sí… entonces ya que vamos a hacer tanto quilombo, vamos más lejos y más alto! (risas) Lo contacté a él con Mariano Lorefice. Yo había ido a los volcanes de Costa Rica a inaugurar la bici y me había dado su dato del guía allá porque él no podía y me empezó a mandar emails sobre el Himalaya… es como que se alinearon los astros. El chico del documental, mi amigo y el Himalaya que me insistía, y bueno, allá partimos.  La verdad que la dedicación, la pasión y la paciencia que puse, que pusimos, en esto, dio sus frutos. Cunando vinimos, empezamos a editar y a contar la historia, de pronto explotó. Y nos propusimos ir a un abanico más grande de personas para que esto llegue a todo el mundo. Cuando yo era chico me hubiese gustado tener un camino a seguir, y como para mí fue tan mágico el cambio que mi vida hizo con el deporte, creo que poder transmitir es fundamental.

Te habrán asombrado no sólo los caminos y las geografías, sino también la respuesta de la gente…

Creo que la gente se asombró más con nosotros (risas)… veían una bicicleta de tres ruedas, naranja, con un tipo arriba que pedaleaba con las manos, con ropa fosforescente…yo creo que se han sorprendido mucho más ellos que nosotros. Nos tocó hacer un pueblito al que estábamos entrando y la gente empezó a sumarse, los chicos me empujaban la silla…me pasó que iba un militar, se paró delante, bajó y me hizo la venia y me dijo que era un honor para él verme a mí e hizo bajar a sus colaboradores para que me saludaran. Sorpresa por ambas partes. Una grata sorpresa. Ahí al norte de la India, la gente muy particular espiritualmente, vive en la extrema pobreza y nunca vimos una cara que no estuviese transmitiendo paz o alegría. La verdad que fue una experiencia que sufrimos muchísimo…

Desde qué situaciones la sufriste?

Porque yo no soy de este rubro, soy nuevo, y de pronto pasé a dormir 10 días en carpa. El primer día la comida te parece folclórica y después ya no te entra por temas de altura…. Comer en altura es difícil, tomar agua es difícil, mi discapacidad suma una problemática especial

Quiénes te acompañaron?

Marcos Gorban fue quien asistió en las cosas personales, el resto lo hacía solo. Yo fui a hacer el Himalaya yo, me entrené para eso y básicamente la asistencia que he recibido fue en las cosas personales, pero en lo que fue propiamente el ciclismo, lo hice solo.

Cuál era tu meta?

Mi meta era el Karakorum, el paso más alto que tiene el mundo a 5600 ms a nivel del mar. Allí llegamos a un lugar a 5460 según mi altímetro. Después hicimos el segundo que era Tantalia que estaba a 5350. Mi objetivo era llegar a Karakorum

Sentiste en algún momento que no podías hacerlo?

El día 8 la pasé pésimo porque hicimos una transición en el jeep con mucho movimiento y llegué descompuesto. Ahí la pasé mal pero estaba dispuesto a hacerlo. Soy medio cabeza dura y muy metódico. Nunca me sentí en riesgo físico….era más difícil volverme (señala entre risas)

Cómo era la bicicleta? La elegiste? Qué cambios tenía?

La bici es mía, yo me la compré. Tiene suspensión independiente de la silla de ruedas, equipamiento top para las montañas. Había mucho de esto de bicicletas en el mercado de calle, hacía como dos años que quería incursionar en la montaña. Compré una bici de descenso, e hice un par en EEUU. Mi otra experiencia en la montaña es en los Paraolímipcos de esquí, fui a Canadá a competir. Compré una bicicleta pero no me gustó porque gran parte de este deporte tiene como objetivo conservar mi salud. La parte aeróbica es fundamental así que ésta no me gustó mucho, la vendí y compré la que tengo ahora. Pesa como 25 kilos.

Qué sentiste cuando llegaste ahí a cumplir ese sueño que tenías de chico?

Llegué tan cansado que yo digo que la cima la estoy viviendo estos días que se alejaron los malos olores, los malos sabores… los dolores. Recién hoy estoy disfrutando. En ese momento lo que quería era volver a mi casa, abrazar a mi familia, estar con mis amigos. Disfruto los recuerdos de lo que iba pensando, reconstruyendo cada momento… los últimos 20 km. Recuerdo cómo iba funcionando mi cabeza, imaginando todo lo que me podía llegar a pasar después de eso.

Y el futuro?

Hasta hace 24 hrs sólo pensaba en comer asados… (risas) pero ayer me llamó Mariano (Galván) para contarme que le habían pedido que escribiera algo y le pregunté si había algún punto del Aconcagua adonde yo pudiera llegar. (risas) Le consulté si a plaza Piura yo podía subir de alguna forma, y me dijo que no. Por eso le pregunté por la salina que está en Bolivia, el salado Uyuni. Es mi impronta, mientras que el físico me dé y haya lugares… También quiero dedicarme a algo que hace mucho deseo al igual que mi gente allegada: tratar de hacer una fundación, que supongo me llevará un poco de tiempo. La idea es moverse y seguir haciendo cosas.